Recomendaciones de lectura para Semana Santa (II): Rodrigo Tena

Dada la naturaleza y objetivos de este blog, voy a circunscribir mis recomendaciones a unos pocos libros jurídicos (lo siento, es tiempo de penitencia).

El primero, que quiero destacar especialmente, es la “Teoría del Derecho”, de Edgar Bodenhaimer. Se publicó en 1940 por McGraw-Hill con el nombre de Jurisprudence, aunque yo tengo la traducción española publicada por el Fondo de Cultura Económica en 1942 (por cierto, regalada por mi tío Rodrigo Fernández Carvajal, catedrático de Derecho Político en Murcia, y cuya obra El lugar de la ciencia política, calificada por Federico de Castro como una de las obras jurídico políticas más importantes publicadas en España en el siglo XX, es también, evidentemente, muy recomendable). No obstante, la traducción española ha sido reeditada con posterioridad y puede encontrarse aquí.

Bodenheimer era un profesor de Heidelberg que escapó de Alemania nada más llegar Hitler al poder y que hizo toda su carrera académica en los EEUU. El libro es muy interesante (y actual) porque se ocupa de analizar el Derecho siempre desde la perspectiva del poder. Es decir, para el autor la finalidad del Derecho es servir de freno al poder, y si no cumple este objetivo no es Derecho. Por tanto, a la pregunta ¿Hay Derecho?, Bodenhaimer contestaría: veamos si está controlando efectivamente el poder, o más bien si lo que se llama Derecho está sirviendo como instrumento del poder (tanto del gobierno como de los particulares). “El hecho de que la esclavitud sea expresamente reconocida por el Derecho como institución social no convierte la relación de poder en relación de Derecho”, dice literalmente. Por lo demás, contiene un análisis muy interesante  de la historia del pensamiento jurídico desde esta perspectiva.

Otro libro en la misma línea, aunque completamente diferente, es la biografía de Clarence Darrow escrita por Irving Stone: For the Defence. Todavía no lo he terminado pero me está entreteniendo muchísimo. Clarence Darrow fue un famosísimo abogado americano de principios del siglo XX que estuvo inmerso en algunos de los asuntos más célebres de la época (siempre del lado del débil). Comenzó su vida laboral en Chicago trabajando para el ferrocarril, pero asqueado por las prácticas de la patronal, pronto se pasó a la defensa a los sindicalistas; más tarde luchó contra la pena de muerte, por la enseñanza de la teoría de la evolución en las escuelas, etc. A la pregunta ¿Hay Derecho?, Darrow contestaría: depende de ti, si no te lo curras no hay Derecho, pero si luchas duro por él probablemente lo encuentres. Les dejo la referencia aquí, aunque creo que sólo se puede encontrar en inglés.

Por último quiero recomendarles un libro de historia del Derecho. Esto es especialmente difícil por la enorme variedad y calidad del material (podemos citar entre otros muchos los libros de Fritz Schulz, los del profesor de Cambridge Peter Stain o, entre nosotros, los de Juan Iglesias). Pero me voy a circunscribir ahora a los del profesor de Harvard, Harold J. Berman, titulados Law and Revolution: The Formation of the Western Legal Tradition, y Law and Revolution II: The Impact of the Protestant Reformations on the Western Legal Tradition. Del primero hay traducción española del FCE: La formación de la tradición jurídica de Occidente (aquí). El autor es un especialista en el análisis comparado de sistemas jurídicos  y en las influencias recíprocas entre religión y Derecho. Éste es un planteamiento que me parece muy interesante porque demuestra hasta que punto tanto las instituciones como las ideas religiosas han ayudado a configurar de una manera especial el sistema jurídico en el que todavía nos movemos. Es inevitable, por tanto, que si esas ideas están en crisis, el sistema jurídico también lo esté. Advierto que los dos volúmenes son largos y a veces demasiado minuciosos, pero sin duda de una enorme calidad (maravilloso cómo relata el “descubrimiento” del Digesto y el origen de la primera universidad moderna). A la pregunta ¿Hay Derecho?, Berman contestaría: está en franco peligro, pero lo habrá si conserva la lealtad a sus propios valores, y para ello hay que fijarse en sus orígenes. Como dijo Octavio Paz, “cada vez que una sociedad se encuentra en crisis, instintivamente vuelve la mirada a sus orígenes y busca en ellos un signo”.

Feliz Pascua.

4 comentarios
  1. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Muchas gracias, Rodrigo.

    Es cierto: Si no nos involucramos seguro que no habrá derecho. Y son muchos los señuelos y muchas las oportunidades para no hacerlo. La pereza y el erspíritu de la manada nos gobiernan más de lo que pensamos.

    Retomando el hilo de tu último párrafo acerca de nuestra tendencia a buscar inspiración en arcadia quizás añadir que repasar el camino recorrido desde aquel recuerdo hasta hoy es un ejercicio necesario y que a veces nos ayuda a desmitificar nuestra endeble memoria mientras vemos hacia dónde nos lleva el camino. 

    De tu artículo quiero destacar el acierto de traer a colación lo que en las recomendaciones de libros subyace:

    “La necesidad de mantener una vigilante hostilidad hacia lo peor del poder, su incontrolable tendencia al absoluto”

    El poder cuenta con inmensos recursos, inteligencia y conocimiento. Habitar en su cercanía es un anhelo universal. Quizás en ello radica su enorme fuerza y la dificultad de tenerlo bajo control.

    Gracias por las recomendaciones.
    En la misma línea el otro día traje uno cortito pero excepcional de Gugielmo FerreroPoder. Los Genios invisibles de la ciudad“. Tecnos;    y hoy otro incluso más breve de Luigi Ferrajoli: “Poderes Salvajes“. Trotta ed.  
    Se ocupa de Italia pero es imposible no vernos reflejados a pesar de lo ortodoxo del texto.

    Al ver tus recomendaciones y los temas de Ferrero y Ferrajoli es evidente que vivimos épocas en las que se cocinan grandes cambios y que hay fuerzas muy poderosas en acción.

    Saludos

  2. Jesús Casas
    Jesús Casas Dice:

    Bueno, me cómodo con las recomendaciones, también como penitencia,pero si hay algún estudiante que vea este post de Rodrigo y el de Elisa, tal una pase un rato ameno, mientras elige un Master insensato, leyendo “Justicia”, de Michael J. Sandel,profesor de Harvard (Debate,2011) que plantea algunos dilemas político-morales y jurídicos modo general. Para los ratos de lluvia. 

  3. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Sandel en directo es extraordinario.

    http://www.justiceharvard.org/

    Por otra parte tiene la crítica más afectuosa, respetuosa y demoledora que conozco de la obra de John Rawls: “Liberalism and the limits of Justice“. Cambridge U.P.

    Saludos

  4. Rodrigo Tena Arregui
    Rodrigo Tena Arregui Dice:

    Desde luego Justice, de Michael Sandel, es un libro entretenidísimo y que plantea muchos temas candentes desde una perspectiva novedosa que siempre te hace reflexionar. Sin embargo, su excesivo comunitarismo le lleva a defender posturas quizá un poco incongruentes, por lo menos desde la perspectiva del poder o de la protección del débil, que a mi me parece, como he dicho en el post, que es la verdadera esencia del Derecho.
    Por ejemplo, puedo estar de acuerdo con él con que un ejercito voluntario es una versión moderna de pagar por no ir a la guerra: los ricos pagan a los pobres para que mueran por ellos. Sin embargo, me parece difícil justificar las patrullas de voluntarios que vigilan la frontera sur de EEUU para que no se les cuele un inmigrante ilegal sobre la base de que se trata de personas con un alto sentido de la responsabilidad cívica “que asumen la obligación de luchar por mantener el bienestar de sus conciudadanos, en base a una vida en común y a una historia compartida” (pp. 230 y ss). De alguna manera al débil nos lo hemos dejado por el camino, aparte de que el civismo aquí me parece pelín adulterado…
    Pero en cualquier caso un libro muy recomendable, efectivamente.
     

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