Cómo incentivar que los políticos trabajen para la sociedad.

Los resultados, repetidos machaconamente, por los barómetros del CIS y los diversos grupos de indignados (estén o no encuadrados en el movimiento 15 M pues no es Sol todo lo que reluce) parecen indicar algo obvio: la sociedad española no está contenta con sus políticos. Cabría sostener que esto ocurre en todos los países democráticos (donde por cierto la abstención es en ocasiones mucho mayor que la española) pero ello no puede servir de coartada ni justificación, primero porque el grado de desafectación en España parece creciente, segundo porque carecemos un diagnóstico serio de las causas, y tercero porque mal de muchos, consuelo de…|

En este post, sin embargo, vamos a concentrarnos tan solo (por razones de espacio) en plantear un posible cambio de paradigma en el que se introduzcan algunos inventivos que “fuercen” a los políticos a trabajar para la sociedad y no para sus partidos o intereses particulares/electorales. Con esto no queremos decir que todos los políticos los necesiten pues algunos tienen real vocación de servicio público, pero se trata de contrarrestar los casos (crecientes) de políticos incompetentes, corruptos o simplemente caraduras, lo que contamina la imagen de toda la clase política.

El problema de plantear incentivos para políticos y cargos públicos, ligados por ejemplo a la eficacia y transparencia de su gestión, es la dificultad de su medición y de encontrar índices objetivos para todos. Por tanto, como alternativa proponemos unir salarios (su aumento, congelación o reducción) de cargos políticos a beneficios y productividad. Pero ¿cómo medir esto en un diputado o concejal, e incluso consejero o ministro? ¿Bastarían los resultados de unas elecciones que se celebran cada cuatro años para validar o no la productividad de un cargo político? ¿Podría unirse su salario al incremento o reducción del IPC como el resto de asalariados? Tal vez, pero quizás cabe considerar que los políticos influyen de manera más directa que otros en la marcha de la economía con sus propuestas, decisiones, omisiones y medidas. Habrá quien diga que esto no es así, que la economía depende de las empresas y trabajadores y no tanto de los políticos, pero entonces ¿por qué cambiamos de gobierno?, ¿por qué sube o baja la bolsa en relación a medidas políticas?, ¿o por qué un país y su economía cambian de signo cuando cambia de gobierno? Entonces si el marco regulatorio, unas instituciones serias y de prestigio y un buen gobierno son fundamentales para que la economía de un país funciones ¿por qué no unir el salario de los cargos políticos con el crecimiento de la economía que consiguen con su labor o con el déficit público que producen (inversamente)? Esto es, si no consiguen con su labor que la economía crezca, su salario tampoco lo haría, y si el déficit se incrementa su salario podría decrecer.

Por ejemplo, si el sueldo de los cargos políticos (representantes y gobernantes) de los tres niveles quedara “congelado” (lo que implica de hecho una reducción anual y acumulativa debido a la inflación) hasta que sus respectivos territorios crezcan más del 2% (cifra a partir de la cual se crea empleo en España) conseguiríamos varias cosas:

-reforzar la motivación de todos los partidos políticos para conseguir mejorar el crecimiento de la economía.

-verdadera solidaridad entre políticos y sociedad

-no caeríamos en el populismo de otras medidas generalizadoras

-sería verdaderamente novedoso y supondría equiparar sector público con sector privado ya que, en términos políticos, los beneficios se cuantificaría con el nivel de empleo y riqueza que se consigue para la sociedad.

En definitiva, se trata de extrapolar criterios que se aplican (o al menos deberían aplicarse también en España, cosa que en algunos casos está por ver, pero esto es otra historia) en el ámbito de las grandes empresas y corporaciones. Ciertamente, todo es discutible y esta propuesta también, pero mejor un mal criterio que ninguno y en todo caso es algo que se debe estudiar dados sus efectos potencialmente revolucionarios y de cambio de paradigma. Tal vez nuestros amigos de Nada es gratis podrían aportar su opinión sin duda más rigurosa que la mía al respecto. Ahí queda el guante.

 Por cierto, ¿qué hubiera pasado si el pepino hubiera sido francés? Pues que, incluso con las mismas reglas, la doble vara de medir mostraría su vigencia.

11 comentarios
  1. robespierre
    robespierre Dice:

    La reflexión es muy necesaria aunque la solución no sea fácil. Los incentivos ahora mismo son inexistentes para obrar bien y responsablemente, y son enormes para hacer todo lo contrario. Efectivamente, aunque quiebres tu autonomía p/y ayuntamiento (o precisamente porque la quiebras) con tal de que repartas bastante entre tus redes clientelares, dispongas de una pequeña “guardia de corps” que con dinero público silencie a los medios poco amigos y compre más o menos al resto, y de paso también a la oposición y a los sindicatos, hagas muchos actos públicos y cortes muchas cintas aunque sea con los de la trama Gurtel, montes tribunales de cuentas o intervenciones a la medida para que digan que todo está ok, repartas prebendas a todo oposición en ciernes para que no te den la vara, cierres muy bien el chiringuito para que no entre nadie de fuera y nuevo,  etc,etc  te va de cine y con suerte y salvo que te encarcelen vives de esto para siempre y a todo trapo. Ah, y además te pones el sueldo que te de la gana, te instalas en una oficina muy molona que cuesta un dineral, te apruebas unos cuantos privilegios para cuando seas ex, etc, etc. Y ni siquiera pasa nada si ya puestos, eres corrupto e imputado y te llega el dinero o la ropa de una trama que resulta que vive de contratos o/u subvenciones públicos. A ver  D. Alberto como se arregla eso. Porque cuando todo se cae, resulta que pagamos el pato los ciudadanos y ellos siguen como si nada. Y claro, ahora ya no se estila lo de la guillotina, como mucho se llevan una cacerolada y hay que ver como se ponen. 

  2. Curro
    Curro Dice:

    Cierto, Robespierre.

    El problema es que muchos de los políticos no viven de lo que GANAN sino de lo que ROBAN.

    Los incentivos les dan perfectamente igual.

    Algo que nunca he entendido es que si uno se dedica a la política haya de GANAR menos de lo que ganaba antes. Si un buen abogado se hace concejal, divide sus ingresos por cinco, por ocho… Con lo que los buenos se quedan fuera, y entran solo los mediocres, o los muy ávidos de poder, o algún despistado con pocos hijos que mantener.

    Propondría ligar la retribución del político a sus ingresos ANTERIORES, eso sí, demostrados y declarados a Hacienda. Mucha gente sobresaliente se plantearía entonces meterse en política. Mejor nos iría. Serían caros pero buenos. Y al final ahorraríamos mucho.

    Claro que esta medida -para ser eficaz- debería ir acompañada de otras, dedicadas a los que -a pesar de todo- siguieran robando; medidas que implicarían gruesas cuerdas de cáñamo, o el uso de paredones. Medidas que -no se me oculta- requieren la modificación de algunos preceptos legales, incluso de la propia Constitución (o en su defecto requieren al menos un Tribunal Constitucional cuyos miembros los hubiese nombrado yo; gente que -dejando su ideología, que la tendrán, aparte- voten lo que yo les diga; juristas de reconocido prestigio todos ellos, claro).

    Vamos, que va a ser que no…

  3. elisadelanuez
    elisadelanuez Dice:

    A mí personalmente la pasión por mandar y por alcanzar el poder me parece perfectamente legítima, pero debe corresponderse con la misma pasión  por los fines para cuya realización se lucha por el poder. Además, en una democracia supongo que esto debería tener algo que ver con lo que has dicho en tu programa electoral, o con los intereses al menos de los electores que te han votado, y ya puestos a pedir, incluso con los de los ciudadanos en general. Ah, y se echa en falta la misma pasión por las responsabilidades que el ejercicio del poder lleva consigo.

     

  4. Juan Jose.
    Juan Jose. Dice:

    Los políticos pueden y deben hacer mucho más de lo que hacen ahora por servir a la sociedad. Pero siendo realistas, salvo excepciones contadísimas o momentos muy concretos de la vida de un político, éste por lo primero que lucha y luchará es por conseguir el poder. Y conseguido, por conservarlo. Ésto es lo que define de manera primigenia a un animal político. Tener el poder. La pasión por mandar

  5. jj
    jj Dice:

    Estoy de acuerdo con Elisa. Pero cuántas medidas aboslutamente necesarias para el interés general -de recorte de gasto, de democracia interna en los partidos, de aprobación de leyes importantes (de huelga, reforma laboral y de pensiones, otras reformas económicas)- no se han tomado precisamente porque suponían un gran desgaste electoral??? Creo que muchísimas, y a lo largo de muchos años,. Yeso demuestra que el político antepone su supervivencia en el poder al servicio -verdadero- a la sociedad…

  6. Ariete
    Ariete Dice:

    Interesante propuesta del ponente de ligar salarios (políticos) y productividad.
    Por otro lado yo también creo que sería bueno que los políticos ganen en A un buen sueldo, para que así vaya gente buena y haya menos trntaciones de B.

  7. Lorena Moreno
    Lorena Moreno Dice:

    Estoy de acuerdo con lo que dice Robespierre y Curro. Viven de lo que roban y no de lo que ganan. ¿Cómo incentivar su trabajo si robando “ganan” mucho más?…

    Y ya puestos, yo creo que buena parte de ellos tiene prevista como parte de su vida pasar un tiempo en la cárcel, un par de añitos, viviendo entre rejas pero a todo confort (recuérdese a Julián Muñoz comiendo gambas por Navidad y entre rejas). Cuando salen el dinero en paraísos fiscales. Necesitan tener una vida laboral de 500 años para ganar lo que roban.

    Y ya que estoy, una eterna curiosidad que tengo ¿Por qué el dinero que roban nunca aparece?… ¿Dónde está el dinero del pueblo de Marbella?, ¿Y el de El Ejido?… ¿Y el de Valencia?…

  8. Triboniano
    Triboniano Dice:

    Pienso que existen algunos argumentos económicos que convierten en prácticamente inútil la propuesta del autor del post. El principal es que todo teórico incentivo que no vincula de una manera directa la recompensa con la productividad individual fomenta conductas oportunistas, ya sea en la órbita del dilema del prisionero o del free rider. Pero, además, el político oportunista que quiere aumentar su sueldo se dará cuenta fácilmente de que su esfuerzo individual estará mucho mejor retribuido si se dedica al compadreo, al clientelismo, a la recalificación, etc., que a intentar incrementar el PIB de su comunidad en un dos por ciento. Si una hormiga quiere maximizar sus fuerzas preferirá arrastrar una hojita para comérsela que empujar una montaña con la esperanza de descubrir un filón para el hormiguero. Para esto último depende de mucha gente y de muchos factores que escapan completamente a su control. ¿Para qué matarse si luego por culpa de los demás no se consigue nada? No, don Alberto, la solución no está ahí, sino en el control, la transparencia y la responsabilidad, que tanto faltan en nuestro país.

  9. ana margarita
    ana margarita Dice:

    Estoy totalmente de acuerdo con Elisa Nuez, y me parece que en los comentarios se olvida un pequeño principio constitucional que es la presunción de inocencia, que no es lo mismo que presumir la simpleza de los ciudadanos,mi profesor de político,Don Pedro de Vega, solía repetirnos la célebre frase de lord Acton :”Power tends to corrupt,and absolute power currupts absolutely”.A mí se me ocurre que dos posibles medidas serían la limitación  temporal de los mandatos, y  la restauración de una institución del Derecho indiano, el llamado juicio de residencia.Y aquí paz y después gloria.

  10. veedor
    veedor Dice:

    Interesante la propuesta que hace el autor del post, pero al hilo de la misma cabe preguntarse si con nuestros queridos y amantísimos políticos los índices económicos serían fiables o los maquillarían hasta convertirlos en irreconocibles.

    Buena prueba del arte del maquillaje lo tenemos desde hace un tiempo a esta parte, demostrando que por difícil que pueda parecer se adorna cualquier dato económico hasta que cuadre con los deseos del jerifalte de turno. Y por supuesto no pasa “ná de ná”.

    Sería una buena idea reinstaurar el juicio de residencia tal como dice Ana Margarita, pero ¿habrían tribunales verdaderamente independientes? de todas formas la propuesta es desde luego muy sugestiva, al menos para los cuidadanos, no estoy tan seguro que los políticos estuvieran tan convencidos.

  11. Cruz
    Cruz Dice:

    Si no funcionan los incentivos puede que sea más operativa la disuasión: Tal vez bastaría con aplicar el Capítulo XIX CP en vez de tenerlo de adorno. Con cumplimiento íntegro y devolución.

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