¿Son representativas las redes sociales?

La primera red social hizo aparición en el año 1995. Se trataba de la red classmates.com, nacida con el propósito de retomar el contacto con antiguos compañeros de estudios. Desde entonces, las redes sociales han experimentado un crecimiento exponencial, propio del mecanismo viral de propagación que las caracteriza. La más popular de estas redes, Facebook, contaba con un millón de usuarios en el año 2004, para pasar a más de cinco millones en 2005, doce en 2006, cincuenta en 2007, cien en 2008, trescientos cincuenta en 2009 y más de quinientos millones de usuarios en 2010.|

Las redes sociales han adquirido una gran notoriedad en todos los ámbitos. A través de su papel en las revueltas sociales a las que estamos asistiendo en Túnez y Egipto, en las que funcionan como herramienta de movilización y propaganda; o mediante su valoración en los mercados financieros, que supera en ocasiones a la de grandes corporaciones industriales; estas redes están concitando la atención de toda la sociedad y de los medios de comunicación de masas. Recientemente se hizo pública la intención de la red Linkedin de salir al mercado bursátil, y recibíamos (no sin un cierto escalofrío por parte de los que asistimos hace diez años al estallido de la burbuja de las .com) las noticias que cifraban la valoración de Facebook en más de 50.000 millones de dólares, cantidad sólo superada en España por Telefónica y el banco Santander.

Pese a su creciente popularidad, las redes sociales no son todas iguales, e incluso voces tan reputadas como las de Nicholas Negroponte establecen diferencias entre ellas. Para este gurú de la Sociedad de la Información, redes como Facebook pueden ser realmente útiles, mientras que otras como Twitter no dejan de ser modas pasajeras. En cualquier caso, lo cierto es que todas ellas están siendo ampliamente utilizadas no solo para su original función relacional, sino como soporte de publicidad; como medio para trasladar o filtrar información o desinformación; como vehículo del fenómeno fan, permitiendo a los seguidores de ciertas celebridades conocer detalles de la vida de sus ídolos; o como simple placebo que permite a algunos individuos del común verse a si mismos como celebridades por el mero hecho de formar parte de ellas.

Sin embargo, una aplicación de las redes sociales que cada vez goza de más predicamento suscita, cuanto menos, serias dudas. Se trata de la reciente tendencia a conceder presunción de veracidad a los resultados de las consultas efectuadas a través de las redes sociales. Este hecho, irrelevante en el caso de las consultas realizadas, por ejemplo, en programas de radio o televisión y referidas a temas de actualidad, adquiere otra dimensión cuando están referidas a la elaboración de normas o la toma de decisiones por parte de los poderes públicos, llegándose incluso al caso de que anteproyectos de Ley sean sometidos al escrutinio público a través de estas redes (ejemplo: http://twitter.com/leyviviendaeus). Parece, por tanto, oportuno analizar cuál es el nivel de representatividad de las redes sociales en España, con el fin de valorar en sus justos términos los resultados de este tipo de consultas.

España es el séptimo país del mundo en uso de redes sociales, con cerca de veinte millones de internautas que acceden a ellas a diario. La segmentación por edades de los internautas, como puede apreciarse en el siguiente gráfico, demuestra que la mayor parte de los usuarios más habituales de Internet tienen menos de 45 años.

En España la red social que cuenta con más usuarios es Facebook, con más de doce millones, seguida por Tuenti con cerca de nueve millones. El nivel de presencia en las redes sociales decrece rapidamente con la edad. Así, de entre los usuarios habituales de Internet, el 84% de los que tienen menos de 24 años son también usuarios de redes sociales, mientras que aproximadamente el 50% de los internautas de más de 45 años lo son. Por tanto, se presente un doble sesgo demográfico: la población de internautas se concentra en determinadas franjas de edad, y además entre los internautas el uso de las redes sociales se concentra nuevamente en esas mismas franjas. Por consiguiente, una primera  conclusión, siquiera cualitativa, es que las “consultas populares” realizadas a través de estas redes sobreponderan la opinión de los ciudadanos más jóvenes. Pero, además, se presentan otros sesgos, como el asociado a la clase social o incluso al género, como puede apreciarse en el gráfico de más arriba.

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En resumen, está claro que el auge de las redes sociales es una realidad incontestable, pero al pretender que se constituyan en canales de comunicación entre los poderes públicos y la ciudadanía podemos caer en el error de confundir la parte con el todo, y otorgar a las opiniones recogidas a través de estos medios una representatividad de la que en realidad carecen, ya que determinados segmentos de población no están presentes en ellas. Esto no significa en ningún caso que no sean útiles para que los poderes públicos se comuniquen con los ciudadanos, pero sí significa que es preciso ser conscientes del valor real de las contribuciones que se recogen a través de las redes sociales.

3 comentarios
  1. Lorena Moreno
    Lorena Moreno Dice:

    En mi opinión tienen demasiada importancia, ya no solamente es la información escrita, además también se trata de información gráfica (fotos). Ahora es prácticamente imposible estar en cualquier sitio y que no haya un móvil dispuesto a echar fotos con acceso directo a Facebook-Tuenti. Pero bueno, ¿Porqué se cuelgan fotos de las personas sin su autorización?. El tema de las redes sociales debería de estar más controlado y ser tratado con más precaución.

  2. Jaime de Nicolás
    Jaime de Nicolás Dice:

    Redes como Facebook son evidentemente muy útiles, pero, para valorar adecuadamente las opiniones que se manifiestan por ellas no hay que olvidar que tienen un componente extravagante y friki , de risa tonta, muy notable. En FB, por ejemplo, una página que opina que no se pueden poner pasas a un pastel tiene más de 70.000 seguidores, y otra que dice “yo también pienso que cuando ponen mayúsculas me están gritando”, tiene ¡100.000 seguidores!. Claro que la propia mecánica de FB facilita estos comportamientos, solamente ha de pincharse en el botón correspondiente para añadirse a un grupo, pero precisamente por eso, hay que tomar distancia con este tipo de manifestaciones y no asimilarlas inmediatamente a “la voz del pueblo”, cuando se trate de cuestiones verdaderamente serias.

  3. elisadelanuez
    elisadelanuez Dice:

    Realmente el problema es que estas redes se usan o empiezan a usarse por alguno de nuestros políticos tecnolelos para pulsar la opinión publica incluso colgando en la red propuestas de enmiendas o proyectos normativos y en general sobrevalorando la representatividad de los internautas en relación con la población en general. Otro ejemplo ha sido la utilización de twitter por presidencia del gobierno para decir que estaba a favor de exculpar a Contador.

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