¿Qué democracia para el siglo XXI? Urnas “versus” barricadas

No se trata de resucitar el intenso debate que tuvimos en este Blog con ocasión de las sentadas del 15M, ni tampoco de defender la eficacia de las medidas que está tomando el gobierno del PP, y refrendando el Parlamento, aunque sí su legitimidad. Lo que queremos en estas líneas es (una vez más) reflexionar sobre lo que está pasando, sus causas y consecuencias. Antes, un recordatorio de algunos artículos de nuestra Constitución: Art. 6: “Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política”; Art. 7: “Los sindicatos de trabajadores y las asociaciones empresariales contribuyen a la defensa y promoción de los intereses económicos y sociales que les son propios”; Art. 21.1: “Se reconoce el derecho de reunión pacífica y sin armas”; Art. 22.2: “Las asociaciones que persigan fines o utilicen medios tipificados como delitos son ilegales”; Art. 23.1: “Los ciudadanos tienen derecho a participar en los asuntos públicos, directamente o por medio de representantes, libremente elegidos en elecciones periódicas por sufragio universal”; Art. 29.1: “Todos los españoles tendrán el derecho de petición individual y colectiva, por escrito, en la forma y con los efectos que determine la ley”; Art. 87.3: “Una ley orgánica regulará las formas de ejercicio y requisitos de la iniciativa popular para la presentación de proposiciones de ley. En todo caso se exigirán no menos de 500.000 firmas acreditadas. No procederá dicha iniciativa en materias propias de ley orgánica, tributarias o de carácter internacional, ni en lo relativo a prerrogativa de gracia”; Art. 92.1: “Las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos”.

Este es, en resumen, el modelo de democracia que diseña nuestra Constitución. Personalmente creo que no está mal y que los problemas surgen tal vez de los excesos o incumplimientos de estos artículos, pero no del modelo en sí. Ahora bien, si alguien tiene una propuesta mejor debería ponerla por escrito para que la conociéramos y debatiéramos entre todos. Todo es mejorable, sin perjuicio de que en ocasiones lo mejor (utópico) sea enemigo de lo bueno (real). Pero insisto, lo bueno de nuestra democracia es que favorece y permite el debate y que la Constitución no es ni debe ser letra cerrada. Por ejemplo, un nuevo artículo podría ser del tenor siguiente: “Sin perjuicio de las elecciones periódica y libremente celebradas, las decisiones legítimamente adoptadas tanto por el gobierno como el parlamento podrán ser modificadas o puestas en cuestión reiteradamente, incluso desde el día siguiente de celebradas las elecciones, por grupos controlados o incontrolados que tomen la calle de forma continuada y crecientemente agresiva. Los convocantes o impulsores de las manifestaciones no serán responsables, ni directa ni subsidiariamente, de los destrozos ocasionados en mobiliario o comercio”. Tal vez sea ésta propuesta el germen de la nueva democracia que se propone, pero yo personalmente no quiero vivir en ella.

Aunque quizás no se trate de una nueva forma de democracia sino de recetas en realidad bastante antiguas, si bien empleadas y diseñadas para otros contextos. En efecto, los siglos XIX y XX nos han dejado numerosas muestras de acciones callejeras de carácter violento, pero la mayoría (en efecto alguna excepción hubo como en mayo de 1968) estaban dirigidas contra regímenes dictatoriales y/o de ausencia de libertades. Lo que vemos estos días en varios países europeos, a los que al parecer se pretende sumar orgullosa España, es la lucha en la calle contra decisiones de sus parlamentos y gobiernos legítimos. La excusa o coartada ideológica es que en realidad se está luchando contra el diktat de los mercados, o aun mejor de la Sra. Merkel, convertida por muchos en la nueva Hitler del panorama europeo. Personalmente pienso que la Sra. Merkel (por cierto procedente de la antigua República Democrática Alemana) está lejos de haber deseado desempeñar el papel que le ha tocado jugar, aunque tal vez podría equivocarme. Si lo está haciendo probablemente es porque al otro lado del teléfono no había nadie. En todo caso, la Sra. Merkel no parece ser responsable directa de que dirigentes incapaces o irresponsables se hayan lanzado a una locura de gasto público (a veces concretadas incluso en prebendas personales o colectivas) que es lo que está poniendo en peligro los logros de un Estado de bienestar que todos presumían de defender. ¿Realmente puede decirse que Merkel o los mercados son los principales responsables de que se haya llegado a un déficit del 8,51%, que la deuda se haya doblado en apenas cuatro años o que haya más de cinco millones de parados? En todo caso, las manifestaciones (sorprendentemente) parecen ir dirigidas contra los que recortan y no contra los que han gastado sin control (causa de los recortes), algunos de los cuales por cierto tienen la gallardía de encabezar las mismas manifestaciones.

Pero es que además estas acciones callejeras parecen producir el efecto contrario al que persiguen. En efecto, si lo que realmente quieren es que no haya más recortes se supone que pretenderán que la economía mejore. Pues bien, no parece la mejor vía cercar un Congreso internacional sobre telefonía móvil, romper escaparates (8.000 millones en pérdidas de los negocios afectados, luego menos impuestos, más gente a la calle, etc…), obligar a incrementar el número de horas extra de la policía que debe vigilarles, o cercar la casa de una alcaldesa libremente elegida (¡bonita imagen de España como lugar para invertir!). En realidad, por esto mismo la democracia representativa es el menos malo de los modelos existentes, porque sustituye la acción impulsiva por la reflexión y el debate. Tal vez sea menos espectacular, pero a la larga es más productiva. Ello no lleva necesariamente a la pasividad de la ciudadanía entre elección y elección, pero sí a limitar sus medios (“el fin no justifica los medios”: primera lección de democracia). Por eso la sociedad civil debe fortalecerse, pero eso sí de forma civilizada, mediante foros, promoviendo el debate o presentando iniciativas legislativas populares, o directamente constituyéndose en partido político y concurriendo en las elecciones.

Hace algunos años, asociaciones de víctimas del terrorismo, el PP y UPYD lograron reunir en Madrid y en algunas otras capitales españolas más de dos millones de ciudadanos en contra de la negociación con ETA. No ocasionaron ningún destrozo ni ejercieron acto violento, se disolvieron pacíficamente. Además se manifestaban contra una cuestión que el PSOE no había incluido en su programa electoral con el que había ganado las elecciones, con lo que podía entenderse que no estaba legitimado por las urnas en este asunto. El gobierno de entonces dijo respetar el derecho de manifestación, pero seguidamente insistió que no pensaba hacerles ningún caso. Ningún sindicato, ninguna asociación estudiantil, ninguna ONG criticó al gobierno por tamaña osadía; estaba en su derecho. Esperemos que la “nueva democracia” no pretenda incluir también “la doble vara de medir” entre sus propuestas.

23 comentarios
  1. Tony
    Tony Dice:

    Totalmente desafortunado elegir la manifestación de AVT y PP como ejemplo. ¿Ningún sindicato, ninguna asociación estudiantil, ninguna ONG criticó al gobierno por tamaña osadía? ¿Habla de verdad en serio, vive metido en una burbuja o posee memoria selectiva?

    Sr. Gil Ibáñez, se le ha visto a usted el plumero. Llevo tiempo siguiendo este blog, y con este post ha dejado su credibilidad a la altura del betún.

  2. Isaac Ibáñez
    Isaac Ibáñez Dice:

    Sobre el artículo 29 de la Constitución, que regula el Derecho fundamental de petición (derecho de participación política de primer orden), hay que decir que hasta ahora es “pisoteado” por los Poderes Públicos, que hacen caso omiso al mismo. Cuando responden, suele ser con respuestas de lo más peregrinas.
    Si se accede a las páginas web del Congreso y del Senado se verá que no hay ningún tipo de acceso a sus respectivas comisiones de peticiones, a diferencia de lo que ocurre en la página web del Parlamento Europeo. A través de esta página pueden cursarse peticiones:
    http://www.europarl.europa.eu/aboutparliament/es/00533cec74/Peticiones.html
    Y se exponen las contestaciones que se dan  a las peticiones de los ciudadanos europeos:
    http://www.europarl.europa.eu/meetdocs/2009_2014/organes/peti/peti_7leg_meetinglist.htm
    ¿Esto va a cambiar?
    En el Programa del Partido Popular de las pasadas elecciones se dedica un apartado importante a la Transparencia, en el que se indica que “ampliaremos los mecanismos de participación de la sociedad en la elaboración de disposiciones normativas legales y reglamentarias, así como en la definición de las políticas públicas”. Y en la ponencia política del pasado Congreso del Partido (Sevilla, 18 y 19 de febrero de 2012), en el apartado relativo a la “regeneración democrática” se habla de “ciudadanos colaboradores”, “informados y participativos”; del Gobierno abierto y de la participación de los ciudadanos “más allá del mero ejercicio del derecho de sufragio”.
     Se dice que el PP quiere “que los ciudadanos puedan participar en los procesos de gestión pública… aportar ideas, prácticas, experiencias, iniciativas y necesidades de manera recíproca. Para ello, el PP apuesta especialmente porque las leyes, decretos, planes, medidas o decisiones importantes que toman los gobiernos sean debatidas y valoradas antes de su aprobación, con las opiniones de los ciudadanos”. Se pretende incorporar el concepto de “co-creación”, de “co-elaboración”. Se anuncia también la ley de transparencia.
    Vamos a ver en qué queda todo esto, pero es muy sugerente.
    Sobre la transparencia y el acceso a los documentos oficiales, el Gobierno de Zapatero tuvo la desfachatez de, en el mismo Consejo de Ministros en el que se disolvían las Cortes Generales por la convocatoria de elecciones, de aprobar un proyecto de ley de transparencia, a sabiendas de que constituía un auténtico fraude constitucional, pues hasta el más ignorante sabe que disueltas las cámaras decaen todas las iniciativas legislativas. El proyecto de ley, evidentemente, no fue ni remitido al Congreso, pura pantomima.
    Ya en plan serio y sin engaños, el Gobierno de Navarra aprobó el día 7 de marzo de 2012 un meritorio proyecto de Ley Foral de Transparencia y Gobierno Abierto, de gran calidad técnica, que previamente ha sometido a exposición pública para recoger las aportaciones ciudadanas:
    http://gobiernoabierto.navarra.es/index.php/el-gobierno-de-navarra-aprueba-el-proyecto-de-ley-foral-de-transparencia-y-gobierno-abierto
    El Gobierno de la Nación ha anunciado que en breve aprobará también su proyecto de ley, para remitirlo a las Cortes Generales. Sería deseable que se sometiera también a exposición pública.

    Y que todo lo apuntado se aplicara efectivamente y regenerara nuestra democracia.

  3. Rodrigo Tena Arregui
    Rodrigo Tena Arregui Dice:

    Yo personalmente apoyo totalmente incluir en nuestra Constitución un artículo que diga que las decisiones legítimamente adoptadas tanto por el gobierno como el parlamento podrán ser modificadas o puestas en cuestión reiteradamente, incluso desde el día siguiente de celebradas las elecciones, por grupos controlados. Hasta ahí, por lo menos. Pero no creo que sea necesario, porque el art. 21 de nuestra Constitución reconoce ya el derecho de manifestación. Concretamente dice lo siguiente:

    “1. Se reconoce el derecho de reunión pacífica y sin armas. El ejercicio de este derecho no necesitará autorización previa.

    2. En los casos de reuniones en lugares de tránsito público y manifestaciones se dará comunicación previa a la autoridad, que solo podrá prohibirlas cuando existan razones fundadas de alteración del orden público, con peligro para personas o bienes.”

     

    Lo que no hay que confundir es la legítima manifestación pacífica con la violenta, inadmisible en todo caso, aunque también es verdad que a la hora de reprimirla hay que ir con cierto tiento. En cuanto a las primeras, nos gustará más o menos lo que defienden, pero todas son respetables, y sinceramente además, creo que son signo de salud democrática. Al fin y al cabo, recordemos que nuestro indiscutiblemente legitimo Presidente del Gobierno había dicho que no iba a subir los impuestos y ha subido el impuesto sobre la renta, o que no iba a abaratar el despido y lo ha abaratado. Y no le critico tanto por hacerlo como por negar que lo iba a hacer. Creo que algunas manifestaciones de protestas se las ha ganado a pulso, aunque sólo sea por eso. Pero es más, aunque avisase que iba a recortar gasto público, es perfectamente legítimo protestar cuando empieza a hacerlo, máxime cuando uno sospecha que podía haber empezado por recortar puestos de amigos y clientes y no por lo más fácil (y más necesario), como siempre. Y lo mismo cabe decir del Sr. Mas, por supuesto. En fin, que en los tiempos que corren, desgraciadamente, siempre hay motivo para salir a la calle… pacíficamente, claro.

  4. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    EA mí las manifestaciones también me parecen un síntoma de salud democrática, que le voy a hacer, me guste o no el objeto de la manifestación. Como el derecho de petición, que es ninguneado en España como bien señala Isaac Ibañez,pero no en otros sitios, afortunadamente. En cuanto a la transparencia a la española…veremos lo que da de sí. Ojalá que vayan en serio. Como en otros sitios.
    Vean esta web por ejemplo y el dia en que tengamos algo parecido tendremos una democracia de mucha más calidad y a lo mejor necesitamos manifestarnos menos  https://wwws.whitehouse.gov/petitions
     

  5. Isaac Ibáñez
    Isaac Ibáñez Dice:

    No obstante, Elisa, una cosa es la letra de la norma y las proclamas, que pueden terminar en papel mojado, y otra, su aplicación efectiva. Así, el escritor SALMAN RUSHDIE[1]dijo: “Es cierto que celebré, como mucha gente en el Reino Unido, la llegada de Tony Blair al poder. Parecía traer cosas nuevas. Luego me he ido desencantando. Ocurre con él lo que con otros políticos. Con él y con todo su gobierno. Esa gente no escucha. Lo que ha cambiado es que organizan toda esa escenografía de las consultas, la convocatoria de miembros de la sociedad civil a Downing Street o donde sea, teóricamente para saber qué opinan, para discutir sus ideas con la gente de la calle. Pues bien, no es verdad. Todo lo que hacen es montar ese escaparate, pero luego ni  Blair ni nadie de su gobierno escucha a nadie. Es característico de su gobierno, ellos saben que eso de “hacer consultas” queda muy bien, y preguntan cosas pero no te escuchan. Te llaman, te hacen ir a verles, pero estando con ellos te das perfecta cuenta de que no están prestándote la más mínima atención. Y continúan haciendo lo mismo que hacían antes de hablar contigo. Son muy autoritarios y, en realidad, no le hacen caso a nadie. Son muy obstinados, muy testarudos. Darse cuenta de que las cosas eran sencillamente así fue una gran decepción para muchos de nosotros. Esa sordera no es tampoco exclusiva de Blair y los suyos…”

    Y respecto las leyes de transparencia: “Libertad de Información. Tres palabras inofensivas. Contemplo esas palabras mientras las escribo y me entran ganas de sacudir la cabeza hasta que se me caiga. Serás idiota. Serás ingenuo, insensato, irresponsable, memo. Realmente no existe una descripción de la estupidez, por viva que sea, que valga. Me estremezco ante la estupidez de la idea. Una vez que me di cuenta de toda la enormidad de la metedura de pata…”. Esta es la  sincera reflexión que hace Tony Blair –ex premier británico-, en sus recién publicadas memorias, sobre la oportunidad de la Ley de libertad de información del Reino Unido. Debe recordarse, a título de ejemplo, que en base a esta ley se descubrieron los importantes fraudes en los cobros de los parlamentarios británicos.

    [1] Entrevista publicada en la revista “El dominical”, 20 de noviembre de 2005.

  6. Josef K.
    Josef K. Dice:

    Pues yo cambiaria el Artículo 24 de la Constitución Española:
     
    1. Todas las personas tienen derecho a obtener la tutela efectiva de los jueces y tribunales en el ejercicio de sus derechos e intereses legítimos, sin que, en ningún caso, pueda producirse indefensión.
     
    Como último recurso el ciudadano que crea que no ha obtenido la tutela efectiva de los jueces y tribunales podrá pedirla, al Tribunal Constitucional, sin necesidad de abogado ni procurador.
     
    (Para que no sea una petición ilógica el escrito tendría que ir avalado por varios juristas)
     
    http://hayjusticia.blogspot.com/2012/02/vista-previa.html

  7. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Buenas noches y gracias por traer un tema que es muy oportuno.

    Este asunto quizás requeriría mucho más tiempo del que disponemos y, en mi caso,  también más conocimiento.
    Tampoco me siento capaz de explicarme con gran respaldo académico pero voy a intentar resumir el guión y lo quiero hacer con referencia al criterio documentado por Pocock, Ferrero y Michels tanto en relación a nuestro sistema de partidos como al de república constitucional (el aditamento monárquico no es estructural) en la tradición del estado surgido de la Ilustración, es decir una copia degradada de la anglosajona que, por su parte, ya se está haciendo demasiado vieja y es de utilidad decreciente a efectos ciudadanos.
    A partir de la revolución francesa y buena parte del siglo XIX se produce en toda Europa continental una sacralización bien orquestada del Estado y del Sufragio Universal que no son accidentales sino mecanismos bien diseñados para que minorías activas fuertemente incentivadas por las rentas del poder tomen el control del Estado moderno manteniendo la apariencia de santidad.

    Los agentes sociales que acceden de esta forma al poder son la naciente burguesía y las élites intelectuales.
    Ayuda a ello la inmensa fractura educativa que imperaba en aquellas sociedades (algo que hoy ya no es el caso, de momento, porque en cuanto el plan Bolonia esté operativo volverá a producirse la jerarquización del conocimiento en función del poder económico y relacional)
    Los partidos que nuestra constitución consagra son los mecanismos a través de los cuales minúsculas minorías férreamente elegidas y controladas ocupan, también en España, todo el espectro ideológico constitucional y por ello resulta imposible distinguir en lo esencial sus políticas de gobierno.
    En esta labor la división artificiosa entre izquierda y derecha (nacida en la mismísima asamblea de la Revolución francesa) es un excelente artilugio para ayudar a en la gestión y el control de la emotividad pública desde las estructuras de poder.
    En esta forma de estado se accede al poder a través de la ceremonia del voto periódico.
    Salvo rarísimas (y frecuentemente denigradas) excepciones nunca se consulta nada más a la ciudadanía a pesar de que cada vez los gobiernos poseen menos competencia profesional y menos capacidad de crear riqueza real o de defender la existente.
    Ninguno de estos factores, críticos para gobernar desde la perspectiva ciudadana, son importantes en el proceso electivo que es abrumadoramente instintivo y emocional por diseño.
    En Europa, además, hay que añadir que desde el NO en el referéndum francés de la reforma constituyente (Marzo de 2006) la estructura de poder actúa ya de forma independiente a su ciudadanía.
    Lleva Europa así 6 años en un momento de la historia donde en mucho a países más del 30% de la población ha estudiado más del bachiller y además hay medios de consulta instantánea on-line sobre cualquier asunto.
    Si a este esbozo añadimos que el sistema político lleva 40 años en los cuales ha hecho de todo para evitar que se perciba la evidencia de desempleo creciente (ver tendencias debajo de las burbujas artificiales) y del empobrecimientos palpable de sus ciudadanías activas nos enfrentamos a señales claras de la pérdida de utilidad y de legitimidad del sistema.
    Es decir, un proceso semejante al que a lo largo del siglo XVIII y XIX llevó a cientos de millones de personas a caer en la cuenta de que el poder no podía transmitirse hereditariamente dentro de uns familia reinante porque era, simplemente, algo irracional, ineficiente y anacrónico.
    Hoy la gente, –desde el conductor y del pasajero del Audi A8 o del Bentley, al usuario del metro de Alcorcón y desde el Secretario del Consejo de un gran banco a la señora de la limpieza de su oficina central– es consciente de que si hemos dejado de creer en Dios resulta profundamente estúpido, disfuncional e ineficiente, poner un poder aún mayor a disposición de un grupo de personas incapaces de gestionar lo que llevan entre manos para que los ciudadanos vayan a mejor.
    Podremos imaginar remiendos, muchos, pero esto ya no tiene mucho por donde hacer pespuntes.
    ¿Soluciones? Habrá que mojarse y descubrirlas porque lo seguro es que el juguete ya no funciona y como los que con él juegan se han dado cuenta están muy nerviosos y dando palos de ciego en nuestras espaldas.
    Seguro que me he pasado un poco, acortado etapas y omitido datos y que tendré que refinar esto sustancialmente pero incluso así la dirección general en la que nos movemos debiera ser al contrario de lo que sucede, de este estilo: Un estado con menor poder una ciudadanía más involucrada y consultada.
    Es la única forma de frenar con alguna eficacia el mayor problema de este sistema: “Si en la cúpula está un dios todopoderoso tenemos que tratar de estar a su vera a cualquier precio”. Esto destruye hasta las ganas de trabajar.

    Saludos
     

  8. Alberto Gil
    Alberto Gil Dice:

    Personalmente no sé qué credibilidad puedo tener o perder por el post o qué plumero se me puede ver. Lo único que planteo es si hay en este país una doble vara de medir en función de quién toma la calle, por qué motivos y contra quién. no sé si alguno de los comentarios ha entendido lo que planteo. no se trata de cuál es mi opinión sobre los motivos de las quejas, con unas puedo estar más de acuerdo que con otros. No, no es eso. Es como con el caso Garzón: la esencia de una democracia es que las reglas deben ser iguales para todos. Entonces, Sr. Tony, ¿Realmente usted cree que todas las manifestaciones son igualmente legítimas? Bien, en ese caso todas ellas deben tener igual función, Per. ¿Cuál es ésta? ¿Presionar para cambiar decisiones que toma el parlamento? ¿En función de qué? ¿Del número de gente que se manifieste? entonces ponían el ejemplo de las manifestaciones de la Avt porque en número fueron masivas. pero, cuidado yo no digo que el gobierno debió hacerles caso. No, todo lo contrario, porque el parlamento refrendó su actuación. mire a quién se le ve el plumero. lo que yo digo es que ninguna manifestación puede pretender cambiar decisiones legítimamente aprobadas por el parlamento. se puede manifestar el descontento, una opinión, pero en una democracia al final el único criterio objetivo del apoyo social de una opción u otra la dan las elecciones. lo otro es otro tipo de régimen político que no sé done llevaría. Porque querría decir que si el resultado de las elecciones no me gusta, ningún problema tomamos la calle y cambiamos el resultado electoral. ¿Y esto sería igual para izquierda y derecha?

  9. Cruz
    Cruz Dice:

     
    Siempre he pensado que la división jacobina de Derecha e Izquierda cumplió un papel fundamental en el camino a la democracia. Y que la aparición de los totalitarismos, no olvidemos que de ambos signos,  en el siglo XX, debería haber sido una piedra de toque sobre el agotamiento de ese sistema ideológico. Pero  al “poder político” le interesa mantenerlo porque facilita el sometimiento de las masas. Basta con llamarlo “socialdemocracia” y cosas por el estilo, poner “Estado” en vez de “Dios” al principio de la frase “Padre omnipotente y todopoderoso”, reducir los niveles de educación hasta el analfabetismo funcional (digan lo que digan los voceros del Estado los informes PISA están ahí), repetir consignas inamovibles creando fanáticos sin capacidad crítica, apelar a los sentimientos, fomentar la irresponsabilidad y la inconsciencia (Papá Estado piensa por ti, vela por ti, es bueno, te lo da todo gratis, perdona todo,  sabe todo, crea el dinero de la nada, te regala la vida y te deja participar en sus decisiones).
     
    Casi medio siglo bombardeando con eso gracias a una propaganda excelente difundida ad nauseam, cambiando detalles exteriores para que parezca que hay posibilidades de optar pero se sigue haciendo una política colectivista de carácter totalitario. Por los unos y por los otros. Así es normal que abunden el maniqueísmo,  las falacias y la doble vara de medir: Si lo hacen “los míos” es bueno, si lo hacen “los otros” es malo. “Estado- Dios bueno”, “mercados- demonio malo”. “Sometimiento bueno, libertad mala”. Simple y con calado. Así vemos que se sigue votando a personas que han hecho gala de una incompetencia sin paliativos y han producido un perjuicio gravísimo al bien común, haciendo que el “Estado del bienestar” lo sea solo para unos pocos. Y la mayoría del resto tan contentos porque de vez en cuando pueden votar y manifestarse. Casi siempre cuando, por y porque lo dicen “los suyos”, claro. Aunque lo llamen “espontáneo”, que parece más “democrático” ¿cuántos participantes lo hacen porque, tras informarse suficientemente y reflexionar sobre su finalidad, consideran que es la mejor opción?
     
    Con lo cómodo que resulta este orden de cosas ¿de verdad se va a implicar “la ciudadanía” con el grado de esfuerzo,  responsabilidad, objetividad y consciencia que requiere un cambio hacia la verdadera democracia en libertad como debería ser este?
     

  10. Tony
    Tony Dice:

    Sólo he dicho que al elegir la manifestación de la derecha y contraponerla con las de la “izquierda”, “urnas” vs. “barricadas”, “legitimidad” vs. “tomar la calle”, para mí vd. ha perdido toda credibilidad, porque lo que dice no es cierto, ni de unos, ni de los otros, y si no lo sabe debería saberlo. Pensaba que aquí había más nivel, y lo hay, no hay màs que leer los comentarios, eso es todo.

  11. Daniel
    Daniel Dice:

    Estimado Sr. Gil Ibáñez,

    Respecto a sus comentarios del uso de la calle:

    “…grupos controlados o incontrolados que tomen la calle de forma continuada y crecientemente agresiva…

    Vivo en pleno centro de Madrid, en el barrio de Justicia, no lejos de la Puerta del Sol ni tampoco de Cibeles, Colón y Malasaña, escenarios habituales de todo tipo de concentraciones ciudadanas semana tras semana, con lo que déjeme darle mi cualificada visión de las mareas humanas que asuelan Madrid.

    Desde hace varios años los vecinos de este barrio vivimos en una pesadilla: botellón los fines de semana, terrazas durante todo el año debido al buen tiempo, manifestaciones de muy diversa inspiración ideológica en torno a la calle de Alcalá y Paseo Recoletos, macrofestivales futbolísticos en Colón cuando juega la Roja, conciertos y desfiles con ocasión de los orgullos varios (incluida la fiesta del orgullo religioso que antes se llamaba Semana Santa). En definitiva: que Madrid, y en particular su distrito Centro, es el patio de todos y aquí vienen todos a protestar, a berrear, a vomitar, a mear, a desinhinbirse y, por qué no, también a hacer uso del derecho de manifestación constitucionalmente reconocido.

    Me sorprende no obstante que sólo se hayan sacado a relucir las condiciones y límites de ejercicio del derecho de manifestación cuando Sol ha sido ocupado por unas personas que cuestionan ciertas cosas bastante hirientes. Yo no he ido a ocupar Sol, ni ganas que tengo de hacerlo, y sé que quien ha acampado allí son profesionales de lo rasta, de la flauta y de la María, y no comparto en absoluto su visión de la nueva forma de organización política que dicen estar fundando. Pero lo que me saca de mis casillas es que se ataque a esta gente con argumentos que serían perfectamente aplicables a las hordas de chavales que ocupan este barrio mío de jueves (sí, la pesadilla ahora empieza en jueves) a sábado, desde las 22h hasta las 6h cada noche. Todos los fines de semana, sin interrupción ni descanso, con unos efectos tremendos sobre la ciudad (deterioro de material urbano, degradación ambiental, contaminación acústica, parques infantiles con restos de vidrios, vomitonas y botellas) y un enorme coste para las arcas públicas (legión de limpiadores y camiones a las 8h para dejar la calle un poco presentable). Entiendo que los comerciantes de Sol se quejen porque no hayan podido acceder a sus tiendas durante unos días de mayo, pero yo tengo que pedir permiso noche tras noche para que la cola del bar vecino se abra y me deje entrar en mi portal. Cola por la que desfilan todos los estratos socieconómicos e ideológicos de la juventud de Madrid: aquí, a diferencia de la Puerta del Sol, no hay ideología. La borrachera juvenil abarca desde los de Políticas de la Complutense a los de ICADE y el CEU (por ponerle los dos extremos del espectro ideológico universitario).

    Le pongo sólo el ejemplo del ocio nocturno pero también podríamos hablar de la que se monta no lejos de aquí cuando juega la Roja. Y sé que en ese caso es todo muy legal, muy gubernativamente autorizado y todo lo que se quiera, pero ya sabemos que quien hace la ley hace la trampa y que aquí se autoriza lo que conviene, no lo que se establece mediante reglamento, que como bien sabemos, es flexible como el chicle.

    Eso sí, durante quince días se ocupa Sol y sólo en ese momento se habla de ocupación abusiva de los espacios públicos…
     
     
     

  12. Flint
    Flint Dice:

    Sr. Gil Ibañez, le reconozco el esfuerzo (infructuoso por otra parte) que supone intentar defender un postulado ideológico desde un prisma pseudojurídico, por lo demás su credibilidad en este blog ha quedado destruida.

    ¿Quiere una democracia participativa de verdad y que respecte la legitimidad de las urnas?

    Una formula para lograrlo (que no se diga que no hay propuestas, aunque sean intentos torpes) sería la obligatoriedad del cumplimiento del programa electoral, que deberá ser claro y especifico (incluso podría ser recomendable que incluyeran los textos normativos que pretendan aprobar, tanto legislativos como reglamentarios), y la sujeción plena al mismo, no pudiendo proponerse siquiera medidas al margen de este. Los programas de gobierno (y ya de paso de oposición) serían claros, sin giros de malabarista como el de la última legislatura, y toda medida adoptada se entendería legitimada, no cabe la protesta.

    La participación ciudadana por su parte cobraría fuerza desde la iniciativa legislativa popular, única medida para alterar el juego de fuerzas que salga de las elecciones e incorporar aquello no incluido en los programas electoral al ordenamiento jurídico. Si ha eso le suma una corrección de la normativa parlamentaria que de lugar a la admisión a trámite de todas las iniciativas (que bastante requisito es ya medio millón de firmas) y un cambio constitucional que permita que si no se aprueban en Cortes, aún así puedan ser aprobadas por referendum (que a fin de cuentas la propia iniciativa incluye un texto normativo). Ya tiene a la ciudadanía participando de forma activa sin manifestaciones ni rebeliones urbanas

    Termine de pulir el modelo e impongase que toda medida legislativa, independientemente de su origen, que suponga una restricción o alteración de un derecho adquirido deba ratificarse por la ciudadanía mediante referendum antes de entrar en vigor (es caro sí, pero es lo más legitimo). Desde luego es un modelo más participativo, que no por ello mejor.
     

    ¡¿Pero que barbaridad es esta?!
     
    ¿Donde queda el poder de la clase política entonces? Los partidos quedarían reducidos a canales de expresión de iniciativas populares masivas, los gobiernos a tramitadores de sus propias promesas ¿Donde están los pactos de gobierno contra-natura que permitan alcanzar o perpetuarse en el poder? Si no figuran las mismas normas en el programa no podrían apoyarlas “a ver que saco a cambio”, y si figuran ¿para que ir en listas separadas?.

    Y sobre todo, ¿Alguien cree que los ciudadanos españoles se leen los programas electorales antes de ir a las urnas? ¿Alguien piensa que la mayoría de la gente se interesaría en participar en la realización de iniciativas legislativas? El momento de hacerlo es el mismo en que emiten Sálvame……..
     
    Formas hay, quizá esta, seguro que mucho mejores, pero la pregunta clave es si la ciudadanía española ¿Esta preparada para participar activamente en la democracia? ¿De verdad?

  13. Alberto Gil
    Alberto Gil Dice:

    Vale, vale, reconozco mi error. Pretender tratar un tema polémico para que cada uno dé su opinión sin descalificaciones debe ser pretender ser antijurídico. menos mal que la inquisición acabó hace ańos y que la credibilidad no la otorgan algunas personas que avtúan además bajo pseudónimo!!!! supongo que resulta inútil continuar dando argumentos, ¿Para qué? La sentencia está lanzada, ¿Por quién? pero en fin aunque presumo la inutilidad, solo un par de cosas: la violencia no es patrimonio ni de izquierda ni de derecha, y no tengo ningún problema en denunciar la violencia en todas sus formas vvivan de donde vengan. Lo importante es que, insisto, las reglas sean las mismas para todos. la pregunta q debe hacerse cada uno es si realmente estamos dispuestos a ello. O si la respuesta o comprensión de los metodos depende de quién encabece la manifestación. La democracia establece procedimientos imperfectos pero justamente para evitar los peligros de que alguien imponga sus razones al resto por otros procedimientos que no sean el tratar de convencer con razones, un trabajo duro y lento, pero es eso que tratan de hacer blogs como éste por mucho que algunos estén por ahí vigilándolo.

    • Manu Oquendo
      Manu Oquendo Dice:

      Tampoco es para tanto, Alberto. Tu artículo se entiende desde dentro del tablero, es decir un planteamiento analítico muy habitual. Se acepta el escenario, las reglas y se juega dentro del paradigma vigente. Nada que objetar.

      Sucede que hoy se comienza a cuestionar abiertamente y con sólidos fundamentos es el propio tablero, sus reglas, sus dinámicas y muy especiamente sus resultados. 

      Hay gente que no quiere el tablero y ya veremos qué sucede cuando millones se den cuenta de que el paradigma vigente no es que no funcione bien sino que responde a un diseño que produce casi de modo determinista los resultados observados.

      Es una ley cibernética: “los sistemas tienen por objetivo real….lo que de verdad hacen”.

      Gracias por tu iniciativa que nos ha permitido abordar el asunto desde otros ángulos y buenas noches.

    • Antonio fernandez
      Antonio fernandez Dice:

      Manu, a mi me gusta el tablero; me gusta el sistema democrático actual; el sistema de libertades; el Estado de Derecho; la demcracia basada en los partidos políticos.

      No es nuevo en nuestra historia, que cuando surgen las crisis económicas busquemos otras vías, otras alternativas, que los partidos políticos no sirven, que la política es corrupta, que la unidad de España se resquebraja…y buscamos un líder que nos salve…Yo no lo quiero. Hay que mantenerse fríos y serenos.

  14. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Hola, Antonio.

    Leyendo las intervenciones verás que si algo está ausente es la llamada al lider carismático y salvador, todo lo contrario. 

    También verás una creciente exigencia de mucha más democracia, no de menos. Nunca hemos dado poderes a nadie para tanto como se arrogan.

    Igual que si observas con atención el entorno europeo captarás inmediatamente que desde que, en Marzo del 2006, los franceses dijeron NO al referendum de la reforma constitucional europea (también los holandeses) un pequeño grupito de cabezas de partidos y de burocracias comenzaron a ingeniárselas para escapar hacia delante sin volver a consultar otra cosa que qué  “Jefe” de partido nos gustaba más para dirigirnos porque todos iban a hacer, aproximadamente, lo que ya venían haciendo a nuestras espaldas y en contra del criterio mayoritario de la población.

    Dos ejemplos de lo anterior: Iraq y la rendición a Etasuna. En ambos casos más del 85% de la población estaba en contra. 

    Lo que está, en general, bastante presente en los textos, es un análisis de los fallos del sistema y la creciente evidencia de que estos fallos no son ni menores ni accidentales sino intrínsecos a su profunda naturaleza.

    Si por ejemplo lees la reflexión que se hace Cruz a continuación de una de las mías sobre el mismo asunto verás que lo que dibuja es un evidente secuestro de la palabra democracia por grupos extremadamente minoritarios y que estos grupos gobiernan sobre un mecanismo burocrático con más poder sobre las personas y menos consulta sobre decisiones que las mismas monarquías absolutas. Riguroso y cierto. ¿Por qué? ¿Cómo es posible? ¿Tenemos alternativa mejor o estamos condenados?

    Esto parece ser la esencia del problema y no la búsqueda instintiva de líderes. De eso hemos tenido de sobra y lo que se echa en falta es avanzar en capacidad de decisión ciudadana porque es evidente que gobiernan con sus intereses de grupo como prioridad esencial, no con los nuestros. Es decir, un problema estructural, no de los que se arreglan con un toque de chapa y pintura.

    Un saludo

  15. Antonio fernandez
    Antonio fernandez Dice:

    Hola manu:

    No creas que soy tan iluso como para pensar que vivimos en la mejor de las democracias posibles. Pero en los países de nuestro entorno democrático, con todas las deficiencias, que también las tienen, como Alemania, Francia, Reino Unido o USA, resuelven sus conflictos dentro del sistema democrático.

    A eso es a lo que yo aspiro. Hemos tenido unas elecciones democráticas. El PSOE ha sufrido un gravísimo castigo en las urnas, podríamos decir que están “purgando” democráticamente sus errores. La adinistración de justicia está desempeñando adecuadamente su función en la investigación de la corrupción. Es cierto, que quedan muchas cuestiones a resolver. Pero en esto coincido con Alberto Gil, no creo que la solución venga del 15 M, ni de las lagaradas callejeras. Los sindicatos evidentemente tienen derecho a convocar huelgas y los ciudadanos que no queramos secundarla, tenemos derecho a ir al trabajo sin amenazas.

    Necesitamos hacer muchas reformas, pero todas dentro del proceso democrático y por los cauces legales. Quien no esté conforme que ejerza su legítimo derecho de huelga y manifestación, pero sin alterar el orden público.

    No estoy en contra de la crítica, pero sí de quienes no respetan las formas democráticas.

    Siento si no está muy bien redactado, pero en un ipad no puedo escribir mejor, con esta pantalla tan pequeñita.

    Un cordial saludo

  16. José Mª Pérez
    José Mª Pérez Dice:

    Como en otras ocasiones, Alberto toca en la llaga y eso escuece. Desde un punto de vista retórico, el cuestionamiento de la legitimidad democrática de la mayoría parlamentaria puede tener cierto apoyo en los defectos que, por diseño o por inercia, tiene nuestro sistema político. Sin embargo, la proyección de esta legitimidad dada la extensión de la participación ciudadana en los comicios electorales es, pese a todo, muy superior a la legitimdad derivada de las movilizaciones callejeras, donde quienes acuden solo se representan a sí mismos.
    La movilización de las masas, en cualquier caso, no debe minimizarse. La historia nos ha mostrado numerosos ejemplos de como una masa adecuadamente dirigida puede tener un impacto social más importante que una mayoría silenciosa y callada. Canetti en “Masa y Poder” lo explica muy bien y hace algunos meses en post propio hice algunas reflexiones al hilo de su discurso:
     http://reflexionesdeunhombrecorriente.blogspot.com/2011/06/cristales-de-masa.html
     

  17. Robespierre
    Robespierre Dice:

    ¿por que lo llaman democracia si se parece mucho a una plutocracia? Y no porque haya perdido el PSOE y haya ganado el PP cambia mucho la cosa, o porque los que se manifiesten sean mas de un signo o de ptro. Mientras no veamos los ciudadanos que el problema es la bajisima caalidad de nuestra democracia no hay nada que hacer. Y que es poco probable que la regeneracion la hagan los que estan muy comodos con la situacion si no se les presiona. Otra cosa es ver cuales son los cauces mas adecuados pero vamos, que mas quieren ellos que nos conformemos con votar cada cuatro años sus listas cerradas llenas de imputados y familiares y que no molestemos mas.

    • Antonio fernandez
      Antonio fernandez Dice:

      Efectivamente, al verdadero Robespierre le encantaba cortar cabezas buscando la perfección y la verdadera “democracia”. Todos los “verdaderos” democratas terminan igual: En verdaderos tiranos.

  18. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    ¿Plutocracia? Ojalá. Más bien en muchos casos cleptocracia, según está aflorando poco a poco.
    Estoy de acuerdo con el autor del post en muchas cosas. En España hay una vara de medir para cuando la izquierda toma la calle, y otra para cuando la toma la derecha. Y diferentes criterios para el que expresa opiniones de izquierda (por lo visto siempre progresistas y molonas) y el que las expresa de derecha (a lo que se ve siempre carcas y fascistas).
    Si los antisistema del perroflautismo hubiesen sido de derechas, vamos a poner tradicionalistas, por ejemplo… ¿cuánto hubieran durado en Sol?
    No me importa que se me vea el plumero: el de un ciudadano harto de que le vendan  como democracia lo que no es sino la política profesional, al servicio de intereses particulares, en la que lo único democrático es el disfraz. Harto de que roben el dinero público –que es mío también- y se lo den a los amigos vía subvenciones, informes de expertos, o directamente metiendo la mano en la caja. Harto de ver que mis hijos -no son hijos de nadie influyente- no van a encontrar trabajo en la vida. Harto de sufrir una España arruinada, desmembrada y desmoralizada, víctima de enanos cobardes que si existen es solo por la increíblemente mayor cobardía de quienes deberían barrerlos.
    Lo siento mucho, pero el día que desaparezcan los partidos, las CCAA y los sindicatos, el día que se reforme la Constitución en ese sentido (que vaya si se puede), yo NO voy a llorar ni un poquito.

  19. J. Ignacio Navas Oloriz
    J. Ignacio Navas Oloriz Dice:

    Cada tiempo exige su análisis y cada circunstancia requiere la aplicación de procedimientos adecuados para perfeccionar el ideal democrático. Resulta curiosa la interpretación unidireccional de la crítica social y política.En  una democracia, como la española, dirigida e interpretada por unos partidos políticos que no se ajustan, en su comportamiento interno, al patrón democrático diseñado por nuestra Constitución no pueden ser, éstos los que critiquen la contestación social en las calles, en dónde aquellos a los que sólo les queda esa vía de expresión manifiestan su descontento.
    Resulta curioso: ya ni siquiera queremos que aquellos que no estén de acuerdo manifiesten su disconformidad o su rechazo. 
    Estoy claramente a favor de esa vía de expresión del descontento social. No estoy a favor de la violencia, ni de la violencia social ni de la institucional mucho más sutil y difícil de visualizar, pero si se produce, también hay medios razonables y ponderados para reprimirla, las fuerzas de orden público y la magistratura.
    Vivimos en una sociedad democrática que trata de ser justa y equitativa, pero me temo que la realidad corre bastante mas deprisa que la norma y que la imaginación de los parlamentos. Es complicado, lo se, pero también estoy en contra del delito y eso no supone que esté a favor de la policía. Nuestra sociedad no está congelada aunque nuestra organización socio-política sí parezca estarlo.
    Hace unos años, aproximadamente treinta y cinco, casi todos los españoles estaban encantados con nuestro diseño constitucional, hoy muchos de esos mismos españoles queremos una adaptación a nuestras nuevas exigencias. Es legítimo. Por eso me temo, que la salida a la calle escenifica el hecho de que cada vez nos quedan menos vehículos de expresión. Los partidos políticos ni funcionan democráticamente, ni están atentos, en muchas ocasiones, a los intereses generales por estar ocupados en suplantarlos con intereses puramente partidistas. El BOE hace tiempo que sufre diarrea legislativa y no aparece el médico que pueda curarlo. Y esta enfermedad conduce paradójicamente a que la norma jurídica esté siendo arrumbada por otros intereses, legítimos pero ajenos al mundo del Derecho. La Economía ha triunfado. El Derecho como instrumento vertebrador de la sociedad , equiparador y equilibrador de los diferentes intereses sociales, y herramienta pacificadora que da respuesta pacífica a los conflictos, está siendo sustituida por los propios intereses que trata de equilibrar, está siendo suplantada por la resignación económica y social que se deriva de la falta de respuestas y la ausencia de debates dentro de una sociedad que se dice democrática. Son necesarias las expresiones de disconformidad sean cuales sean las formas que adopten. No debe haber violencia, es obvio, pero si la hay debe reprimirse sin contemplaciones. La posibilidad de que exista, como con el delito de atraco de un banco, no puede concluir con la prohibición de los bancos, o la prohibición de las navajas para evitar las heridas por arma blanca.   

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