Recomendaciones de Lectura para Semana Santa (IV): Fernando Rodríguez Prieto

La definición del ser humano como animal racional, que se ha sostenido durante tantos siglos, está siendo cada vez más cuestionada. Los descubrimientos sobre el funcionamiento del cerebro y del comportamiento humano durante las últimas décadas han puesto de manifiesto algunas cosas sorprendentes, al menos para los profanos. Las vacaciones pueden ser un buen momento para cuestionarnos estos mitos todavía bien afianzados a través de algunas lecturas.

En primer lugar, se ha demostrado que nuestra aptitud para captar la realidad es muy limitada. El cerebro sólo percibe lo que es capaz de procesar, y lo que le interesa procesar con una finalidad esencial de supervivencia. El poder asomarse por encima de esa limitación de nuestra naturaleza implicará como mínimo un esfuerzo, que para algunos será un imperativo moral. Aunque no faltarán cínicos que consideren que ese esfuerzo, que implica también el abrirse a la visión de los demás y ser capaz de comprenderla, no dejaría de ser un mecanismo instintivo de supervivencia aunque ya no individual, sino de especie.

Por otra parte, la neurociencia nos ha desvelado que en nuestro proceso de toma de decisiones es mucho más decisiva la parte interior de nuestro cerebro, la llamada también “almendra” que compartimos incluso con los reptiles, donde residen los miedos, impulsos e instintos básicos, que la corteza donde residen nuestra capacidades de análisis racional. Las consecuencias de la preeminencia de las emociones sobre el análisis racional fueron popularizadas hace años por Goleman en su famosa obra Inteligencia Emocional que siempre es una lectura o relectura recomendable.

Precisamente en el último número de la Revista El Notario del Siglo XXI, aún en proceso de distribución, hay un interesante artículo de Arturo Muñoz Aranguren sobre el influjo de lo irracional (los errores o sesgos cognitivos) en el mundo del Derecho, especialmente referido a sentencias judiciales.

Las consecuencias de este cierto irracionalismo han sido estudiadas también por los sabios de la ciencia económica, entre ellos algunos premios Nobel. Pero hoy quiero referirme a una obra más divulgativa y al alcance de profanos como yo. Se trata del libro de Dan Ariely, especialista en psicología del consumo, llamado “Las Trampas del Deseo“. El libro, escrito en un estilo llano y didáctico, va demostrando a través de una serie de experimentos hasta qué punto es endeble esa idea de que tenemos el control y tomamos decisiones racionales en nuestra vida cotidiana.

Permítanme transcribir un extracto, para tentarles, del capítulo titulado “La falacia de la oferta y la demanda”:
“La Economía tradicional supone que el precio de los productos en el mercado vienen determinados por un equilibrio entre dos fuerzas: el nivel de producción para cada precio (oferta) y los deseos de quienes disponen de poder adquisitivo para cada precio (demanda). El precio en que confluyen ambas fuerzas determina el precio en el mercado. Es ésta una idea elegante, pero depende básicamente del supuesto de que las dos fuerzas son independientes y de que en conjunto producen el precio de mercado. Los resultados de todos los experimentos presentados en este capítulo (y la propia idea básica de la coherencia arbitraria) cuestionan tales supuestos”.

Uno no pierde la esperanza de que el conocimiento de estos mecanismos irracionales de comportamiento ayuden a la ciencia económica a predecir, evitar o incluso superar crisis como la que padecemos. Pero en España, lo único que veo es una clase política mucho más preocupada por su propia supervivencia como instinto básico que por intereses generales.

6 comentarios
  1. Sobre el interesantísimo mundo de las emociones...
    Sobre el interesantísimo mundo de las emociones... Dice:

    “Cerebro interno y mundo emocional”, de Juan Rof Carballo. Primera edición, de 1952, pero libro pionero y todavía hoy citado por la riqueza de ideeas e intuiciones del autor.

    “El camino cerebral de la emoción” de Antonio Fdez de Molina y Cañas
    http://www.ranm.es/academicos/academicos-de-numero-anteriores/1159-1991-fernandez-de-molina-y-canas-antonio.html?start=1

    “La Tabla Rasa”, de Steve Pinker, prof. de Harvard, y antes del MIT.
    Este libro ha recibido críticas excelentes, por ejemplo de Arcadi Espada, y otras demoledoras, de médicos expertos en neurofisiología, que critican la falta de fundamento científico de muchas de sus afirmaciones.

    Y, volviendo a España, tenemos algunos médicos divulgadores, expertos en estos temas, sobre todo Francisco Mora Teruel, pero también Francisco Rubia Vila, y en trabajos menos fáciles de encontrar Fernando Reinoso Suárez (no confundir con su hijo el Prof. de Dº Romano).  

            
       

  2. Fernando Gomá Lanzón
    Fernando Gomá Lanzón Dice:

    Daniel Goleman como es sabido distingue entre el coeficiente de inteligencia CI, que es el que mide determinadas habilidades intelectuales matemáticas o lingüisticas esencialmente, y la inteligencia emocional, que son muchas: cpacidad de reconocer tus propias emociones, de controlarlas, de conocer las de los demás, de reconocer tu posición y las de los demás en un determinado grupo social, de liderazgo, de asociación, de empatía, etc.  Y la tesis básica es que tan fundamental o incluso más para el desarrollo de la persona es la segunda como la primera.

    Esto es algo bastante aceptado en la actualidad, por eso me llaman mucho la atención esas reuniones o declaraciones conjuntas que periódicamente se producen de premios Nobel, hablando de temas que no son en absoluto su especialidad, sea la paz mundial  el cambio climático o cuestiones éticas de todo tipo y son escuchados como una especio de gurús de la verdad. Asuntos en los que ni mucho menos puede considerarse expertos unos señores que son químicos, matemáticos o poetas. Es muy posible que muchas de estas personas no es que no tengan una inteligencia emocional superior al resto, sino que me temo que en muchos caso tienen muchísimo CI y muy poca inteligencia emocional, social o incluso simplemente cultura general más allá de su especialidad concreta.

    Otro libro de Goleman que tengo pendiente y tiene mucho que ver con las emociones es “Los caminos de la meditación”. Meditar, que no es “pensar” en el sentido occidental sino todo lo contrario, parar la mente, impedir que desarrolle los vittris o torbellinos mentales, es una manera eficacísima de controlar las emociones. Y los ejercicios son muy sencillos, lo que se requiere es lo que hace falta en toda actividad humana si se quiere tener un mínimo de éxito: constancia.

  3. Josef K.
    Josef K. Dice:

    Permitidme que recomiende un libro.
    Tenemos el clásico, Rebelión en la granja, de George Orwell
    Imprescindible para conocer a nuestro políticos.

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