Un peral da peras

Una de las indudables ventajas de la partitocracia española es que sus frutos son siempre predecibles. Con total independencia de las circunstancias concurrentes, el peral siempre da peras. Lo cual, por otra parte, resulta bastante lógico. Como diría Hume, sería verdaderamente extraño que se pusiese ahora a dar melones cuando jamás lo había hecho antes.

El primer ejemplo es el gabinete de Mariano Rajoy, integrado en su totalidad por amigos y fieles. Podía pensarse que la situación crítica por la que atraviesa España en estos momentos, y no sólo su economía, aconsejaban quizá un mayor atrevimiento a la hora de buscar las personas más adecuadas para las diferentes tareas. Pero lo cierto es que la lógica del peral se ha impuesto. El Presidente ha premiado a aquellos que en sus momentos más complicados dentro del partido, especialmente tras la segunda derrota de 2008, mostraron su total fidelidad al líder. Incluso los ministros supuestamente “independientes” no lo fueron tanto a la hora de apoyarlo sin fisuras en esa época, como hizo, por ejemplo, Juan Ignacio Wert, en una serie de artículos de opinión publicados entonces en la prensa nacional. En el teatro de la partitocracia española, los protagonistas saben que los favores siempre se devuelven. Otra cosa es que para hacerlo haya que unir Hacienda con Administraciones Públicas, no sea que Montoro se moleste, inistir con Arias Cañete y Ana Pastor, o colocar a Mato en un puesto tan intrascendente como Sanidad, aprovechando que antes estuvo Pajín y nadie puede quejarse. En fín, que más que adaptarse a las necesidades del país son estas las que deben adaptarse un poco a las peculiares circunstancias del partido.

Pero esta “ley de hierro de la oligarquía”, como la definió Robert Michels al analizar el funcionamiento ordinario de los partidos políticos, tiene su natural reflejo en el PSOE, faltaría más. Las pasadas elecciones generales han propinado a Alfredo Pérez Rubalcaba una formidable lección, difícil de olvidar: el incontestable éxito de Mariano Rajoy demuestra bien a las claras que, en la política española, el que resiste gana. Sí, efectivamente, en nuestra partitocracia bipartidista no es de la propia derrota de la que se aprende, por muy histórica que ésta sea, sino del éxito del vecino. Tras dos sonados fracasos como candidato del PP, tras desaparecer prácticamente en Cataluña en el 2008, tras verse casi contra las cuerdas por el tímido amago de algunos notables, Rajoy urdió las mínimas alianzas con los hoy ministros para resistir en el puesto, y hete aquí que hoy es celebrado por su notable talento político, cual fino estratega que con gran habilidad ha sabido recoger la fruta madura del peral nacional. Es lo que tiene ganar, aunque sea a la tercera.

La lección es clara: Almunia está en el exilio (aunque sea dorado) y Rajoy en la Moncloa. Y si es verdad, como dicen, que las personas inteligentes aprenden por la experiencia ajena y no por la propia, cabe presumir con cierta facilidad cual será la estrategia de Rubalcaba, persona sin duda inteligente. A su disposición tiene la mayor parte de los recursos del poder interno. Instalado desde hace décadas en la oligarquía del partido, ha tenido tiempo de sobra y medios suficientes para urdir las alianzas necesarias. Y al igual que Rubalcaba ha aprendido de las últimas elecciones, se espera que los que ahora le apoyen aprendan de la composición del nuevo Gobierno.

El proceso de selección interna no puede ser un impedimento. Ya se han preocupado los líderes de nuestra partitocracia de que la ley de partidos contenga una sola exigencia al respecto: “su funcionamiento interno deberá ser democrático”. Ninguna aclaración al respecto, ningún requisito adicional. La verdad es que sorprende que para regular el funcionamiento de una simple junta general de accionistas y evitar el ninguneo de los socios minoritarios nuestra legislación contenga decenas de artículos y, en cambio, sólo uno cuando se trata de nuestra principal organización social. Pero, lógicamente, sólo sorprende al ingenuo, no al que sepa quién hace las leyes.

¿Qué cabría hacer entonces para incentivar la asunción de responsabilidades por nuestros líderes políticos, a la que tan poco inclinados están de manera natural? Fortalecer la democracia dentro de los partidos puede ser muy conveniente, sin duda alguna, pero más todavía lo seria arbitrar un sistema electoral que no implique necesariamente que para castigar a un partido haya que premiar necesariamente al otro. Si Rubalcaba consigue su secretaría general, como parece muy probable, sabe que necesariamente terminará como Presidente del Gobierno, tarde o temprano, por la propia inercia de las cosas. Sólo tiene que sentarse a esperar. Y entonces, en su primer Gobierno, comprobaremos una vez más que el peral lo único que da son peras.

14 comentarios
  1. Francisco García Gómez de Mercado
    Francisco García Gómez de Mercado Dice:

    Totalmente de acuerdo, Rodrigo, en que el gobierno no es el gobierno de los mejores como algunos medios han pretendido pintarlo sino más bien fruto de la cadena de favores, del círculo de colaboradores inmediatos del nuevo presidente, que ha hecho su larga travesía por el desierto zapaterista, hasta más que ganar, conseguir mantenerse en pie y esperar a la caída del adversario.

    Pero cuidado con el discurso anti-partitocrático porque los partidos distintos de los dos más grandes pueden ser asfixiantes en sus relaciones entre los dirigentes y sus seguidores. Aquí, como en la corrupción, nadie está libre (en la corrupción los que están libres es que no han tenido ocasión de pecar), y lo necesario más que nuevos partidos que reproducen o maximizarn los defectos de los existentes es un cambio de mentalidad general. 

  2. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Buenas y felices noches, Rodrigo.

    Al ver en tu artículo la referencia a Michels se encendió una lucecita roja porque lo acertado del discurso requiere, en mi opinión, preámbulos aclaratorios so pena de que lluevan epítetos facilones, pegadizos y letales. 
    El tema de fondo es objeto de encendidos debates y graves diatribas.

    Popper llega a denigrar a Aristóteles por ser incapaz de aceptar la sociedad abierta con todas sus míseras consecuencias. Creo que en el mismo capítulo destroza con crueldad a Hegel por dicho motivo con lo cual es fácil ver que las autodenominadas sociedades democráticas las más de las veces no pasan de un desmadrado narcisismo incapaz de verse en el espejo tal cual realmente son. 

    Al final siempre viene quien lo trata de arreglar diciendo que lo que tenemos es el menos malo de los sistemas. Veremos cuánto tiempo dura la cantinela si el paro sigue subiendo, la corrupción reptando y la pobreza creciendo. 

    El caso es que nuestro sistema socioeconómico está tocado en demasiados puntos vitales. El proceso de selección de las partitocracias es probablemente inevitable porque el premio es excesivamente grande, demasiado atractivo.
    Es como saber que hay un Potosí metafórico a disposición de unos pocos y esperar que en esa fiebre del oro y la plata sólo participen los mejores y más santos monjes del convento.
    No es así, es justo lo contrario.

    Por eso las normas de organizaciones sabias, con experiencia de siglos y profundo conocimiento del alma humana dicen aquello que recuerdan los Jesuitas antes de elegir, democráticamente como hacen, a sus Superiores, Provinciales y Generales: “Si quiere serlo no sirve“.

    Probablemente no se trata de arreglar el juguete sino de cambiar el juego reduciendo el Potosí y aumentando nuestras responsabilidades de autogobierno. Complicado porque a estas alturas el convento está casi vacío y los seminarios en derribo.

    Saludos

  3. elisadelanuez
    elisadelanuez Dice:

    Como bien dice Rodrigo, lo más interesante de los productos de la partitocracia es que son previsibles. Lo más preocupante es que los protagonistas y los medios de comunicación realicen el análisis de la formación de este Gobierno, y de lo que está pasando con el PSOE en la oposición sin tener en cuenta el marco de la partitocracia en el que se producen, sin el cual no se entiende bien lo que está pasando. Por ejemplo, el que la sra Pastor  vaya a Fomento, o la sra Mato a Sanidad, así como el enfrentamiento entre Rubalcaba y Chacón por el control del PSOE no puede explicarse bien si no se habla del funcionamiento de los partidos políticos en España y sería difícil de explicar fuera de nuestras fronteras sin estas referencias. Y si no, prueben a intentarlo.

  4. robespierre
    robespierre Dice:

    Hombre, siempre podremos consolarnos pensando en que los amigos y fieles de Rajoy por lo menos tienen carrera y algunos oposición, y puede que hasta sentido común, por lo que  ”a priori” son menos susceptibles de tener primos que se enredan con sobres en gasolineras, u ocurrencias luminosas a cuya ejecución nadie se opone, pero la verdad es que la sensación con la que uno se queda es que si este es el mejor Gobierno posible hay algo que falla en el sistema. Probablemente el que solo se pueda elegir a los Ministros entre los fieles y amigos, incluso cuando se trata de independientes sin carnet. Pero como bien dice Elisa, para entender ese problema hay que hablar primero de partitocracia.

  5. Jeremías Cohen
    Jeremías Cohen Dice:

    Sorprende el bajo nivel de crítica, o la desbordada confianza en este gobierno. Suele ocurrir tras un cambio y en los primeros momentos después de la victoria. La gente tiene necesidad de esperanza, y ese afán puede nublar el sentido. Recuerdo que también tuve esa impresión de excesivas expectativas tras la primera victoria de Zapatero. Esperemos que no se repita la historia.

  6. elpobrecitolibrepensador
    elpobrecitolibrepensador Dice:

    Y como toque jurídico, cabe añadir que en la práctica tenemos un Gobierno absolutamente presidencialista (el sr. Rajoy hasta preside la Comisión Delegada para Asuntos económicos, para que sus Ministros de Economía y Hacienda no lo hagan y así que uno no tenga prelación sobre el otro) mientras que nuestra pobre Constitución nunca pretendió tener algo así como un Presidente de la V República francesa o un Presidente de los USA. Esta deriva presidencialista es un producto más de la partitocracia española, donde al final los hábitos del partido se imponen también en el Gobierno. A mí personalmente me gustaría que la ciudadanía decidiese sobre si quiere este tipo de Gobierno o no, porque probablemente entonces las reglas para elegir a un Presidente con tanto poder deban de ser otras. Solo apunto este tema, porque no soy experto en Derecho Constitucional, pero creo que merece la pena que lo traten en el blog.

  7. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    Decía Hauriou que en los partidos políticos florecía el caudillaje. Una de las paradojas de la Partitocracia, porque ¿hay algo menos democrático que el caudillaje?.
    Y ya puestos a tener Caudillo, Rajoy es preferible a ZP. Vale que no es Viriato ni es Hernán Cortés; pero para los tiempos que corren es apañadillo, se le ve bien intencionado, no te mete el dedo en el ojo como hacía el otro… es lo que hay. 

  8. Jesús Casas
    Jesús Casas Dice:

    Es consolador leer a alguien que mantiene la independecia de criterio antes y después del 20N. Vemos a la sociedad española y a los medios de comunicación siempre preocupados en exceso por quién forma el Gobierno,incluso en las “quinielas” anteriores a los nombramientos, aludiendo a la conveniencia de tener el móvil encendido por si el Presidente te llama, o te “envía un motorista” como se decía ocurría en el régimen de Franco. La cosa es que sigue sin llover aunque haya cambiado el Gobierno, que es un conjunto de señores más menos capaces que tienen que gestionar la Administración de Estado conforme al art.97 y siguientes (y demás) de la Constitución, es decir, que el Gobierno ni ostentala representación popular, ni es “electo” como se dijo del ahora (sí) Presidente, ni tiene influencia sobre el régimen pluvial, aunque lo digan nuestros primos de carácter italianos. En Bélgica no ha pasado absolutamente nada grave porque estuvieran casi un año sin gobierno, porque la sociedad civil hace todos los días más o menos lo que debe, el parlamento funciona, la administración funciona y, sobre todo, el sistema judicial funciona. Puesto que los perales dan peras y no son olmos, como bien dice Rodrigo, y la concentración de “poder” (no se habla de competencias o responsabilidades) en manos de un partido político es la mayor que recordamos en la historia de la democracia, la sociedad civil ya puede estar atenta y pedir que, como dijo en su discurso de investidura el Sr. Rajoy, la dejen un poco de libertad (por ejemplo, bastaría que se cumpliesen las Directivas de la Unión Europea sobre excepcionalidad del silencio administrativo negativo, en lugar de hacer trampas legales). Me temo que vamos a seguir leyendo nombramientos todos los dias pero, y no sé porqué me da que mirar tanto al Gobierno es una forma de no hacer uno lo que es debido, vamos, como tener encendido todo el día el ordenador leyendo correos-e para no acabar los contratos y lo escritos…

  9. Carlos Javier Galán
    Carlos Javier Galán Dice:

    Vaya, una voz distinta en medio de tanta unanimidad y tanta loa. Se agradece por higiene mental.
    En la gente más próxima al presidente -Soraya, Mato, Moragas, C. Martínez Castro, Nadal…- se han limitado a hacer mudanza de Génova a La Moncloa, sin más.
    Como escribía el otro día Lucía Méndez en El Mundo, esperemos que el nuevo Gobierno no se haya creido todo lo que han escrito sobre él, porque apañados vamos. 
    ¿Y sabéis qué es aún peor? Que los políticos han ido consiguiendo, poco a poco, que este esquema perverso (los míos/los otros, sectarismo en vez de mérito) se haya ido trasladando a otros ámbitos de la vida pública. Por ejemplo, el periodismo, donde el fenómeno es muy preocupante. Y, como muy bien sabéis y denunciais, la judicatura: http://www.expansion.com/accesible/2011/12/06/juridico/1323175645.html . Eso acaba con la independencia de los otros poderes y de los contrapoderes.

  10. Robespierre
    Robespierre Dice:

    Otro interesante byproduct de la partitocracia es que tenemos una nueva alcaldesa en el ayuntamiento de Madrid a la que nadie ha votado para el puesto, sin que al anterior alcalde le haya sobrevenido ningun infortunio, Dios no lo quiera, sino que simplemente le molaba mas ser Ministro. El que ademas su carrera politica haya empezado como primera dama remite a otras latitudes, aunque las sras de kirrchner y de Clinton por lo menos se presentaron a las elecciones con exito en el primer caso y sin el, en el segundo, lo que tambien da para pensar. A mi me parece bien que las peimeras damas tengan carrera politica propia, pero que se presenten por favor a las elecciones, aunque luego arrasen.

  11. Francisco García Gómez de Mercado
    Francisco García Gómez de Mercado Dice:

    No soy forofo de Botella, pero, en honor a la verdad, hay que decir que ya hace tiempo era la alcaldesa futura, a la espera de que Ruiz Gallardón siguiera su “cursus honorum”.
    Probablemente, si estuviera en mi mano, no nombraría a AB como Alcaldesa de Madrid pero no olvidemos que lo que votó la gente fue una lista de partido y no a un señor. Y al menos para quien estuviera “al loro” de estos negocios, ya en mayo (y antes) se sabía que AB acabaría siendo la alcaldesa.
    No es, por lo demás, la primera ni la última vez que un nombramiento de alcalde o presidente de algo determina que otro del partido le sustituya.

  12. robespierre
    robespierre Dice:

    Tiene razón Francisco en que a la alcaldesa la eligen los concejales y que los ciudadanos eligen las famosas listas cerradas, pero no obstante si el sr. Gallardón ya sabía, y los ciudadanos también, que lo que él quería de verdad era ser Ministro y no Alcalde ¿no hubiese sido mejor y más honesto que no se hubiera presentado a la alcaldía? Ya se que es mucho pedir a la clase política, pero para eso estamos los ciudadanos ¿no?

  13. Rodrigo Tena Arregui
    Rodrigo Tena Arregui Dice:

    Como estaba previsto, el próximo Presidente del Gobierno de España será el Sr. Rubalcaba. Eso sí, después de protagonizar debates (1, 2, 3… los que sean) tan apasionantes como el último con el Sr. Rajoy. Pero al final, por la propia inercia de las cosas, el PP perderá y Rubalcaba verá culminado su sueño personal y premiados todos sus esfuerzos, pese a que por el camino haya protagonizado la mayor derrota del socialismo español a los largo de su historia. ¿No les parece un poco deprimente?

Los comentarios están desactivados.