¿Un nuevo (viejo) Banco Hipotecario? Buscando otras vías de financiación

Nos dicen que, con carácter general, el sistema financiero de los países adelantados está en quiebra técnica a causa de unos activos depreciados (inmobiliarios y deuda soberanas) entre los que figuran deudas personales y empresariales por hipotecas fallidas con tendencia creciente (las economías nacionales no despegan y el paro aumenta). Con relación a la parte macroeconómica, los poderes económicos europeos y los gobiernos nacionales  proyectan la recapitalización y/o rescate de entidades financieras.  En el caso de España parece que la situación es más grave a causa de los activos inmobiliarios, la poca fiabilidad de la deuda soberana y la existencia de un grupo residual de cajas de ahorro que no han llegado a integrarse en otras más viables y que para reflotarlas de una u otra forma haría falta varios miles de millones de recursos públicos que, pronto o tarde, tendremos que pagar los ciudadanos.

Todo este “tinglado” tiene sumido a los ahorradores, que no han podido refugiarse en “tierra de nadie”, en la más completa incertidumbre sobre el buen fin de sus ahorros que ceden a las entidades financieras con retribuciones por debajo de la inflación y con la amenaza futura (y presente) de tratarles fiscalmente como ricos. Como puede oírse en el autobús “mientras no haya seguridad no habrá inversión”  o, en términos coloquiales: “hay que utiliza el calcetín”. Con respecto al caso “macroeconómico” (y de gravedad social) de las hipotecas fallidas cabe preguntarse cómo es posible que ante la lluvia de millones que se manejan para los rescates de entidades mal administradas (fundamentalmente por políticos y sindicalistas) no se haya hecho prácticamente nada (salvo los agitadores anti-sistema) para buscar alguna salida a las familias que no pueden hacer frente a las hipotecas de su vivienda, que se quedan en la calle y que, además, siguen endeudadas. Tal vez sería mejor “desguazar” las cajas de ahorros (y también si hay algún banco) vendiéndolas en subasta pública a otros bancos nacionales o extranjeros (dicen que los países emergentes están dispuestos a ayudar a la maltrecha Europa) y emplear los recursos públicos así obtenidos para crear una suerte de Banco Hipotecario (que de hecho ya existió) con el fin de comprar a los bancos las hipotecas fallidas. Un banco que incluso podría “recoger” alguna de las cajas de ahorro, malas; operación que ya se ha hecho otras veces en España.

Para arrancar no hay duda de que el Banco Hipotecario podría colocar cédulas hipotecarias que tuvieran la garantía efectiva del Estado en cuanto al reembolso, a varios años, por ejemplo tres (luego ya se vería su continuidad) y al pago de intereses, a un tipo bajo (mínimo tres por ciento), con exención del IRPF, hasta determinadas cuantías por persona, y sin justificación del origen de estos fondos (lo que ya hizo en su día el ministro M. Boyer). A los hipotecados beneficiarios se les podría transformar la hipoteca en un alquiler para un período largo, revisable, con acceso nuevamente a la propiedad en su día.

Puede argumentarse que este sistema resulta difícil de articular, pero más dificultosa se presenta la salida de la crisis en general. Tendría también la ventaja que inyectaría recursos a la banca (por la compra de hipotecas) con la obligación de dedicar la parte así liberada a la concesión de créditos a los autónomos y pequeñas empresas.

En cuanto a las provisiones del Estado para hacer frente a sus garantías habría que hacer una amplia operación de ahorro de gastos (que tendrá en cualquier caso que abordar el nuevo gobierno) dentro de un presupuesto de “base cero”: venta de televisiones públicas (dejar como mucho una por comunidad autónoma y Estado), limitando también a dos canales de las privadas (cancelando los canales sobrantes al vencimiento de la concesión), eliminar duplicidades, venta de empresas públicas y una importante reducción de todas las subvenciones nominales, especialmente las dedicadas a partidos políticos, sindicatos y ONGs no dedicadas a la asistencia social en España, entidades culturales no de interés nacional, funcionamiento de las Cortes (especial del Senado), etc…

Lo que no cabe duda es que estamos en un momento clave para el futuro de nuestra sociedad y de nuestra economía donde deben fijarse claramente prioridades que no admiten más engaños ni trampas. Si la prioridad es recuperar el crédito, sanear el sistema financiero y no ahogar la economía de las familias (evitando una expulsión masiva de sus casas) hay que tener el coraje de adoptar soluciones imaginativas a la altura de este desafío. Una (no la única) es la que hemos tratado de describir en estas líneas.

13 comentarios
  1. Patricia CM
    Patricia CM Dice:

    Da gusto leer un artículo técnico sobre un tema que se presta a la intoxicación ideológica incluso más que los demás. Digamos que si uno simpatiza con IU parece que hay que estar necesariamente a favor de la banca pública sin más consideraciones y, si no simpatiza nada, absolutamente en contra también sin más. Desesperante, al menos para mí.

    No tengo opinión formada ni definitiva. Por puro desconocimiento, me gustaría, si puede ser, preguntar al autor lo siguiente: ¿qué razones llevaron a la supresión del Banco Hipotecario? Lo único que sé -corríjanme si me equivoco- es que los bancos oficiales estaban regulados por la Ley de 19 de junio de 1987, sobre organización y régimen de crédito oficial, parcialmente derogada por la Ley de 21 de noviembre de 1991, de Nueva Organización de Entidades de Capital Público Estatal y que, terminado el proceso de privatización (DA 3ª de la Ley de 14 de abril de 1994, de adaptación a la Segunda Directiva de Coordinación Bancaria), sólo subsiste el ICO, puesto que el resto de entidades (Banco de Crédito Agrario, Banco Hipotecario de España…) se integraron en la Corporación Bancaria Española, hoy BBVA. 

  2. elisadelanuez
    elisadelanuez Dice:

    Bienvenido al blog. A mí lo que usted propone me parece razonable, reconociendo mi total ignorancia sobre el tema, por lo que la pregunta es similar a la que formula la anterior comentarista, que es la causa de que desapareciera en su momento el Banco Hipotecario. 

  3. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    Bancos malos…
    Nada nuevo; el Capitalismo, siempre tan reacio a socializar sus ganancias, está en cambio siempre muy dispuesto a socializar sus pérdidas.
    ¿Y sin más contrapartidas que hacer fluir el crédito?
    Surge la tentación de que el crédito (y sus beneficios) los haga fluir el Estado. No está de moda, claro; pero ¿tan disparatado es nacionalizar de una vez la Banca? ¿Acaso iría peor de lo que ha ido?

  4. Santos Gil Carretero
    Santos Gil Carretero Dice:

    Gracias por sus momentarios. En efecto, estimada Patricia, la cuestión curiosa es que como Vd. intuye la banca pública la privatizó en España la izquierda y ¡¡¡la creó la derecha!!! Otro de los falsos paradigmas que han construido nuestra historia se derumban ¿no le parece? El Banco hipotencario en efecto se creó durante la dictadura del general Primo de Rivera sobre el año 1924 junto al Banco de Crédito Local, un intento éste del general de canalizar crédito público a los ayuntamientos ¿le suena? Y duró hasta el año 1993 cuando el último gran banco público (Argentaria) comenzó a privatizarse, con el PSOE en el gobierno, y luego fusionarse con el Banco Bilbao y  Vizcaya. Antes Argentaria (¿una referencia incosnciente al la Argentina del corralito?) había surgido como una fusión de bancos públicos incluidos los dos mencionados arriba juntoa a algún otro como el célebre (y útil) Bnsco Exterior de España. Yo no soy partidario de la banca pública pero en momentos como el que estamos viviendo puede ser una solución (transitoria) para afrontar graves problemas que el mercado no puede solucionar por sí solo, ¿no es ésa la función de lo público? Ah, y muchas gracias por la bienvenida de la amable editora. Un saludo.

  5. Fernando Gomá Lanzón
    Fernando Gomá Lanzón Dice:

    Algo que llama la atención, por escandaloso, son las cantidades millonarias que cobran al cesar de su cargo los gestores, muchas veces entre incompetentes y delincuentes, de entidades financieras que han tenido que recibir dinero público. Y no solamente en España, en EEUU también ha ocurrido. Se dice que desde el punto de vista legal, no se pueden evitar estos cobros. No lo niego. Pero lo que sí se podría hacer por parte de las autoridades públicas es presionar -e instrumentos de presión tienen muchos- para que antes de inyectar un solo euro público en esas entidades, los gestores renuncien a todos sus beneficios, indemnizaciones y recompensas. Lo que es impresentable es que parte del dinero vaya a parar a esa gente.

     

    Y en segundo lugar, como es natural, modificar la legislación para que este efecto sea automático, de modo que si entra dinero público los gestores dejan de cobrar y están además obligados a mantenerse en el cargo durante el tiempo que decida el BdE y el ministerio para evitar amenazas de vacíos de poder.

    • Curro Arriola
      Curro Arriola Dice:

      Los gestores de la banca privada, ¿cuánto de su dinero particular meten en las ampliaciones de capital, en las salidas a Bolsa…? A cobrar sueldos multimillonarios se apuntan todos; a aconsejar que se suscriban las nuevas acciones, también; pero luego NO TODOS arriesgan ahí su dinerito propio.
      En ese sentido Botín sí que predica con el ejemplo; algo es algo. Pero, ¿y los de las ex cajas? Me consolaría muchísimo saber, pej, que el Sr Rato invirtió, en la salida a bolsa de Bankia, vamos a poner por caso su sueldo de un año…
       

  6. Serafín Casamayor
    Serafín Casamayor Dice:

    Debo agradecerle la claridad expositiva en su post. Y también además la valentía de sus propuestas. En estos momentos de crisis, cuando siempre se dice que es necesaria la imaginación para salir de ella, también se hace imprescindible la valentía en las propuestas, y lo que Vd. hace son propuestas valientes. Contra el mantra de, la solución a los problemas del mercado es más mercado, se propone en su artículo una buena de dosis de racionalidad a la hora de intervenir por parte de los poderes públicos. Y la racionalidad, no es objeto de transacción. Es necesaria o no. Y en estos momentos es necesaria, por mucho que disguste a los mercados. Asombrosamente, fue un gobierno de izquierda quien plegándose a los imperativos de la crisis post 92 quien inició la senda de la desparición de una banca pública, entre otras medidas de corte liberalizador y desregulador en aquel entonces. Tiene Vd. toda la razón. ¿Qué hay de malo en la banca pública? ¿Qué hay de malo en la eliminación de duplicidades? ¿Qué hay de malo en la supresión de servicios redundantes? ¿Qué hay de malo en una institución oficial que plantee una estabilidad a las familias en un derecho fundamental como es la vivienda con las medidas que plantea? ¿Qué hay de malo en el sentido común? Pues me temo que lo peor que tiene en estos momentos, es que ni se compra ni se vende. Gracias por su artículo y por su visión.
     

  7. Lorena Moreno
    Lorena Moreno Dice:

    Los bancos son sociedades anónimas como otras (que sí, que sí… sociedades pero un poco más “especiales”…) cualquiera no ¿? … pues hasta que sus gestores, administradores y cúpula no respondan legalmente por sus malas gestiones así nos irá.
    En resumidas cuentas una S.A más.
    Debieron dejar quebrar la CCM y hubiese sido el aviso de “estimadas cajas no os columpiéis que os caéis con todo el aparejo” pero no fue así, papi Estado al rescate y el mensaje emitido fue “cajas, cajitas, generar deuda, poneros indemnizaciones millonarias y hacer lo que queráis que en ultima instancia papi Estado os rescatará”… pues claro… así vamos…

    Ver para creer, decía mi abuelo!

  8. Patricia CM
    Patricia CM Dice:

    Estimado D. Santos Gil Carretero:

    Muchas gracias por su amable respuesta. Tiene toda la razón en lo de los falsos paradigmas. De todos modos, es tal la repercusión de la neolengua que hemos llegado ya al “capitalismo es fascismo”. No es broma. Desconozco si Vd. suele leer el blog amigo NeG. Estoy casi segura de que a sus editores la banca pública no les parece buena idea, aunque no acabo de conocer del todo sus motivos. Por ejemplo, en palabras de D. Jesús Fernández-Villaverde, en un post sobre las propuestas del 15-M (http://www.fedeablogs.net/economia/?p=11805):
    “¿Acaso ve alguien el más mínimo sentido a incrementar la banca pública cuando es precisamente la banca pública, las Cajas de Ahorros, las que se han comportado de manera más nefasta en los últimos años?”.

    Pese a que admiro mucho a D. Jesús, este argumento, por lo demás muy extendido, se me hace bastante tramposo, por la sencilla razón de que, en sentido estricto, las Cajas no son banca pública -ni banca privada. Las Cajas de Ahorro españolas son entidades de crédito constituidas bajo la forma jurídica de fundaciones de naturaleza privada, con finalidad social. Ahora bien, el argumento es válido en el sentido de que, en términos generales, el fracaso de las Cajas ha venido motivado principalmente por su gestión politizada y consiguiente financiación habitual de “elefantes blancos”, de manera que, si decidiésemos recuperar el Banco Hipotecario, deberían ser cuestiones clave, a mi juicio, ¿a quién encomendamos su gestión? y ¿concesión de crédito con arreglo a qué criterios?

    Querido D. Curro Arriola:

    Escribe Vd: “El Capitalismo, siempre tan reacio a socializar sus ganancias, está en cambio siempre muy dispuesto a socializar sus pérdidas”. Estoy de acuerdo con Vd, y con casi todos los ciudadanos españoles, en lo fundamental: es escandalosamente injusto que se privaticen los beneficios, se socialicen las pérdidas y los responsables no solamente no sean juzgados sino que perciban recompensas. Pero su afirmación es inexacta, en mi opinión, porque lo que Vd. llama capitalismo no lo es. En un sistema capitalista digno de tal nombre cada cual disfruta de sus ganancias y sufre sus pérdidas. Un capitalismo socializador es un oxímoron. Se nos ha explicado que las entidades sistémicas (“too big to fail”), a diferencia de las “ordinarias”, no pueden quebrar. Bien, pero hay alternativas:
    http://www.fedeablogs.net/economia/?p=1914 
    Lo que ya es el colmo es que estemos rescatando con dinero público las no sistémicas, caso paradigmático el de la CAM: 
    http://www.fedeablogs.net/economia/?p=10632 
    Última noticia: rescate del Banco de Valencia, cuyo principal accionista es Bankia. Un no parar…

    Disculpen la extensión. Saludos a todos, les leo con interés.

  9. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    Apreciada Doña Patricia, Ud, como siempre, me enseña. Lástima que esa Capitalismo dispuesto a no compartir sus pérdidas sea en la práctica inexistente. Al menos en la España actual.
    Desde luego que un Banco Hipotecario Público requeriría al frente gestores honrados, en un sistema con políticos honestos y con ideales. Si eso falta, cuanto se articule está destinado al fracaso. Para incentivarlo se precisan retribuciones adecuadas y penas severísimas.
    Mal está llamar Fascismo al Capitalismo; en realidad mal está llamar Fascismo a cualquier cosa que no sea lo de Mussolini años 1918-1945. Porque, sencillamente, el Fascismo careció de ideología. Nada de nada. Si acaso una confusa y enfervorizada invocación a la Patria; nada más. El Fascismo, pej, no siempre fue antisemita. Mussolini financió los primeros oficiales de lo que luego sería la Marina de Israel (para fastidiar a los ingleses, pero esa es la verdad). No obstante, hoy en día a cualquier cosa se le llama fascista. Hasta al Capitalismo.

  10. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Sólo en 2008 los CDS’s emitidos (seguros de deuda de dudosa calidad) superaron los 58 Billones (españoles) de dólares. Es decir, 58 “Trillion” americanos. Esta cantidad es 8 billones superior al PIB mundial de aquel año. (Nuestro PIB es algo superior a Un Billón de Euros).
    Esto da una idea de sobre qué se soporta el sistema financiero y explica por qué el oro está a los precios que está y estará a medida que la gente se vaya dando cuenta.
    Lo que tenemos está quebrado varias veces. No una, varias, y poca gente se atreve a mirarlo de cara porque es dantesco.

    La causa de este desmadre no procede de hoy ni de ayer. Viene de lejos si bien unos paíse se han gobernado mejor que otros y no todos lo viven igual.
    El Euro no es de los que lo hacen bien. Fue un gravísimo error estratégico para todos menos para Alemania y algún otro.

    Lo que hoy se está haciendo es tratar de ganar tiempo dejando que pase y rezar para que la inflación se vaya comiendo algo la deuda creando así la sensación de mejora. Si por el camino los chinos tienen algún grave problema pues…miel sobre hojuelas.

    Hago este preámbulo porque una de las causas de este desastre han sido las…buenas intenciones: Hacer leyes que negaban límites a lo posible y eliminaban restricciones a la acción política de los gobiernos para la compra de votos.

    Siempre es posible encontrar un recoveco, pasar deudas incobrables a  incautos, quitar a unos para dar a otros, inventar dinero hueco para que todos tengan un motivo de falsa alegría durante unos instantes.

    Pero a la larga lo así construido revienta. Y eso es lo que nos ha tocado a nosotros tras décadas de legislar que la ley de la Gravedad no Existe si enfrente tiene un Gobierno decidido.

    Buenos días

  11. Cruz
    Cruz Dice:

    “El problema es que los bancos han dejado de ser bancos para convertirse en bazares. Y las consecuencias, que serán desastrosas, las veremos en los próximos años”.

     Estas (más o menos) son las palabras de un profesor de Logística allá por 1995. Tuvo razón y un gran ojo. La dispersión del negocio bancario ha hecho que su razón de ser primigenia (recibir dinero, prestar dinero y servir de garantía) se haya convertido en una especie de justificación para operar en todo lo que tenga que ver con “la pasta”. Ya hemos hablado en otros post de la relación bancos-tasadoras, por ejemplo, pero también compiten con las tiendas de televisores o de toallas, con los brokers o los seguros sin que se les haya ni reprendido por desleales o monopolistas.

    Si Azcárate levantase la cabeza y viera la situación actual, en la que los presuntos intereses remuneratorios de las cuentas (cuando hay alguno) se los comen las comisiones, que los de las tarjetas, demora o descubierto son como seis veces (o más) el precio del dinero, que se sigue contratando con los bancos confiando en lo que venda el comercial de turno sin, no ya entender, sino siquiera mirar los contratos…
    Da igual que haya o no un Banco Hipotecario, que sea público o privado, si va a mantener prácticas que atentan contra la más elemental lógica económica y jurídica y los clientes no se van a preocupar de conocer los productos financieros, ni sus derechos y obligaciones, ni van a querer asumir las consecuencias de sus propias decisiones.
    Ciertamente se hacen necesarias soluciones imaginativas, pero es primordial un cambio de mentalidad que las pueda dotar de capacidad suficiente para ser prácticas, racionales y justas, más que los espejismos demagógicos que se vienen generando desde el nacimiento del euro.
    Y sí, la vuelta a los bancos especializados (Hipotecarios, Crédito Agrícola, Créditos Exteriores…), públicos o privados, desde mi humilde opinión, es una opción muy válida.

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