Mercados financieros y reformas legales.

John R. Taylor, gestor de FX Concepts, el fondo de divisas más importante del mundo, acaba de pronosticar que este año, 2011, el euro y el dólar se aproximarán a la paridad. Ya había hecho un análisis parecido el otoño pasado, y ahora lo reitera.

Taylor puede estar errado, claro está. Nadie es adivino, y menos estos especuladores tan sesudos, tan analíticos, que se dedican básicamente a estudiar -no a consultar el tarot- y a anticipar lo que va a pasar mientras los servicios de estudios de muchos grandes bancos están a verlas venir. Su afirmación, por tanto, no debería caer en saco roto. A principios de 2010, cuando la relación entre el euro y el dólar estaba en 1.50, Taylor pronosticó que el euro bajaría hasta 1.20. Y así fue, aunque a muchos les resultara increíble.

En 2010, sus diagnósticos sobre los desequilibrios y las reformas legales y económicas pendientes dentro de la eurozona se demostraron certeros, bien fundamentados. Entonces, el foco de la crisis fue Grecia, aunque no solo Grecia. Hoy, la inquietud de los mercados se acerca peligrosamente a la Península Ibérica. En 2010, el euro contuvo su descenso sobre 1.20, entre otras cosas, como ha explicado Soros, por la decidida intervención de China en los mercados de deuda, comprando bonos griegos y de otros países periféricos, dinero que habrán/habremos de devolver a un tipo de interés desorbitado.

Estos días se celebra la visita de representantes del gobierno chino a España, y la disposición del país asiático a comprar deuda española en una situación de tensión creciente en los mercados. Sin embargo, estas circunstancias no son más que la certificación de que, en España, no hemos hecho –y seguimos sin hacer- las reformas pertinentes en el tiempo justo. Si hubiéramos hechos las cosas bien, y a tiempo, no necesitaríamos el auxilio chino. No se trata, pues, de que Taylor o Soros acechen, sino de que España sigue dormida en los laureles.

En mayo de 2010, Zapatero, urgido por los mercados, dispuso una serie de reformas, muchas de las cuales eran puro fuego de artificio, parcheo temporal, pan para hoy y hambre para mañana. Legislar para la foto, como diría Fernando Rodríguez Prieto. Pero los destellos de mayo no son suficientes. Entonces, se decidió poner en marcha la reforma de las pensiones, y hacerlo con urgencia. Pocos meses después, calmados ya los mercados, el recién nombrado Ministro de Trabajo, Sr.Gómez, al sustituir al Sr. Corbacho, afirmó que la reforma de las pensiones se pospondría a la primavera. La tensión en los mercados se reavivó en el mes de noviembre, y pocos días después, el Gobierno decidía desautorizar al Sr. Gómez, adelantar la reforma de las pensiones y presentar un proyecto de ley el 28 de enero, volviendo así a la intención inicial manifestada en mayo. ¡Una demostración de firmeza y de falta de improvisación!

Todas estas circunstancias ponen de manifiesto que España no solo necesita una reforma seria en el régimen jurídico de las pensiones y de tantas otras cosas, sino que dichas reformas deben abordarse con decisión, sin titubeos, con planteamientos sólidos y visión de futuro. No consisten en gestos publicitarios para calmar provisionalmente a los mercados y vuelta luego a las andadas, sino en políticas de fondo, en políticas de alcance, huyendo de la improvisación. “Política es tener una idea clara de lo que hay que hacer con un país”, decía Ortega.

Parece que, hasta la fecha, los sindicatos no se han puesto de acuerdo con el gobierno en el contenido de la reforma de las pensiones. Pero no hay por qué preocuparse. Gracias a la tensión que se vivirá en los mercados las próximas semanas, es muy probable que el Consejo de Ministros del día 28 de enero apruebe la remisión a las Cortes del correspondiente proyecto de ley. El gobierno, en vez de tomar la delantera y hacer a tiempo las cosas, termina haciendo las reformas a rebufo de lo que dictan los mercados. Más vale tarde que nunca. Gracias, Mr. Taylor.

4 comentarios
  1. Pequod
    Pequod Dice:

    España nunca ha tenido tradición de grandes estadistas, pero la situación actual es bastante penosa. Las autonomías han multiplicado hasta el infinito el número de políticos, y en consecuencia gente de cada vez menor nivel trabaja en la “res publica”, como una profesión más. Estamos alejados de pueblos como el británico. Es también de nuevo una consecuencia más de la ausencia de sociedad civil.

  2. elisadelanuez
    elisadelanuez Dice:

    Pues si, a veces uno se pregunta si realmente tenemos políticos y gestores públicos capaces de diseñar o ejecutar algún tipo de reformas serias y en profundidad por mucho que se le impongan los mercados. La negociación y promulgación de la reciente reforma laboral o la actual negociación y (futura) tramitación de la reforma del régimen de pensiones no son muy esperanzadoras que digamos. ¿Donde están los informes, los dictámenes, los datos en que se basan estos acuerdos y estas reformas? O no existen o no son públicos, no se sabe qué es peor.

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