Reordenación municipal: unión de pequeños municipios

¿Puede un municipio con un reducido número de habitantes dar los servicios a los que le obliga la ley y sobre todo los demandados por los ciudadanos, siempre superiores a los obligatorios? Teniendo en cuenta que la financiación de los ayuntamientos es en buena parte proporcional a sus habitantes la respuesta es claramente negativa.

Parece lógico pensar que la unión de pequeños municipios dando lugar a otros de mayor tamaño, en torno a los 5.000 habitantes, proporcionaría ventajas en cuanto a los servicios prestados a sus ciudadanos. Entre las posibles mejoras en la gestión municipal se pueden citar: mayor fuerza y representatividad política ante administraciones autonómicas y estatales, incluso ante representantes de distintos sectores privados; ahorro económico tanto por reducción de cargos como por creación de una economía de escala superior para compras, y contratación de servicios externos; mayor profesionalización y disponibilidad de los servicios municipales; posibilidad de prestación de ciertos servicios, que exigen un mínimo poblacional, como la policía local, dotaciones deportivas, centros sociales, páginas web, etc.; interposición de una mínima distancia a la hora de tomar ciertas decisiones: sanciones, contrataciones, etc.; planeamiento urbanístico sobre un territorio de mayor tamaño, facilitando la coherencia interna de la planificación; incluso mejora de la participación ciudadana considerando que ésta precisa de medios económicos para su adecuada realización.

En España tenemos más de 6.800 municipios con menos de 5.000 habitantes, y de ellos casi 6.000 no llegan a los 1.000 vecinos. Estos números no se han modificado sustancialmente desde el origen del actual mapa municipal de comienzos del siglo XIX. El municipio tiene la característica de su cercanía física al administrado; pero la distancia real en tiempo de desplazamiento no es hoy la misma, por la facilidad de transporte, que a comienzos del XIX; y con los medios informáticos el concepto de cercanía, identificado antes con cercanía física, también ha cambiado sustancialmente. Parece, por tanto, un momento en el que la integración de los pequeños municipios en otros de ámbito algo mayor es no solo necesaria sino posible.

El objetivo de esta modificación del mapa municipal sería tanto la mejora de los servicios prestados a los ciudadanos como una mejor gestión del espacio rural. Esta medida sería escasamente eficaz si no se dota económicamente a los ayuntamientos en función de los servicios que prestan; y si no hay un programa de eficiencia y transparencia para la administración municipal, ¿de qué sirve pasar a una administración de mayor tamaño si luego ésta se comporta de una manera opaca e ineficaz? Poco avanzaríamos en coherencia en la planificación territorial si nos quedamos en el ámbito municipal, aun de mayor escala, y no existe coordinación supramunicipal: al menos autonómica porque hablar hoy en España de planificación territorial nacional parece bastante fuera de la realidad. Si los programas de desarrollo del medio rural no son ambiciosos la contribución de unos ayuntamientos rurales mejor gestionados no será suficiente para la obtención de buenos servicios.

El escaso éxito de intentos similares en España se ha considerado que se debía, en buena parte, a su planteamiento desde administraciones ajenas a las directamente afectadas. Quizá haya sido así, pero el impulso desde las administraciones autonómicas es indispensable y al menos debe considerar unos mínimos a obtener, como la obligatoriedad de las fusiones para los municipios más reducidos; considerar en la práctica como tales a los de menos de 100 habitantes (más de 1.000 a fecha actual, y en número ascendente) tiene poco sentido. Para los restantes municipios de menos de 5.000 habitantes parece aconsejable abrir un periodo de información sobre las ventajas de su paso a entidades mayores, y de participación ciudadana sobre la conveniencia, los modos y los tiempos de las fusiones.

Para saber mas consultar aquí

9 comentarios
  1. PEPE MONTORO
    PEPE MONTORO Dice:

    La propuesta es magnífica. Sería muy eficaz via ahorro de costes en la prestación de servicios. Aunque habría que hilar fino si la distancia entre los municipios es demasiado grande. Y además crear un procedimiento flexible y rápido que no eternice las posibles fusiones.
    De todas formas la mentalidad de muchos de los munícipes va en sentido opuesto, guiados por el síndrome pueblerino de los nacionalimos: desagajar nucleos de población via creación de una ELA.
    En esta política de economia de gastos yo propondría el estudio de la supresión de las Diputaciones Provinciales. Esos entes cuasi fantasmas para el ciudadano, que en la mayoría de los casos desconoce que hacen y para que sirven. Si es que hacen o sirven para algo

  2. Ignacio Gomá
    Ignacio Gomá Dice:

    Sin duda es una propuesta lógica y racional. Pienso, sin embargo en un inconveniente. Al estar agrupados varios pueblos en un municipio, no es impensable que la mayoría de las inversiones municipales se concentren en el pueblo donde el poder político municipal tenga su sede o donde haya mayor población, pues de allí recogerán mayor número de votos, cosa que quien haya tenido una segunda residencia en un pueblo dependiente de otro más grande ha podido fácilmente comprobar.

  3. elisa de la nuez
    elisa de la nuez Dice:

    Está claro que esta es una gran reforma pendiente nada menos que desde hace casi 200 años. Se ha hecho ya en otros países por múltiples razones, eficiencia, economía de escala, adaptación a las nueva realidad demográfica y hasta geográfica, dadas las nuevas inversiones en infraestructuras que por lo menos para eso podían servir.Por otro lado, la existencia de pequeños municipios poco “profesionales” valga la expresión tiene mucho que ver con el clientelismo, el caciquismo y la corrupción pura y dura en el ámbito urbanístico. Aunque esto daría para otro post.

  4. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    Quizás podría estudiarse la desaparición de muchos municipios y su sustitución por las Diputaciones provinciales, cambiando la estructura de estas. Estos organismos están obsoletos pero quizás deberían potenciarse para que fueran un contrapoder efectivo de las CC.AA., democratizándolas y suprimienco la inoperante, cara e ineficiente flora munciipal.

  5. Jorge Juan Morante
    Jorge Juan Morante Dice:

    La diputación tiene la obligación de asumir todas aquellas competencias que un municipio no puede, por falta de medios, asumir.

  6. fernando landecho
    fernando landecho Dice:

    Desde el enlace de “El Confidencial” se puede acceder al documento completo que ha elaborado el Círculo de Empresarios. En lo que respecta a la unión de municipios, el documento me parece muy acertado, tanto por las bastante completas referencias a experiencias simuilares europeas como por plantear esta reordenación municipal dentro de un conjunto de medidas reformistas de las administraciones públicas: transparencia, definición clara de competencias, coordinación entre administraciones… con el resultado de eficacia en la administración: mejores servicios y menores costes.

    En mi opinión éste es el enfoque adecuado para plantear la unión de municipios, el de un medio para conseguir una administración que por eficaz garantice mejores servicios. Me alegro del planteamiento del Círculo de Empresarios en este asunto. Veremos si tiene eco en los partidos políticos.

  7. jj
    jj Dice:

    Lo que dice el C.Empresarios sería deseable en muchos casos. Pero no es tan fácil. La autonomía municipal está garantizada constitucionalmente y no es sencillo imponer la supresión o agrupación de municipios por el Estado o las CCAA. Desde Génova o Ferraz tendrían que convencer a sus concejales en los distintos municipios para que ellos lo hicieran voluntariamente…… Por otro lado, la falta de control en los ayuntamientos, p.ej. el de Madrid, llega a un punto esperpéntico. Resulta que en 2010 hubo recorte generalizado del sueldo de funcionarios de todas las Administraciones. Muchos funcionarios del Ayto de Madrid cumplían su horario de 8-3. Ningún jefe les requería, por exceso de trabajo pendiente o necesidades del servicio, quedarse a trabajar por la tarde. Pero voluntariamente podían hacerlo. Pues bien, mucha gente que ni en 2006-7-8-9 hacía horas extraordinarias, a partir de mayo 2010 decidió voluntariamente hacerlas. Así, el dinero que se deja de ganar con el recorte del 5-10% acordado en mayo.2010, se recupera (en una gran parte) con las horas extraordinarias que antes no hacían. Pero no se hace más trabajo. El mismo trabajo se realiza en un nº mayor de horas. Pero los políticos que tienen que controlar que el recorte de gasto sea efectivo consienten esta triquiñuela. ¿Horas extra en ausencia de trabajo extra? Demencial!!!

  8. fernando landecho
    fernando landecho Dice:

    JJ: Fácil no es desde luego, pero a los políticos hay que exigirles la defensa del interès común. La unión de municipios correctamente planteda esoy convencido de que tendría mucho más apoyo del que se puede suponer.
    Sobre la otra cuestión que citas, es cierto que precisamente los ayuntamientos más grandes son los que tienen mayor deuda, y muy especialmente el de Madrid. La unión de municipios pequeños tendría como modelo no a estos grandes ayuntamientos, sino a los medianos, en general los más eficaces. En el caso del Ayuntamiento de Madrid, en mi opinión hay una responsabilidad política evidente en el endeudamiento incurrido.

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