Análisis de propuestas electorales (V): Reordenación del sector público

Mucho se está hablando en los últimos meses de la necesidad de racionalizar el sector público y el gasto superfluo e incontrolado que se acomete en numerosas ocasiones. Ante la proximidad de las elecciones generales, escuchamos con frecuencia en boca de nuestros políticos frases como “es necesario acabar con el derroche”, “ahora toca austeridad”, “reformaremos el sector público”, etc.

Veamos pues en los programas de los principales partidos de ámbito nacional (PP, PSOE, IU y UPyD) cuáles son las propuestas electorales de racionalización del sector público.

Esta deseada y necesaria racionalización del sector público se puede abordar desde diferentes perspectivas. En primer lugar, a nivel de estructura (tamaño, organización, personal) en sus diferentes niveles (ministerios, consejerías, ayuntamientos, empresas y sociedades públicas, fundaciones, consejos consultivos, etc). En segundo lugar, más allá de los costes estructurales y organizativos del sector público, se encuentran los gastos asociados a la actividad de los departamentos y organismos que conforman el sector. En este apartado se encuentran principalmente los gastos directamente ligados a la prestación de servicios públicos (como la sanidad) y los gastos corrientes (mantenimiento por ejemplo) y de carácter no esencial (gastos protocolarios, institucionales, etc).

En este post vamos a centrarnos en los costes estructurales y organizativos del sector público, ya que si analizásemos la prestación de servicios públicos tendríamos que abordar cuestiones como la sanidad, educación, la modernización de las administraciones para prestar un mejor servicio, etc, por lo que en vez de un post habría que escribir un informe.

Aclarado el objeto del post, desde luego una primera manera de racionalizar el sector público es evitar duplicidades y solapamientos entre organismos del Estado, las CCAA y los entes locales. Este aspecto se aborda en los programas del PP, PSOE (que para evitar duplicidades propone la eliminación de las diputaciones) y UPyD. Eliminar duplicidades y solapamientos dentro de la administración desde luego es una medida muy necesaria, fácil de reflejar en un papel pero su articulación es compleja y requiere un importante conocimiento técnico de la administración en todos sus niveles.

Parece que los partidos coinciden en que tenemos un sector público con sobrepeso y que hace falta adelgazarlo pero no solo por duplicidades entre las diferentes administraciones. Por ejemplo, desde el PP se aboga por reducir el número de entes y organismos del sector público para asegurar una gestión más transparente y eficiente. Concretan en su programa electoral que suprimirán todos aquellos entes que no respondan a una racionalidad económica o administrativa. Otro ejemplo, en esta ocasión extraído del programa de UPyD. Esta formación política apuesta por limitar el número máximo y tamaño de unidades administrativas (consejerías, parlamentarios y personal de libre designación) en las Comunidades Autónomas.

Después de haber leído las medidas o propuestas sobre racionalización del sector público de los cuatro programas electorales, es difícil no caer en la tentación de valorar/puntuar esas medidas y otorgar el premio a la medida más racional (ya que hablamos de racionalización del sector público).

La medida en cuestión la encontramos en el programa electoral del PP (permítanme reproducirla literalmente): “Profesionalizaremos los puestos directivos de todas las administraciones, incluyendo procesos transparentes que acrediten el mérito y la capacidad para su nombramiento”. Como justificación podemos leer en el programa que “hay un exceso de cargos públicos y personal eventual. La desprofesionalización creciente de la administración está estrechamente vinculada con la multiplicación de gastos innecesarios y con la arbitrariedad en el ejercicio de las funciones públicas”.

Con esta medida el PP reconoce de facto uno de los males endémicos de nuestra administración: el “enchufismo”, que tiene su apogeo en los cargos de personal de libre designación y en los organismos y entes periféricos de la administración. Si finalmente se cumplen los resultados que vaticinan las encuestas y el PP gana las elecciones, veremos los principios de méritos y capacidad que establecen para los diferentes cargos públicos (no vale poner como mérito estar afiliado al partido de turno o ser amigo del ministro del ramo).

Como resumen y conclusión, el programa electoral del PP “toca muchos palos” relacionados con la reforma del sector público. El único “pero” sería la falta de detalle de algunas medidas que son difíciles de implementar en la práctica (esperemos por tanto que si llegan al gobierno no se conviertan en papel mojado). El programa del PSOE contiene alguna declaración de intenciones sobre la reforma del sector público como la citada supresión de las diputaciones pero no ocupa desde luego un lugar prioritario dentro de su estrategia electoral. El programa de UPyD presenta numerosas medidas para atajar el gasto superfluo e ineficiente de administraciones autonómicas y locales. Está muy bien pero no conviene caer en la tentación de empezar la casa por el tejado, quizás es más efectivo reformar primero a nivel de la administración central y después continuar por los siguientes niveles (que falta hace desde luego). Y finalmente el programa de IU que solo hace mención a medidas para atajar el gasto corriente y de carácter no esencial del sector público (mencionan por ejemplo el gasto en estudios y consultoría), pero de su estructura y composición ni rastro, les debe parecer que está bien dimensionando en la actualidad.

Una reflexión final. Esperemos que nuestros políticos no caigan en la tentación de realizar ajustes “de cara a la galería” que no tengan un impacto efectivo en la reducción del gasto. No está la situación para tirar cohetes (de hecho no está ni para lanzar petardos) por lo que si se acomete una reforma del sector público debe hacerse con conocimiento de causa, seriedad y rigor.

Quedan pocos días para el 20-N y por tanto para el inicio de la nueva legislatura que coincidirá prácticamente con las navidades y la festividad de los reyes magos. Puestos a pedir a sus majestades, esperemos que la nueva legislatura nos traiga una reforma del sector público que gracias a una buena dieta basada en el gasto eficiente y controlado consiga que el sector alcance su talla idónea (sin duplicidades claro está) y sea un catalizador para superar la crisis en la que estamos inmersos. Cierto que a día de hoy estamos muy lejos, pero ya saben que la esperanza es lo último que se pierde.

 

 

7 comentarios
  1. Cristina Falkenberg
    Cristina Falkenberg Dice:

    Primero y muy importante: la fuente del espacio de los comentarios de este blog es indispensable que sea más grande.
    Segundo: empezar la casa por el tejado nada tiene que ver con recortar el gasto superfluo a nivel de una administración territorial u otra. Lo que tiene que haber es una definición clara y comprensible para todo el mundo —de suerte que cale de verdad en la opinión pública, la gente se la crea y además se cumpla, que es fundamental para la credibilidad de cuqluier programa y el respeto por las cosas— de qué es tarea de la Administración y qué no.
    ¿Es tarea de un Ayuntamiento organizar cursos de Ikebana, paellas, semanas blancas, ludotecas, cuentacuentos, excursiones a Ávila, etc.? Pues realmente parece que no. Una regla bastante sencilla es la de que el sector público debe llegar ahí donde no llegue la acción privada o donde sea económicamente más rentable que las cosas se hagan por el sector púiblico, sea por las infraestructuras con las que cuente, las sinergias que tenga con otras áreas de acción administrativa o las economías de escala o de alcance que pueda llegar a tener.
    A partir de una definición clara de las cosas, clara y que se cumpla, empieza lo demás.
     

    • Jaime Castellano
      Jaime Castellano Dice:

      Gracias por el comentario Cristina. Estamos de acuerdo en que es necesario recortar los gastos superfluos del sector público en todos los niveles. Por empezar la casa por el tejado me refiero a que para realizar esta tarea desde el gobierno central es más directo empezar por la administración central. Desde el gobierno central se pueden y deben imponer reglas de control del gasto para todos los niveles de la administración pero veo más fácil que se empiecen a cumplir en el ámbito de la administración central que en los ayuntamientos (porque hay menos elementos de control) (aunque desde luego para conseguir una reordenación efectiva hay “que meter mano” en el descontrol de ayuntamientos, etc)

  2. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Un par de cosas.
    Para Cristina Falkenberg. Sobre el tipo de letra.

    Lo mejor es hacerlo en Word, con el tipo de letra que se desee, y traerlo luego a este recuadro. Así se evita perderlo como sucede con cierta frecuencia si se hace directamente.
     
    Sobre el artículo de Jaime Castellano.
     
    Además de los comentarios del mismo y de otros relativos a ahorros simbólicos, de calidad de gestión y de tipo más estructural como serían los relativos a solapamientos hay otros aspectos de mayor calado conceptual y de ejecución casi imposible porque suponen un cambio de percepción social y política que es demasiado importante para que sea fruto del momento.
    Me refiero a cosas como serían la eliminación constitucional del concepto de comunidad autónoma y que una abrumadora mayoría considera uno de los grandes fracasos y un responsable directo y claro de nuestro brutal nivel de paro. Este sería sólo un ejemplo pero los hay más de fondo y en ocasiones han sido comentados.
     
    Nuestro sector público funciona realmente como un prestador de servicios y como maquinaria de compra de votos. Pero para hacerlo subcontrata una parte brutal de la ejecución con sectores privados que van desde casi todo el IBEX 35 hasta la S.L. de Festejos del último pueblo de España.
     
    De tal modo que es imposible saber su tamaño real porque si ya es ignoto el número de sus empleados (de 3.2 a 4 millones con empresas públicas y otras lindezas) más difícil es saber la facturación privada que pagamos. Una indicación es que ha subido en más de tres millones el paro privado sin que pare de crecer el empleo público.
     
    Pues bien, todo ese gasto es un coste de los productos y servicios de lo poquito realmente privado que queda y que se ve, lógicamente, incapacitado para tener la menor competitividad.
     
    Por ejemplo, las autopistas en manos de Compañías del IBEX. Es un coste público que no aparece por ningún lado y hay que saberlo porque es real. Cuando pagamos dos euros por un café en un aeropuerto estamos pagando una prima de coste muy sustanciosa que también es sector público camuflado. Lo mismo sucede con la factura de la luz y con infinidad de cargas infladas por la mera acción de gobierno en su compra de votos.
     
    En otras palabras, vivimos de pedir prestado porque llevamos a cuestas dos mochilas, la de verdad, que no funciona a pesar de su brutal tamaño, y la del “outsourcing” que se supone que hace el trabajo.
    Hasta que este concepto no cale no estaremos en condiciones de pensar en tener una economía sostenible.
     
    Necesitamos un sector público que haga bien lo público (hay servicios que tienen que ser públicos, más de los que creemos) y un sector privado que se debe dedicar a lo suyo (que no  consiste en ser el ejecutor real de los servicios públicos).
     
    Que hagan coches eléctricos, o avionetas,  unas tecnologías de más de 100 años, en vez de emperrarse en disfrazarse de Correos o de Aenas o de Gestores de Aeropuertos o proveedores de Agua.
    Nuestro Capital hoy es Un Servicipo Público en la sombra. Una especie de Shadow Public Sector.
    Y así nos va con tanta gente lista.

  3. elisadelanuez
    elisadelanuez Dice:

    Cristina, tomamos nota de la queja “técnica” respecto a los comentarios y se lo trasmitimos a las personas que dan soporte técnico al blog a ver si se puede arreglar.
    En cuanto al tema de fondo, creo que tanto el autor del post como la comentarista tienen razón. Aquí está todo por hacer, el sector público, especialmente autonómico y local pero también el estatal en cuanto a empresas y organismos públicos de todo tipo ha crecido como un tumor y ahora hay que ver como se opera, porque hay metástasis.  Es uno de los temas más relevantes para el próximo Gobierno, y por lo que se ve en los programas electorales, todavía ningún partido lo tiene claro del todo, aunque ciertamente parece que los programas del PP y de UPYD afinan bastante más, pero yo creo que les falta ver el bosque. A mi juicio, una vez eliminados los chiringuitos públicos de todo tipo que han proliferado no solo para colocar a amigos, conocidos y parentela variada sino también para dar servicios a los entes públicos que podrían en principio realizar ellos mismos con su personal propio habría que plantearse de verdad qué es lo que tiene que hacer el sector público y que es lo que no. 
    Desde luego que esto da para una serie de posts y prometemos volver sobre ello. 

  4. robespierre
    robespierre Dice:

    Me parece que el comentario de Manu apunta a un problema muy real del sector público español, que es que ha creado una especie de sector privado dependiente del sector público, al que acaba por externalizarle servicios que a) o tienen que ser públicos y por tanto realizados directamente por las Administraciones  o b) Tienen que ser privados y deben de ser realizados directamente por el sector privado. Aquí, además del modelo clientelar con infinidad de chiringuitos públicos de todo tipo y condición donde asentar a los afines, resulta que hay mucha inquietud por dar bienes y servicios que podría dar perfectamente el sector privado, con el que encima se compite deslealmente con dinero público…En fín, un guirigay interesante. Esperemos que sigan tratando este tema porque lo merece, como bien dice Elisa. 

  5. Antonia Fuentes
    Antonia Fuentes Dice:

    Excelente post, pero la solución de adelgazar las Administraciones Públicas puede llevarnos a una situación de anemia si no se controla bien donde hay que perder grasa. Cuando se sigue una dieta de adelgazamiento el médico te pone una dieta baja en calorías pero tambien te manda hacer ejercicio para fortalecer tu organismo. Necesitamos Administraciones adelgazadas pero con musculo.

    Creo necesario evaluar el logro de resultados y el rendimiento de los empleados públicos, pues como dice el Estatuto Básico del Empleado Público, en su exposición de motivos,  hoy resulta ya socialmente inaceptable que se consoliden con carácter vitalicio derechos profesionales por aquellos que, eventualmente, no atiendan satisfactoriamente a sus responsabilidades.

  6. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    El peor ejemplo de despilfarro, corrupción e inieficacia en todo el Sector Público español lo dan siempre las CCAA.
    Manu lo menciona de pasada y con la elegancia que le caracteriza; yo lo sintetizo todo lo claro que puedo:
    O España acaba con las CCAA, o las CCAA acaban con España.
    Y no hablo solo de economía.

Los comentarios están desactivados.