Toni Nadal (apuntes sobre educación)

Admiro enormemente a Nadal. Y no me refiero en este caso a Rafa, el tenista, sino a su tío, preparador y mentor, Toni. Y es que da la impresión de que gran parte de las cualidades que adornan a Rafa, con y sin la raqueta en la mano, son producto directo de la educación total que su tío le ha proporcionado y aún le sigue proporcionando. La educación…un sociedad civil bien educada es una sociedad fuerte, y aquélla en la que la mayor parte de sus integrantes carecen suficientemente de ella es débil, manipulable y fácilmente sometible.

Como padre de hijos de corta edad tengo permanentemente activado el rádar para encontrar pautas de  comportamiento que me ayuden en la tarea de crear, y ofrecer a mis hijos, modelos de comportamiento frente a los demás y a lo demás, maneras de ser buenos ciudadanos, o, lo que es lo mismo, personas educadas. En este sentido, suelo encontrar inspiración cuando Toni Nadal comenta públicamente los criterios que ha utilizado para formar humanamente a su sobrino: “En esta vida hay que aprender a conjugar el verbo aguantarse. Yo me aguanto, tú te aguantas y él se aguanta. Y eso es lo que no hace la gente hoy en día. Todo son pegas. Sin darle un concepto religioso, la gente es menos sacrificada. Eso es lo que he intentado transmitirle a Rafael. Le digo: ‘Aunque a ti te vayan las cosas muy bien, aunque tengas dinero y éxito, tendrás que aguantarte, porque habrá cosas que no podrás controlar. Morirá un familiar. Te dejará la novia. Y te tendrás que aguantar.” Sacrificio y aguante. Tengo la impresión de que estos dos conceptos no son de los primeros que van a venir a la cabeza a la hora de plantearse las líneas maestras en la formación de nuestros hijos, pueden llegar a sonar algo antiguos, pasados de moda y hasta negativos o contraproducentes. Creo sin embargo que son muy necesarios porque, entre otras muchas cosas, permiten hacer frente al lado salvaje y consumista de la sociedad actual, el que continuamente nos está susurrando: no te aguantes, no te esperes, no te limites, tienes derecho a todo,  porque tú lo vales.

Obviamente cuando hablo de aguantarse no me refiero a ser dócil frente a las injusticias, las deficiencias o los abusos del poder –eso es ser débil o desinteresado- sino respecto de la tendencia a quererlo todo aquí y ahora, tendencia probablemente natural del ser humano pero potenciada y dirigida por el sistema capitalista y consumista de mercado, el cual a través de la publicidad nos bombardea con eslóganes del tipo: “¿Lo quieres? Lo tienes”. La publicidad quiere consumidores insatisfechos, clientes que no se aguantan. Cuando hace unos años salió uno de los modelos de iPhone, antes de que la tienda de Telefónica abriera sus puertas esa mañana había una cola de cientos de personas que habían esperado toda la noche para ser los primeros en comprarlo. En una radio se entrevistaba a uno de los que allí estaban, y cuando el locutor le preguntaba la razón por la que se había hecho un viaje de cientos de kilómetros para adquirirlo, siendo así que en pocos días estaría en todas las tiendas, respondió: “es que es algo que no se puede explicar”. El locutor concluyó, malévolo: “efectivamente, yo tampoco me lo explico”. Si en vez de tener ese comportamiento alienado a la mayor gloria de la multinacional de turno, la mayor parte de la gente interesada en comprar hubiera esperado –se hubiera aguantado- probablemente en poco tiempo lo habrían podido comprar más barato, con lo que hubieran hecho un mejor negocio tanto económico como personal.

Tu haces muy bien una cosa, que es pasar una pelotita por encima de una red. Eso no es importante. Las cosas verdaderamente importantes son otras y las hacen personas que no eres tú. Creerse importante por jugar bien al tenis sería tan estúpido como creerse importante por jugar bien al escondite.  Otra idea inspiradora para la educación.  Nuestros hijos serán los reyes de la casa, pero no les podemos educar como si fueran los del universo. Hace unos días se publicaba la noticia de que una madre ha ingresado en prisión por agredir a una profesora a causa de que su hijo no se había terminado el bocadillo en el recreo. Quizá no de manera tan extrema, pero esta actitud de agresividad de los padres frente a los que tienen la tarea de coeducar a sus hijos (porque no se debe olvidar que los primeros educadores son los padres), no es tan infrecuente como debería y da a aquéllos un ejemplo nefasto.

El respeto a los demás, en especial a los educadores, es base fundamental para el aprendizaje de la convivencia en la sociedad. Muchos de nosotros hemos asistido en ocasiones al penoso espectáculo de padres presenciando un partido de fútbol de su hijo en edad infantil, comportándose como enérgúmenos histéricos, insultando al árbitro e incluso humillando a su propio hijo. El mensaje que ofrecen esos padres es exactamente el contrario al que hay que dar: no hay que respetar a nadie, hay que ganar como sea, al enemigo ni agua. La práctica del deporte en esas edades, en especial del deporte colectivo, es una actividad muy recomendable no solamente por los beneficios físicos que trae consigo sino porque en ella hay que someterse a una disciplina y una jerarquía –quien manda es el entrenador-  y tienes que convivir en una pequeña sociedad con personas que pueden ser muy diferentes a ti. “Para mí, la obediencia en un niño es signo de inteligencia, porque acepta que el entrenador está por encima de él y, teóricamente, sabe más. Un niño de 12 años que no es obediente es muy mal  síntoma. La disciplina está mal vista. Entiendo como algo básico la autoridad del profesor. Porque el profesor, de cualquier materia, lo que intenta es ayudarte, así que le tienes que mostrar cariño y respeto. Esto ayuda para la vida real, porque estás formado en el sentido de aguantar”, dice Toni Nadal. El padre gritón durante los partidos es profundamente negativo: con su ejemplo destruye el sentido de disciplina, jerarquía y humildad (si has perdido te aguantas), que el deporte podría ofrecer a su hijo. Está jugando para el equipo contrario.

España, dice Elvira Lindo, es ese país de listos que están de vuelta sin haber ido. No será para tanto, pero si queremos evitar ese riesgo, la piedra angular es saber educar a nuestros hijos en los valores correctos. En un artículo dedicado a Rafa Nadal y Roger Federer, mi hermano Javier remarcaba el hecho de que lo verdaderamente admirable de nuestro tenista no era la enormidad de sus éxitos, sino “…más bien la discreta y sobria «normalidad» que, en todas las circunstancias, emana su persona y que, por ser socialmente tan poco «normal», tanto contrasta con los estilos de vida hoy dominantes.”. La conclusión de su artículo es también la de este post: “si el ejemplo de Nadal se generalizara, la sociedad española sería más cívica y
más virtuosa; sería, en suma, mejor”.

19 comentarios
  1. Patricia CM
    Patricia CM Dice:

    Maravilloso artículo. No sé si tiene mucho que ver salvo porque todo tiene que ver, pero suelo tener casi siempre en mente un poema de JLB que se llama, con la mejor de las ironías, Los justos y que, quizá, también pueda servir de inspiración a la sociedad civil de la que procuramos formar parte:

    Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
    El que agradece que en la tierra haya música.
    El que descubre con placer una etimología.
    Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
    El ceramista que premedita un color y una forma.
    Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada
    Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.

    El que acaricia a un animal dormido.
    El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
    El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
    El que prefiere que los otros tengan razón.
    Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.

  2. elpobrecitolibrepensador
    elpobrecitolibrepensador Dice:

    Sin duda D. Fernando un tema importantísimo dada la deficiente calidad del sistema educativo español, pérdida de autoridad de los profesores incluida (pese a que la sra Aguirre los suba a una tarima o quiera hacer un imposible bachillerato de excelencia en un mar de mediocridad) y la complaciente actitud de la mayoría de los padres con sus maleducadísimos hijos, sin duda lo más sorprendente de todo. Nuestros hijos están claramente peor educados que la generación precedente debido a la decadencia del sistema educativo (concertado y público) y a la pérdida de valores como los del esfuerzo, el sacrificio o el simple aguantarse que comenta usted. Y resulta que así les estamos preparando o les hemos preparado para enfrentarse con una crisis parecida a la de 1929… Lo van a tener francamente muy complicado.

  3. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    Si de un sembrado de patatas brotan patatas y no orquídeas, no nos sorprende.
    Si de la sociedad actual española, en su mayoría cutre, soez, zarrapastrosa y carente de valores espirituales, salen las larvas que salen ¿nos ha de sorprender?
    La educación que dan unos padres a sus hijos es fiel expresión de lo que esos padres son. 
    Los casos que menciona Fernando son, por desgracia, tan sólo la punta del iceberg.

  4. guillermo núñez pérez
    guillermo núñez pérez Dice:

    Estimado Fernando, mi reacción inmediata al leer tu artículo es la suscribir plenamente tu opinión, sobre todo, en las consideraciones que haces con relación a la trascendencia de la educación (proviniente de los padres y de los maestros, término este último desgraciadamente en desuso) a la hora de…todo, pues todo, finalmente, gira en torno a la cuestión educativa y, particularmente, en contar con personas con criterio crítico propio capaces de neutralizar en mayor o menor medida la “filosofía” consumista que orienta y rige en gran parte el funcionamiento del sistema económico capitalista.

    Sin embargo, reflexionando un poco más allá de esas consideraciones generales que suscribo (y estoy convencido de que la ausencia de acuerdo entre el PP y el PSOE a la hora de definir nuestro modelo educativo en sus distintas instancias, es causa de lo que considero uno de los mayores atentados que se han cometido contra nuestro sistema democrático, sobre todo, por la irresponsabilidad manifiesta y las nefastas consecuencias que de ahí se derivan para todos), he de confesarte que se me erizan los pelos  cuando acoges como punto de referencia las “pautas educativas” puestas en práctica por Toni Nadal. Por supuesto que, aisladamente, algunas de las máximas que aplica son positivas en términos universales (esfuerzo, sacrificio, saber aguantarse…), pero paralelamente, creo que este señor ha transformado a su sobrino, con su corta edad, en un monstruito que no deja de ser también otro producto más de esta sociedad regida por el consumismo y la persecución del “éxito” a costa de lo que sea. De alguna forma, ya no se sabe muy bien si Rafa Nadal ha sido el instrumento para la consecución de un éxito ajeno (el del tío), o un protagonista con criterio propio que con su esfuerzo personal y cualidades ha llegado a ser el número 1 del tenis mundial. Es posible que se trata de una simbiosis, pero este tipo de “educación” no deja de ser también un producto fabricado por la sociedad en la que vivimos, esto es, una sociedad regida por valores no precisamente humanistas, sino casi que exclusivamente mercantilistas. Estaríamos en presencia de un modelo muy propio de la sociedad norteamericana, en la que el rol “educativo” de muchos padres está centrado (mediante duros sacrificios de padres, o tíos, e hijos) en alcanzar el éxito y la promoción social en lo que podríamos calificar como el mundo del espectáculo. Y es que, en definitiva, parece que todo al final se reduce a eso, al espectáculo de masas, fuente de pingües beneficios económicos y medio idóneo para que los verdaderos valores de la educación no se propaguen como es debido. Como dicen mis admirados por muchas razones amigos norteamericanos, todo se reduce a que continúe el “bread and circus”. Un abrazo.

  5. jj
    jj Dice:

    Muy acertado este post. También los comentarios, especialmente de Arriola (a ver si salta pronto del comentario al post, para que nos deleitemos con su inteligencia ática e incisiva).

    El post me ha recordado algunas ideas de Ortega. Una que la palabra ENTRENAMIENTO traduce exactamente lo que en griego se decía ASCETISMO (áskesis). Otra, que el hombre selecto se caracteriza por su autoexigencia: se selecciona a sí mismo al exigirse más que los demás (y aguantarse  a sí mismo más que los demás, por usar la plabara de F.Gomá). Un privilegio de dolor y de esfuerzo, dice literalmente OyG. un hombre para quien la vida es entrenamiento por lo que la serie de sus actos deviene necesaria y no caprichosa.

    Pero claro, el sentido de la autoexigencia, de la disciplina, del aguantarse, se aprende. Y se aprende en los demás. En los padres, o en los políticos. Si los padres o los políticos o quienes estén llamados a ser referentes no lo son, entonces surgen los problemas.”Saber seguir, señores, es virtud pareja a saber guiar” dice OyG. Y claro si quien tiene que guiar no sabe seguir porque no lleva una vida noble/exigente, sino vulgar/ausente de todo sentido de la exigencia y el autocontrol, entonces…

  6. Fernando Gomá Lanzón
    Fernando Gomá Lanzón Dice:

    Guillermo, yo creo que lo que destaca precisamente de Rafa Nadal es que siendo como es alguien totalmente excepcional, habiendo conseguido algo dificilísimo, ser uno de los 5 mejores tenistas de la historia, es al mismo tiempo una persona con valores humanos muy notables, con humildad verdadera y cercanía a los demás, y eso tan positivo creo que procede de la educación recibida. Ciertamente hay padres y entrenadores que programan de manera inhumana a sus pupilos para conseguir el éxito profesional a cualquier precio, pero yo me imagino a Rafa ya jubilado del tenis y perfectamente asentado en su nueva situación precisamente por su formación humana.

  7. Papathoma
    Papathoma Dice:

    Un artículo lleno de sentido común, que tanto nos falta a veces!!!
    Y el poema, para leerlo y releerlo. Gracias.

  8. Fernando Gomá Lanzón
    Fernando Gomá Lanzón Dice:

    Oído esta mañana en la radio: unos padres y su hijo conflictivo están en la tienda de motos, y dicen los primeros al chico: “Ya sabes que a partir de cuatro suspensos elegimos nosotros el color”. Es el antiejemplo perfecto.

  9. Fernando Gomá Lanzón
    Fernando Gomá Lanzón Dice:

    Me han proporcionado un poema de un poeta libanés de principios del siglo XX, Khalid Gibran, sobre los hijos, bellísimo y certero, que no me resisto a compartir con vosotros:

    Los hijos

    Tus hijos no son tus hijos,
    son hijos e hijas de la vida
    deseosa de sí misma.

    No vienen de ti, sino a través de ti,
    y aunque estén contigo,
    no te pertenecen.

    Puedes darles tu amor,
    pero no tus pensamientos, pues,
    ellos tienen sus propios pensamientos.

    Puedes abrigar sus cuerpos,
    pero no sus almas, porque ellas
    viven en la casa de mañana,
    que no puedes visitar,
    ni siquiera en sueños.

    Puedes esforzarte en ser como ellos,
    pero no procures hacerlos
    semejantes a ti
    porque la vida no retrocede
    ni se detiene en el ayer.

    Tú eres el arco del cual tus hijos,
    como flechas vivas son lanzados.

    Deja que la inclinación,
    en tu mano de arquero
    sea para la felicidad.

  10. Matilde Cuena Casas
    Matilde Cuena Casas Dice:

    –>Gracias Fernando por tu estupendo post y por el precioso poema que transcribes.
    Qué razón tienes!!. La mala educación está siendo tan lamentablemente frecuente que, en ocasiones, lo que se resalta de una persona es precisamente el que “es educado”, cuando en realidad éste debería ser un rasgo normal, exigible y que no debería ser destacado. Una buena educación es el principal activo que podemos dejar a nuestros hijos, pero sobre todo una educación “en valores”. 

  11. Sanz
    Sanz Dice:

    Excelente artículo. Lo que es digno de meditarse es que vivimos en una sociedad tan perversa y alienada que una persona exitosa en lo suyo, que se comporta de forma “normal”,  se merece un artículo, un elogio y un reconocimiento. 

    Somos una sociedad muy enferma y desquiciada.

  12. María Hernández
    María Hernández Dice:

    A pesar de que vivimos tiempo difíciles y de la  contagiosa mala  eduación que se está  dando  yo creo en los niños ,detectan la calidad humana y  la sensatez  como nadie , lo que me sorprende es la  estupidez de los  adultos aunque  sospecho que no es estupidez es egoismo , educar y querer da trabajo y es un sacrificio , ser idiota  es facíl y cómodo. Saludos

  13. María Hernández
    María Hernández Dice:

    A propósito de lo del bocadillo y al madre que pega a la maestra , debería haber un estudio social o psicológico  al respecto , sospecho que cuanto más desatienden los padres a sus hijos  o incluso  le infligen   daño  psicológico o fisico , más cuestionan y exigen al maestro y a la esuela .Detrás de este perfil de padres que pega a maestros , que amenaza ,y que no pasa ni una  , suele  haber algo podridillo  , nada es gratuito , no lo hacen para defender a sus hijos  lo hacen para defenderse y ocultar  algo sobre ellos . 

  14. KC
    KC Dice:

    Dice Fernando: La conclusión de su artículo es también la de este post: “si el ejemplo de Nadal se generalizara, la sociedad española sería más cívica y más virtuosa; sería, en suma, mejor”. 

    Mi conclusión es que ojalá todo el mundo reflexionara como Fernando cuando ve a Rafa o lee a Toni, pero me da que no es así. Desde luego, es muy importante destacar la figura de Toni en la de Nadal, aunque tampoco creer que todo el mundo tiene la suerte de tener un maestro a su lado. Porque sería volver a caer en esos puntos utópicos en los que muchas veces caemos y que, realmente, más que avanzar, lo que producen es el efecto contrario.

  15. Luis Manzano Serrano
    Luis Manzano Serrano Dice:

    Grande Fernando: se lo acabo de leer a mi hijo, que últimamente tiene problemas en la renuncia y en admitir la obediencia sin discutir. Echo en falta un poco de servicio militar también.
    Abrazos a la familia, no conocía tu Blog.

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