Las rentas de Sus Señorías

 

No hace muchos días, la crónica parlamentaria se vio animada por la publicación en las páginas web del Congreso (y del Senado  de los bienes y las rentas declarados por diputados y senadores. El tratamiento de dicha publicación por parte de periodistas y ciudadanos en general se situó a mitad de camino entre el reconocimiento de una iniciativa de transparencia informativa por parte de los poderes públicos y el mero cotilleo. Superado el revuelo inicial, conviene hacer unas reflexiones sobre la puesta a disposición de los ciudadanos de este tipo de datos. Y procede reflexionar tanto sobre el fondo como sobre la forma.

En cuanto al fondo, la lectura de las hojas digitalizadas que reflejan la declaración de rentas y patrimonio de sus señorías deja un tanto frío, al menos en lo relativo a la información esencial que uno debería ser capaz de obtener, que no es otra que la que permita determinar si durante el ejercicio de sus funciones parlamentarias algún diputado ha experimentado incrementos patrimoniales de difícil justificación o ha recibido prebendas o favores que requieran explicación. Para ello, la información que se presente al público debería poner en relación la situación patrimonial inicial, la final, las rentas percibidas durante su labor parlamentaria y otros datos relevantes como, por ejemplo, las condiciones de acceso a financiación bancaria. No es tan importante conocer si un señor o señora tiene un piso por herencia, o un patrimonio importante fruto de sus años previos de actividad profesional, como asegurarse de que los incrementos de patrimonio y las rentas percibidas durante el ejercicio del poder pueden ser explicados y justificados. Y, sobre todo, es necesario que los ciudadanos conozcan cómo se emplea el dinero de sus impuestos, como se paga a los miembros de la Administración y cuál es el tamaño de ésta. En definitiva, la transparencia es parte de la rendición de cuentas que los servidores públicos, empezando por los políticos, deben a los ciudadanos. Esa es la línea seguida por el Gobierno Británico por ejemplo, en la apertura de los datos de la Administración.

Pero las formas son también manifiestamente mejorables. La apertura de la información de la Administración a los ciudadanos requiere un trabajo previo de normalización de los datos y de la presentación de los mismos, que en este caso brilla por su ausencia.

En cuanto a los datos, en algunos casos se declara la posesión de viviendas, “piso en Madrid”, sin detallar cuál es su valor catastral, o su precio de compraventa. Está claro que no es lo mismo un espacioso ático en el centro de la ciudad que una solución habitacional de pocos metros cuadrados en la periferia, así que a los efectos de conocer el patrimonio de sus señorías, los datos así presentados resultan incompletos. Lo mismo puede decirse de los préstamos hipotecarios declarados en otros casos. Para caracterizar un préstamo, además del importe del principal es conveniente conocer algún dato más, como el tipo de interés, sin el cual es difícil comparar esa financiación con las condiciones a las que pueden financiarse el resto de los ciudadanos.

El formato de presentación también resta mérito a la iniciativa. La publicación de páginas digitalizadas dificulta cualquier tratamiento posterior de esos datos, y por tanto su uso efectivo por parte de ciudadanos, periodistas o entidades de cualquier naturaleza que deseen hacer algún análisis agregado de los mismos. Nuevamente cabe citar como ejemplo a seguir la página www.data.gov.uk, en la que la información se presenta en formatos estándar que permiten su procesamiento, como por ejemplo al publicar la relación de puestos de trabajo y salarios en el Gobierno: http://data.gov.uk/dataset/staff-organograms-and-pay-cabinet-office

Estas reflexiones son igualmente aplicables a otras medidas de transparencia relacionadas con los miembros del Gobierno, como la recientemente publicada (BOE de 29 de septiembre de 2011) situación patrimonial de Altos Cargos de la Administración

En cualquier caso, hay que saludar la iniciativa como un buen intento de poner a disposición de los ciudadanos información sobre la retribución de los servidores públicos que trabajan para ellos, pero para que el esfuerzo no se quede solo en un buen intento, es necesario ir más allá, uniformizando y completando la información que se presenta, de modo que sea útil y puedan establecerse comparaciones y derivarse conclusiones; y es igualmente esencial que el formato en el que se ofrezca la información a los ciudadanos facilite su ulterior tratamiento, agregación y análisis

4 comentarios
  1. elisadelanuez
    elisadelanuez Dice:

    Efectivamente, como bien dice el autor del post, y superado el revuelo inicial, es una especie de transparencia a medias, no solo desde el punto de vista tecnológico, dado que no se pueden reutilizar, tratar o agregar los datos como desde el punto de vista del contenido, dado que o no se han dado instrucciones claras a sus Señorías sobre la forma de rellenar los cuestionarios o sus Señorías han rellenado lo que han tenido por conveniente. Algunas Señorías incluso han rellenado fuera de plazo. Pero, en cualquier caso, bienvenidas estas iniciativas aunque salgan un poco de andar por casa. Está claro que sus Señorías todavía no están preparados para demasiada transparencia…y en el otro lado solo los periodistas más agudos se han preguntado cosas como ¿quien les ha dado los créditos hipotecarios? ¿A qué interés? O ¿pero cuanto vale ese piso? O más aún ¿están en gananciales o en separación de bienes y es el cónyuge no Señoría el que es el titular del patrimonio? Ese tipo de cosas, vaya. 

  2. robespierre
    robespierre Dice:

    Está claro que los parlamentarios no están todavía preparados para un destape “integral”…habrá que ir poco a poco. Pero algo es algo, aunque coincido con el autor del post, aquí falta mucha información, o para ser más exactos, falta la información más relevante, la de que tenían al entrar (suponiendo, como benévolamente afirma el autor del post,que hayan tenido algún oficio que no sea la política en algún momento) y que tienen al salir. Por cierto, muy interesante también el link al BOE pero ¿qué es el valor total de otros bienes? Porque oscila muchísimo de unos Secretarios de Estado a otros. Y de nuevo ¿Cuando ténían al entraren el cargo y cuanto al salir? Porque teniendo en cuenta que aquí no hablamos de las décadas que llevan algunos en el Parlamento español sino de plazos más cortitos con sueldos no muy altos hay algunos casos  llamativos. 

  3. Usuario
    Usuario Dice:

    ¿sería mucho pedir que además de su patrimonio se reflejara su profesión y sus estudios? Lo digo porque quizá nos llevaríamos sorpresas respecto del nivel académico y profesional de muchos de ellos.

  4. elisadelanuez
    elisadelanuez Dice:

    Por lo demás, parece díficil enterarse de lo que estos señores tenían al llegar al cargo si no se cumplen las normas según las cuales tendrían que declarar sus patrimonios cuando se les nombra. O para ser más exactos ni siquiera se incumplen, es que no existen, puesto que la Ley de Inoompatibilidades de altos cargos del año 2006 aunque se anunció (como no) como un gran paso en la lucha contra la corrupcion en el momento de aprobarse, nunca se ha llegado a desarrollar reglamentariamente. Vease la noticia completa aquí:
     http://www.elpais.com/articulo/espana/Gobierno/incumple/Ley/Incompatibilidades/2006/elpepunac/20081103elpepinac_4/Tes
    La ventaja es que ahora cuando nos lo vuelvan a prometer en los programas electorales ya la tienen hecha aunque perfectamente inaplicada, no se vaya a estropear por el uso.

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