Oportunidades de la crisis (grietas en los tótems)

Los que creemos en la necesidad y urgencia de que nuestro ordenamiento jurídico afronte importantes cambios, también nos preguntamos las posibilidades de éstos. Maquiavelo, en su obra El Príncipe, advirtió sobre las dificultades con las que topa cualquier movimiento reformista. Los cambios, aunque sean de interés general, siempre van a encontrar la oposición activa de la minoría beneficiada por el status quo y, en contraste, rara vez van a ser apoyados por una mayoría que, aunque se vería claramente favorecida, es frecuentemente ignorante de esta circunstancia.

Pero la crisis puede suponer también una oportunidad. Hace pocos días Ricardo Romero tuvo el acierto de traer a colación, en un comentario al post de Enrique Martínez Marín sobre paro estructural, una cita de Einstein escrita hace muchos años pero de insólita actualidad en nuestra situación. Merece la pena su lectura:

No pretendamos que las cosas cambien si seguimos haciendo lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla. Albert Einstein

La esclerosis de nuestra organización jurídica.

Si en contraste con su propia historia, y con otras regiones del mundo que se han revelado como mucho más dinámicas, gran parte de Europa occidental ha sufrido en las últimas décadas una cierta parálisis que ha dificultado su adaptación a un mundo sujeto a cambios vertiginosos, la situación española ha sido al respecto especialmente preocupante.

Un factor específico puede haber sido cierta inmadurez de la capacidad de la sociedad española para el debate sobre asuntos de interés general, que no se ha correspondido con su grado de desarrollo económico y social. Durante mucho tiempo ha quedado excluido del debate un importante conjunto de cuestiones esenciales en la organización social, y condenado a la marginación quien osaba sujetarlas a discusión. Esta peculiaridad se pretendió justificar durante mucho tiempo en la presunta fragilidad de una democracia joven, incluso agitando como argumento recuerdos de un pasado tormentoso. Probablemente en ningún momento fue argumento suficiente, pues lo que realmente no hubiera tenido ninguna oportunidad de subsistir, ya bien avanzado el siglo XX, es cualquier régimen que no se fundara en la legitimidad democrática. Pero cuando el argumento perdía peso con el paso de los años, el presunto y bien publicitado éxito económico y social del sistema político que amparaba (y se amparaba) en estas ideas se erigió como nuevo valladar contra el debate.

Es así como ciertas ideas e instituciones, y determinados principios, fueron preservados del debate durante mucho tiempo como valores absolutos e indiscutibles, casi deificadas como tótems tribales. Y con ello se convirtieron en un esencial factor de inmovilismo, especialmente inoportuno en un mundo que estaba cambiando muy rápidamente.

Podemos mencionar, a título de ejemplo, algunos de nuestros tótems: La imposición de una visión igualitarista en la enseñanza, que infravalora el mérito y el esfuerzo individual, con el resultado del creciente deterioro de su calidad (véanse los informes Pisa). O la sobre legitimación de los partidos políticos, que ha permitido a éstos ocupar excesivos ámbitos de poder, sin encontrar suficiente resistencia social, con el resultado de la quiebra de los mecanismos de control y equilibrio. En recientes posts de este blog se comentan algunos ejemplos de derivados de esta patología.

A esta parálisis no ha escapado nuestro ordenamiento jurídico, también esclerotizado por ideas sobrevaloradas y preservadas del debate. Entre muchos, podemos referirnos como ejemplo destacado al principio de la inmutabilidad de la Constitución. Los norteamericanos, por ejemplo, tan orgullosos de la suya, la han ido adaptando a lo largo de los años mediante 27 Enmiendas o reformas, bastantes de ellas sustanciales. Pero este ejemplo parece no valer aquí, a pesar de que nuestra Ley suprema, y la organización jurídica que preside, han revelado importantes carencias, como el citado fracaso del sistema de equilibrios, un deficiente sistema de defensa de la legalidad, o un impreciso sistema de distribución de competencias, que ha permitido que dirigentes irresponsables las hayan convertido en moneda de cambio, con una hipertrofia de las administraciones regionales, y de su profusa legislación. La consecuencia ha sido una creciente generación de ineficiencias.

En la medida que estos tótems afecten a nuestra organización jurídica, deben der ser objeto de una especial atención en este Blog.

La crisis, una oportunidad

La crisis económica ha puesto al descubierto la verdad sobre las virtudes y carencias de nuestra organización social y política, y del orden jurídico que lo sustenta. Se han comenzado a cuestionar mitos, y en la sociedad civil surgen con fuerza movimientos que plantean la necesidad de un debate en profundidad sobre la necesidad de reformas de calado. Entre estas, podemos destacar en los últimos meses la iniciativa Transforma España, de la Fundación Everis, que puede consultarse aquí, o el Foro de la Sociedad Civil, aquí. La sociedad española, en términos “orteguianos”, está comenzando a vertebrarse, a abandonar su tradicional fatalismo y a ser exigente frente a los problemas, y frente a los dirigentes que han de afrontarlos.

Este impulso incluso ha comenzado a calar, aunque también aún muy limitadamente, en nuestra pétrea clase política, que no puede aspirar a permanecer siempre de espaldas a las exigencias sociales. Empiezan a tener representación y voz en los organismos legislativos pequeños partidos que cuestionan los tótems. E incluso en los partidos mayoritarios van surgiendo voces que admiten la necesidad de los cambios…

No deja de ser cierto que en los verdaderos centros de poder, el movimiento aún se siente de forma muy limitada y marginal. Las tímidas reformas hasta ahora comenzadas han sido prácticamente impuestas desde el exterior, al amparo de nuestra vulnerabilidad ante la crisis. Los partidos mayoritarios siguen remisos a plantear cambios importantes. No será fácil que la oligarquía política renuncie a un sistema diseñado a su medida, y para su propia perpetuación. Y que tanto les beneficia, aunque sea contra los intereses generales.

Pero en nuestra mano está contribuir a ello, a que por las grietas que van surgiendo en esos tótems entre el aire fresco del debate. En ello estamos.

6 comentarios
  1. Ricardo Romero
    Ricardo Romero Dice:

    Sr. Rodríguez Prieto, interesantísimo el post; y con su permiso me permito el lujo de contribuir con la referencia a la Fundación Civil, http://www.fundacioncivil.org/ donde se debaten temas candentes de actualidad, relacionados con la situación que sufre nuestra sociedad civil, donde la gente de este foro tiene mucho que decir; y donde recientemente en su primer acto, tuvimos la suerte de contar con el profesor Merino (letrado del Consejo de Estado, letrado de las Cortes y Catedrático…) que junto a Mario Conde, realizaron una brillante exposición de lo que se conoce como Iniciativa Legislativa Popular; que cómo bien saben los lectores de este blog, se regula por la ley orgánica 3/1984, de 26 de marzon, Reguladora de la Iniciativa Legislativa Popular; pues bien, en esa ley orgánica (donde nos tienen muyy mermada nuestra posibilidad de actuación)que en principio es el arma con la que podemos defendernos, ante la casta política, ni siquiera podemos configurarla a nuestra medida, ya que se encuentra dentro de las materias excluidas de la Iniciativa Legislativa Popular, como bien reza su artículo 2, donde hace referencia a las leyes orgánicas. Necesitamos que se unan en un frente común, la gente de la Fundación Everis, del Foro de la Sociedad Civil, de la Fundación Civil, de ¿Hay Derecho?, de Nada es Gratis, y de tantas otras que seguro que me dejo en el camino.. ya que todos propugnan los mismos valores y objetivos. Un cordial saludo.

  2. jj
    jj Dice:

    Enhorabuena por este post que va al corazón del problema. Luego se puede discutir de la situación de los jueces, de los medios de comunicación, de la banca… Pero eso son ramificaciones de un problema previo… La partitocracia, la falta REAL de separación de poderes, y la falta de vertebración de una sociedad civil influyente, que se haga respetar… Un comentario añadido a este post y a los comentarios de algunos jueces en el post de F. Gomá: todos, como sociedad civil estamos llamados a reaccionar, y está muy bien que los jueces, o los medios de comunicación, u otros estamentos apelen a nosotros… Pero ellos, como directamente actores (o espectadores pasivos, y por tanto responsables por omisión) en su esfera de actividad respectiva tienen una responsabilidad indelegable, ineludible, que no están cumpliendo debidamente. Que ellos apelen a nosotros, como sociedad civil, no puede significar que pongan la pelota en nuestro tejado. La pelota está primeramente en el suyo. Y en esos ámbitos, hay comportamientos valientes, casi heroicos, pero tan escasos, tan aislados, que el comentario que surge en la ciudadanía al verlos es: Éste es un iluminado, o un justiciero, o uno al que le gusta figurar… Y a esa conclusión, seguramente equivocada, se llega porque el resto de sus compañeros nos secunda -de verdad- la iniciativa correspondiente, pese a estar de acuerdo con su contenido en muchos casos. En otros, por supuesto, es por no complicarse la vida, por cobardía, por pereza… Y claro, lo que a uno atañe, uno lo debe luchar… Y no pretender que los demás te saquen las castañas del fuego mientras tú, tan prudente, tan equilibrado,no te quieres significar y continuas cruzado de brazos.

  3. elisadelanuez
    elisadelanuez Dice:

    Como bien dice Fernando (y Albert Einstein) las crisis son oportunidades. Y como bien dicen los comentaristas, hay varias iniciativas de la sociedad civil en marcha, todas ellas muy interesantes y entre las que ya existen más o menos lazos informales o en algunos casos de amistad personal entre sus promotores. Pero lo que es clave es efectivamente que los colectivos afectados en cada caso y que son los que mejor conocen los problemas que les afectan lideren estas iniciativas y no esperen a que otros les saquen las castañas del fuego hasta ver lo que pasa. Los salvadores desde fuera no funcionan, ni a escala internacional ni nacional. Y de vez en cuando hay que asumir riesgos, que por otro lado no parecen desmesurados la verdad,a la vista de lo que está pasando en los países árabes. Se trata de pequeñas incomodidades como mucho.

  4. jj
    jj Dice:

    En mi comentario previo se me ha olvidado precisar que algunos de quienes apelan a la sociedad civil, para que nos rebelemos contra el estado actual de cosas, son políticos, de los grandes partidos, descontentos con la partitocracia existente, con que Camps vaya de cabeza de cartel, contra… A ellos también va dirigido el mensaje: pues rebélense primero ustedes!!! y no pongan la pelota en nuestro tejado!!!! Entre esos políticos a quienes me refiero hay algunos hipócritas, desde luego, que nadan y guardan la ropa. Pero hay otros sinceros que no terminan de poner en práctica las conclusiones de sus pensamientos en artículos de prensa o entrevistas de radio, o más aún de charlas privadas… Venzan ustedes esa duda permanente en la que andas sumidos!!! No sean cobardones!!! Lo que no cabe es hacer lo contrario de lo que se dice, y estar ahí tan ricamente cobrando un sueldo público cuando no compartes cosas esenciales que está haciendo tu partido, o el presidente de tu partido… Regeneración desde la sociedad civil, pero también desde el interior de los partidos donde hay gente inconformista… Inconformistas a tiempo parcial!!!

  5. fernando Rodríguez Prieto
    fernando Rodríguez Prieto Dice:

    Muchas gracias por vuestros comentarios.
    Para Ricardo Romero. Efectivamente, he visitado vuestro foro, y me parece muy interesante. Una iniciativa más, necesaria en estos momentos.
    Para Ricardo, Elisa y JJ: Hoy mismo leo en la prensa que el Gobierno, por boca de la Secretaria de Estado de Empleo, descarta la receta alemana de ligar sueldos a la productividad en la reforma de la negociación colectiva, y se muestra satisfecha con nuestro viejo sistema de vinculación a la inflación, con el que considera que nos ha ido bien. Al parecer con la aquiescencia de Patronal y Sindicatos que negocian sobre el tema, sin incluir un posible cambio en la agenda.

    Pero ¿a quién le ha ido bien con el viejo sistema? Desde luego, a las castas sindical y patronal, cuyo protagonismo se salva. Pero ni los cinco millones de parados ni las cientos de miles de empresas que se han ido a pique por nuestra gradual pérdida de competitividad deben estar muy satisfechos. No puedo dejar de recordar el poema de Machado: “España miserable, ayer conquistadora, envuelta en sus andrajos, desprecia cuanto ignora”.
    Ante tales dirigentes, toda España, y toda la red deberían ser una gran cacerolada.

  6. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Hola, Fernando.
    Un comentario con retraso porque os voy leyendo poco a poco. Tu post anterior toca el asunto de la indexación de los salarios y su posible ligazón a la productividad. Un tema muy complejo para el cual no tengo respuestas definitivas pero sí consideraciones que hacer porque es viejísimo y es necesario ponerlo en contexto.
    En primer lugar, todos los que dirigimos empresas sabemos que no se puede medir con asepsia, objetiva y equitativamente la productividad individual y que muchas veces ésta no está en relación con los resultados de la empresa. Exitos increíbles en un área pueden ser inútiles si por el motivo que sea no se vende, no se cobra o se hace a precios inadecuados. Hablo desde la perspectiva de agentes de mercado sin poder de precios y cuya demanda no viene de posiciones oligopólicas.
    También sabemos que la inflación erosiona el salario. Y que la consecuencia la paga injustamente el trabajador. Su salario real baja y no por responsabilidad suya.
    Sabemos igualmente que la inflación generalizada (no las subidas puntuales de un producto o grupos de productos) es fruto esencialmente de la política monetaria.
    No hay mayor correlación estadística que la existente entre variación de masa monetaria y variación de precios. Es decir el responsable real de la inflación es siempre el Gobierno, el dueño de la moneda, el creador del dinero, del crédito.
    Mala cosa es dejar al responsable disfrutar de su pecado porque la factura se la paguen los que menos responsabilidad tienen.
    Creo que ya estamos inmersos, –independientemente de lo que digan los datos oficiales siempre peculiares y poco reconocibles–, en una fuerte espiral inflacionaria.
    Es lógico, todo occidente (casi sin excepciones) se ha convertido en deudor crónico financiado por otros y sin visos de dejar de serlo ni tan siquiera de desearlo. Las historia de tantas viejas familias que se fueron endeudando.
    Nuestras monedas no pueden ofrecer confianza, pierden valor y por eso se produce el incremento de precio de los productos que compramos.

    El shock de la Opec del 73 se produce dos años después de que Nixon suspendiese la convertibilidad del $. El petróleo estaba a 3.65$ y la onza a 35$. Nadie regala “oro negro” a cambio de papeles. Por eso pasaron a cobrar su oro negro a 12$ el barril. Es cuestión de punto de vista.
    Por último, hemos siempre de tener en cuenta la altísima oligopolización de nuestra economía y lo poco que realmente está sujeto a competencia. Un agravante español: Todo el IBEX 35 gira en torno a lo público, creo que se libran tres o cuastro empresas. Imaginemos qué supone vender en esas condiciones para empresas en la parte baja de la pirámide.
    Imaginemos las auditorías operativas por parte del cliente y las exigencias de reducción de precios que puede imponer un comprador oligopólico.

    Saludos

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