La prensa y los juicios paralelos (I)

El presente post quiere plantear abiertamente un tema delicado, que en España se está generalizando en los últimos tiempos de forma -a mi juicio- bastante peligrosa, poniendo en grave riesgo el buen funcionamiento de la Justicia y, lo que es aun más grave, los derechos fundamentales de muchos ciudadanos. Se trata del juicio paralelo que muchos medios de comunicación realizan sobre determinados asuntos sujetos a una investigación judicial y que, en ocasiones, yendo bastante más allá de lo que exige su indiscutible derecho a informar, busca obtener otro tipo de réditos, sean políticos, económicos o de otra índole, a costa del honor y de la intimidad de las personas investigadas y de su derecho constitucional a ser considerados inocentes.

No seré yo quien discuta el derecho de los medios de comunicación a informar de todos los hechos que consideren ser noticia de interés para sus lectores o espectadores, incluso de los procedimientos judiciales en curso. Pero ese derecho se está ejerciendo en España, en los últimos tiempos, con cierta ligereza y desmesura y, lo que es peor, en algunos casos con manifiesta parcialidad y mala intención. A mi juicio, los principales problemas que estos juicios paralelos plantean desde la óptica de un jurista responsable son los siguientes:

– En bastantes ocasiones, las informaciones iniciales con las que aparece a bombo y platillo la noticia en los medios se obtienen a través de auténticas violaciones del secreto del sumario, que están penadas por el artículo 466 del Código Penal, no pocas veces procedentes de los propios funcionarios encargados de la investigación o de otros profesionales vinculados a ella, y que al final, por su incomodidad, nadie quiere investigar. Son prácticamente inexistentes las diligencias abiertas por los Juzgados de Instrucción sobre violaciones flagrantes del secreto del sumario que les constan fehacientemente, ya que se trata de asuntos de los que esos mismos Juzgados están conociendo, y cuya investigación y sanción no resultaría en exceso complicada.

– Los hechos que se van narrando por capítulos en los medios, y que constituyen la trama principal del juicio periodístico paralelo, resultan provenir, casi siempre, de la versión de una sola de las partes en conflicto, normalmente la más interesada en airear la contienda o la más cercana ideológica o empresarialmente al medio en cuestión. Y ese interés de airear la contienda en los medios suele obedecer muchas veces a intereses espúreos. Lo grave es que ese interés de airear la contienda ha afectado a veces al propio Ministerio Fiscal, que ha convertido a algún medio de comunicación en una especie de “portavoz” oficioso que va narrando por entregas todas sus actuaciones, creando una interdependencia muy peligrosa para el devenir del procedimiento y convirtiendo a quienes deberían ser anónimos funcionarios en una especie de corajudos Elliot Ness locales, jaleados incesante y peligrosamente por los medios más afines. Así ha sucedido en los últimos años con determinados casos de corrupción política en Marbella o en Baleares. Con ello se acaba produciendo una absoluta indefensión pública de la parte que no tiene acceso a publicar sus argumentos, y una auténtica distorsión de la igualdad de armas que debe presidir todo procedimiento en un país civilizado, aparte de una absurda y peligrosa desfiguración del papel que debe desempeñar la acusación pública.

– Los juicios paralelos, indiscutiblemente, condicionan el devenir del procedimiento judicial al que se refieren. Primero, porque el público se va formando una opinión sobre los protagonistas, Jueces y Fiscales incluidos, que viene absolutamente moldeada por las noticias parciales que se han ido publicando, y no por la totalidad de hechos o argumentos reales sobre los que se está sustanciando la contienda judicial. Y segundo porque la presión mediática acaba influyendo también sobre los propios profesionales de la Administración de Justicia, que se ven enormemente condicionados por la repercusión en los medios de las decisiones que van a tener que ir adoptando en cada fase del procedimiento, lo que les dificulta bastantes veces adoptarlas basándose únicamente en estrictos criterios legales o profesionales. Ejemplos de algunos que trabajan de cara a la galería realizando una labor instructora muy deficiente no nos resultan lejanos, jugando aquí un papel muy importante el carácter, la formación y el afán de notoriedad de cada uno. Basta leer el impresionante libro “Riofrío. La justicia del Señor Juez” del Catedrático Santiago Muñoz Machado, ya comentado en algún post publicado en este blog, para tomar plena conciencia de lo que estamos comentando.

– Y, en definitiva, resulta la enorme e injusta paradoja de que la parte que se muestra más respetuosa con la Justicia, y que pretende dejar a los Tribunales hacer su trabajo sin generar interferencias mediáticas acaba siendo, de una manera u otra, la más perjudicada cuando su asunto se está aireando de forma parcial y malintencionada por la parte contraria, causándole unos perjuicios que, sea cual sea el resultado final del procedimiento judicial -lo que a veces parece no importar demasiado a muchos medios de comunicación- pueden ser ya irreparables.

No sé por qué vía puede venir la solución a este grave problema, que acaba resultando dramático para muchas personas sujetas a una investigación judicial, añadiendo gratuitamente una penalidad más a su ya delicada situación. Tal vez el remedio deba venir por la vía legislativa, o tal vez por la jurisprudencial. Quizás algunos Tribunales deberían, de una vez por todas, y con contundencia, dar un verdadero escarmiento a los violadores sistemáticos de secretos sumariales, incluso llegando a la expulsión del cuerpo de los funcionarios culpables, en su caso.

En algunos países de nuestro entorno las leyes establecen limitaciones al derecho de información sobre los procedimientos en curso. Por ejemplo en Italia o Portugal, donde las leyes de procedimiento penal limitan al máximo las informaciones sobre sumarios secretos y otras investigaciones en fase inicial; o en Francia, donde una ley del año 2000 establece importantes restricciones al derecho de información, sanciona con fuertes multas económicas la publicación de imágenes de personas detenidas o esposadas, y regula las obligaciones de facilitar contrainformación por parte del Ministerio Fiscal cuando las informaciones aparecidas sobre un procedimiento trasladan a la opinión pública una visión excesivamente parcial del mismo.

En España existen algunos pronunciamientos aislados de los Tribunales de Justicia o del Tribunal Constitucional, y abundantes Códigos Éticos en los medios de comunicación o en sus Asociaciones profesionales que, al final, pocos acaban respetando, por lo que todo ello está demostrando ser manifiestamente insuficiente. Tengo verdadero interés por conocer las opiniones de los lectores del blog, que tan buen criterio jurídico están demostrando desde su aparición, y les animo a pronunciarse sobre este tema tan delicado. Se lo agradezco por anticipado.

 

 

 

16 comentarios
  1. adolfo
    adolfo Dice:

    Soy abogado y estoy completamente de acuerdo con el autor. Desgraciadamente siempre hay algún juez con afán de notoriedad, que va filtrando los sumarios declarados secretos, o algún funcionario judicial, ávido de recompensas económicas de algún periodista avezago, por no hablar de los propios jefes de prensa de los Tribunales Superiores de Justicia -nombrados a dedo, dicho sea de paso, como personal eventual-, que van filtrando aquello que interesa al Presidente respectivo que se filtre…, pues en ello le va el cargo. Por no hablar de las Fiscalías, que obedeciendo las consignas politicas del momento, filtran lo que el poder político tenga interés en filtrar. ¿Qué solución hay? Pues seguramente restringir la información sobre procedimientos judiciales en curso, de forma que sólo se pueda publicar cuando haya alguna sentencia judicial, aunque no sea todavía firme, sobre un asunto, ya que si esperamos a la firmeza de la última sentencia que pueda pronunciarse, podríamos tardar diez o quince años en que se informe sobre un asunto, vista la lentitud con que funciona la maquinaria judicial.

  2. PEPE
    PEPE Dice:

    ESTOY COMPLETAMENTE DEACUERDO EN SANCIONAR LA DESINFORMACION INTERESADA… PERO TANTAS VECES HE CONSTATADO LA IJUSTICIA DE NUESTRA JUSTICIA QUE ME RESISTO A PROHIBIR LA LUZ Y TAQUIIGRAFOS POR SISTEMA

  3. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    En esta España sin moral y sin  vergüenza, todo, absolutamente todo, es posible.
    Comparemos dos casos con juicios paralelos en prensa.
    a) Caso Noos y Urdangarín. Digo yo que algo habrá visto el Juez cuando se ha atrevido a lo que se ha atrevido. Algo habrá pasado, los datos son demasiado concretos. Por otro lado, el revuelo producido por ser vos quien sois era inevitable.
     Pues ya hay voces diciendo que lo que se actúe va a ser nulo, precisamente por ese revuelo. Porque en estas condiciones el Urdangarín no tiene la menor oportunidad de obtener una Justicia imparcial.
    Así que por un lado, pobre Urdangarín, puesto que aunque sea inocente (que a lo mejor lo es, cualquiera sabe) se le va a crucificar; y por otro, qué chollo ser Urdangarín, ya que si hace algo, como se va a armar revuelo, no le van a condenar. Paradójico.
    b) Caso “Los boxeadores”. Con mucha menos repercusión para el público en general, aunque igualmente enorme para los que siguen el boxeo.
    Lo resumo: Un narco de los muy gordos es dueño de –entre otros- un enorme local comercial. Lo alquila a una sociedad –perfectamente ajena al narco- que lo explota como club de boxeo. El mejor y más conocido de España, donde entrenan más campeones. Desde luego no es una “tapadera” sino algo que funciona en sí mismo.
    Allí va Pablo Navascués, actual Campeón Intercontinental y de España. Se pasa el día allí metido, entre sus entrenamientos y las clases que da.
    Un buen día algún genio de la Policía decide arbitrariamente que Pablo es un colaborador del narco. El sabrá por qué. Lo detienen e interrogan. Lo ponen a disposición del Juez, que lo interroga y lo suelta sin cargos.
    Pues no queráis ver la que ha armado la prensa deportiva, y cómo han destrozado a ese hombre. Fotos entre los narcos, de todo. Ya está marcado.
    “Los españoles son iguales ante la Ley…” Ya. Un cuento más de la colección.
     
     
     

  4. Juan José González
    Juan José González Dice:

    Estoy de acuerdo con el autor. Hay auténticas injusticias en los juicios paralelos. Pero también hay injusticias de sentido inverso.

    No son infrecuentes casos en los que gente poderosa que ha cometido actos delictivos o rayanos con el delito no es que no vaya a ser condenada, es que ni será imputada, ni llamada a declarar como testigo… Y además se permitirán decir que se está orquestando una campaña mediática para hundir su prestigio…

    Si el Sr. Urdangarín no estuviera casado con quien está no podría haber hecho algunos de los negocios que hace…

    Y yo creo que la prensa no debe esperar a que dentro de 10 años recaiga sentencia firme del TS para hablar de lo que está pasando… No se puede suspender el juicio social/moral sobre muchos de estos temas hasta dentro de 10 años…

    La presunción de inocencia tiene su ámbito: los tribunales… Y no puede extenderse y absolutizarse como principio a todos los ámbitos de la vida.
     
    Incluso en países donde la justicia no tarda 10 años en sacar conclusiones, como USA, ¿deberían los tribunales haber suspendido cualquier noticia que afectara el Sr. Strauss-Kahn para no hundir su prestigio? Allí, además, estos temas son objeto de cierta transacción, y por tanto cabe aún más que con acuerdos económicos se retiren acusaciones y uno salga absuelto…

    Al margen del resultado del proceso penal, YO, si tuviera una hija de 17 años, guapa, mona, a la que le gustara ponerse minifaldas, no la dejaría ni 5 minutos sola con el Sr. Strauss Kahn…

    No seré un jurista prudente, pero sí un padre responsable!!

  5. Fernando Gomá Lanzón
    Fernando Gomá Lanzón Dice:

    Planteas Alvaro un tema muy interesante y debatible, qué es información y qué es una exposición en los medios cercana al linchamiento moral de una persona. Todos nosotros podemos tener claros casos en los que no existe una labor periodística de información y/o opinión, sino que lo que hay es un espectáculo lamentable en el cual personas que son semianalfabetas funcionales se dedican a lapidar a algún famoso o aspirante. Pero lo que resulta extremadamente difícil es establecer unas reglas generales, objetivas.

    Una medida para pensar sería que el que ha sido objeto de debate más allá de lo razonable o linchamiento en medios de comunicación tuviera derecho a exigir de estos medios que en en caso de sentencia absolutoria, se publicitara en la misma forma y en la misma franja horaria.

    Por lo que se refiere al secreto del sumario, el artículo del Código Penal que citas no incluye a los periodistas y medios que desvelan ese secreto. Estimo que el secreto se establece por un beneficio para la investigación, es decir, es un asunto de orden público, por lo que si un medio desvela datos secretos, está verificando una acción antisocial y debería ser sancionado tanto el periodista como el medio, revele o no sus fuentes.

  6. Sara Isabel
    Sara Isabel Dice:

    Totalmente de acuerdo con el artículo. No obstante, soy bastante escéptica respecto de que nuestros políticos sean capaces de implementar un sistema legislativo de un rigor legal tal que llegue a impedir a los medios los juicios paralelos, entre otras cosas porque  nuestros propios gobernantes hacen, para sí, usos espurios de los medios de comunicación, por lo que no están en disposición de acabar con ello.
    Por ello, yo me conformaría con la imposición de dos condiciones que, además, podrían exigirse desde ya por su sencillez:

    1.- Que se respete el secreto de sumario de una vez, porque es inaceptable que se vulnere sin la menor consecuencia, incluso desde el propio Parlamento.

    2.- Que todo diario que se pronunciare sobre asuntos ‘sub iudice’, estuviera obligado a habilitar un apartado permanente dedicado en exclusiva al seguimiento de esos casos que convierte en ‘vox populi’ sobre suposiciones, hipótesis y sospechas, y no sobre certezas que sólo el Juez podrá determinar. Y la obligación debe incluir el seguimiento continuo del caso, hasta el fin del proceso, con la correspondiente publicación de pronuncimientos que, sobre dichos asuntos, vaya emitiendo el tribunal, a fin de poder, el lector, contrastar, en cualquier momento, la ‘posición’ del diario con la realidad judicial del caso y su evolución. Pues, ocurre, con demasiada frecuencia, que las ‘informaciones’/’juicios de valor’ vertidos por los medios sobre una determinada controversia en un momento procesal concreto, acaban por no encontrar ni la mínima base jurídica o juidicial en la realidad, incluso ocultando o ignorando las sentencias posteriores, una vez que son emitidas, sobre todo cuando divergen de lo publicado por ellos. O bien se olvidan los recursos y las sentencias firmes, cuando el morbo social ya se ha difuminado y sólo queda certidumbre (que tan poco juego mediático da).
    De no observar estos parámetros y condiciones, conviene al medio la abstención ‘informativa’.
     

  7. Alvaro Delgado
    Alvaro Delgado Dice:

    Os agradezco a todos por vuestros instructivos comentarios. Coincido con vosotros en la enorme dificultad de fijar unos límites tolerables en esta materia, ya que no se trata de prohibirlo todo. Tal vez la responsabilidad de los propios medios de comunicación debería marcar esos límites, cosa que en la realidad vemos todos que no sucede, produciéndose a diario verdaderas carnicerías en prensa y, sobre todo, en televisión. Me parece una excelente idea la apuntada por Fernando Gomá acerca de que el secreto de sumario se considere de orden público, y no pueda ser vulnerado por nadie, ni siquiera por periodistas, bajo pena de incurrir en el mismo delito en que incurrirían las demás personas que lo vulnerasen. Es evidente que esta materia, la de la protección efctiva del secreto del sumario, requiere cambios, no sé si normativos pero sí de atención e investigación por los Tribunales de Justicia en los numerosos casos de vulneración. Gracias de nuevo a todos. 

  8. robespierre
    robespierre Dice:

    Hombre, a mí me parece que antes de cargar contra los periodistas por la publicación de los suculentos secretos del sumario que les filtran a troche y moche habría que exigir algún tipo de responsabilidad a los que los filtran, cosa que no es tan díficil de saber porque no hay tanta gente en un juzgado con capacidad y oportunidad para hacerlo. Pero como siempre, el pasar de no hacer nada a la vía penal parece un exceso. Quizá una buena suspensión de empleo y sueldo o una multa importante a retener en nómina sean más disuasivas que un delito de cuya aplicación nadie (o por lo menos yo) he oído hablar.

  9. Alvaro Delgado
    Alvaro Delgado Dice:

    Un verdadero problema se produce cuando el juicio paralelo parece ser el único objetivo de alguna actuación judicial-policial espectacular, como ha sucedido en los últimos años en determinados lugares de España. Personas detenidas 72 horas con fotógrafos y cámaras retransmitiéndolo todo que luego no vuelven a ser citadas ante el Tribunal, registros espectaculares retransmitidos en directo de los que resultan meras infracciones tributarias o administrativas, imputaciones interminables que se prolongan en el tiempo sin que nadie parezca tener interés en investigar nada, acusados que no son llamados a declarar en años….. Una vez conseguidas las fotos… Pero todo ello ya es materia para otro post…

  10. Alvaro Delgado
    Alvaro Delgado Dice:

    Gracias Elisa por el link tan oportunamente aportado en tu comentario. Me refería a ese asunto y a otros que están aun por resolverse y que conozco bien… Gracias y saludos.

  11. Pablo Madrid
    Pablo Madrid Dice:

    Muy buenas a todos. Me parece muy acertada la propuesta de D. Fernando Gomá de conceder a todo aquel que ha sido objeto de linchamiento por determinados medios, y en caso de sentencia absolutoria, la posibilidad de solicitar que se informe de ésta con la misma intensidad y alcance que aquel.
    Relacionado con el caso de los Notarios absueltos, llama la atención el impacto mediático que tuvieron en su día las detenciones, algunas de ellas practicadas como si de terroristas se trataran. Todos los telediarios se hicieron eco de la noticia, transmitiéndola en horario de plena audiencia. Fué como si se hubiera desbordado toda la rabia contenida hacia una de las profesiones más envidiadas de nuestro país y quisiera mancharse el prestigio y el rigor que siempre ha acompañado a este colectivo.
    Recientemente, tras ser absueltos, ¿Alguien ha visto que se le haya dado el mismo “bombo y platillo”? La respuesta es NO. Sin exagerar: 5 segundos en el telediario y breves líneas en los periódicos (algunos más que otros). Para informarme bien tuve que acudir a la Revista El Notario, donde perfectamente venía detallado todo.
    Es una pena que en un gran país como es el nuestro sigan todavía ocurriendo este tipo de cosas. Se trata de tener un mínimo detalle y lavar una imagen injustamente manchada en su día, si bien ad extra, pues ad intra el daño YA está hecho. Un SALUDO a todos
     

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