El género mágico y la redistribución de la injusticia (I)

En 2004 el Congreso aprobó por unanimidad la vigente Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género (Ley 1/2004, de 28 de diciembre). Con arreglo a su artículo 1.1 “La presente Ley tiene por objeto actuar contra la violencia que, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia.”|

Por tanto, resulta evidente que la ley acoge, comenzando por su terminología, una ideología importada, conocida como feminismo de género. Esta corriente sostiene, al menos en su vertiente extrema, que no existen, fuera de las físicas, diferencias entre sexos, sino diferencias de “género”, esto es, que cualquier distinción entre características de unos y otras está ideológicamente sesgada o socialmente construida y que la situación femenina es consecuencia de una histórica discriminación, desigualdad y relaciones de poder de los hombres sobre ellas.

Sin embargo, a la luz del estado actual de la neurociencia, cabe preguntarse si estas ideas no entroncan con el pensamiento mágico. En realidad, una correcta comprensión de la violencia ejercida sobre parejas y ex–parejas, condición necesaria para un tratamiento jurídico eficaz, pasa por examinar la combinación inescindible de nature y nurture que vertebra a nuestra especie. Tal y como apunta Mª Teresa Giménez Barbat, existen ciertas características biológicas que, sin que sirvan en absoluto de excusa para los casos concretos, sí aportan explicaciones de los motivos generales subyacentes, como el estatus y los celos.

La Ley Orgánica 1/2004 introdujo una serie de medidas en el ámbito educativo, sanitario, publicitario, institucional, judicial y penal que en general tienden a promover la llamada discriminación positiva de las víctimas (mujeres). Caso paradigmático fue la reforma de varios preceptos del Código Penal en materia de lesiones, malos tratos, amenazas y coacciones, con tipos agravados para el supuesto de que el sujeto pasivo sea esposa o mujer ligada por análoga relación de afectividad. Así, a título de ejemplo, el primer inciso del artículo 153.1 CP -sobre el que volveremos en el siguiente post-, en su redacción actual, dispone:

“El que por cualquier medio o procedimiento causare a otro menoscabo psíquico o una lesión no definidos como delito en este Código, o golpeare o maltratare de obra a otro sin causarle lesión, cuando la ofendida sea o haya sido esposa, o mujer que esté o haya estado ligada a él por una análoga relación de afectividad aun sin convivencia, o persona especialmente vulnerable que conviva con el autor, será castigado con la pena de prisión de 6 meses a 1 año o de trabajos en beneficios de la comunidad de 31 a 80 días (…)”

Dicho de otro modo, el hecho de causar a otro menoscabo psíquico o lesión no definida como falta, o de golpear o maltratar de obra sin causar lesión, tiene como consecuencia jurídica una pena de prisión de 6 meses a 1 año o trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 80 días (ex art. 153.1 CP) si el sujeto pasivo es mujer, mientras que merece una pena de prisión de 3 meses a 1 año o de trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 80 días si el sujeto pasivo es hombre (ex art. 153.2 CP).

Estimo que los conceptos de violencia de género y discriminación positiva giran en torno a varios elementos relacionados entre sí. Primero, la acción colectiva. Las interacciones humanas no surgen de motivaciones personales, sino de grupos actuando sobre otros grupos, y la historia es concebida como historia de sometimiento de un grupo a otro, en este caso del sexo masculino al femenino. Segundo, la criminalización del hombre. No se trata de la constatación del hecho de que la violencia física sea empleada con más frecuencia por los hombres que por las mujeres, sino de que los hombres han de ser juzgados y limitados por ciertos rasgos o comportamientos propios de su grupo. (Nótese la disonancia cognitiva que supone criminalizar al hombre al tiempo que se rechaza frontalmente, como es razonable, la criminalización del inmigrante). Tercero, el pecado original. La culpa no es individual ni se extingue por la muerte, sino colectiva y transmisible ¿hasta la séptima generación?, de modo que el hombre actual ha de responder por la discriminación del hombre pasado, peculiar forma de responsabilidad por hecho ajeno. Cuarto, la ley del más débil. Si, tradicionalmente, el fuerte, por su status natural, impone su ley, pero no con el beneplácito de los poderes públicos, se pretende ahora procurar al débil –sea la debilidad real o imaginaria, pero siempre fundada en la discriminación histórica– un status legal de superprotección, que en el ámbito de la violencia de género da lugar a consecuencias indeseadas (v.gr. falsas denuncias, suicidios, desatención mediática de la violencia infligida contra hombres, laguna jurídica para miembros de parejas homosexuales etc).

Todo ello conduce a una lógica redistributiva de la injusticia, a mayor gloria de la ingeniería social. Si el “grupo mujer” ha sido discriminado durante siglos por el “grupo hombre”, los poderes públicos deben actuar para que durante el período venidero, de duración indefinida, el “grupo hombre” sea discriminado por el grupo “mujer”, a fin de que la balanza histórica alcance el equilibrio. A mi juicio, todas estas ideas son autocomplacientes, falsas e irracionales, y tanto es así que dudo que hubiesen recibido general aceptación de no apoyarse en un aparato propagandístico fuerte, que depura la disidencia tachando de machista al crítico. Para quienes pensamos que el Derecho ha de procurar unas relaciones humanas justas, equilibradas, no abusivas, esta redistribución de la injusticia merece un reproche evidente: la injusticia, lejos de combatirse, tan solo se coloca en distinto lugar.

30 comentarios
  1. Lorena Moreno
    Lorena Moreno Dice:

    ¿Llegará el día que “el grupo hombre” respete al “grupo mujer” y al revés?…

     Al margen de todo ello, un brindis por el hombre que es padre, que se divorció de la madre de sus hijos, que paga hipoteca, que no vive con sus hijos (los tiene un fin de semana cada 15 días y la mitad de las vacaciones según Sentencia), que soporta el ver a sus hijos viviendo con un hombre que no es él y ejerciendo de “papá” (la nueva pareja de la madre), que paga la pensión alimenticia de sus hijos, que vive con su madre (la abuela de sus hijos) porque el sueldo no le da para más… y asi sucesivamente. Un brindis por ellos porque haberlos los hay y la situación fácil no es.

     Buen artículo Patricia, sin favorecer ningún género.

  2. Fernando Regalado
    Fernando Regalado Dice:

    Me parece un artículo muy interesante, me doy cuenta que ahora los hombres que hemos tenido una educación mucho mejor que nuestros padres, vamos a pagar por lo que hicieron nuestros ancestro. como quiera que esto viene de millones de años en España, no en otros paises, seguiremos otros millones de años hasta que esto se equilibre.

    Me acuerdo de una mujer que era clienta mía residente en Móstoles, que fue a ver a su esposo que había pedido el divorcio a una casa privatriva de él que tenía en la Sierra y después de entrar en la misma  se avalanzó sobre el marido con intención de agredirla y como este no quiso entrar en ninguna pelea cuando se fue había unos escalones pequeños y se dejó caer por ellos, para ir a l hospital e inmediatametne poner una denuncia.  al día siguiente hubo juicio y el hombre se hechó a llorar y llorar de inpotencia ante la Juez.. Menos mal que la jueza se dió cuenta de la situación y no le condenó. Yo no salía de mi asombro porque sabía que ella había cogido el mercedes que utilizaba el marido y lo había escondido en garaje de un amigo. El hombre estaba destrozado. Seguramente si es otro hombre y no es tan sensible y no se le ve llorar la jueza no hubiera actuado de la misma forma. A mi como abogado de la parte contraria me daba pena del pobre hombre.  No quiero exponer la contestación a la demanda de divorcio que había hecho sobre todo en la parte económica ya que él tenía una buena nómina y la pensión que pedíamos era abundante y bien fundada al fin y al cabo esa era mi profesión, no os digo como terminó ya que como perdí el caso penal tue que dar la venia a otra compañera.

    Fernando Regalado

    abogado

     

  3. ana margarita
    ana margarita Dice:

    Olé tu salero! no se puede exponer mejor y más claro,qué tengamos que aguantar una fundamentación legal basada en la muy respetable opinión feminista, pero que casualmente, cosas de la vida, mire usted, no es la mía, duele, desespera,enerva,y además fastidia,y para el resto de la vida ser tachada de ultraconservadora, hasta  que vacías las arcas públicas, ya no pueda subvencionarse más a los/as/es progresistas de cafetería y se imponga la libertad y el sentido común, alguna ventaja tenía que tener la crisis….pero no sé si podre levantar acta ese día o me habré tenido que volver a mi casa a hacer calceta y limpieza extraordinaria de verano, o subir a la patera con destino Dubai.

  4. elisadelanuez
    elisadelanuez Dice:

    Bienvenida al blog Patricia y enhorabuena por el post. Comparto enteramente la idea de que hay avances científicos muy importantes que demuestran claramente que hay diferencias biológicas importantes entre hombres y mujeres y que hay que conocer estos estudios antes de ponerse a legislar sobre la base de creencias o prejuicios. También creo que es fundamental mantener los avances conseguidos por las mujeres en años recientes en cuanto a la igualdad ante la Ley, con independencia de esas diferencias. Pero ya no estoy tan convencida -creo que es sencillamente por mi edad y mi experiencia, y muchos años de vida profesional- que todo se vaya arreglar sin medidas de discriminación positiva. Como ya comenté en el post de Almudena de la Peña sobre el techo de cristal que podéis consultar los que no lo hayais leído, soy decidida partidaria del sistema noruego de cuotas en empresas y por supuesto de las políticas de conciliación familiar y de los permisos de paternidad y otros instrumentos que permitan garantizar que las mujeres no tengan que elegir entre carrera profesional y familia..

     No tengo tan claro como tú que el penalizar más a hombres y mujeres en la LO de igualdad de género en cuanto a las conductas de maltrato sea algo injustificado, creo que hay precisamente condicionantes biológicos que hacen que la conducta sea mucho más grave cuando la practica un hombre, y a las estadísticas me remito.  En cualquier caso, un post interesante y valiente y un debate abierto y muy importante para todos y todas, que dirían nuestros queridos políticos.

  5. Francisco Fernandez
    Francisco Fernandez Dice:

    Buen artículo. Solo respondo ante la posteridad. Si mi bisabuelo y mi bisabuela vivieron una relación asimétrica, tal que ella estuvo sometida al poder de él, que no lo se porque no estaba allí, ello no justifica que ahora lo tenga yo que pagar.

  6. ana margarita
    ana margarita Dice:

    “El Derecho ha pasado de ser algo objetivo, surgido del propio desarrollo social, a algo arbitrario,tan arbitrario que ha llegado a dar el rango de derecho o de ley a todo aquello que sale de un órgano deliberativo fruto de un proceso democrático.El concepto de derecho se ha corrompido hasta disolverse y ha sido sustituído,con la inestimabble colaboración del positivismo jurídico, por un conjunto de normas arbitrarias.Es la situación ideal para el asalto al Estado por parte de grupos de interes organizados, que lo utilizan para sus propios fines y esgrimen para justificarse que cuentan con el sello legitimador de la democracia.Las constituciones, que surgieron como método para someter el poder a un conjunto de principios, no han  logrado su objetivo y han permitido el surgimiento de la democracia totalitaria, que tiene a la libertad como principal víctima”, con estas palabras José Carlos Rodríguez da cuenta en Libertad Digital Libros de la publicación de una edición de” Derecho, legislación y libertad”de Friedich Hayek, en Unión editorial, Madrid 2006, que debería de ser bibliografía básica para  personas de bien, con estas mismas palabras me dedicó mi esposo la obra de Hayek ,Camino de servidumbre, hace ya treinta años, y cada vez me parece más certero y exacto el pensamiento liberal y además el único que permite conciliar la libertad de todos.

  7. Rodrigo Tena
    Rodrigo Tena Dice:

    Como dice Elisa la cuestión fundamental es si, dada precisamente la pulsión genética que hace a los hombres más proclives a cometer este tipo de delitos, la pena para ellos debe ser mayor, a los efectos de que la disuasión sea efectiva. Es decir, para las mujeres vale una pena, pero los hombres la necesitan más alta para que la disuasión sea igual. O con otro ejemplo, si la pederastia es muchas veces una cuestión genética, no por ello vamos a disculparla y “comprenderla”, sino elevar la pena para que el precio sea mayor y los incentivos menores.

    Pues bien, ¿se puede llegar a extremo de aplicar este argumento, casi de análisis económico, a un caso como el que trata el post, que implica una discriminación por razón de sexo? Puesto que el incentivo para una gran cantidad de hombres es fuerte, lo que exige una pena elevada, ¿por ser del mismo sexo que ellos tengo que estar sujeto a una norma que me discrimina a mi con relación a las mujeres? Pienso que aquí tocamos el nervio del asunto: justicia (entendida como no discriminación) versus utilidad social. Y hay que elegir.

  8. Femilistas
    Femilistas Dice:

    Brillante análisis Patricia, al que agregaríamos que nuestro país es el único del mundo en el cual por efecto de la Ley 1/2004, se utiliza la discriminación postiva como medida penal agravante para compensar supuestas desigualdades (históricas), pues en el resto del mundo las medidas penales están para castigar a los delincuentes, como es lógico.

    Ahora bien, la general aceptación del discurso de las “femilistas” no lo es tanto, a la vista del último barómetro del CIS (http://datos.cis.es/pdf/Es2885mar_A.pdf), que sitúa al feminismo último entre las preferencias de la opinión pública.

    En la Pregunta 11: ¿Cómo se definiría Ud. en política según la siguiente clasificación?,
    entre las opciones: Conservador/a, Demócrata cristiano/a, Liberal, Progresista,
    Socialdemócrata, Socialista, Comunista, Nacionalista, Feminista, Ecologista, Otra respuesta
    y Apolítico, el feminismo ocupa el último lugar (1.6) compartiendo plaza con el
    comunismo.
    Es decir, que de 2.463 entrevistas (la mitad mujeres) una sola persona y poco más se
    considera feminista.

  9. Juan cualquiera
    Juan cualquiera Dice:

    Me parece bien lo que usted dice y desde luego no estoy en disposición de`pagar por lo que hicieran mis abuelos o bosabuelos. Dicho sea de paso y al hilo de lo que tratamos, decir que de uno de mis abuelos que era hombre tranquilo recuerdo dos frases. Una era: “Estoy gordo de no discutir” La otra era: Cuando las cosas se tuercen, lo mejor es irse a por tabaco.  En aquellos tiempos los destinos preferidos eran. Argentina, Brasil o Venezuela. Hoy habría que elegir a otros destinos al tiempo que dejar en la cuenta corriente, la cuota parte de la esposa e hijos si los hubiere.Independientemente de considerar el valor catastral de los bienes inmuebles.

  10. Ferinal
    Ferinal Dice:

    Artículo muy interesante, y, por desgracia, hay que decir que muy valiente: defender una posición tan razonable, incluso obvia, requiere valor hoy en día (y es algo que prácticamente solo puede hacer públicamente una mujer).

    Leo que hay que castigar más a los hombres porque son más proclives a cometer los delitos. Pero por eso los hombres son ya el 90% de la población penitenciaria (¿Aspiramos ahí a un 50%?). Las penas ¿Son disuasorias o retributivas? ¿Poniendo más pena a los hombres van a cometer menos el delito? (cuando muchas veces hablamos de delitos pasionales en los que se lesionan o matan a sí mismos y/o a otros hombres) ¿O lo que se quiere es castigarles más por el mero hecho de ser hombres? Como muy oportunamente se indica ¿No hay que criminalizar a los emigrantes? (10% de la población, y más del 35% de la población reclusa), hasta el punto que se considera xenofobia pedir la expulsión de los emigrantes delincuentes – pero sí hay que criminalizar a los hombres, y que se castigue menos cuando se comenten delitos contra ellos? ¿Cuál es el bien protegido por el Derecho penal que justifica esa diferencia aberrante de trato?

    Sobre las cuotas en el mundo empresarial: pese a que en los mayores de 16 años hay más mujeres que hombres (19 m. vs. 18 m.), luego hay muchos más hombres buscando empleo (13 m. vs. 10 m.) – teniendo además en cuenta que las mujeres suponen encima más del 70% del trabajo a tiempo parcial. Eso quiere decir que matemáticamente no se justificaría la aspiración de las cuotas al 50% – cuando además muchos más hombres tienen el perfil que se busca para ser directivo (ingeniero, con máster, emprendedor – en cualquiera de esos ámbitos, las mujeres son menos del 30%, sin que haya barreras que lo justifiquen).

    En Noruega, parece que con la Ley de 2003  habrían conseguido imponer la paridad en grandes corporaciones (44% en sus consejos de administración) – pero: a) El perfil profesional de las noruegas no es el de las mujeres de otros países como España (de la misma forma nuestros sindicatos, los de menos afiliados de Europa, no son los de otros países, aunque les demos el mismo rol); b) Las grandes corporaciones noruegas están cambiando de estatus legal para no verse sometidas a esa norma (han pasado de 600 a 400 en unos pocos años); c) En el resto de compañías no sometidas a esa Ley, las mujeres directivas en Noruega solo serían un 7%. Con los miembros de los consejos de administración de grandes corporaciones pasa como con los partidos políticos (no por casualidad es el otro ámbito en el que se imponen cuotas): unas pocas personas pintan de verdad, el resto están de comparsas de lujo. Se puede lograr imponer por ley el acceso paritario de unas mujeres, aunque sea como comparsas, a ese restringido mundo corporativo-político de grandes ventajas con pocas responsabilidades, pero eso poco va a cambiar la situación de las mujeres en general, y si de verdad importara la igualdad en el mundo empresarial, se volcarían los esfuerzos en subir el número de empresarias y directivas de base (algo en lo que los noruegos con sus cuotas no parecen haber logrado). Y si se cree tanto en las cuotas (en la, para mí falacia, de que idealmente debería haber un 50% de hombres y mujeres en todas las tareas), se deberían admitir cuotas a favor de los hombres en campos copados por mujeres (p.ej., muchos ámbitos de la función pública). Parece que no, que el embudo es en una sola dirección, y que asistimos a la dictadura del débil de la que acertadamente habla el artículo, y que se vería reforzada por la Ley de Igualdad de Trato, una vuelta de tuerca más en esa dirección…

  11. elisadelanuez
    elisadelanuez Dice:

    Ferinal, ya veo que el tema de las cuotas vuelve a ser muy polémico…pero por citar un tema que conozco pero que muy bien la feminización de la función pública, depende directamente de tres puntos esenciales para las mujeres: a) permite compatibilizar familia y profesión b) el acceso es por oposición, no penaliza de entrada a nadie (digamos es neutro desde el punto de vista del sexo, ya que está basado en unos exámenes de ingreso) c)  el elemento retributivo es mucho menos importante para las mujeres que para los hombres. Por eso al final, aunque entren por igual o casi por igual mujeres y hombres en la función pública (por lo menos en las oposiciones que yo conozco, entre ellas la mía) las que se quedan son las mujeres. .En fín, que tiene una explicación bien sencilla.

     

  12. José M. Sánchez Tapia
    José M. Sánchez Tapia Dice:

    Enhorabuena Patricia por este excelente “salto” del comentario al post.

     

  13. Patricia CM
    Patricia CM Dice:

    Muchas gracias a los editores por invitarme a participar. Y muchas gracias a quienes se han detenido a leer y comentar. 

     

    Lorena Moreno,

    Me uno al brindis. En este caso son muchos los hombres que no tienen historia o cuya historia se nos oculta. Dentro del plan prioritario de reformas legislativas del Gobierno estaba también modificar el art. 92.7 CC: “No procederá la guarda conjunta cuando cualquiera de los padres esté incurso en un proceso penal iniciado por atentar contra la vida, la integridad física, la libertad, la integridad moral o la libertad e indemnidad sexual del otro cónyuge o de los hijos que convivan con ambos. Tampoco procederá cuando el Juez advierta, de las alegaciones de las partes y las pruebas practicadas, la existencia de indicios fundados de violencia doméstica.” Veremos en qué queda la cosa -en cualquier caso, coincido en que el precepto es técnicamente mejorable.

    Fernando Regalado,

    Buena anécdota. Una vez pude saber de un hombre, denunciado por delito de amenazas por su mujer, que cuando entró al juzgado, como la juez y la secretaria eran mujeres, estaba convencido de que sería condenado. Lo fue. Por supuesto, con esto no quiero decir que la condena fuera injusta -no dispongo de suficientes datos- pero sí es cierto que hay un cierto clima tendente a dar la razón a la mujer, en caso de duda, por el solo hecho de serlo. Hay bastantes casos dramáticos directamente provocados por la ley: https://www.facebook.com/group.php?gid=243633310752 

    Ana Margarita,

    Personalmente, cuando veo un texto o escucho un discurso y aparecen palabras como ultraconservador, rojo, fascista o similares, paro de leer o atender. Me parecen una tomadura de pelo, por no decir un insulto a la inteligencia. De todos modos, las etiquetas tienen una explicación económica: ahorran los costes de pensar. La verdad es que tengo pendiente a Hayek, tanto que leer y tan poco tiempo. 

    Elisa De La Nuez,

    Por mi parte, bienvenida sea la discrepancia y el debate. De eso se trata. Tu línea argumental es infinitamente más sólida que la habitual en esta materia. Tienes razón en que, de aplicar la igualdad ante la ley en sentido estricto, cuando el servicio militar era obligatorio debería haber sido obligatorio para las mujeres también, luego todo es matizable. ¿Por qué dices que las conductas son más graves cuando las practica un hombre? Perdón por repetirme, pero estimo que el hecho ha de ser enjuiciado por el hecho mismo, no por quien lo lleva a cabo. Si el mismo hecho lo cometen un hombre y una mujer en distintos escenarios, y decidimos que el hombre merece una pena superior, estamos penalizando un dato. Si lo que quieres decir es que el hombre medio tiene más fuerza física que la mujer media es cierto, pero eso no nos permite predecir cómo será un hombre al azar o una mujer al azar, dada la variabilidad intra-grupo. Además, hay delitos en que la fuerza física no interviene, por ejemplo cuando se empuña un arma de fuego. Por otro lado, si concluimos que a la mujer media se le da mejor el maltrato psicológico que al hombre medio, siguiendo tu razonamiento la pena por maltrato psicológico debería ser mayor cuando en el sujeto activo del delito concurra el dato mujer. 

    Francisco Fernández,

    Esa fundamentación última, por desgracia, se está extendiendo demasiado: http://www.hayderecho.com/Articulo59.asp

    Rodrigo Tena,

    Gran anotación, como siempre. El problema, creo, es que esa pulsión masculina no se da sólo en los crímenes pasionales, sino en los crímenes de sangre y crímenes sexuales en general (y puede que en los demás también), de modo que, si generalizamos el argumento, llegamos a un derecho penal para hombres y otro para mujeres. Por otro lado, parece ser que el sujeto más habitual de este tipo de crímenes es hombre, inmigrante y de nivel socioeconómico bajo. ¿Por qué, entonces, las propuestas, casi por unanimidad, van dirigidas a penalizar el sexo, y no la nacionalidad o el nivel socioecónomico, o una combinación de los anteriores? La línea utilitarista, salvando las distancias, la he visto defendida en materia de inmigración. Hay quien dice que, dado que el nivel de criminalidad y conflictividad social de los musulmanes no es comparable al de los inmigrantes procedentes de países de tradición cristiana, hay que discriminarlos (negativamente). Es decir, que la justicia (entendida como igualdad ante la ley de inmigrantes potenciales) quiebre por razones de utilidad social (la seguridad ciudadana de los nacionales). Este tipo de razonamientos tienen algo que me gusta: el realismo. Y algo que no me gusta nada: que paguen justos por pecadores. El utilitarismo me interesa y seguiré reflexionando sobre ello; por el momento me inclino por que la justicia prevalezca sobre la utilidad. 

    Femilistas,

    Gracias por el dato, coincide con lo que pasa a mi alrededor. 

    Juan cualquiera,

    Se fue por tabaco y nunca más volvió, como el tango, toda una filosofía de vida.

    Ferinal,

    Por no repetirme, me remito a otros debates sobre cuotas en este mismo blog: 

    http://www.hayderecho.com/Editor32.asp

    http://www.hayderecho.com/Articulo177.asp

    José M. Sánchez Tapia,

    Gracias. A priori da prevención el salto, pero el paracaídas va funcionando. 

    Juan Dahlman,

    Cierto. Last but not least, compartimos la admiración por Borges.

     

  14. Ferinal
    Ferinal Dice:

    Elisa, como bien dices, hay motivos claros que justifican que haya, por ejemplo, más de un 70% de mujeres entre los nuevos jueces (http://www.elmundo.es/elmundo/2011/05/24/espana/1306257336.html).

    Como acertadamente comentas, en ese entorno de la Administración

    a) se puede compatibilizar mejor familia y profesión (a fin de cuentas el que contrata es un Estado arruinado, pero que se puede permitir eso y muchas cosas más, al menos hasta que nos corten el grifo de los préstamos y suframos de verdad la deuda que vamos acumulando),

    b) la selección se hace por cierto tipo de criterios objetivos (conocimientos en oposiciones, en las que muchas mujeres están destacando de forma brillante – pero donde hay que ser consciente de que no se valoran otros elementos que sí miran las empresas, como capacidad de riesgo, orientación a objetivos económicos, adaptación al cambio o liderazgo); y

    c) las mujeres valoran en general más la seguridad y menos el salario (eso supone una clara mejora de su calidad de vida en el trabajo, a cambio de una pérdida potencial de ingresos – algo que en muchos casos se pueden permitir porque hay quien lo compensa…).

    El que haya causas que expliquen la “feminización de la administración” de la que hablas ¿Justifica que no se busque la paridad en esas áreas? (cuando, por ejemplo, en la judicatura, se puso en su día tanto empeño en que estuvieran representadas distintas sensibilidades, incluyendo “de género”) ¿Tiene sentido que el Estado quiera imponer paridad a las empresas, y no se la imponga a sí mismo?  

    Hay motivos, como los que bien expones, que explican que las mujeres están optando en muchos casos por la función pública. Hay igualmente motivos (a menudo, los inversos) que explican la mayor presencia de hombres en consejos de administración – pero por lo visto eso no impide que en España se quieran imponer cuotas, no del 20% o 30% como en otros países, sino al menos del 40%.

    No me parece nada coherente que, al mismo tiempo que las mujeres optan en muchos casos por trabajos a media jornada o con menos riesgo, y no optan (porque no quieren) por ciertos elementos propios de los directivos (como estudiar ingenierías o másters, o emprender), se quiera garantizar su acceso paritario a los consejos de administración de grandes empresas (como si eso fuera a mejorar la situación de las mujeres en general…), y que encima los que propugnan esa (para mí falaz) paridad, no la busquen en las áreas (muchas públicas) donde hay clara mayoría de mujeres. 

  15. Rodrigo Tena
    Rodrigo Tena Dice:

    Pienso que, en realidad, como la justicia y la utilidad nunca están muy separadas, se podía haber llegado a un compromiso más satisfactorio que el actual. Por el lado de la utilidad no hay que olvidar el efecto pedagógico de las leyes, que enunció Platón hace mucho tiempo pero que sigue en activo. Genéticamente el hombre sigue siendo un cazador recolector preocupado por reproducirse y por asegurarse de que los que parecen ser sus hijos lo son efectivamente, no vaya a ser que uno termine cuidando a los del vecino. Muchos miles de años de evolución generan sentimientos y emociones que pueden ser comprensibles pero cuyas exteriorizaciones deben ser refrenadas y duramente castigadas si traspasan los límites que socialmente se consideran convenientes. Por eso la Ley cumple una función fundamental al marcar con una luz roja bien clarita esos límites. Con ella no vamos a evitar que las emociones aparezcan, y en los casos límite no vamos a impedir que los asesinatos continúen, pero sí podemos introducir en las conciencias la convicción de que esos comportamientos están mal, son rechazables e indignos de cualquier sociedad humana que merezca tal nombre. Si lo conseguimos es indudable que los malos tratos disminuirán, lo que ya de por sí es un enorme logro. Por supuesto que habrá también abusos, pero la ley está hecha para los casos generales y por consideraciones de utilidad general. Al final siempre hay que ponderar si el riesgo de abuso en determinados casos anula las ventajas obtenidas en muchos otros.

    Pero quizá por el lado de la justicia se podía haber llegado a una solución mejor. Elevemos las penas y tipifiquemos nuevos casos, pero mantengamos el principio de igualdad de trato penal entre hombre y mujer. Al final, por razones obvias, el 99,99% de los casos estarán protagonizados por hombres, y si se acusa a una mujer de maltratar de obra a un hombre, el juez tiene medios a su alcance para ponderar si es posible el “maltrato” en ese caso. No hay que olvidar que el que la ley penal mantenga el principio de igualdad entre los sexos tiene también su efecto educativo.

    Otra cuestión, por supuestos son otro tipo de “discriminaciones positivas” que en mi opinión sí pueden perfectamente estar justificadas –aquí ya no hablamos de límites sociales sino de ayudas e incentivos- pero el comentario ya me sale bastante largo…..

  16. elisadelanuez
    elisadelanuez Dice:

    Ferinal, el que las mujeres no opten “porque no quieren” por trabajos de riesgo, hacer masters los fines de semana o por la tarde-noche,  emprender, trabajos de menor seguridad, trabajos con horarios imposibles, etc, está en directa relación con la prioridad tiene para una mujer en general el cuidado de sus hijos. Esto ya lo hemos intentado explicar Rodrigo y yo en un artículo conjunto que creo que hemos citado en los comentarios a los posts sobre igualdad de género, en particular en el post sobre el techo de cristal. El debate, a mi juicio, es sencillamente si la sociedad considera más importante integrar plenamente a las mujeres en todo tipo de profesiones “compensando” esa tendencia biológica a invertir mucho más que los varones en el cuidado parental, y eso supone tal y como está montada nuestra sociedad, la imposibilidad (voluntaria) de hacer muchas de esas cosas que comentas. Y recuerda que lo mismo que las mujeres pueden optar por trabajos menos retribuidos porque hay otra persona que tiene una retribución mayor  que les “compensa”, los hombres pueden hacer todas esas cosas y no aparecer por sus casas hasta altas horas de la noche o estar de viaje muchos días porque alguien suple el cuidado de sus hijos, lo que supone también una “compensación”. . 

    En cualquier caso, como bien dice Rodrigo con estas cuestiones y estas leyes se hace ingeniería social, en el sentido de que estamos intentando, con mejor o peor fortuna, “contrarrestar” o “frenar” comportamientos que son el resultado de nuestra evolución biológica en aras de una concepción determinada de la civilización y de la sociedad que consideramos mejor, tal y como que las personas puedan cambiar libremente de pareja sin que esto suponga un riesgo, o que colectivos como el de las mujeres, o también el de las personas con discapacidad, sean “promovidos” a ámbitos donde por sus circunstancias en un caso biológicas y en otro físicas o psíquicas no es fácil que estén de forma natural salvo en circunstancias excepcionales (mujeres sin cargas familiares, por ejemplo). .

    Patricia, creo que me has convencido con lo de la igualdad de las penas y coincido con el comentario de Rodrigo Tena. Penas iguales sin renunciar a la vocación pedagógica de leyes como las de violencia de género, con todas sus imperfecciones. Como dice el autor del artículo que citas en tu primer post, muy interesante, podemos sentir un sentimiento o una emoción que nos hace pensar en la pareja en términos de pertenencia o posesión, y eso tiene una explicación genética, pero la ley nos recuerda que ya no “tenemos derecho” a obrar en consecuencia con esos sentimientos o emociones, por inevitables que sean. Esto mismo es aplicable a otros muchos casos, como el natural sentimiento de extrañeza y desconfianza, marcado también genéticamente, que nos producen las personas “diferentes”, por ejemplo, de raza. La civilización al fin y al cabo consiste en esto, y por eso es tan frágil.

    Por último, para algunos comentaristas, no se trata de  que los varones de hoy tengan que “compensar” por la “opresión” a la que se ha sometido a las mujeres (lo mismo que no nos sentimos responsables de lo que hicieron las potencias coloniales europeas en Africa) se trata simplemente de buscar los instrumentos, legales, educativos, culturales  para que en futuro, y sobre todo en el presente, podamos mejorar todos nuestras condiciones de vida.

  17. Juan Dahlmann
    Juan Dahlmann Dice:

    Heródoto cuenta que los jefes de las tribus requisaban las muchachas, sacaban a subasta las más bellas y con lo recaudado hacían una dote para las menos agraciadas y así conseguían casarlas a todas. He aquí una cosa en la que los socialistas de hoy no han pensado todavía.
    de Historia de Roma de Indro Montanelli.

    Tribalización contra civilización.

  18. Lorena Moreno
    Lorena Moreno Dice:

    Gracias a ti Patricia. Me pregunto porque en la televisión no sale ningún hombre maltratado por su dulce esposa ¿O a caso es que no existen? (sobre todo maltratados psicológicamente). Y hombres suicidados por no aguantar… ¿Tampoco existen?.

     También se merecen plantarles un árbol, soltar globos en alguna plaza y todo ese tipo de cosas que se suelen hacer. ¿No queremos Igualdad?…pues eso, Igualdad.

  19. robespierre
    robespierre Dice:

    Hombre, supongo que la noticia de un matrato psicológico por muy malo que sea no puede competir con la noticia de una muerte o una buena paliza..

  20. Fernando Gomá
    Fernando Gomá Dice:

    Muy interesante post, Patricia, sobre un tema tan complejo. En el tema de la violencia de género, el gran problema es que existe una ideología radical que considera que el hombre, por serlo, es sospechoso porque por su propia naturaleza es un maltratador. Y esa ideología ha sido dominante en el gobierno en el momento de la redacción de las normas. Un ejemplo evidente es la campaña que el ínclito ministerio de igualdad lanzó en 2008 contra este tipo de violencia, su eslógan es muy significativo, y verdaderamente aterrador: “No se te ocurra ponerme la mano encima ¡jamás!”. Si lo analizamos, veremos que, como dicen los cursis, su target no son los hombres maltratadores en concreto, los que han delinquido, sino cualquier hombre, es una advertencia al hombre en general, al hombre como género, puesto que de lo que se deduce es que el destinatario del mensaje es un hombre que todavía no ha cometido ningún maltrato, pero como es hombre lo pensará hacer de un momento a otro, dado que es un maltratador en potencia.

    Es un mensaje absolutamente ofensivo e intolerable para cualquiera que lo lea, sea hombre o mujer, basta con que sea inteligente, aunque no escuché en su momento críticas al mismo.

  21. Lorena Moreno
    Lorena Moreno Dice:

    Robespierre: Por maltrato psicológico no sería el primero que se suicida, pero claro no sale en ningún lado… se ve que no interesa.

    Rodrigo: Como aquel anuncio de aquella lavadora, era tan fácil de poner que hasta un hombre debía de saber… el hombre se acercaba y le daba a los botones, se equivocaba y… aparecían dos tipos con pinta matones y se lo llevaban en volandas, ella mientras tanto en el sofá –creo recordar- viendo la escena muy complaciente y risueña. Al final lo quitaron. Si el anuncio llega a ser de una mujer por no saber cambiar la rueda de un coche por ejemplo… tenemos a los dos meses un Ministerio creado para la defensa de la mujer en la publicidad televisiva (o a saber que se inventaría) y un bombo en prensa de mil demonios.

    Tanto se ha querido proteger a un lado que se ha desprotegido legalmente al otro.

    Está claro que el tema del maltrato hay que solucionarlo y ponerle medidas (de todo tipo) efectivas… pero también está clarísimo que un hombre es denunciado por una presunta agresión y por lo pronto duerme en el calabozo, mañana Dios dirá… la noche no se la quita nadie. Eso tampoco es justo.

  22. Patricia CM
    Patricia CM Dice:

     

    Ferinal,

    Creo que es razonable todo lo que dices, en particular “y que encima los que propugnan esa (para mí falaz) paridad, no la busquen en las áreas (muchas públicas) donde hay clara mayoría de mujeres.” La paridad, como el nacionalismo, se suele querer asimétrica o selectiva. No veo a nadie quejándose, por ejemplo, del “techo de cristal” en la profesión de modelo y no será porque los ingresos de Gisele Bündchen le tengan algo que envidiar a los de un alto directivo… 

     

    Rodrigo Tena,

    Nada que objetar a “Elevemos las penas y tipifiquemos nuevos casos, pero mantengamos el principio de igualdad de trato penal entre hombre y mujer.” Que este tipo de violencia merezca una tutela penal agravada, agravada con independencia del sexo del agredido o del agresor, me parece justificado, habida cuenta de sus peculiares características y en atención a la especial vocación pedagógica que la ley pueda tener. “Al final siempre hay que ponderar si el riesgo de abuso en determinados casos anula las ventajas obtenidas en muchos otros.” Exacto, fundamental. Ahora bien, confieso que ignoro cómo se halla el punto óptimo en que se maximizan las ventajas y se minimizan los riesgos. No sé, por ejemplo, en qué nos basamos para defender que la pena óptima para el maltrato doméstico sea prisión de 6 meses a 1 año, y no más o menos. Me sucede lo mismo con el límite óptimo de velocidad en calles y carreteras y tantos otros supuestos (¿por qué es más óptimo 30 km/h que 50, ó 110 que 120? pensando en las multas a imponer sí detecto que cuanto más bajo sea el límite más “óptima” será la recaudación, claro). Dudo que estas decisiones se basen en algún tipo de cálculo económico que tenga en cuenta todas las restricciones posibles, o que dicho cálculo haya logrado alcanzar la exactitud deseable. Nos tendremos que conformar, por el momento, con el insatisfactorio mecanismo de prueba y error. Una última petición: erradicación total de palabras y expresiones inexactas e interesadas como género, discriminación positiva o acción afirmativa. Un lenguaje desajustado a la realidad de su objeto nunca es inocente. Si no me equivoco, la RAE todavía no ha admitido la acepción feminista del término “género”. Tampoco es casualidad que en gramática el género se predique de sustantivos y pronombres. Que el coche, v.gr., sea un sustantivo masculino responde a una convención; de hecho, es femenino en idioma francés. El sexo, en cambio, no es ninguna convención, como la biología se encarga de recordarnos pese a los deseos de las feministas radicales. Por si puede ser de interés, leo en etymonline.com (gender): “The grammatical sense is attested in English from late 14c.; the male-or-female sense from early 15c. As sex took on erotic qualities in 20c., gender came to be the common word used for “sex of a human being,” often in feminist writing with reference to social attributes as much as biological qualities; this sense first attested 1963.” En el caso de que quieras añadir algo más, avanti, por favor. 

     

    Elisa De La Nuez,

    Me alegra que hayamos llegado a un acuerdo sobre la igualdad de penas. Como veo que la neurociencia te interesa tanto como a mí, seguro estarás al tanto de que ciertos profesionales del ramo no es que nieguen que el ser humano sea una tabla rasa, es que directamente descartan el libre albedrío (no sé si has leído este artículo en particular, pienso que te puede gustar también: http://www.terceracultura.net/tc/?p=1901). “Una gran mayoría de los conversadores opina que no existe y que todas las decisiones humanas están determinadas por sucesos biológicos y culturales (genes y memes) que vienen de atrás. Pero, llamativamente, todos ellos dicen vivir como si la libre elección existiera, porque un mundo sin la ilusión de la decisión les parece insoportable, moral y estéticamente.” Por supuesto, carezco de la formación científica necesaria para saber si es así o no. Ni siquiera hay acuerdo entre la comunidad científica y probablemente no lo habrá en mucho tiempo. Si saco el tema es porque se puede plantear un debate apasionante sobre las consecuencias que la hipotética inexistencia del libre albedrío podría tener sobre nuestros sistemas jurídicos. 

     

    Juan Dahlmann,

    Una cita muy perspicaz. 

     

    Lorena Moreno,

    Sabes tan bien como yo que el periodismo, que nace con vocación de contrapeso al servicio de la ciudadanía, se ha convertido, salvo honrosas excepciones, en un instrumento más al servicio del poder, quedando su noble y necesaria función desvirtuada por completo. Se ha apuntado muchas veces que la independencia del cuarto poder es difícil de alcanzar si “El espectro radioeléctrico es un bien de dominio público, cuya titularidad, gestión, planificación, administración y control corresponden al Estado” (art. 43 de la Ley General de Telecomunicaciones). Si para acceder al espacio radioeléctrico se precisa una autorización administrativa hay razones para sospechar que la crítica a quien tiene la llave de acceso será limitada. Por fortuna, de momento no sucede así en internet y este blog es buena prueba de que el periodismo verdadero puede y debe recuperarse. Por otra parte, según tengo entendido cierta regla impide dar noticia de los suicidios aduciendo peligro de emulación. Tendrían que explicarnos, entonces, por qué no hay peligro de emulación si se da noticia de todos y cada uno de los crímenes pasionales cometidos por varones. Es evidente que los criterios de selección son políticos. 

     

    Robespierre,

    Insisto: las muertes por suicidio sí pueden “competir” con las muertes por asesinato y, sin embargo, en determinados medios las primeras no se publican y las segundas sí. Los criterios de selección de noticias están respondiendo a una idea interesada de la justicia y de la verdad. 

     

    Fernando Gomá,

    Estoy plenamente de acuerdo contigo. Me interesa mucho todo lo que tiene que ver con el agit-prop y la perversión del lenguaje, tan a menudo inseparables. Hay algo más. Habrás notado que el sintagma “violencia de género” está siendo reemplazado en los medios por el de “violencia machista”. Como leí en algún sitio, “violencia machista” no es ideológicamente neutral, como puede serlo “violencia doméstica” o “crimen pasional”; “violencia machista” es un tipo de violencia que, de acuerdo con la misma ideosincrasia, cuesta un paso identificar con la derecha. El crimen machista no es un crimen de izquierdas, de ahí su rédito electoral frente al crimen común. (Estoy utilizando una terminología en mi opinión superada. En estos momentos, palabras como derecha, izquierda, conservadurismo o progresismo se basan en ideas tan flotantes que no designan ya casi nada, además de que ningún pensamiento libre puede ser perfectamente previsible o reducible a una etiqueta.) Recuerdo haber visto en youtube un debate en CanalSur sobre la mal llamada violencia de género. Cuando un participante contrario a la ley estaba defendiendo su postura, otra participante, de las de profesión feminista, le interrumpió gritando “Oye, ¡¡que nos estáis matandooo!!”. Se me quedó grabado. Como si todo esto obedeciera a algún plan colectivo preconcebido y oculto. Tienes toda la razón en que es absolutamente ofensivo e intolerable que el hombre sea presentado como un maltratador en potencia. Por si fuera poco, también es presentado como un violador en potencia. El capítulo que Steven Pinker dedica al género en “Tabula rasa” trata también el tema de las agresiones sexuales e incluye una cita delirante del libro “Contra nuestra voluntad” de la feminista Susan Brownmiller: “Hay que situar el descubrimiento del hombre de que sus genitales podían servir de arma para generar miedo entre los descubrimientos más importantes de la prehistoria, junto con el fuego y la primera hacha de piedra. Creo que, desde los tiempos prehistóricos hasta la actualidad, la violación ha desempeñado un papel fundamental (…) es nada más y nada menos que un proceso consciente de intimidación por el que todos los hombres mantienen a todas las mujeres en un estado de miedo”. Suponiendo que la noticia refleje la realidad, no hace mucho pudimos saber, por el caso Julian Assange, que con arreglo a la ley sueca si en una relación sexual no se usa preservativo se presume que no hay consentimiento por parte de la mujer y el hombre comete un delito de violación menor (http://www.elsemanaldigital.com/articulo.asp?idarticulo=111295&tema=&accion=&mes=&ano=ref=). ¿¡?! Espeluznante. Que estas ideas estén penetrando en nuestros ordenamientos es una gravísima broma pesada contra la que deberíamos rebelarnos con urgencia. 

  23. Emilio Santos Leal
    Emilio Santos Leal Dice:

    me dijiste que te sorprendía que estamos viviendo una ola de “antifeminismo”. No: lo que pasa es que el feminismo ha cambiado. El feminismo, cuando defendía igualdad de derechos, era bueno y prácticamente no había oposición; al menos yo no conozco a nadie hace años que se declarara contrario al feminismo. Todos éramos feministas. Yo siempre he sido feminista radical en ese sentido.
    Sin embargo, en el esquema del nuevo feminismo, yo soy contrario al feminismo igual que soy contrario al machismo.  Yo me quedé gratamente sorprendido cuando vi que en el movimiento de indignados 15M intentaron poner una pancarta feminista y la mayoría no permitió que se colocara: la gente no quiere feminismo igual que no quiere machismo. El feminismo (tal como se entiende ahora) es algo a erradicar, como hay que erradicar el machismo. Ambas cosas, machismo y feminismo (tal como se entiende el feminismo ahora) son perjudiciales, malas, dañinas. Pero es más: creo que feminismo (como se entiende hoy) y machismo es lo mismo; porque si construyes un derecho diferente para las mujeres, automáticamente estás construyendo un derecho diferente para los hombres. Por ejemplo, si tratas a las mujeres como si, por serlo, fueran víctimas, estás tratando a los hombres como si, por serlo, fueran agresores; estás convirtiendo a mujeres normales en mujeres patosas, torpes y victimistas pues les es mas fácil el papel de víctima que el de persona eficaz, y estás convirtiendo a hombres normales en hombres agresivos, delincuentes, ilegales porque si por ser hombres son tratados como delincuentes, entonces lo son de verdad (eso es sabido que ocurre con los niños: tratas a un niño como si fuera malo y le haces malo). Es decir: lo de siempre. Al final, feminismo (tal como se entiende ahora) y machismo son una misma cosa. Antes se asumía que todos los hombres eran malos y la mujer necesitaba uno suyo que la defendiera y en el nuevo feminismo se vuelve a que todos los hombres son malos: se vuelve al cuento de que la mujer es débil. Hasta tal punto creo que eso es así que me planteo si el machismo del pasado no será el resultado inevitable de normas sociales dirigidas a proteger de forma privilegiada a la mujer. Veo indicios de ello: los padres que no querían que sus hijas estudiaran lo hacían para “protegerlas”; los maridos más maltratadores han sido previamente maridos muy celosos que han “hiperprotegido” a su mujer “de los malos”. 
    Para mi el tema es muy claro. Tiene que haber igualdad de derechos: que alguien, por ser hombre o por ser mujer, tenga un juicio diferente, unas leyes diferentes, un estatus diferente, unas posibilidades de trabajo diferentes, o unas valoraciones sociales diferentes, es inadmisible: es algo a combatir. Es machismo y es feminismo (tal como hoy ha pasado a entenderse el feminismo): no una de las dos sino las dos a la vez. Por eso, en el nuevo feminismo, me declaro contrario al feminismo igual que al machismo: es lo mismo. Pero no he cambiado yo: ha cambiado el feminismo, que se ha convertido en algo muy parecido al machismo.

  24. Patricia CM
    Patricia CM Dice:

     

    Emilio Santos Leal,

    Desde luego que el feminismo ha cambiado. Tanto que, si las primeras feministas levantaran la cabeza, la volverían a reposar por infarto fulminante. Soy la primera que cree que la igualdad política y social entre hombres y mujeres es una de las conquistas de la civilización y que su consecución en determinados países fue gracias a los movimientos políticos correspondientes, sin olvidar el progreso económico y tecnológico. En otra nota comenté que Christina Hoff Sommers, en su libro “¿Quién robó el feminismo?”, hace una distinción, no neutral pero sí funcional, entre feminimo de equidad y feminismo de género. Ella llama feminismo de equidad al encardinado en la tradición liberal clásica, que guió la primera ola y lanzó la segunda, una doctrina moral sobre la igualdad de trato. Y feminismo de género al que se refiere este post, hoy prevalente, opuesto a dicha tradición y aliado con el postmodernismo y el constructivismo. Al éste último también hay quien le llama hembrismo y feminazismo (¿no ven cómo funciona la agit-prop y la Ley de Godwin?).  

    Dices: “Por ejemplo, si tratas a las mujeres como si, por serlo, fueran víctimas, estás tratando a los hombres como si, por serlo, fueran agresores; estás convirtiendo a mujeres normales en mujeres patosas, torpes y victimistas pues les es mas fácil el papel de víctima que el de persona eficaz, y estás convirtiendo a hombres normales en hombres agresivos, delincuentes, ilegales porque si por ser hombres son tratados como delincuentes, entonces lo son de verdad”. Esta reflexión es muy aguda. Coincido en que los padres sobreprotectores suelen criar hijos dependientes. Y si sustituimos padres por “poderes públicos” e hijos por “ciudadanos” la oración permanece hermosa.

     

    P.s. Me despido con un par de enlaces, para quienes tengan curiosidad. 

    Uno sobre la evolución de la violencia doméstica en los últimos daños (espero que los datos no estén falseados, una ya no sabe de quién fiarse):

    http://www.c3c.es/tendenciaonce.htm

    Y el otro es una entrevista con el psicólogo evolucionista Martin Daly, especialista en violencia y nuevas relaciones de pareja. Está bien porque se nota por sus respuestas que no se casa con nadie:

    http://www.terceracultura.net/tc/?p=2327

  25. Ferinal
    Ferinal Dice:

    Elisa: comentas lo siguiente “Ferinal, el que las mujeres no opten “porque no quieren” por trabajos de riesgo, hacer masters los fines de semana o por la tarde-noche,  emprender, trabajos de menor seguridad, trabajos con horarios imposibles, etc, está en directa relación con la prioridad tiene para una mujer en general el cuidado de sus hijos.”

     

    Me sorprende que ese argumento pueda usarse siempre, para todas las mujeres, y con independencia de la situación estadística real. Que dice, según el INE y el Instituto de la Mujer, que las mujeres españolas eran en el año 2000 las que tenían menos hijos por mujer de toda Europa – y que de 13 millones de hogares que hay en España, solo 5 millones de hogares tienen hijos menores de 18 años. Partimos de que hay 19,5 millones de mujeres mayores de 16 años, y de que sólo 5 millones pueden estar a cargo de hogares con niños menores de 18 años. Añadamos que, a partir de cierta edad (muy inferior a 18 años) la necesidad de cuidado de los niños es mucho menor – y también que, según el INE, hay casi 1 millón de personas trabajando como servicio doméstico…

     

    Luego, es obvio que estudiar ingeniería o un máster es algo que se hace mucho antes de tener niños (edad media a la maternidad: 30,9 años). Me resulta poco defendible que se diga que las mujeres, porque algunas van a ser madres (de 1,3 niños, no de los 4,5 niños por mujer que había en 1.875), ya toman en función de eso decisiones fundamentales de sus carreras cuando no los tienen aún – pero que aún así hay que promocionarlas al 50% de los puestos de dirección, con independencia de la orientación profesional que tengan…

     

    Creo que para estar en la cúspide de los negocios hay que hacer todo lo que se requiere (a nivel de formación y esfuerzo), tener suerte, y asumir las renuncias que implica realizarse profesional y económicamente a base de sacrificar (hombres o mujeres) otras posibles vías de realización personal, como una vida familiar más intensa o más tiempo para las aficiones de uno. Resulta interesante ver lo que dice sobre el tema una mujer de tanto éxito como Carina Spilzka, directora de ING España (http://www.hoymujer.com/Hoy/mujeres-hoy/Carina-Spilzka-directora-Direct-629833052011.html)

     

    Me sorprende también leer que “lo mismo que las mujeres pueden optar por trabajos menos retribuidos porque hay otra persona que tiene una retribución mayor  que les “compensa”, los hombres pueden hacer todas esas cosas y no aparecer por sus casas hasta altas horas de la noche o estar de viaje muchos días porque alguien suple el cuidado de sus hijos, lo que supone también una “compensación”.

     

    ¿Es en general una suerte y una “compensación” trabajar hasta altas horas o tener viajes de trabajo, frente a poder estar en casa con sus hijos? ¿Qué se hace con el dinero que ganan esos hombres que trabajan tanto? ¿Comprar casas mejores, pagar servicio doméstico para mujeres que han optado por trabajos de pocas horas o menos exigencia?  No creo que estemos en una competición para trabajar más horas, y que el más afortunado es el que consigue trabajar más, gracias a la cobertura que le dan…Según eso, la gente estaría pidiendo que retrasasen mucho más la edad de jubilación?. Una suerte es no trabajar o trabajar menos, o en un entorno menos exigente, y aún así poder vivir – y en ocasiones, muy bien. La suerte es ir al gimnasio a media mañana, o poder, si quiere una, ver durante horas (3 h 30’ de promedio) una televisión cuya programación, salvo a mediodía y por la noche, está hecha para mujeres. Muchas mujeres pueden plantearse trabajar en un trabajo por debajo de su capacidad, o no trabajar – mientras el hombre tiene la maldición del trabajo hasta la jubilación. De 19,5 millones de mujeres mayores de 16 años, sólo 10 millones buscan trabajo (y muchas a tiempo parcial), cuando de 18 millones de hombres, 13 millones buscan trabajo. Esto, en vez de agradecerse, ahora se reprocha y se plantea como algo que son esos hombres los que lo tienen que agradecer…

     

    Veo esa parte del debate muy desenfocada, muy economicista, en perjuicio de aportaciones no económicas muy valiosas de muchas mujeres. A esos hombres que trabajan tanto habría que agradecerles esa mayor aportación económica y ese mayor esfuerzo, que ayuda a que muchas mujeres tengan una vida más cómoda – pero sin que eso supusiera, como hasta hace por desgracia poco tiempo, que se haga de menos a las mujeres que trabajan menos pero que se ocupan más en una familia de otras facetas no económicas pero en realidad más importantes de la vida.

     

    Y por supuesto hay que tener un modelo abierto a que las mujeres que quieran trabajen más, y se les deben dar facilidades para ello, teniendo obviamente que cobrar lo mismo por mismo rendimiento y resultado – lo que no tiene sentido es que se defienda que ocupen el puesto directivo de un hombre sin hacer los esfuerzos y sacrificios del hombre, en aras a la compensación por unos hijos que igual no han tenido, o que no sirven como excusa para tapar una orientación profesional no adecuada para acceder a esos puestos.

     

    Me extraña además el énfasis en esas cuotas de acceso a los consejos de administración, como si eso fuera a mejorar la situación de las mujeres en general. Al hablar del mundo empresarial, se ve muchísimo énfasis en que al unas pocas afortunadas accedieran a esos al final muy pocos cargos en consejos de administración, y muy poco énfasis en que muchas se orienten a realizarse profesionalmente como autónomas o como empresarias de verdad…

  26. elisadelanuez
    elisadelanuez Dice:

    Aunque ya lo he hecho en otros posts sobre el mismo tema, vuelvo a recomendar la lectura el posts del techo de cristal, donde en los comentarios está el link al artículo escrito hace unos años por Rodrigo Tena y yo sobre este tema que creo que atiende a alguna de las cuestiones que se plantean en los comentarios de Patricia, Ferinal y otros , aunque obviamente no se trata tanto de convencer sino de exponer razones y argumentos por extenso, cosa que no puedo hacer en un breve comentario ni siquiera en un breve post.

    En cuanto a que las decisiones laborales se toman teniendo en cuenta (tanto por mujeres como por empresarios) las posibilidades de una futura la maternidad me parece evidente y lógico. 

    La edad en que las mujeres españolas tienen hijos (muy tardía) es la edad en que empiezan las promociones en los trabajos. Esto lo han solucionado en otros países promoviendo por ejemplo la natalidad a edades mucho más tempranas.

    Por último, el que las mujeres accedan a puestos directivos es importante porque cambia la cultura empresarial que tiende a favorecer o al menos no penalizar la concliación de la vida personal y familiar, y por tanto la promoción o el acceso de otras mujeres a puestos directivos, por eso es tan relevante.

    No se preocupen, que como vemos que el tema es inagotable, prometemos otro post sobre esta interesante cuestión.

  27. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    He leído con cierta atención las diferentes opiniones y, salvo que se me haya pasado inadvertidamente, echo de menos la palabra “personas”. Todos. Con sus derechos y deberes. Establecer y mantener la distinción entre las personas cualquiera que sea su género, es una forma de mantener una división que, aparte de sus lógicas connotaciones biológicas (macho/hembra), lo que lleva es al enfrentamiento permanente. Creo que el mundo de las relaciones interpersonales afecta a dos aspectos: el sentimental o emocional (más fuerte y profundo) sobre el que -afortunadamente- no se puede (ni se debería) legislar y el de los derechos sociales de esas relaciones entre sí y hacia los hijos. Todo parte, como caso siempre, de “modelos” o paradigmas establecidos y mantenidos por el interés de la organización social o religiosa de cada momento en nuestro proceso de civilización, pero que como todo, ya es hora de poner en cuestión. Las familias (término biológico aplicado a los humanos) ahora están “desestructuradas” (una bonita forma de decir que son infelices) y pese a ello, tienen que aguantar el “hasta que la muerte os separe” que, desgraciadamente, es el final de muchas de estas situaciones. Separemos pues el grano de la paja y reconozcamos que hemos preferido una sociedad hipócrita llena de “infidelidades” (mientras estén escondidas) que de “sinceridades” que nos descolocan. La mayor aberración es imponer directa e indirectamente a nadie la compañía del otro de por vida y, la mayor tragedia, es que eso sólo se pueda saldar desde los sentimientos heridos y el amor propio mal entendido con el odio, la violencia o lo que es peor: la muerte.

  28. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    Postdata: Mientras sigamos pensando que los hijos es una responsabilidad femenina exclusivamente y por eso hay que hacer encaje de bolillos con el Derecho para ajustar el doble ( a veces triple) trabajo de la mujer al entorno masculino, no acabaremos nunca de satisfacer a unos ni a otros.

  29. David Donaire
    David Donaire Dice:

    Estoy en esencia en acuerdo con las conclusiones del artículo apostando la sensatez y la justicia de la igualdad ante la ley, no obstante, me gustaría hacer hincapié en un comentario, una nota aparte: es peligroso usar la neurociencia para cosas jurídicas pues es muy sesgada, y como estudiante de psicología, puedo decir, prácticamente inútil en la psicología, o en la determinación del comportamiento. Se puede demostrar logicamente. Cuando se hablar que la condición A (genética) determina la conducta B significa que todas las conductas deben tener como causa-efecto un gen o genes; cosa que es imposible por la variabilidad casi infinita de conductas y los escasos genes funcionales (30.000). Cuando se habla de determinadas estructuras del cerebro, estudiadas, se puede aproximar a la determinación de la conducta en el momento, sin embargo, debido a la plasticidad, más fácil, la capacidad de aprender, el abanico o repetorio de conductas puede variar teniendo, por supuesto, la misma dotación génica. Resaltar finalmente que las relaciones que establece la fisiología de la conducta son correlacionales, probabilísticas en grupos grandes que, en ningún caso,atestigua o pretende establecer un valor causal.

    Esto la suma del hecho de, como bien apunta, la “acción colectica” no significa no incluye, culpa o determina la de cada individuo sumado en el grupo. El utilitarismo, o sea, sí, la ingeniería social, termina siendo lo menos útil pues se basa en el hecho A originado por las causas B, cuando se aplica para corregirlo (porque se estima así arbitrariamente) no se tienen en cuentan las nuevas causas y nuevas conductas que se van a producir; o sea, se pueden producir los mismos hechos A pero por causas C; o se pueden producir los hechos X por, coincidencia, las causas B de nuevo. En resumen, o bien, se reproducen las mismas conductas con otros motivos precedentes o bien se produce una nueva conducta con el mismo y originario motivo que antes. Eso en el lado de los que se les aplica lay utilitaria, sin embargo, en los beneficiarios de la misma, obtienen incentivos perversos para que su conducta de modo imprevisible se configure de otro modo. En otro caso, se sesga siempre las leyes por motivos utilitaristas pues intentan cambiar el hecho fijando “lo que se cree que debe ser” conduciendo a otro hecho/s, inesperados al ser imposible controlar todas las variables.

    Por otro lado, como colofón, no apoyo siquiera en ninguno de los casos la pena en los casos de “maltrato psicológico” pues, además de subjetivo, es evitable; otra cosa es la amenaza de violencia física. Pero el simple hecho de la subjetividad conduce a engrandecer el efecto de indefensión aprendida: http://es.wikipedia.org/wiki/Indefensi%C3%B3n_aprendida

    Un saludo.

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