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Filosofías baratas: alcanzar objetivos por Real Decreto

17 julio, 2011 | Por Autor: Ignacio Gomá Lanzón en Consumidores | Seguridad jurídica y eficiencia

Leer el periódico en el fin de semana da para muchos posts. Ayer sábado leía una noticia que me ha encantado: ”Un decreto limita a medio año la lista de espera quirúrgica”. Y no me he resistido a hacer un mini-post, aunque no conozco ni lo que dice la norma –solo lo publicado por el Consejo de Ministros- ni la materia (por eso lo llamo filosofías baratas).

Porque es maravilloso que el Gobierno resuelva los problemas con esa facilidad, no entiendo cómo va tan mal en las encuestas. Ahora bien, me parece un poco conservador. Estoy con la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública que, aunque está de acuerdo con la fijación de tiempos máximos, entiende que los establecidos son “demasiado amplios”. Totalmente de acuerdo, el Real Decreto tendría que haberse adecuado a la velocidad de la vida moderna y haber decretado un plazo máximo de una semana. O mejor dos días. Y además debería haber ordenado que todas las operaciones fueran exitosas.

Es cierto que hay algunos comentarios malintencionados en internet que dicen que, claro, como el tiempo se cuenta “desde la fecha de entrada del usuario en el registro de lista de espera”, bastará con no meterte en el registro para que no corra el plazo; o que ese plazo se añadirá a los cinco días del médico de cabecera, tres meses del especialista, otros tres meses de prueba. Habrá que ver cómo está redactada la norma pero, si es así, bastará otra norma que suprima de un plumazo esos pequeños inconvenientes para que todo quede resuelto.

Porque vamos, ¿qué se han creído estos médicos, que nos van a engañar? No, no, no, esto no es un problema de organización, ni de la cantidad de gente que tiene acceso a la sanidad pública, ni de medios económicos o humanos. Esto es un problema jurídico, no sé cómo no se nos había ocurrido antes: bastaba con ordenarlo por Real Decreto, y ya está. Es que últimamente, con esto de la crisis, se nos había olvidado la forma típicamente española de resolver los problemas: por Real Decreto. No en balde pegas una patada a una piedra y te salen cuatro licenciados en Derecho. Pero no debemos desperdiciar esta característica typical spanish, como el turismo o la construcción. Es mejor que dejemos la investigación para otros –que inventen ellos- y nosotros formemos grupúsculos de juristas especializados en cada rama del saber que, adecuada pero rápidamente informados del tema de que se trate, preparen los correspondientes decretos (luego se podrían formar unos grupúsculos secundarios para órdenes ministeriales y otras normas de inferior rango, por supuesto siempre a dedo) que de manera firme y expeditiva declaren resuelto el problema de que se trate, con graves sanciones en caso de que alguien lo discuta.

Y por cierto, se me acaba de ocurrir, y me extraña que este infravalorado gobierno no lo haya hecho ya, ¿por qué no acabar con la crisis de esta misma manera? Propongo: “Artículo Único: Queda derogada la crisis de 2007-2011”. Y para no perder la costumbre: “Esta norma entrará en vigor el mismo día de su publicación en el Boletín Oficial del Estado”.

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17 Respuestas

  • robespierre says:

    Hombre D. Ignacio, no se corte, lo de suprimir la crisis por Real Decreto por favor que sea con efectos retroactivos!! Mejor: “Esta norma entrará en vigor con carácter retroactivo en septiembre de 2007″. Ya puestos los que promulgan la norma se quedarán más contentos, digo yo, y al resto le va a dar igual…

  • elisadelanuez says:

    Tienes toda la razón, Nacho, estos han descubierto la piedra filosofal en forma de BOE. Aquella miserable situación que toca el BOE plas!!  se convierte por arte de birlibirloque en brillante realidad.. solo que de papel, claro. Virtual. ¿Se acuerdan de la ley de economía sostenible, la que iba a cambiar el modelo productivo? Y hay muchas más de las que comenta Nacho. Y luego pensamos que los de 1812 eran ilusos con aquello de que “Los españoles deberán ser justos y benéficos”.  

  • jj says:

    En el clavo, Sr. Gomá. Pero no se crean que esto es solo el gobierno ZP. Ocurre en otros ámbitos.

    Un ejemplo. El tiempo de tramitación de las licencias, o de los recursos adminitrativos, o de otros procedimientos administrativos. LA REALIDAD: casi nunca se cumplen los plazos, sino que se suelen triplicar, cuatriplicar o sencillamente se dejan abiertos sine die, a veces años sin resolver….

    LA VERSIÓN OFICIAL: en el Ayuntamiento de Madrid (y seguro que en muchas otras Ad. Pbcas.) se han contratado varias veces consultoras internacionales de esas que certifican la calidad.Sí, la calidad!!! Y como resultas del análisis, el Área de Hacienda o de Urbanismo del Ayuntamiento han logrado el certificado ISO 9000 (o no sé que número) acreditativo de una excelencia inmejorable en la tramitación de los procedimientos!!!

    Los funcionarios que saben la realidad del asunto perplejos de semejante pantomima!!! ¿Trampas en el solitario? ¿Cómo justifican los políticos el gasto de medio millon de euros o más en un certificado que no acredita más que una mentira? ¿Para qué todo esto?

  • Curro Arriola says:

    Ay JJ… ¿Y tú dudas el “para qué ” de todo esto?
    ¿Cuánto dices que se llevó la consultoría esa? ¿Medio kilito?
    ¿Y cuánto habrá ido a parar a “otros bolsillos”?
    Y mientras, el alcalde a subir el IBI a base de bien, porque claro, “hace falta dinero”…
    Estuve una temporadilla mirando el BOE a diario por si salía alguna obra a concurso. Le interesaba a mi novia, hoy mi mujer, que -la pobre- es arquitecto.
    Mira… lo que ví me dejó tan ASQUEADO que ya no lo he vuelto a hacer más.
    De paso me miraba las subvenciones, estas por mera curiosidad. Curiosidad malsana… aquéllo ya era la releche.
    Sarna con gusto no pica. Nos gusta que nos roben.

  • Fernando R. Prieto says:

    Efectivamente, se nota que legislar es barato, y da para titulares bonitos . Parece que nuestros solucionadores por decreto incluso lamentarían que en el mundo real se solucionaran los problemas, pues se quedarían sin materia para solucionar “virtualmente”.
     La cosa no es nueva. Se dice que un dictador brasileño ya decretó en el siglo XIX el fin de la pobreza en su país, aunque la realidad, terca, no quisiera acompañarle.
    Dada la credulidad de gran parte de la ciudadanía y la complacencia de tanta prensa de un nivel tal que es capaz de recoger esas noticias sin asomo de crítica (claro, que es la misma prensa que acude a las ruedas de prensa sin preguntas que se prodigan entre nuestros políticos…), la cosa se puede generalizar aún más. ¡Lo que pueden disfrutar, por ejemplo, nuestros inquietos e intrépidos legisladores autonómicos! Desde incrementar la superficie forestal hasta declarar cúspides de la cultura (o incluso capitales culturales) a localidades donde la cultura de verdad ha interesado siempre bastante poco. El único límite es el de la imaginación.

    • Ignacio Gomá Lanzón says:

      Tienes toda la razón, Fernando. Este es un recurrente en este blog. Tú mismo en “Lagislar para la foto” pero otros muchos en la categoría “Seguridad Jurídica y eficiencia”. Es un tema que, junto con el de la justicia, preocupa hoy enormemente a los juristas.

    • Antonio Ordoñez Fernández says:

      cuando dice “… hasta declarar cúspides de la cultura (o incluso capitales culturales) a localidades donde la cultura de verdad ha interesado siempre bastante poco. El único límite es el de la imaginación…” me imagino que se está refiriendo a Donosti. Creo que es injusta esta afirmación. Donosti es una ciudad de gran tradición cultural, muy superior a la media, con niveles de riqueza muy superior a la media nacinal y equiparable a la europea. El hecho de la lamentable victoria de Bildu (terrorista para el Tribunal Supremo y democrática para el Tribunal Constitucional) no debe llevarle al equívoco de que son unos incultos. Lamentablemente y rechazando los postulados de Bildu, no deben confundirse con algo que a nivel nacional suele ser muy frecuente, como es el hecho de considerarles unos incultos. Nada más lejos de la realidad, son listos y cultos, aunque despeciablemente antidemocráticos.

  • Fernando R. Prieto says:

    Efectivamente, esa tontería de las “ciudades europeas de la cultura” (en la que sin duda unos cuantos listos pescan viajes y comilonas) tiene alguna relación con esa pretensión de transformar la realidad, o más bien hacer como que se transforma, por vía de decreto. Aunque en este caso el decreto venga desde Europa.
    Respecto a que San Sebastián, ciudad en la que he vivido 18 años y en la que ahora me encuentro, sea una ciudad especialmente culta, me temo que debo discrepar. A no ser que confundamos cultura con folclore, o con esa forma (sofisticada y sin duda meritoria y encantadora) de artesanía que es la gastronomía. Entre los prototipos que actúan como modelos sociales en la ciudad no destacan precisamente ni las personas cultivadas ni los creadores. Y si es verdad que en la ciudad se han dado notables casos de los últimos, estos se han formado más a la contra que a favor del ambiente social, en gran parte empapado de un gregarismo poco favorecedor de la creatividad.
    Tampoco el objetivo de la excelencia en la educación obtiene la valoración social que merece. Hay diversos centros universitarios, pero con un par de excepciones debidas a la iniciativa privada, todos son de pobre calidad.
    Todo lo cual lo apunto sin perjuicio de otras cosas que sí merecen ser admiradas en la ciudad. Es verdad que ese panorama no es muy distinto del de otras ciudades, y que San Sebastián cuenta con la ventaja de la influencia exterior durante parte del verano. Pero de ahí a lo que refleja esa complacencia, habitual en los medios locales, … pues hay bastante trecho.
    Todo ello sin perjuicio de que el tema de la capitalidad cultural, de sus posibles trampas, y de esa especie de liguilla, con los hooligans de cada candidatura, que se ha montado alrededor pueda merecer otro post.

    • Antonio Ordoñez Fernández says:

      No comprendo que un hombre que presume de culto haga semejantes descalificaciones. Más incomprensible resulta que haya vivido en esa ciudad durante dieciocho años, lo que me hace suponer que tendría muy poderosas razones, quizás económicas, para aguantar semejante incultura popular que usted denuncia. Quizás sus compañeros Notarios en Donosti tengan otra opinión. Espero los comentarios de Javier Oñate.

      El menosprecio y burla de su post son inaceptableds y se lo dice quien ha vivido siempre en Gipuzkoa.

      Lo cual no significa que el declarar a Donosti capital europea de la cultura no haya sido un gravísimo error político.

    • Antonio Ordoñez, pienso que esta puede ser una buena ocasión para aclarar algunas reglas de estilo en relación a los comentarios de este blog, porque el último suyo ha estado a punto de no pasar el filtro. Una de las razones para rechazar comentarios es, evidentemente, el de las descalificaciones personales. En este concreto caso creo que el único que hace descalificaciones, me temo, es usted. Por mucho que releo el comentario de mi coeditor, no las encuentro por ningún lado, ni menos aún menosprecio ni burla. Creo que expresa una opinión crítica, con la que lógicamente puede no estar de acuerdo, pero manifestada con total corrección. Sin embargo, los argumentos ad hominem, desconectados del asunto de que se trata, sí se suelen considerar habitualmente por los retóricos como descalificaciones, y no es posible negar que su comentario tiene dos. Si se pretende continuar con la discusión vamos a ceñirnos por favor al tema del asunto abandonando cualquier cuestión personal.

      Predico con el ejemplo: a mí San Sebastián sí me pareció siempre una ciudad con una notable inquietud cultural, desde su festival de cine hasta su quincena musical, por lo menos bastante por encima de lo que solía ser habitual en otros sitios de España, aunque, por supuesto, por debajo de Francia. Pero también es cierto que en los últimos años las otras han progresado mucho y ésta se ha estancado bastante, quizá por mirarse demasiado en el ombligo nacionalista. Lo mismo ha ocurrido con Barcelona, según cuentan, aunque esto ya no lo conozco de primera mano… (si, el Arregui es donostiarra).

       

  • robespierre says:

    Hombre, no sé qué méritos íntrisecos tenía la candidatura, pero  lo que parece es que por si no eran suficientes tenían una ayudita dentro del Jurado.http://www.abc.es/20110716/cultura/abcp-europa-ayudara-investigacion-sebastian-20110716.html
       Buenísima también la reacción del lehendakari, eso de que los demás tienen “mal perder” y que valoran más “una denuncia anónima” que la “imparcialidad de un jurado internacional”. Menudo morro, si la denuncia anónima eran los correos del “jurado imparcial” con una de las ciudades candidatas para ayudarla a ganar !!  De cultura yo no se como andarán, pero lo que es de ética, muy sobrados no van.

  • Lucas says:

    El tema tratado en este post es magnifico y con tantas variantes y derivas… No hay que olvidar que esas ocurrencias normativas suelen deberse a alguna mente elegida democráticamente o a que puede deber su puesto a la libre designación. ¿Dónde se puede pedir responsabilidad por las normas mal diseñadas o simplemente disparatadas? Recordemos que se aprobó no hace mucho una ley sobre educación en la cultura de la paz o que la ley de economía sostenible ya ha sido reformada, habiendo sido aprobada en marzo.

    Y qué decir de las directivas que no transponemos en plazo. La legislación tiene un coste que los gobernantes (políticos y en la Administracion) no comprenden, pero que existe y es cuantificable. tramitar y aprobar, y luego modificar en repetidas ocasiones normas de cualquier rango es perjudicial para la seguridad jurídica, además de implicar la movilización de aparatos políticos y administrativos que emplean su tiempo y capacidades en estúpidos juegos normativos que carecen en muchas ocasiones de necesidad.

    Por cierto, otro post interesante debería tratar del cambio que ha sufrido la ley, desde instrumento conformador de la sociedad, hasta mero vehículo de ocurrencias. La ley ya no es un producto del poder dotado de estabilidad y proyección de futuro. Tan mal se hizo la LEC para haber merecido tanta reforma? Qué decir de la LJCA o del Código Penal o de la normativa de extranjeria? Ninguna ley quiere ni puede tener estabilidad.

  • Antonio Ordoñez Fernández says:

    Rodrigo: creo que manifestar que en San Sebastián no ha existido gran interés por la cultura (primer post) o decir que quizás lo que interese es la gastronomía y el folclore (segundo post), me parece muy peyorativo. Parece quere expresar que a los vascos no les interesa la cultura y sólo les importe el comer y levantar piedras, cuando los vascos se han caracterizado por la defensa de su cultura, el eukera, idioma de origen desconocido, y por su espíritu emprendedor. Quizás ustedes también debieran meditar un poco. Sin embargo, tiene razón en que este no es el centro de discusión. Mi enhorabuena, una vez más a Ignacio Gomá por comentario-

  • Ignacio Gomá Lanzón says:

    Perdonen ustedes que intervenga para pedir que no nos desviemos del tema, porque todo se basa en una confusión, pues me consta personalmente el cariño que tiene Fernando a la tierra guipuzcoana, que es tan grande como el rechazo que le produce la injusticia: lo demás es cuestión de palabras sobre a qué llamamos cultura. Y por seguir con la cuestión que irónicamente me ocupaba, traigo a colación una noticia maravillosa que publicaba ayer un diario madrileño: “El gobierno cambia con un Real Decreto una ley que no existe”. http://www.larazon.es/noticia/1947-el-gobierno-cambia-con-un-real-decreto-una-ley-que-no-existe. Independientemente del tono más o menos sesgado del titular, es tremendo el siguiente párrafo: “En el anexo 1 se regulan los Procedimientos Administrativos con sentido del silencio negativo que pasa a positivo, incluyéndose dentro la autorización para los sistemas colectivos de responsabilidad ampliada del productor para el resto de comunidades autónomas (en román paladino, todos los encargados de gestionar los residuos). Cuando el Ejecutivo aprobó ese Real Decreto, el 1 de julio, ese procedimiento no existía como tal porque es un órgano que se crea en la Ley de Residuos, que aún no había sido validada: lo fue, precisamente, también en la sesión del jueves. Pero es que además en la misma no se establece en ningún caso el silencio negativo para ese supuesto. De hecho, el artículo 31.1 contempla una segunda autorización para el resto de comunidades autónomas, pero estableciéndose el silencio positivo. Para más inri, el Gobierno aceptó todas las enmiendas que los grupos presentaron a la ley, sin tener en cuenta que algunas eran contradictorias con otras…”

  • elpobrecitolibrepensador says:

    La verdad es que la sensación de “fin de régimen” y de huida hacia adelante descabezada que trasmiten todas estas normas disparatadas, proposiciones de ley o no de ley, acuerdos, mociones, enmiendas, contraenmiendas, modificaciones, contramodificaciones, etc, etc que se suceden a velocidad de metralleta es sencillamente tremenda para un jurista. Estamos cambiando seriedad, rigor y seguridad jurídica por un titular que dura menos de cinco minutos. Por las grietas de nuestro Estado de Derecho, que van camino de convertirse en sumideros, se van a ir muchos años de esfuerzo y de trabajo de la sociedad española. Qué desastre.   

  • ciudadana says:

    Los que trabajamos y sufrimos el abandono en el que todos los gobiernos han tenido a la Administración de Justicia ya estamos acostumbrados a este tipo de noticias:  todos los políticos coinciden -con nosotros- en que uno de los más graves problemas de la Justicia es la lentitud;  y todos ellos en lugar de invertir lo necesario en medios materiales y humanos (especialmente, en que hubiera al menos el doble de los jueces que tenemos, que es la media por población que se tiene en Europa -que con el doble de jueces saldrían las sentencias en la mitad del tiempo en que salen, y se señalarían los juicios muchísimo antes-) hacen este ejercicio de voluntarismo demagógico y “venden” a la sociedad que reduciendo un plazo aquí y otro allá (plazos que no se cumplian antes de reducirlos y que por reducirlos no se van a cumplir antes) y reorganizando (es decir, recolocando a las mismas personas en distintos lugares, cuando hace falta el doble de jueces, se coloquen donde se coloquen) se “agiliza” la Justicia (y si no se agiliza es porque los malísimos y vaguísimos jueces -aunque trabajen en su casa hasta altas horas- obstaculizan la meritoria y ¿eficiente? labor de los políticos).  Lo malo es que cuando reducen las listas de espera por Real Decreto todos se sorprenden y escandalizan pero cuando reducen la duración de los pleitos (las “listas de espera” de la Justicia) por Real Decreto todos asienten convencidos de las magníficas reformas y atribuyen a los que trabajan para la Administración de Justicia, especialmente a los Jueces, la responsabilidad de que el “milagroso” Real Decreto (o la “milagrosa” reforma de la LOPJ) no haya logrado reducir los tiempos de espera de la Justicia.



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