Mucho ruido y pocas nueces: más sobre la reforma constitucional y la regla fiscal

Sigue estos días el ruido en torno a la reforma constitucional, sin que falten los minuciosos relatos en los medios de los detalles del acuerdo PP-PSOE, sin omitir los debates sobre quien lidera o no lidera, quien gana o quien pierde, a quien beneficia electoralmente o a quien perjudica, esas cosas. En fin, noticias que de nuevo interesan sin duda mucho a los partidos y bastante menos a los ciudadanos. Sabido es que nuestros políticos se mueven mucho mejor en la sombra y en los gabinetes que en el Parlamento (y eso que tienen la claque asegurada) y no digamos ya dando explicaciones ante los ciudadanos. Pero parece que muchos de nuestros periodistas están también más cómodos entre las bambalinas y analizando cotilleos que analizando con seriedad en qué consiste la modificación constitucional, si sirve para algo, si debe de hacerse por este procedimiento o no, qué supone o puede suponer para los ciudadanos, etc, etc. Aunque hay que reconocer que también hay excepciones y que algunos se esfuerzan –en todo caso más que los políticos- por aclarar de qué estamos hablando, e incluso han entrevistado y citado a nuestros amigos de Nada es Gratis copiosamente, si bien con una cierta confusión en los cargos y en las Universidades donde enseñan, pero bueno, todo no se puede tener.

El ruido se hace todavía más ensordecedor si nos vamos a las reacciones de los dirigentes autonómicos, particularmente los de las nacionalidades históricas, que obviamente viven en otro mundo, cuyas preocupaciones parecen bien distintas de las que tiene el BCE o en general nuestros acreedores. Solo así se explican manifestaciones como las de algún dirigente del PNV en el sentido de aprovechar el viaje para incluir también en la reforma constitucional el “derecho a decidir” (algún día habrá que hacer un post sobre esta maravillosa figura jurídica) o de los de CIU para ofrecer su voto a cambio de la reducción de la contribución catalana a las arcas comunes (y este tema vaya si merece un post también).

No solo esto, se alzan las voces preocupadas por la “autonomía fiscal” de las CCAA. En ese sentido, algunos dirigentes manifiestan su disposición a incorporar la regla fiscal pero siempre que sean sus respectivos Parlamentos los que dicten las reglas y supervisen su cumplimiento. Pero claro, es que esto es precisamente lo que no quieren “los mercados”, porque para este viaje sobran estas alforjas. Puede que me equivoque, pero por lo que he leído una parte muy significativa de la desconfianza que genera España a sus acreedores tiene su origen en el descontrol del déficit autonómico y en la manifiesta falta de instrumentos y/o de voluntad política para controlarlo por parte del Gobierno central. Y eso que afortunadamente los acreedores no conocen en detalle como funciona nuestro Estado autonómico, porque entonces estarían todavía mucho más preocupados..

Hasta aquí lo que se refiere al ruido. Pero ¿y las nueces? Pues por ahora no parecen muchas. Más allá del dato –relevante por lo insólito- de que los dos grandes partidos consigan ponerse de acuerdo en algo, aunque sea en llevar la regla fiscal a la Constitución en 20 días y con el Parlamento a punto de disolverse, sin explicaciones, debate ni nada que se le parezca, parece que entre las abortadas tentativas de motín en las propias filas, las prisas y los pasillos la regla fiscal se ha ido devaluando hasta quedarse en algo más parecido a una declaración de intenciones que necesita de un desarrollo normativo por Ley Orgánica para conocer “la letra pequeña”. Hasta tal punto es así que alguna lumbrera ha explicado que no tiene sentido hacer un referéndum si no se sabe muy bien que va a decir la Ley Orgánica, que es donde está “la chicha”. Reconozcamos que el argumento tiene su punto y que si no fuera surrealista hasta es más respetuoso con los ciudadanos que el de que es una cuestión muy técnica que las masas no entenderíamos.

Efectivamente, cuando nos vamos a la letra pequeña del borrador del nuevo art.135 de la Constitución que al fin y al cabo es lo que debería importar resulta que no hay letra pequeña, o no la hay muy diferente de que la que ya estaba en la Ley de Estabilidad de Presupuestaria de 2001, que por cierto era de tan obligado cumplimiento como la Constitución o como una ley orgánica. Resulta que los “detalles”, entre ellos los relativos a la cifra del déficit (ya se sabe que Rubalcaba “no quiere números en la Constitución”) o los muy relevantes desde el punto de vista de la imperatividad de las normas de qué sanciones se prevén para caso de incumplimiento, se quedan para una Ley Orgánica que debe dictarse antes de junio de 2012, aunque luego se nos dice que se van a dar prisa y va a estar en diciembre.

Es decir, se hace el gesto y se sale en la foto (sobre legislar para la foto ha hablado largo y tendido este blog) y probablemente hasta se consigue que el BCE compre más deuda española, por eso de que los alemanes tienden a pensar que los demás son como ellos y que cuando se reforma una Constitución aunque sea a toda pastilla es porque se va en serio. Pobres. Pero si el propio sr. Zapatero ha dicho (a su partido, no a los ciudadanos claro está) que introducir la regla fiscal en la Constitución era menos costoso que hacer otros sacrificios más inmediatos y probablemente más efectivos, como reformar de una vez en profundidad el mercado laboral o dejar de indexar los salarios con el IPC. Como venimos denunciando en este blog a estas alturas nuestro Derecho positivo ya está superpoblado de normas bienintencionadas que no se cumplen sin que pase absolutamente nada. Hasta el punto de que la falta de sanción por incumplimiento de las normas empieza a ser una de las características más preocupantes de nuestro Estado de Derecho, unida a la permanente diarrea legislativa que padecemos desde hace unos años. Y si el incumplimiento de una norma no produce ninguna consecuencia cabe dudar de si estamos en presencia de una norma imperativa o simplemente de una norma desiderativa, es decir, de un deseo puro y duro, se redacte el precepto como se redacte.

Y si no hay una sanción jurídica por incumplimiento, la que sea, no hay nada que hacer. Porque lamentablemente ya sabemos que en este país responsabilidad política no hay. No se responde políticamente jamás, ni por estar imputado ni por estar sentenciado a no ser que te inhabiliten para un cargo público, pero siempre te pueden repescar para un cargo en la ejecutiva del partido de turno. ¡Pero si hemos estado a punto de tener un Presidente autonómico confeso de un delito! Y si no se responde por delinquir en el ejercicio de cargo público, lógicamente mucho menos se responde políticamente por una mala gestión o hasta por quebrar una Administración territorial. No solo eso, sino que algún preclaro dirigente autonómico que ha dejado su Comunidad Autónoma sin un euro dice que no se arrepiente de nada y que lo volvería a hacer. Con estos impresionantes antecedentes tengo especial curiosidad en saber qué tipo de sanciones va a prever la futura Ley Orgánica para imponer de manera efectiva el cumplimiento de la regla fiscal. Como ha dicho algún comentarista de este blog las sanciones efectivas deberían de ser automáticas (nada de eternas discusiones en los Tribunales de Justicia, por favor) y del tipo de la que les importan realmente a los políticos, la disolución inmediata del Parlamento autonómico (o de las Cortes Generales) manirrotos, pero también se me ocurre, puestos a dar ideas, la inhabilitación para ejercer un cargo público para siempre jamás o para ir en las listas electorales o hasta para ocupar un cargo en el partido. Pero me da que no van a ser de este tipo.

Total, que parece que hay que esperar a ver que dice la Ley Orgánica famosa y sobre todo a ver si se aplica. Mientras tanto que quieren que les diga…Los antecedentes no son buenos. ¿por qué van a cumplir ahora las CCAA autónomas, Ayuntamientos o incluso el Estado la regla fiscal? ¿Porque esté en la Constitución y no en una Ley Ordinaria como hasta ahora? ¿Porque el Gobierno central se va a poner serio de verdad con las CCAA incumplidoras en vísperas de unas elecciones?¿Porque el Gobierno que salga de unas elecciones, con o sin mayoría absoluta lo va a hacer? Mi opinión personal es que si hemos llegado hasta donde hemos llegado no ha sido tanto por un problema de déficit de instrumentos jurídicos para imponer el cumplimiento de la regla fiscal o de cualquier otra norma que imponga un gobierno ordenado de las finanzas públicas -particularmente por parte de las CCAA- sino ante una falta de voluntad política dados los costes –políticos- que este tipo de decisiones tiene. Acuérdense si no de las sucesivas capitulaciones de la Sra Salgado (especialmente en época electoral) ante el endeudamiento de los Ayuntamientos, los déficits autonómicos, etc, etc.

Pues eso, mucho ruido y pocas nueces.

16 comentarios
  1. Miguel
    Miguel Dice:

    Muy buen artículo con toda la razón. Los políticos ya tienen interiorizada una sensación de total impunidad, tanto, que hasta la vergüenza han perdido. El ciudadano intenta capear el temporal como puede, entre una sobreabundancia de normas reguladoras de la más pequeña parcela del quehacer humano. El político puede incumplir todo, pero el ciudadano ve que cada norma lleva aparejada su apartado de infracciones y sanciones, a cuyo lado el código penal norcoreano es benigno. 

  2. José Mª Pérez
    José Mª Pérez Dice:

    Como de costumbre, Elisa pone el dedo en la llaga. Sin embargo, quiero ser optimista y quedarme con el buen precedente que significa que PP y PSOE consigan ponerse de acuerdo para establecer un límite, aunque sea mínimo y susceptible de desarrollo, a la deriva autonomista.

  3. IÑIGO ROMERO DE BUSTILLO
    IÑIGO ROMERO DE BUSTILLO Dice:

    Seamos los suficientemente serenos y patriotas – españoles – para desear una nueva forma de estar en nuestro Pais.-La Transición – con todos sus méritos -,ya no es  .- Si en Francia se han hecho III ,IV y V Repúblicas, en España aunque solo fuera por “ressiliance”  a los Carlos II Austria -debemos,por imperativo  moral,trabajar seguros para una II forma de Estado nacido del 78,que para mí no tiene por qué ser .ni mucho menos,la República ni mucho menos un Estado desmembrado.-
     

  4. Elisadelanuez
    Elisadelanuez Dice:

    Despues de haber tenido la santa paciencia de leer varios periodicos que recogen el debate sobre la reforma constitucional, debate que ha estado a la altura habitual, ccoincido con Jose Maria en que el pricipal, sino el unico merito de la reforma, es el de haber logrado un acuerdo entre los grandes partidos que deja a los nacionalistas fuera . Y menudo berrinche se han cogido. Aunque visto el pasilleo a la que son tan aficionados nuestros representantes y la extreña formula utilizada por CIU (estoy aqui pero como si no estuviera, asi ni digo que si ni digo que no ni me abstengo, pero si quieres algo nos vemos en el pasillo y a oscuras) todavia nos puede caer una sorpresita por el camino. Y es que mucho nivel no tendran estos srs, pero aburrirse no se aburre uno, hay que ver que imaginacion, que formulas juridicas… A estas alturas me empieza a parecer un prodigio de seriedad y de respeto institucional la fornula aquella famosa de prometer acatar la Constitucion por imperativo legal…que tiempos.

    • MAT
      MAT Dice:

      ¿le parece un mérito dejar a los nacionalistas fuera? Eso es romper el consenso constituyente (CiU votó a favor de la Constitución en 1978, no se olvide), y ello, a su vez, socava la legitimidad de la Constitución, pues hay partes de España donde esas fuerzas políticas, o son mayoritarias o tienen un importantísimo apoyo popular. Con esta exclusión, CiU (y sus votantes, que son muchos) tiene la excusa perfecta para decir “esta ya no es mi Constitución, me han dejado fuera…”. En cambio, la reforma de 1992 sí que la votaron (vaya, ¿sería aquello un demérito?)

  5. Fernando Rodríguez Prieto
    Fernando Rodríguez Prieto Dice:

    En respuesta al comentario de Mat. Yo no sé si dejar fuera a los nacionalistas es o no un mérito. Y tampoco sé si ello supone o no quebrar algún tipo de consenso constituyente, o es en realidad liberarse del chantaje. No lo sé, pero tampoco me parece que sean cuestiones importantes.
    Lo que es importante es que si hay algo que funciona mal y hay que hacer algo para mejorarlo, ese algo se haga.

    • MAT
      MAT Dice:

      Pues yo sí lo sé: si votaron la Constitución de 1978, y su reforma de 1992, que ahora no voten supone quebrar el consenso constituyente. En aquellas dos ocasiones, se hicieron textos inclusivos. En esta ocasión, por precipitación, opacidad y por tratarse de un trágala impuesto desde arriba, el texto pergeñado en pocas horas, por teléfono, entre una camarilla de unos cuantos líderes de los dos partidos mayoritarios, es un texto excluyente.
      Quizá en el corto plazo no lo notemos. Pero esta quiebra del consenso socava la legitimidad de la Constitución, y puede producir tensiones que acaben desestabilizando el conjunto del sistema.
      La Constitución inicial se redactó en año y medio largo, con participación de todos los partidos, pero también de toda la sociedad, la prensa (los que tengan suficiente edad, ¿recuerdan los Cuadernos para el Diálogo, por ejemplo?), los intelectuales, etc. Los trabajos parlamentarios de elaboración de la Constitución están recopilados en CUATRO voluminosos tomos, donde figuran los millares de enmiendas presentadas por todos los partidos, los amplios debates artículo por artículo (o incluso por apartados), con aportaciones de todos.
      Y, ojo. La Constitución de 1978 también la votaron los comunistas, además de los nacionalistas. Ahora se deja fuera a nacionalistas e izquierda unida. Más que un mérito, esa exclusión me parece un peligro, que supone privar a la Constitución de la que quizás sea su característica más sobresaliente: el ser una Constitución de consenso (esto es, válida para todos, y por tanto, legítima para todos)

  6. Fernando Rodríguez Prieto
    Fernando Rodríguez Prieto Dice:

    Frente a la por supuesto respetable opinión de Mat, yo creo qe pretender un consenso tan superinclusivo nos llevaría necesariamente a la parálisis, precisamente cuando más hacen falta urgentes reformas. No me parece prudente sacralizar de tal forma ni un texto legal, la Constitución, que como todos no deja de ser un instrumento para la regulación de la convivencia, ni el procedimiento por el cual se pergeñó.
    Después de más de 23 años, se ponen de manifiesto defectos y excesos, insuficiencias y en definitiva, mejoras deseables. Esas necesidades no pueden subordinarse a intereses particulariastas. Al menos, esa es mi opinión.
    Los norteamericanos, por ejemplo, tienen auténtica devoción por su constitución, y eso no les ha impedido reformarla bastantes veces.

  7. Juan José González
    Juan José González Dice:

    El asunto del consenso se presta a equívocos. Julián Marías, hablando de los Estados Unidos, subrayaba que existía no consenso, sino CONCORDIA, en cuanto al sentimiento de sus ciudadanos y políticos en cuanto a la unidad de su país, a su estructura y a una serie de valores. Concordia en lo esencial, y luego discrepancias en muchos otros temas.

    Aquí, por más consenso con el que se apruebe un texto legal, no nos engañemos. No hay CONCORDIA en el sentido profundo que Marías decía. Ciu o el PNV podrán cubrir, eventualmente, la papeleta del consenso, pero todos sabemos que son unos desleales  en las cuestiones esenciales, nucleares, de la estructura territorial competencial y fiscal del conjunto del Estado. Importa analizar las cosas de manera más profunda, y no quedarse en la superficie.

    ¿De qué sirve integrar a quien no quiere ser integrado? ¿De qué sirve ceder ante ellos para conseguir un falso consenso si jamás tendremos su CONCORDIA -los corazones unidos, un sentimiento de adhesión común- con España, un ESTADO PLURAL? No nos engañemos. No hay que ceder en lo esencial. Es síntoma de debilidad y no de tolerancia, ni nada de eso. Quien da pan a perro ajeno, pierde pan y pierde perro, dice un refrán muy gráfico.

  8. Aureliano
    Aureliano Dice:

     “Ciu o el PNV podrán cubrir, eventualmente, la papeleta del consenso, pero todos sabemos que son unos desleales  en las cuestiones esenciales, nucleares, de la estructura territorial competencial y fiscal del conjunto del Estado.”

    Yo creo que no es una cuestión de lealtad. CiU y PNV defienden una estructura territorial diferente que cada vez deriva más hacia el independentismo o lo que eufemísticamente se llama el derecho a decidir. A nadie debería extrañar que sus actos políticos y sus acuerdos sean pasos hacia ese objetivo… tampoco nadie debería rasgarse las vestiduras por ello, ya que es una opción legítima como cualquier otra. Convendría también no olvidar que en más de una ocasión los partidos nacionalistas (especialmente CiU) han dado muestras de más sentido de estado que PP y PSOE. Quizás eso explique que Duran i Lleida obtenga mejor puntuación en las encuestas que Rajoy y Zapatero.

    Sin necesidad de dar derecho de veto a nadie, hubiera sido mucho mejor negociar la reforma con todo el Parlamento y, por supuesto, con CiU y IU.

    Finalmente os recomiendo un artículo que publica hoy La Vanguardia de Francesc de Carreras sobre este asunto; lamento no haber podido encontrar el enlace. 

  9. Fernando R. Prieto
    Fernando R. Prieto Dice:

    Para Aurelano. Desde luego que la opción independentista es tan legítima como cualquier otra, aunque no lo sea tanto la fundamentación más mítica que historica en la que pretende fundarse. Por eso yo no veo que nadie se haya rasgado las vestiduras por ello.
    Evidentemente, por ello los partidos nacionalistas tienen todo el derecho de orientar su estrategia hacia ese objetivo de independencia. Pero los partidos que creen en España tienen también todo el derecho de no dejarse condicionar por esa estrategia. Máxime cuando el camino hacia tal independencia suponga un “mientras tanto” de hacernos comulgar a todos con una estructura territorial ineficiente y disparatada.

  10. Juan José González
    Juan José González Dice:

    Aquí tiene el enlace, Aureliano

    http://elcomentario.tv/reggio/inutil-vacia-y-mal-tramitada-de-francesc-de-carreras-en-la-vanguardia/01/09/2011/

    Usted mismo lo dice… CiU y PNV caminan, legítimamente, hacia el independentismo.

    Cuando Marías habla de CONCORDIA (cor, cordis), o sea, los corazones unidos en un proyecto, está refiriendose entre otras cosas a la adhesión a un proyecto común. E pluribus unum, dicen en USA.  Aquí, algunos pretenden justo lo contrario. De la unidad a la disgregación.

    Esta reforma constitucional es lo de menos. Podríamos estar de acuerdo en votar NO. Pero desde una perspectiva más general, los consensos prestados en muchas otras ocasiones por CiU y PNV no son consensos que nazcan de la concordia sobre un proyecto compartido, sino del interés, del te voto si me das esto o aquello…

    Sin concordia, de poco vale el consenso sobre asuntos concretos, aislados… No hay que intentar contentar a quien nunca se va a dar por contento, repetía siempre Marías. Y las exigencias nacionalistas no tienen límites. Complacerlas para garantizar una falsa apariencia de consenso es ir, poco a poco, disgregando el Estado. Y eso es lo que ha estado pasando estos años. ¿Seguiremos así en el futuro?

  11. Elisadelanuez
    Elisadelanuez Dice:

    Aureliano, graciaa por el link, conozco bien a Francesc de Carreraa aunque no sea lectora de La Vanguardia mas que nada por razones geograficas, El problema no es que el independentismo no sea una opcion legitima, faltaria mas, el problema es que entonces se juega politicamente a eso y no a la Constitucion española y a los indudables beneficios que tiene pertenecer al Estado español, por lo menos en regimen de mediopensionista, Con esta opcion mas clara nos hubieramos ahorrado el viaje de intentar buscar, con una cierta ingenuidad, la comodidad de los nacionalistas incluidos Estatutos dificilmente compatibles no ya con el Estado sino con los demas Estatutos que tambien pueden querer los demas, por lo menos antes de la crisis. Todo esto por no hablar de la compatibilidad de los miniestados ibericos con el proyecto de la UE, en el que estan por medio de un Estado que es el que asume las obligaciones ( incluida lla de pagar las deudas) y el que cede su soberania a las instituciones europeas con la finalidad de construir un marco juridico de convivencia superior al Estado Nacion ya sean los del siglo XV o XIX. En fin, prqueños problemas. Los Estados son estructuras de organizacion que se pueden reformar y cambiar, faltaria mas, pero respetando laa reglaa del juego existentes, no otraa que uno se inventa sobre la marcha y que cambian continuamente de manera que al final lo que tenemos es un Estado en permanente evolucion hacia no se sabe donde y que empieza a fallar de forma clamorosa en prestar servicios esenciales a los ciudadanos de una manera eficiente y racional ademas de resultar carisimo e insostenible.

  12. Juan
    Juan Dice:

    Según el diario elconfidencial.com, el Juez exculpa al extesorero del PP, Luis Bárcenas, con duras críticas a Garzón.

    Me parece que alguna debe empezar a pedir disculpas.

    Creo que hay que reflexionar sobre el riesgo que implica que por una mera imputación algunas personas vean destruidas sus vidas.

    Lo mismo se puede decir del expresidente del FMI, Strauss Khan.

  13. Aureliano
    Aureliano Dice:

    “Desde luego que la opción independentista es tan legítima como cualquier otra, aunque no lo sea tanto la fundamentación más mítica que historica en la que pretende fundarse.” Completamente de acuerdo. Eso hacen todos los nacionalismos, también el español… y claro así no hay quien se entienda.

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