“Inside Job” y el conflicto de intereses

El otro día fui a ver “Inside Job”, un documental sobre las causas de la  crisis, ganador de un oscar. Escalofriante. Muestra como esta reciente crisis financiera ha sido efectivamente un “inside job” o delito interno colectivo ejecutado por banqueros, políticos, agencias calificadoras, burócratas y profesores universitarios, quienes aprovechándose de la desregulación rampante (que promovían ellos mismos) crearon complejos instrumentos financieros para obtener inmensos beneficios sin pensar en las consecuencias últimas y haciendo la vista gorda cuando el mercado subprime de hipotecas se desplomó, llevándose los ahorros de toda una vida de muchas personas. Y lo tremendo es que, como hizo ver su director, Charles Ferguson, al recibir el premio, nadie ha sido encarcelado, a pesar de ser un fraude que ha causado pérdidas de billones de dólares; y no solo ello, es que muchos de los culpables siguen en cargos importantes.|

Sin duda, las causas de la crisis han sido, en el aspecto moral, la avaricia, la falta de frenos morales y de autodisciplina, de los financieros y también de todos nosotros; la desregulación y la globalización, en el aspecto jurídico; la ideología neoliberal, en la del pensamiento; la confianza en un crecimiento indefinido, el crédito inmoderado, los tipos de interés, el consumismo, en el económico, etc, etc. Pero hay un ingrediente en el que me interesa hoy centrarme y que te salta al rostro cuando ves este documental, que es el conflicto de intereses. En director nos presenta casos flagrantes: los creadores de los productos tóxicos son luego quienes desde la Administración los regulan (o mejor quienes no los regulan), y después vuelven al mismo campo cobrando cantidades millonarias; políticos que defienden una política que favorece determinados intereses, y, al poco, están en la misma empresa que ha resultado beneficiada con dichas políticas; o profesores de reputadísimas universidades como Harvard o Stanford, que hacen informes absolutamente interesados a cambio de unos pingües estipendios sin molestarse en poner en el currículum esta circunstancia. Lo impactante del documental es verlos enfrentarse a la sencilla pregunta de si ven en ello un conflicto de intereses y como unos tienen la cara de negarlo todo y otros trastabillan y se ponen rojos.

La idea del conflicto de intereses no es una cosa rara ni novedosa: es conocida en nuestro propio Derecho civil desde antiguo, fundamentalmente en el caso del autocontrato por representación. La regla general es que la autocontratación está permitida (porque lo que no está prohibido está permitido), incluso en los casos de representación, salvo en los casos de colisión de intereses. Esta colisión de intereses la contemplan con carácter general las leyes para los casos de representación legal, exigiendo el nombramiento de defensor judicial; y con carácter especial para el supuesto de la compraventa en el artículo 1459 del CC, el 267 del Código de Comercio y el 221 del CC para la compra o la venta de los bienes del tutelado por el tutor, para prohibirlas. También existen normas penales como las del tráfico de influencias, y las reglas sobre incompatibilidad en el ámbito administrativo.

La cuestión fundamental es, pues, la imparcialidad, que debe mantenerse como principio fundamental de actuación del representante y, en general, del que actúe gestionando intereses de otro privadamente o, por supuesto, desde la esfera pública como en el caso del juez o del notario, el político o el funcionario. Pero no solo eso, la imparcialidad ha de predicarse también de quien presuntamente ha de buscar la verdad porque es un científico cuya criterio fundamenta decisiones de terceros. La imparcialidad, en definitiva, ha de ir de la mano de la confianza que se deposita en una determinada persona.

Este virtud, hoy valor, se ha visto devaluada en los últimos tiempos porque se ha considerado que la responsabilidad, moral, jurídica económica o el coste reputacional hubiera debido de ser suficiente para que quienes debían controlar pudieran resistir los embates de los intereses en juego (y hay que decir que algo de esta idea subsiste en la sustitución de las autorizaciones administrativas por la declaración responsable en la Ley Ómnibus de 2009). Pero lo cierto es que la defensa de la imparcialidad no se basa tanto en el miedo a las consecuencias para el caso de parcialidad como en la protección del estado mental de neutralidad de quien tiene que juzgar intereses de otros, lo que se consigue con la dotación de la necesaria asepsia para evitar ser contaminado. Y esa asepsia se consigue con un buen sistema preventivo y no con un mal sistema sancionatorio. Si uno está en un Tribunal de Oposiciones no debe calificar a su hijo y por tanto no puede formar parte de él. Y no tanto porque deliberadamente vaya a favorecerle (cosa que además puede ocurrir) sino porque sencillamente no va tener la lucidez necesaria para separar sentimientos de juicios técnicos. Y no es solución que se anulen las oposiciones cuando se demuestre la imparcialidad. Sin duda, todo el mundo entiende que no es conveniente que un cirujano opere a su propio hijo y es eso mismo, pero al revés, lo que ocurre en los que gestionan intereses de otros. Recuerdo que mi abuela me decía que mi abuelo, que era juez, en su primer destino en Sos del Rey Católico le impedía relacionarse con nadie del pueblo para preservar su independencia: el simple conocimiento de las circunstancias personales podría desequilibrar la balanza de la justicia, que ha de ser ciega.

Por eso, y aun sabiendo que la crisis obedece a muy complejas razones de orden moral, económico y político, me pregunto si no se podría haber evitado mucho de lo que ocurrió si quienes debían controlar lo que iba a ocurrir o que podían advertir de lo que se avecinaba, como las agencias de calificación o los consejeros económicos, hubieran sido realmente independientes. Y no nos creamos que eso es algo que no va con nosotros: los casos de Garzón, Chaves, Gürtel y otros tantos, o el desmantelamiento de los controles administrativos en el gasto en los Ayuntamientos, por ejemplo, tienen mucho que ver con eso.

19 comentarios
  1. Igual opina un ejecutivo de la banca de inv. suiza
    Igual opina un ejecutivo de la banca de inv. suiza Dice:

    http://www.filmaffinity.com/es/film112844.html

    Doy fe, de que lo se que cuenta en el documental sobre la banca de inversión y lo que hicieron con la titulización hipotecarias es estrictamente cierto al 100%. Es pura información objetiva.

    En el caso de los políticos, se limita a enumerar los cargos que han tenido previamente en los bancos de inversión para ilustrar que los reguladores son producto de la misma industria que regulan. No sólo eso, sino que se mete en el mundo académido (Harvard, etc.) que está igualmente podrido por el dinero que fluye de Wall Street para adoctrinar sobre las virtudes de la desregulación financiera cuyos desastrosos efectos hemos visto en la crisis posterior.

    Tienes que ver las reacciones de algunos altos cargos universitarios y del gobierno (se entrevista a gente de muy arriba de la FED, SEC, Washington, etc.) a algunas preguntas. Son la viva imagen de la mentira y la culpabilidad. Qué mundo este, el financiero, es todo una enorme mentira para el lucro del 1% más pudiente.

  2. Fernando Gomá
    Fernando Gomá Dice:

    En un trabajo de hace dos años, escribí lo siguiente, en relación con los sistemas de protección al ciudadano, y en lo que reitero más que antes “Opino que hay otra causa que no se suele comentar para que el sistema de protección sea ciertamente perfectible en especial frente a los grandes grupos económicos: los puestos en el Gobierno dedicados a temas económicos, en especial en las secciones ministeriales de Economía y Hacienda, están muchos de ellos ocupados por personas que o bien proceden de la empresa privada –bancos, grandes empresas- o bien cuando dejen la política acabarán en ellas –especialmente en los consejos de administración-, o bien las dos cosas. Sus interlocutores empresariales cuando estén ejercitando la acción de gobierno, serán a veces compañeros de estudios o de trabajo. En estas circunstancias, es comprensible que sea difícil en la negociación y tramitación de una norma de protección al consumidor que afecte los intereses de los grandes grupos económicos el sustraerse de este punto de vista –que a fin de cuentas muchas veces ha sido previamente el propio- , y “ponerse en el lugar” del ciudadano de a pie”.

  3. elisadelanuez
    elisadelanuez Dice:

    Desde luego la película ilustra a la perfección el tema del conflicto de intereses o mas bien el punto de como al final nadie ve o quiere ver lo obvio que es que el conflicto de intereses incapacita literalmente para adoptar decisiones que respondan a los intereses generales ya sean de contribuyentes o clientes. Solo se adptan las decisiones que convienen a los que las toman. Pero reconozco que el caso de los profesores universitarios me parece especialmente preocupante por lo que significa. En España lo que dice Fernando es cierto pero a mi juicio el verdadero problema no es tanto ese sino la cada vez mas preocupante ignorancia y falta de preparación de los políticos que les pone en manos del primer lobbyista que llegue…o incluso de unos periodistas avispados como nos demostró el caso del eurodiputado popular.

  4. jj
    jj Dice:

    Eso de la imparcialidad, o la alienità, como dicen en Italia, vale para todo todo… Desde luego para los temas financieros como explica I. Gomá. Pero también para muchos otros: las oposiciones, como dice el autor, y cómo no para los jueces. P. ej., personalmente, me parece lamentable que un magistrado que un día sí y otro también aparece fotografiado en actos, cócteles y eventos varios de cierto colegio profesional (cuya editorial tiene además -oh, casualidad- la impagable amabilidad de publicarle no uno, sino sucesivos libros) sea ponente de una sentencia que incide directamente en la relación de ese colectivo profesional con el sistema jurídico. ¿No había otro ponente con una apariencia mayor de imparcialidad, o por decirlo de otra manera, de ajeneidad o desinterés objetivo sobre el asunto? ¿Es eso imparcialidad o casualidad? Quizá sea legal, pero decoroso no lo es en abosluto. Y más allá de la letra de la ley, muchos jueces, en circunstancias iguales, se habrían abstenido… Es decir, que si los que controlan el cumplimiento del OJ se las gastan de ese modo, qué esperar del resto…

  5. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Buenos días, Ignacio. Un buen artículo al que me permito hacer alguna observación complementaria
    Llevamos tres años largos de rotura de la burbuja. Creo que fue a finales del 2007 cuando el Wall Street Journal dijo alarmado que las tasas de morosidad de las “subprimes” habían roto el umbral del 30% (algo que era “normal” y esperado) y que no mostraban signos de detenerse. Desde entonces son escasísimos y con sordina los comentarios poúblicos que apunten a causas distintas de la “natural” codicia del banquero y la desmedida tendencia al riesgo del “day trader”.
    Es bueno que un foro jurídico comience a interesarse por el asunto desde la persectiva profesional. Desde las leyes y reglamentos promulgados a lo largo del tiempo.
    Por ejemplo. ¿En qué momento se comienzan a reducir los coeficientes obligatorios de solvencia, capital y caja de los bancos? ¿Por qué? ¿En qué momento se ponen en sus manos instrumentos de inversión colectiva –fondos de inversiones y fondos de pensiones– a los gestores de los cuales resulta posible “vender” y “recomprar” debidamente titulizados los activos crediticios de la banca?¿Por qué y por qué se niega esa capacidad privilegiada de lucro corporativo a cada persona física? ¿Ha caído algún “inversor fondista” en la cuenta de qué maravilloso instrumento se ha creado para socializar las pérdidas derivadas de la política monetaria de diversos gobiernos? ¿Hemos visto lo bien que bajan de valor nuestros fondos privados de pensiones a pesar de estar teóricamente invertidos en renta fija a vencimiento y pudiendo estar en papel del tesoro?
    ¿Recordamos la decisión del gobierno Clinton de no regular los CDS –creados conceptualmente por JP Morgan London office– (sin los cuales no es posible un mercado profesional de deuda titulizada? ¿Recordamos la decisión de Clinton de revocar la Glass Steagall act de 1933 que bloqueaba la posibilidad de que la banca de inversión entrase en el circuito de “distribución” de deuda titulizada? Todas estas decisiones tienen su réplica a este lado del Atlántico. ¿Recordamos que el rescate Europeo de una Europa que “no tenía subprimes” ha costado de momento casi el doble del Americano?
    No. No lo recordamos. Somos gente sencilla, confiada, y normalmente no somos conscientes de más de una jugada cada vez. Pero si hacemos un play-back de las jugadas legales veremos un proceso muy bien pensado que se deriva en lo esencial de una decisión política: 1971. Eliminación de la convertibilidad del dólar. Desde entonces hemos asistido a una orgía legislativa que ha creado un monstruo ingobernable: la moneda sin valor intríseco. El metro de chicle. La máquina perfecta de hacer globos.
    Leyes. En nuestra sociedad todo se hace con leyes y reglamentos.Y las leyes no las hacen los bancos. Los bancos obedecen y son supervisados por ejércitos de inspectores gubernamentales que viven dentro de ellos cada día del año.
    Saludos

  6. Spinoza
    Spinoza Dice:

    “Inside jobs” hace referencia implicitamente a un tema tratado por dos admirados filosofos: Javier Gomá en sus estudios sobre la ejemplaridad y más especificamente, Aurelio Arteta en su reciente libro “Mal consentido” Se trata de la participación de usted y la mía, de cada uno individualmente, en la existencia del mal. En este caso la corrupción económica en sus diferentes manifestaciones.

    El asunto tiene cierto tratamiento jurídico en el “dolo eventual”: el mal no querido expresamente pero que es consentido por mi interés. También en la legislaciónes sobre blanqueo de capitales donde se exige una diligencia activa, pudiendose incurrir en culpa incluso por falta de animo averiguativo del individuo. Sin embargo, en este caso, como en tantos otros, como es sabido, el derecho ha quedado por detrás de la realidad.

    La realidad es que existen crímenes sistémicos. Son aquellos cuyos autores son una parte entera de la sociedad. Cuando todo un colectivo amplio es el que lesiona el bien jurídico penalmente protegido, bien directamente como autores o cooperadores necesarios o bien indirectamente con algún grado de complicidad. En tales casos cabe plantearse hasta que punto goza de legitimidad ese bien juridico para reclamar su protección. ¿no ha ocurrido algo de esto con el aborto? ¿Puedo pretender una accion penal contra el presidente de una caja si yo mismo soy mutualista de la misma y he estado mirando para otro lado, mientras se construía un aeropuerto a todas luces exótico?

    Todo ello nos lleva a comprobar que las leyes no se acaban de legitimar en los parlamentos, sino que exigen un trámite más: la aceptación social. Aquí pasamos del “positivismo juridico” a un derecho originario del individuo organizado en colectividad: la “multitudo”.

    Si la sociedad, en cuanto individuos organizados, es el último referente de las leyes, es de justicia que estos reciban toda la informacion existente sobre las consecuencias de sus actos y de sus elecciones. Eso se llama educación y responsabilidad. Si se que tendré que responder de mis actos, exigiré toda la informacion correspondiente. Sin embargo el esquema actual y posiblemente de siempre ha sido el contrario: la desinformación y la irresponsabilidad, sin perjuicio de que nos terminen alcanzando tarde o temprano las consecuencias.

    Surge pues la pregunta ¿de verdad estamos dispuestos a tener ciudadanos formados e informados o preferimos un rebaño de ovejas fácilmente pastoreables?

    Diriase que hasta ahora la respuesta ha silo la primera: No les hemos explicado suficientemente bien a nuestros ciudadanos que de sus hipotecas responden con todos sus bienes, y que los bancos donde tienen sus ahorros pueden fracasar y quedarse sin su dinero. Al contrario les hemos dicho que no se preocupen y pidan mas créditos, que ya los pagaran sus hijos y que el banco de España se encarga de que los bancos siempre gocen de buena salud, nada de que preocuparse. Tambien les hemos dicho que no se preocupen de quienes son sus gobernantes y sus juzgadores, ya se encargan de ello los partidos políticos. Incluso educamos a nuestros hijos, para que acepten nuestros modos mas que a desarrollar su propio pensamiento.

    ¿Estamos ahora dispuestos a tener una sociedad de ciudadanos emancipados, que asuman la responsabilidad de sus actos, que elijan a sus gobernantes y que piensen en libertad?

    TEILHARD

  7. Ignacio Gomá
    Ignacio Gomá Dice:

    Es una cuestión importante, que afecta directamente además al Estado de Derecho. Se ha producido un deslizamiento moral y consecuentemente jurídico hacia la flexibilidad en estos temas, del conflicto de intereses o del rigor en la aplicación de las normas, en aras de otros principios como la competencia, el crecimiento, la adaptación a la realidad concreta. Quizá no sea ello malo, pero el exceso produce monstruos. Y lo tremendo es que cuando vemos el documental o conocemos realidades como las que señala Manu Oquendo o el ejecutivo de la Banca suiza, conocedores de la materia, te entra cierta desmoralización acompañada de rabia quizá difícilmente canalizable, y desde luego una enorme desconfianza. Yo no he confiado nunca demasiado en el mundo financiero, como en ningún otro, pues nadie da duros a cuatro pesetas: si alguien me ofrece un producto financiero para forrarme desde una oficina repleta de mármoles, oros y alfombras, lo primero que voy a pensar es que todo eso lo he pagado yo o alguien como yo, y que si el asesor pertenece a un banco, el fondo que me quiere colocar va a ser el fondo que le interese al banco y no el que me interese a mí. También hay agencias más o menos independientes y cuando les preguntas que cómo se financian, dicen que es con comisiones del fondo, luego tampoco hay una independiencia total. Pero ahora todo eso es manifiesto y a un nivel estratosférico, lo cual, hay que reconocer, desanima un tanto.

  8. Trompeta
    Trompeta Dice:

    No entiendo cómo un Notario que ha pasado una oposición puede hablar de la “desregulación rampante”. Ud. debe tener en el despacho al menos un código de leyes mercantiles, Ccom, TRLSC, LMV, LVPBM, TRLGDCU, LMESM, LCoop, LCCh, LDC, LCD, LM, LP, LCC, LGP, LAIS, LSL, LIIC, LAC, LSGR, LECR, LSP, LCGC, LOCM, LCS, LC y eso sin contar RD, y tampoco estoy hablando de circulares de la CNMV ni circulares del BE ni órdenes ministeriales ¡ah! me dejo las Directivas y Reglamentos Comunitarios, Libros Blancos, Libros Verdes ¡espere! Que también tengo las normas fiscales; además hay consultas a la DGT, resoluciones de la DGRN, sentencias de TSJ y TS… DIOS MIO SI ESTO ES LA DESREGULACIÓN, con el Estado controlando directamente el 40%PIB ¿Qué será de nosotros cuando alguien empiece a REGULAR DE VERDAD?

  9. Ignacio Gomá
    Ignacio Gomá Dice:

    Parece claro, Trompeta, que me refiero a la desregulación de los productos financieros en los Estados Unidos como causa de la crisis, de lo que trata expresamente el documental. Sobre el exceso de regulación, puede constatar mi opinión en el post “El ordenamiento obeso”, en este mismo blog, y muchos otros de otros editores y colaboradores en la misma línea.

  10. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Es curioso que Ignacio haya recuperado hoy este viejo enlace y agradezco a Fernando el video porque aunque mi mujer y yo hemos ido a verla en junio pasado íbamos a necesitar verla nuevamente para verificar alguna de las afirmaciones.
    A ratos estamos tratando de entender las raíces de esta crisis desde su comienzo oficial en el 2007: cuando, alarmado, el WSJ avisó de que la morosidad de las hipotecas subprime no se detenía al llegar al 30% como de costumbre. Espero poder publicar algo con sentido y alguna utilidad práctica a lo largo del próximo año. No es fácil porque la tentación de rendirse a la impotencia es fuerte.
    El caso es que, en mi opinión, siendo ciertos muchos detalles de Inside Job, la película no aborda lo importante y por eso se queda en una atractiva y emotiva historia de connivencias y golferías.
    Es tentador el recurso a lo conspirativo y la terrible desvergüenza de “los malos” –tan distintos de nosotros, los buenos– pero es sólo una técnica narrativa consagrada en la literatura universal.
     La enorme gravedad de esta dinámica es que sucedería aproximadamente del mismo modo sin necesidad de episodios siniestros y connivencias cuestionables entre la academia, el poder (gobiernos, instituciones y órganos legislativos) y su creación: el sistema financiero.
     
    Dice Sttaford Beer en uno de sus últimos libros (“Platform for change”, 1975) que “el objetivo de un sistema es aquello que en realidad hace”.
    Es decir, no se trata de controlarlo o de corregirlo estableciendo controles sobre controles sobre controles… como creemos estar haciendo con la lógica falta de resultados que esta conducta debe tener.
    Si el resultado es malo es necesario cambiar el sistema y no multiplicar indefinidamente los controles.
    Y la razón es evidente, intuitiva. Lo recuerda Norbert Wiener (MIT, 1948) cuando nos alerta de que un control tiene tres componentes (medidor de la desviación, selector de corrección y ejecutor de la acción correctora) que cuestan como mínimo tres veces más que dejar al sistema en libertad. La acumulación de controles resulta siempre en rendimientos negativos y anula la función propia del sistema que, de este modo, entra en pérdida.
    En otras palabras “el coste del control crece exponencialmente y a órdenes de magnitud superiores al de la complejidad del sistema”.
     
     
     
     
     

    • Fernando Gomá Lanzón
      Fernando Gomá Lanzón Dice:

      Manu Oquendo, me resulta de extremado interés lo que indica en su último comentario, puesto que yo también intento comprender el porqué y el cómo de estas crisis. Quisiera si no es molestia que ampliara su afirmación de que esta crisis habría ocurrido igual sin la existencia de comportamientos tan reprobables y faltos de una mínima ética, como los que se produjeron.

      ¿A qué sistema perverso se refiere exactamente y cuándo considera que se inicia su existencia? Supongo que es el sistema ultra liberalizado cuyo inicio es el principio de los 80, pero le agradecería una indicación en un asunto cuyos entresijos me resultan particularmente difíciles de entender, por su complejidad y por supuesto por falta de suficientes conocimientos técnicos. Un saludo.

  11. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Hola, Fernando, buenos días.
    La respuesta de por qué creo que sin connivencia y aprovechamiento indebido o deshonesto de “oportunidades” estaríamos en una situación parecida viene reflejada en el comentario que en este mismo hilo hice allá por el mes de Abril cuando Ignacio abrió el asunto.
    Es decir, esta sucesión de burbujas y la ingeniería jurídico financiera que se requiere para que se produzcan no deja pie al azar o a la mala suerte. En aquel post resumo por encima algunas de las leyes y reglamentos que las hacen posibles (condición necesaria). Estas burbujas exigen una muy elaborada legislación, reglamentos, consultas, supervisiones y aprobaciones tácitas o explícitas y toda esta actividad concatenada a lo largo de muchos años responde a una necesidad política de gestión económica.
    He puesto las más evidentes pero seguro que no todas. Un jurista especializado o un abogado del Banco de España o de cualquier otro país las tendrá perfectamente identificadas.
    Nosotros, inducidos por titulares sospechosamente superficiales, hablamos de burbujas “financieras” pero en realidad lo que tenemos delante de los ojos son estímulos financieros para producir “burbujas de empleo” que es la prioridad de muchos gobiernos. Algunos, como USA y Alemania, obligados por sus propias leyes que les exigen pasos explícitos para la creación de empleo.
     
    Es como ver levantarse el sol al amanecer en una playa mediterránea. Lo vemos subir en el cielo pero lo que en realidad sucede es lo contrario, baja la línea del horizonte por la rotación de la Tierra.
    En el circuito lo sucedido no fue ninguna sorpresa y se esperaba desde hacía mucho tiempo.
    Lo voy a ilustrar con una de las anécdotas más reveladoras de la naturaleza de lo que estaba sucediendo que tuvo lugar en 2007 mientras James Cayne, –Jimmy en el circuito de la alta finanza y James entre la élite del bridge–, se encontraba en Nashville en un torneo de Bridge.
    James, en la época, era el máximo ejecutivo de Bear Stearns y, más importante, tenía unos 14,000 puntos en una de las ligas más exclusivas del mundo: la “Grand Life Masters” de La ACBL. Es decir los “maestros de la gran vida”. Nada como la América profunda para llegar a la esencia sincera de los nombres.
    Pues bien, mientras se estaba batiendo en el torneo de Nashville dicen las crónicas que recibe una llamada avisándole de que había graves problemas con uno de los fondos de riesgo del banco, unos 3000 millones de dólares esfumándose amenazadoramente. Esto sucedió en Julio del 2007 y fue el comienzo de una cadena que acabó con Bear Stearns hundida por fallidos de 220,000 millones de dólares y vendida a JP Morgan por 2 dólares la acción en Marzo del 2008.
    Lo importante a nuestros efectos es que, en un claro mensaje para iniciados, James siguió durante los próximos 10 días en el torneo de bridge atendiendo ocasionales llamadas y correos electrónicos.
    A la hora de redactar estas líneas la ACBL Grand Life Masters muestra que el antiguo CEO de Bear Stearns ha alcanzado la suma de 14,159.67 puntos. Casi nada comparado con otros miembros de esta noble cofradía que sólo te inscribe a partir de 10,000 puntos y una victoria en torneos de un exclusivo circuito de seis o siete urbes globales.
    El caso es que nuestro hombre dio al mundo una lección de dominio, sangre fría, control y clara comprensión de sus prioridades ante lo inevitable y esperado por largo tiempo.
    Hay muchísimos ejemplos como el del Sr. Cayne.  Iba a llegar antes o después, se sabía y del mismo modo que se sabía se habían preparado las condiciones para poder soportar la crudeza del momento con generosos bonus, no por resultados para los accionistas, evidentemente, sino por los riesgos personales asumidos al participar en el esquema sobre el cual no tenían el menor control.
    Este momento había sido vaticinado 25 años antes por Hyman Minsky y se conoce en el argot como el “Momento Minsky”    aquel en el cual el esquema piramidal (estructural y diseñado desde dentro de los estados por motivos benévolos) llega a su final natural y salta por los aires.
    Esto es lo que Inside Job deja de lado porque es más vendible la conspiración del angel malo que la muerte de los dioses.
    Saludos

  12. Patricia CM
    Patricia CM Dice:

    Muchas gracias a Ignacio Gomá por tratar un tema tan crucial y apasionante como éste.
     

    Me siento muy identificada con las palabras de Fernando Gomá. Somos muchos los profanos que tenemos un sincero interés por comprender el porqué y el cómo de estas crisis, de una complejidad aparentemente abrumadora. En mi caso, a la falta de suficientes conocimientos técnicos se une la incapacidad de distinguir, entre tanta intoxicación ideológica propagada por unos y otros, la ciencia de la superstición. Por eso, Manu Oquendo, leemos con tanta atención comentarios como los suyos o los de NeG. 

    Si me lo permiten, quisiera aportar un par de piezas al rompecabezas. 
    La primera, un artículo divulgativo del catedrático de economía José García Montalvo, publicado en El Mundo bajo el título ‘Incentivos perversos’:
    http://www.econ.upf.edu/~montalvo/columnas/ELMUNDO20081116.pdf
    La segunda, un artículo más especializado del economista Kantor, publicado en su antiguo blog Equilibrio social bajo el título ‘La crisis financiera: planteando el debate’:
    http://www.lorem-ipsum.es/blogs/equilibriosocial/2008/10/la-crisis-financiera-planteando-el-debate/

    Piezas reunidas hasta el momento: conflicto de intereses, ingeniería financiera, incentivos perversos, China, expansión crediticia, política monetaria, ciclo económico. Estoy segura de no haber comprendido ninguna del todo.

  13. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Hola, Fernando, buenos días.

    El artículo de José María resume bien Inside Job. No sé si esta película se distribuye en español porque nosotros la vimos en uno de esos cines en idioma original. En cualquier caso es bastante buena.

    Lo digo consciente de que en este asunto es difícil sino imposible llegar a dar una versión “perfecta” u “objetiva” y que en la película hay perspectivas que van desde lo políticamente correcto para la izquierda a excesivas simplificaciones.
    A pesar de ello, Inside Job es una referencia imprescindible. Ahora tengo una versión propia para revalidar cosas.

    Otra recomendable es “Margin Call“.
    Explica bien algunos episodios reales de “Moral Hazard” y por qué, en determinadas ciorcunstancias, las monstruosas remuneraciones e indemnizaciones que estamos viendo son una salida “racional” e inevitable.
    Cuando vives colgado al borde del abismo las cosas cambian de precio.
    La pregunta no es, creo, por qué se pagan sino ¿quién ha creado las circunstancias para que tanta gente viva colgada del abismo y se vea obligada a esos pactos?
    La respuesta es evidente: los gobiernos.
    La siguiente pregunta es ¿Por qué lo han hecho?

    Hace unos días me enviaron esta otra.

    Es muy larga, del año 98, con segmentos simplificados en exceso y algunas perspectivas claramente sectarias pero al mismo tiempo con una gran riqueza de datos olvidados e importantes.  A pesar de sus defectos para muchísima gente es la mejor lección de economía que podrán recibir en su vida.

    Son documentos para ver poco a poco y guardarlos en la memoria porque ayudan a ir entendiendo aspectos parciales y a consolidar la propia opinión.
    Somos afortunados porque hace 20 años esta información estaría fuera del alcance de cualquiera salvo de cuatro privilegiados en algún banco central del mundo.
    Al menos hoy estamos en disposición de discernir por nosotros mismos comunicándonos como nunca antes nos fue posible.

    Esto acaba de empezar así que seguiremos hablando de ello y quizás un día se podrá hacer algo al respecto.

    En cualquier caso este no es un asunto que se preste a respuestas sencillas, geniales y con soluciones mágicas. Requiere un esfuerzo personal para entender muchas cosas en las que el 99.9% de la población nunca ha tenido que pensar y que son esenciales en nuestras vidas. 
    Otra buena pregunta vueklve a ser ¿Por qué?
    Por qué sólo una pequeña fracción de los economistas alcanza a entender la naturaleza del sistema financiero actual y qué consecuencias esto tiene en nuestras vidas. ¿Cómo es que no se enseña en los colegios?
    Esta es otra muy buena pregunta.
    Saludos

    • José María González-Garilleti Fernández
      José María González-Garilleti Fernández Dice:

      Muchas gracias Manu Oquendo. También os recomiendo Too Big To Fail 

  14. José María González-Garilleti Fernández
    José María González-Garilleti Fernández Dice:

    Muchas gracias Fernando. Muchas gracias también a Ignacio por un artículo tan interesante. Me gustaría comentar, como veintipoco-añero que soy, la percepción que en muchas ocasiones se tiene sobre temas como la independencia, la corrupción (ya que el documental critica principalmente a EEUU, pero en España no estamos libres de pecado y con reciente caso de Invercaria tenía ganas de soltar algo sobre el tema)… Mi percepción es que está casi normalizado está práctica en la actualidad, y lo peor es que lo observamos con absoluta normalidad. Abrir un periódico en España y ver un caso de corrupción en un Ayuntamiento, por ejemplo y aunque duela, no es raro. No es ni mucho menos alarmante. Probablemente si jugaron el Madrid o el Barça le roben la portada. Y el fondo es el mismo que se critica en Inside Job, “yo me enriquezco a costa de los demás”, y sabéis qué? Que me da igual, tampoco la gente quizás me lo tenga en cuenta o incluso me alabe (véase MC), y la justicia tampoco es tan severa en muchos casos (véase Caso Malaya…). Creces viendo en ocasiones, como cuanta más gente conozcas, más fácil te será todo, no cuanto más sepas o más trabajes. Cuando quieres algo, más te vale tener algún enchufe…

    En cuanto a Inside Job, está claro que ha habido una clarísima falta de valores. Pero es que no era difícil aprovecharse de la situación. Saltar entre los mundos académico, político y financiero era lo más normal del mundo. Bueno no era, es. Esto es a mi juicio lo más alarmante, que ocurran cosas así y, que sí, se les sonroje la cara, pero luego todo siga igual (TODO lo que se critica en la película sigue ocurriendo).

    Casos con fondo parecido en España tenemos unos cuantos. Aquí en Andalucía, no es que sea normal, es que nos extrañaríamos de no verlos. La confianza en el buen hacer del resto es casi nula

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