¿Por qué no tenemos los líderes políticos que necesitamos?

 

Lo primero, quiero agradecer a los editores de este blog la oportunidad que me brindan de escribir algunos posts sobre cuestiones de actualidad en base no tanto a mis conocimientos, sino al más elemental sentido común, del que quiso dotarme mi creador D. Baltasar Gracián, en una época también de enorme crisis política, económica, institucional y de valores como les gusta decir a mis amables editores.

En base a dicho sentido común, del que presumo ampliamente dotados a los lectores y colaboradores de este blog, me permito no molestarme en demostrar que nuestros líderes políticos no son los más idóneos para un momento de crisis o, (porque  a medida que pasa el tiempo parece que el término “crisis “se queda corto) de cuasicatástrofe como el que vivimos en España.  Y como dicen que en estos tiempos una imagen vale más que mil palabras (aunque depende de la imagen y depende de las mil palabras, en mi modesta opinión) los que hayan presenciado la “huida” del Presidente del Gobierno ante el acoso periodístico el martes pasado ante la escalada de la prima de riesgo  o como el PSOE vota en contra de la Ley de Estabilidad Presupuestaria (después de haber reformado la Constitución a toda pastilla para conseguir estos mismos objetivos hace unos meses de común acuerdo con el PP) creo que estarán de acuerdo conmigo. Y para los que crean que exagero, que alguno habrá, les paso el link a un video facilitado por un colaborador de este blog y diputado regional de UPYD, en el que D. Toni Cantó –que como saben es actor de profesión y diputado  de UPYD-  contesta a la propuesta del PNV de crear nada menos que un Comité olímpico para Cataluña, el País Vasco y Galicia.  Con la que está cayendo, como bien dice el sr. Cantó.

Bueno pero ¿cómo hemos llegado hasta aquí?  Pues porque el sistema político que tenemos -una partitocracia- produce este tipo de líderes. En este sentido, creo que la carrera  y el perfil del actual  Presidente del Gobierno son buena muestra de que nuestro sistema político puede producir muchos tipos humanos,  pero ciertamente es difícil que los produzca del tipo que se necesitan aquí y ahora, líderes políticos capaces de realizar cambios históricos y de recuperar la credibilidad y la confianza no ya de “los mercados” y de nuestros acreedores, sino, sobre todo, de los españoles.

Porque para para llegar a ser Secretario General o Presidente de un partido mayoritario con opciones reales de Gobierno, y por tanto para llegar después a ser a Presidente del Gobierno (aunque haya que perder algunas elecciones antes y silenciar a algún baron o barona levantisc@, que diría nuestra añorada Ministra de Igualdad ) las cualidades que hay que cultivar son más bien las opuestas a las que se requieren en estos momentos. Y en ese sentido es bastante indiferente que se haya alcanzado la Presidencia del partido por designación del anterior Presidente del Gobierno (y posterior aclamación de los afiliados) o  o se hayan celebrado unas elecciones más o menos apañadas en los pasillos  a golpe de móvil y ofertas de cargos y prebendas.

El problema, claro está, reside en la falta de democracia interna de los partidos políticos y en los procedimientos internos para acceder a sus cúpulas directivas,  con hábitos más propios de monarquías absolutas que de organizaciones modernas y supuestamente democráticas. El auténtico debate de ideas, por no hablar de la crítica o de la simple discrepancia brillan por su ausencia. Es en ese entorno en el que se forjan los líderes partitocráticos.

Creo que estarán de acuerdo conmigo en que, salvo en lo que se refiere a  la cuestión hereditaria –aunque que todo se andará, como demuestran “democracias” como algunas sudamericanas o africanas-  las organizaciones partitocráticas se comportan de forma bastante parecida a la Corte de un monarca absoluto, con el Presidente o Secretario General en el papel del Rey-Sol (“El partido soy yo”), las existencia de camarillas que se odian entre sí, los favoritos de turno, los barones feudales con poderes territoriales  capaces incluso de amenazar el poder del soberano absoluto, las guerras entre facciones, la paz a cambio de prebendas, etc, etc.

Pero claro, las cualidades que permiten sobrevivir e incluso ascender en este tipo de ambientes s no suelen ser las que se precisan en una situación como la actual. Lo mismo que en una monarquía hereditaria era más bien cuestión de suerte  genética el que el heredero tuviera las dotes necesarias para desempeñar bien su cometido, también ahora es más bien cuestión de suerte política el que un líder generado en esas circunstancias reúna las dotes necesaria para sacar a España de una crisis tremenda. Porque ahora lo que se necesita es mucho coraje y mucho valor, mucha determinación, mucho carácter y hasta mucha rapidez en la toma de decisiones, todo eso partiendo de la base de que se tienen las ideas claras, o más modestamente, que se tiene claro un programa de reformas más allá de las evidentes dificultades políticas para implantarlo. Lo que, transcurridos estos primeros meses, no parece en absoluto predicable del actual Gobierno y de su Presidente.

Porque resulta que ahora ya no bastan las cualidades digamos básicas y que uno, si es afortunado, puede dar por sentado en la mayoría de las personas  de las que se rodea –por mucho que los gobernantes  inmediatamente anteriores en muchos casos ni siquiera las alcanzasen- de honestidad, seriedad,  formación, capacidad de trabajo, una cierta inteligencia,  etc, etc,. Es verdad que estas cualidades  pueden ser suficientes para una época de estabilidad y bonanza, pero es que no es el caso. En definitiva,  en este momento se requieren cualidades extraordinarias porque la situación es extraordinaria.   Pero resulta que esas cualidades –incluida la de hablar de cosas difíciles de forma improvisada ante un público poco complaciente y con ganas de hacer preguntas- no se tienen o no se  han adquirido por nuestros líderes, entre otras cosas porque no han sido necesarias en absoluto para alcanzar el liderazgo político.  Si creen que exagero, recuerden los mítines, las conferencias de prensa sin derecho a preguntas, o incluso los debates en el Parlamento, incluidos los debates sobre el Estado de la nación, donde las intervenciones están preparadas de antemano, de manera que uno “canta sus temas” con independencia de lo que se esté discutiendo en el hemiciclo.

Y qué le vamos a hacer, nuestro Presidente del Gobierno no parece una persona extraordinaria en absoluto. Parece que ha hecho oposiciones a Presidente del Gobierno como en su día las hizo a Registrador, y que, lo mismo que ganó aquellas, ha ganado éstas después de una larga travesía del desierto . Pero coincidirán conmigo en que es complicado concebir el cargo de Presidente del Gobierno como una plaza a la que se llega para vivir más o menos bien tras unas oposiciones largas y complicadas. Y desde luego, con la que está cayendo, es sencillamente imposible.

Pero quizá lo más preocupante es que no parece que haya una alternativa.  Así que es Rajoy o la troika. O puede que sí. La alternativa podría consistir en abandonar de una vez estos (malos)  hábitos adquiridos en muchos años de política de partido y dejar de actuar menos como un monarca absoluto y más como un Presidente de una democracia moderno. Por ejemplo, alentando la opinión crítica y hasta la disidencia, incluso dentro de su propio partido. Debe recordar que es muy fácil asentir ante una persona con mucho poder, pero que eso no significa que se esté de acuerdo en absoluto, lo que significa es que la gente tiene miedo de decir lo que piensa por si hay represalias. Por eso también es muy conveniente contar con personas que estén dispuestas a decir lo que piensan, aunque no le guste al líder.

Claro que para esto es preciso deshacerse de los aduladores y los “pelotas” profesionales y prescindir de familiares y amigos cuyo único mérito es ser “personas de confianza”, personas que le deben todo al líder y que por tanto nunca le dirán la verdad. No haciendo oídos sordos a todo lo que salga de la oposición, porque pueden salir cosas interesantes, aunque quizá no del partido mayoritario de la oposición, qué se le va a hacer. No pactando siempre con los nacionalistas que nunca dan su apoyo gratis aunque estén de acuerdo.

Y por supuesto escuchando a la sociedad civil que tiene mucho que decir. ¿Por qué no? Tiene algunas ventajas. Por lo menos se siente menos soledad y no hay que escapar de los periodistas.  Porque la responsabilidad se comparte.  Pero es que las verdaderas democracias funcionan así.

19 comentarios
  1. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    La pregunta del discreto don Critilo se las trae y lo difícil es intentar responderla de modo sintético y práctico. Me siento incapaz de ello pero es un asunto importante y voy a intentarlo de otra forma: a través de sensaciones, flashes, fotos. A ver si ellas nos van alumbrando el camino. Cada día nos ofrece muchas fotos y emociones.
    Hoy, por ejemplo, sabemos que el Rey mata elefantes en África y en Rusia otras cosas. Que Rajoy se oculta de las cámaras mientras Berlusconi y Strauss-Kahn se enfrentan a cargos de “vayaustedasaber”. Que el anterior gobierno y su presidente no dan la talla ni de becarios de pyme y que ayer han pillado a la guardia de Obama invitando a las reinas de la noche queen-pilingui a subir al hotel.
    A todo esto Montoro y De Guindos legislan a escondidas un corralito por lo que pueda pasar y a la primera fase le llaman “amnistía fiscal”. Al frente, adusta, la por fin descubierta “niña de Rajoy” y mirando de reojo, mefistofélico, el “maligno” Rub-al-kaab. Quizás la persona mejor ubicada para responder la pregunta de Critilo.
    Mucho antes de estos eventos vimos otros. Nos sorprendimos al caer en la cuenta de que en el Nuevo Orden el “puesto” (y tanto) de Jefe de gobierno o de estado es una etapa del CV. Un paso previo para “Bigger & Better things”.
    Casi sin darnos cuenta vimos que alguien era capaz de con un gesto hacer que tres presidentes presentasen su dimisión antes de tiempo por haber caído en desgracia: En Grecia, Italia y España. Justo detrás de ellos aparecen los Goldman’s Boys.
    Verde y con asas. Si no hay líderes debe ser porque no hacen falta.
    En otro momento trataré de reflejar una perspectiva de “más nivel intelectual” (para lo que necesitaré libros, claro, porque sin ellos ni se me alcanza) pero me temo que no va a ser más clara.
    Saludos
     

  2. Pastilla Pastón
    Pastilla Pastón Dice:

    Cable de Wikileaks, embajador americano en España sobre el sistema político español, a mediados de los 2000:
    “En el sistema político español el carisma, el talento y los méritos no tienen ninguna importancia a la hora de llegar a la élite de un partido, sino que son aquéllos que rinden pleitesía eterna a las vacas sagradas del mismo los que copan los puestos de importancia”.
    Creo que con esto está todo dicho, y explica muchas cosas.

  3. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Por seguir con el tema que aborda Critilo, el de los partidos, me gustaría recordar un par de reflexiones que ya otros hicieron por nosotros. Por no reinventar la rueda.

    En primer lugar El Hecho –ratificado como pocos en la historia– de que los Partidos Políticos son como son y que de modo necesario (obligado por sus reglas internas, sus fines y sus incentivos) terminan constituidos en organizaciones que prioritariamente atienden los intereses de sus miembros y que acaban siempre en manos de un líder capaz de satisfacerlas y rodeado de lus valientes leales.
    La lealtad personal es el factor que prima por encima de cualquier otro y de este modo son un pésimo caldo de cultivo para reclutar hombres públicos de valía. 

    El primero en observar y documentar el fenómeno fue Robert Michels en su clásico de 1911: “Los partidos políticos” subtitulado “Un estudio de…las tendencias oligárquicas de la democracia moderna
    Un tratadista aún vivo como el constitucionalista Italiano Luigi Ferrajoli en su obra reciente “Poteri Selvaggi” (2011, un siglo más tarde que Michels) viene a manifestar lo mismo al explicar por qué no ya los partidos sino las propias democracias constitucionales colapsan por incumplimiento “necesario” de sus mínimos vitales por la cúpula y por la base.

    Es menester decir que Ferrajoli no se atreve a llegar tan lejos como Michels y se queda en la ingenua esperanza de que lo arreglemos haciendo a los partidos políticos “de verdad” democráticos a altruistas para con  la patria y los ciudadanos.
    Habida cuenta de que Ferrajoli cita no menos de ocho fallas mortales del sistema constitucional moderno el lector se ve obligado a pensar que la ingenuidad aparente del profesor es meramente retórica.
     
    Hay una alternativa: Seguir pensando y buscando soluciones. Por ejemplo: ¿Por qué insistimos tanto en que necesitamos un líder? ¿De verdad es necesario un  Moisés con tanta frecuencia? ¿No será que necesitamos que un ser sobrenatural nos tome de la mano y nos tranquilice?
    ¿Es posible el ser humano adulto en la religión y en la política? Claro que sí. Se puede ser adulto tener fe.

    A ver si esta noche puedo hilar la última parte de aquello que el aguijonazo de Critilo ha provocado.
     
    PD. Para cerrar este segundo breve aquí viene un resumen de la tesis central de Michels:
    http://biblioteca.itam.mx/estudios/estudio/letras34/textos2/sec_5.html
    Como vemos es terrible puesto que profetiza el advenimiento del Jefe Nato y ciclos autoritarios de carencia democrática real y formal (como el que se vive tras el NO de los referendos de Francia y Holanda en 2006)

  4. Jeremías Cohen
    Jeremías Cohen Dice:

    De agradecer el post, visión libre de sectarismo ésta de Critilo. Verdades desnudas, aunque  no inviten al optimismo.
    También, como siempre, los comentarios de Manu Oquendo. 

  5. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Muy brevemente, un resumen telegráfico de los fallos estructurales de los sistemas constitucionales representativos a partir de las fuentes antes citadas.

    Dos grandes Categorías:
    Fallas en el Cúpula y Fallas en la Base.
    En la Cúpula.
    1. Verticalización y Personalización de la Representación. (El Star system llevado a la política con la pérdida del vínculo electores-elegibles)
    2. Concentración de Poderes en el vértice del estado, en el mascarón de proa.
    3. La Apropiación de las Instituciones por los Partidos. En nuestro caso una patología.
    4. El control de la información y la simbiosis entre poder político, económico y mediático con degradación grave de la libertad de información y del propio acceso a la misma.
    En la Base:
    1. Ruptura de solidaridad entre ciudadanos divididos entre homologados (comprados dependientes) y disidentes (normalmente los expoliados que pagan las facturas)
    2. Desaparición de la opinión pública secuestrada y fraccionada por intereses privados. (Pérdida de los valores comunes y consiguiente despolitización de la colectividad “alienada” en relación a lo público)
    3. Crisis de la Participación. Respuesta al distanciamiento de élites del poder y partidos.
    4. Desprestigio creciente de los procesos de información y decadencia de la moral pública ahíta de impotencia y en la cual se dan por normales las conductas propias de lupanares.

    Estas ocho fallas, tan evidentes que no necesitamos ni pensarlas, llevan consigo una consecuencia lógica: La pérdida de legitimidad otorgada y el inicio de un proceso de renovación sistémica. Lento, muy lento, imparable e impredecible.
    Cualquier acción política de hoy debe tener lo anterior en cuenta y prepararse para una larga marcha.

    Saludos y enhorabuena por la iniciativa. 
     

  6. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    Creo que fue Hauriou quien denunció la Partitocracia como absolutamente antidemocrática: decía que en el seno de los partidos florece necesariamente la institución más antidemocrática que existe: el Caudillaje.
    ¿O no es así hoy? ¿No sigue cada Partido a su Caudillo (llámese Rajoy, Rubalcaba …y Rosa Díez, lo siento) en plan “credere, obbedire, combattere” y “il Duce ha sempre raggione”?
    A este fallo gravísimo y tradicional se añade uno de nuestro tiempo: los partidos NO pueden ser mejores que la sociedad que los exuda; y esta sociedad, lo siento, está en plena decadencia. Sencillamente –por si álguien lo duda todavía- pensemos en que los ataúdes superan en número a las cunas; y así, no es posible la supervivencia. Ese es el precio del aborto, del matrimonio gay, de la eutanasia, de la destrucción de la familia, de la “liberación” de las costumbres: la extinción.
    Máxime cuando a los “amables vecinos” de enfrente les pasa justo al revés; sus poderosas armas de generación masiva (los vientres de sus mujeres) no conocen el descanso; son ya una fuerza imposible de desarraigar en Francia, en Alemania… dentro de poco, en España. Y tienen ideales; equivocados, pero ideales. Ellos sí. Y están dispuestos a morir por algo. Nosotros no.
    Pero todo eso no importa, importan las finanzas, lo material, el dinero… ¿Sí? ¿Esa es la clave? Pues -como bien dice Manu- se está preparando el corralito. ¡Temblad, “inversores”!  ¿Habéis visto el tratamiento dado por los medios al asalto al Parlamento Gallego por indignados poseedores de Preferentes de NOCAGA? Fue gordísimo… pues en la tele, en los periódicos, prácticamente nada de nada. Eso sí, el Viernes pasado (creo que fue en la uno) dijeron que se acababa de descubrir un yacimiento de oro en Galicia con CUATROCIENTAS TONELADAS DE ORO. (Obviamente, para asustar a quienes está comprando oro para meterlo en  Bancolchón, que no deben de ser pocos). Si fuera cierto, el Gobierno en pleno habría ido a bailar muñeiras sobre el yacimiento. O sea: que encima de arruinarnos, nos toman por idiotas (que es más que imbéciles, es el grado sumo de la oligofrenia).
    Así que quien haya puesto su confianza en el dinero, que se vaya preparando. Vamos a vivir cosas interesantísimas. Ahora da gusto estar como el griego Kazantzakis: “Den fobume tipota, den elpixo tipota, ime elefzeros”…
     

  7. Javier Aparicio
    Javier Aparicio Dice:

    Hoy más que nunca hace falta tirar de la lógica, al estilo del último personaje de Peter Sellers, en la película “Bienvenido Mr. Chance”, pero nuestros gobernantes parecen carecer de ella.
    También es precisa la grandeza, la de Cincinato, un dictador romano admirable (la dictadura se inventó como una excepción al normal funcionamiento de la República para resolver las grandes crisis, una especie de estado de excepción), que, llamado por el Senado para atajar una inmediata invasión enemiga, dejó su arado, derrotó a los enemigos y volvió en días a retomar la labor de su tierra renunciando a todas las prebendas y, lo que es más, al poder que le habían otorgado.
    En fin, la dictadura romana degeneró en la propia Roma y mantuvo su degeneración soterradamente durante toda la historia, manifestándose con su propio nombre en el siglo XX.
    Ahora ha evolucionado a la demagogia (antagónico de democracia). Hoy impera la dictadura colegiada de los partidos políticos elegida democráticamente ¿o demagógicamente? Un sistema que nos obliga a soportar a unos individuos cuyos meritos acredita un historial profesional que no viene al caso analizar (además de que es imposible en muchos casos porque no existe o incluso se lo han inventado) que se han erigido en casta, eligiendo para distinguirse el título de Clase: la clase política. Nombre que evoca esos tiempos de lucha de clases contra la injusticia social y que refleja el cinismo absoluto en el que se cimenta. Son lo opuesto de Cincinato (a diferencia de G. Washington de quien se afirma que reencarnó las virtudes del dictador)
    Como nueva casta amparada en esta democracia de chichinabo, se reservan en exclusiva la tarea de conducir al resto (los restos de las extintas clases sociales desaparecidas tras las revoluciones del siglo XII) y, tocando de oído (ya que su historial demuestra que carecen de méritos para hacer lo que les hemos encargado con nuestro voto), demuestran su completa falta de lógica y de grandeza, utilizando su estatus para enriquecerse y hacer favores y consiguiendo al final de su mandato el título de estadistas. Hay que reconocerles que en lo que sí destacan es en eso de nadar y guardar la ropa.
    Aunque para resolver una crisis no hace falta hacer nada (por sí misma, una crisis nunca se perpetúa y, no importando el resultado final, sólo hace falta esperar), la lógica y la grandeza son ahora más necesarias que nunca.
    En respuesta a la pregunta de Critilo, tiendo a pensar que la única solución sería la apertura de listas para acabar con la partitocracia y la ruptura de la dependencia de las Cortes por parte del resto de las instituciones públicas mediante una democracia directa. Estos cambios darían lugar al imperio de la lógica contra el comadreo, pues los dueños del negocio podríamos valorar y premiar los meritos de los candidatos. Pero hay que luchar contra la demagogia, y la clase política se defiende muy bien en ese terreno.

  8. Federico Cárdenas
    Federico Cárdenas Dice:

    ……a lo mejor la relación entre la calidad de nuestro sistema democrático es directamente proporcional a la eficiencia de nuestros líderes políticos y se retroalimenta de este hecho. Si nuestros líderes además de querer gobernarnos quisieran hacer política de verdad, nos harían partícipes de la misma, no sólo con los titulares del desayuno o de los telediarios en la comida, sino contribuyendo a elegir.

    Opino que todo lo que se acerca a un sistema democrático, no es un sistema democrático como tal. Decía Hobbes que la base de cualquier Estado era la concordia, quizás si el reparto de poder no condicionara al menos tan ciegamente a nuestros líderes, asistiríamos a un sistema de más conveniencia democrática para los ciudadanos que al final viven una realidad que es producto de lo que se aprueba por otros…..

    Decía Maquiavelo que la política es el arte de calcular, a lo mejor llevamos unos cuantos años sin política en el más puro sentido de la palabra…..

    Es posible que en esta caja de resonancia, donde cualquier efecto de la crisis se magnifica enormente (si tiramos de hemerotecas llevamos unos cuantos años utilizando esta palabra aunque últimamente de manera más “agónica”) y cuando nos va bien, nos lanzamos a la piscina desesperadamente….., en dicha caja exista un “efecto resultado” cuando apenas hemos mirado el estado de las gradas, el terreno de juego, o incluso nuestras rodillas o piernas……

    Será una utopía, pero hace falta un nuevo vanguardismo político que termine de enterrar la ulterior peste a rancio, a régimen, a pasarela de transición, a vivir de las rentas de casi 35 años de Constitución, abrir las ventanas, reformar sin complejos, somos maduros democráticamente hablando, demostrémoslo, que más da que se llame fulanito o menganito quién nos presida, los desafios que se plantearán a la sociedad serán los mismos, vamos a por éllos no???.

    Como decía Herodoto, el progreso de las civilizaciones no es propiedad de ninguna de éllas, pero somos la consecuencia histórica de todos los progresos y crisis, de la superación del tiempo nacerán nuevas generaciones a quiénes pareceremos mejores o peores en nuestra toma de decisiones, pero para quiénes queremos puedan opinar con más libertad e implicación en la cosa pública.

    Buenas noches     
       

      
         

       

       
     

  9. Jesús Casas
    Jesús Casas Dice:

    Bueno, hasta salen libros de esto que dice Critilo: 

    , por lo menos uno puede tratar de sonreír, aunque no sé si queda algún motivo. Lo digo desde los trenes, cuando, calado hasta los huesos me tuve que ir de la manifestación al ver que España no cambia: melancolía o exilio. El caso es que aquí seguimos, trabajando a la hora del almuerzo para pagar más impuestos y que los que los administran puedan seguir gastándoselos mal y tomando decisiones pésimas.

  10. Isidro
    Isidro Dice:

    Hace un año Critilo publicó este primer artículo. Hoy vuelve a pronunciarse en otro muy recomendable. Hace un año salió aquí Simiocracia de Aleix Saló, hoy un año después, publica Europesadilla, también muy recomendable. Sigue reflejando el sistema de selección de nuestras élites extractivas. Hoy un año después, todo sigue igual. O peor.

    http://youtu.be/BF0bGaQCn04

  11. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Las instituciones democráticas más longevas de la historia son las órdenes religiosas. Franciscanos, Dominicos, Benedictinos, Jesuitas, etc.
    Todas ellas con un mínimo de unos cinco siglos y algunas con más de mil años.

    Sus reglas internas, –salvo imposición Vaticana que no ha sido infrecuente–, tienen una norma que dice, más o menos, que “si alguien quiere ser líder su misma voluntad de serlo le descalifica para ello”.

    Siempre me ha parecido una norma sabia que refleja tanto la naturaleza de Servicio de la función así como una cierta obligatoriedad de estar dispuesto a ello si se pide.

    Nuestro sistema de elección y selección de directivos públicos políticos es tan malo, tan absurdo y tan necesariamente contrario a los intereses del colectivo, que no pasaría el tamiz de ninguna organización seria que se precie.

    ¿Por qué? Muy sencillo, los incentivos y poderes que ofrece son negativos para el colectivo. Tanto que parece diseñado por enemigos o por tramposos.

    Los sistemas no fallan porque sí.

  12. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    La pregunta para mí sería ¿porqué o para qué necesitamos líderes (políticos, de opinión, mediáticos, deportivos, etc.etc.)? La respuesta es más compleja y tiene mucho que ver con cuestiones referentes al sentido de libertad y responsabilidad que, como ciudadanos, deberíamos tener. Libertad nacida del aprendizaje y del conocimiento y del propio criterio; responsabilidad nacida del valor de afrontar nuestras equivocaciones. En lugar de eso hemos preferido buscar a otros para hacerlos responsables de ambas cuestiones: de nuestra libertad y de nuestra responsabilidad, mientras que nosotros podemos dedicarnos a otras cuestiones a ser posible más cómodas y divertidas. Esa falta de civismo militante, de aportación cívica a la política, ha originado la existencia de grupos y organizaciones que la han profesionalizado o, lo que es lo mismo, han pervertido su verdadero sentido democrático que debería nacer del pueblo. Esa magnífica frase con que empieza la constitución americana: “Nosotros como pueblo….” Nuestra historia es distinta y ha estado marcada por el vasallaje, la sumisión a unos reyes, líderes o señores que tienen el poder porque se lo hemos dado o reconocido, quizá porque tampoco tenemos claro qué haríamos con ese poder en caso de ejercerlo. Miedo a la responsabilidad y dudas sobre nuestra preparación para conducir nuestras propias vidas. Los líderes se fabrican a golpes mediáticos, como bien recuerda algún comentario de la película “Bienvenido Mr. Chance”. Ahora más que nunca cuando la influencia de los medios y de las imágenes es decisiva. Hace unos años unos empleados públicos me hacían con toda naturalidad una declaración en relación con su jefe inmediato: “Nosotros somos súbditos de fulano….” El tal fulano era un simple cargo público intermedio que disponía a su antojo de servicios y bienes en una zona geográfica determinada donde incluso los alcaldes le rendían pleitesía. Cuando les recordé que ellos eran servidores públicos al igual que su jefe y que los bienes de que disponían eran igualmente públicos, me miraron con cierta conmiseración y me dijeron: “Cómo se nota que Vd. no es de aquí”. En definitiva, los líderes son aquellos que nosotros mismos hemos fabricado para aplaudirlos o para criticarlos, pero no para ponernos en su lugar. Es más cómodo así.

  13. KC
    KC Dice:

    Llegado a este punto -y en realidad creo que desde hace ya bastantes años-, Jane Goodall regularía un sistema político mucho mejor que cualquier jurista español. Una pena que a ella no le interesen las leyes… al menos no las humanas. Sería una interesante Presidenta del Constitucional.

  14. O,Farrill
    O,Farrill Dice:

    Muchas gracias Teresa. Son muchos años de “experiencia política” desde la Transición y de experiencia administrativa en la Función Pública. He ido viendo la degradación continua de una sociedad que prefiere protestar en los bares a mojarse. Un cordial saludo.

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