¿Y tú dónde estabas cuando se “repartían” el dinero de los ERES en Andalucía?

La sucesión de noticias que aparecen día tras día sobre el escándalo de los EREs fraudulentos en Andalucía parece no tener fin. Cuando creíamos haberlo visto todo, escuchar la grabación que publicó el pasado Lunes el periódico El Mundo donde se reproduce la conversación de la Presidenta de Invercaria, y su director de promoción, en la que le exige la elaboración de informes falsos que justifiquen ante los auditores de la Cámara de Cuentas la concesión irregular de ayudas y créditos es una bonita muestra de la crisis moral que asola a las instituciones públicas españolas. No nos queremos en este post ceñir a este caso concreto, sino apuntar algunas reflexiones sobre como es posible que hayamos llegado a esta situación de degeneración moral.

“Historia de un alemán”, el libro de Sebastian Haffner, es probablemente uno de los libros que mejor retrata cómo el poder político consigue empujar a una sociedad para que acepte lo que, visto con perspectiva histórica, solo puede considerarse como moralmente repugnante. Siempre ha quedado en el aire la pregunta de cómo un país que representaba los valores más altos de la cultura de la época, cómo una sociedad formada y culta, pudo llegar a un nivel de degeneración en el que aceptara como necesaria la marginación de los judíos. Pueden albergarse dudas sobre lo que la mayoría de los alemanes conocía de la situación en los campos de concentración, pero caben pocas dudas sobre lo que acaecido cuando se promulgaron las leyes de Nuremberg que marcaban una clara línea entre los ciudadanos arios y los judíos. La aportación más interesante del libro es precisamente la explicación de cómo, una sociedad educada, va aceptando, paso a paso, con pasividad y resignación, el camino hacia la degeneración. El poder sabe que lo único que precisa es convencer a la gente de que es más cómodo no hacer nada y mirar para otro lado, que intentar resistirse y alzar la voz. Tampoco hay por qué remontarse a la Alemania nazi. Lo sucedido en los últimos treinta años en el País Vasco proporciona un ejemplo similar, salvando las distancias, de cómo la mayoría de la sociedad prefiere “no meterse en líos”, y aceptar con pasividad, la presión y las amenazas que se ejercen sobre otra parte de la sociedad, la minoría marginada.

El razonamiento que hay tras este comportamiento siempre es el mismo. A nadie se le puede exigir ser un héroe. Toda persona tiene una vida, un trabajo, una familia,…, cosas que pondría en riesgo si levantara la voz, si denunciara la situación, si se convirtiera en un “héroe”. Aunque al principio la situación le puede “repugnar”, poco a poco se va convenciendo de que en el fondo, él no puede hacer nada, y que por tanto, ¿por qué debería arriesgar su vida y su estatus social?. Mira a su entorno, y ve que todos a su alrededor se comportan igual, y esto le acaba tranquilizando. Al cabo de muy poco tiempo, lo que quizás meses antes le pareciera moralmente reprobable ahora acaba considerándolo normal. El secreto, que muy bien conoce el poder político, es ir empujando la línea moral de permisividad de la sociedad cada vez un poquito más lejos,…, hasta que todo se perciba como normal.

Si echamos la vista atrás a los últimos quince años en España, si contemplamos al deterioro que han sufrido todas las instituciones españolas, desde el parlamento, a los gobiernos centrales, autonómicos o  locales, el poder judicial, los tribunales,…., no podemos concluir con la siempre fácil respuesta de que la culpa la ha tenido la partitocracia. La forma cómo la corrupción y el despilfarro se han arraigado en nuestras vidas y los hemos aceptado sin mayores protestas exige una explicación algo más compleja.

Probablemente más allá de la responsabilidad de la clase política ha llegado el momento de preguntar ¿y tú dónde estabas?

Leyendo los periódicos, o escuchando los comentarios en la calle, muchas veces da la impresión de que todos acabamos de llegar a este país, y nos hemos encontrado con esta “desagradable sorpresa”, de la noche a la mañana. Supongo que la explicación es la misma que la que podía ofrecer la sociedad alemana tras la segunda guerra mundial: el estado es tan poderoso y nosotros tan pequeños, tan anónimos, tan poquita cosa… Esa respuesta reconforta, pero suena algo falsa. Hagamos un repaso.

Tendríamos que empezar por preguntar donde estaban los funcionarios que trabajaban en las administraciones donde se ha extendido la corrupción y el despilfarro, y donde estaban los cuerpos de élite de la administración encargados de velar por su buen funcionamiento. Sí, los políticos tuvieron la culpa. Sí, la partitocracia tiene muchos mecanismos para ejercer presión, para sacar adelante proyectos descabellados, y para expoliar las arcas públicas. Pero en este punto, conviene recordar que los funcionarios cuentan con un extraordinario privilegio con el que no cuenta ninguna otra profesión: un trabajo para toda la vida, asegurado sea quien sea el político que ejerza el poder. Conviene recordar que a pesar de lo que muchos pueden creer, la raíz de este privilegio no está en las difíciles oposiciones que sin duda habrán tenido que superar, ni en el difícil trabajo que tendrán que desempeñar. La razón de este privilegio radica precisamente en poder oponerse al poder político, y proteger el interés general frente a los vaivenes de los intereses políticos. Pero nadie en estos años ha levantado nunca demasiado la voz. Probablemente, tras ponernos todos de acuerdo en que toda la responsabilidad la tiene el poder político, convendría empezar a preguntarse donde estaban los funcionarios cuya función es velar por el comportamiento ejemplar de la administración pública … ¿qué han hecho estos años los interventores de la administración?, ¿cuál era la opinión de los diferentes cuerpos de letrados? ¿Dónde estaban los abogados del estado?,  ¿a qué se han dedicado los funcionarios de los tribunales y cámaras de cuentas? ¿Dónde estaban los jueces o los fiscales? …  Podríamos descender más y preguntar por todos los empleados públicos que hacen funcionar la maquinaria del estado, y que han visto pasar papeles y expedientes dudosos,… Sin duda suena muy injusto preguntarles por qué no levantaron la voz en el pasado, cuando hoy todos comentan que las situaciones irregulares las conocía todo el mundo. Pueden contestar que a ellos no les correspondía. Que se jugaban su carrera profesional, su destino, sus complementos de productividad, su…  vida profesional. El poder político siempre juega con este razonamiento. A pesar de tener garantizado un puesto para toda la vida, siempre hay algo que se pone en juego… y eso puede ser suficiente para considerar que no merece la pena ser un héroe, y llegas a la conclusión de que no te pueden exigir ser un héroe. Nada que reprochar. Solo que no deja de sorprender lo que hemos rebajado el listón de la heroicidad. Sin duda en estos años el poder político en España consiguió su objetivo.

Pero sería injusto cargar las tintas solo en los empleados públicos. ¿Dónde estábamos el resto de nosotros? ¿Qué hicimos cuando vimos construir autopistas absurdas, aeropuertos sinsentido, y despilfarros sin fin? ¿Qué hicimos cuando todos sabíamos que junto al boom inmobiliario la corrupción se había extendido como un cáncer en todos los niveles de la administración del estado? ¿Qué hicieron las empresas cuando se iba extendiendo la nunca demasiado comentada, conocida, ni comprobada práctica de tener que “contribuir” para poder acceder a los contratos de algunas administraciones?

La respuesta en todos los casos es bien sencilla. NADA. Ahora nos queda el recurso de salir a la calle a manifestarnos, pero… ya es un poco tarde para solo “manifestarse”. Ahora es el tiempo de reconstruir una sociedad civil desaparecida y adormecida en la última década para empezar de verdad ejercer el control necesario sobre las instituciones políticas. Si antes había una responsabilidad ciudadana, con más razón la sigue habiendo ahora. Es preciso reconstruir las instituciones públicas, con muchas más garantías, sobre la base de la transparencia y la exigencia de responsabilidades a los que ejercen el poder, y a los que deben velar por su buen funcionamiento. Esperar que por si solo el entramado político, con su interminable rémora de intereses, cambie la situación es esperar demasiado.

Lo que es necesario es que todos los que tenemos interés en que esto no siga así, podamos empezar a decir NO, y si somos suficientes, lo que debería empezar a costar es seguir diciendo siempre que SÍ. Los pasos que podemos dar los tendremos que dejar para otro post.

22 comentarios
  1. Cvm Privilegio
    Cvm Privilegio Dice:

    Un par de preguntas, sr. Redondo, acerca de su atinado envío.

    1) ¿Por qué limita el deterioro moral a los últimos quince años? ¿Qué inflexión se produjo según usted en 1997? En mi opinión, habría que remontarse mucho, mucho más atrás: a 1983, a la expropiación y -sobre todo- a la reprivatización de Rumasa.

    2) ¿Está usted seguro de que no hubo “héroes” en la Administración? Sí, los hubo; pero, a) fueron represaliados y, aunque los tribunales acabaron dándoles la razón, el sufrimiento moral y económico que padecieron no fue despreciable; y b) nadie les apoyó; y menos aún en los medios de comunicación “de referencia”, que en lugar de ello preferian repetir este mantra: “evitar la patrimonialización de la Administración por parte del funcionariado.”

    • Juan Luis Redondo
      Juan Luis Redondo Dice:

      Gracias por el comentario. Probablemente podemos encontrar diferentes puntos de inflexión en este deterioro moral, pero la forma de interpretar la evolución de las instituciones democráticas españolas que me parece más interesante, y de entender su deterioro es partir de la transición y ver su evolución hasta el año 86, en que España ingresa en la Unión Europea. Este hecho supone dotar a España de un armazón institucional, legal y económico con el que probablemente nunca había contado, y le otorga una oportunidad de homologar ese armazón al de los países más avanzados de Europa. Desde ese punto, hay una etapa de entusiamo y consolidación que podemos llevar hasta los años 96, 97 … A partir de ahí, mi percepción es que la “gasolina” europea se acaba, y empieza un proceso de deterioro moral e institucional con el inicio del boom inmobiliario. Pueden buscarse otras fechas, pero el inicio del boom inmobiliario proporciona un interesante punto de inflexión en la moral de este país.
      Seguro que ha habido algunos héroes. No pretende dudarlo. Mi opinión es que han sido muy pocos. Sin duda han sufrido un sufrimiento moral y económico, agravado por la soledad de ser muy pocos. Eso es lo que pretende resaltar el post. La sorpresa de que ante un deterioro tan espectacular, los “héroes” hayan sido tan pocos.
      Y sin duda el apunte sobre los medios de comunicación daría para otra interesante reflexión.

  2. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    Hubo quien  SI hizo algo para oponerse a este estado de cosas.
    Hubo quien alzó la voz contra un proceso que viene de muy muy atrás, viene de los tiempos de Franco, con la Soberanía popular usurpada.
    Y continuó luego. Con la Soberanía popular igualmente usurpada (no hubo elecciones a Cortes Constituyentes, de ahí el orígen de casi todos nuestros males).
    Pero se trataba de poquísima gente. A la que además era muy fácil descalificar, colgarles sanbenitos, y ridiculizar. Y era gente sin respaldo de los poderes fácticos: la UCD (antes Movimiento Nacional),  las Finanzas de aquí y de fuera, la Iglesia, los EUA… No tenían televisión, prensa ni radio. Pero sí, hubo quien protestó.
    Me honro en recordar entre ellos a mi maestro Don Eustaquio Galán y Gutiérrez, Catedrático de Filosofía del Derecho. Denunció –donde pudo, y desde su perspectiva liberal y defensora a ultranza de los Derechos Fundamntales y de la verdadera Democracia- muchísimas cosas, hasta que la edad le venció. NADIE rebatió sus argumentos. Muy incómodos, sin duda.
    No es justo decir que TODOS callamos, porque NO es verdad.

    • Juan Luis Redondo
      Juan Luis Redondo Dice:

      Gracias por el comentario.

      Siempre es injusto decir que no hubo NADIE. En mi post defiendo que pudo haberlos, pero fueron muy pocos. Probablemente por ello merecen el homenaje que les brindas. En cualquier caso yo prefiero no retrotraerme tan atrás, y centrarme en el período que se inicia a finales de los 90.

      Y sigo creyendo que han sido muy pocos los que han hecho algo para oponerse al estado de las cosas. Pocos para el nivel de deterioro al que ha llegado el país, para el número de funcionarios y empleados públicos con que cuentan las administraciones, y para el volumen de despropósitos de despilfarro y corrupción cometidos a la “vista” de todos.

  3. Perplejo
    Perplejo Dice:

    Según publican los medios, el Director de Promoción de Invercaria, al que su jefa presuntamente presionaba para que cometiese una irregularidad, se negó.

    Y, ¿Qué pasó? Pues que perdió su empleo, y ahora se ve obligado a acudir a los lentos y poco fiables Juzgados y Tribunales para defenderse. Si realmente este señor era honesto, y ha pagado un alto precio por serlo y por defendernos a todos de unas prácticas reprobables, es más que posible que semanas o meses después empezase a plantearse si su acto mereció la pena. Si los demás, la mayoría silenciosa, aborregada y servil, merecemos que su carrera se haya visto truncada. Y seguramente habrá llegado a la conclusión de que no. Y, además, si algún otro se planteó en algún momento plantar cara, se lo habrá pensado dos veces.

    Los actos individuales de honestidad no bastan. Los héroes terminan muertos. Hace falta una conciencia colectiva, una masa crítica que se oponga a las prácticas irregulares, porque los gestos individuales siempre terminan igual, con la eliminación del disidente.

  4. Fernando Gomá Lanzón
    Fernando Gomá Lanzón Dice:

    Juan Luis, nuestro blog tiene posts de todo tipo: de crítica política, didácticos, de actualidad social, sobre educación, etc, entre los cuales están los que, como éste, calificaría como “de reflexión general” sobre la sociedad en la que vivimos, que me parecen muy necesarios y a los que soy muy favorable.

    Los medios de comunicación ya no son, como entonces, un oligopolio del poder político y económico, es un hecho que las sociedad tiene capacidades comunicativas masivas como nunca en la historia. Ahora ya no hay excusa para permanecer pasivo, porque nuestra acción puede ser eficaz.

    ¿Dónde estábamos cuando pasó todo aquello? Bueno, para contribuir a evitar que dentro de 20 años nos volvamos a hacer la misma pregunta existe entre otras cosas, este blog.

  5. Juan Luis Redondo
    Juan Luis Redondo Dice:

    Como bien apunta un comentario, los actos individuales de honestidad no bastan. Hace falta una conciencia colectiva. Los medios de comunicación son un paso importante, y la oportunidad que brinda este blog, como señala Fernando es un avance importante.
    Hará falta trabajar en obligar a las administraciones a ser mucho más transparentes, en proteger a aquellos funcionarios que no quieran plegarse a exigencias políticas irregulares, en dar más poder a los dictámenes de tribunales y cámaras de cuenta (exigiendo también que sean más rápidos y no lleguen con años de retraso), reforzando los controles, exigiendo responsabilidades no solo a los políticos, sino a los que deben velar por que no se comentan irregularidades (interventores, …), pero sobre todo, lo que hace falta es convencer a la clase política de que la sociedad no está dispuesta a seguir tolerando esos comportamientos. Y ¿cómo se convence ? … quiero creer que siendo “muchos” y tomando conciencia que somos muchos …

  6. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    Este post me parece sencillamente extraordinario. Como se suele decir en lenguaje foril, “enmárquese”. Me siento absolutamente identificado con el fondo y la forma; si acaso discreparía en cuanto al lapso temporal a que se refiere el autor. No olvidemos que fue Alfonso Guerra quien mató a Montesquieu y en nombre de la Democracia, se envolvió en la bandera de la soberanía popular para que el poder socialista del PSOE entrara a saco en todas las instituciones y las abduciese en beneficio propio de una casta política endógena y de calidad crecientemente mediocre, hasta la degeneración actual. La última etapa de Felipe González, que tras la de Zapatero recordamos como muy buena en términos generales, se caracterizó por una corrupción sin límites. Así de memoria me acuerdo de Roldán y la apropiación de los fondos de los huérfanos de la Guardia Civil; la cámara frigorífica donde la directora del BOE (Carmen Salanueva) guardaba sus abrigos de pieles; la apropiación de los fondos reservados en la guerra sucia contra el terrorismo por Amedo, Domínguez y compañía, sociedad para delinquir (con el estrambote de que “todo el mundo” estaba de acuerdo en matar etarras, pero se indignó de que se robaran el dinero); el despacho de mihenmano en la delegación del gobierno en Sevilla; la vergonzosa reprivatización de Rumasa, regalando las empresas a los amiguetes; los episodios vergonzosos de Mariano Rubio, gobernador del Banco de España en el caso Ibercorp, en connivencia con su íntimo Manuel de la Concha y la beautiful people; el robo de los fondos de la Cruz Roja (Carmen Mestre); las dimisiones del Presidente de Renfe y del Ministro de Agricultura y en general el vergonzoso trato de favor a los empresarios amigos del poder, singularmente en el sector mediático.

    Y todo eso sin salir de la Administración Central. 

  7. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    Al hilo del hilo, el TSJC acaba de fallar en contra del Tribunal Supremo, avalando la práctica de la inmersión lingüística en Cataluña. See xige una vez más a los padres a que de forma heroica gasten su dinero, energía vital y tiempo (valor esencial en un niño) en solicitar ser marcados con la estrella de David por la Generalidad de Cataluña, para que les pongan una “atención lingüística personalizada”.

    En el fondo, son unos privilegiados. Ya nos gustaría a todos que los servicios públicos se nos ofrecieran con una atención personalizada.

    ¡Cuánto me acuerdo del lema de los etarras infames cuando el llevar un lazo azul implicaba un gesto de heroicidad ciudadana! Decían esos c*br*nes: “Aldaya, paga y calla”.  

  8. Robespierre
    Robespierre Dice:

    Yo sigo pensando que para eso se blinda a los funcionarios y a los empleados publicos bastabte y desdse luego mucho mas que a los privados para que digan que NO.

  9. Pablo
    Pablo Dice:

    Caramba, creo que esto era lo último que me faltaba por leer a propósito de los últimamente tan vilipendiados funcionarios. En este país queremos que nuestros empleados públicos sean eminencias, sonrían en su trato con el ciudadano, ganen sueldos de miseria y ahora les exigimos… ¡que sean héroes!
    En fin, por pedir que no quede. Aunque creo que, en estos casos, no estaría de más recordar aquella estupenda expresión anglosajona que decía algo así como “you pay peanuts, you get monkeys” y reflexionar seriamente sobre su significado.
    Un saludo.

  10. Lorena Moreno
    Lorena Moreno Dice:

    …A la pregunta respondo; yo estaba (y estoy) en Andalucía
    …pero bueno, tenemos casos escandalosos en Baleares, Valencia… etc, etc ¿Existe una CCAA no corrupta? me pregunto yo…

  11. Ana
    Ana Dice:

    Todos estábamos ahí, pero acomodados. Estoy por supuesto de acuerdo en que durante mucho tiempo hemos permitido relajar la moralidad hasta un punto en que seguramente en muchos casos la relajación se ha confundido con la degeneración.

    De la responsabilidad de los políticos no hablaré porque en mi opinión, a ellos en primer lugar, debemos esta situación. Y aunque a nadie se le puede exigir ser un héroe si creo que todos debemos, en segundo lugar ser responsables de la moralidad con que vivimos.
    A los políticos les votamos nosotros y por tanto a nosotros nos deben su trabajo. Si no están a la altura, a nosotros nos corresponde quitarles “el puesto”. Ejemplo de la falsa moralidad lo podemos ver en la Comunidad Valenciana donde, muy a pesar de la situación, renuevan y siguen.
    No estoy de acuerdo en que es un poco tarde para manifestarnos. Hay muchas formas de manifestarse. No se trata solo de salir a la calle y parar un país que, por otro lado, ahora no se puede permitir el lujo de parar ni una hora. Pero hay otras formas. La exigencia de transparencia es un camino. Transparencia a todos los niveles de la administración del estado, local y de las CCAA. La exigencia de calidad en la educación de nuestros hijos es otra forma. Incluso calidad moral. La educación no es solo un derecho, también es un deber, pero no les estamos enseñando eso. Tenemos que aprovechar la fuerza de la palabra ahora que con Internet y las redes sociales puede llegar “casi” a todas partes y oírse más fuerte. En definitiva, el derecho a saber, el derecho a la educación y el derecho a la libertad de expresión pueden ser tres derechos cuyo legítimo ejercicio consoliden las bases de una “responsabilidad ciudadana” a la altura de las circunstancias. Por supuesto, todo ello sin renunciar a la denuncia tanto social como legal de cualquier situación que sea denunciable, pero creo que sin un nuevo modelo de educación corremos el riesgo de que nada de lo anterior nos sirva.
     

  12. Cvm Privilegio
    Cvm Privilegio Dice:

    ¡Ay, estimado sr. Redondo! No sé cuál su edad; la mía me permitió canturrear las canciones de nuestro Pablo “Dylan” Guerrero, y profetizar con él que tenía que llover a cántaros.

    Y sí, llovió <a href=”http://www.youtube.com/watch?v=JJx66s35swA”>a cántaros</a>, pero no agua clara, sino un espero y maloliente barro.

    Quizás ahora una lluvia fuerte limpie nuestra casa…

  13. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    Si, yo también creo que una buena dosis de transparencia (ya saben eso de que el sol es el mejor desinfectante) ayudaría mucho a limpiar la casa. Pero como tampoco se debe confiar mucho en que los que la tienen tan sucia la quieran enseñar, la tendremos que exigir nosotros como ciudadanos, y de paso les podemos proponer fórmulas para hacer mejorar las cosas, que dado el punto de partida tan desastroso no parece demasiado complicado. 

  14. Juan Luis Redondo
    Juan Luis Redondo Dice:

    Gracias a todos por los comentarios.
    El debate sobre los funcionarios que propone Pablo, supongo que es de los que “levanta pasiones”. Como intenta contar el post, a nadie se le puede exigir ser un héroe, creo que en eso estamos todos de acuerdo. Pero como comentaba “Perplejo”, aparecen los héroes cuando son casos aislados. Si lo hacen todos aquellos “que se supone que deben hacerlo”, entonces dejan de ser héroes, y simplemente hacen su trabajo. De eso se trata. Que necesitarán más soporte para poder hacerlo (transparencia, mayor control y exigencia a la clase política, …), probablemente. Supongo que habrá que empezar por ahí. Pero los funcionarios no pueden olvidar que hace muchas décadas que el acuerdo con la sociedad fue: “tu tienes un trabajo para toda la vida, y a cambio te encargas de “controlar” y saber decir NO a los políticos que pasan cada 4 años por ahí”. Si ese pacto ya no vale, pues habrá que volver a repensar la función pública. Y es cierto que si no hubiera funcionarios de carrera, todo sería mucho peor, como demuestra la situación en muchas empresas públicas con acceso a los puestos mucho más discrecional, pero, lo que ahora le importa a todo el mundo es que la situación actual no puede continuar. Si lo que hay no sirve, pues habrá que cambiarlo. No entraré en el debate de salarios, porque creo que eso es desviar el tema. No creo que sea buena excusa ampararse en el sueldo para cerrar los ojos ante determinadas cosas. Creo que todos hemos estado muy escondidos, y todos tenemos muy buenas excusas para echar la culpa a la clase política de todo. Yo sinceramente creo que eso ya “no cuela”. Como muy bien cuenta Ana, aquí cada uno tenemos nuestra responsabilidad, en a quien votamos, en qué les exigimos, y desde luego eso empieza por la educación. Si formamos gente “no aborregada”, y que sepa ejercer su derecho a la libertad de expresión, a discrepar, a decir NO, y a oponerse cuando es necesario, todo será más sencillo.
    Sonará muy idealista, pero desde luego con el espíritu de resignación, y de excusas como el que ahora mismo tenemos en España, pues tendremos las instituciones que nos merecemos: sin control y sin moral.

  15. Diez-Pikachu
    Diez-Pikachu Dice:

    Una cosa es predicar, y otra dar trigo.
     
    Así, en tiempos recientes he adquirido una obra en la que colabora uno de los habituales de este foro. Se trata del Derecho notarial de Gomá Salcedo.
     
    Pues bien, tras su lectura, la pregunta que me surge es: ¿y dónde estaban los notarios? Porque cuando se firmaban escrituras con cláusulas de dudosísima legalidad, muchas de ellas luego declaradas abusivas, se otorgaban escrituras conforme a minuta, y se permitían barbaridades como préstamos hipotecarios de 300.000 a dos mileuristas. ¿Dónde estaban cuando se firmaron muchísimas de esas escrituras en las propias oficinas de los bancos? ¿Quién les aconsejaba y defendía? NADIE.

    Los héroes, como ha dicho acertadamente Curro Arreola, existían y existen. Por ejemplo muchos de los Registradores que se opusieron a inscribir esas escrituras. ¿Y cuál fue el resultado y la consecuencia? El desprecio, el insulto (por ejemplo en la revista “El notario del siglo XIX”), la persecución a manos de la DGRN y del sector duro (sino, no hay más que ver las más de 600 sanciones impuestas de plano, sin procedimiento alguno, a Enrique Rajoy, por ejemplo…todas ellas después anuladas en los tribunales).

    • Curro Arriola
      Curro Arriola Dice:

      Me has dejado de piedra con el últimpo inciso… lo de las 600 sanciones a Rajoy “de plano, sin procedimiento alguno”. ¿Pero eso es posible? Hombre, dame algún detalle, no es que dude de tu palabra, pero me rompe mis (ya cada vez más escasos) esquemas previos sobre Derecho disciplinario

  16. Lorena Moreno
    Lorena Moreno Dice:

    Te va que ni bordado lo de “Pikachu”. Me gustaba más Pichu.
    Pero hombre (supongo que serás hombre) no me pongas a todos los notarios de malos y me des a entender que los registradores son santos y han velado siempre por la seguridad. Ni una cosa es cierta ni la otra. Hay buenos y malos en todas partes. Y te lo digo yo, que veo a miembros de ambas corporaciones trabajar día a día y no pertenezco a ninguna de ellas. Lo que me da un plus de imparcialidad 🙂

    Y ya que parece que te quejas de desprecio, léete la ultima revistita del Colegio de Registradores donde “los Derechos nacen de una inscripción” ¡¡¡Menuda falsedad!!!.

    Seamos serios y digamos la verdad. Ya está bien de seguir con las típicas guerrillas entre notarios y registradores, que aburren soberanamente.

    Si hay algo cierto es que los monopolios crean vicios y abusos en el sistema (¿Cómo denuncias a un registrador si mañana vas a tener que pasar por él de nuevo?). Y elegir (sea notario o lo que sea) no necesariamente tiene que estar ligado a compadreos e ilegalidades.
     

  17. AMG
    AMG Dice:

    Sra./Srta. Moreno,

    La verdad es que solo hay que leer sus comentarios en “blogs” como los de Usuarios de Registros como para ver lo “imparcial” que es Ud. (animo al resto a que los lea..).
    Sinceramente, también aburre soberanamente su obsesión por el cuerpo de registradores…y no soy registrador.
    Un saludo 

    • Lorena Moreno
      Lorena Moreno Dice:

      Querido AMG:
      Primer punto; en ese blog que me cita creo que hay un par de comentarios míos en referencia al cobro abusivo en las cancelaciones de hipoteca… ¿Acaso es mentira?… tras tanto abuso (acepto la replica de que las Leyes no fueron muy, muy claras) la OCU el pasado mes de septiembre saco un escandaloso artículo. Ese articulo de la OCU fue comentado aquí –creo que el post fue de Rodrigo Tena- y puedes leer “mis intervenciones”, no salían los notarios 100% bien parados.
      Segundo punto; te aseguro que no sufro obsesión por nadie ni nada, tampoco odio, pero te aseguro también que tampoco sufro sumisión ni miedo, ni tengo endiosado a nadie.
      Por otro lado, pongo en su conocimiento, que diariamente mantengo contacto con oficiales y demás empleados de ambas corporaciones en todo el territorio nacional. A todos los trato de compañeros porque así lo siento, y más allá de los diferentes puntos de vista que es normal que surjan… poco más te pueden decir de mí. Bueno sí, alguna vez le he quitado la “razón” a sus jefes, pero la vida es así :). Todos ganamos y perdemos alguna vez.
      Dicho todo esto estimado AMG, vuelvo al punto de partida con Pikachu. Es cierto que hay registradores muy buenos (de no ser por la diferencia de edad mucha gente pensaría que estoy enamorada de uno de ellos, para que luego diga usted :)) como los hay malísimos e incluso prevaricadores, así mismo hay notarios muy profesionales (incluso los hay guapos, jóvenes y profesionales… un lujazo vamos :)) y existen otros… que mejor no hablar. En resumen: Existen buenos y malos en todas las corporaciones, en todas las empresas y hasta en todas las casas.
      Ratifico que los monopolios crean vicios y abusos en el sistema y elegir no necesariamente tiene que estar ligado a compadreos e ilegalidades. Así lo creo, siento al que no le guste.
      Un abrazo.

      PD: Con ver “Lorena” no siempre se crea que soy yo, usted me pregunta  y yo se lo confirmo, …yo no me escondo 😛

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