Pero entonces, ¿a quién representan los sindicatos?

Después del fracaso de la larguísima negociación entre CEOE y sindicatos para la reforma de la negociación colectiva, un asunto en el que tanto nos jugamos, y  que se salda con un Decreto-ley publicado ayer que, según los especialistas (entre los que no me cuento) no parece que vaya a servir de mucho, me manda un amigo este artículo.|

Se trata de un artículo publicado en la prensa especializada que habla sencillamente de la escasa (y decreciente) representatividad que tienen los sindicatos españoles, sobre todo comparada con su enorme influencia en la regulación del mercado laboral, concretamente en el ámbito de la negociación colectiva y, en consecuencia, en los salarios de los trabajadores. Los datos que menciona y que resumo brevemente me han producido la misma sorpresa que supongo les producirá a ustedes si, como yo, son ignorantes del funcionamiento real (no del mítico) de los sindicatos en España.  Resulta que sólo el 16,4% de los ocupados (y lamentablemente los “ocupados” son cada vez menos) estaba afiliado a alguna organización sindical en 2010, un dato que contrasta con el 17,2% de 2009 y con el 17,4% de 2008. Esto quiere decir que  las centrales han perdido cerca de medio millón de afiliados (en concreto, 497.900) desde que comenzó la crisis económica. Sólo en 2010, más de 220.000 personas han devuelto su carné de sindicalista.

Como añadido de mi cosecha les propongo recordar el sonoro fracaso de la huelga general convocada hace unos meses, con piquetes para impedir las salidas de los autobuses de las cocheras de la EMT inclusive, por lo menos en Madrid. Y es que la gente no está para tonterías, ni para perder un día de sueldo el que tiene la suerte de tener un trabajo.  

Si uno se guía por las líneas del “pensamiento mágico”, compuesto básicamente por las consignas y sloganes con que nos obsequian nuestros políticos día sí y día también, parecería que en época de crisis, y con el desempleo histórico que hay en España, el papel de los sindicatos sería muy relevante y que la gente mantendría su afiliación por encima de todo, dado que sería crítico pertenecer a un sindicato y dotarle de la fuerza necesaria para negociar en beneficio de la clase trabajadora. Pues a va a ser que no. Todo lo contrario. La gente se da de baja.

Pero lo más interesante es que aunque la gente se dé baja y no haga huelga, tampoco pasa nada, porque, afortunadamente para ellos, los sindicatos viven de los presupuestos públicos y no de las cuotas de los afiliados, y los gobernantes están dispuestos a considerarles como los interlocutores de la clase trabajadora aunque acaben por no tener afiliados. Y esto se puede predicar no sólo de los gobiernos “progresistas” sino también de los “conservadores” (déjenme que use estas encantadoras etiquetas con que nuestra clase política nos obsequia para despistarnos y que no nos demos cuenta de la enrome cantidad de “convicciones” o más bien de intereses comunes que tienen unos y otros).

Total, que nos tiramos meses para que unos señores negocien con otros señores como supuestos representantes de unos trabajadores, en un tema que, de nuevo según los especialistas, es crucial para el mercado de trabajo en el que hay otros muchos trabajadores en paro a quienes no parece que represente nadie. No solo no se ponen de acuerdo en los plazos perentorios pero siempre prorrogados que les da el Gobierno, sino que nos enteramos, por ejemplo, con que las negociaciones se interrumpen por motivos tan cualificados como que los dirigentes sindicales tienen que ir a Túnez a participar en un seminario sobre el sindicalismo durante la Transición española

Acaba la cosa sin acuerdo, como ustedes saben, y el Gobierno se marca ayer un Decreto-ley, aunque nos dice que tampoco es para tanto, porque anuncia que se puede modificar en el trámite parlamentario. En la oposición yo estudié que el Decreto-ley previsto en el art.86 de la Constitución española era una disposición legislativa provisional  que se producía en casos “de extraordinaria y urgente necesidad” y que tenían que convalidarse o derogarse por las Cortes en el plazo de 20 días desde su promulgación por un procedimiento especial y sumario. Parece lógico si el Gobierno piensa que realmente se da la extraordinaria y urgente necesidad y que hay que darse prisa con esta modificación que tiene clara, se trata de que voten a favor de la norma o que la deroguen. Y ya está.

Pues tampoco, porque en realidad este Decreto-ley se va a tramitar como un proyecto de ley, de manera que todavía hay tiempo para seguir negociando en los pasillos del Congreso o en los restaurantes de Madrid, que es más cómodo, introduciendo enmiendas y contraenmiendas, haciendo lobby a favor o en contra, todo esto en aras de ese benemérito “equilibrio” entre las posiciones negociadoras que los negociadores no han llegado a encontrar. Porque fíjense que aquí lo que se busca es que la norma sea equilibrada, no que sea eficiente o valga para algo. A mí, de entrada, tanto plazo y tanta prórroga, y tanto arbitraje forzoso o cuasiforzoso y tanta mediación voluntaria, y tanta solución transitoria o medio transitoria mientras se llegue a otro acuerdo no se sabe muy bien cual ni cuando, me suenan a patada para adelante y a tomadura de pelo, pero vamos, de nuevo reconozco mi ignorancia profunda en este tema así que muy bien pudiera estar equivocada. Lo que ocurre es que no soy yo sola la que piensa así: los propios dirigentes sindicales que han participado en la negociación temen que esta reforma quede en “papel mojado”.

Decididamente, yo cada vez entiendo menos de qué va esto. ¿Y los cinco millones de parados? Sí, efectivamente, tienen el problema de que no les representa nadie. Y encima algunos se han hartado, se han echado a la calle  y ya ni votan o votan en blanco.

10 comentarios
  1. Robespierre
    Robespierre Dice:

    Hombre yo creo que esta claro a quien representan a ellos mismos. Aunque para ser justos supongo que lo mismo cabe decir de otras instituciones supuestamente representativas de sus afiliados y asociados pero que no son financiadas por estos, sino que se mantienen gracias a fondos publicos. Supongo que es inevitable que acabes mas alineado con los que te subvencionan que con tus afiliados o asociados.

  2. jj
    jj Dice:

    Tiene muchísima razón la autora del post. Y también Robespierre: ¿cuántas instituciones supuestamente representativas no ejercen debidamente su función ni, en el fondo, representan de verdad a la mayoría del grupo correspondiente…? Y da igual se se hable de sindicatos que de colegios profesionales que de…

    Ahora bien,  que nadie se preocupe: lo que los sindicatos no quieran aceptar y el gobierno posponga, antes o después no los impondrán  esos seres malvados que son los mercados, con una u otra forma de ajuste… Pena que nunca aprendamos la lección a tiempo. Ni siquiera después de lo que pasó en mayo de 2010.

    Y alguien debería alguna vez escribir sobre ese modo de legislar consistente en fabricar fuera de las Cortes un producto que se somete ya “cocinado” a los diputados. A mí me han confesado diputados que hubieran cambiado muchas cosas de tal o cual ley pero que el proyecto “ya venía acordado” entre el ministerio X, la Federación  XX….

    Los diputados no son o no deberían ser unos peleles que votan lo que les ponen delante… Son ellos los protagonistas de lo que se decide en las Cortes. Y no solo formalmente. Sobre todo, materialmente. No es que ahora el D-Ley se tramite como proyecto de ley y les den una mínima oportunidad de meter baza. Noo!!  Nadie hemos votado al sindicato tal o cual, ni a la Federación X, ni al colegio profesional Y, para que decidan lo que se aprueba en Cortes… Es a los diputados a quienes compete discutir artículo por artículo cada ley que se aprueba. Otra cosa es que escuchen a todos los interlocutores sociales o grupos afectados por la norma. Pero no hasta el punto de que estos últimos influyan más que los propios diputados en el producto final. Se está hurtando de manera continuada la función deliberativa y representativa de las Cortes.

     

  3. elpobrecitolibrepensador
    elpobrecitolibrepensador Dice:

    Me parece que tanto el post como el comentario de jj es muy oportuno,por lo que se refiere a la falta de representatividad de muchas instituciones, de las cuales los sindicatos son solo una más, aunque quizá por el papel que les reconocen los gobiernos en asuntos que afectan a muchos trabajadores se trata de un caso particularmente grave. Leo en un comentario en el post de hoy del blog NeG que  los sindicatos son más proclives a los despidos que a los recortes de salarios por la sencilla razón de que llevan una comisión del 10% en la negociacón de los despidos. Ignoro si es cierto, pero algo debe de haber porque casos como el de los ERES de Telefónica en que los sindicatos están claramente a favor de los despidos me parecen muy curiosos.

    El otro tema de enorme gravedad que plantea jj es el de la devaluación del papel de los parlamentarios (y de los funcionarios teóricamente encargados de asegurar su calidad técnica, los letrados de las Cortes) en la tramitación de las leyes y que coincido que merecería una reflexión más detenida en este blog.   

    Enhorabuena en todo caso por hablar alto y claro de estos temas en el blog.

  4. G. Moreno
    G. Moreno Dice:

    Seguimos pensando que existe la división de poderes, cuando hace tiempo que está muerta y enterrada. Quizás perviva parcialmente en los órganos jurisdiccionales más alejados del poder y la influencia de los órganos de gobierno de los jueces (controlados por los partidos políticos). La única división de poderes es la que se da entre el Gobierno y la Oposición (y en un modelo cuasibipartidista como el nuestro, entre el partido en el poder y el que ejerce la oposición: el PSOE y el PP, para entendernos). A ello se unen otras fuerzas, que, en función de sus propios intereses, apoyan a uno u otro partido (empresarios, sindicatos, partidos periféricos), para mejorar su posición aprovechándose del poder que otorga el control del BOE.

    Partiendo de ese hecho, que es incontestable, cualquier debate sobre la representación de unos y otros es casi superflua. La cuestión planteada acerca del papel de los parlamentarios es,tristemente, casi menor. Todos los que han conocido esa realidad de cerca saben de sobra que los diputados que sostienen al partido del Gobierno obedecen sin rechistar las consignas de los Ministerios, mientras que los de la Oposición, las de su partido. Y pobre del que se aparte de esa disciplina.

  5. triboniano
    triboniano Dice:

    Lo más preocupante es que precisamente en el Real Decreto-ley se refuerza el papel de estos negociadores, CEOE y sindicatos, pese a que ni siquiera han llegado a un acuerdo. Esto es bastante inevitable pues como bien apunta jj y el resto de comentaristas al final esta falta de representatividad -o el dato de que estos colectivos representan básicamente los intereses de su su propia estructura-  acaba traduciéndose en mayores competencias o funciones para dicha estructura, aunque esto no beneficie a sus teóricos representados. El análisis, muy interesante, puede verse en Nada es gratis aquí.http://www.fedeablogs.net/economia/?p=12356

  6. José Mª Pérez
    José Mª Pérez Dice:

    La representatividad de sus respectivos colectivos no es precisamente el punto fuerte de la negociación colectiva, tanto en el lado de los trabajadores como en el lado de la empresa.

    En cualquier caso, habría que matizar que la representatividad de los sindicatos no viene dada tanto por el número de sus afiliados sino por el número de miembros de comites de empresa que obtienen en las elecciones sindicales. De todas maneras, aun aceptando ésto, lo cierto es que la norma esta redactada para primar la representación institucional sobre la unitaria y eso, en definitiva, beneficia a las grandes centrales sindicales (UGT y CC.OO) así como a ciertas confederaciones implantadas en determiadas comunidades autónomoas (ELA-STV y CIGA) con independencia del peso que tengan en una empresa concreta.

     

  7. Elisadelanuez
    Elisadelanuez Dice:

    Muchas gracias por la precision Jose Maria, que me parece importante. Del lado de la CEOE supongo que se puede decir lo mismo al menos respecto de las pymes. Esperamos tu post sobre el tema…

  8. Blanca Villanueva García-Pomareda
    Blanca Villanueva García-Pomareda Dice:

    Elisa, según los datos que aportas parece claro que los sindicatos van perdiendo representatividad. Sin embargo, ¿qué es lo que sucede en este país para que a pesar de la falta de representatividad tengan tanto peso a la hora de decidir sobre el fondo de la cuestión en asuntos laborales, y no solo en estas cuestiones?. En definitiva, lo que planteo es por qué el Gobierno toma las decisiones esuchando y convirtiendo casi en una fase del procedimiento de aprobación de las leyes el diálogo con los sindicatos.

  9. josep armengol
    josep armengol Dice:

    Un ejemplo de como funcionan los sindicatos: una amiga que trabaja en la Sanidad me comento el rendimiento de un dia de votaciones sindicales en su empresa: estuvieron 10 horas un total de 65 (sesenta y cinco) personas entre los de la mesa y los observadores, y votaron 8 trabajadores!!

    Realmente esto es justo? rentable? no se tendrian que retirar los representantes sindicales ante tal fracaso?

    evidentemente que no lo haran: prderian su “modus vivendi” y tendrian que volver al curro…

  10. Anon
    Anon Dice:

    “Ni los perros muerden la mano que les da de comer”…los sindicatos hace tiempo que no representan a los trabajadores…los doman/controlan. Son sólo una herramienta más del Estado para conseguir sus fines con la menor conflictividad social posible…

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