El déficit tarifario en el sector eléctrico

(Con Alberto Martín García)

Siguiendo en esa línea de facilitar a los consumidores el conocimiento del intrincado y casi inexpugnable mundo del sector eléctrico vamos a presentar en este post un tema bastante conflictivo por las posturas enfrentadas que existen al respecto. Me refiero al conocido como “déficit tarifario” que, para entendernos, podemos definir como: la diferencia entre la tarifa regulada que paga el consumidor por la energía  eléctrica y todos los costes reales asociados a la misma

En la actualidad, esta diferencia acumulada entre ingresos y costes asciende a 22.850 millones de euros,  según las Compañías eléctricas. 

Ante esta realidad, las dos preguntas que puede hacerse el lector son:

¿Cuál es el origen de este déficit?

¿Cómo se ha llegado a este importe?

Para responderlas adecuadamente es necesario echar la vista quince años atrás y analizar como estaba el sector en esos momentos.

Hasta el año 1997, el Ministerio de Industria era el encargado de calcular los costes del sistema eléctrico y de repercutirlos al consumidor final vía tarifa, la llamada tarifa integral (que “integraba” todos los costes). Básicamente este cálculo consistía en dividir los costes del sistema entre la totalidad del consumo esperado para el año siguiente. Como es lógico este cálculo era una estimación que año a año se iba corrigiendo, pero toda la responsabilidad recaía sobre un único agente.

En ese año, se aprobó la Ley 54/1997, de 27 de noviembre, del Sector Eléctrico (transposición de la Directiva 96/92/CE, de 19 de diciembre) que liberalizaba todas las actividades del sector (generación, transporte, distribución y comercialización).

Una vez aprobada esta Ley, comenzaron a darse los primeros pasos para su liberalización. Se estableció un mercado mayorista liberalizado de compra-venta de energía eléctrica, manteniendo las tarifas integrales para el consumo minorista, que sería gestionado por el Operador del Mercado Eléctrico (OMEL). Cada día este Operador abre una subasta para las 24 horas del día siguiente, entrando en primer lugar, como ofertante, por parte de las generadoras, la energía nuclear, pues estas centrales no pueden detenerse dado el elevado coste que ello representaría; a continuación, por mandato legal, entran las energías renovables y seguidamente, por motivos económicos, las fósiles (carbón, petróleo y gas). Por parte de los demandantes, comienza el correspondiente al consumo residencial, para intervenir después las Pymes y empresas de servicios y finalmente los grandes consumidores. Cuando los ofertantes de energía (generadores) y los demandantes (comercializadoras) llegan a un punto de encuentro, éste es el que determina el precio de la toda la energía vendida en la subasta para esa hora.

Dado que el consumidor, durante un periodo de tiempo determinado (un año, seis o tres meses), paga una tarifa fija por la energía consumida y el coste de la misma varía permanentemente de un día para otro, se produce una disfunción en las Compañías eléctricas entre sus ingresos y gastos.

En los últimos años, el precio del petróleo ha experimentado un incremento espectacular, de30 a120 euros, mientras que las tarifas no se han incrementado, ni de lejos, en esta proporción. Esta circunstancia unida a los propios defectos del sector han hecho posible la existencia del déficit tarifario, que apareció por primera vez en el año 2000 cuando el Gobierno no quiso trasladar a los precios de la electricidad el súbito y brutal incremento del precio del petróleo. En el año 2008 hubo otra subida notable de esta materia prima que tampoco se trasladó al precio final por el impacto que supondría en la economía nacional y también porque había elecciones generales ese mismo año.

La propia CNE ha señalado que:

“No se cuestiona la propia existencia del pool y su continuidad, imprescindible en el modelo actual de liberalización de los mercados. Lo que se quiere es buscar soluciones a los problemas del pool, para que estos no destruyan y desvirtúen el sistema”.

El Gobierno a la vista del mal funcionamiento del mercado intentó reconducirlo mediante la  aprobación del Real Decreto-ley 6/2009, de 30 de abril, en el que entre otras medidas, como la creación de la TUR, fijaba un plan para eliminar el déficit tarifario en el año 2013 mediante una reducción progresiva, año tras año, en el periodo 2009-2012. El primer año de funcionamiento del nuevo plan hubo una desviación de 3.000 millones de euros lo que puso de manifiesto la dudosa viabilidad de las previsiones. Posteriormente, en el año 2010, se aprobó el Real Decreto-ley 14/2010, de 23 de diciembre, que sigue sin solucionar el problema, más bien al contrario ha incrementado la confusión y ha provocado los litigios que hemos comentado en otro post.

En el lado contrario, se posicionan los que niegan la existencia del déficit tarifario en base a los siguientes argumentos:

* En el año 1997, el Gobierno creó una partida denominada Costes de Transición a la Competencia (CTC) que se incluyó en la tarifa eléctrica de venta con el fin de dar estabilidad al sector y compensarle del paso de un régimen regulado a otro de libre mercado, estableciéndose un pago máximo de 8.600 millones de euros. En el año 2006, el Gobierno canceló anticipadamente esta ayuda, con un importe total pagado de 12.000 millones de euros, muy por encima del máximo estipulado, lo que supuso un “negocio redondo” para las Compañías eléctricas que se beneficiaron de un superávit inesperado.

* Bajo la presión del supuesto déficit tarifario, las Compañías se han beneficiado de otras medidas gubernamentales, como han sido la concesión de prórrogas de explotación de centrales hidroeléctricas y nucleares, completamente amortizadas.

* En las subastas diarias del mercado, dado el procedimiento seguido, la energía nuclear se está pagando a precios muy superiores a su coste, sobretodo en la procedente de aquellas centrales cuya vida útil se ha prorrogado.

* El resultado de las subastas en las que se fija el precio de la TUR está bajo sospecha porque desde el tercer trimestre del año 2009 en que entró en vigor esta tarifa, siempre han arrojado un precio superior al que luego ha resultado ser el precio del “pool” (el mercado mayorista). La propia CNE está investigando este asunto.

 * Los distintos Gobiernos han “permitido” que las Compañías eléctricas carguen en la factura mensual una cantidad promedio de 3 euros por el alquiler del contador, cuando el coste actual de un equipo de esta naturaleza está alrededor de 30 euros. Es decir, que en el primer año se paga el contador y a partir de entonces, la Compañía ingresa, de promedio, 40 euros anuales por cliente, que estimando un parque de contadores de 20 millones de unidades supone un ingreso neto de 800 millones de euros al año.  

* Para favorecer el consumo de carbón nacional, se incluye en la factura al consumidor, el denominado “Impuesto eléctrico”.

* El sistema de facturación de las Compañías eléctricas no ofrece garantías al consumidor, como se ha podido comprobar en sentencias recientes de los Tribunales de Justicia.   

Como resumen de lo expuesto, los detractores del “déficit tarifario” afirman:

“Los consumidores de electricidad tenemos que soportar una deuda ficticia con las Compañías eléctricas generada por defectos en el diseño del Mercado, avalarla con nuestro patrimonio (el Estado), y hacernos cargo de sus intereses de demora. El llamado “déficit tarifario”, que no es más que un déficit regulatorio creado artificialmente, asciende al día de hoy a 22.850 millones de euros. Este endeudamiento además va a seguir creciendo, como mínimo, hasta 2013, por un valor estimado en otros 5.000 millones de euros.

Y por si fuera poco, las Compañías eléctricas siguen vendiendo bisutería al precio de joyería, obteniendo unos enormes beneficios caídos del cielo (Windfall Profits) por valor de 3.500 millones de euros anuales.

Nos han inculcado que hay que pagar por la electricidad lo que realmente cuesta y que las energías renovables disparan su precio”.

Presentadas ambas posturas y sus razonamientos en torno al “déficit tarifario”, considero debo “mojarme” y expresar mi opinión personal al respecto.

No siendo un experto en la materia me atrevo a afirmar que si bien, desde el punto de vista contable, existe el denominado “déficit tarifario”,reconocido por el Gobierno, debido a las circunstancias que se han expuesto en el presente post, la realidad es que las Compañías eléctricas están obteniendo, a cambio, otros beneficios que no se contabilizan pero que repercuten favorablemente en sus cuentas de resultados anuales.

Recientemente, el Gobierno ha anunciado una congelación del precio de la TUR, cuando, en realidad, podría haberse producido una bajada ya que el precio de la energía mayorista ha descendido últimamente debido a la benignidad de las temperaturas invernales.

Por todo ello considero que debería llevarse a cabo un estudio serio y detallado de todo el proceso para llegar a una valoración real del posible “déficit tarifario” si es que existe. 

 

11 comentarios
  1. Alberto Gil
    Alberto Gil Dice:

    Enhorabuena a los editores y a los autores del post por encarar con valentía y objetividad uno de los arcanos de la singularidad hispana. El poder de las eléctricas en este país es enorme y dificulta que los distintos gobiernos encaren el “problema” del déficit tarifario con la misma valentía y objetividad. Ojalá el nuevo gobierno lo haga demostrando que no debe nada a nadie, pero por ahora nada hace pensar que será así. Hay que añadir a lo que dice el post que cuando bajan los precios del petróleo o el gas (y esto ha ocurrido más de una vez) tampoco se repercute esa bajada en las tarifas, con lo que lo comido por lo servido. Y que si dicho déficit tarifario fuera real las empresas eléctricas españolas estarían quebradas  y sin embargo algunas de ellas pasan por ser de las más rentables del mundo. Aquí huele a gato encerrado y como siempre los consumidores españoles pagan el pato y el gato, mientras que algunos hacen su agosto y de paso empujan a la economía española hacia un corporativisimo corporativo que apesta a tercermundismo. ¿Alguien cree que la competencia entre ellas es real, que no hay pacto bajo cuerta? Por cierto, que tampoco se les ha subido los impuestos a estas empresas, una forma de que devolvieran los muchos privilegios regulatorios con que cuentan… Curioso, ¿no?

  2. elisadelanuez
    elisadelanuez Dice:

    Muchisimas gracias a los autores del post por desvelarnos este misterio del “déficit tarifario” que siempre crece y crece, a la par que los beneficios de las grandes empresas eléctricas y su influencia política, envidia de cualquier lobby o exmonopolio que se precie. Y en cuanto a que podemos hacer, David, pues de entrada recomendar y retuitear este post a todo el mundo para que los consumidores empiecen a tener opinión sobre el tema y a presionar al Gobierno de turno. Espectacular lo que nos cuestan los contadores. Enhorabuena.

  3. guillerm núñez
    guillerm núñez Dice:

    Felicidades al autor, pues la lectura de su post me ha permitido comprender mejor el “intrincado y casi inexpugnable mundo del sector eléctrico”, en el que el entrecruce de los intereses privados y públicos adquieren una dimensión abrumadora para todos los españolitos consumidores. Sin duda, post tan didácticos y clarificadores como este contribuyen de manera decisiva a tomar conciencia de lo que subyace en el “negocio” de la energía eléctrica en España.

  4. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    Ingratos… son Uds muy ingratos.
    La “liberalización” -como es notorio- favorece grandemente al “consumidor” por aquéllo de que ahora tiene dónde elegir y así bajan los precios, etc etc… A más liberalización, más calidad de vida y más barato todo.
    ¿Cabe imaginar mayor horror que un país en que la energía estuvera nacionalizada? ¡No se podría vivir ahí! ¡Eso sería Fascismo, por lo menos!
    ¿Y qué si el contador se amortiza en un año, etc etc? Lo mismo pasa cuando alquilamos un coche en vacaciones, echen Uds cuentas, y nos parece de perlas. Además, si se avería el contador… ¡lo arregla la Compañía! ¿Y el mantenimiento del contador, el engrase, las revisiones…? ¿Han pensado Uds en ello?  ¿A que nadie ha pagado nunca por estos conceptos? Claro, porque se ocupa la pobre Compañía GRATIS. ¡Hay que reflexionar un poco antes de hablar a la ligera!
    Y aún osan meterse con las centrales nucleares de larga duración, porque son rentables… ¿no habrían de serlo? ¿Acaso las Compañías van a mantener las centrales abiertas sin ganar algo a cambio? ¿Qué son, empresas con ánimo de lucro (un razonable beneficio)  o Hermanitas de la Caridad?
    Lo que pasa es que somos unos quejumbrosos, que no sabemos agradecer debidamente a los eléctricas y a SUS gobiernos los desvelos que nos dedican. Demos gracias por tanta liberalización y sus ventajosos efectos, paguemos (mientras nos quede algo de dinero)  y aplaudamos. Y veamos la tele (eléctrica, por supuesto).

  5. marga
    marga Dice:

    “El Operador del Mercado Eléctrico (OMEL) abre cada día una subasta para las 24 horas del día siguiente……. ”
    ¿Nadie se ha percatado de que en estas subastas las generadoras (ofertantes) y los demandantes(comercializadoras)  que establecen el precio son las mismas empresas con otros nombres? Es decir: pongo el precio que me dá la gana, pues nadie me lo va a discutir.

  6. Robeapierre
    Robeapierre Dice:

    Muy interesante…otra tomadura del pelo para el consumidor/ contribuyente, vulgo paganini. ¿no es este un tema importantisimo para exigir trnsparencia? Al gobierno y al sector electrico. Empezando por unas facturas de la luz transparentes y comprensibles. Claro que eso no le interesa a nadie mas que al propio consumidor…

  7. Diego Campos Lóriz
    Diego Campos Lóriz Dice:

       En una historieta publicada en “Din, Dan” en 1968 (44 años no son nada) el genial Vázquez muestra a su Anacleto (“agente secreto”) intentando descifrar un importante documento en clave. Tras 75 horas de trabajo, con barba de tres días, los ojos semicerrados de cansancio y el vientre distendido por la ingesta de café, Anacleto se rinde y declara que jamás logrará descifrar el recibo de la luz.
       En otra historieta de la misma época, el astuto Anacleto “filtra” el recibo de la luz a los agentes del servicio secreto rival con la esperanza de que ellos lo entiendan. Se lo devuelven indignados: “¡Toma! ¡Esto no hay quien lo descifre!”.
      En otra historieta (de 1970) se le encarga a Anacleto que resuelva el misterio de la desaparición de los mejores matemáticos del mundo. El arrojado agente se introduce en la guarida donde se encuentran secuestrados los científicos. Resulta capturado y, antes de ejecutarlo, “el malo” le revela el secreto: su ambición es convertirse en el amo de las reservas mundiales de cubitos de caldo, para lo cual ha construido una inmensa fábrica subterránea y ultrasecreta.
        -Pero no lo entiendo, -dice Anacleto hecho un lío- Fabricar sopicaldo es un asunto legal…
        -¡Pero mi consumo de energía es enorme, y las facturas de la luz me están arruinando! –grita lloriqueando el malvado -¡Y no las entiendo! ¡No las entiendo! ¡Ni los mejores matemáticos del mundo logran descifrarlas!
       Total, que llevamos así cerca de medio siglo. El Ministerio de Industria debería solicitar el reconocimiento del recibo de la luz como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

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