En cartelera: Políticos, impuestos y banqueros.

Nuestra clase política ha representado en los últimos días una magnífica obra teatral digna del mejor Shakespeare, a propósito del cacareado impuesto a la banca o a los banqueros. Creo que esta pieza teatral habría que calificarla dentro del género de comedia, pues grande ha sido la risa que han generado algunos miembros del gobierno al clamar indignados, con la boca llena, la necesidad de un nuevo impuesto a la banca o a los banqueros. Grandes dotes tienen algunos como actores.

Vayamos por partes.

Aunque sólo sea por recordar nuestra Carta Magna, nuestro sistema tributario debe respetar los principios de generalidad, igualdad o equitativa distribución de la carga tributaria y, francamente, vulnera la igualdad exigir un impuesto a un concreto sector, el de los banqueros. ¿Por qué a los banqueros sólo? ¿Qué hace a los banqueros tan especiales para merecer un impuesto? Y por favor, no confundamos aquí el problema; el que nuestro sistema financiero, como institución, no haya estado a la altura de las circunstancias no debe conducir a penalizar a las personas, a los denominados banqueros, término al que volveremos luego. 

Sigamos; añade nuestra Constitución que la contribución al sostenimiento de los gastos públicos ha de hacerse según la capacidad económica. Y me pregunto, ¿qué capacidad económica del banquero justifica un nuevo impuesto? Pues si lo que a algunos les irrita es su elevado nivel de rentas, para eso está ya el IRPF cuyos tipos marginales ofrecen vías para penalizar a los altos salarios.

¿Por qué penalizar sólo a los banqueros? ¿Son ellos más feos que los consultores, auditores, constructores, abogados, que alguna responsabilidad tienen también en esta crisis? Y lo más importante, ¿son peores los banqueros que nuestra clase política? ¿Saben ustedes que los políticos no tributan por la parte de sueldo que perciban en concepto de “asignaciones para gastos de viaje y desplazamiento” y que quien decide qué parte del sueldo se denomina “asignación” son las propias asambleas parlamentarias a las que por supuesto hacienda no comprueba(véase artículo 17.2.b de la Ley del IRPF)? Vamos, que una asamblea puede decidir que el 50% de lo que percibe un político es “asignación para viaje y desplazamiento” y conseguir así aligerar su carga tributaria. Menos lobos, señores políticos, con los banqueros y prediquen con el ejemplo.

Pero es más, ¿quiénes son banqueros? ¿Acaso todos los empleados en una entidad de crédito? De así serlo, penalizaríamos al personal de limpieza, a los administrativos, comerciales, o modestos trabajadores, a los que ni el más indignado podría querer castigar. Subamos más arriba en la escala jerárquica; ¿acaso los “jefes”? Tampoco lo veo. En una entidad bancaria hay muchos jefes, y muchos de ellos “no pintan” nada en esta crisis, con todos mis respetos hacia ellos. No creo por tanto que a ellos vaya dirigido el famoso impuesto. ¿Acaso a partir de niveles de directores generales? Lo digo por decir algo, porque no creo que nadie supiera poner el listón.

En resumen, seamos serios. Si lo que fastidia son los altos salarios para eso está ya el IRPF.

Pero los aplausos a esta grandísima pieza teatral vienen ahora. Estos indignados miembros del gobierno, que a lo Escarlata O’Hara, afirmaban que aunque fuera lo último que hicieran, combatirían a los villanos banqueros, son los mismos que gobernaban en 2008, año en el que curiosamente se adoptó una disimulada reforma que privilegiaba a la ahora desahuciada clase banquera.

Me refiero al desarrollo reglamentario de ley de medidas para la prevención del fraude fiscal. Regía (digo regía porque la redacción actual, semejante al ratio de subcapitalización que rige para sociedades, no sirve de nada) en la ley del IRPF una cautela que evitaba que los socios prestaran dinero a sus sociedades con fines fiscales. Me explico: los intereses tributan en IRPF al 19% (ó 21%) mientras que el gasto financiero en la sociedad se descuenta al 30%. El posible fraude era sencillo y de ahí que la ley de IRPF dispusiera que el interés tributare en estos casos en el socio en su renta general, al tipo marginal correspondiente. Esta cautela, sin embargo, fue suprimida en el ámbito bancario por obra del Real Decreto 1804/2008, con efectos de 1 de enero de 2008, es decir, que los ahora villanos banqueros, fueron entonces, con este mismo gobierno, exceptuados de la cautela a diferencia del resto de mortales socios de otras empresas.

¿Y es que alguien se cree que el gobierno va a arremeter contra la clase banquera?

Los bancos y banqueros son “mimados” por nuestro gobierno pese a esta pantomima representada en los últimos días. ¿Acaso van a morder la mano que financia su partido?

De las últimas muestras de benevolencia hacia el sector financiero la más reciente es la reforma del artículo 30.2 del Texto Refundido de la Ley del Impuesto sobre Sociedades. Ésta, más que afectar a banqueros, afecta a bancos, pero sirve para mostrar el engaño. La reforma ha sido muy sutil, y ha consistido en habilitar una deducción por doble imposición al 100% a quienes tengan sólo el 3% de las acciones, fruto de ciertas operaciones de reestructuración u OPVs, que a la sazón son las que vienen protagonizando nuestras Cajas de Ahorros. Estas entidades corrigen la doble imposición al 100% con sólo un 3% de participación, cuando el resto de las empresas necesitan un 5%. Pues bien, este generoso regalo lo ha hecho este gobierno, el mismo que ahora clama contra la banca.

¿En qué quedamos señores del gobierno? ¿Son buenos o malos los banqueros? Hemos expuesto unos pocos ejemplos de trato de favor a la banca, pero la lista es bastante más grande.

Basta ya de juegos. El país no está para bromas.

3 comentarios
  1. elisadelanuez
    elisadelanuez Dice:

    Jorge, enhorabuena por el post por lo claro y lo contundente. Totalmente de acuerdo. Ya va siendo hora de que nos enteremos de estas cosas. Efectivamente ¿¿como se van a meter los políticos con los que les financian entre otras cosas las campañas electorales? Y por otro lado ¿qué es técnicamente “un impuesto a los banqueros”? Como jurista este tipo de demagogia barata me pone los pelos de punta. Y conste que simpatía a “los banqueros” y al sistema financiero en general tengo tan poca como el movimiento 15M.

  2. José Luis Villar Ezcurra
    José Luis Villar Ezcurra Dice:

    Muy bien el post  porque ya está bien de demagogias baratas que luego nos salen por un riñón, porque lo de los impuestos a los banqueros (o a la Banca) lo ha dicho, nada menos, que el candidato oficial del PSOE y no cualquiera. Si con proclamas semejantes pretende arrimarse al 15-M que sea consciente de que luego esos poderes ocultos que son las Agencias de Rating y quienes compran nuestra deuda soberana nos van a devolver la ocurrencia con una elevación de nuestra prima de riesgo. O sea, que todos nuestros políticos deben tener mucho cuidado con lo que dicen porque hasta las paredes tienen oídos y luego todo se traduce en un empeoramiento (todo lo malo es siempre susceptible de empeorar) de nuestra situación en los mercados internacionales que es el tema que más tendría que preocuparnos en este momento. Al tiempo …

  3. Triboniano
    Triboniano Dice:

    La verdad es que la filosofía que denuncia el post da miedo, en la línea del panoptismo privado que comentaba Rodrigo Tena. Por un lado los políticos se apuntan a la demagogia barata anti-banquero conscientes perfectamente de que no va a ningún lado. Pero, por otro, teje que teje, enmienda aquí, disposición adicional allá, ni quito ni pongo rey pero ayudo a mi señor. Y probablemente ni siquiera por maldad, sino por absoluta incapacidad, que es casi peor. No digo yo que no haya porteros comprados, pero al malo le meten casi más goles.

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