Unión Europea e Innovación

La Unión Europea ha puesto disposición de los ciudadanos, dentro del período de información pública y puesta de manifiesto al público en general, el documento, perdón por la traducción, Colaboración en la Innovación para un Envejecimiento Sano y Activo (Innovation in Partnership on Active and Healthy Ageing). Se trata de presentar que, en una sociedad como la nuestra, pese a la rotundidad demográfica que se impone en el viejo contiente, pueden y deben hallarse nuevas oportunidades de negocio y crecimiento económico. Este documento, se enmarca en la Iniciativa denominada “Innovation Union” (Véase “Europe 2020 Flagship Initiative – Innovation Union” – SEC(2010) 1161) y que precisamente es uno de los siete pilares sobre los que se asienta la “Europe 2020 Strategy”, acordada en la cumbre de Estados miembros en Junio de 2010.

Sirva este post por tanto de bienvenida a un procedimiento participativo y que busca la colaboración de los ciudadanos. Animamos a participar en ello.

Pero dicho esto, conviene hacer ciertas consideraciones. Es evidente que la Unión Europea ha perdido cuota de poder en los últimos años. Ya en la página dos del documento mencionado anteriormente y que define la Iniciativa comentada, se dice acerca de las debilidades de la UE y su relativa precariedad competitiva:

– Baja financiación de sectores económicos basados en el conocimiento. Otros países como EE.UU. y Japón van por delante en este aspecto, y China les alcanzará rápidamente.

– Insatisfactorio marco de financiación, alto coste en los Derechos de Propiedad Intelectual, ineficiente uso de los procesos de contratación pública (…)

– Excesiva fragmentación de costes y duplicación de los mismos. Se hace necesario gastar nuestros recursos más eficientemente.

Y tras este “mea culpa” sin paliativos, se emplaza a los Estados miembros a adoptar una visión estratégica de la innovación, que no sólo produzca nuevos aparatos, sino nuevos productos y servicios eficientes y con demanda suficiente, para hacer de le UE una de las economías más dinámicas.

Al mismo tiempo, cayó en mis manos una artículo de Financial Times denominado “China toma atajos” (China takes a short-cut to power. By John Gapper, December, 8 2010). En este artículo el autor nos deja bien a las claras los peajes que las autoridades chinas imponen a las empresas occidentales para obtener o conseguir suculentos contratos estatales habida cuenta del músculo financiero de la recién denominada segunda potencia económica mundial. Mientras que la vulneración de derechos patente y de propiedad intelectual que se hacía a “pequeña escala” en temas de marcas comerciales y que sigue vigente, ha quedado no obstante como pecata minuta frente al nuevo concepto de innovación que manejan las autoridades del gigante asiático. Imperios industriales occidentales, tales como Alsthom, Siemens, General Electric por citar sólo algunos ejemplos, presunta y supuestamente (prevalece el principio de inocencia, por supuesto) para llicitar con ciertas garantías se avienen a transferir conocimientos y derechos sobre ciertas tecnologías a las autoridades chinas. Y aquí entra la innovación de la innovación, a la posible reutilización de todos estos conocimientos en otros desarrollos, en el país asiático se le denomina oficialmente “absorción, asimilación y re-innovación de tecnologías importadas”.

Business is business, para las empresas occidentales, y tras la reciente hecatombe económica y financiera en occidente, todo se supedita al mantenimiento del negocio y la búsqueda de nuevos mercados. La siempre bienintencionada UE, dando cabida en sus planes y programas de estímulo y desarrollo a países en dificultades o en vías de desarrollo. Pero en estos casos, nada tiene que ver, o mira para otro lado, cuando las joyas de su corona económica e industrial ceden tecnología y conocimiento a terceros que ya claramente nos van a rebasar en breve (según el último informe PISA, los escolares de 15 años de Shangai están muy por encima de la media en matemáticas, comprensión lectora y desarrollo escrito de sus otros 65 competidores miembros de la OCDE).

¿Tiene sentido por tanto que la enorme maquinaria europea se empeñe en redactar unos pulcros, bienintencionados e irrebatibles documentos acerca de la competitividad? Documentos que corren el riesgo de quedarse en eso, mera retórica mientras no se lleve a cabo una revisión en profundidad de los criterios empresariales de sus principales agentes, como son las empresas occidentales.

1 comentario
  1. Luis Facerías
    Luis Facerías Dice:

    Interesante reflexión.

    Habría que analizar que motiva esto:

    – Baja financiación de sectores económicos basados en el conocimiento. Otros países como EE.UU. y Japón van por delante en este aspecto, y China les alcanzará rápidamente.

    – Insatisfactorio marco de financiación, alto coste en los Derechos de Propiedad Intelectual, ineficiente uso de los procesos de contratación pública (…)

    – Excesiva fragmentación de costes y duplicación de los mismos. Se hace necesario gastar nuestros recursos más eficientemente.

    Saludos.

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