Ciudadanos, programas electorales y Administración Pública

La campaña electoral para las elecciones del 20 de noviembre aún no ha comenzado  pero desde hace semanas los partidos políticos se encuentran en precampaña con la realización de mítines, conferencias y actos (pre)electorales.

Cuando la campaña dé comienzo conoceremos los programas electorales que ahora se están elaborando. En una democracia madura, para una parte mayoritaria del electorado,  los programas con los que se concurre a los comicios deberían ser el elemento determinante para decidir el voto, si bien hay que hacer excepción de legítimas  adscripciones ideológicas previas y de lo que en otros tiempos se denominaba “adhesiones inquebrantables”.

Nos interesa conocer cuáles van a ser las iniciativas de los partidos con respecto a  la Administración Pública y a su Función Pública. Hace años, en las primeras legislaturas de la restaurada democracia, la “reforma de la Administración” era un elemento imprescindible en los programas electorales ya que se trataba de cambiar la Administración heredada de la dictadura. Décadas después la materia ha pasado a ser una “maría” que no parece constituir una pieza importante de la acción política.

Por lo que se refiere a los dos principales partidos, PP y PSOE, hemos podido escuchar y leer en los medios de comunicación sendas propuestas de alcance limitado. De momento, el primero, PP, se propone simplificar las Administraciones “y evitar superposiciones” de competencias y el segundo, PSOE, se propone “reducir el contenido memorístico de las pruebas de selección” de funcionarios. Nada han dicho aún sobre la fundamentación de estas dos propuestas, pero podemos deducir que en el primer caso estaríamos ante el intento de mejorar la eficiencia del aparato público, esto es reducir sus costes sin perjudicar la consecución de los objetivos, y en el segundo se pretendería facilitar a los aspirantes el acceso a la función pública mediante la reducción de los temarios que en algunos, no en todos, cuerpos funcionariales requieren una notable inversión en tiempo y esfuerzo.

En el primer caso, “evitar superposiciones”, necesariamente va a suponer, en la AGE, la supresión de organismos cuyas competencias  han sido transferidas a las Comunidades Autónomas, pero debería suponer igualmente la desaparición de aquellos organismos que las Comunidades Autónomas han creado, en un fenómeno de mimetización, a imagen y semejanza de la AGE, sin tener una base competencial para ello y que han supuesto un notable consumo de recursos. Si no es así la operación quedaría incompleta.

En el segundo caso, “reducir el contenido memorístico de las pruebas de selección”, es preciso actuar con una gran prudencia. Ni todos los cuerpos de funcionarios son iguales ni las funciones que desempeñan son equiparables ni las peculiaridades de la función pública permiten importar técnicas de selección habituales en la empresa privada (pruebas psicotécnicas, meras entrevistas). El sistema de selección vigente, la oposición,  tiene diferentes modalidades, con distintos ejercicios que se complementan entre si para medir distintos conocimientos y habilidades necesarios para el ejercicio de la función pública y la dirección de ésta. Es cierto que este sistema de selección en algunos casos es difícil de superar y requiere una fuerte inversión en tiempo y esfuerzo, pero es igualmente cierto que ha permitido a lo largo de años seleccionar a profesionales altamente cualificados para el desempeño de sus puestos. Una reducción de esa dificultad sin duda facilitaría el acceso pero al mismo tiempo pondría en peligro la cualificación considerada adecuada.

Colateralmente hay un debate entre los partidos políticos acerca de los representantes electos en sus distintos niveles: Parlamento, Asambleas autonómicas y Corporaciones locales y la necesidad de corregir situaciones inadecuadas en materia de pluriempleo y percepciones económicas. Convendría recordar que desde 1983 y 1984 ambos aspectos están razonablemente resueltos para el personal de las Administraciones Públicas y para los Altos cargos de la AGE a través de sendas leyes de incompatibilidades. Si no ha sucedido así con los representantes electos es porque estos usando su potestad de autorregulación han establecido para sí mismos un régimen más laxo.

Entretanto aparecen los programas en esta materia, parece conveniente que recordemos cuál es la opinión de los ciudadanos sobre la Administración Pública, según los resultados de las encuestas del Centro de Estudios Sociológicos dependiente del Ministerio de la Presidencia:

  • -El 25,1 % de los encuestados opina que los funcionarios más preparados son los de la AGE frente a un 15,9 % que considera que los son los de las Comunidades  Autónomas y un 11, 2 % que opta por los Ayuntamientos.
  • -Inicialmente los ciudadanos tienen una impresión negativa del funcionamiento de la Administración en un 38,6 %, frente a un 28,7 % que la tiene positiva. La Lentitud y el Papeleo son los aspectos peor valorados.
  • -Esa actitud negativa cambia cuando la misma pregunta se formula  a los ciudadanos después de una gestión en la Administración. En ese caso el 59,4 % se muestra satisfecho, frente a un 32 %  insatisfecho.
  • -A posteriori, el 40 %o de los encuestados considera que el servicio recibido fue  mejor de lo que esperaba, mientras que el 23 % lo considera peor.
  • -La satisfacción con el funcionamiento de la AGE  mejora todavía más cuando las gestiones se han realizado a través de Internet. En este caso, el 71,9 % muestra un alto grado de satisfacción, frente a un 9,7 %  insatisfecho.
  • -En opinión de los ciudadanos, la Administración no resiste la comparación con la empresa privada: Eficacia, Responsabilidad, Calidad, Innovación y Motivación son atributos en los que la empresa privada supera a la Administración. Pero, significativamente, en la Preocupación por la igualdad y en la posibilidad de Participación en los procesos la Administración supera a la empresa privada.

Seguimos, pues, pendientes de conocer las propuestas completas de los distintos partidos políticos en materia de Administración Pública para saber de que forma pretenden mejorar su funcionamiento para dar satisfacción a las necesidades de los ciudadanos.

17 comentarios
  1. funcionaria profesional
    funcionaria profesional Dice:

    Excelente artículo en el que se observa cómo la “reforma de la Administración” no está en la agenda. Precisamente en estos momentos sería más necesario abordar un replanteamiento general y global de la organización, y no únicamente desde la perspectica de reducción del coste (qué también es necesario)

  2. esther
    esther Dice:

    me parece que en estos momentos el post es muy oportuno porque plantea un asunto clave: si los partidos políticos tienen una propuesta que formular a los ciudadanos en materia de Administración Pública.
    Los responsbales de eleborar los distintos programas electorales deberían ser conscientes de la importancia estratégica que tiene la Administración para cumplir sus promesas políticas. En cierta manera, el éxito o fracaso de su gestión está condicionado por esa maquinaria profesional que es la Administración. Como decía Alejandro Nieto ” sin Administración la voluntad política se reduce a un simple deseo, puesto que aquella es el único instrumento que permite pasar del dicho al hecho y de la promesa a su cumplimiento.”

  3. Alberto G
    Alberto G Dice:

    Si los partidos públicos no se toman en serio la Administración pública y no elevan el nivel de los dirigentes que ponen al frente de ministerios y secretarías de estado, este país no saldrá de la decadencia. Gracias Javier por llamara atención sobre este problema.

  4. Eduardo
    Eduardo Dice:

    Estoy muy de acuerdo con el fondo del artículo, coincidencia que tiene su base en la absoluta ignorancia que al día de la fecha tenemos de los programas políticos de los partidos aspirantes a gobernar el pais y dirigir la AGE. Sin embargo un matiz, el orientar los criterios de acceso hacia aspectos menos memorísticos, no siempre facilita el acceso, si se hace bien, lo que se consigue es cambiar el perfil del funcionario que accede a la Administración.
    Muchas gracias por estas necesarias reflexones, es imprescindible exigir mas información y mas transparencia ante citas electorales, porque solo de esta forma la participación en un sistema representativo puede ser satisfactoria.

  5. Gema
    Gema Dice:

    Muy interesante y oportuno el artículo.
    En estos momentos sería bueno que los partidos nos mostraran sus propuestas sobre como abordar el tema.
    Se ha hecho mucho, pero queda más por hacer.
    ¿Escucharán las propuestas de quienes estamos dentro de la Administración porque nos gusta y porque tenemos vocación de servicio público? Tenemos mucho que aportar.
    Gracias, Javier Velasco.

  6. Ángeles Quiralte Castañeda
    Ángeles Quiralte Castañeda Dice:

    Por fin!! Alguien empieza a plasmar estructuralmente y desde una perspectiva administrativista y sociológica qué nos proponen al menos los dos principales partidos-o de presencia mayoritaria- de cara a las próximas elecciones. Y también, como cura, no ya de humildad, sino de realismo, qué opinan certeramente los usuarios de los servicios públicos…

    De la lectura deduzco que, en realidad, no parece gran cosa lo que han pensado ofrecernos en estos días nuestros hombres políticos,  (por lo que señalan al respecto ….desgraciadamente ni la función pública ni la organización administrativa parecen temas estrella hoy día…o que vendan…

    Yo hubiera esperado que los partidos ofrecieran  una visión mas estructural, más profunda y técnica,   de los objetivos en esta materia. Como acertadamente señala J. Valero,  que se ofreciera un panorama que combinara AGE/CCAA/EELL . ¿Alguien se acuerda en estos momentos de que sería tal vez deseable revisar la administración periférica de la AGE y de las CCAA? A más de 10 años de implantación del nuevo modelo LOFAGE para las delegaciones del Gobierno….¿Se va a incorporar este pais a los procesos de reforma administrativa que están llevando a cabo nuestros colegas  europeos?

    En fin, este artículo me parece muy interesante y espero que, antes de las próximas elecciones a Cortes, podamos tener nuevas entregas de esta serie que hoy inaugura J. Valero.

  7. Villaamil
    Villaamil Dice:

    En efecto, magnífico artículo que pone de manifiesto el descuido del principal instrumento de que goza cualquier partido cuando llega al Gobierno y el desinterés en contar con los mejores gestores públicos, que son los funcionarios de carrera y con una estructura que debe estar al servicio de los ciudadanos y no de colocar personal de confianza política.

    Muy bueno el comentario de la contraparte autonómica del propósito de evitar las superposiciones. Es imprescindible poner orden en todas las Administraciones Públicas y evitar esa duplicación ruinosa del Estado a pequeña escala, que además hace ingobernable nuestra maltratada España. Todo ello tiene dos consecuencias económicas claras: el ahorro que la buena gestión comporta y la mejora de la imagen internacional de España.

  8. Mercedes
    Mercedes Dice:

    Gran artículo. Además se nota que el autor es conocedor de la materia.

    Esa diferenciación entre funcionarios, cuerpos de funcionarios y funciones es trascendental.

    En la administración española hay una doble especialización, por un lado la del Cuerpo de Origen que determina una formación de partida y luego la del puesto que se ocupa que permite aumentar la experiencia sobre una materia ya conocida. No se trata de suplementar la primera desde la segunda, como parece ocurrir en alguna ocasión.
    Del mismo modo que no se deben hacer piruetas de radicalismo político, sea cual sea el partido de turno, deteriorando el nivel para el acceso, o puliendo las estructuras de modo y manera que se hagan inoperativas. Tan desastrosa es una Administración enorme que una  reducida a machetazos
    La Administración debe responder a la necesidad de atender el Servicio público; es un instrumento del Interés general. Los poderes públicos, por mandato constitucional, están obligados a hacer efectivos los derechos fundamentales y libertades públicas.  Para ello las estructuras administrativas deberían ser pactadas y estables. Este trasiego de cambios continuos de funcionarios y estructuras  cada vez que se cambia el Gobierno es un acción impropia de una administración moderna y eficaz.
    Los políticos deberían reparar en que la Administración no es un juguete en sus manos sino un medio de dar satisfacción a las demandas ciudadanas. En esa línea cabe criticar, asimismo que ninguna Empresa, ni la más noble, puede cambiar radicalmente a sus gestores, desechando toda experiencia previa, cada 4 años. Que ni los funcionarios  y el servicio público se pueden ver mediatizados, paralizados y cuestionados por el cambio democrático que se produce en uno de los poderes del Estado: ejecutivo. Que  esos nuevos jefes deberían  observar la Administración, y por ende a los funcionarios, desde una óptica profesional y como instrumento de gestión no como elementos que deben ser propios, con ideología afín, dado que para muchos de esos políticos el Servicio público se entiende como una manifestación más del Partido y no como servicio a los ciudadanos, o lo que es lo mismo, como propiedad suya y no de la Soberanía Nacional que reside en los ciudadanos.
     
     
     

  9. elisadelanuez
    elisadelanuez Dice:

    Bienvenido al blog, Javier, y enhorabuena por el artículo, efectivamente, muy oportuno. Coincido con el post y con todos los comentarios que apuntan a que pese a ser fundamental la Administración como instrumento de gobierno (ahora parece que gobernar es sacar leyes una detrás de otra y da igual si se cumplen o no) no parece que nuestros políticos hayan dedicado mucha reflexión a qué hacer con ella. Esto es especialmente preocupante si se piensa en la situación en que se encuentran las Administraciones. Pero por ahora solo tenemos generalidades y vaguedades. Pero esta reforma toca ya, como tantas otras, porque la Administración es el instrumento de las políticas que se quieran hacer, y no hay otro disponible. Así que es esencial que funcione, y si las reformas se quiere hacer bien es esencial contar con la opinión y el apoyo de los funcionarios que están en activo y tienen vocación de servicio público así como con datos objetivos que permitan evaluar la eficacia y la eficiencia de lo que se hace. En esa linea, son muy interesantes las valoraciones que recoge el barómetro del CIS, parece que los ciudadanos tienen claro que la AGE es más neutral y objetiva y más solvente técnicamente que el resto de las Administraciones (con motivo, a mi juicio) y también que cuando terminan la gestión salen más contentos de lo esperado. Muy intersante también el valor que añaden las gestiones por INTERNET y el “desvalor” que en cambio se otorga al papeleo y a la burocracia, eterna tentación de nuestros funcionarios, o de algunos de ellos, que parecen estar más atentos a mover papeles que a resolver los asuntos que les tocan. 

    • Javier Valero
      Javier Valero Dice:

      Muchas gracias Elisa por la darme la oportunidad de tratar el asunto de las propuestas de los partidos políticos con respecto a la Administración Pública y muchas gracias también a cuantos se han tomado la molestia de leer el post e incluso aportar sus ideas. Pienso que en España estamos en un momento crítico para “lo público” ya que el discurso “menos Estado” en sus diversas formas tiene un recorrido mayor empujado por la necesidad de actuar frente a la crisis gobal, que ya se empieza a reconocer como crisis del sistema. Y es especialmente crítico el momento para nosotros porque, a diferencia de otros países, en España el Estado del Bienestar no esta aún plenamente desarrollado. A lo anterior hay que unir la necesidad de mejorar el funcionamiento general de la Administración y reducir las ineficiencias que existen y que los ciudadanos perciben claramente.

  10. montarraco
    montarraco Dice:

    No nos rasguemos las vestiduras. Sabemos que en cualquier manual de reforma, modernización o cambio en la Administración Pública se sienta como condición indispensable la del apoyo político al máximo nivel. Y ni el PP ni el PSOE, es decir, los posibles gobiernos que salgan de las próximas elecciones generales están dispuestos a remover las estancadas aguas de la Administración estatal. Prueba de ello -como apunta Javier Valero- son las magras propuestas filtradas hasta el momento. Hablar de acabar con las duplicidades orgánicas y funcionales o corregir los ejercicios memorísticos en las oposiciones suena a tomadura de pelo. Son tópicos que ya a nadie conmueven. Lo único que demuestran es el poco interés de ambos partidos por esta cuestión y las pocas ganas que tienen de hincar el diente a este asunto. Y mientras tanto la Administración a la deriva como un inmenso barco que navega sin rumbo y convirtiéndose poco a poco en un pecio irrecuperable. Javier resulta sorprendente que sigas atento y al pie del cañón en esta manera, pero me temo que a nuestros políticos -sean de la ideología que sean- es un tema que apenas les interesa. No son capaces de ir más allá de las duplicidades y los temas aprendidos de memoria. Lo que no sé es si más vale así.

  11. robespierre
    robespierre Dice:

    Teniendo en cuenta el nivel de nuestros políticos, que además tienden a confundir la Administración con sus camarillas de asesores y cortesanos o ponemos entre todos en su agenda el tema l-ayudados a ser posible por los medios de comunicación y por sitios como este blog- o lo llevamos claro si esperamos que digan algo más que vaguedades o lugares comunes. 

  12. Cruz
    Cruz Dice:

    Me uno a los aplausos por el oportuno artículo.
    Lo que señalan Gema y Elisa es fundamental: Escuchar a quienes, con vocación de servicio público,afrontan cada día los distintos problemas que afectan tanto a funcionarios y personal laboral e interinos como a administrados. El problema es que se debería hacer un examen crítico, objetivo, en un entorno donde hay personas que se sirven de su puesto para temas de interés particular y usan su tiempo de trabajo como les parece, seguros de su continuidad pase lo que pase.
     
    Por lo que respecta al nivel de los funcionarios: El diseño de las pruebas de acceso es importante y si, además de reducir el esfuerzo meramente memorístico, se incluyeran sistemas para evaluar la capacidad de relación y razonamiento jurídico, sería buena forma de contar realmente con los que mejor desempeñarían sus tareas. Pero con un sistema normativo complejo y en permanente evolución, no basta. Después hace falta una formación (o información) constante que unifique criterios: Ocurre, demasiado a menudo, que la información depende de quien atienda, siendo el administrado quien paga los errores.
    Si ningún partido incluye medidas de evaluación en profundidad (ni mucho menos de reforma) es por la eficaz herramienta de clientelismo y control que les supone, como apunta robespierre. Para que esto cambiase debería corregirse esa idea que tienen los cargos políticos de que “servicio público” es “servirse de los ciudadanos” y que estos se molestasen un poco en conocer sus obligaciones, sus derechos y esforzarse por defenderlos. ¿Demasiado esfuerzo para unos y otros?
     

  13. Miguel M.
    Miguel M. Dice:

    Lo de reducir la carga memorística de las oposiciones suena a fuegos artificiales para desviar la atención del verdadero problema. Lo que está fallando en la Administración, al menos la AGE, que es la que yo conozco, no es el sistema de selección, sino los de evaluación del desempeño y cobertura de puestos de trabajo en los niveles directivos.
     
    Como dice Javier, habrá que esperar a ver qué dicen los programas, pero, por lo que estamos oyendo, habrá más de lo mismo. Las palabras más repetidas serán “transparencia”, “eficacia” y “eficiencia” y luego no harán nada. Estas cosas se dicen para ganar votos; una vez en el poder, las reformas se quedan en el cambio de nombres; todo se reduce a colocar a los leales o, como hemos visto últimamente, a los más obedientes.
     
    Parece estar muy asentada en la opinión pública la idea de que un cambio de gobierno lleva aparejado un cambio en todos los niveles directivos de la administración, dando por supuesto que estos cargos no son profesionales, sino políticos. Si no somos capaces de cambiar esta mentalidad, la mediocridad seguirá primando por encima del mérito.
     
    Javier. Muy oportuno tu post. Te animo a que sigas avivando el debate.

  14. Silvia
    Silvia Dice:

    Muy buen artículo…

    De todos modos, Javier,creo que la Administración del Estado deba simplificarse mucho más, en lo que respecta a su volumen ( quizá algún servicio central de algún Ministerio en su práctica totalidad transferido), sino más bien repensarse, dar  valor a su papel en el territorio….( debate pendiente desde la lofage, año 1997). 
    Por la experiencia que yo tengo, la hipertrofia es evidente en las CCAA…mientras que en los gobiernos locales, más alllá de gastos suntuarios evitables,  el crecimiento muchas vaces va unido a la necesidad de hacerse cargo de “cargas”  competenciales sin contraprestación. Y en lo de las oposiciones totalmente de acuerdo, por supuesto. , compañero. Gracias por hacernos pensar.

  15. clara
    clara Dice:

    Excelente artículo. Resulta desolador comprobar, una vez más, el escaso interés de nuestros políticos en la reforma de la Administración. En la AGE deberíamos ser capaces de conservar lo mejor de nuestro sistema selectivo, que permite contar con profesionales de elevada cualificación, y también de reformar algunos aspectos para crear un sentimiento común de pertenencia  a la alta administración del Estado y fortalecer, con ello, nuestra vocación de servicio público. Ello pasaría por complementar las pruebas actuales con una prueba común de acceso , o contar  al menos con un período de formación común.

  16. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    Relean MIAU, de Pérez Galdós. Vamos ahí de cabeza.
    Ventajas de esta “Democracia”.

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