Los mercados: ¿únicos culpables o chivo expiatorio?

Para resolver un problema y proponer soluciones primero conviene hacer un diagnóstico lo más riguroso posible de las causas reales. En este caso,  el problema que nos ocupa es la crisis económica en su doble vertiente de crisis financiera (falta de crédito y exceso de hipotecas en el pasado) y crisis de deuda y déficit públicos. Una y otra están relacionadas, pero no son la misma, aunque  puedan resumirse en un mismo aserto: bancos, empresas, ciudadanos y gobiernos han vivido en el exceso y han pecado de falta de prudencia.

No obstante, cada uno arrima el ascua a su sardina, buscando el culpable que no nos obligue a cambiar nada de nuestro comportamiento hasta la fecha, o como mucho cambiar lo mínimo posible si nos obligan, pero con la esperanza de poder volver a las andadas cuanto antes. Los bancos por ejemplo, inciden en la responsabilidad de los gobiernos en reducir la deuda, las empresas en cambiar las relaciones laborales, y el resto, gobierno y trabajadores, pues echan la culpa a los bancos y a los mercados. Lo cierto es que todos debemos cambiar algo si queremos salir de esta crisis. Los bancos deben empezar por ser más cautos en los salarios de sus directivos, por ejemplo, y en ser más honestos en las cláusulas hipotecarias y en su actitud en caso de embargo. Los empresarios deben aprender de otros colegas sobre cómo motivar y fidelizar a su gente (para empezar con salarios y horarios razonables) sin quemarlos. Los sindicatos deben renunciar a gran parte de las subvenciones que reciben y limitar el número de liberados a los estrictamente necesarios. La inversión especulativa debe ser controlada para que no hunda artificialmente un país. …

Cierto, el mundo económico tiene su parte de responsabilidad pero a partir de aquí, la economía también sirve para certificar si alguien está actuando bien (ajustando gastos a ingresos) o cometiendo errores (viviendo por encima de sus posibilidades). Es más, si no fuera por la economía no nos enteraríamos nunca de los errores y de los excesos que se cometen, o lo haríamos cuando fuera demasiado tarde para reaccionar. Así, por ejemplo, por lo que se refiere a Grecia, los mercados no son responsables de que el presidente de Grecia gane más de 300.000 euros anuales (más que Obama), ni de que haya más de 4000 fallecidos de los que sus familias han seguido cobrando su pensión,  ni de que haya jubilaciones anticipadas a los 45 años de cocineros y peluqueras, ni de que  los trabajadores de empresas estatales tengan  importantes descuentos en luz y teléfono de por vida (cfr. ABC; 1/06/2011), ni de que haya un importantísimo fraude fiscal instalado en la sociedad, o una corrupción en la sanidad pública que implique la necesidad de pagar sobornos para que atienda el médico a tiempo, ni de que haya 20 conductores para un coche oficial, ni de que las plantillas públicas estén hinchadas con enchufados, ni de que el coste de la vida haya subido más (junto con España) que en el resto de Europa tras la entrada del Euro, etc…

Y ¿qué hay de España, amigos y amigas? ¿Realmente somos tan diferentes del caso griego? ¿Tienen los mercados la culpa de que tengamos un sistema educativo con uno de los menores niveles de exigencia de la OCDE y al mismo tiempo mayor nivel de fracaso? ¿La tienen de que ninguna universidad española figure entre las mejores 200 del mundo? ¿La tienen de que algunas de nuestras ciudades tenga unos niveles de suciedad deplorables para un país que vive del turismo? (NOTA: comentario de un turista japonés: ¡qué bonito es todo esto, pero que poco lo cuidan ustedes!) ¿La tienen de que 25 alcaldes (por cierto de izquierda, derecha y nacionalismo), con la que está cayendo hayan tomado como primera medida subirse el sueldo? ¿La tienen de que aquí se presuma de no pagar impuestos (librarse del IVA por ejemplo)? ¿La tienen de que se creen instalaciones públicas costosísimas que nadie utiliza (por, ejem, AVE a Albacete o algunos aeropuertos)?…

En este caso, la economía se limita a certificar que con las mismas reglas de juego unos gobiernos y países consiguen mejores resultados que otros, sencillamente porque mantener un tipo de prácticas determinadas tiene un precio y no asumir las propias responsabilidades (o lo que es lo mismo, vivir una eterna adolescencia) también. Por tanto, para salir de la crisis económica se impone no solo un cambio de modelo económico sino también un cambio cultural en los ciudadanos y en los poderes públicos y hasta que no se dé éste, no habrá recuperación o será coyuntural y volátil. ¡Indignémonos también por esto!

9 comentarios
  1. elpobrecitolibrepensador
    elpobrecitolibrepensador Dice:

    Creo que la reflexión es muy oportuna y que hay que hacer también autocrítica por parte de los ciudadanos, pero sinceramente creo que hay importantes diferencias entre los colectivos, y creo que el autor del post mezcla un poco churras con merinas. metiendo a todo el mundo en el mismo saco de forma indiscriminada. Por ejemplo, no es lo mismo la burocracia sindical que las empresas, particularmente las pymes. Otro caso, quienes no pagan el IVA porque no piden factura suelen ser los consumidores finales, es decir los ciudadanos, no las empresas. Tampoco es la misma la responsabilidad exigible a los políticos y a los dirigentes en general que toman las decisiones. No es lo mismo un banco que un inmigrante hipotecado al que se le ha vendido una burra.
    Que hay complacencia en la sociedad española es un hecho, pero aquí se confunden muchas cosas, en una especie de intento de “todos somos iguales” o “café para todos” por cierto muy funcionarial. PUes no, no es lo mismo ser emprendedor que ser funcionario, el primero asume un riesgo importante y con un poco de suerte creará una empresa y empleo.
    Decir cosas como que las empresas no fidelizan a sus trabajadores porque no les pagan buenos sueldos y tienen horarios de esclavo es vivir en otro mundo. Aquí lo que no hay es trabajo, sr. Gil. Y por cierto se echa en falta una autocrítica a la casta funcionarial que también existe como sin duda le consta al autor.  Y que no solo está compuesta por auxiliares y bedeles con horarios increíbles por lo exiguos y funciones inexistentes, sino también por algunos cuerpos de élite cuyos miembros consideran que están muy mal pagados y que por eso con que vayan de 10 a 14,00 ya van que se las pelan.  En mi opinión 4 horas al día por 2.500, 3.000 o 3.500 euros netos al mes es muy buen sueldo si además no se tiene ninguna responsabilidad, muchas vacaciones y un empleo de por vida basado en unas oposiciones que por prestigiosas y díficles que sean no pueden ser consideradas como una patente para no volver a trabajar ni a tener responsabilidad alguna en la vida.

  2. ALberto G.
    ALberto G. Dice:

    Por supuesto que todos tenemos que hacer auto-crítica estimado anónimo comentador. No sé en qué sector trabajas con lo que tampoco puedo contestarte en los mismos términos, aunque tampoco lo pretendo. Sí quisiera hacer algunas consideraciones. En primer lugar, son muchos los ejemplos que se podría hablar de la “cultura de lo público” (algunos sí doy: platillas hinchadas con enchufados a pesar de las oposiciones), pero no todos son iguales. Hay gente que trabaja hasta las 11.00 pm y desde las 8.30 am poque así lo exigen sus jefes (por ejemplo los mininstros en sus gabinetes), hay gente que hace guardias (policía, bomberos, jueces., médicos), etc… Pero no eludo admitir que también hay gente a la que se permite sobrevivir sin hacer gran cosa y otros muchos problemas… Pero la pregunta que me hago es si todo esto es un problema sólo de lo público y los funcionarios (por lo que muerto el perro acabó la rabia) o también del país. Por ejemplo, a veces, en una interpretación algo maniquea se dice: lo privado en España funciona muy bien y lo público muy mal, pero lo cierto es que en términos comparados (OCDE) tenemos record de absentismo en los dos sectores, la productividad media por hora trabajada también es baja en ambos sectores (es decir se trabajan muchas horas pero mal), y a ello se suma que mientras nuestros directivos (en este caso los privados) están entre los mejores pagados de Europa ello no se refleja necesariamente en que tengan muy buneos resultados, o donde puestos se cubren con enchufados mientras se echa a técnicos cualificados, etc… . Y sin embargo si uno tiene un accidente de moto/coche en carretera tal vez no esté del todo descontento con el servico que se le presta (gratuito) por parte del 112. Es decir, sí, aceptemos la autocrítica pero en efecto, hagámosla todos.

  3. Lucas
    Lucas Dice:

    Algunas de las criticas anónimas ya han sido contestadas por el autor, a lo que cabe añadir que el coste de esos funcionarios que supuestamente viven del cuento supone para el estado un ahorro incuantificable. Cuanto cobraría un despacho por lo que hacen los cuerpos asesores? Y los auditores por lo que hace la intervencion. Las funciones especializadas se valoran en el mercado de manera elevada y al Estado se le cobraría por ello sin sudario.

  4. Robespierre
    Robespierre Dice:

    Puede ser lucas, pero lo cierto es que el Estado o las CCAA pagan asesores juridicos ademas de a sus funcionarios por ejemplo y ahora los nuevos gobiernos autonomicos nos anuncian auditorias externas que supongo que no le van a encargar a la intervencion y tendran que pagar me imagino. Por no contar con la miriada de consultores externos y de pagp que pululan por todas las administraciones. En cuanto a si es cuantificable vaya si lo es. Y la cuantia es muy elevada. Solo que no va a capitulo I lo que es una indudable ventaja.

  5. mariano martin peña
    mariano martin peña Dice:

    Me parece que has realizado un análisis correcto de la situación y coincido en la necesidad de que todos los agentes economicos y sociales, si realmente tuviesen sentido de estado, hiciesen un esfuerzo cediendo en parte de sus privilegios respectivos.
    En mi opinión, el principal culpable es el Gobierno de la nación que, bien por ineptitud, bien por cobardía o bien, por la alegría que le ha acompañado durante todo su mandato, no ha tomado la iniciativa para ordenar el mercado y como bien apuntas no se atisba en el horizonte panorama alentador pues los que, probablemente, ganarán las próximas elecciones siguen teniendo la clientela a la que dar de comer.
    Triste porvenir el de los ciudadanos que a costa de pagar más impuestos y disponer de menos servicios públicos nos vemos abocados a un porvenir penoso.

  6. Lorena Moreno
    Lorena Moreno Dice:

    No os preocupéis que ahora se pretende que las entidades bancarias sean Caritas y ceden-donen una parte de sus ganancias. ¿O no han pretendido eso?…. y digo yo ¿No sería más fácil que directamente no ganasen tanto?
     
    Pretender que un banco dé parte de lo que gana, hay que ser iluso…
     

  7. Lucas
    Lucas Dice:

    Coincido contigo Robespierre, en que la situación es increíble. Las administraciones tienen todas ellas asesores jurídicos, pero acuden a asesores externos. Todas cuentan con interventores, pero tienen necesidad de acudir a auditorias externas cuando quieren marcar distancias con el anterior gobierno de turno. No está en estas actitudes el germen de la minusvaloración de parte de la función pública?

  8. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Es cierto que no a todo el mundo le va igual que a nosotros. Hay países dentro del entorno occidental-atlántico que parecen ir bien.
    Pero si usamos un rango temporal amplio veremos que incluso Alemania tenía –y tiene– un grave problema de paro que sólo la entrada en el Euro ha conseguido amortiguar gracias a los tipos de cambio que resultan de unir su modelo de negocio con el nuestro y otros periféricos.
    Con el marco, Alemania seguiría creciendo en parados y nosotros, con una peseta devaluada, tendríamos más fábricas, éstas no serían tan deslocalizables y nuestros flujos no serían tan negativos ni tendríamos que pagar fuera unos intereses de muerte por pedir prestado para comer.
    Por otra parte siempre habrá países nicho, pequeños y industriosos, que encuentran oportunidades suficientes para su tamaño y nivel. Suecia, Dinamarca, Hungría, Polonia, UK. Todos han optado por no estar y ser capaces de gestionarse a si mismos.
    La mayor parte de los escenarios y diagnósticos que se publican sobre esta secuencia de globos monetarios son endógenos al paradigma vigente.
    Resultan políticamente correctos y aunque se demuestren falsos nos dejan la sensación de que no vale la pena “sacar los pies del tiesto”. Kuhn explicó bien la sociología de los paradigmas científicos y por qué resulta tan difícil salirse de ellos.
    Es como si desde dentro de un universo Ptolemaico nos encontrásemos con órbitas inconvenientes y eligiésemos diseñar nuevos carriles para que el Sol continúe girando en torno a la Tierra en vez de cuestionarnos si, al amanecer, sube el Sol desde el averno.
    Ayer mismo escuchábamos, a todo un candidato a gobernar, la lindeza de que va a poner una tasa a los bancos.
    ¿Lo dijo en serio o sabe que las empresas con beneficios simplemente traspasan los impuestos a sus precios? ¿A quién se dirigía?
     En algún momento alguien, ¿un niño?, dirá aquello de que “el rey va desnudo, está muy gordo y es ciego” y todos descubriremos otro paradigma y por qué este se había acabado.
    Quiero decir con esto que para diagnosticar tendremos que mirar desde fuera del paradigma vigente y que si lo hacemos se termina asustando uno y sin saber bien qué hacer.

    Saludos
     

  9. Cruz
    Cruz Dice:

    Magnífica y acertada reflexión.

    A elpobrecitolibrepensador, sólo dos matizaciones:
    Una: Eso de que son sólo los consumidores finales quienes compran sin facturas… Como que no; La idea de que es “una forma de ahorrar IVA” está demasiado arraigada entre autónomos y PYMES, que ni conocen el impuesto ni la gravedad de hacer esa afirmación por los perjuicios, no sólo tributarios y contables, sino prácticos, dada la pérdida de garantía y posibilidades de reclamación, que supone.
    Dos: No puedo estar de acuerdo en que aquí no hay trabajo. Lo hay, pero muy mal gestionado. Dígales a todos los licenciados mileuristas que realizan ,con sueldo y categoría de administrativos, funciones y tareas  que corresponden, no sólo al puesto por el que cobran, sino también al de los jefes de cinco áreas y hasta de los Administradores, que es “de otro mundo” eso de que no se pagan buenos sueldos y tienen horarios de esclavo. (Ojo: Fuera del caso de negocios pequeños o en formación, en los que esta situación es lógica mientras el volumen sea escaso). O a los comerciales cuyas zonas se han visto incrementadas, al desaparecer compañeros, hasta alcanzar media España y con unos objetivos de venta imposibles de cumplir. Que además tienen que poner coche, teléfono y SS y no ver a su familia en siete días.¿Cree, de verdad, que una persona puede hacer el trabajo de tres o más en ocho horas, además bien y sin quemarse? Claro que también están esos “trabajadores señoritos” sin cualificación que rechazan sueldos de mil doscientos euros, por ser bajos, ya que sacan más con el paro y cuatro ñapas (por supuesto en negro); o quienes se dedican a calentar la silla, sabedores de que sus compañeros cumplirán por ellos, porque no hay un jefe que se preocupe de hacer su propia tarea de supervisión y control.

    Que sí, hay trabajo, pero se gestiona fatal y por cada persona profesional y responsable hay veinte irresponsables chapuceros en toda la escala laboral y colateral. Y la Administración no es ajena a ello, aunque prefiera mirar a otro lado.

    Por desgracia el sr. Gil Ibañez ha puesto el dedo en la llaga: El principal problema es cultural; Hasta de mentalidad, por lo generalizado y profundo. Y, se llame como se llame, es muy grave.

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