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Leyes con apodo: El caso de la ley del enchufismo andaluz

3 abril, 2012 | Por Autor: Jaime Castellano en Administraciones Públicas

Los nombres de las leyes suelen ser bastante largos y difíciles de recordar para muchas personas, aunque seguramente no sea el caso de los lectores de este Blog: Ley número barra año, fecha, nombre descriptivo… de ahí que en numerosas ocasiones, sobre todo si la ley en cuestión adquiere presencia mediática, se le pongan apodos o sobrenombres más o menos cariñosos.

 

En este post vamos a analizar uno de los casos en que la ley es más conocida por su apodo que por su nombre real, detallando los motivos por los que se ha llegado a esa situación. Me refiero a la Ley 1/2011, de 17 de febrero, de reordenación del sector público de Andalucía, que se conoce por la ley del “enchufismo” (como ven en este caso el apodo no es muy cariñoso que digamos).

 

En las últimas décadas ha proliferado en España lo que se conoce como la administración periférica o paralela: organismos, empresas, fundaciones, consorcios y entes públicos con regímenes jurídicos diversos y actividades múltiples. Los motivos principales del crecimiento desorbitado de este tipo de entes, aun en plena crisis económica, son en esencia dos: 1) realizar una supuesta gestión más eficaz y rápida de competencias de las Administraciones (huyendo del derecho administrativo y dando la bienvenida al descontrol) y 2) sortear la normativa sobre déficit y deuda computable en términos europeos, para poder seguir endeudándose sin que lo pareciera.

 

Desde los Gobiernos central y autonómico (los siguientes tendrán que ser los entes locales) se han iniciado procesos de reordenación y racionalización de sus correspondientes administraciones periféricas. Estos procesos están dando sus primeros pasos y los efectos por el momento son muy reducidos. Por ejemplo, las CCAA se comprometieron en 2010 a reducir 514 entes y en julio de 2011 solo se habían suprimido 69 (en este post analizamos el nivel de cumplimiento, digo perdón incumplimiento, de las diferentes CCAA en sus respectivos planes de racionalización del sector público).

 

Uno de los gobiernos autonómicos que en 2010 acordó un plan de racionalización de su administración periférica es el andaluz. Después de un Acuerdo de Gobierno y dos Reales Decretos, a principios de 2011 vio la luz la Ley 1/2011, de 17 de febrero, de reordenación del sector público de Andalucía.

 

En virtud de esta Ley se crean 8 Agencias y se eliminan en principio una gran cantidad de entes, que en su mayor parte se fusionan o integran en alguna de las nuevas Agencias. En concreto,  según el plan de la Junta, se alcanzaba una cifra neta de 111 entes suprimidos, número apreciable porque suponía la desaparición de un 29,4% del total de entes que tenía la Junta por aquella fecha.  Por si alguien se lo está preguntado, la “conocida” empresa pública Invercaria no figura entre los entes afectados por el plan de racionalización (para recordar los motivos por lo que saltó a la fama esta empresa pública, recomendable la lectura de este post de Elisa de la Nuez).

 

En efecto, lo primero que llama la atención de los entes que se van a suprimir, es que 96 (de 111) son los Consorcios locales “Unidades Territoriales de Empleo y Desarrollo Local y Tecnológico” (UTEDLT) . Como primer apunte destacar que, a día de hoy, estos consorcios siguen sin suprimirse y están en el “limbo” de los entes “en proceso de extinción” según la información que aparece en el inventario de entes de la Junta de Andalucía.

 

La titularidad de los Consorcios es compartida entre la Junta de Andalucía y diferentes municipios (de ahí el carácter local de estos entes). Lo sorprendente sin embargo es que desde 2009 el personal de estos Consorcios (600 trabajadores aproximadamente) pertenece a una Fundación Pública de la Junta de Andalucía (“Andalucía Emprende. Fundación Pública Andaluza”, AEFPA). Además, para pagar las nóminas de este personal, la Junta ha otorgado diferentes subvenciones a la citada Fundación Pública… Claro ejemplo donde la transparencia desde luego brilla por su ausencia (si alguien está interesado en profundizar sobre la situación de estos peculiares consorcios, puede consultar este informe disponible en Internet elaborado por Luis Escribano).

 

Pero más allá de la peculiaridad de estos Consorcios, ¿de dónde le viene el apodo a la Ley?. En los decretos de constitución de las nuevas Agencias que se crean al albur de la Ley, se contempla la integración del personal laboral que trabaja en los entes que de alguna forma u otra van a acabar siendo absorbidos por las citadas Agencias (entre ellos los “famosos” 96 Consorcios y otros cuantos entes más de diferente índole).

 

Esta integración “directa” del personal laboral estaba prevista en 7 de los 8 Decretos de constitución de las nuevas Agencias. Pues bien, esos 7 Decretos acabaron en el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) debido a los recursos presentados por diferentes asociaciones de funcionarios (‘Al Andalus’, ‘Defiendo mi derecho y la gestión pública’ y otras asociaciones).

 

El TSJA ha acabado dando la razón a las asociaciones de funcionarios y ha paralizado o bien directamente los Decretos de las Agencias o bien específicamente los protocolos de integración del personal laboral. Los argumentos judiciales que dieron la razón a las asociaciones denunciantes eran que el régimen de integración de estas entidades no respetaba “los principios básicos de acceso a la función pública de igualdad, mérito, capacidad y publicidad”.

 

El problema radica en que la mayor parte de los entes que se suprimen e integran en las nuevas Agencias (como los Consorcios que hemos analizado anteriormente), no respetaron escrupulosamente los principios de concurrencia, mérito, capacidad, etc que rigen la contratación del personal de las nuevas Agencias.  Aquí está el origen del apodo de la ley, el enchufismo, ya que según las asociaciones denunciantes la ley supone que “entren por la puerta de atrás muchísimos empleados en la Administración sin cumplir los principios constitucionales de méritos, capacidad, igualdad y publicidad”.

 

¿Lecciones aprendidas? Veamos si el Gobierno autonómico que se forme después de las elecciones celebradas el 25-M trabaja para cambiar el apodo a la Ley 1/2011, de 17 de febrero, de reordenación del sector público de Andalucía, aunque sinceramente, no vemos ningún elemento que apunte hacia esta dirección…

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10 Respuestas

  • Perplejo says:

    Después del 25M, cualquier posibilidad de regeneración se ha perdido. Y no quiero decir que una victoria de PP en Andalucía fuese necesaria. Pero sí era necesaria una derrota del PSOE.

    ¿Sería posible que, por ejemplo, ambos partidos mayoritarios intercambiasen los Gobiernos de, por ejemplo, Andalucía y Valencia? Llevan demasiado tiempo sin cambiar en ambos sitios. Creo que todos saldríamos ganando. 

  • elisadelanuez says:

    Esta claro que cualquier posibilidad de regeneracion en Andalucia se ha perdido, aunque el PP se lo ha ganado a pulso, ciertamente para cambiar unos enchufados por otros, como al parecer ha ocurrido en el Ayuntamiento de Sevilla, y para no decir nada que moleste a nadie, sobra el viaje. Pero yo creo que los andaluces tambien tienen alguna responsabilidad en lo que pasa alli, al fin y al cabo alguna alternativa politica habia menos apalancada, por utilizar la expresion de moda en esta crisis.

  • Lorena Moreno says:

    Cuando la Liga se amplié, exista más variedad  y salga en las urnas algo que no sea PSOE-PP llegara el ansiado cambio… mientras tanto esto es robar por robar y todos juntitos. En el caso de los famosos ERES de Andalucía ya está metido el suegro de Arenas…
    Elisa, a los andaluces no nos convence la derecha, como a Valencia no le convence la izquierda… a ver cuando gana en la Liga (urnas) otro equipo distinto como por ejemplo el Atlético de Madrid (UPyD)

  • Robespierre says:

    La ley del Cortijo. Da igual que los señoritos sean de izda o derecha aunue coincido con Lorena sin ser andaluz o valenciano, ya puestos mejor seguir con los de siempre. Especialmente un señorito de izdas siempre parece mejor que uno de derechas. Y los caciques valencianos de derechas tipo Fabra hay que reconocer que tienen mas cache que los aspirantes a caciques de izdas.

  • Jaime de Nicolás says:

    Quizá Andalucía no sea la Comunidad Autónoma con más nivel de enchufismo, desprecio por la legalidad, apesebramiento de mucha gente que prefiere cobrar el paro que trabajar (en entrevistas se quejan de esto muchos emprendedores andaluces). Lo cierto es que esa fama tan negativa la tiene, visto desde fuera.
    Y el resultado de las elecciones ha producido un efecto muy negativo: me parece que muchos españoles han dicho una frase como ésta o en términos muy parecidos: lo de Andalucía no tiene remedio.

    • Lorena Moreno says:

      Jaime eso es lo que parece que dicen los de fuera, lo de siempre, ni originales saben ser. Yo creo que nos tienen envidia a nosotros (¿Se nota mucho que soy andaluza?) los Andaluces, por eso estamos en boca de todos :P

      Nos hemos convertido en el eterno reto de la derecha… y que lo seamos de por vida… la próxima liga (elecciones) que la gane el Atlético de Madrid y apostamos por el autentico cambio.

  • ciudadano says:

    Curioso que un tal Jaime Castellano, que ha trabajado en el sector público sin ser funcionario, ahora le dé el ataque de dignidad y elabore un panfleto publicitario para la asociaciones Al-Gandul y Defiendo mi Privilegio. Según dichas asociaciones, Jaime Castellano sería un enchufado, por no pertenecer a la raza ario-funcionarial.
     
    Por cierto, curioso también que en una supuesta bitácora legal, se omita mencionar las sentencias que sí han avalado la reforma.
    Y curioso que este señor, que clama en el desierto por la reducción del gasto público, apoye el gasto en funcionarios, que son más caros, que trabajan menos y que tienen una jornada laboral menor (aunque stricto sensu habría que hablar más de jornada de permanencia en el centro que de jornada laboral, porque ya sabemos que la jornada laboral de un naranjito incluye labores tales como acudir tres veces a la cafetería, hacer la compra, ir a la peluquería, llevar al niño al colegio, …) ahora clame contra quién cuesta menos a la administración, tiene experiencia laboral previa en dicho trabajo y tiene una jornada laboral superior.

  • Curro Arriola says:

    Estamos como en los últimos días de Bizanco, con los turcos en la puerta y nosotros discutiendo el sexo de los ángeles.
    Ya dan igual el despilfarro autonómico, y el municipal, y el estatal… da igual si se suprimen o no entes, si se recortan o no gastos; sencillamente han llevado a España a la ruina absoluta. ¿Por qué se creen que el Gobierno aprobó la aministía fiscal, en el fondo muerto de vergüenza? ¡Para ver si sacaba algún leurete de debajo de las piedras! De donde fuera, de los traficantes de drogas, de los proxenetas, incluso -más asquerosos todavía- de los políticos corruptos; de donde sea. Los “mercados” ya no nos aguantan más, véanse los últimos movimientos de las bolsas mundiales. Pánico porque caen España e Italia, y somos demasiado grandes para rescatarnos.
    Sigan intentado robar los de las CCAAs. En realidad ya no queda nada que robarnos.
    Estamos en la ruina y solo falta que sea declarada formalmente.

  • Franquete says:

    Lo que creo que de manera acertada refleja Jaime en su post es la absoluta falta de dignidad, honradez y honestidad de los que se llaman “políticos” (para el que se quiera deprimir del todo recomiendo ir a la definición de político en wikipedia…el que encuentre algún parecido a la realidad que me lo diga please).

    Por tanto discrepo con la apreción del Sr. “ciudadano” porque yo no aprecio en absoluto que el Sr. con Jaime Castellano esté “comprado” por asociaciones de funcionarios.  

    Expone algo que no es “justificable” y estoy seguro que si mañana el Sr. Castellano identifica otro caso igualmente vergonzoso en el cuerpo de funcionarios leeremos el correspondiente post denunciándolo. 
     
    De hecho por “desgracia” yo soy personal laboral en un ente estatal (NO funcionario) trabajo más de 8 horas al día sin levantar el culo de la silla no tenemos ningún convenio ni ventajas (ni me voy a desayunar) y sin embargo llevo 15 años preguntándome por qué hay 400 personas trabajando aqui cuando en realidad trabajamos y solo hay trabajo para la mitad, también me pregunto a quien se le ocurrió crear este ente estatal porque rara vez ha hecho algo útil para la sociedad. En fin, soy “afortunado” por tener trabajo pero lo que no se puede es justificar lo injustificable.

  • robespierre says:

    Bueno, yo creo que en eso de no tener nada que hacer, más allá de tomar café y salir a dar una vuelta, la ruina total va  a equiparar a funcionarios y laborales, cuyos sueldos seguimos pagando sin que muchos tengan ahora (no sé antes cuando había dinero) nada que hacer. Tengo amigos que ya me comentan  que ellos van al ministerio a leer el periódico y a tomar café, porque ya no hay nada que gestionar. Conste que son buena gente y lo dicen enfadados, no es que no quieran trabajar. Pero claro si uno, por ejemplo, gestionaba programas de subvenciones a la I+D y se queda sin programas de subvenciones, la pregunta del millón es a qué se dedica él y su equipo. Pero eso sí, nada de tocar el sueldo de nadie ni (Dios nos libre) prescindir de nadie aunque resulte que se ha quedado sin trabajo. Que para eso han sacado una oposición o/y han pasado algún sistema de selección para acceder a un puesto de trabajo for ever and ever.