Una democracia tuneada

Una de las razones de la profunda crisis que vivimos en estos tiempos, no tanto en su vertiente económica como en la social, política y moral, es la perversión del sistema democrático que los españoles nos dimos mediante la Constitución de 1978. En aquellos tiempos, mediante un consenso general de todas las fuerzas políticas, se alcanzó un acuerdo sobre un modelo de estado democrático, plasmado en la Constitución, que venía a culminar una transición de la dictadura a la democracia considerada, en muchos aspectos, en nuestro país y fuera de él, como un ejemplo a seguir. Pero el ejemplo no nos ha durado mucho. Ese automóvil nuevo, reluciente, impecable de líneas, con todos sus accesorios, y presto para ponerse en marcha que quedó diseñado en nuestra Carta Magna se ha convertido con el paso de los años, y por obra de una serie de gobernantes con pocos escrúpulos, en un coche tuneado, pintado de forma estrafalaria, con unas llantas llamativas que no corresponden a su categoría, y provisto de todos los aditamentos que lo convierten en un auténtico engendro sobre ruedas. Y no digamos nada sobre sus conductores….

En primer lugar se ha tuneado el Estado central. La Constitución, con mayor o menor acierto, diseñó un modelo de Estado descentralizado mediante la creación de una serie de Comunidades Autónomas, con un Estado central que mantenía determinadas competencias residuales, y al que correspondía la labor de control y coordinación de esa descentralización. Pero ese modelo no ha sido respetado. La descentralización ha sido caótica y casi compulsiva. La coordinación ha brillado por su ausencia. Los controles establecidos por la propia Constitución no han funcionado o han sido arteramente desactivados. Y el resultado ha sido un Estado central manifiestamente deficiente, casi en proceso de derribo, y en el que, además, se propician los abusos de poder. Teóricamente, según el diseño constitucional, el poder ejecutivo debería estar controlado por el poder legislativo y por el poder judicial. En la práctica, es el ejecutivo quien controla al legislativo, al que maneja como quiere, y no digamos al judicial. Y el Tribunal Constitucional, configurado en la Carta Magna como garante final del sistema, ha sido objeto de tal asalto político que, tras haber conseguido meritoriamente tirar por la borda cualquier atisbo de credibilidad jurídica, está dando pasos agigantados hacia su liquidación. En definitiva, el tuneado del Estado central ha dejado el coche irreconocible, sólo apto para su uso por unos cuantos advenedizos de la política que con él se manejan a sus anchas, pero que nos lo van a dejar a todos hecho unos zorros.

Qué decir del tuneado de las Comunidades Autónomas. La Constitución diseño un idílico modelo, a dos velocidades, que ha quedado sobrepasado por todos lados por una alocada carrera para construir 17 mini-Estados, dejando el coche constitucional prácticamente sin pegatinas. Y ahora esos 17 mini-Estados están sobredimensionados, en la ruina más absoluta, y piden desesperadamente a lo que queda del Estado central, que hasta ahora se lo ha venido tolerando en mayor o menor medida, que les permita seguir endeudándose hasta el infinito para mantener una absurda estructura en la que algunos cuentan hasta con Embajadas en el extranjero.

El tuneado ha llegado también a los Ayuntamientos, aunque quizás sean éstos los coches más modestos de toda esta alocada carrera en que se ha convertido nuestra democracia, ya que su incesante incremento de competencias y de burocracia en los últimos años no ha ido acompañado un modelo de financiación adecuado, por lo que han quedado como los hermanos pobres de la competición, y por supuesto también en la ruina.

Y nos queda Europa, que ahora parece darse cuenta de que todo lo anteriormente descrito es económicamente insostenible para España. Pero ella mantiene un Parlamento con tres sedes diferentes, una burocracia creciente y una estructura mastodóntica que también tenemos que pagar, entre otros, los españoles.

En definitiva, los gobernantes de los últimos 30 años nos han tuneado nuestra flamante democracia. En el año 1978 diseñamos un coche último modelo y ahora tenemos el utilitario de un rapero de película americana de serie B. Y eso no era lo que todos queríamos. Para este resultado seguramente no habríamos construido un sistema tan complejo, resultado en su día de tanta generosidad y tantas renuncias, tan sobredimensionado y tan enormemente caro. Nuestra actual democracia es una democracia impecable en el aspecto formal: la gente vota cada cuatro años a sus representantes por sufragio universal y poco más. Pero en el aspecto material y de contenido deja mucho que desear. Han fallado estrepitosamente los controles, los “checks and balances” que tan bien definen los tratadistas constitucionales anglosajones. Y el resultado es que uno, que deposita su voto de forma impecablemente democrática esperando elegir a unos gobernantes que desempeñen su tarea controlados por el Parlamento, por el Tribunal de Cuentas, por los Tribunales de Justicia, por las Fuerzas de Seguridad y por los medios de comunicación, acaba eligiendo involuntariamente un dictadorzuelo que, durante cuatro años, va a controlar el Parlamento, el Tribunal de Cuentas, los Tribunales de Justicia, la Fiscalía, la Agencia Tributaria, las Fuerzas de Seguridad y hasta los medios de comunicación, utilizando todo ello en función de sus intereses políticos y contra sus adversarios, si se tercia.

La verdad es que para estar al cabo de 30 años viajando en un coche tuneado no hacían falta tantas alforjas. Rogamos a quien corresponda que lo lleve al desguace y nos devuelva el utilitario original.

 

 

10 comentarios
  1. Francisco García
    Francisco García Dice:

    Estos 30 años de democracia han sido muy positivos para España, y la descentralización en sí es positiva, al tiempo que se pretendía satisfacer unas aspiraciones que nunca he compartido pero que están muy extendidas.
    Cierto es que nos hemos pasado. Y cierto es lo que denuncia el autor de este artículo.
    No creo que debamos ni podamos volver a 1978. Pero sí es necesaria una buena poda con la sierra de la racionalidad y la eficiencia.

  2. De la rosa
    De la rosa Dice:

    La cuestion es entonces ¿Que hacer? Tienen marcha atras los coches tuneados o solamente contriapedal y marcha adelante.

  3. Robespierre
    Robespierre Dice:

    Hombre vuelta ya vemos que tiene resulta que cuando las autonomias se quedan sin dinero quieren devolver las competencias y aunque el pobre chaves diga que no se puede yo creo que algo de eso veremos. Lo que no deja de ser surrealista como modelo de organizacion territorial y de responsabilidad politica. Pero es lo que hay.

  4. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    Igual es tiempo ya de convocar Cortes Constituyentes.
    Así las probábamos. Me refiero a Constituyentes elegidas COMO TALES por el pueblo. No a Cortes Ordinarias que luego hacen una Constitución; eso es lo que pasó en 1978, y por eso ahora estamos como estamos.
    Si en 1978 se hubiese preguntado al pueblo si quería autonomías para todos, aborto, matrimonio gay.. ¿qué hubiera contestado?
    Recuerdo -y literalmente (porque me impresionó muchísimo)- unas frases de Adolfo Suarez en su discurso en TV, la víspera del referendum de la Constitución; el cierre de campaña:
    “Se ha dicho que esta Constitución es divorcista: ¡mentira!
    Se ha dicho que esta Constitución es abortista: ¡mentira!
    Se ha dicho que esta Constitución induce al separatismo: ¡mentira!”
    Literal, eso es lo que dijo Suárez; y yo me pregunto ahora:
    ¿QUIEN mentía?

    • MAT
      MAT Dice:

      Jua, jua, jua. La actual es la última Constitución española. O de la España actual con el mapa que tenemos ahora. ¿Acaso alguien cree que una nueva Constitución elaborada por una Asamblea constituyente sería votada por la inmensa mayoría de la ciudadanía, como sucedió con la actual Constitución? ¿En Cataluña? ¿En País Vasco? Jua, juaaaa, juaaaa, juaaaaa, juaaaaa, juaaaaa.
      En este país nos cansamos en seguida de nuestros propios inventos. No es que precisamente me parezcan modélicos los anglosajones, pero como aquí se citan mucho, Estados Unidos o Reino Unido sólo han tenido hasta ahora una Constitución, con retoques muy de vez en cuando. Lo que habría que cambiar son las mentalidades, y eso es mucho más difícil que redactar Constituciones sobre un papel…

  5. Phil Blakeway
    Phil Blakeway Dice:

    El título VIII… ¿cómo no? en la raíz del desaguisado. No hace mucho una consejera de justicia, nada menos, de cierta Comunidad histórica (¡cómo si la gran mayoría no lo fueran) decía:
     “Por definición, los Estados realmente federales son asimétricos, ya que las instituciones de cada realidad política evolucionan a ritmos diferentes (naciones en España, Estados en el caso de Estados Unidos, landers en el caso de Alemania), tan asimétricos que en Estados Unidos por el mismo delito algunos Estados aplican la pena de muerte y otros no.”
    Quiero creer que tal personaje sabe qué es el federalismo, pero (quizás sea torpeza en la expresión) confunde las consecuencias del ejercicio de las potestades derivadas de uno de los poderes del Estado con la causa de las mismas. Que las leyes de cada Estado de una unión federal definan consecuencias diferentes para tipos legales semejantes, ya que habla de penas, nada tiene que ver con la configuración federal de ese Estado y por lo tanto con esa presunta asimetría tan cara a quienes ya no se sabe qué pretenden. Temo, sin embargo, que no le interese demasiado la precisión de su verbo, ya que, política ella, no se somete al escrutinio detenido del catedrático que puntuará su tesis, sino al informe mercado de votantes, ya acostumbrados a cierta cháchara imprecisa que se presume concuerda con lo que el partido cree que el elector espera escuchar.Que España es un Estado unitario es algo que suele olvidarse, por más que el Título VIII haya conformado algo tan difuso como aquello que por el pacto constituyente se dio en llamar “Estado de las Autonomías” y que algunos llaman “cuasifederal”, amparados en la amplitud de las materias que son competencia de los entes subestatales llamados Comunidades Autónomas y de las que, competencia del Estado, les han sido transferidas. A grosso modo digo, que el juego de los artículos 143 a 158 es complejo. 
    Es verdad que la Constitución evita pronunciarse al respecto y que la jurisprudencia constitucional el prolija; que se ha llamado al nuestro Estado compuesto y que en demasiadas ocasiones la labor del Tribunal Constitucional ha ido a remolque del escenario político del momento; pero lo que es indudable es que no hay poder originario en el legislativo de cada Comunidad Autónoma, lo que, en puridad, excluye la más prístina característica del federalismo. No es menos cierto que desde el momento en que quedaron constituidos los primeros parlamentos regionales comenzó el feroz tira y afloja, teóricamente inocuo para el Estado, entre los principios constitucionales de unidad y autonomía, y la labor soterrada de zapa de aquellos que no entendía la Constitución de 1978 como una meta sino como un punto de partida. Respetable, porque incluso el único partido con presencia parlamentaria continuada e influencia objetiva que no apoyó el texto constitucional ha venido formalmente produciéndose dentro de los márgenes del mismo (en líneas generales), aun acusado muchas veces y no pocas con razón, de falta de lealtad constitucional, a la que venía obligado independientemente de aquella postura, por el principio del mismo nombre, originario del derecho constitucional alemán (bundestreue). Y siendo cierto que en nuestra Constitución no se menciona, pues lo más parecido es el principio de solidaridad, sobre el que hay abundantes sentencias del Tribunal Constitucional desde la muy tempranera de 14 de julio de 1981, inaugurando la tanda de resoluciones que resolvían sobre los recursos contra la famosa y recordada Ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico (LOAPA).
    Como se ve, flecos y más flecos del pacto que llevó al 6 de diciembre de 1978 y que se han ido deshilachando desde entonces, para mejor provecho de las maniobras de unos y otros en su despiadada lucha por el voto. Ahí radica el problema. En el respeto a la Ley. No creo que las comunidades políticas tengan que ser inmutables ad aeternum, nada más contrario a la misma Historia, pero lo que es incuestionable, lo que cabe reclamar alto y claro, es que las modificaciones de la misma tengan lugar, siempre, conforme al procedimiento establecido en la propia ley. Ya saben a qué me refiero y el mal ya está hecho. Todos gestionaron mal sus tiempos y no supieron prever las indeseables consecuencias del órdago constitucional del Estatuto de Cataluña, último y más grave desafío ante el que la respuesta del TC fue política más que jurídica, o quizás jurídica pero basada en el enésimo “tuneo” del que habla el autor del  acertado post. Sin embargo, en el juego de dimes y diretes que llevan a un consejero de justicia a desbarrar como decía, que no es más que una componenda para decir que hay que tomar un camino de los varios posibles para seguir huyendo hacia adelante sin plantear lo que de verdad procede, es el principal responsable el doliente Primer Ministro que hizo suyo desde el balcón del Palau de Sant Jaume  un texto que aún no podía conocer; que urdió una componenda por un plato de lentejas con el dos veces ganador de las elecciones catalanas y que finalmente trasladó al maltrecho e irrecuperable TC las luchas con unos y otros -con colaboración cierta de esos otros- para que la sentencia del pasado año no satisficiera a nadie. Que la rigidez del Título IX de la Constitución haga menester transitar por un camino escabroso no exime a nadie de pasar por él si pretende modificar algo tan importante como la estructura del Estado. 
    El respeto por la ley es contenido esencial de la democracia, en cuanto antinomia de arbitrariedad. Las maniobras en la oscuridad acaban con ella.
    Discúlpenme lo prolijo de la respuesta. 

  6. ana margarita
    ana margarita Dice:

    De acuerdo con el autor del post, con la salvedad de que en el título cambiaría las consonantes t y n de la palabra tuneada, por p y t, respectivamente, y añadiría que el principal vicio de esta democracia es la falta total y absoluta de participación ciudadana, no sé si a ustedes les han dicho alguna vez, ante una opinión crítica,” !pues funda un partido político!”, ni los medios de comunicación, ni las instituciones , admiten discrepancia de ninguna clase, según qué opiniones, están totalmente prohibidas si se muestran críticas con el buenismo imperante,me he quedado admirada del comentario del primer ministro noruego parecía que fuera el primado de la iglesia  noruega, cuando ha dicho que la democracia tiene que ahogar el mal con la abundancia del bien, entonces el sistema político está ya en el lugar  de la  religión! yo creo que lo que tiene que proporcionar un sistema jurídico es la garantía de los derechos individuales por medio de la fuerza, si es preciso, o sea, que no te tiroteen cuando vas a pasar un finde al campo, que no te roben la cartera cada vez que uses el transporte público,etc.que puedas educar a tus hijos con arreglo a tus creencias…aquí y ahora, los españoles estamos totalmente “tuneados” y nuestras libertades se limitan a depositar con gran convicción democrática y civismo el voto el día de las elecciones, el resto nos tragamos lo que haga falta, leáse:memoria histórica, negociación con el terrorismo, supresión del matrimonio y la familia, limitación del derecho a la vida,educación para la ciudadanía… o sea, el silencio de los corderos.

  7. Lourdes Catrain
    Lourdes Catrain Dice:

    Brilliante comparacion, aunque discrepo de la referencia a Europa que nos ha financiado generosamente desde el transitado aeropuerto de Ciudad Real hasta la faraonica Terminal 4 de Barajas y el resto de la infrastructura de nuestro pais en las ultimas decadas. Con permiso de los conductores tuneados, algun organo competente deberia considerar un carnet de conducir especial para gobernantes tuneados.

  8. Alvaro Delgado
    Alvaro Delgado Dice:

    Gracias a todos por vuestros interesantisimos comentarios, que enriquecen enormemente mi aportacion inicial. Veo que, con matizaciones, todos coincidimos en el desproposito al que hemos llegado despues de treinta años. Seguramente no es acertado volver a la situacion de 1978, pero algo habra que hacer…. Gracias de nuevo.

  9. Javier Oñate
    Javier Oñate Dice:

    Extraordinario post y no menos extraordinarios comentarios. Es repugnante escuchar una y otra vez comentarios fascistoides -en sentido propio- de políticos y periolistos amaestrados por aquellos, que reducen la democracia a una mera cuestión aritmética: El que gana tiene derecho a hacer lo que le venga en gana sin más límites que lo que en cada momento marque lo políticamente correcto o lo electoralmente conveniente.
    El problema, me temo, no es sólo español y se extiende a todo occidente. Sólo que en España lo vivimos y fuera, nos lo cuentan. Ya se sabe, lo del cerdo y la gallina en los huevos con beicon. Algún día alguien tendrá que explicar cómo fue posible el robo en masa que ha generado la gravísima crisis de deuda que atravesamos y cómo las únicas palabras sensatas que se han escuchado hasta la fecha provienen … ¡DEL MINISTRO DE ECONOMÍA DE CHINA!
    Quizás la falta del respeto al derecho de propiedad, ninguneado como derecho fundamental, tenga algo que ver con esto. 

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