Coherencia, consecuencia, frío

El Confidencial me publicó ayer este artículo que os reproduzco a continuación.

En bandeja de plata y bien envuelto, como se han de hacer los regalos envenenados, se le entrega al nuevo gobierno de gaviotas azules capitaneado por el enigmático Mariano Rajoy la labor de aprobar, o enterrar para siempre, el reglamento encargado de desarrollar la disposición adicional cuadragésimo tercera de la Ley de Economía Sostenible, mejor conocida con el erróneo término Ley Sinde, en honor a la ministra saliente que se ha erigido en diseñadora y defensora ya casi única de su contenido y ratio essendi.

¿Qué hará el nuevo gobierno con el problema de las descargas en Internet? ¿Traerán la lección aprendida? ¿Encontrarán la solución? Quizá, como dijo el adorable Ángel González, tengamos que seguir con más de lo mismo, a pesar de que el día se haya ido. “Sí; / definitivamente el día se ha ido. / Mucho no se llevó (no trajo nada); / sólo un poco de tiempo entre los dientes, / un menguado rebaño de luces fatigadas. / Tampoco lo lloréis. Puntual e inquieto, / sin duda alguna, volverá mañana. / Ahuyentará a ese gato negro. / Ladrará hasta sacarme de la cama. / Pero no será igual. / Será otro día. / Será otro perro de la misma raza.” Recordemos que la Ley Sinde fue aprobada en su momento con los votos favorables, también, de la bancada popular. Otro perro, la misma raza.

Todo esto porque, tras más de dos años de enredos legislativos, el pasado viernes el Consejo de Ministros del gobierno en funciones dejó pasar la oportunidad de aprobar el mencionado reglamento, que culminaría un proyecto legislativo de los más impopulares que se recuerdan y que ya ha sido debidamente analizado por quien aquí firma y en este mismo foro.

Un reciente informe del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) volvió a sacar a relucir las principales carencias del texto legal, al recordar que, de acuerdo con la mayoría de la doctrina y de la jurisprudencia menor, el establecimiento de enlaces a contenidos protegidos no constituye en sí mismo una infracción de propiedad intelectual.

Este es, en efecto, uno de los principales problemas a los que se enfrenta la Ley Sinde, al establecer un sistema pensado fundamentalmente para decretar en vía administrativa el cierre de las denominadas páginas de enlaces. Se trata, como es sabido, de páginas que proporcionan enlaces a archivos que contienen obras protegidas que no están alojados en el sitio web de enlaces, sino en otros lugares de la red, en servidores como MegaUpload, o en ordenadores de usuarios particulares conectados a redes P2P.

Las audiencias provinciales han venido señalando reiteradamente que la conducta consistente en ofrecer enlaces, sin alojar los contenidos, no constituye un acto de infracción y por consiguiente no pueden ejercitarse contra tales páginas las acciones de violación de derechos previstas en la Ley de Propiedad Intelectual (LPI), ni tampoco, por el mismo motivo, la acción penal de art. 270 CP.

La Ley Sinde, lejos de modificar la LPI para tipificar como infracción la provisión de enlaces, o para establecer una categoría de contribución a la infracción, se limitó a referirse a las conductas vulneradoras de la propiedad intelectual. Sin embargo, entre tales conductas no pueden incluirse los meros enlaces, conforme a la interpretación prácticamente unánime de la jurisprudencia.

Pues bien, el proyecto de Reglamento intenta corregir lo que en realidad sólo podía hacer la Ley. Naturalmente, no puede hacerlo de modo directo, puesto que la infracción del principio de jerarquía normativa resultaría demasiado evidente. Opta en cambio por una redacción compleja en la que, sin decir que crea un nuevo supuesto de infracción, cosa que no podría hacer un Reglamento, trata de dar a entender que los enlaces constituyen un caso de vulneración de la propiedad intelectual. Los esfuerzos de redacción resultan enormes y el resultado ciertamente confuso.

Sin embargo, y más allá de indultar a algún amigo banquero, perdió el Gobierno la oportunidad de ser al menos coherente con lo que desde hace más de dos años lleva promulgando, y dejar así aprobada una ley polémica y discutible, pero de la que nos han hecho creer que al menos ellos se la creían. Más desalentador aún que ser un legislador mediocre resulta ser alguien que no cree ni en sí mismo.

Se extralimite o no el reglamento, con el consiguiente peligro de vulneración del principio de jerarquía normativa, lo que es evidente es que el gobierno en funciones se ha borrado para no recibir un último estacazo de la opinión pública antes de abandonar la Moncloa. La patata queda servida e hirviendo, con papelón incluído para González Pons y los thought leaders del Partido Popular, que desde las poltronas de la oposición parecían saberlo todo. Veremos.

P.S. 1: Me contaba ayer una buena amiga al sol de Madrid que no le gustó eso de Javier Bardem descamisado y con cara de malas pulgas recibiendo un premio de manos de la Reina. Si no le gusta, me dice, que no vaya a recogerlo. Yo le advierto de la importancia de ser republicano. Y ella a mí de lo vital de ser en esta vida, sobre todo, coherente y consecuente. Y yo ya tengo artículo.

P.S. 2: Volviendo a Ángel González y a lo que nos espera, “Nadie recuerda un invierno tan frío como este”.

2 comentarios
  1. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Gracias por el artículo.
    ¿Qué es una descarga? ¿Qué es algo protegido por un derecho de propiedad intelectual?
    Una descarga sería copiar desde el ordenador de un amigo el PDF de un libro recién publicado. El PDF ha llegado al ordenador del amigo desde los archivos de alguien que lo ha robado de los ficheros de la imprenta o del maquetador que ha preparado las planchas de offset. Una cadena delictiva.
    En la cadena del libro ése es el punto en el cual se produciría el primer delito que, ciertamente, deberá ser perseguido. Pues que lo persigan, pero con la cobertura habitual del sistema judicial. Sin atajos ni más apisonadoras contra los ciudadanos. Ya está bien de patadas en la puerta.
    A nadie se le escapa que cualquier libro puesto en la red y “descargable” lo es porque sus autores o distribuidores quieren que lo sea.
     Cualquier contenido de ese tipo puede ser protegido contra descargas o contra las funciones de corta y pega. Que lo hagan todos porque hay gente que valora sus originales y ya lo hace.
    Es muy bonito hacer lo que hizo Bill Gates: permitir y fomentar las copias para hacer tu propio marketing viral y a medio plazo quedarte con todo el mercado y encima llorando por el camino.
    Un derecho de propiedad intelectual por otra parte es la protección temporal que otorga la ley a determinadas producciones humanas que van desde la letra de una canción a una forma de vida.
    Un androide genético con la vista especialmente aguda sería propiedad intelectual e industrial o al menos patentable. Esto me parece, directamente, una golfada muy grave con efectos inmediatos en el bloqueo de la iniciativa de miles de millones de personas.
     
    Probablemente si lo analizamos a fondo, los sistemas actuales deben ser revisados porque actúan como dinamizadores de monopolios cada vez más fuertes y cuantos más monopolios más paro y más miseria.
     Me gustaría hacer notar que esta es la época de los últimos cien años con producción artística y literaria más cutre en todo orden de cosas, la menos creativa y la que mayor griterío “intelectual” despierta a la hora de proteger derechos.
    Hasta los cuatripitidores se apuntan a intelectuales y éstos, los pocos que quedan, están perfectamente ubicados cada uno en su pesebre sin sacar los pies del tiesto. Eso sí, sus “derechos” que no se toquen y que se los paguemos el resto a base de tasas extraídas con forceps y violencia.
    Vivimos un momento delicado. Por primera vez desde la revolución francesa le cuesta mucho al poder controlar la opinión pública.
    Sus medios y los intelectuales “oficiales” han perdido mucha credibilidad y ganan peso los medios espontáneos que van creando su audiencia a pedal esforzado. Son el equivalente a las Sociétés de Pensée del XVIII.
    Cada vez son más leidos los comentarios de los lectores que los artículos “editoriales” o “publicados” por los medios del establishment.
    Esta es una situación inaceptable para el poder y nadie debe darla por permanente ni por segura. Leyes como esta van encaminadas antes o después a crear el entorno que permitirá controlar a los ciudadanos. Son leyes Orwellianas a combatir.
     La respuesta inicial de los medios establecidos y aliados de las familias del poder ha sido cerrar los foros de comentarios (libres o con censura formal) porque no pueden exponerse al descrédito de…
     1. Ver que estos foros tienen más audiencia que sus artículos.
    2. Florecen opniones documentadas y serias que van legítimamente y con razón a la yugular de las directrices de comunicación del medio.
    3. Si fuerzan la censura pierden credibilkidad con sus propios lectores y clientes.
     De ahí los “corralitos” que están abriendo con comentarios breves y limitados, sin ningún valor ni audiencia.
    Por otra parte se está produciendo una restricción de los datos públicos disponibles por Internet. Es incipiente pero real y sucede en todas partes. Desde USA a España con certeza.
    Datos que salían a la luz con alguna periodicidad (Masa monetaria, sus crecimientos, renta disponible real, cierres de industrias, bases de datos de ere’s, etc) han dejado de ser publicados o se  hace en series muy cortas (de un par de años o tres) que impiden ver la evolución a medio y largo plazo de estos parámetros, es decir, la relevante para sacar conclusiones y exponer causas.
    En algunos casos, cuando lo buscas, (en estadísticas laborales USA, por ejemplo) el propio Web-Master te pide que, para lo que necesitas, te pongas en contacto con ellos.
    La cosa se va quedando para Doctorandos ortodoxos y la ciudadanía cada día está peor informada de las zonas neurálgicas del acontecer. La información sensible.
     La ley Sinde apoyada por ambos partidos es una directriz como  otras que llegan porque nuestro sistema ha perdido tanta credibilidad que en sus boqueadas hace lo que le queda: Controlar porque tiene miedo, no entiende bien lo que está sucediendo y se ven obligados a llamar a “los de Goldman” que son los que se conocen las “lagunas legales” los “loopholes” y el tamaño real del problema.
    Hay que marcar muy de cerca al gobierno de Rajoy en cosas como ésta. Creo que lo va a hacer mejor que Zapatero, faltaría más, pero debemos tener mucha cautela con su naturaleza dócil ante el poder.
    No ha demostrado tener el carácter ni el equipo humano para jugar en esa liga acostumbrada al ordeno y mando. Sus virtudes son otras.
    Hay que implicarse y hacerlo con cabeza.
    Buenos días y enhorabuena de nuevo, Pedro.

  2. Pedro Letai
    Pedro Letai Dice:

    Gracias a ti, Manu, por leerme y por tu interesante reflexión, que en si misma es un apreciable artículo de opinión. Gracias también por recuperar a Orwell. Un abrazo.

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