El recorte del gasto público y la hora de la verdad

Parece que las cosas se están poniendo feas ante la necesidad de que todas las Administraciones públicas realicen recortes en sus presupuestos porque ya no existe más margen de maniobra en Bruselas. Y esto va a resultar especialmente ilustrador en las CC. AA.  a quienes se les pide y exige el cumplimiento de un techo de déficit (cifrado, por ahora, en el 1,5 %) para lo cual tendrán que elegir entre recortar los servicios sociales (educación y sanidad) o recortar sus gastos en aparato político, burocrático y propagandístico. Este es el dilema real  que tienen ahora todas las Comunidades Autónomas prescindiendo de mensajes demagógicos, porque así vamos a entenderlo los ciudadanos. No caben ya posicionamientos ambiguos ni recurrir al “y tú más” al que pretenden tenernos acostumbrados, porque la cosa va en serio y habrá que poner todas las cartas sobre  el tapete.  Mira tú por donde esta catastrófica situación en la que vivimos va a tener un lado positivo si todas las CC.AA. nos desvelan en qué demonios se están gastando realmente los dineros públicos (que son de todos y no de ellos y sus amigos).

Aunque ignoro cuál es el nivel real de fiscalización de los caudales públicos (los diferentes Tribunales de Cuentas cuentan más bien poco) resulta claro que es muy deficiente ya que, de otro modo, no se entendería que nos enteremos de muchas cosas por los medios de comunicación. Y no me refiero solo a los asuntos turbios en el manejo de los  fondos públicos -eso ya es cuestión de los Juzgados y Tribunales penales- sino a la desfachatez y a la ligereza con la que se han venido utilizando estos fondos en varios escenarios (se me ocurren al menos cuatro). El primero de estos escenarios es el de la inversión, porque parece existir una notable confusión entre lo que realmente son gastos de inversión (que producen rentabilidad) y los gastos de consumo inútiles, como puedan ser las estaciones o aeropuertos sin pasajeros y otras muchas cosas similares. El segundo escenario, no menos importante que el anterior, es el del endeudamiento real (sin trampas contables) de todo lo que se debe a las empresas; esto es la denominada “deuda comercial” que ha de ser pagada cuanto antes so capa de colapsar todo el sistema económico. El tercer escenario, se correspondería con los gastos corrientes en donde quedaría encuadrada la estructura de las propias Administraciones públicas y las miles de empresas públicas absurdas que pululan por toda nuestra geografía y que carecen de cualquier clase de utilidad económica o social. Finalmente, quedan los gastos en servicios esenciales (educación, sanidad o seguridad ciudadana) que reportan utilidad social y contribuyen, en muy buena parte, a eso que llamamos Estado del Bienestar.

Todos estos posibles escenarios del gasto público se corresponden -más o menos- con los diferentes Capítulos de los Presupuestos públicos aunque se encuentran descritos de forma bastante más asequible para el común de los mortales que en la legislación presupuestaria (tanto la del Estado como la de las diferentes Comunidades Autónomas). En esencia, vienen a representar las dos grandes partidas del destino de los dineros públicos: la que se atribuye a inversiones (con rentabilidad económica o social) y la que se destina al mero gasto de mantenimiento. A ello se le ha agregado -por la importancia que representa en  la actualidad- un escenario específico para el pago de la “deuda comercial” pendiente, bajo la hipótesis de que se trata de un pago absolutamente indispensable para evitar más paro. Por tanto, y teniendo en cuenta esto último, así como que el primer escenario (el de la inversión) quedará reducido al máximo, al menos hasta finales de 2013, parece que los recortes habrán de orientarse hacia los escenarios tres y cuatro porque no restan otras alternativas.

Quede claro, no obstante, que nada es gratis y que tiene que ser pagado bien a través de los usuarios (es el caso de los peajes en autopistas o los servicios prestados contra remuneración, como el suministro de agua o los trasportes), bien a través de los impuestos como sucede con la sanidad la educación o la seguridad ciudadana. Este dato -aunque se encuentra relacionado con los ingresos-  resulta sumamente importante porque existe una excesiva carga de demagogia en torno a la supuesta “gratuidad” de los servicios sociales -que no es tal- así como a los estándares de calidad que deben tener. Ahora no quiero entrar en ese debate (aunque sí lo haré en otra ocasión) pero me gustaría adelantar que no guarda, necesariamente, relación directa con el incremento o disminución del gasto público sino con la gestión eficiente del mismo. El hecho de que estos servicios sociales sean prestados directamente por las Administraciones públicas no debe ser vinculado -como relación de causa a efecto- ni con su coste ni con su calidad; pero, como ya he dicho, eso es otra historia …

Ahora sucede que las CC.AA. tienen que asumir recortes en sus presupuestos (tanto mayores cuanto mayor sea su déficit) y se les va a ver el plumero, porque antes de meter la tijera en el coste de los servicios sociales o incrementar sus tributos van a tener que justificar la imposibilidad de “adelgazar” sus propias estructuras. Será la pugna entre los escenarios descritos como tres y cuatro (o sea, gastos corrientes versus servicios sociales) la que obligará a justificar hasta el último céntimo que se utilice en gasto corriente. O sea, que embajadas, subvenciones para la cuida de hipopótamos, cargos públicos de confianza, amigos y demás, o colegios y  hospitales. De otro modo, será muy difícil explicar a los ciudadanos por qué que el bienestar de unos pocos se hace a costa del bienestar de todos, salvo que el posible ahorro en la  prestación de  servicios sociales se deba a una mejor gestión de los mismos. Claro que, en cualquier caso, hará falta que las cuentas de las Administraciones públicas dejen de ser opacas para evitar que no se produzcan chanchullos en lugar de pretender taparlos cuando salen a la luz.


5 comentarios
  1. Isaac Ibáñez
    Isaac Ibáñez Dice:

     Estimado José Luis: el problema, según mi criterio, es que los políticos no están concienciados de que han de someter los presupuestos públicos a una drástica cura de adelgazamiento. A muchos políticos les pasa como a los obesos que se miran al espejo y dicen: no estoy tan mal. Y a otros, les ocurre simplemente que son unos indocumentados e inútiles totales; pero esto seguramente sea en buena parte culpa nuestra, que elegimos a cualquiera.
     
    Uno de los mayores cánceres de los presupuestos públicos son las subvenciones que se dan a diestro y siniestro, sin que exista evaluación alguna sobre su pertinencia y sus efectos beneficiosos para la economía en general. Son simples mamandurrias. Pero es más fácil recortar las grandes partidas de gasto, como por ejemplo las infraestructuras (que son las que de verdad crean empleo).
     
    Asimismo, considero que no hay líneas rojas (ni sanidad, ni educación, etc), todas las partidas de gastos tienen conceptos superfluos que deben eliminarse. Lo que no se debe hacer es reducir, por ejemplo, las becas a los alumnos que las merecen y necesitan y no recortar en esas otras partidas innecesarias.
     
    No estaría mal que los distintos gobiernos solicitaran a ciudadanos y funcionarios (al estilo de un concurso de ideas) su opinión sobre los gastos innecesarios de las Administraciones Públicas que pueden suprimirse. Esto debería ser materia prioritaria del Gobierno abierto y la participación ciudadana. Todo el mundo, en su pueblo, en su Comunidad Autónoma, en el Gobierno Central, tiene experiencias concretas para aportar ideas.
     
     

  2. sitogr
    sitogr Dice:

    En Granada por lo menos los políticos no tienen que elegir entre recortar los servicios sociales o recortar sus gastos en aparato político, burocrático y propagandístico. No tenemos ese problema aquí. 

    Aquí no tenemos AVE, ni metro terminado, tenemos un hospital Clínico acabado pero sin equipar y sin dar trabajo, mientras el antiguo se cae a trozos, el Campus de la Salud está a medias, tampoco tenemos un aeropuerto internacional a pesar de ser la ciudad con más visitantes per cápita y con el monumento más visitado de España, ni un tren a la costa. La autopista del Mediterráneo se acaba en Murcia y vuelve en Málaga. Bueno y muchas cosas más.

    Pero tenemos tapas, la Alhambra, la Sierra, la Playa, la malafollá, bueno sí y un medioambiente en el Parque Natural que debe ser íncreíble aunque ninguno lo sabíamos.

    http://www.ideal.es/granada/v/20120307/granada/junta-gastado-parque-sierra-20120307.html 

    A nosotros con que de los 612 millones de euros gastados en el Parque Natural los dediquen a esas cosas mencionadas, no nos tendrán que recortar en nada (son 100 mill más de la línea 1 del metro, lo que ha costado el PTS, sería equipar 8 veces el Clínico o media autovía del Mediterráneo) El sendero Sulayr de 1,6 mill. € nos lo pueden dejar en un caminillo sin problemas. De el acondicionamiento de la Hoya de la Mora que han sido 431 millones y sigue como estaba, igual, ya que no lo han modificado, que lo dejen como están, aunque ese dinero parece que ha sido gastado. Pues que lo dediquen a otras cosas. Un jardín en Pradollano de 1,2 millones de euros, y otro botánico de 1,3 millones, pues que compren las semillas y ya crecerán, lo de la valorización del medio natural por 80,2 millones no sé qué es, pero que lo desvaloren un poco… Y con eso, pues ya pueden tener el aparato político que quieran, su enchufismos, y nosotros nuestra sanidad, educación, justicia y todo lo demás. Seguro que lo hacen así.

    Que cuidar el medioambientes es importante, pero no nos pasemos.   
    Y aunque la Junta es del PSOE mientras tanto el PP de aquí no se sabe por qué pero no se ha pronunciado. Será porque es campaña electoral. O por la importancia del medioambiente que el resto no sabemos valorar.

    En fin, un saludo y buen artículo Jose Luis, me lo tomo a humor porque si no me faltan balas y no encuentro la pistola. 

  3. Lorena Moreno
    Lorena Moreno Dice:

    España es así; aeropuertos sin aviones, carreteras que no van a ningún lado, miles de viviendas cerradas, gente viviendo en la calle…
    ¡¡¡Las CCAA son un cáncer!!! ¡¡¡Nos están matando!!!
    José Luis: muy buen post, lo puedes decir más alto pero no más clarito
    Sitogr: Ve buscando la pistola… por si las moscas, que esto acaba mal…

  4. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    Totalmente de acuerdo Jose Luis. Exposiciones como la tuya son imprescindibles para que los ciudadanos entiendan bien de que estamos hablando, ya que efectivamente a los gestores públicos les gusta -cada vez más- utilizar el lenguaje no para explicar sino para confundir. Y no me extraña, porque realmente es muy complicado explicar ciertas cosas. Los datos son demoledores y el gasto inútil para los ciudadanos, aunque muy útil para ellos, es increíble, ya se trate de inversiones faraónicas absurdas, organismos públicos inútiles y duplicados, empresas públicas que parecen agencias de colocación de familiares y amigos, u organismos de propaganda tan rentables como las teles autonómicas o las embajadillas por el mundo entero, que por cierto sirven de acogedor retiro para políticos que quieren ver mundo. Porque incluso a los nacionalistas les mola, a juzgar por el numero de embajadas y delegaciones que abren urbi et orbe. Y como bien dices, que nos lo cuenten. Y si no se puede contar, que no lo hagan. 

  5. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    Muy verdad, Don José Luis.
    Pero lo que precisan estas CCAAs no es reducir el gasto público, sino suprimir el LATROCINIO público en el que son maestras.
    Tranquilos que no hacen falta pistolas. Son tan cobardes que con las porras de la Policía Municipal sobraría, llegado el caso.
     

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