¿Por qué los recortes tienen que ser lineales?

Ahora que toca recortar día sí y día también,  no sé si se habrán dado cuenta del extraño carácter “lineal” de los recortes. Que si los sueldos de los funcionarios, un 5% (por ahora) que si el adicional de la Generalitat del 2% también para funcionarios (ya se sabe que eso de hacer patria No es Gratis)  que si el número de empresas públicas tiene que rebajarse en el mágico número de 450  que si hay que pegar un tijeretazo a los presupuestos en todas las partidas presupuestarias del 10% , del 15% o incluso del 20% (varían según las fuentes y las negociaciones con Bruselas) Es sencillo, sí,  pero si lo piensan un poco preocupante. Porque ¿esto no se puede hacer de otra forma, digamos, un poco más fina?

 

Seguro que algunos o muchos de ustedes,  dado que la crisis ya va alcanzado prácticamente a todas las unidades familiares de este país  (probablemente con la excepción de las que viven de un cargo político o de varios, dado que ya hay muchas sagas familiares en la política española y cada vez más se casan entre ellos) ya habrán tenido que proceder a recortar alguno o algunos de sus gastos. Pero no creo que lo hayan  hecho de manera” lineal”, tipo  15% menos en alimentación, 15% menos en ocio, 15% menos en ropa y calzado o en telecomunicaciones o en transporte o en servicio doméstico. Lo normal es que, suponiendo que  su economía familiar no es un completo desbarajuste, hayan ustedes ido mirando cuidadosamente partida por partida donde se puede recortar sin que la unidad familiar se resienta demasiado. Y seguramente habrán “priorizado” recortes, o dicho de otra forma, habrán decidido recortar más en los gastos más superfluos o innecesarios (por ejemplo, restaurantes o ropa, o viajes) y menos en los gastos más esenciales o importantes (por ejemplo alimentación,  transporte y  hasta servicio doméstico si uno trabaja fuera de casa y tiene niños). Y luego hay gastos que no se pueden o no se deben tocar como los impuestos incluidos las fabulosas tasas de basura o el IBI que nos pasan nuestros beneméritos Ayuntamientos, o cualquier otro tributo que se les pueda ocurrir.

 

Además, todo esto dando partiendo de que gastos igualmente necesarios tales como “sanidad” o “educación” son pagados por una mayoría de las unidades familiares vía impuestos (lo que conviene no confundir con una supuesta gratuidad) dado que muchas unidades familiares pueden tener sus complementos “privados” tanto en forma de actividades extraescolares, clases de inglés, clases particulares como en forma de seguro sanitario. En cualquier caso, la unidad familiar en crisis no suele recortar linealmente sino que intenta mantener los gastos más esenciales y suprimir o recortar los más prescindibles. Cada unidad familiar tendrá sus prioridades, pero todo dentro de unos márgenes bastante previsibles, pues me apuesto lo que quieran a que nadie se queda sin comer por irse al cine.  O va andando a trabajar para poder comer en un restaurante.

 

Pues si para una unidad familiar incluso modesta es tan sencillo adoptar un criterio racional a la hora de recortar ¿por qué no lo es para las Administraciones Públicas? ¿Por qué los recortes tienen que ser lineales? ¿Por qué enseguida claman que hay que subir los impuestos sin haber retocado ni un ápice el mastodóntico sector público que padecemos? ¿Por qué enseguida quitan camas y profes de los colegios pero no tocan otras cosas cuya utilidad los ciudadanos no perciben, aunque ciertamente los políticos sí? Aquí caben tres respuestas: o porque no saben hacerlo, o porque no pueden hacerlo o porque no quieren hacerlo. La verdad es que cualquiera de las tres opciones resulta muy poco tranquilizadora para los contribuyentes de a pie.

 

La primera contestación supone que se carece de información necesaria, la segunda que es carece del criterio necesario y la tercera que se carece de voluntad, política o de la ordinaria, necesaria. Personalmente creo que nos encontramos en una situación en que probablemente las tres respuestas son ciertas en mayor o menor medida, así que ya se imaginan lo poco que espero del esfuerzo de reducción del gasto público vía esas “reformas del sector público” de la que tanto nos hablan y que son las que, en mi opinión, podrían evitar un recorte lineal a lo bestia, y perdonen por la expresión. Recortes a lo bestia no quieren decir recortes muy grandes, sino recortes indiscriminados, donde tanto valen las embajadas autonómicas como las camas de hospital, las teles autonómicas como los profesores, las subvenciones en I+D como las subvenciones “ideológicas”, los técnicos cualificados como los enchufados y parientes,  las inversiones en infraestructuras como los gastos corrientes, en definitiva los gastos esenciales como los superfluos.    Y ya puestos ¿no nos sobran unos miles de Ayuntamientos y todas las diputaciones con sus respectivas estructuras? ¿O unos cuantos parlamentarios autonómicos?

 

Volviendo a las tres horribles posibilidades que antes mencionaba. Si se carece de información, busquése porque seguro que es posible encontrarla, dado que modestos partidos políticos como UPYD han sido capaces de buscarla y procesarla, y hasta modestos blogueros como nosotros ha conseguido encontrar datos muy interesantes en nuestra una serie de “posts de investigación”  como y otros muchos que hemos publicado . Y no somos los únicos que hacemos posts de investigación, hay muchísima información en la blogosfera, bastante más por cierto que en nuestros grandes medios de comunicación, pero esa es otra historia.

 

Así que seguro que el Gobierno central y los autonómicos, si se ponen a ello, encuentran la información también. Es verdad que se tiende a ocultar o a maquillar los datos que no favorecen a quienes los muestran, pero sinceramente, a estas alturas como sigamos así nos van a venir a verificar las cuentas como a los griegos a ver como de fiables o de creativos somos. Reconocerán que lo del déficit del 2011 no ha estado mal para abrir boca y para dar una imagen de seriedad.

 

En cuanto a la segunda contestación, y aunque el criterio es más difícil de buscar, pero quiero ser optimista; este Gobierno tiene indudablemente mejor nivel técnico que el anterior, ya se que no es mucho decir, pero algo es algo, y además hay mucho experto fuera de la Administración dispuesto a colaborar y a echar una mano para que la cosa salga lo mejor posible y en vez de cortarnos las uñas o el pelo no nos cortemos un brazo o una pierda, o la cabeza, ya puestos. Eso sí, hay que echarle un poquito de tiempo, de estudio y de metodología. Y conviene ver lo que han hecho en otros países que han tenido problemas similares y los han solucionado, con o sin intervención.

 

Y ya puestos, para tener criterio con carácter digamos general y con independencia de la mayor o menor valía profesional de los técnicos y gestores públicos, que también ayuda, lo cierto es que es conveniente que estos dispongan de herramientas o instrumentos de evaluación de políticas públicas, que permiten precisamente eso, evaluar lo que se está haciendo con el dinero de los contribuyentes. Si no medimos lo que hacemos, difícil será que podamos valorar, priorizar y, llegado el caso, recortar. Si, ya se que existe una Agencia de Evaluación  y Calidad   y seguro que ha evaluado algunas cosas, por ejemplo, políticas públicas, pero no parece que haya tenido mucho éxito.

 

Así, con instrumentos de evaluación podríamos evaluar, por ejemplo, el sector público y hasta establecer unas categorías que nos permitiesen, por ejemplo, agrupar a los entes en la categoría de “chiringuitos”, creados por los Poderes públicos y para los Poderes públicos (aunque con la excusa de que su existencia mejora de alguna forma la vida de los ciudadanos, aunque estos no noten nada)  y “otros” en que se englobarían los creados por los Poderes Públicos para prestar servicios a los ciudadanos.  Los primeros se reconocen porque básicamente sirven los intereses de los partidos políticos y su clientela (por ejemplo, vía creación de empleo para amigos y simpatizantes y vía subcontratación o/y subvención a empresas amigas, que suelen denominarse “empresas de aquí”,  o “empresas locales” para entendernos) y porque su desaparición no supondría ninguna merma en la calidad de vida de la ciudadanía, todo lo contrario, dado que contribuiría a la reducción del déficit público. En la segunda categoría, muy variopintas, se englobarían los entes que prestan algún tipo de servicio directo a los ciudadanos, con mayor o menor eficiencia, por lo que requieren personal técnico o especializado y suelen tener vías de financiación adicionales o complementarias a las de los presupuestos de sus entes matrices. Es verdad que aquí habría que matizar mucho, pero bueno, ustedes ya entienden de lo que estoy hablando.

 

Y esto entronca con la última y crucial pregunta: suponiendo que los Gobiernos y Administraciones Públicas pueden saber y pueden tener criterio para hacer esta reducción del sector público con datos y con criterio ¿se van a atrever?

 

Porque claro, esta es la gran pregunta. Suponiendo que se pueden identificar los chiringuitos, lo suyo es que estos desaparezcan enteramente, de forma ontológica, por así decirlo, con su inmueble, su plantilla, sus Consejos de administración o cúpulas directivas, sus gastos de representación, etc, etc dado que no prestan ningún tipo de servicio a los ciudadanos, y por tanto suponen gastos no esenciales, innecesarios, superfluos. A los ciudadanos no les pasaría nada, pero a los partidos políticos y a su clientela sí.  Con la que está cayendo. ¿Mi apuesta? Seguirán con los recortes lineales y nos dirán que “todos” tenemos que sacrificarnos, con la tranquilidad de que “todos”  somos “nosotros”, los de siempre.

 

13 comentarios
  1. veedor
    veedor Dice:

     
    Elisa, tienes toda la razón, lo que propugnas es SENTIDO COMUN (que es el menos común de los sentidos), personalmente siempre he dicho que la economía del Estado es como la de una familia (en los términos que propones), y que como tal familia, de la gestión se debería encargar un AMA DE CASA de las de antes (y que me perdonen las mujeres pero, si ya tienen cierta edad, a buen seguro reconocerán en sus madres una sensatez a la hora de gastar, digna de premio nobel).
    ¡Mamá, mamá, cómprame una chaqueta que se ha desgastado el codo!, y la madre decía ¿comprar?, te ponía una codera más “chula que un ocho” y la prenda te duraba unas temporadas más, ¿tirar cocido?, te preparaba con las sobras una “ropa vieja” al día siguiente que te chupabas los dedos, era la primera que se levantaba para tener todo preparado para los suyos (¿almorzar en el cole?, un lujo, te preparaba un bocata de jamón para el recreo que encima estaba “de muerte”) y la última en irse a la cama hasta que no estuviera todo preparado para el día siguiente, nunca con un mal gesto ni una mala palabra, y encima hasta tenían un cerdito que luego hasta tenía dinerillo para algún caprichito, eran unas “máquinas”.
    No sabrían de deflación, inflación, curvas de demanda, producto agregado, márgenes y demás, pero conocían tanto el precio como el valor de las cosas y casi sin apurarme creo que era antes las únicas que Franco sacaba la lengua de tanto apretar la peseta, y ¡vaya si la apretaban!, pues esos gestores son los que, creo, necesitamos.

    • Lorena Moreno
      Lorena Moreno Dice:

      Veedor; cuanta razón tienes. Todas esas madres son las abuelas del país, las madres de hoy día intentan hacer lo mismo que “las madres de antes” pero además trabajando o intentando trabajar…
      Con esto de la igualdad y de las cuotas di “AMAS DE CASA Y AMOS DE CASA” ¿Por qué alguno habría, no? 😛

  2. Eri
    Eri Dice:

    Hola, enhorabuena por el blog 

    Tiene mucha razón en ello, lo cual es triste, las cosas no se han hecho bien, ha habido una mala gestión de los caudales públicos (por no decir pésima) todos hemos oído hablar de aeropuertos que son una ruina, además de innecesarios, por poner un ejemplo.
    Hace unos años hubo un pequeño revuelo porque los políticos se negaron a viajar en clase turista, no creo que respecto a esto haya cambiado mucho la cosa, pero si lo ha hecho lo celebro.
    Lo que me pregunto es; ¿por qué deben viajar en primera clase pagando el billete con dinero público, cuando la clase turista es perfectamente idónea para ello? quiero decir, que no les van a tratar mal, no se van a morir por viajar con el resto de los mortales. Y no veo mal que alguien quiera viajar en primera, lo que se debería hacer es que si un político quiere viajar en primera que pague la diferencia que ello supone respecto del billete ordinario ¿eso sería lo honrado, no creen? 
    Como ésta muchas otras cuestiones, simplemente que esta es una de las que más me indignan. 
    Y no distingo de colores, pues tan mal lo ha hecho uno como el otro, porque cuando llegan al poder parece que se corrompen ¿era Platón el que decía que el mejor gobernante sería aquél que no quiere gobernar? 
    Tenemos un sistema que está enfermo en muchos sentidos, y sería muy positivo que se dedicaran a perseguir el fraude en ese ámbito, que cosa curiosa, es mayor que el fraude de los ciudadanos de a pie, y mucho más grave, si cabe. ¿se imaginan cuánto dinero ahorraría el Estado?
    Ciertamente las peculiaridades de nuestro sistema complican las cosas, las rivalidades entre las Comunidades Autónomas, y entre éstas y el Estado, creo que a nivel competencial.
    Aún estoy en tercero de Derecho, por lo que el conocimiento que tengo de la materia es escaso, y seguramente me equivoque en más de una cosa. Pienso que parte de nuestro problema está ahí, en que las CCAA cada vez han querido tener más competencias, más dinero y servicios que las Comunidades vecinas, como si fueran dos chiquillos peleándose por quién es el mejor en esto o aquello, porque si una tiene un aeropuerto la otra también lo quiere, aunque no le haga falta ni le sirva para nada.
    También es cierto que estoy generalizando, porque seguramente haya alguna Comunidad en la que las cosas se hayan hecho bien, o al menos eso quiero pensar. 

     

  3. Triboniano
    Triboniano Dice:

    En un Estado moderno crear chiringuitos es fácil, sumprimirlos completamente imposible. Sencillamente, porque todos los incentivos del sistema están en contra. El que está dentro buscará por todos los medios justificar su supuesta utilidad. El que está fuera no tiene incentivos para dar una absoluta batalla política para deshacerse de algo que ni conoce en profundidad ni, en caso de conseguirlo, nadie le va a agradecer, más bien al contrario (total, partirme la cara con colegas o compañeros de partido por una gota en el océano del gasto…). A ver si nos enteramos de que el Estado es una máquina que tiende a su propia conservación, volcando a ese fin todos los recursos del sistema. Para revertir esa tendencia se necesita un liderazgo político tremendamente fuerte capaz de vencer todas esas inercias. Creo que podemos convenir que hoy, en España, este no es el caso.

  4. Robespierre
    Robespierre Dice:

    Hombre no sean tan pesimistas que el viernes pasado ya Suprimieron 27 y solo les quedan unos 3000 y pico…o son 6000? Y es que como están llenos de familiares y amigos pues la cosa no mola nada luego hay mal rollo, normal cuando dejas sin chollo a maridos, esposas, hijos, primos, cuñados o amigos de toda la vida.

  5. Carlos Javier Galán
    Carlos Javier Galán Dice:

    Elemental todo lo que dices, Elisa. Se agradece el leer reflexiones tan llenas de sentido común. Como dijo Durrenmatt, “tristes tiempos estos en los que hay que luchar por lo que es evidente”.

  6. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    De punta se me ponen los pelos. ¿Reducir y aún suprimir instituciones gracias a las cuales tenemos el Estado del Bienestar, mejor dicho, que son la misma esencia de ese Estado?.
    Un ejemplo solo: El Consejo Estatal de Medios Audiovisuales. Creado por la Ley 7/2010. Con su Presidente, su Vicepresidente y sus SIETE consejerías… y además asesorado por un Comité Consultivo de Sabios de Sión. Gracias a este Consejo (que seguro que nos sale prácticamente gratis) las Cortes, el Gobierno y los organismos reguladores están bien “asesorados” en el sector audiovisual. ¿Eh? ¿Vaís a cargaros esta especie de mini- Gobierno? ¿Qué será de nosotros? ¿Os imaganáis hasta que extremos de chabacanería, vulgaridad y cutrez llegarían los Medios si no existiera este Consejo?
    Ya les lloraremos cuando no tenga remedio la cosa. ¡Desagradecidos!
     
     

  7. Pepe Paco
    Pepe Paco Dice:

    Buen post, ésta es otra demostración más de que nos gobiernan incompetentes. Recortar es muy fácil, lo puede hacer hasta un niño pequeño. Lo difícil es gestionar bien, recortar lo totalmente superfluo y modificar las estructuras de poder de tal forma que seamos capaces de hacer más por menos. Y todas las medidas del gobierno van justo en la dirección contraria: recortar lo necesario, engordar lo superfluo, y aprovecharse de la coyuntura para quitarle poder a los trabajadores y entregárselo todo, y con un lacito, a los empresarios.
    Justo en el momento en que necesitamos grandes estadistas lo único que tenemos son medianías, a lo sumo.

  8. Lorena Moreno
    Lorena Moreno Dice:

    Elisa yo también creo en tu apuesta, y nos contarán lo de siempre, y los sacrificios para los mismos, y…, y…., pero… pero… llegará el día que el pueblo despierte, y se arme una buena revolución. Tan vez cuando tengamos la sensación de que más no podemos perder
    ¿Qué es lo peor que puedes hacerle a un ciudadano en un Estado de Derecho? ¿Privarlo de libertad?… vamos a pensarlo fríamente: Nos dan de comer, tenemos cama, asistencia sanitaria, no pagamos luz, ni IBI, ni letras, …se puede hasta estudiar, televisión de pago… hay gente viviendo en la calle en peores condiciones que un preso, y eso no es libertad tampoco.

  9. Páradox
    Páradox Dice:

    Eri, lo más curioso de las comunidades autónomas es lo mucho que se han empeñado en parecerse, por más que se buscaran hechos diferenciales. Todas han reproducido, empeorándolo, el modelo estatal. ¿Hay alguna que pueda exhibir como hecho diferencial una administración contenida y barata para sus habitantes? Ninguna.

  10. elisadelanuez
    elisadelanuez Dice:

    Pues sí, es realmente asombroso que lo que es puro sentido común sea tan díficil de reconocer para nuestra clase política. Van dando pasitos, pero muy lentamente, por ejemplo, hoy tenemos unas tímidas declaraciones de Antonio Beteta en el Mundo señalando que quizá hay demasiados municipios en España o que a las CCAA quizá se les ha ido un poco la mano…Todo esto después de votar todos en contra de una moción de UPYD para racionalizar el Estado autonómico y local  que ha merecido la unanimidad de todo el Congreso de los Diputados, lo que tiene mérito. O bien no ven que haya nada que racionalizar o bien es que no les gusta que lo diga UPYD.

  11. Carlos Javier Galán
    Carlos Javier Galán Dice:

    Un post que lamentablemente no pierde actualidad. Y que debería ser de lectura casi obligatoria para la ciudadanía. No sabes la cantidad de veces, Elisa, que habré utilizado en los últimos meses, en conversaciones, tu clarísima comparación con cómo se lleva a cabo la disminución de gastos en cualquier economía doméstica. Es tan de sentido común que todo el mundo lo entiende… menos los gobernantes, que me temo prefieren no “entenderlo”.

  12. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    Pues sí, porque lo que pasa es muy difícil hacerle entender a alguien lo que no le conviene entender. En todo caso, si los ciudadanos lo hemos entendido ya, a los políticos si de verdad les presionamos no les va a quedar más remedio que entenderlo también.

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