Estado, Afinsa y Fórum

El Tribunal Supremo acaba de rechazar el recurso planteado por los afectados de Forum y Afinsa en la que se pretendía se declarase la responsabilidad patrimonial del Estado por la ausencia de actuación del Banco de España, la Comisión Nacional del Mercado de Valores, Agencia Tributaria, etc. La Sala Tercera ratifica así la sentencia del febrero pasado de la Audiencia Nacional.

Ambas entidades hoy concursadas y envueltas en un enfangado procedimiento de múltiples intereses cruzados no eran ni entidades de crédito ni tampoco sociedades de valores. No captaban fondos reembolsables cuál bancos o cajas. El panorama es desalentador para una ingente masa pasiva de acreedores, la inmensa mayoría acreedores ordinarios, cuando no subordinados. Otros, los privilegiados, máxime especiales, ya habrían tenido buena ocasión para antiseleccionar sus riesgos y proveerse de cómodas y generosas garantías reales. Pero esta es otra historia.

Ahora se reclama esa responsabilidad patrimonial del Estado que venga a “reembolsar” esos más de cuatro mil quinientos millones de euros. Un guiño al blindamiento de la especulación, la falta de prudencia, el engaño manifiesto o no tanto, según se mire y la sempiterna retahíla de la maximización del beneficio para unos pocos y la socialización de las pérdidas para el resto. Ante sustanciosos ofrecimientos de rentabilidad y ciegos de sentido común y prudencia, miles desviaron sus ahorros envueltos entre filatelias, ditirambos y mentiras. ¿Por qué iba a responder el Estado cuando la iniciativa es privada y la contratación, dejemos ahora al margen de si civil o mercantil, diluidas las fronteras cada vez más porosas entre lo que ha de ser una única contratación privada? Nos hemos acostumbrado al paternalismo del Estado, ese mismo que hoy ha quebrado en su vertiente social y de bienestar. El derroche, el despilfarro del gasto demediado y desmedido, nos han abocado a un callejón sin salida. En épocas de bonanza los tribunales son más propensos a dictar generosas sentencias de resarcimiento de responsabilidad civil, véase si no la errática jurisprudencia de los años noventa del Alto Tribunal en materia de responsabilidad civil y sus teorías sobre el riesgo.

El Estado no debe responder y estos dos entes, sociedades mercantiles, no tenían por qué estar supervisadas cuál entidades del mercado financiero. No ha fallado la supervisión ni la fiscalización y control de estas entidades, ha fallado la soberbia, la especulación, el hambre voraz de una rentabilidad exagerada, pronta en el tiempo, y sobre un castillo de arena. Nadie ha querido ver desde sus anteojeras egoístas y hedonistas.

La suerte de los afectados será esquiva, cada uno ha de ser consecuente de las ataduras de sus propios lazos. Repercutir en todos el riesgo personal y propio, más allá incluso de una recta lógica y prudencia templada, es todavía más grave. El Estado no debe responder, no hay culpa o negligencia en su actuación. El fraude que orquestaron directivos y gestores, amén de la responsabilidad dentro del concurso que pueda y deba exigírseles, irá por otras vías. Pero hemos olvidado el viejo dicho de que nadie da duros a pesetas. La avaricia rompe el saco, pero endosar e imputar a todos los errores de unos pocos que han distraído sus ahorros o sus excedentes quiebra los más elementales principios de la responsabilidad y la lógica.

Lo malo son las dobles varas de medir. Se rescata a entidades de crédito con el dinero de todos, entidades, como las cajas de ahorro que han bordeado el concurso y la insolvencia, ante ratios de morosidad, iliquidez y desfachatez en la adopción de medidas y financiaciones de dudosa viabilidad. Cajas entreveradas por la decisión de una partitocracia asfixiante y amparadora. Cajas en las que la ingeniería contable y la creatividad han supuesto balones de oxígenos. Pero la quiebra de las mismas y el miedo al riesgo sistémico harían tambalear el sistema económico y financiero. Pero un ente que no forma parte de este entramado del sistema financiero no puede ni ser rescatado con dinero público ni los “estafados” satifechos con el dinero de todos. Ha llegado el momento que cada palo aguante su velo. El Estado, papá Estado, no puede estar para todo. Todavía no hemos aprendido esta lección. El Estado es el Estado, pero su paternalismo subvencionista ha hecho crack irremisiblemente.

9 comentarios
  1. elisa de la nuez
    elisa de la nuez Dice:

    El tema está claro, sobre todo ahora que ya no hay dinero. Pero lo cierto es que hemos estado muy acostumbrados a que el Estado acabase siempre respondiendo con independencia de su mayor o menor intervención (al fin y al cabo siempre es posible en contrar al menos una culpa “in vigilando”) con el loable propósito de conseguir una indemnización para los damnificados…: En fín, era la expresión máxima del Papá-Estado pues incluso aunque el damnfiicado se hubiera arriesgado más allá (y hubiese obtenido beneficios importantes no compatibles con un riesgo menor) lo cierto es que en estos casos se daba por descontado que al final habría una responsabilidad del Estado -juicio mediante eso sí- es decir, una indemnización. Supongo que ahora las cosas van a cambiar, y también la sensibilidad de los jueces ante este tipo de pretensiones.

  2. JAVIER TRILLO
    JAVIER TRILLO Dice:

    Completamente de acuerdo con el profesor. Salvo en una cosa: el paralelismo que establece al final del artículo con el rescate a las entidades de crédito. No es lo mismo, lo que no quiere decir que no pueda ser igual de malo o incluso peor. Porque en el caso de las entidades de crédito – al menos en las no intervenidas- tampoco se ha “rescatado” directamente a sus clientes una vez producido el colapso, sino que -supuestamente- se ha evitado éste con medidas que garantizan su continuidad, pues, además del riesgo de quiebra del sistema financiero en su conjunto, existían muchos pequeños impositores que confiaron sus ahorros sin ánimo especulativo alguno y apoyados en la “regulación” del sistema bancario. El problema es que eso les ha salido gratis a la mayoría de los gestores de entidades financieras, que siguen al frente de las mismas como si tal cosa.
    Pensemos por un momento que habría sucedido si el Estado, previo reconocimiento de la dudosa legalidad y viabilidad del “producto”, hubiera “avalado” (No es eso lo que hace con los bancos?) o inyectado dinero público en FORUM y AFINSA, manteniendo a sus gestores y la actividad de ambas entidades….

  3. Andrés Recalde
    Andrés Recalde Dice:

    Pero ¿qué es un producto financiero, un valor negociable o un instrumento financiero, cuyo control corresponde a la CNMV?
    Si en lugar de acotar el régimen de supervisión de los mercados financieros a través de esas nociones (siempre lábiles y de contornos cambiantes, al amparo de la ingeniería financiera) se acudiera, como los EEUU hicieron hace más de 50 años a la noción de “operación (o contrato) de inversión”, se resolvería adecaudamente el problema que plantean los (¿estafadores?) que recaban sin vigilancia las inversiones del público acudiendo a peculiares nuevos instrumentos atípicos (sellos, bosques, participaciones en SRL, certificados de depósitos, etc.).

  4. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    El problema, Javier, es que los gestores de las entidades financieras actúan en términos macroeconómicos, valga la expresión, como agentes delegados de los respectivos Bancos Centrales, que son quienes respaldan sus actuaciones. Y que la pretendida autonomía de las autoridades financieras respecto del poder político es un brindis al sol. Y que tantos unos como otros han estado subidos a la ola del crédito barato e inagotable que nunca habría que devolver. Que no ha habido empacho en manipular a gusto de los gobernantes el valor del dinero fiduciario de curso forzoso, sin relación alguna con la producción de valor en la economía, de manera que las señales “tipo de interés” de los precios orientaban a todos los agentes económicos en la dirección equivocada.

    Por lo demás, de acuerdo con el artículo, excepto en una cosa. Si el Estado no tenía por qué regular, tampoco por qué intervenir. Si había delitos o responsabilidades de los gestores que se diriman por los cauces oportunos, judiciales o administrativos. La intervención no garantiza ni asegura nada, el nivel óptimo de intervención hace muchísimo que se superó.

  5. Reyes Pérez
    Reyes Pérez Dice:

    Por favor Javier, me podria decir porque intervino la Fiscalia del Estado a las dos compañias por ser financieras, cuando se ha demostrado y el propio TS así lo reconoce eran mercantiles?
    ¿No tiene el estado responsabilidad por haberlas intervenido sin
    antes haber relaizado las gestiones oportunas para garantizar la
    actividad de las mismas y de esa manera haberles evitado causar-
    les unos perjuicios sin precedentes a los inversores en produc-
    tos filatélicos?
    Según mi criterio esto os lo que obliga al Estado a reparar el daño a los afectados y esa es su responsabilidad y es la que queremos los afectados que asuma sin más dilación

  6. ToyTieso
    ToyTieso Dice:

    ¿Profesor de derecho en ICADE? ¡Menos mal que mi hijo hizo su MBA en el IE! Este señor lo que acaba de demostrar es que es un irresponsable pues se atreve a opinar sin tener ni puñetera idea de lo que se ha fraguado entre la Banca y el Gobierno para intervenir estas empresas.

    Yo no puedo hablar de Fórum ni voy a defender a Afinsa, pero sí lo hago con los 460.000 afectados directos –un 1% de la población española- que invertimos en filatelia con el mismo derecho que otros lo hacen en ladrillos o en oro –por cierto, yo he invertido en ladrillos y el dinero que se ha ganado, la ambición de unos junto a la avaricia de otros no tienen ni punto de comparación con la humildad de miles de pequeños ahorradores que sólo conseguían algo más que en un depósito bancario-

    Ni avaricia, ni imprudencia, ni falta de información. Estos epítetos serían más propio de los que invierten en Bolsa y, a éstos, yo sólo los tacharía de personas honorables que intentan obtener un rendimiento de sus ahorros ¿Por qué se ha demonizado, entonces, la inversión filatélica? Es muy simple: Es la táctica que usa este gobierno entregando a todos los medios de comunicación una gran noticia, repleta de alharacas y denigrando a las personas a las que va a hacer daño con su acción. Con Afinsa se encargaron de tacharnos de avariciosos, insensatos y otras lindezas, después destruyen las empresas y apaciguan a los expoliados con promesas de ayudarnos: una vez más, mentiras tras mentiras. El objetivo se ha cumplido: los expoliados, además de arruinados, quedan denigrados ante la opinión pública que automáticamente se adhieren a la teoría del gobierno.

    Es tanto lo que hay que contar que necesitaría unos cientos de folios. Por cierto, la señora Mila Hernán ha escrito un libro titulado: “El saqueo de Afinsa. La verdadera historia de una intervención”. ¡Más de 500 hojas! Léalo y después opine.

  7. juan
    juan Dice:

    El sr.Veiga se ha tragado como un bendito toda la propaganda de acoso y derribo y estafa piramidal en contra de Afinsa, que Papá Estado le ha dado durante casi cinco años cucharada a cucharada. Por lo tanto el sr.Veiga no tiene ni pajorera idea qué hay tras la intervención de las empresas filatélicas ni de la importancia que tiene la sentencia del TS, para que Papá Estado tenga que pagar los desmadres y destrozos que ha hecho con las empresas y sus clientes.
    “El Saqueo de Afinsa. La verdadera historia de una intervención” de Mila Hernán. Léase este libro y deje de mezclar la velocidad con el tocino, que queda fatal en un profesor, sr. Veiga.

    http://elsaqueodeafinsa.blogspot.com/

  8. Ángel María SAAVEDRA
    Ángel María SAAVEDRA Dice:

    Pobres alumnos Sr. Veiga.

    Así que dice usted que la “ingenieria contable”, mire usted yo y muchas decenas de miles de ciudadanos de este país, no creen que lo de las Cajas haya sido ingenieria contable, sino SINVERGÜENCERÍA POLÍICA AL MÁS PURO ESTILO POLÍTICO, perdone la redundancia.

    Habla usted de “errática jurisprudencia de los años noventa”, como ya obsoleta, pues claro está, no podría ser de otra manera, por cuanto hoy son otras las leyes que regulan este área, en cambio no habla ni valora como experto que es, de un JUEZ “ESPECIALIZADO” o sea de la jurisdicción MERCANTIL, de toda clase de explicaciones CLARAS y CONTUNDENTES, entendible hasta por los que no son alumnos, demostrando con toda rotundidad y sin ningún género de duda, que la ACTIVIDAD DE ESTAS EMPRESAS ERA FINANCIERA, como no cabe ninguna duda como se desprende de un seguimiento muy “elemental” de su infraestructura y mecanismos de negocio, pues salvo las excepciones que siempre existen, a ningún afectado les importaba un pito los sellos, ni eran coleccionistas y ni tan siquiera los conocían y para colmo se pactaba un interés FIJO ajeno a los vaivenes del mercado filatélico, que hubiera podido tal vez justificar su mercantilidad, y cuyo Juez, haya SIDO “PRESUNTAMENTE” PRESIONADO, AMENAZADO o vaya usted a saber que. . ., para tener el VALOR DE RETRACTARSE DE UNA ACTUACIÓN JURÍDICA SUYA, manifestando ahora que es MERCANTIL, claro que esta vez parece que SIN JUSTIFICARLO, como inicialmente hizo.

    Debería usted implantar como libro de texto la fabulosa novela de la señora Mila y así completar con acotaciones al pié los dogmas de fé de ambos, creando una especie de biblia pseudo-mercantil-política y desde luego afín a un gobierno al que le quedan dos telediarios motivo por el que parece ha medido mal sus tiempos.

    • CM
      CM Dice:

      ¡Vaya carrerón que lleva Sr Saavedra! ¿Qué? ¿Siguen siendo financieras las empresas? A un año vista de los comentarios, sus patinazos han debido ser como para partirse la crisma ¿no?

Los comentarios están desactivados.