Capital riesgo y capital erótico: Reflexiones sobre el caso Invercaria.

No se asusten; con el título del post quiero hacer referencia no al indudable atractivo de la sra ex Presidenta de Invercaria, sino al libro de Catherine Hakim, doctora en Sociología y profesora en la London School of Economics, que acabo de comprar y todavía no he tenido tiempo de leer pero cuyas reseñas –elogiosas- resaltan que su objeto es el análisis del capital erótico (el poder de fascinar a los demás). Añade la autora en la introducción que con el libro pretende “descifrar los procesos sociales que ayudan a las personas atractivas a obtener más resultados y a obtenerlos antes”.  Porque el capital erótico es, en nuestra sociedad, tan esencial para triunfar -y no solo en la vida personal sino también en la profesional- como otros capitales más “tradicionales”, tales como la riqueza, el talento, la formación o las buenas relaciones. Hasta ahí, y a falta de una lectura sosegada, no parece que haya nada que objetar, a no ser la de que para los que tenemos una experiencia profesional ya dilatada la revelación resulta un tanto obvia y más en los tiempos que corren.

Y efectivamente, la historia del fulgurante ascenso de la sra  Gómiz     a Presidenta de una sociedad de capital riesgo pública que maneja unos fondos muy importantes me recordó esta lectura pendiente. Porque es evidente que esta sra, tan joven ha obtenido más resultados y en bastante menos tiempo que lo que es habitual en el sector público español,  incluso en el sector público andaluz, donde por lo que se está viendo, se asciende bastante más rápido que en los escalafones funcionariales al uso. Especialmente si se está en posesión de dos de los capitales anteriormente citados, el erótico y el relacional, aunque se carezca de manera notoria del resto de ellos. Porque para acceder a una plaza de funcionario, aunque sea de un nivel muy modesto y que no permita manejo alguno de fondos públicos resulta que es necesario acreditar unos determinados conocimientos superando unas oposiciones. E incluso para acceder a determinadas plazas del sector público se requiere un sistema de concurso-oposición, es decir, acreditar unos mínimos conocimientos teóricos, realizar algunas entrevistas y tener un cv más o menos adecuado para el puesto de trabajo.  Pero en cambio para dirigir una empresa que gestiona un montón de dinero público no hace ninguna falta.

Lo más interesante, no obstante, es que para los agraciados con estos importantes capitales la ausencia del resto parece pasarles totalmente desapercibida, por lo menos si juzgamos por las ya famosas grabaciones donde la ex Presidenta de Invercaria intenta convencer a su subordinado para que fabrique determinados informes con “carácter retroactivo” que permitan justificar las decisiones de inversión adoptadas con anterioridad al parecer sin estudio previo alguno. El desparpajo desde luego es envidiable, lo mismo que la asombrosa capacidad de inventiva, de la que ella misma se vanagloria, y con razón, en la cinta -no sabemos si manipulada o no manipulada hasta que lo digan los jueces. Si lo que hemos leído de las transcripciones es cierto,  la verdad es que estamos alcanzando nuevas y desconocidas cotas en el esperpento nacional. Quedénse con estas declaraciones del personaje en el juicio laboral por el despido del técnico que la grabó: “Es mi voz pero no mis pensamientos”.

Y es que la sociedad Invercaria   es una sociedad de capital riesgo pero de capital enteramente público, perteneciente en el 100% a la  ya famosa Agencia de Innovación y Desarrollo de Andalucía   IDEA, si, la misma que la de los ERES) que vaya si ha innovado, por lo menos en lo que se refiere a procedimientos administrativos y a selección de su personal directivo.

Por cierto, que entre las noticias que publica Invercaria, encontramos una férrea defensa  frente a los ataques de “representantes del Partido Popular” que “continúan en la línea de afirmaciones sesgadas, tendenciosas y falsas”.  Está francamente bien, porque además de soslayar el hecho de que existe algún informe de la Cámara de Cuentas de Andalucía que ya ponía reparos a la imaginativa gestión de la ex Presidenta de Invercaria, este tipo de noticias presuponen que la sociedad pública pertenece en cuerpo y alma no a los contribuyentes andaluces (y europeos, en la medida en que gestione programas europeos) sino al PSOE, directivos y técnicos incluidos. Lo que probablemente sea bastante cierto por lo menos hasta el día 25, porque después –siempre que gane el PP, claro- probablemente todos ellos descubran que eran técnicos o represaliados, o hasta submarinos del PP. Porque, al contrario de lo que dijo San Ignacio, en España tanto en el sector público como en el privado en tiempos de tribulación conviene hacer mudanza.

Pero con independencia de la opinión que nos merezca el hecho de que el sector público se haya lanzado a constituir sociedades públicas de capital riesgo (SCR) con gran entusiasmo y poco conocimiento de causa, conviene aclarar que una sociedad de este tipo, además de contar con una regulación muy estricta contenida en la Ley 25/ 2005 de 24 de noviembre reguladora de las entidades de capital riesgo y estar sujeta (por lo menos teóricamente) a importantes controles de la CNMV (dado que, de entrada, necesitan su autorización previa del proyecto de constitución)  suelen estar enormemente profesionalizada. O por lo menos cuando manejan capital privado, ya se sabe que con el dinero de los contribuyentes se suele ser bastante más alegre.  Lo que es lógico, porque  los inversores privados suelen tener mucho cuidado a la hora de depositar su capital en manos de los gestores que van a decidir en qué empresas (“participadas”) se invierte dicho dinero, dado que de su buen hacer dependerá que su inversión tenga o no retorno. Por esa razón, se priman criterios de  experiencia y profesionalidad y los incentivos de los gestores están vinculados al éxito de las operaciones.

En definitiva, en el capital riesgo privado los gestores suelan ser  profesionales de mucha preparación y mucha experiencia, con trayectorias profesionales vinculadas bien a la industria, bien a la banca de inversión o bien a otras sociedades de capital riesgo.  Las decisiones de inversión se toman después de analizar muy detenidamente (sí, los famosos informes que se inventa doña Laura) todos los aspectos relevantes de las posibles empresas en las que se puede invertir  Y aún así, muchas veces las cosas no salen bien (al fin y al cabo se trata de capital riesgo).

En cualquier caso, los contribuyentes de nuevo pagamos todo; las inversiones de la sociedad de capital riesgo, dado que lo previsible es que las empresas participadas produzcan pérdidas si  ni siquiera se las ha evaluado antes de tomar la decisión de invertir en ellas)  las consecuencias económicas, en su caso, de una posible sentencia favorable al técnico despedido, el sueldo de la sra Gómiz, la querella que ha puesto Invercaria para defender su honor contra el exdirectivo y me imagino que también la indemnización de todos estos brillantes gestores públicos si a algún día alguien se decide a echarles de una vez.

 

16 comentarios
  1. David
    David Dice:

    Esto me ha llegado mucho:
    El triunfo de los mediocres Quizá ha llegado la hora de aceptar que nuestra crisis es más que económica, va más allá de estos o aquellos políticos, de la codicia de los banqueros o la prima de riesgo. Asumir que nuestros problemas no se terminarán cambiando a un partido por otro, con otra batería de medidas urgentes o una huelga general. Reconocer que el principal problema de España no es Grecia, el euro o la señora Merkel. Admitir, para tratar de corregirlo, que nos hemos convertido en un país mediocre. Ningún país alcanza semejante condición de la noche a la mañana. Tampoco en tres o cuatro años. Es el resultado de una cadena que comienza en la escuela y termina en la clase dirigente. Hemos creado una cultura en la que los mediocres son los alumnos más populares en el colegio, los primeros en ser ascendidos en la oficina, los que más se hacen escuchar en los medios de comunicación y a los únicos que votamos en las elecciones, sin importar lo que hagan. Porque son de los nuestros. Estamos tan acostumbrados a nuestra mediocridad que hemos terminado por aceptarla como el estado natural de las cosas. Sus excepciones, casi siempre reducidas al deporte, nos sirven para negar la evidencia. Mediocre es un país donde sus habitantes pasan una media de 134 minutos al día frente a un televisor que muestra principalmente basura. Mediocre es un país que en toda la democracia no ha dado un presidente que hablara inglés o tuviera mínimos conocimientos sobre política internacional. Mediocre es el único país del mundo que, en su sectarismo rancio, ha conseguido dividir incluso a las asociaciones de víctimas del terrorismo. Mediocre es un país que ha reformado su sistema educativo trece veces en tres décadas hasta situar a sus estudiantes a la cola del mundo desarrollado. Mediocre es un país que no tiene una sola universidad entre las 150 mejores del mundo y fuerza a sus mejores investigadores a exiliarse para sobrevivir. Mediocre es un país con una cuarta parte de su población en paro que sin embargo encuentra más motivos para indignarse cuando los guiñoles de un país vecino bromean sobre sus deportistas. Es mediocre un país donde la brillantez del otro provoca recelo, la creatividad es marginada -cuando no robada impunemente- y la independencia sancionada. Un país que ha hecho de la mediocridad la gran aspiración nacional, perseguida sin complejos por esos miles de jóvenes que buscan ocupar la próxima plaza en el concurso Gran Hermano, por políticos que se insultan sin aportar una idea, por jefes que se rodean de mediocres para disimular su propia mediocridad y por estudiantes que ridiculizan al compañero que se esfuerza. Mediocre es un país que ha permitido fomentado celebrado el triunfo de los mediocres, arrinconando la excelencia hasta dejarle dos opciones: marcharse o dejarse engullir por la imparable marea gris de la mediocridad.
     
     
     

  2. robespierre
    robespierre Dice:

    Coincido totalmente con el comentarista anterior. Por otra parte, este tipo de casos reflejan de manera esperpéntica (como en los espejos concávos del Callejón del Gato de Valle Inclán) el tipo de sociedad que hemos creado entre todos. Una sociedad donde no se valora el mérito, el esfuerzo ni la inteligencia, por no hablar de los valores morales, y donde personas como esta señora pueden soltar las perlas que sueltan pensando que somos todos idiotas. Y seguramente lo somos, en eso tiene razón, si no ella no llegaría adonde ha llegado.

  3. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Forma parte de las viejas artes del buen gobierno la elección de expresidiarios, ambiciosos sin mérito y bellas ingenuas para ponerlos al frente de determinadas empresas y trincheras. Son fieles a muerte, leales y escrupulosos en la obediencia sin hacer preguntas.

    Siempre será prudente preguntarse muchas cosas antes de aceptar determinados encargos y ostentaciones.
    Dice Robespierre, en el post anterior, algo sobre el mérito proscrito y quizás debiéramos añadir el honor.

    Pero, claro, quienes controlan el estado insisten en pagar con mala moneda el servicio público.

    Con ello hacen un doble daño porque por un lado nos encarecen innecesariamente a todos haciéndonos menos competitivos en la escala privada y en el comercio y, por otro lado, se quitan de en medio a muchos ciudadanos difícilmente corruptibles, escasamente ambiciosos y, a pesar de pobres, orgullosos.

    Porque el honor sigue existiendo pero lo hemos echado fuera de la ciudad simbólica. No está donde debiera.

    De alguna forma los “montagnards” sabían lo que hacían al guillotinar tantos aristócratas. ¿O no, Robespierre?

    Salut

  4. Teilhard
    Teilhard Dice:

    Nuestra mediocridad va mas allá. No se quede la autora del articulo a «medio camino» también. No seamos mediocres también a la hora de diagnosticar.

    Mediocre es nuestra «democracia». Ni siquiera merece tal nombre. Sin división de poderes, sin representación, cada cuatro años nos ponen una papeleta burlona con una larga lista de diputados a los que NO podemos elegir. El español no vota para elegir, sino para ratificar. Y que decir de nuestro Jefe de Estado en su origen y desempeño. Y puestos a hablar de erotismo, no me digan que nuestra justicia, no es una señora que está como un tren.

  5. JJ
    JJ Dice:

    Cuentan que el cardenal Angelini, amigo y consejero de Andreotti, le preguntó una vez por qué, habiendo gente más capaz para determinados puestos, nombraba a otros de menos valía: El estiércol es necesario para que crezcan bien los árboles, contestó Giulio con esa dialéctica que, política aparte, le ha hecho ser considerado uno de los hombres más listos de Italia.

    Y lo que Andreotti dice, otros lo hacen, del PP y del PSOE, en España y en todos los países del mundo, aunque aquí en este tema vamos muy adelantados!!! Cómo, si no, explicar que Celia Villalobos haya sido ministra de Sanidad? Y Corcuera? Y Matas, y Roldán? Y…..   

  6. JAVIER TRILLO GARRIGUES
    JAVIER TRILLO GARRIGUES Dice:

    El comentario de David es un diagnóstico claro, preciso, brillante y elocuente de la grave enfermedad que mantiene postrada a toda la sociedad: es el imperio – o más bien la tiranía despótica- de la mediocridad. ¡chapeau!
    En cuanto a la frase de la Sra. Gómiz, no puede ser más adecuada: Para hablar no es necesario pensar! 

    • Manu Oquendo
      Manu Oquendo Dice:

      Hombre, Javier, es cierto que el post de David es ampliamente compartido en su espíritu, pero tiene un grave problema semántico: confunde el concepto de Mediocridad.

      Lo que nos ha sucedido es que hace mucho tiempo que hemos dejado atrás la linea del medio y hoy día alcanzar la mediocridad es un objetivo ambicioso fuera de nuestro alcance. 

      Por ejemplo: Un sistema educativo labrado a pulso, capaz de conseguir degradar resultados y conocimiento con casi el doble de tiempo de escolaridad obligatoria y lograr el record mundial de fracaso escolar no es mediocre, es el peor posible.

      Un sistema de enseñanza en el cual se prohibe estudiar en el idioma familiar si este es el del estado no es mediocre, es criminal cuando el propio gobierno responsable del atropello confirma que sus políticas educativas resultan en el doble de abandono escolar para los niños afectados y estos son los más desfavorecidos,

      Es decir, el uso del término mediocre está fuera de lugar incluso como licencia.

      Por lo demás, anhorabuena a David.

      Saludos

  7. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    Vaya forma de exagerar. Algún mediocrillo habrá habido, pero… ¿y los talentazos de que hemos disfrutado? Pajín, Aido, Magdalena Alvarez… y sus notables antecesores históricos, incluso en algún otro campo ideológico, ¿se acuerdan de Sancho Rof, el del “bichiyo que se cae al suelo y se mata”?
    Pej, el mismo Zapatero. Su natural modestia le impidió revelar que había sido niño prodigio. En efecto: a los cinco años ya sabía absolutamente lo mismo que sabe en la actualidad. Y ahí le tuvimos, y no le valoramos…

  8. elisadelanuez
    elisadelanuez Dice:

    Totalmente de acuerdo con los comentaristas. Este caso, como tantos, es un síntoma de una grave enfermedad de nuestra joven democracia y desde luego un espejo de nuestra sociedad, deformante o simplemente real. Y por supuesto que este tipo de personajes, que lo deben todo a quienes les encumbran, son por definición serviles y dispuestos a hacer cualquier cosa por el “soberano” o político de turno de cuyo favor dependen. Y como bien dice Manu Oquendo, el honor, aunque sea en su versión más limitada y modesta del honor o dignidad profesional es un concepto desconocido entre este tipo de “profesionales”.
    Por otro lado, lo que quería resaltar más modestamente con este post es que se encomienda alegremente la gestión de dinero público a personas que en un entorno profesional normal no pasarían el periodo de prueba en una modesta pyme. Y también otro tema que creo que pasa un poco desapercibido; las formas y los procedimientos en el sector público y en la Administración en general no son fines en sí mismos, sino garantías del fín que se pretende conseguir a través de ellos. En este caso, conseguir una buena evaluación del riesgo de la inversión de capital público en una participada. No se trata de inventarse los informes a posteriori para justificar la existencia de un procedimiento, se trata de que exista un procedimiento “a priori” con informes rigurosos para garantizar en la medida de lo posible el éxito de la inversión. Aunque la confusión de los medios con los fines merece un post aparte. 

  9. JAVIER TRILLO GARRIGUES
    JAVIER TRILLO GARRIGUES Dice:

    Tienes mucha razón, Manu. Hablar de mediocridad es utilizar un adjetivo demasiado generoso. Y quizá esté ahí el problema. Hemos perdido toda referencia y ya no somos capaces de llamar a las cosas por su nombre real. Es la perversión del lenguaje, pero no sólo eso. Tu comentario me ha recordado que en un post de hace pocos días -que no tuve ocasión de comentar entonces- se llegaba a insinuar que comportarse con honestidad y ética profesional en el mundo que vivimos, denunciando la corrupción generalizada allí donde florece, era merecedor nada menos que del calificativo de “héroe”…
    Lo dicho, hemos perdido el norte! 

  10. Cvm Privilegio
    Cvm Privilegio Dice:

    Este blog es redactado por juristas eminentes e influyentes; ¿por qué no sugerir medidas concretas, muy fáciles y ya apuntadas en la legislación vigente?

    Concretando: la LRJPAC prevé acciones patrimoniales de repetición y directas contra autoridades y empleados públicos (vd. infra). Bastaría ampliar la legitimación activa a _cualquier_ ciudadano para que estas sabias previsiones, por desgracia poco empleadas, fueran completamente operativas.

    Artículo 145
    2. La Administración correspondiente, cuando hubiere indemnizado a los lesionados, exigirá de oficio de sus autoridades y demás personal a su servicio la responsabilidad en que hubieran incurrido por dolo, o culpa o negligencia graves, previa instrucción del procedimiento que reglamentariamente se establezca…
    3. Asimismo, la Administración instruirá igual procedimiento a las autoridades y demás personal a su servicio por los daños y perjuicios causados en sus bienes o derechos cuando hubiera concurrido dolo, o culpa o negligencia graves.

  11. David
    David Dice:

    Ya quisiera yo que fuera mío. Lo leí por algún lado, vi que revestía una relación (muy tangencial) con el post de Elisa y como  me llegó tanto, me dije: “esto deberían leerlo todos los españoles”.
    MANU: Creo que el termino mediocridad esta bien empleado. No referido al sistema educativo pero si a las personas, las que hacen este tipo de leyes y también las que las padecen.
    ELISA: Siento haber desviado un poco la atención con mi comentario.
    Saludos.
     
     
     

  12. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    Efectivamente, Cvm Prvilegio, como bien dice hay previstas acciones que las propias Administraciones Públicas pueden ejercitar en caso de que se produzcan perjuicios derivados de conductas de personal a su servicio por dolo o negligencia grave. Pero claro, no se aplican simplemente. Lo mismo ocurre con las “acciones” contables que se prevén en la legislación que regula el funcionamiento del Tribunal de Cuentas. Probablemente la reflexión de que quizá es aquí, en el terreno de las responsabilidades administrtivas y patrimoniales de los gestores públicos donde merezca realmente la pena una “acción popular” y no en el terreno penal merezca un post aparte.

  13. elisadelanuez
    elisadelanuez Dice:

    Muy interesante el artículo que cita Fernando Gomá. Uno de sus párrafos me parecen especialmente acertado. Se lo copio porque tiene mucho que ver con varios de los comentarios anteriores:
     “Que ese predominio de la medianía se dé en los Gobiernos, Parlamentos y demás instituciones públicas no debe resultar ninguna sorpresa, dada la índole, los objetivos y la manera de actuar del pensamiento políticamente correcto. Esta situación se da además de una manera especialmente sañuda en una democracia de baja calidad como la nuestra, alumbrada durante la Transición con toda suerte de recelos y sujeta a excesivas cautelas y contrapesos que una oligarquía partitocrática se niega a replantear. Xavier Roig, en La Dictadura de la Incompetencia, denuncia que el sistema de listas cerradas y grandes circunscripciones lleva a que los políticos no deban ganarse la simpatía de un elector que no los puede elegir, sino la del partido que los incluye en las listas: “como los candidatos no se deben a los clientes, la calidad de estos candidatos va disminuyendo progresivamente. Como no tienen que ganar en una competición abierta –las elecciones- sino en una conjura interna, oscura, pringosa y gris –los pasadizos del partido- pasan a ser vacas” (Roig aprovecha para recordarnos que las especies rumiantes tienden a una inteligencia más bien escasa). La mediocracy es explicable por iguales razones en los sindicatos o en los órganos de gobierno de la judicatura, dada su politización cuasiabsoluta; y, hasta cierto punto, también en las universidades, siendo éstas como fueron el epicentro del movimiento de la corrección política y otro de sus principales campos de batalla.”

  14. Daniel
    Daniel Dice:

    Cuando los mediocres llegan al poder, ocurre lo que decía Montaigne:

    “De la misma manera que se les ceden todas las ventajas honoríficas, también se les refuerzan y autorizan sus defectos y vicios, no sólo por aprobación sino incluso por imitación. Todo el séquito de Alejandro ladeaba la cabeza como él…”.

    Ensayos, Libro III, Capítulo VII, “La desventaja de la grandeza”. 

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