La financiación de los grandes sindicatos ¿una parte del problema?

 

En todo occidente el papel de los sindicatos en la consolidación de los derechos sociales a lo largo de los siglos XIX y XX ha sido indiscutible y su rol como grupo de interés en defensa de los trabajadores reconocido como un elemento más de las sociedades democráticas avanzadas. En España los movimientos obreros y sindicales, desde que empezaron a surgir a partir de 1833 han constituido un elemento fundamental de modernización que, unas veces a través del conflicto, otras mediante la negociación, han condicionado que poco a poco, se fuera construyendo un sistema en el que la garantía de un cierto bienestar para la clase obrera y la movilidad entre clases sociales terminaran siendo una realidad.

Durante la transición, como hemos comentado en otros post: (ver aquí), un pacto no escrito hizo que los poderes públicos primaran a dos centrales sindicales (CCOO y UGT) por encima de las demás, sin perjuicio de favorecer también a otros sindicatos que unían a sus reivindicaciones sociales otras de carácter nacionalista. En un primer momento, esta decisión obedecía a la necesidad de legitimar unos acuerdos imprescindibles para alcanzar la necesaria paz social que permitiría el avance de la democracia en España, a pesar de los embates de la crisis económica de finales de la década de los setenta y primeros años ochenta. Para ello se cedió a la pretensión sindical de adquirir un mayor peso no solo político sino también económico, y a la configuración de los sindicatos no solo como organizaciones meramente reivindicativas sino también prestadoras de servicios. Lo cierto es, que este modelo de concertación social ha tenido aspectos positivos y ha coadyuvado que en estas últimas décadas, salvo excepciones y conflictos puntuales, no hayan existido en nuestro país grandes tensiones sociales y la estabilidad social ha constituido un valor que ha favorecido el crecimiento de nuestra economía.

Parte de este éxito reside en la atribución de unas funciones institucionales a las centrales sindicales consideradas como mayoritarias, lo que conlleva que gran parte de su financiación se realice con transferencias de fondos públicos aunque disimulándolo por muy diversas vías. Se trata de canales con cobertura legal y que, incluso en la mayoría de los casos tienen relativa publicidad al aparecer anunciados en los diversos boletines de las diferentes administraciones que los conceden. Sin embargo la cuantificación total de las cuantías es muy difícil de precisar dada la poca transparencia y la dispersión en la que todo este proceso se desenvuelve, aunque el profesor D. Fernando Suarez Gonzalez realizó un intento de valoración en su trabajo “La situación sindical”, publicado en el nº 86 de Anales de la academia de Ciencias Morales y Políticas del año 2009.

En el presente artículo, más que intentar realizar una cuantificación nos limitaremos a repasar los muy diferentes conceptos por lo que estos sindicatos obtienen financiación, cuestión que, por sí, ya resulta reveladora.

Por lo que se refiere a sus infraestructuras, además de contar con la obligación legal que pesa sobre los empresarios de cederles locales en el lugar de trabajo y espacios para divulgar sus mensajes; los inmuebles donde tienen sus sedes han sido cedidos, en su inmensa mayoría, por los poderes públicos, bien bajo la figura de la devolución del patrimonio histórico sindical, bien por la subrogación de CCOO y UGT en la posición del antiguo Sindicato Vertical franquista. (Por ejemplo, la sede principal de la UGT en la Avenida de América de Madrid, que  se encuentra en un edificio de nueva planta que se construyó para aquel), bien por la mera cesión de espacios derivada de la negociación colectiva. En estos días, precisamente, nos encontramos con que en Madrid, determinadas dependencias ministeriales ocupadas por centros directivos del Ministerio de Trabajo están siendo desocupadas y los funcionarios trasladados forzosamente para ser cedidas a CCOO.

Para cubrir sus gastos de gestión ordinarios, además de las cuotas de sus afiliados, todos los sindicatos reciben una subvención pública en virtud del número de representantes que obtienen en las elecciones sindicales regulada por el Real Decreto 1971/2008, de 28 de noviembre, por el que se regula la concesión de forma directa de subvenciones a las organizaciones sindicales y asociaciones empresariales por su participación en los órganos consultivos del Ministerio de Trabajo e Inmigración, de sus organismos autónomos y de las entidades gestoras de la Seguridad Social (BOE de 29 de noviembre de 2008). Además, una parte importante del coste de personal que necesitan para la realización de sus actividades es sufragada por las propias empresas que abonan los salarios del personal liberado que, a través de la figura de la acumulación del crédito horario de los representantes de los trabajadores en determinadas personas designadas (liberadas) por el sindicato, dejan de prestar sus servicios para la empresa o Administración que los contrató para dedicarse a tiempo completo a aquel. En este sentido, es importante destacar que durante los últimos años, un objetivo sindical en sus negociaciones con los empleadores del sector público ha sido el ampliar el número de liberados por encima de lo establecido con carácter mínimo por la legislación vigente, constituyendo este logro tanto una fuente indirecta de financiación, como un instrumento clientelar para privilegiar a algunos de sus afiliados.

Por otra parte, los sindicatos han desarrollado un eficaz mecanismo que captación de fondos públicos con carácter finalista presentándose con regularidad a las convocatorias de subvenciones anunciadas por las diversas Administraciones Públicas (central autonómica, local e institucional) para el fomento de la actividad asociacionista, la realización de todo tipo de estudios, programas sociales, planes de igualdad, integración de inmigrantes, etc…; siendo adjudicatarios de este tipo de ayudas como si se tratase de una organización no gubernamental más. Como ya afirmamos antes, resulta tremendamente complicado determinar el monto total derivado de esta fuente de financiación pues la información de las subvenciones y ayudas concedidas aparece disgregada en los centenares de boletines oficiales del Estado, CCAA, Diputaciones, Ayuntamientos, etc…

Participar en los foros institucionales es una actividad, por lo general, retribuida. Unas veces lo es de manera directa al propio sindicato; así, por ejemplo, el Ministerio de Trabajo e Inmigración les concede anualmente una compensación económica por su participación en los órganos consultivos centrales y territoriales del Ministerio, de sus organismos autónomos y de las entidades gestoras de la Seguridad Social. También, en ocasiones, el abono se realiza a título personal a favor de aquellas personas que son designadas por el sindicato para participar en la comisión o consejo de administración correspondiente. De esta manera, representantes de los sindicatos pertenecían a los consejos de administración de las quebradas Cajas de Ahorros y siguen formando parte de los consejos de los entes públicos titulares de las televisiones y radios públicas; de los entes del sector empresarial y fundacional público estatal, autonómico o local; de los órganos que controlan el fondo de pensiones de los funcionarios públicos; de la Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales, entre otras muchas instituciones. Según parece, a través de donaciones de los designados en dichos órganos de una parte de sus honorarios los sindicatos también encuentran otra vía de ingresos.

Atención especial merece, el papel que para los sindicatos más representativos supone su participación en la gestión de los recursos recaudados a los trabajadores y empresarios bajo el concepto de “formación profesional”. La cuota de formación profesional es el resultado de aplicar el tipo de 0,70% a la base de cotización por contingencias profesionales ala Seguridad Social. De ese 0,70%, un 0,1% es la parte que se detrae de la nómina del trabajador y un 0,60% es la parte que soportala empresa. Una parte importante de lo recaudado es gestionado porla denominada Fundación Tripartita para la Formación en el Empleo, en la que participan el Ministerio de Trabajo e Inmigración por la Administración, la CEOE y CEPYME como representantes de la empresa y CCOO, UGT y CIG como organizaciones sindicales más representativas.  La forma en la que se gestionan esos fondos ha sido hasta tiempos recientes muy opaca y, de hecho, en la página web institucional, los últimos datos ofrecidos se refieren al año 2008. Aunque la reforma laboral reciente pueda afectar en parte a este recurso al permitir la entrada en este negocio de empresas de formación acreditadas, no dejara de ser una vía importante de ingresos.

Por otra parte, el Servicio Público de Empleo Estatal, distribuye directamente entre las centrales sindicales mayoritarias millones de euros con esta finalidad. También las Consejerías de trabajo de las Comunidades Autónomas, en desarrollo de sus políticas activas de empleo, les adjudican numerosos recursos para esta finalidad. El control financiero sobre la forma en la que esos fondos se aplican a la organización de cursos difiere de unas comunidades a otras, pero ha sido históricamente escaso y el control de calidad sobre el nivel de la enseñanza impartida en ellos y la cualificación de los ponentes que los imparten muchas veces es inexistente.

Asimismo, los sindicatos también perciben ingresos como prestadores de servicios a los trabajadores, tanto a los afiliados como a los no afiliados, destacando los servicios de carácter jurídico, pero salvo las primeras consultas, facturan por estos servicios unas cantidades que no divergen demasiado de los precios de mercado. También, hasta la entrada en vigor de la nueva reforma laboral, por su participación en los expedientes de regulación de empleo, que es obligatoria por mandato legal, facturan un porcentaje sobre el importe de cada indemnización percibida por los trabajadores. Cuestión ésta que, al margen de la consideración ética que pueda merecer, incluso es dudoso que tenga un apoyo jurídico firme dado el carácter preceptivo de su intervención y la imposibilidad para el trabajador de poder optar por otras posibilidades. En su momento, intentaron incorporarse al negocio inmobiliario a través de la constitución de cooperativas de viviendas y al sector asegurador, pero en general con resultados muy poco alentadores.

En definitiva, todo el conglomerado de intereses que se ha ido tejiendo alrededor del rol institucional de los sindicatos más representativos ha dado lugar a una creciente dependencia de la financiación pública lo que provoca, cada vez con mayor frecuencia, soterrados conflictos de intereses entre los que son propios del sindicato como organización y los que afectan a sus representados como colectivo. El consecuente distanciamiento entre estos sindicatos y las bases de trabajadores se traduce en su progresiva pérdida de apoyo real.

Cada vez es menor la afiliación de los trabajadores a estas organizaciones y la diferencia entre la representación real obtenida por los grandes sindicatos y los múltiples sindicatos sectoriales, independientes o minoritarios que han ido surgiendo se acorta elección tras elección. Un ejemplo de ello es el resultado de las últimas elecciones enla Administración Generaldel Estado donde, hasta el 1 de septiembre de 2011, CCOO y UGT, si bien son las centrales con mayor número de representantes, obtienen juntas solo 411 de los 936 representantes. Es decir menos de la mitad del número total. Sin embargo, su influencia a la hora de liderar la negociación colectiva y su capacidad de percibir fondos públicos permanece intacta y es desproporcionadamente superior a la de sus competidores gracias a las sucesivas reformas legales que, cada vez, priman más el ámbito institucional de la representación sobre el ámbito de actuación de los representantes directamente elegidos por los trabajadores en cada centro de trabajo.

Así pues, podemos concluir que parece necesario reordenar esta situación, sistematizar mejor y dotar de mayor transparencia a las fuentes de financiación de los sindicatos considerados como más representativos y, en la medida de lo posible, facilitar una cierta autonomía financiera que no les haga tan dependientes del sector público. Es posible incluso, que sea conveniente revisar este mismo concepto de “sindicato más representativo” para que el rol institucional de cada agente social se corresponda mejor con la realidad social que representa enla práctica. Deeste modo, tal vez pudiera reforzarse la legitimidad de los sindicatos que, por tradición e historia, les corresponde y que sin embargo, ahora resulta cuestionada por amplios sectores sociales.

En ese sentido, revisarla Ley Orgánicade Libertad Sindical quizás sea también una de las tareas pendientes que haya que abordar para impedir que el movimiento sindical, en vez de ser una parte de la solución de la actual crisis del sistema, termine convirtiéndose en una parte del problema.

 

12 comentarios
  1. Guillermo
    Guillermo Dice:

    Interesante artículo. El proceso de rent-seeking de los sindicatos mayoritarios excluyendo a los demás parece análogo a la actuación de los partidos mayoritarios.

    Por cierto, la “devolución” del patrimonio sindical (o de los partidos políticos) sólo podría hacerse a quienes, conforme a los respectivos estatutos y leyes vigentes en el momento de la disolución, hubieran sido causahabientes de no haberse incautado los activos por el Estado. Los bienes de la UGT republicana deberían haber ido a parar a (es un suponer) el conjunto de octogenarios antiguos afiliados, no a otra persona jurídica de nueva creación, por mucho que comparta el nombre UGT. Cualquier otra cosa es añadir un expolio (el del contribuyente) a otro anterior (el de los afiliados republicanos). 

  2. robespierre
    robespierre Dice:

    Sobre el tema del origen de la “fortuna” tanto política como económica de la UGT es muy recomendable la lectura “El declive de los dioses” de Mariano Guindal, no sé si hay más sobre el tema. Y sobre más temas, la verdad. 

  3. elisadelanuez
    elisadelanuez Dice:

    Como siempre, Jose María, muy clarificador e interesante post. La pregunta del millón es ¿los sindicatos no tienen que presentar sus cuentas? Porque esto parece un “post de investigación” dado que, por lo que comentas, resulta muy díficil o imposible saber exactamente qué ingresos proceden de los impuestos de los contribuyentes, aunque se intuye que es una parte muy importante de los ingresos. Supongo que averiguar sus gastos también será complicadísimo. Y también, ya por curiosidad intelectual, me gustaría saber como “cuadran” lo de los “donativos” de las remuneraciones de sus representantes en Cajas de Ahorros y otras entidades. Parece urgente un ejercicio de transparencia, porque si no, como bien dices, la desafección ciudadana seguirá en aumento ante las sospechas fundadas o no de clientelismo, conflicto de intereses o corrupción pura y dura. 

  4. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    Bochornoso el panorama descrito.

    La sindicatocracia vertical de hondos resabios fascistas es muchísimo más peligrosa que la partitocracia.

    ¿No me creen? El abuso sindical es la única circunstancia que ha motivado la aprobación del estado de alarma desde el 23-F, 11-M incluido.

    Las castas sindicales campan por sus respetos, parasitan el presupuesto y son los principales causantes del deterioro constante de los servicios públicos, los más usados precisamente por sus teóricos defendidos.

    De este atolladero sólo puede sacarnos Europa Si los dirigentes europeos deciden que la legislación laboral y sindical se armonice, porque a mí no me cabe en la cabeza que pueda existir un mercado único europeo sometido a leyes laborales y sindicales tan diferentes como las que hoy existen.

  5. Pollosincabeza
    Pollosincabeza Dice:

     
    Los sindicatos han perdido en gran parte, su naturaleza originaria. La participación de los trabajadores en sus decisiones y su actividad es mínima. La legitimidad dada a las organizaciones sindicales por su reconocimiento legal que hace que reciban importantes ingresos por parte de las administraciones, ha hecho que muchas veces se olviden de su función esencial: la defensa de los derechos del trabajador. Sus dirigentes se han convertido en profesionales del pacto y cómplices de un entramado de intereses al que se suman gobiernos y empresarios en detrimento de las condiciones y derechos laborales de los trabajadores.
     
    http://pollo-sincabeza.blogspot.com/2012/02/sindicatos-la-conquista-de-la.html

  6. elisadelanuez
    elisadelanuez Dice:

    Muy interesante el post de pollosincabeza (bonito pseudónimo) recomiendo su lectura. Lo que más me ha gustado es la afirmación de Fernandez Toxo de que ellos se financian en más de un 90% de las cuotas de sus afiliados. Y es que mentir a la cara de los ciudadanos y, by the way, cotizantes obligatorios de su sindicato se ve que es gratis. También se ve que es gratis (para los sindicatos) despilfarrar o desviar fondos públicos, aunque el Tribunal de Cuentas lo diga con todas las letras.  

  7. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    No sé si Toxo se refería a que sus cruceros los paga en un 90% con las cuotas de los afiliados a CC.OO., lo mismo que la colección de Rolex de Méndez los de la UGT.

    Me gustaría puntualizar que en mis críticas a los sindicatos incluyo también a los patronales, coherederos del sindicato vertical franquista y que también se han hecho con buena parte del “patrimonio sindical acumulado”. 

    Podría parecer a priori que a los empresarios no les interesa la negociación de convenios sectoriales y prefieren los de empresa. Yo matizaría que eso no interesa a los empresarios competitivos. A los que ya están instalados puede interesarles unos salarios mínimos altos como los que ellos están pagando porque eso dificulta la entrada de nuevas empresas que puedan competir con ellas. La diferencia es que los empresarios están hechos para la competencia, aunque esté adulterada o amañada y al final, los buenos siempre se acomodan a los cambios.

    Según un estudio (me da pereza buscar el link, lo siento), simplemente con cargarse la negociación colectiva sectorial se crearán 1 millón de puestos de trabajo. Casi nada.

  8. Miguel Angel Sanchez
    Miguel Angel Sanchez Dice:

    Me ha encantado el artículo de principio a fin, recomiendo sin lugar a dudas a leerlo y meditarlo, aportas una información muy clara y tajante algo que me gusta. Enorabuena.
    Un abrazo.
     
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  9. Sindicalista
    Sindicalista Dice:

    Cuando las medias verdades son peores que las mentiras la desinformaciónAdán paso al linchamiento. Se obvia en el articulo que lasorganizaciones empresariales españolas reciben del Estado (gobierno central, autonomías, etc) cantidades similares o superiores a las recibidas por las organizaciones sindicales sin que medie condición de representatividad puesto que no se organizan elecciones empresariales para respaldarlas.
    La afiliación a lasorganizaciones sindicales ha descendido solo en los dos últimos años y en niveles muy inferiores al aumento del desempleo, la mayoría de veces porque los parados no pueden permitirse la cuota mensual.
    Ledisguste a quien le disguste CCOO y UGT agrupan al 70% de afiliacon a sindicatos y a mas del 80% de los representantes sindicales.
    Si quien dirije la empresa dedica parte de su jornada laboral la negociar y supervisar las condiciones de trabajo en la empresa ¿Cual es la razón para que los representantes de los trabajadores tengan que hacerlo fuera de la suya?
    Existe una campaña anti sindical bien clara, con independencia de errores y abusos en que las organizaciones formadas por personas pueden incurrir.
    Su tarea es corregirlos y evitarlos, la de la sociedad es asumir que cuandases articulan las relaciones laborales y la negociacion es fluida todos ganamos. Y la de los trabajadores y trabajadoras es contribuir a la fortaleza de lasorganizaciones sindicales que son las únicas garantes de quela parte débil en la relación laboral no sea avasallada por la poderosa. 

    • Alogenes
      Alogenes Dice:

      Amigo, todo lo que dice no justifica la realidad y el hecho histórico y de la teoría  política más elemenal, de que sindicatos financiados por el Esado constituyen una aberración democrática (igual que los partidos). Partidos y sindicatos estatales son los caracterísicos de los totalitarismos, ya sean de corte fascista o comunista. 

      Saludos

  10. Federico Cárdenas
    Federico Cárdenas Dice:

    Estimado autor:

    Albergaba la esperanza de que por fín alguien comenzara a distinguir cuando se habla de Sindicatos, la diferencia entre los sindicatos “del mundo mundial (UGT CCOO..) y los Sindicatos Profesionales, porque es una estructura sindical que no es uniforme y tiene muchas diferenciaciones en España. Después compruebo con tristeza en su texto donde dice que “todos los sindicatos reciben subvenciones públicas” y siento tener que decirlo es totalmente FALSO. Los Sindicatos Profesionales, y creame he estado en la dirección de uno durante mas de siete años, no recibiemos ni un euro de subvención pública, sólo nos financiamos con cuotas de afiliado o recursos propios o a veces de cesión empresarial, pero no con euros del contribuyente.

    Es más, una de las razones del 70 u 80 por ciento de la afiliación a Sindicatos como UGT y CCOO es que su cuota de afiliación es sensiblemente inferior a las de Sindicatos de policías, enfermeras, auxiliares de vuelo, pilotos,……que para subsistir con recursos propios debemos elevar la cuota de afiliación.

    Otra de las discriminaciones que a mi juicio se cometen es que un Sindicato como UgT o CCOO por el ETT puede intervenir en la negociación de un Convenio por ser sindicatos de mayor representación nacional, aún cuando dichas personas que aparecen en la negociación no son trabajadores de la propia Compañía, y éso lo hemos comprobado algunos en varias negociaciones de Convenios Colectivos, mientras que siendo un Sindicato Profesional pertenecemos a los Comités de Empresa de la propia compañía donde nos han elegido.

    Yo pediría que se empezara de una vez a diferenciar dentro de Sindicatos porque es exactamente igual de injusto que decir todos los políticos son iguales….En España hay un tejido sindical profesional lo suficientemente amplio como para formar una plataforma de Sindicatos Profesionales que no hemos estado nunca de acuerdo con el status quo de estos macro sindicatos y por eso pertenecemos a otras opciones.

    En la emrpesa a la que pertenecía había liberados de CCOO y UGT, nunca vi de Sindicatos Profesionales, así que ruego por favor no nos metan en el mismo saco que nunca elegimos estar, también hemos representado a los trabajadores, mejor o peor, pero desde luego con otra estructura que nada tenía que ver y con muchos más problemas para subsistir.

    Gracias por su atención y por abordar el tema   
                  

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