Feudalismo financiero y empresa familiar

Hace pocos días se ha celebrado la Conferencia Anual de Inversores de Bestinver, una gestora de fondos de inversión de propiedad española y ejecutoria brillante, cuyo fondo estrella –Bestinfond- ha logrado una rentabilidad media anual en los últimos 19 años de más del 17%, muy superior a la de los índices europeos o americanos de referencia. A preguntas de los partícipes, los gestores explicaron que las mayores participaciones del fondo son empresas familiares, como  BMW, de la familia Quandt, su mayor apuesta desde hace tres años (tiempo en el que su cotización se ha revalorizado en más del cien por cien), y algunas otras como EXOR, de la familia Agnelli, CIR/COFIDE, de la familia De Benedetti, o la española C.F.ALBA, de la familia March.  La preferencia por las empresas familiares se justifica, a juicio de Bestinver, en que “suelen estar bien gestionadas porque la familia cuida su PROPIO patrimonio, a diferencia de otras empresas sin dueño, con un accionariado muy disperso, donde el CEO –Chief Executive Officer- tiene menos del 5% del capital”.|

Esa idea de las “empresas sin dueño” esbozada por Bestinver, la había formulado ya D. Joaquín Garrigues hace muchas décadas, y con una expresión más precisa: “feudalismo financiero”. Con ese término se refería Garrigues a la situación descrita por Berle y Means en un célebre trabajo publicado en 1932 –The Modern Corporation and Private Property– donde se ilustraba como la legislación de sociedades estadounidense había permitido una disociación entre la estructura de capital y los órganos de control de las grandes empresas cotizadas. Éstas, tras acudir a los mercados de capitales en busca de financiación, tenían el capital  disgregado entre un elevado número de accionistas, cada uno de los cuales poseía una fracción ínfima del capital,  que no les permitía ejercer ningún control efectivo sobre la actuación de los directivos de la empresa. Los directivos, a su vez, siendo propietarios de porcentajes insignificantes del capital, gobernaban la empresa como si fuera de su total propiedad, aprovechando que el resto del capital  estaba tan disperso, tan atomizado, que impediría cualquier censura de su gestión social. Así las cosas, los intereses de los directivos y de los accionistas no serían coincidentes. Mientras los accionistas perseguirían el beneficio, los directivos:  poder, prestigio y dinero, y para ello realizarían una gestión que no necesariamente coincidirá con el interés social.

A preguntas de los partícipes, Bestinver confirmó también que sus fondos no tenían acciones del Banco de Santander ni del BBVA. Ni las tienen actualmente, ni las tenían en 2007 –dijeron ya entonces- porque, entre otras cosas, no se creen la contabilidad de los bancos españoles, ni piensan que la misma refleje la imagen fiel de su situación financiera real.

Surge entonces una pregunta: ¿no es el Banco de Santander una empresa familiar, propiedad mayoritaria de la familia Botín? Podría parecer que sí, pero no. Según el Informe de Gobierno Corporativo 2010 del propio Banco, la familia Botín no controla, directa o indirectamente, ni el 3% del capital. Sin embargo, gestiona la empresa como si fuera suya: el resto de los accionistas está tan disperso que no ejerce ningún control efectivo. Cuando se celebra Junta General, miles de accionistas delegan el voto en el Presidente o el Consejero Delegado, sin leerse ni la convocatoria ni la propuesta de acuerdos sometidos a votación. Todo a cambio de una sombrilla colorada, o de cualquier otro obsequio menor. En esta tesitura, ¿qué accionista tiene capacidad efectiva para conseguir que la Junta del banco más importante de este país cese a su Consejero Delegado, Sr. Sáenz, condenado por sentencia firme del Tribunal Supremo por haber cometido un delito en el ejercicio de su cargo como banquero?

Lo cierto es que mientras la Financial Services Authority (FSA) londinense no permite   al Sr. Sáenz -a la vista de sus antecedentes penales- ejercer como banquero en la filial británica del Banco de Santander,  en España los accionistas del Banco matriz sufren un doble feudalismo financiero. Por una parte, el ejercido por el Sr. Botín, que mantiene en el cargo al Sr. Sáenz. Y por otra, todavía más grave, el ejercido por el Banco de España, que vergonzosamente consiente que los “señores feudales” Botín y Sáenz campen a sus anchas en un Banco que no es suyo  puesto que no tienen ni el 3% del capital. Todo ello con absoluto desprecio al  principio de legalidad y al conjunto de los accionistas. Y, por supuesto, a la imagen de la  entidad, que no merece tener como Consejero Delegado a una persona condenada en un procedimiento penal.

4 comentarios
  1. Fernando R. Prieto
    Fernando R. Prieto Dice:

    Es curioso que la situación sea tan semejante a la que se da en otros muchos ámbitos de Instituciones representativas de intereses colectivos. La falta de implicación y el absentismo de la mayoría permite que se formen chiringuitos de control, mucho más pendientes de sus propios intereses que de los de la mayoría. Sindicatos, Colegios profesionales, … incluso el país en su conjunto parece haber caído en esta situación, en manos de las castas partitocráticas.
    Otros países tratan de evitar estas situaciones con mecanismos de control y de equilibrio de poderes (quecks and balances, en la terminología inglesa), eficaces en el ámbito político, pero a los que las grandes corporaciones financieras han conseguido, hasta ahora, escapar: ver el reciente post de Ignacio Gomá soble la película “Inside the Job”. Un efecto de la crisis debería ser la exigencia de establecer y reforzar tales controles.
    Mientras tanto, los inversores privados deberían tomar nota. Enhorabuena por el post, Juanjo.

  2. robespierre
    robespierre Dice:

    A mi lo que me asombra es que ya parece que hemos interioridad que para muchas de las cosas que denuncia el autor del post somos un país bananero. Ayer por ejemplo este mismo señor condenado por sentencia firme del TS y que no puede ser banquero en un país anglosajón resulta que pontifica sobre economía española y política crediticia lo que recogen los periódicos religiosamente sin mencionar siquiera que tiene un problemita con la justicia que, por lo menos para mi, le desacredita profesional y personalmente. Claro que este es el mismo país donde el Sr.Mario Conde nos da charlas de ética y política un día si y otro también.

  3. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Por mucho menos que una sentencia firme el Banco de España no hace tantos años descabalgaba cargos bancarios con notable facilidad aplicando y usando atribuciones que siguen vigentes.
    Sobre el asunto de la gestión societaria y la dilución de posiciones de los propietarios originales no quiero comentar porque es un asunto bien estudiado excepto quizás en esta última etapa, a partir de los años 80, cuando por determinadas normas contables –emanadas inicialmente del FASB americano y hoy en nuestra normativa– se ha llegado a repetir la estructura de castillo de naipes de los holdings que se hicieron famosos en la crisis del 29. Así tenemos que tras extraordinarios apalancamiento dos pequeñas compañías del IBEX se acomodan en dos gigantes (Iberdrola y Repsol) con la connivencia jurídica del propio gobierno (véase la conocida como enmienda del ladrillo) para escarnio de los minoritarios.
    Un mundo. Es tal el vaho de podredumbre que emana del contubernio público-gran capital familiar que realmente quizás nos venga bien un episodio cataclísmico de “Creative Destruction”. Nada que Bentham hace muchas décadas y otros hace algunos siglos no nos hubiesen anunciado
    Den por favor una ojeada al IBEX 35. Todas menos 5 de las 35 están viviendo de prestarnos servicios públicos con bienes públicos. Por ejemplo los demaniales. Esto ¿cómo va a generar empleo serio? Una vez que abrimos los ojos al final del endeudamiento esto es una máquina de generar excesos y privielegios por un extremo y un lumpen creciente por el otro.
    Saludos

  4. jj
    jj Dice:

    Un banco no es una empresa cualquiera. Por eso su actividad está sometida a intervención administrativa. No es lo mismo gestionar un banco que una empresa que fabrique botones o tornillos. Y no es lo mismo ser dueño del 60 por ciento de una empresa (como los March), que tener un 0.027 por ciento caso del Sr. Sáenz en el Santander. La discusión no está en si el Sr. Sáenz ha sido un buen banquero…, sino en el papel del Banco de España y demás autoridades públicas para hacer que la ley se cumpla (porque si permiten que en el caso X la ley se incumpla, se crean precedentes y pronto llegarán otros casos…). El Banco de España favorece la falta de ejemplaridad entre los directivos bancarios. Favorece que se incumpla la ley porque hace que de no cumplirla no se derive consencuencia alguna. Favorece la irresponsabilidad -la impunidad- de los gestores… En el fondo, mucho de lo que ha pasado en esta crisis financiera reciente se ha debido a eso. A la falta de CONTROL por las instituciones que debían ejercerlo (y queda clarísimo en el Inside Job, que comenta I.Gomá)….. Y admitiendo que el Sr. Saénz haya podido ser un buen banquero, una vez que es condenado en firme por un delito cometido precisamente en el ejercicio de su actividad como banquero,¿qué cuento chino es este del Estado de Dº que ni él se va, ni el Consejo del Banco le obliga a irse, ni las autoridades imponen que la ley se cumpla? Claro, como no hay riesgo reputacional para el Banco… Pero en un Estado de Dº ¿el riesgo reputacional de una persona o de una empresa prima sobre el cumplimiento de la ley y de las sentencias firmes? ¿Se imagina alguien a un Presidente del Gobierno, o del TC, o del TS, o a un simple magistrado condenado por sentencia firme del Tribunal Supremo por un delito cometido en el ejercicio de su cargo que siguiera en su puesto como si tal cosa? Puede que ese Pte. o magistrado hubiera tenido una ejecutoria anterior intachable, pero una vez que le han condenado en firme en un caso concreto, esa ejecutoria queda empañada y de ello deben derivarse consencuencias….. Del “odia el delito y compadece al delincuente” de Concepción Arenal se ha pasado al “odia el delito y ENSALZA AL DELINCUENTE”. Indudable resulta la consideración social de algunos delincuentes cualificados (los que pisan moqueta y visten corbata y gemelos). De aquí al “loa el delito..” no queda tanta distancia… No nos percatamos de cuánto daño hace al país la pasividad del timorato Sr. MAFO!! Se nota que las lecciones de ética pública de su mujer, la Prof. Inés Alberdi, no se aprenden ni en casa!!!

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