El núcleo de la crisis europea

El principal problema en la crisis de la moneda única no es de naturaleza económica, sino jurídico-política. Para completar el edificio a medio construir del euro, es preciso centralizar nuevos poderes en Bruselas a toda velocidad y además acertar con la mezcla exacta de austeridad, nueva regulación y libertad económica. Pero, más difícil todavía, todo esto se debe hacer al tiempo que se consigue que la Unión Europea (UE) sea una organización de poderes limitados, un elemento clave pero poco a poco desdibujado de su contrato social original y que resulta decisivo para que la Unión goce de suficiente legitimidad. Con este fin, Alemania, el Reino Unido y otros ponen todo tipo de condiciones y reservas a esta nueva transferencia de competencias y de dinero al nivel europeo. Tienen razón en su exigencia, pero no en cómo la formulan, al dejar de lado la necesaria flexibilidad en la interpretación de los límites, tanto por el proceso político europeo como por el Tribunal de Justicia de la UE. Ensayan peligrosas interpretaciones unilaterales del alcance de los poderes de la Unión, desafiando la competencia sobre la competencia que debe pertenecer al nivel europeo para evitar la desintegración.

Por otra parte, en este desesperanzado final del año 2011 la Unión no atraviesa su mejor momento político. Arrastramos una crisis de confianza tras la gran ampliación al Este, mal digerida, y la fallida constitución europea, que puso de relieve la desconexión entre mandatarios (o mandarines) y ciudadanos. A sus sesenta años de edad, nuestra venerable Unión no está para grandes saltos adelante y le falta una visión atractiva y movilizadora con la que renovar su proyecto. En muchos Estados miembros, el discurso anti-Bruselas vende bien en las elecciones y no hay líderes capaces de combinar una defensa de intereses nacionales con una apuesta decidida por profundizar en la integración europea, con sentido histórico y pensando en el mundo en el que van a vivir las siguientes generaciones. Solo el grave riesgo de desaparición del euro ha hecho que Alemania haya tenido que liderar un conjunto de soluciones a corto plazo, a regañadientes y siempre subordinada a las presiones y miedos de su entorno doméstico, paradójicamente muy favorecido por su pertenencia al euro desde su creación y también durante la crisis.

Todavía es pronto para decir si la cumbre del pasado 9 de diciembre ha sido un salto cualitativo, capaz de diseñar una estructura del euro a medio plazo o si por el contrario nos encontramos ante un parche más para salir del paso y convencer al BCE de que siga rescatando a bancos y Estados, como si su factura no tuviese que pagarla alguien. La elección del método intergubernamental para dar luz a las nuevas reglas del euro no presagia nada bueno. Este nuevo acuerdo no será nada sencillo ratificar por 24 parlamentos y la mezcla de elementos intergubernamentales con la regulación existente del euro en un tratado en el que predomina la lógica supranacional (léase federal) es un verdadero reto jurídico. Pero la parálisis sería aún peor: la Unión Económica y Monetaria necesita más muros y tejados porque la tormenta arrecia. Y hay que completar esta arquitectura sin aspirar a una centralización masiva de poderes en torno a Bruselas. Sería un error pensar de manera acrítica y voluntarista que las urgencias permiten que el modelo estatal se puede transplantar al nivel europeo, cuando no existen las bases constitucionales para hacerlo.

10 comentarios
  1. JJ
    JJ Dice:

    Un verdadero lujo para este blog que expertos de la categoría de JMª de Areilza viertan aquí sus reflexiones. Espero que lo haga con regularidad, que no sea flor de un día.

    En cuanto al fondo del asunto, me preocupa el diagnóstico, viniendo de quien viene. Menudo 2012 nos espera.

  2. elisadelanuez
    elisadelanuez Dice:

    Bienvenido al blog Jose María y gracias por el excelente análisis, tan importante en este momento. !Esperamos que esta primera colaboración sea el comienzo de otras muchas! 

  3. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    Gracias, Don José María, por ilustrarnos con el rigor que cabe esperar de usted.
    Qué le vamos a hacer, nos confirma que esto va bastante mal. Y es una lástima, ya que con esta “Europa” Alemania, Francia y Reino Unido hace casi setenta años que no guerrean entre sí. Un record.
    ¿Tendrá algo que ver el hecho de que se ha intentado construir una “Europa” basada principalmente en criterios económicos, y echando por la borda las raíces de la verdadera Europa?

  4. fernando irurzun
    fernando irurzun Dice:

    Una excelente incorporación. Algún día habrá que contar cómo el proyecto europeo se quedó sin líderes por el miedo de algunos ante el aumento de la demagogía de unos y el exceso de optimismo de otros en el proceso de la “Constitución Europea”. ¿Por qué y quiénes renunciaron a dirigir la Comisión?

    Lo que me parece más preocupante es el escaso debate en España sobre lo que está pasando, mientras los diarios europeos hierven de contribuciones y análisis.

    Por eso apenás ha sido evocado en nuestros medios -hay algunas excepciones- el discurso del Ministro polaco de Asuntos Exteriores en Berlín. Todo un ejemplo del discurso político frente a ese sucedáneo que ahora llaman “el relato” o “tener un relato” de tal o cuál signo político.

  5. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Buenos días.

    Los problemas del euro son de muy variada naturaleza. Los de arquitectura monetaria los resumió el profesor de Grauwe a finales de los noventa y antes que él nuestro Guillermo de la Dehesa en el 91 o 92. Por ahí andan estos trabajos premonitorios.
    Hoy vemos lo que entonces se anunció pero para entenderlo bien hay que percibir la naturaleza de los sistemas monetarios de “fiat money“, reserva fraccionaria y apalancamientos infinitos.
    También en esto hay avisos claros, desde Röpke en los 50 a los marxianos Sweezy y Baran en los sesenta cuando aún se mantenía un tenue vínculo con el mundo real. Me refiero a la relación del dólar con el oro rota definitivamente en 1971.
    El soberbio artículo del profesor Areilza aborda la cuestión desde otra perspectiva, también parcial pero diferente, la político jurídica y pone de manifiesto lo evidente: Europa y los ciudadanos estamos siendo llevados a la fuerza a dónde sólo interesa a un poder que lo único que no está dispuesto a hacer es sacrificar sus intereses de casta. Antes nos hunden que es lo que están haciendo con ese becerro de oro laicista en que se ha convertido el euro.

    Una aberración económica, política y sistémica para mayor gloria de los hoy arrepentidos: los herederos de Prusia y parte del Imperio austrohúngaro más la ingente burocracia que han ido creando durante cincuenta o sesenta años.
    Digo arrepentidos porque es evidente que no puede haber más unión política porque la gente y muchos políticos no quiere mayoritarioamente y nadie nos va a pagar los agujeros presupuestarios.
    Entonces ¿a que jugamos? 

    Por otra parte no se pueden fusionar de golpe más de 1500 de años de historia.
    Hasta tal punto que para  Inglaterra, Suecia,
    España, Portugal, Italia, Grecia, incluso una parte de Francia, Irlanda, etc  sería más fácil, más natural, –también emocionalmente–, una federación con América que hacerlo con la  Europa de alma Jacobina y Hegeliana.

    Cuando Napoleón nuestras élites acudieron obsequiosas a rendir pleitesía a la frontera. Han pasado 200 años y siguen igual.
    Hay otra perspectiva que ayuda a entender la aberración en la que se está porfiando temerariamente. La sistémica: La de la Ley de Ashby. La reducción de libertad que se produce en cualquier sistema complejo cuando un poder central desea mantenerse como tal a toda costa.
    Recordemos: El coste de los controles en cualquier sistema crece a un orden de magnitud superior al de la producción del sistema en libertad.
    A medida que aumentan la complejidad y el tamaño, el poder central necesita incrementar los controles que son cada vez más caros y menos operativos y la producción del conjunto entra en rendimientos decrecientes o negativos.
    La UE ya es hoy un 30% más cara fiscalmente que, por ejemplo, Japón o USA. Sigue creciendo (este año casi un 3%). Mientras el conjunto va a la bancarrota y ya tiene hasta balanza comercial negativa.
    La propia Ley de Ashby ofrece la solución: Redicir la libertad de los componentes del sistema.
    ¿Eso queremos?
    Por eso han dejado de consultarse sus decisiones y nos cuelan constituciones por la puerta trasera.
    ¿Qué ciudadanía acepta esta conducta y por qué plato de lentejas? Porque, como vemos, tampoco hay lentejas: Nos ayudan a homologarnos con Vietnam.
    Hay que salir del euro por muchas razones pero una de ellas es porque vamos a terminar haciéndolo y es mejor hacerlo en buena armonía y sin romper la baraja.
    Fue un grave error, nos lo dijeron en costosos informes varios premios Nobel y nos han metido en él de cabeza.

    Saludos 
     

  6. Alberto Gil
    Alberto Gil Dice:

    Jose María, me uno a la bienvenida de otros colaboradores y editores de este blog. Cuantos más europeístas seamos, mejor

  7. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Buenos días:
    Estimado Ennecerus, sospecho que A. Recarte no comulgaría con nuestra denuncia de la falacia Ricardiana que hoy es el motor ideológico de las mareas tenebrosas que nos empujan.
    Por otra parte, ninguno de nosotros va a ser más ni menos europeo por defender el euro con emociones hueras. Mal andamos cuando lo que argüimos se reduce a tomar la Victoria de Samotracia por bandera de un continente jacobino hasta las cachas e incapaz de ser construido democráticamente. Vale la pena leer el último libro de Pedro Jota para entender de quién es hija esta Europa continental. El veneno que lleva dentro tiene padre y tiene madre.
    Europa será más fuerte y más importante con países fuertes y con ciudadanos libres que cooperan y no con una moneda voluntarista basada en una Alemania poderosa y acólitos dependientes con una estructura socio laboral asintótica con el capitalismo vietnamita.
    ¿Cómo podemos renegar de 1500 años de nuestra historia, –sin duda mejorable–, y pretender refundar una “Carlomagnia” Laicista con alma de Walkiria nibelunga y, por ende, luterana? ¿Y hacerlo por conminación urgente de un Obama musulmán?
    Nunca, en la interminable historia de las contiendas geopolíticas, le vino bien al débil mimetizar las estrategias del fuerte.
    Un saludo.

  8. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    Hombre, Manu, el pensamiento de Alberto Recarte resulta muy curioso. Imagino que habrás leido sus ensayos sobre la crisis y el desmoronamiento de España, en uno de cuyos factores fundamentales sitúa al euro, de que ha sido y es firme objetor.

    La idea de una moneda única europea no es mala en sí misma. El problema es que no existe un aparato institucional suficientemente maduro, no digamos ya democrático, en el sentido de Montesquieu que lo respalde. Quizás sería bueno repasar la historia del dólar y la creación de la Reserva Federal americana, si no fuera por nuestra tradicional visión europea displicente a las experiencias del otro lado del charco.

    No me cansaré de repetir una y otra vez en que el problema úlrimo de la crisis es la falta de separación entre el poder político y el económico, la falta de independencia real de los bancos centrales y la imposición de un monopolio de una moneda fiduciaria de curso forzoso y pleno valor liberatorio cuyo valor no se determina en un mercado monetario abierto y libre con arreglo a la oferta y la demanda existente en la economía.

    Por este motivo el valor del dinero no tiene ninguna relación con la situación real de la economía y se generan tremendas burbujas que en el lenguaje económico “clásico” se llamaban “inflación”, término hoy relegado a un IPC del que se extraen todos los activos económicos que suben de precio.
     

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