Razón de Estado y Derecho. Caso Bin Laden (3)

La muerte de Bin Laden ha suscitado una gran cantidad de comentarios críticos, algunos con mucha razón. No obstante, es muy preocupante que en la crítica se mezclen cuestiones que no tienen nada que ver con el tema y se realicen comparaciones que, más que aclarar el asunto, tienden a confundirlo.|

En primer lugar, es necesario distinguir la operación de eliminación de Bin Laden del caso Guantánamo y de las torturas que se vienen cometiendo allí desde hace años. Es evidente que estas últimas resultan absolutamente condenables, pero no entraré en ello, puesto que se trata de un tema diferente y a estas alturas ha sido suficientemente criticado. El que para localizar al líder de Al Qaeda se haya utilizado información obtenida mediante torturas no cambia nada, porque lo que es rechazable es la tortura, no el uso de la información obtenida con ella. Si se tortura a un terrorista para obtener información sobre donde está escondida una bomba hay que procesar al torturador, no al que va a desactivarla. Y sin que, por supuesto, la desactivación justifique nada, menos aun el indulto o la exoneración de responsabilidad del torturador.

La segunda confusión es la que olvida el tema legal y se centra exclusivamente en el tema ético, como si fueran dos cosas identicas. Esta actitud es siempre peligrosa, pero especialmente si proviene de un jurista. Discriminar hoy a las personas de raza negra no es sólo una falta moral, es un delito. En los años sesenta, al menos en los EEUU, se podía ordenar a un negro que ocupase el último asiento del autobus o se levantase si un blanco necesitaba el sitio. Sin duda era injusto, pero era legal. Cuando se cambió la ley no se procesó a los conductores de autobús, sino que les dieron simplemente unas nuevas instrucciones: entre ellas la de que a partir de ese momento sí les procesarían.

El ejemplo viene al caso porque un punto clave que debería discutirse es si acción de EEUU contra Bin Laden ha sido legal tanto desde el punto de vista nacional como internacional. El Congreso de EEUU aprobó después del 11-S una “Autorización para el uso de la fuerza militar” que atribuiría teóricamente esa facultad al Presidente. Al menos hoy en EEUU nadie se lo discute. Desde el punto de vista internacional el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó en la misma época una resolución que permitió actuar en Afganistán precisamente para combatir militarmente a esa organización terrorista, al margen de que la normativa internacional general podría también dar amparo a esa actuación. Por supuesto el Consejo de Seguridad no es una organización ideal. Tampoco nuestro Parlamento, tan ferozmente partitocratico, apoyado en una ley electoral que privilegia los intereses de pequeños partidos nacionalistas. Pero es lo que hay, y desde luego mejor que nada. Por otra parte, tampoco resulta muy lógico criticar al Consejo afirmando que lo mangonean unos cuantos países y luego poner como ejemplo un caso, el de Irak, en el que precisamente el pais más poderoso del mundo no pudo salirse con la suya.

En cuanto a que Pakistán no dio su autorización… dejémoslo estar. Resulta significativo el dato de que cuarenta minutos después de unas explosiones que despertaron a toda la ciudad, de disparos, de ruido de helicópteros, y del accidente de uno de ellos, no apareciese nadie por ahí, pese a que uno de los cuarteles más importantes del ejército pakistaní estaba a menos de quinientos metros de distancia. Si realmente no dio su autorización, India debería atacar Pakistán mañana mismo. Menudo coladero.

Sin embargo, nada de esto se comenta, al contrario, en un salto en el vacío verdaderamente asombroso se equipara la eliminación de Bin Laden con cualquier asunto interno de carácter policial, como si se tratase de un agente que al ir a detener a un delincuente no le leyese sus derechos o fuese demasiado rápido al disparar, hiriendo de paso a los que pasaban casualmente por ahí, cuando podía haberle detenido sin mucho riesgo para su vida.  La verdad es que la acción resultó bastante proporcionada, tratándose de una acción bélica en el extranjero, al menos bastante diferente, por ejemplo, de las que Israel suele realizar en el territorio que ella misma controla.

Pero la confusión más grave de todas es cuando se compara este caso con otros en los que falta absolutamente el factor de la legalidad, nacional e internacional. Especialmente grave me parece alegar un doble rasero en relación a lo que hubiera pasado si Felipe González hubiese decidido volar la cúpula de ETA cuando tuvo capacidad para ello. Porque aquí ya no equiparamos el caso con un tema policial interno, sino que además lo desvirtuamos completamente, al olvidar, precisamente, el Derecho.

El problema es que en España vivimos permanentemente en esa confusión y ya casi estamos habituados a ella. Está prohibido pagar rescates a los piratas, pero los pagamos y a la gente incluso le parece bien. Está prohibido liquidar extrajudicialmente a nadie, pero organizamos los GAL. Queremos legalizar a Bildu, pero decimos que no, a ver si nuestros chicos en el TC nos salvan la cara,

En EEUU lo hacen de otra forma. Si quieren pagar rescates aprueban una norma que permite pagar rescates. Si quieren cargarse a un terrorista aprueban una norma que permite hacerlo. Si quieren legalizar a un partido nazi o uno que quema la bandera americana aprueban la norma jurídica correspondiente. Nos puede parecer bien o mal, pero son consecuentes y respetan el Derecho. Aquí nos reímos de él continuamente. Si Gonzalez quería cargarse extrajudicialmente a la cúpula de ETA que pidiese permiso al Parlamento y que luego llegase a un acuerdo con Francia, aunque fuese secreto. ¿Lo hizo? No, pensó que los costes eran muy altos. Pues entonces, que apechugue con las consecuencias. Pretender jugar a todas las bandas es lo que resulta impresentable, porque, en definitiva, ¿Hay Derecho? o no lo hay. Creo que la diferencia es importante, por lo menos para este blog.

19 comentarios
  1. jj
    jj Dice:

    Estoy de acuerdo con casi todo lo que dice R.Tena. Ya sabemos que el Congreso de USA aprobó una Autorización al Pte… Y que, entre otras cosas, en base a ella, USA ha intervenido fuera de su país, matando a B.Laden… Y que acaso Pakistán ha hecho la vista gorda. Tal vez… Ahora bien, si el Congreso de Nicaragua, España o Italia, aprobará una autorización similar a su Presidente, ¿podría ZP, o Evo Morales o Berlusconi o el Pte de Pakistán hacer lo mismo fuera de sus países? Casi seguro que no!! Y menos aún hacerlo en territorio USA!! La razón es extrajurídica. El peso político -es decir, el peso de la fuerza diplomática, económica y militar- de USA permite que una autorización pueda ponerse en práctica cuando esa misma autorización (del parlamento italiano o danés) no podría desplegar sus efectos…. La potencia política de un país prima sobre el Derecho en la realidad internacional. No sé si eso está bien o mal. Pero es así. Realismo Político. Por otro lado, en cuanto al Derecho, se ha dicho que el Derecho es saber a qué atenerse (con independencia de que sea justa o injusta la norma; esto es lo que piensa Aurelio Menéndez, p.ej, y escribe tb Ortega hablando del Dº Romano). Saber a qué atenerse antes de que entren los jugadores al terreno de juego. Quizá existan supuestos en los que, por exigencias de la justicia, quepa variar esas reglas para el partido de vuelta. Tal vez, pero cuando la variación de las normas es tan acomodaticia a los poderosos, la certeza sobre a qué atenerse sale debilitada. En las relaciones internacionales ha primado siempre el interés y la voluntad política de los países potentes sobre el derecho. Hasta tal punto de que lo que ellos hacen o deciden hacer termina convirtiéndose el Dº. El poder normativo de los hechos. Una expresión bonita, que a veces emplea el TC.

  2. Alberto G.
    Alberto G. Dice:

    Bueno, aceptemos que tomas las comparaciones son odiosas, aunque creo que también, Rodrigo, comparas cosas que no son comparables. Y aceptemos que el tema de Guantánamo no interesa ser analizado, aunque sinceramente creo que un modo ilegal de obtener pruebas o testimonios contamina a éstos. Dejemos también la cuestión de que legal (formal) sea igual o no a legítimo. ¿Pero es legal la aplicación extraterritorial del asesinato por mucha ley de un congreso nacional lo autorice? Entonces lo de Israel también vale. ¿Debemos suponer que Pakistán autorizó la intervención porque no intervino en 40 minutos? Entonces la suposición también debe valer en otros casos ¿es esto juridico?. ¿Una resolucíón de la ONU pensada para Afganistán, como Estado fallido, puede aplicarse a cualquier país? Entonces debemos aceptar que cualquier día los SEAL pueden aterrizar en La Castellana y aun deberemos darles las gracias. Y por cierto, no es por seguir comparando, si esto molesta, pero a Sadam lo capturaron vivo, lo juzgaron y lo sentenciaron a muerte: es igual, pero no es lo mismo, ciertamente

  3. Rodrigo Tena
    Rodrigo Tena Dice:

    En relación a los comentarios de Alberto, mi opinión es que la tortura debe ser castigada per se, haya servido o no para encontrar a Bin Laden, pero su condena no puede llevarse al extremo de considerar que, como se sabe dónde está Bin Laden gracias a ella, uno debe olvidarse de ese dato o avisar a Bin para que se econda en otro lado, como cuando eramos niños y uno se había chivado en el juego del escondite.
    En cuanto a la actuación en Pakistán, la ONU permitió a los EEUU actuar en Afganistán, donde, por cierto, se han hecho cosas bastante peores que esta, y por medio de un acuerdo con Pakistán este pais permitió extender a su territorio en determinados casos el escenario bélico. Es importante precisar, efectivamente, si EEUU contaba o no con el consentimiento de Pakistán para una operación de este tipo. Mi ejemplo de los 40 minutos lo he utilizado como una prueba de que ese consentimiento existía, pese a que a lo mejor no podía ser explícito por razones internas. Si un buen día EEUU decide actuar con tres helicópteros de combate en la Castellana porque un peligroso terrorista internacional lleva ocupando seis años el Palacio de Linares, situado en frente del Cuartel General del Ejército, y los soldados americanos permanecen allí cuarenta minutos y luego se marchan tranquilamente a sus bases, espero sinceramente que la explicación que circule sea que tal cosa se ha consentido, porque la alternativa sería estremecedora, pero para nosotros, no para EEUU. Insisto en que no me parece creíble que el ejército americano no tuviese atado ese cabo y se arriesgase a que sus helicópteros o sus soldados, circulando por las inmediaciones de la capital y de sus cuarteles, fuesen localizados e interceptados por el ejercito pakistaní y se frustrase por completo la operación. Recordemos que para silenciar los radares y las defensas antiaereas de Gadafi se bombardeo a discreción durante bastantes días.

  4. robespierre
    robespierre Dice:

    Interesante discusión entre editores y colaboradores del blog. Estoy totalmente a favor de la tesis de Rodrigo Tena, me parece que Alberto Gil y Abel Veiga confunden muchas cosas en sus posts. Estas razones me recuerdan un poco a las de estos gobernantes nuestros que prefieren que el trabajo sucio se los hagan los GAL, o quien sea, y que luego dicen que ellos son más democráticos y más legales que nadie, faltaría más. Y es que aquí, oh milagro, iempre somos más democratas y más respeutosos de la ley que nadie…y también damos lecciones de transparencia, legalidad y democracia a todo el mundo, empezando por el sr. Obama, vaya por Dios. También estoy de acuerdo con el discurso del propio Sr. Obama que cita el sr. Gil.
    Y por supuesto de acuerdo con JJ (ya me ha pasado otras veces) en que hay una cosa que se llama el poder normativo de los hechos que no podemos olvidar ni para bien ni para mal si vivimos en este mundo y no en la luna, y queremos mejorar este mundo y no la luna. Por eso Pakistan no es Finlandia (no se me ocurre que Bin Laden puediera vivir tranquilamente en un Estado no fallido)y por supuesto USA tiene ganas y capacidad para hacer cosas que tampoco harían otros países porque ni quieren ni pueden.
    Pero JJ no olvide que también al final hay avances que hava van empujando al Derecho positivo hacia el Derecho justo, según la concepción de justicia de las sociedades más avanzadas en un momento determinado de la historia, porque la concepción de justicia va cambiando. Y eso también pasa en Derecho internacional aunque sin duda el proceso es más lento y más complicado que con el Derecho nacional.
    La creación del tribunal penal internacional me parece que es un caso claro de progeso del Derecho internacional positivo, pero hay que ser conscientes de que llevar a Bin Laden ante ese tribunal -entre otras cosas por el dato relevante de que USA no reconoce su jurisdicción- era sencillamente ciencia ficción. En cualquier caso, interesante debate y enhorabuena a todos los que se han “mojado” en un tema tan complicado.

  5. Juan
    Juan Dice:

    Tanto debate vestido de corrección política y de pureza democrática llega un momento en que es difícil de entender. No puedo estar más de acuerdo con el artículo de Rodrigo Tena, y más en desacuerdo con el artículo de Alberto G.

    Creo que las discusiones sobre el derecho internacional que puede o no amparar esta acción suenan a disquisiciones teóricas muy alejadas de la realidad del mundo en que vivimos. Y la teoría siempre es más sencilla que afrontar una situación real. Supongo que gracias a eso todos los terroristas pueden vivir tranquilos en Pakistán, Yemen, Venezuela, Cuba, Afganistán, y tantos y tantos países. Qué sencillo es librarse del derecho internacional que exigiría sentar al responsable del atentado ante el tribunal penal internacional. ¿Qué tal si debatimos un poco sobre como aplicar ese derecho en países que no quieren aplicarlo?

    Mi admiración por la forma de proceder americana en la que aprueban una ley, de forma clara y transparente, donde autorizan la acción, y el país está tras su presidente. Considero un notable avance esa forma de proceder frente a la hipocresía vestida de puereza democrática de España en el asunto de los GAL, la legalización de BILDU y tantas y tantas cosas, que en este país tan “demócrata” no se llevan al parlamento para contar las cosas claras, pero se hacen igualmente de forma hipócrita y dañina para el sistema democrático.

  6. Hêphaistos
    Hêphaistos Dice:

    Sin entrar en el caso concreto de Bin Laden, coincido en la crítica a la hipocresía de aquellos que, como bien dice Rodrigo, buscan jugar a todas las bandas y no respetan el Derecho. No obstante, hay que recordar que una cosa es lo legal y otra lo legítimo (no digamos, ya, lo justo) y que en no pocas ocasiones de los últimos 200 años los EE.UU. se han caracterizado por vestir de legalidad actuaciones manifiestamente ilegítimas y frecuentemente injustas. Que se lo pregunten, si no, por ejemplo, a las tribus indias afectadas por la Ley de Expulsión de Indios (“Indian Removal Act”, firmada por el Presidente Andrew Jackson, en 1830) que los obligó a abandonar los terrenos que ocupaban al Este del río Mississippi por otros al Oeste, a fin de que los primeros pudieran ser parcelados y roturados; y, en particular, el Tratado de Nueva Echota (“Treaty of New Echota”, de 1835) celebrado con una facción de la tribu Cherokee y no con sus líderes, pero igualmente ratificado como legal por la Corte Suprema en 1836 (legal, sí, pero ilegítimo e injusto) y que dio lugar a la expulsión forzosa de cerca de 16.000 indios Cherokee por un contingente armado del ejercito de los EE.UU.
    El acuerdo en la necesidad de que el poder actúe dentro del marco legal y sujetándose al mismo, para que así haya, entre otras cosas, Derecho, debate público, cumplimiento de unos mínimos formales y cierta seguridad jurídica, no puede ni debe hacernos soslayar el inaplazable debate acerca de la legitimidad y justicia de aquellas actuaciones que en el Derecho se amparan.

  7. elisadelanuez
    elisadelanuez Dice:

    Coincido básicamente con el análisis de Rodrigo y con los comentarios de JJ, Robespierre, Juan y Hepahistos. Como vivimos en un mundo real, de entrada para los juristas el Derecho positivo debe de ser un punto de partida, aun siendo muy conscientes de que el Derecho positivo de un momento histórico determinado y especialmente el Derecho internacional puede tener obvias carencias desde el punto de vista de la legitimidad, dada la actual configuración del Consejo de Seguridad, y no digamos de la justicia. Pero es lo que hay y de lo que debemos partir si queremos mejorarlo en cada generación. Y para ello el debate y la transparencia es esencial. Prueba de ello es este mismo debate y tantos otros sobre la actuación del Gobierno de USA en este caso.
    Por otro lado, me gustaría apuntar otro dato que me parece relevante: para USA el único sitio donde se podía juzgar a Bin Laden era USA, y allí hay pena de muerte y el hipótético juicio al que se le habría sometido habría sido de acuerdo con esas leyes americanas que permiten, entre otras cosas, la actuación que ha permitido matar a Bin Laden. Esto tampoco le habría parecido bien a mucha gente me imagino.
    Y con respecto a lo que pregunta JJ sobre si el Derecho es una ciencia o una técnica yo claramente me inclino por lo segundo. Una técnica, a ser posible, al servicio de la justicia. Pero en un Estado democrático y de derecho lo que es la justicia en cada momento histórico se decide, mejor o peor, en un debate parlamentario que, al menos en teoría, debe de responder a las convicciones morales de los ciudadanos en un momento dado. Me parece que este debate se hace en USA con mucha transparencia, y esto no sucede lamentablemente en España con independencia de que la idea de justicia de los americanos coincida o no con la nuestra. A mí en particular me hubiera gustado tener un debate en serio sobre BILDU, ETA, PNV, EA y las cuestiones importantes sobre terrorismo y nacionalismo y sobre democracia, justicia, legalidad y legitimidad en el Parlamento que es su sitio. Y estamos a años luz de eso, cada vez más lejos lamentablemente. En cuanto a tener por aquí un presidente del nivel de Obama, con independencia de que se esté o no de acuerdo con él…pues eso, ciencia ficción como dice Robespierre.Una pena.

  8. Patricia CM
    Patricia CM Dice:

    Una entrada muy brillante -como es habitual en el autor, cráneo previlegiado- e interesantísimos comentarios. Como no tengo una opinión formada sobre el tema, y por hacer una modesta contribución al debate, también encuentro relevante algo que, entre otros, señalaba Arcadi Espada en una reciente columna en El Mundo (http://www.arcadiespada.es/2011/05/03/3-de-mayo-de-2011/): “La guerra contra el terrorismo tiene siempre un carácter ambiguo (cada pie a un lado de la ley), y ése es uno de los triunfos principales del terrorismo. Las democracias no han sabido organizar una común y nítida respuesta jurídica a los crímenes contra el Estado. No han decidido, por ejemplo, si esa violencia es una forma de delincuencia o de guerra.”

  9. Javier
    Javier Dice:

    Estoy de acuerdo con Rodrigo Tena, pero hay un punto que me preocupa: el acuerdo unánime de medios y políticos en la misma dirección. Se nos ha hurtado el debate. La eliminación de Bin Laden encuentra fundamento en esa previa declaración de guerra, pero plantea cuestiones jurídicas de un calado no menor: ¿justifica una norma supranacional la violación de derechos fundamentales de un estado? ¿Justifica el apoyo social mayoritario medidas que van contra el ordenamiento, sin pasar antes por la reforma de dicho ordenamiento? Si se ve con buenos ojos esa solución, por ejemplo ¿por qué no se realiza una declaración de guerra (así, tal cual) al terrorismo de ETA que sustente actuaciones similares? En mi opinión sí existe esa doble vara de medir y las derivadas del caso son de peso. Repito, estoy de acuerdo con la eliminación de Bin Laden, pero cuidado porque el esquema jurídico de EEUU no es precisamente el nuestro. Como juristas debemos plantearnos todas estas cuestiones y no dejarnos cegar por publirreportajes sobre la tremebunda efectividad de los SEAL americanos y la conveniencia de lo políticamente correcto. Conveniencias que evidentemente no inspiran a los autores de este blog, trayendo estos temas a discusión. Gracias por ello.

  10. Javier
    Javier Dice:

    Y quiero añadir, sobre la razón de estado, que me parece un sendero muy peligroso, que jamás debería ser fundamento jurídico de nada. Como bien dice Rodrigo, en EEUU se dotan de la cobertura legal necesaria para determinados actos, sin acudir a la excepción del Derecho (más cómoda, sí, pero devastadora para la seguridad jurídica). El peligro de la razón de estado o del derecho penal del enemigo es que cualquiera puede convertirse en objeto de su aplicación, a la apetencia de quien lo emplea. Es la antítesis de la verdadera justicia.

  11. jj
    jj Dice:

    Pienso que todos los comentaristas tienen su parte de razón. Las discrepancias obedecen a la perspectiva empleada. Unos analizan el asunto con un criterio más realista y otros (Alberto y Veiga) desde el plano ideal de lo que debería ser el derecho y la justicia internacional. Aunque debamos ser realistas y aceptar con los pies en el suelo como funcionan las cosas, eso no debe impedir aspirar a otro nivel de exigencia ética y estética en el comportamiento de todos los países. También de EEUU. Nadie podrá decir que lo hecho por Obama está en el umbral supremo de lo que el derecho y la justicia deben ser. Esta afirmación creo que la compartimos todos. Todos los países, incluido USA, podrían dar un mejor ejemplo. No solo reconociendo la jurisidicción del TPI, sino no siendo tan hipócritas con países que no respetan los DDHH como China…

  12. veedor
    veedor Dice:

    Interesantes aportaciones y comentarios, pero visto lo visto ahora y en inmumerables ocasiones, ¿alguien cree de verdad en la existencia del Derecho Internacional? perdóneseme mi escepticismo pero creo antes en los Reyes Magos de Oriente.
    Lo que es comúnmente llamado derecho internacional no es sino un refrito de criterios políticos, coerciones (casi siempre económicas) y cuestiones de oportunidad de los jerifaltes implicados en los asuntos (recuérdese aquella famosa frase de los americanos sobre Somoza “es un hijo de puta pero es nuestro hijo de puta”).
    Precisamente que los EE.UU. aprueben una legislación que permita cualquier medida está muy bien, será muy transparente, muy democrático y excepcionamente patriótico, pero no tiene nada que ver con el derecho internacional, y su aplicación allende las fronteras del país no se entiende desde el punto de vista precisamente del derecho internacional, pero vamos, que tampoco me rasgo las vestiduras por acciones como las hoy comentadas por el editor.

  13. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    Este es un debate que se me antoja interminable. Hay normas internacionales que rigen el llamado derecho de guerra, cuando lo primero o lo segundo que quiebra en una guerra es precisamente, el derecho, junto con la verdad. Está bien que haya normas que rijan las guerras pero, para empezar, hoy las reglas no se declaran, sino que se hacen. En una de las guerras más salvajes y devastadoras, la 1ª Guerra Mundial, pudo contemplarse como mientras degustaban champán francés, el kaiser invitó al Almirante inglés a que retirara sus barcos de la exhibición conjunta anglo-germana en el canal de Kiel, porque Alemania acababa de declararle formalmente la guerra a Inglaterra. Pero en las guerras “reguladas”, los contendientes visten uniforme. No existen normas internacionales para luchar contra el terrorismo, ni tampoco contra los terroristas que usan no ya escudos humanos, sino armas ofensivas humanas, excediendo incluso los espantosos límites de la inmolación propia y ajena. No soy precisamente un entusiasta del “derecho de excepción”, pero pienso que es mucho mejor un derecho excepcional para situaciones excepcionales claramente determinadas que no aplicar una legislación general cada vez más trufada de elementos excepcionales que acaban convirtiéndose en cotidianas.

  14. Jose Maria Pérez
    Jose Maria Pérez Dice:

    Un debate muy interesante. Felicitaciones a los autores de los tres post y a los participantes en él por intentar aportar algo de luz a una cuestión algo oscura.
    En mi opinión, creo que debemos tomar este supuesto como un ejemplo más de que la legalidad internacional actual, diseñada tras la segunda guerra mundial no da siempre respuesta a los problemas derivados de una realidad internacional en la que los Estados formales ya no son los únicos agentes con capacidad para afectar y atentar la soberanía de otros Estados.
    Por otra parte, tratar este caso como si fuera un mero supuesto de represión de la criminalidad es minimizar el problema. Se ha tratado de una operación militar en medio de una guerra contra una organizaciòn no gubernamental, amparada por la legislación interna del Estado que la ha realizado. ¿Cómo puede alguien calificar al entorno de Ben Laden como civil o militar? ¿Por llevar o no uniformes? ¿Por su género?. No, lo cierto es que se ha tomado una decisión valiente, minimizando la posibilidad de daños colaterales, asumiendo riesgos y actuando después con una transparencia encomiable. Además, gracias a su éxito, se ha eliminado un objetivo militar relevante.

  15. ana margarita
    ana margarita Dice:

    Lo siento muchísimo, pero yo no puedo aplaudir la muerte de un hombre, aunque sea Bin Laden, ni la tortura ni el antiderecho aprobado democráticamente, así se aprueban por ejemplo las leyes permisivas del aborto, y lejos de considerar la grandeza useña, pienso hasta dónde llega su debilidad cuando manifiestan su fuerza de una manera tan burda?Creo que la crisis económica explica bien la situación, habiendo puesto precio a la cabeza del terorista , sus propios correligionarios tendrían cerrado el trato hace meses, y la administración Obama monta la operación en un momento de encuestas desfavorables. Y el mundo entero dice ¡oooh…¡cómo cuando la multitud contempla los fuegos artificiales de las ferias de su pueblo.Usa no es Roma.

  16. Jesús Garzás
    Jesús Garzás Dice:

    La verdad es que Barak Obama debió respirar cuando las pruebas de ADN confirmaron que el cadaver era de Osama Bin Laden y no el de un jubilado pakistaní. ¿Cómo sería este post si la operación hubiera sido fallida?, ¿puede ser la justicia una cuestión de suerte o riesgo?. Yo estoy con la opinión de que poco tiene que ver con el Estado de Derecho. España, su gobierno, en el mismo supuesto se hubiera puesto en contacto con las autoridades pakistaníes, tras la detención del terrorista hubiera pedido una orden de extradición, que hubiera sido efectiva o no, bien porque lo hubiera denegado el Alto Tribunal Pakistaní o no hubieran hecho caso alguno las autoridades( caso reciente de Venezuela), o bien porque se hubiera fugado el terrorista antes de concederla (caso de Juana Chaos en Irlanda). Si a ello añadimos la opinión del Tribunal Supremo al respecto en su Sentencia de fecha 20 de julio de 2001, “resulta notoriamente ilegal la detención en Francia por fuerzas de seguridad españolas de dos personas con independencia de su pertenencia a un grupo terrorista, su traslado a España y su posterior interrogatorio”; está claro que una operación así en un país soberano estaría fuera de la legalidad. En lo que se refiere a la “eliminación” de Bin Laden, si fue a “a sangre fría”, no puedo imaginarme una película americana que tenga tal final; en las del “Oeste” siempre el sheriff lleva al criminal ante el jurado, siempre triunfa la Ley y la Justicia.

  17. Rodrigo Tena
    Rodrigo Tena Dice:

    Muchas gracias a todos los comentaristas, porque ponen de manifiesto una cosa importante para este blog, que la defensa de las leyes y del Estado de Derecho (o del “rule of law”, como dicen los anglosajones) no es un tema unidireccional, ni muchísimo menos, sino que admite distintas visiones y necesita debate y discusión. Frente a otras opiniones, como la de Abel, Alberto, Jesús y otros, yo creo que la legislación interna e internacional amparan esa actuación. Por eso las comparaciones con casos que parecen semejantes pero que no cuenta (en absoluto) con esas normas de cobertura me siguen sin parecer justificadas. Si comparamos la operación SEAL con el procedimiento de extradición que relata Jesús, como si la cobertura fuese la misma, reconozco que la impresión resultante es muy chocante y Obama se convierte súbitamente en un pistolero sin escrúpulos. Pero también podemos hacer otra comparación, que a mi me parece más ajustada en función del marco legal aplicable. Comparemos la actuación de los SEAL con lo que está pasando todos los días en Afganistán…, perdón, en Pakistán. Un capitán americano cómodamente repantingado en su oficina situada en Washington le da un clic a su ratón mientras mordisquea un donuts y envía un avión no tripulado (drone) desde una base americana de Afganistán a destruir un objetivo talibán o de Al Qaeda dentro del territorio de Pakistán, para lo que cuenta, por cierto, con autorización de este país. Como consecuencia del bombazo, se elimina al líder militar o terrorista correspondiente (si ha habido suerte, claro) y de paso a veinte personas más. Esto está pasando todos los días. “Es la guerra”, dicen, “lo que no pretenderán es que para eliminar a ese tipo mandemos a un equipo SEAL de 40 hombres para que se jueguen la vida con la finalidad de no poner en riesgo la de los 40 cómplices del enemigo”.

  18. robespierre
    robespierre Dice:

    La verdad es que lo que comenta Jesús Garzás sobre las actuaciones del Gobierno de España en materia de extradición de terroristas se las trae…un modelo de buen funcionamiento y eficacia. Los terroristas deben de estar muy asustados. NO me extraña que al final elijan la vía más facilita de presionar a los tribunales para legalizar BILDU que acaban antes y de paso les aprueban los presupuestos. ¿Para cuando un post sobre ese tema en el blog?

  19. Antonio Pastor
    Antonio Pastor Dice:

    Coincido con los argumentos de Robespierre y Rodrigo desde mi condición de iusinternacionalista. Primero, el análisis del derecho internacional y sus casos prácticos no puede compararse con el de derecho interno sin incluir numerosos matices, particularmente porque en el sistema internacional los sujetos creadores del derecho son frecuentemente los mismos que lo aplican. Esto incide en la valoración de los comportamientos de los Estados y de órganos políticos como el Consejo de Seguridad. Segundo, este asunto requiere la claridad de los hechos, lo que no se produce. Tercero, la complejidad del asunto Bin Laden pone en juego diversos regímenes internacionales: derecho a la guerra, derecho en la guerra, derecho de los derechos humanos, derecho de la responsabilidad internacional, entre otros. Esta fragmentación comporta la dificultad en llegar a un resultado coherente y unitario. Todos los argumentos pueden recibirse como teóricos pero a mi me resultan fundamentales en la practica.

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