Discriminación positiva: que vivan los feos.

Este Gobierno siempre consigue superar nuestra capacidad de sorpresa. Sin llegar a disculparse por el retraso y la mala gestión para afrontar la crisis, que ya se sabe que la virtud del reconocimiento público de los errores no abunda en nuestra clase política, muchos creían que al menos, y por fin, se iba a dedicar con todas sus fuerzas a promover alguna de las muchas reformas que la situación exige en España. Pero no. La cosa a nuestros mandatarios les debe parecer demasiado sacrificada, tediosa y complicada, porque para aligerarse y compensar han salido con otra de esas ocurrencias tan decorativas, que tanto les alegran la vida. Y que les sirve para distraerse un poco y reencontrarse a sí mismos en estos duros trances. O al menos para distraer a la sociedad. La propuesta de una ley contra la discriminación.

Poco se sabe aún sobre ella, que puede consultarse aquí. Pero nos cuentas que una de sus líneas consistirá en atacar la discriminación por el aspecto físico. La discriminación contra los feos, para entendernos. No sé de ningún país que haya legislado a favor de los feos (y, correlativamente, contra los guapos), pero ya se sabe que tal cosa no arredra a nuestro intrépido ejecutivo, siempre ávido de desfacer entuertos y practicar ingeniería social.

No se comprende muy bien la necesidad de semejante ley, dada la consolidada doctrina de aplicación directa de las normas anti discriminación contenidas en la Constitución, o el ejemplo de otros países, donde la jurisprudencia ha establecido obstáculos a las injusticias fragrantes. Pero, claro, puede ser una ocasión que no puede desperdiciarse de ponerse nuevas medallas, y de descalificar a quien se atreva a oponerse a propósitos tan justicieros. A ver quién es el “guapo”, nunca mejor dicho.

Sé que éste es un blog formal y circunspecto, pero voy a atreverme a abusar de la paciencia de nuestros cada vez más numerosos lectores con una aproximación humorística. Y sugerir a nuestros vanguardistas legisladores dar un paso más y establecer la “discriminación positiva” a favor de los feos. Este engendro de la DP nos ha llegado de los Estados Unidos, donde se denomina “affirmative action”, lo que demuestra que n o todo lo que de allí viene es bueno, como creen algunos. Y aunque a mí, tal vez anticuado, me parece una idea aberrante, ha sido acogida en ocasiones con entusiasmo por representantes de diversos partidos nacionales y periféricos. En la propia reseña de la ley se recoge “el mandato a los poderes públicos para la adopción de medidas de acción positiva”, lo que exigiría, de entrada y por pura coherencia, cambiar el nombre de la ley que pasaría a llamarse “de desigualdad de trato y discriminación bien entendida”.

De hecho, a pesar de que la Constitución prohíbe toda discriminación, la DP ya ha hecho su entrada triunfal en nuestro ordenamiento con la sorprendente bendición de nuestro Tribunal Constitucional con motivo de la legislación de represión de la violencia doméstica, hoy “reducida” a violencia de género. Como bien se sabe, ya no es lo mismo que la agresión la cometa un hombre que una mujer, ni que la denuncia de malos tratos se interponga contra uno o contra otro: la reacción del ordenamiento, al margen de cualquier otra circunstancia, es completamente distinta. Pero esto puede dar para otros muchos posts.

Lo que sugiero es: si ya hemos aceptado que si una finalidad es suficientemente buena se pueda discriminar, que era un principio que ya entusiasmaba a los nazis, ¿Por qué no discriminamos a favor de los feos? Al fin y al cabo, durante siglos los feos han (o hemos) sufrido en silencio el oprobio de dicha condición. Han recibido calabazas por doquier, y se han visto obligados a ser mucho más simpáticos que los guapos para que se abrieran las mismas puertas. ¿Qué menos que venga el gobierno a compensarles semejante déficit con una legislación a su favor? Por ejemplo, la fealdad podría dar puntos en las oposiciones, o para la contratación pública. O para recibir esas muchas subvenciones que se reparten. Por ejemplo, en el mundo del cine. A más feos los actores, más subvención.

Ahora que España pierde puestos en todos los rankings, lo podríamos compensar colocándonos en cabeza en algunas categorías notables. Seríamos el país del mundo con los funcionarios más feos, con las azafatas más feas, los actores más feos (en esto aún se puede mejorar), o con los presentadores de telediarios más feos, pues la aplicación de la ley exigiría hacer una buena limpia para la debida adaptación de las cadenas. Incluso con los ministros más feos, pues habría que predicar con el ejemplo y tal vez una simple paridad no sería suficiente.

Y España, además de ejemplo luminoso, se convertiría en tierra de promisión y consuelo para los feos del mundo. Ahora que la debacle económica hace huir en masa a los emigrantes, feos del mundo encontrarían un refugio donde acudir, favorecidos por la discriminación positiva de los feos para obtener permiso de residencia. Un país de feos, sí, pero en la vanguardia social.

Sospecho que todo ello no sería precisamente favorable para nuestra competitividad, pero ¿cuándo se ha ocupado este gobierno de semejantes minucias?

Al margen de la broma, creo que la llamada acción afirmativa merece un serio análisis. Volveremos sobre ello.

15 comentarios
  1. Rodrigo Tena
    Rodrigo Tena Dice:

    Este post es difícil de atacar, no porque el razonamiento sea impecable, sino porque cualquier discrepancia corre el riesgo de ser interpretada como la de un feo que aspira a resultar beneficiario de tan clarividente legislación. Para disipar inmediatamente el malentendido, afirmo que estoy a favor de la discriminación positiva en algunos casos, aunque no necesariamente en el de los feos. Modestamente, pienso que estas políticas han cumplido un importante papel en algunos lugares y en ciertos momentos históricos (en EEUU con relación con las personas de raza negra, aunque quizá ya no) y en la actualidad con las mujeres. Junto con Elisa de la Nuez escribí un artículo sobre este tema en Claves de Razón Práctica, que puede consultarse en la siguiente dirección:

    https://docs.google.com/viewer?a=v&pid=explorer&chrome=true&srcid=0Bz-1Adnm5XcnZmUxZjA2ZmYtNmI0ZS00NTU2LWI0NTMtYWE0YjE1Nzk4Njk4&hl=en

  2. Silvia Ostolaza
    Silvia Ostolaza Dice:

    Discriminación es a mi entender siempre negativo porque soy defensora acérrima de que el fin no justifica los medios. Por ello no entiendo cómo puede haber discriminación positiva ni a favor de los negros, de los feos, de las mujeres ni de indivbidualidad ni colectivo alguno. Hagamos leyes para iguales y luego apliquémoslas por igual,igualdad en derechos y deberes.
    El artículo muy bueno.
    Mi auelo decía, “si no eres guapo tienes que ser doblemente simpático” ni de planteaba eso de discriminación positiva!!!!

  3. FRAN RAMIREZ
    FRAN RAMIREZ Dice:

    Acertadísimo post, con el que no puedo estar mas de acuerdo. A mi entender, cualquier forma de discriminicion es inadmisible, y por supuesto, tambien la positiva, que corre el riesgo de convertirse en un vehículo a utilizar de forma fraudulenta por gente sin la necesaria competencia para ciertos cargos. En Estados Unidos como comenta Rodrigo Tena es cierto que en un determinado momento de su historia dió buenos resultados, pero pronto se mostró una medida que curiosamente acabó por generar mas desigualdad de la que precisamente trataba de evitar.

  4. elisa de la nuez
    elisa de la nuez Dice:

    Enhorabuena por el post Fernando, aunque con la matización de que como dice Rodrigo Tena yo sí creo que en algunos casos la discriminación positiva “seria” puede estar justificada, como es el caso de las recomendaciones de incluir consejeras (obviamente debidamente seleccionadas) en consejos de administración o similares, siempre que sean sensatas y con un criterio razonable, dado que hay situaciones que desgraciadamente no son fáciles de modificaren base a criterios de competencia y profesionalidad, como es por ejemplo el tema de la conciliación de la vida profesional y laboral mientras las cargas familiares sigan pesando básicamente sobre las mujeres. En cualquier caso, como bien denuncias, aquí estamos ante una discriminación positiva al tuntún y para caer bien a la galería, aunque no sé muy bien en qué galería están pensando…seguramente en la misma a la que les gusta ver a senadores españoles hablando entre sí por el pinganillo. Para ese viaje y puestos a suprimir costes ¿por qué no suprimir a los senadores?

  5. Iñaki Espinosa
    Iñaki Espinosa Dice:

    Fernando, muchas gracias por tu fresco y a la vez profundo post, y lo triste aunque parece una broma es que es una realidad, estamos a la cabeza en el mundo de las discriminaciones positivas, y no es solo de feos, mujeres, gays, etc, los tontos de capirote, estan ocupando los mas altos cargos de nuestro gobierno, y lo que es peor, no se si el cambio, nos traera denuevo mas tontos, con diferente capirote.

    El problema es que nuestra querida España no aguanta mas tonterias…

  6. Fernando Rodríguez Prieto
    Fernando Rodríguez Prieto Dice:

    Elisa y Rodrigo: Muchas gracias por vuestros comentarios. Desde luego, vuestro trabajo es es muy recomendable. Yo no soy un integrista alérgico por principio a cualquier tipo de intervención pública, pero dudo mucho que la DP consiga los efectos pretendidos, y no otros colaterales diferentes. Existen estudios al respecto, como el de Thomas Sowell, que prometo investigar, porque el tema da para mucho. En este caso se trata de denunciar una posiblee iniciativa más peligrosa de lo que parece. También muchas gracias a los demás, y a los links sugeridos. El de El Filoloco, impactante.

  7. José Manuel Sánchez Tapia
    José Manuel Sánchez Tapia Dice:

    Qué duda cabe de que la discriminación positiva es un instrumento muy eficaz para la consecución de “buenos” fines, pero peligroso: ¿el fin justifica los medios? ¿Y si los fines perseguidos no nos parecen tan positivos?
    Todos somos iguales “ante la ley”. El Estado, por tanto, habrá de garantizar esta igualdad, tarea nada fácil (a veces, casi imposible) por diferentes vías. La de la discriminación positiva es una de ellas y en algunas reivindicaciones históricas ha supuesto pasos de gigante. No obstante, a mí no me convence porque supone priorizar los derechos de un grupo de personas (que se considera “perjudicado”), pasando por encima de los derechos de otro grupo (considerado menos digno de protección por privilegiado).
    Las posibles consecuencias de hacer políticas activas (“positivas”) valorando políticamente la bondad de conseguir ciertos fines, sobre la base potenciar los derechos de un grupo de personas que se considera agraviado, me pone los pelos de punta.
    No puede olvidarse que correlativamente a la discriminación positiva de un colectivo va la discriminación negativa del contrario (blancos/negros, hombres/mujeres, guapos/feos, etc).
    Sinceramente creo que tiene que garantizarse la “igualdad de trato” y los mecanismos coercitivos y coactivos del Estado pueden ser muchos y variados, como para que el propio Estado (¡¡al final son los políticos de turno!!) se ponga a hacer una discriminación correctora de la realidad de acuerdo con la ideología que resulte mayoritaria en el Parlamento.

  8. Juan Carlos Ramiro
    Juan Carlos Ramiro Dice:

    Estupendo artículo, Fernando. No obstante, me gustaría hacer una reflexión. Partiendo de la base de que coincido completamente que la discriminación, aún cuando sea positiva, debe ser usada con mucha o extrema precaución y en circunstancias muy concretas, entiendo que todavía debe seguir existiendo. Desgraciadamente, y por múltiples circunstancias, hay determinados colectivos o grupos de personas que aún hoy en día, ya bastante metidos en el s. XXI, siguen teniendo unas condiciones adversas que les hacen prácticamente imposible actuar e interactuar en la sociedad en igualdad de condiciones. En un campo que conozco perfectamente, el de las personas con discapacidad, el hecho sigue siendo preocupante, fácilmente visible y detectable todavía. Si bien es cierto que el avance en la protección de derechos, enfocado a la igualdad y no discriminación, se ha rodeado de un desarrollo legislativo muy fuerte, la realidad sigue estando muy lejos de la protección legal. La incorporación al mercado de trabajo sigue siendo muy difícil, sobre todo para las personas que tienen discapacidad severa o grave (lo que no es sinónimo de falta de capacidad, aunque se confunda); la nueva sociedad TIC está creando barreras muy serias en la comunicación (las personas ciegas han quedado fuera del uso de la TDT, por ejemplo, o están fuera de las mayoría de portales web de formación online por falta de accesibilidad), no existen personas con discapacidad, (algo similar a lo ocurrido con la mujer) en puestos claves ejecutivos o políticos… La igualdad de oportunidades, y sé muy bien lo que digo, no existe como tal para gran parte de las personas con discapacidad. Hay que tener muy presente que las personas con discapacidad no son sólo las que van en silla de ruedas, que sufren las barreras físicas (para encontrar trabajo, por ejemplo), hay muchos miles más, millón y medio en nuestro país que son ciegas, sordas o con discapacidad auditiva, con discapacidad intelectual (síndrome down, Asperger, autismo, inteligencia límite…), parálisis cerebral o enfermedades degenerativas. Y volviendo a lo comentado antes, la confusión entre discapacidad y falta de capacidad, hace que hoy en día la superación de barreras e impedimentos sociales requieran, y espero que no por mucho tiempo, discriminación positiva controlada y justificada.

  9. César Sanz
    César Sanz Dice:

    Como tantas otras cosas, la discriminación positiva en España se ha convertido en un modus vivendi. Basta ver el Boletín Oficial del Estado de hoy, 17 de febrero de 2011, para comprobar los miles y miles de euros que se destinan desde la Administración a grados, postgrados, planes de empresa, cursos y estudios de todo tipo que versan sobre la igualdad y el género. Sin ánimo de trivializar la parte seria del asunto, me recuerda a aquel profesor personaje de la película Amanece que no es poco que tenía como objeto principal de estudio las ingles, y en su temario se incluían lecciones como Las ingles y la antigüedad, Teoría General del Estado y las ingles o Las ingles y Dios, entre otros.

  10. Fernando R. Prieto
    Fernando R. Prieto Dice:

    Efectivamente, siempre hay quien se monta un chiringuito con todas estas tonterías. Por eso cuesta desmontarlas. Pero, atención, que ahora puede montarse hasta una plataforma de control de las vidas privadas.

  11. Indiscriminad@
    Indiscriminad@ Dice:

    Debe ser que el autor del artículo se considera guapo, porque habla de los feos en tercera persona del plural. Y debe ser que eso de la discriminación positiva le parece una frivolidad. Pues que le pregunten a la gente discriminada por su estética (personas con sobrepeso, o simplemente, porque no son guapas para estar, qué se yo, en la recepción de un hotel, o como imagen de una firma, o como relaciones públicas, o en la tripulación de un avión, o presentando un informativo televisivo…). Luchar contra la crisis es necesario…, pero también lo es luchar contra la discriminación, que existe, y condena a muchas personas a una crisis individual económica, personal y moral.

  12. karla guzman chinga
    karla guzman chinga Dice:

    porque si al pensar que la gente fea daña el mundo solo por tener varios defectos o color de la piel.En realidad el mundo esta lleno de mentiras,los feos son los mas lindos en su interior y espiritu no importa su belleza exterior sino lo que tengas por dentro en el corazon siempre mirandonos al espejo y preguntandonos que tan hermosos somos sin descriminarnos unos mismo hasta el ma feos puede ser el mas bello!!!!!

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