Prodigalidad en funciones

En los primeros años de de la transición el director de una gran empresa de ingeniería contaba que había ido a visitar una importante obra civil que estaban realizando en Galicia. Al llegar al lugar encontró a un grupo de, en apariencia, peones y albañiles que, a la sombra de un árbol, aprovechaban la hora de descanso para comer el contenido de sus tarteras y cuando les pregunto dónde podía encontrar al ingeniero le respondieron que allí mismo. Ante la cara de asombro del directivo uno de ellos, el más veterano, le explicó: “es que ahora ingenieros somos todos”.

Me viene a la cabeza esta anécdota al leer los seis Reales Decretos, seis, de 25 de noviembre (1746/2011 a 1751/2011) publicados en el B.O.E. de 29 de noviembre (Núm 287) por los que, previa deliberación del Consejo de Ministros y a propuesta del Ministro de Justicia, se concede la Gran Cruz de la Orden de San Raimundo de Peñafort a los Jueces y Magistrados integrantes del Poder Judicial y del Tribunal Constitucional, a la Carrera Fiscal, a la Abogacía del Estado, a los Secretarios Judiciales y demás Cuerpos al servicio de la Administración de Justicia, a la Guardia Civil y al Cuerpo Nacional de Policía.

Con estos Reales Decretos, por los que se concede a diestro y siniestro la más alta condecoración que existe en el mundo del Derecho, el Gobierno en funciones no sólo continúa una prolífica actividad de discutible compatibilidad con su situación de provisionalidad, como se ha denunciado en otros posts de este blog, sino que también demuestra su magnanimidad, para algunos cercana a la prodigalidad.

La noticia, al parecer, ha sido recibida con alborozo por sus beneficiarios, sobre todo entre jueces y magistrados, con la sola excepción de algún ya titular de la alta dignidad que, aunque ahora bicondecorado, no ha visto con agrado tan inesperada igualación por arriba. Pero la medida no deja de ser congruente con la campaña electoral del partido todavía en el Gobierno en la que se ha resucitado la lucha de clases y la confrontación entre ricos y pobres. Y qué mejor forma de acabar con injustas diferencias entre los miembros de un cuerpo que generalizar, por Decreto, la excelencia.

Por otra parte, es de esperar que la medida tenga positivos efectos en nuestra maltrecha economía ya que es previsible un importante incremento de la fabricación y venta de las medallas, en sus diversos formatos, y la proliferación de cenas y homenajes con claro beneficio para el sector hostelero.

La verdad es que la generosidad en funciones del Gobierno no debería quedar más que como una anécdota un tanto estrambótica en la despedida de un ministro que no ha tenido tiempo de ser recordado por medidas de más envergadura sino fuese porque para justificar la medida se alega como mérito “la defensa de los derechos y libertades frente a la violencia terrorista y desde el reconocimiento a todas las víctimas que permanecerán por siempre en nuestra memoria”. Y, como con las cosas serias no se puede bromear, uno se pregunta por qué no se da la medalla a quien más la merece, es decir, a las víctimas o, ya puestos a reconocimientos colectivos, a todos los españoles. La otra opción sería volver al sistema tradicional y racional y condecorar a quienes se han distinguido, especialmente y de verdad, en la lucha contra el terrorismo, incluidas muchas víctimas que lo han sido como consecuencia de esa lucha, pero eso sí individualmente, con nombres y apellidos.

 

11 comentarios
  1. Jose Maria Pérez
    Jose Maria Pérez Dice:

    Por favor, no nos rasgemos ahora las vestiduras, todos sabemos que con esto de las condecoraciones hay mucha más arbitrariedad que discrecionalidad. Pero no de ahora, de toda la vida…
    Así se recompensan favores y servicios prestados (y no solo a la Nación también a cada Gobierno en concreto) pero en muchas ocasiones, la concesión de condecoraciones queda circunscrita a un coto privado para determinados Cuerpos de funcionarios, a cuyos miembros se les concede no por sus merecimientos, sino por simple antiguedad.

  2. Perplejo
    Perplejo Dice:

    Pues yo si me rasgo las vestiduras

    Condecoraciones a diestro y siniestro (¿O solo a siniestro?), promociones y ascensos en organismos publicos, subidas de sueldo…

    Todas estas decisiones deberian de ser radicalmente nulas. No estamos para medallitas ni para subirle el sueldo a los amiguetes y dejarlos bien apoltronados

  3. veedor
    veedor Dice:

    Sería interesantísimo leer las actas, o aún mejor si hubiera prueba videográfica, de los profundos y serios debates habidos en el Consejo de Ministros a fin de justificar tal magnanimidad.
    Madre de Dios hermoso que tropa nos gobierna.

  4. Antonia Fuentes
    Antonia Fuentes Dice:

    Yo tambien me rasgo las vestiduras pero lo más divertido es que el BOE rectifica la concesión del premio en estos términos:

    Advertidos errores en el Real Decreto 1746/2011, de 25 de noviembre, por el que se concede la Gran Cruz de la Orden de San Raimundo de Peñafort a la Carrera Judicial y al Tribunal Constitucional, publicado en el «Boletín Oficial del Estado» número 287, de 29 de noviembre de 2011, se procede a efectuar las oportunas rectificaciones:
    En el título, donde dice: «a los Jueces y Magistrados integrantes del Poder Judicial y del Tribunal Constitucional», debe decir: «a la Carrera Judicial y al Tribunal Constitucional». En el párrafo segundo, donde dice: «Vengo en conceder a los Jueces y Magistrados integrantes del Poder Judicial y del Tribunal Constitucional (…)», debe decir: «Vengo en conceder a la Carrera Judicial y al Tribunal Constitucional (…)».

    Es decir no se concede a personas, sino a Cuerpos y Escalas de los funcionarios de la Administración de Justicia.

    En dos palabras IM PRESIONANTE. 

  5. ALFONSO MADRIDEJOS
    ALFONSO MADRIDEJOS Dice:

    Efectivamente Antonia, se ha modificado la concesión y ahora no es a todos los jueces y magistrados sino a la carrera judicial.
    Lo que es curioso, y merecería un comentario aparte, es que lo que se hace es recurrir al demasiado habitual sistema de corrección de errores.
    Se supone que lo que se ha cometido es una errata o un mero error de transcripción. Pero resulta difícil de creer que se haya colado un error tan importante en un decreto de sólo seis líneas. Es más, las cuatro primeras líneas hacen referencia a los méritos, y son idénticas en los seis decretos, y la parte sustancial de la norma, la concesión de la condecoración, consiste en solo ¡dos líneas!
    Que en una norma de solo dos líneas se haya producido una errata tan sustancial como confundir al destinatario de la medalla (donde dije “los jueces y magistrados integrantes de la Carrera judicial” quería decir “la carrera judicial”) indicaría una torpeza tan grande que hay que sospechar que ante la rechufla que había provocado la general concesión se ha querido dar marcha atrás mediante un procedimiento que no está para eso.

  6. ALFONSO MADRIDEJOS
    ALFONSO MADRIDEJOS Dice:

    Fe de errores. En el comentario anterior donde dice “rechufla” debe decir “rechifla”.
    Esto sí es una errata y no lo del Gobierno (y no lo he hecho queriendo)

  7. Escribano
    Escribano Dice:

    La concesión de la Gran Cruz al Cuerpo de Secretarios Judiciales está tan justificada como las concedidas a otros Cuerpos. Todavía recuerdo varias noches en vela (al igual que otros compañeros) haciendo con la Guardia Civil y la Policía entradas y registros en casas de etarras o cerrando sedes de H.B. y por supuesto a cara descubierta. Por cierto que de la Guardia Civil guardo un impresionante recuerdo por su gran profesionalidad. Todos los cuerpos de la administración tenemos que aprender mucho de la nunca suficientemente valorada Guardia Civil.

  8. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    ¡Pero vamos a ver!
    Acabo de volver de puente, y me encuentro de pronto con Gran Cruz, sin Gran Cruz…
    Esto es un no vivir 🙁

  9. adolfo
    adolfo Dice:

    Un amigo mío, secretario judicial, que había empezado de auxiliar, con la carrera de Magisterio, y luego estudió Derecho, como pudo, en destinos de pueblo y poco menos que del tercer mundo, me decía con ironía, que las condecoraciones normalmente se daban a quien no las merecía: el que no hacía nada, y por eso nunca se equivocaba, el pelotas del jefe correspondiente, que es quien propone a quien hay que condecorar, etc. Pasado ya el umbral del medio siglo, y tras ver muchas concesiones raras, he llegado a la misma conclusión que él. Se hurtan a quien realmente se sacrifica, trabaja, y se equivoca en ocasiones, pues todos somos humanos, y se conceden a quienes no hacen nada, además de tomar café con el jefe, y pasarle la mano por la espalda, adulando todas sus actuaciones, y persiguiendo a los críticos “traidores”. ¡Qué pena de país y de administraciones públicas, incluida la judicial! De cualquier forma, es evidente que tenemos un exceso de condecoraciones, medallas, órdenes y demás distinciones, que lo único que sirven es para generar burocracia e impedir que la persona que realmente recibe alguna condecoración por sus méritos -que también las hay, evidentemente-, queda singularizada y destacada sobre los demás.

  10. Robespierre
    Robespierre Dice:

    Como decia el distinguido publico en un comic de Ibañez, se nos befan y se nos mofan y se nos pitorrean estos señores del Ministerio en funciones. Y yo ni siquiera tengo claro de si lo hacen aposta o es que son asi y no se dan cuenta.

  11. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    Al paso que vamos creo que lo que va a ser un distintivo de verdad es que no te den la medalla en cuestio, quiero decir que no te la den a titulo individual, porque en otra correccion de errores a lo mejor vuelve a caer como miembro de algun colectivo con el que algun Ministro quiera congraciarse sobre todo si ya va de salida…

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