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Transparencia y Buen Gobierno (II) Ante el Anteproyecto de Ley de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno

8 abril, 2012 | Por Autor: Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado en Transparencia

Continuando con la miniserie de Transparencia y buen Gobierno (por cierto, les recuerdo que el plazo de la consulta pública para el Anteproyecto de Ley termina mañana) conviene destacar que  lo que ha pasado esta última década en España y la situación en que ahora nos encontramos como consecuencia de estos años de vino y rosas no se explica si no se comprende que la mayoría de los ciudadanos confiábamos en que vivíamos un Estado de Derecho homologable con los de los países más avanzados del mundo. También pensábamos que vivíamos en una democracia consolidada donde las leyes se cumplían voluntariamente, y si no era así, existían mecanismos para imponerlas. Y resulta que no ha sido así. Como dice Aurelio Arteta –su último libro es una de mis recomendaciones de lectura para esta Semana Santa- ha fallado el imperio de la Ley.

Pues bien, las buenas noticias es que existen fórmulas ya ensayadas que permiten o pueden permitir mejorar la calidad de nuestra democracia representativa y de nuestro Gobierno, permitiendo a los ciudadanos una mayor participación en ella, eso sí, de manera más ordenada y más efectiva –a mi juicio- que la reclamada por el movimiento 15M o por otros movimientos similares.

La fórmula, que ya hemos comentado en otros posts, se llama Gobierno Abierto. Se trata de abrir el Gobierno a los ciudadanos, a través de las nuevas tecnologías, significa que el Gobierno quiere más transparencia, más participación y más cooperación. Por eso representa una oportunidad para los políticos y los gestores públicos para recuperar y mejorar la confianza de los ciudadanos, y una oportunidad para los ciudadanos de participar y cooperar de forma eficiente con sus políticos y gestores, permitiendo la efectiva rendición de cuentas y restaurando los mecanismos de checks and balances que en España están bastante desmantelados. Como hemos visto a lo largo de estos 100 días que han culminado con esta “Semana de pasión” los problemas del mal gobierno están muy enquistados, y tienen demasiado que ver con la propia clase política como para que sea razonable esperar grandes reformas impulsadas por el Gobierno. Así que es fundamental que el Gobierno deje que la sociedad civil y los ciudadanos adquieran mucho mayor protagonismo que el que han tenido hasta ahora. El Gobierno abierto es una oportunidad para nuestra maltrecho Estado de Derecho. Quizá la última.

Porque, y esto conviene no olvidarlo, el gobierno abierto puede ayudar también a mejorar la eficiencia en la gestión, dado que que la transparencia tiene también una vertiente interna que debe permitir a las propias Administraciones ser mucho más eficientes, al establecer herramientas que permitan valorar y medir lo que se está haciendo, comparar unas actuaciones con otras, y en definitiva mejorar su rendimiento. Por poner un ejemplo sencillo, la transparencia puede permitir que un organismo gestor conozca qué se están gastando otros organismos en prestar los mismos servicios, ya se trate de comprar ordenadores o equipamiento hospitalario. Y puede aprender de los mejores.

Recordemos que no se trata solo de dar la información a los ciudadanos, sino de permitirles que cambien la forma de hacer las cosas, y eso mismo vale también para los propios funcionarios y empleados del sector público. La transparenciatiene que ser también interna y debe permitir que la información fluya no solo de la Administración a los ciudadanos, sino dentro de las propias Administraciones.

¿Y que es lo que se tiene que publicar? Pues todo. Toda la información que obra en poder del Gobierno es pública. Citando de nuevo a Aurelio Arteta, el poder político debe de ser publicado, ya que gestiona los asuntos de todos. Entre otras cosas, debe publicarse todo lo que afecte a la financiación de los partidos políticos y los sindicatos, especialmente si es financiación pública pero también debemos saberlo todo de su financiación privada. Lo cito expresamente porque están excluidos, hoy por hoy, del Anteproyecto de Ley de Transparencia.

¿Y de quien? Pues de todo el sector público, es decir, de Gobiernos estatales y autonómicos, Parlamento estatal y parlamentos autonómicos, Administraciones territoriales, fundaciones, empresas, organismos públicos de todo tipo y condición,  Poder Judicial, órganos constitucionales variados, etc, etc. De todo lo que financiamos con nuestros impuestos. Como veremos, también el Anteproyecto también se queda un poco corto en su ámbito de aplicación.

¿Y con qué límites? Pues muy pocos. Los derivados de la protección de los datos personales, la declaración de algo como secreto oficia, y la concurrencia de algún derecho que se estime que merece mayor protección, de forma siempre ponderada y caso por caso. Y poco más.

Pero además es importante que el Gobierno abierto, además de la información sobre ingresos, presupuestos, gastos, retribuciones, gastos de personal, contratos, subvenciones, organigramas, etc, etc, comprenda la información sobre aspectos tales como el rendimiento organizativo, el coste y los resultados de políticas y servicios que son relevantes para los ciudadanos, la información para que el ciudadano adopte decisiones mejor informadas sobre el servicio que le prestan e información para que el ciudadano pueda participar en dicha prestación del servicio y aumentar su grado de corresponsabilidad como usuario. Y fíjense que hablamos de corresponsabilidad y no de copago…porque puede coincidir o no.

Ah! Y por supuesto tienen que dar información que permita al ciudadano conocer la integridad con la que los gestores públicos actúan. Así que si, por ejemplo, contratan a sus familiares es interesante que nos enseñen sus cv´s y que nos digan qué retribuciones van a recibir y a qué se van a dedicar.

Como pueden ver, todo esto es de especial trascendencia en un momento de crisis económica combinada con  mal gobierno, y conste que con esta denominación no se trata tanto de hablar de un Gobierno del PP o del PSOE o nacionalista o regionalista, en la medida en que los problemas del mal gobierno se han dado con Gobiernos de todos los signos, particularmente en las CCAA y en las entidades locales.

En mi opinión, lo más relevante es que el Gobierno abierto permite  a los ciudadanos, y especialmente a los nuevos ciudadanos convertirse en esos ciudadanos cívicos y conscientes sin los cuales no existe una democracia de calidad. Como dice Pérez-Diaz  si la democracia es una forma política intrínsecamente frágil, proclive siempre a caer, como estamos comprobando en esta crisis y no solo en España, en manos de timócratas (políticos ambiciosos), plutócratas (ricos), sofistas y tiranos, el evitar estos peligros depende no solo del diseño de sus instituciones –y las nuestras al menos sobre el papel no están tan mal diseñadas, aunque sin duda son mejorables- sino de de las virtudes cívicas o morales de sus élites y de sus ciudadanos. 

En ese sentido, es evidente que si bien la implantación de un Gobierno Abierto efectivo necesita en primer lugar de un impulso político decidido es imprescindible la implicación de la sociedad civil, de los ciudadanos. Y es sin duda la transparencia el pilar básico sobre el que deben cimentarse los principios de participación y colaboración.

Efectivamente la transparencia es condición previa indispensable para permitir la participación en los asuntos públicos de una ciudadanía informada y responsable; (para crear esa ciudadanía informada y responsable, en realidad y, posteriormente, para obtener una verdadera colaboración y coproducción de políticas y servicios públicos, empezando por los propios funcionarios y empleados públicos que algo o mucho tienen que aportar.

Y en España nos encontramos en esta primera fase todavía. Vaya por delante que puede existir un Gobierno abierto sin una Ley de Transparencia, y pueden existir fantásticas Leyes de transparencia que se queden en papel mojado, y de leyes que son papel mojado empezamos a saber mucho en España. Incluso de leyes de transparencia. Como la que regula la transparencia, el acceso a la información y de acceso a la justicia en materia de medio ambiente.

Y es que en aquellas sociedades con democracias representativas consolidadas el principio de transparencia se considera esencial en la actuación de los Poderes Públicos y la ciudadanía está acostumbrada a un nivel de transparencia y de rendición de cuentas, por lo que es muy difícil que, con independencia de la existencia o no de una Ley “ad hoc”y,  se le oculte información pública relevante. En este sentido, cuando la cultura democrática de una sociedad es profunda y el civismo de la ciudadanía es grande, la existencia o no de una Ley de Transparencia no es determinante.

Obviamente no es el caso de España, donde la cultura democrática necesita claramente ser reforzada, por lo que no me cabe duda de que una Ley puede ser una palanca muy importante para la implantación del Gobierno abierto, y para favorecer el buen gobierno, siempre, claro está que no se limite a una mera operación de marketing político o cosmética.

¿Es el Anteproyecto que va a tramitar el Gobierno la herramienta adecuada para conseguir tan ambiciosos fines? Pues puede serlo pero tienen que cambiarlo todavía bastante. De esto nos ocuparemos en el siguiente y último post de la serie

Ojalá que no se deje de pasar esta oportunidad, porque puede ser la última si no queremos ver llegar a tecnocrátas enviados por nuestros “socios” para proporcionarnos el buen gobierno que no hemos sido capaces de darnos nosotros mismos.

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8 Respuestas

  • Ignacio Gomá says:

    Esta cuestión se relaciona con la del post que me has sugerido en el comentario a otro post, sobre el poder en las sociedades cotizadas: cómo el poder se ha desplazado desde los verdaderos dueños –la junta- a los representantes –los administradores- con la consiguiente reducción del derecho de información y aumento de los sueldos de los gestores. Sin duda, esto que digo es una simplificación, pero la tendencia ha ido –aquí y en la política- a una limitación de la “rendición de cuentas” siempre exigible,  y la imprescindible transparencia, que permite reclamar  ésta.

  • Alfonso Peralta Gutiérrez says:

    Muy buena defensa y exposición de lo que tiene que ser una ley de Transparencia. Somos el único país de más de un millón de habitantes y 1 de los 4 únicos países europeos sin una ley de tal calibre. Esta ley puede ser una buena oportunidad para acabar con una de las lacras más importantes de nuestro país: la corrupción. Y es que el secretismo facilita las corruptelas. En palabras de Obama, para poder rendir (y exigir) cuentas es necesaria la transparencia.  

    Un saludo 

  • elisadelanuez says:

    Por cierto, os animamos a visitar esta página web para los que estén interesados en la transparencia y quieran impulsarla desde la sociedad civil. Es un proyecto de la Fundación Civio, de la que es patrono uno de nuestros coeditores, Rodrigo Tena. Como veréis se pueden hacer preguntas y también opinar sobre el Anteproyecto.
     http://tuderechoasaber.es/

  • Jeremías Cohen says:

    Me parece muy interesante. Habría que ver qué efectos han tenido leyes similares de otros países. Por otra parte, se van a necesitar expertos capaces de sacar conclusiones de la nueva información de que se disponga. Y de divulgarlas.

  • robespierre says:

    Soy más pesimista que la autora sobre las posibilidades de implantar una verdadera transparencia en España. Las iniciativas que hay ahora mismo en marcha a nivel regional son un poco de risa en el sentido de que se dirigen a cuestiones muy anecdóticas. Por otro lado que una de ellas sea de la Generalitat de Cataluña, una CA cuyo ex Presidente se negó a dar unos informes pagados con dinero público y que trataban sobre asuntos muy curiosos no ya a los ciudadanos sino a los diputados del Parlament da que pensar. O se han caído del caballo o piensan que somos todos tontos. Yo apuesto por lo segundo. Por cierto, muy interesante la página web tuderechoasaber. A ver lo que da de sí, las preguntas que hace el personal son efectivamente las preguntas que haría un ciudadano, y no las que el político querría que hiciera el ciudadano o las que haría él.  Quizá por eso producen cierta ternura, como de gente ingenua y que se lo cree…seguramente gente joven. En fín.

  • Jesús Casas says:

    Sí, una democracia tiene que ser una casa con techo y paredes de cristal, y eso es la transparencia. Quien usa el dinero de los demás, que proviene de los impuestos de los demás, que provienen del tiempo, la inteligencia y el esfuerzo de los demás, os sea, de la vida de los demás no tiene más remedio que dar cuenta. Esto se aprende en casa de niños o no se aprende: hay que dar la cuenta y la vuelta cuando se hace un recado y en un Estado de Derecho todo lo que hacen los mandatarios son mandatos de los ciudadanos-contribuyentes, ¿no? Ahora bien, la transparencia requiere, además de normas, que las mismas se cumplan y que los sujetos activos del derecho a exigir transparencia, utilicen tal derecho, que quieran saber, que se esfuercen en preguntar. ¿Tenemos una sociedad civil educada para ejercitar su derecho a saber, que quiera saber y que esté dispuesta al esfuerzo que cuesta preguntar? A ver cómo queda el texto de la Ley y si no queda en agua de borrajas.

  • Penny says:

    Elisa ha publicado hoy un artículo muy interesante en El Mundo
     
    http://elcomentario.tv/reggio/transparencia-mas-que-una-ley-de-elisa-de-la-nuez-en-el-mundo/26/04/2012/
     
    Al hilo del mismo, he vuelto a la página web del anteproyecto de Ley . En la misma, la vicepresidenta del gobierno informa: “la página web que hemos habilitado ha recibido casi 80.000 visitas y los ciudadanos han enviado más de 3.600 contribuciones”
     
    Ahora sólo queda saber en qué medida se van a incorporar las sugerencias. Mal empieza esta iniciativa si los ciudadanos que han remitido contribuciones no reciben una respuesta razonada
     
    Si tenéis información adicional …

    Saludos
     
    Penny

  • elisadelanuez says:

    Gracias Penny, como verás ya lo hemos subido! En cuanto a lo que comentas, he estado hoy en un evento sobre transparencia celebrado en el Centro de Estudios políticos y constitucionales  donde ha venido la subdirectora del Ministerio de Presidencia responsable de la tramitación del Anteproyecto y nos ha comunicado estos mismos datos, y nos ha dicho que lo están evaluando. En el foro se les ha  pedido que publiquen las aportaciones que han recibido y se les han hecho sugerencias muy interesantes. Ha tomado nota, veremos a ver