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In memoriam: José Luis Villar Palasí

10 mayo, 2012 | Por Autor: Lucas Blanque Rey en In memoriam

Hace pocos días nos ha dejado don José Luis Villar Palasí.

Tratar de compendiar en unas pocas palabras la inabarcable personalidad de un maestro es tarea vana, pero sin duda lo es más cuando la vida de aquél a quien se recuerda ha recorrido tantos campos y tan dispares como en el caso de Villar Palasí, cuya fecunda trayectoria sólo podría comprenderse, como decía uno de sus discípulos más antiguos y queridos, mediante la creación de una nueva ciencia: la “Villarología”.

Su ilimitada curiosidad por todos los campos del saber ha sido prodigiosa y digna de admiración. Sus conocimientos de filosofía, teología, economía, astronomía, física y demás ciencias hacían de él un auténtico hombre del Renacimiento y explican que cualquiera que tuviera el privilegio de escucharle quedara cautivado por la deslumbrante brillantez de su rica sabiduría, esa que únicamente poseen algunos seres privilegiados que nacen cada cien años.

Pero por encima de esas inquietudes, cultivadas en ocasiones por puro disfrute personal y que sin embargo dominaba con soltura, han de situarse de manera obligada sus quehaceres en Política y en Derecho.

En Política, se debe a José Luis Villar Palasí, tras el Libro Blanco sobre Bases para una política educativa, una de esas escasas normas de nuestro panorama normativo que ha sido generalmente alabada. La Ley General de Educación de 4 de agosto de 1970 sigue siendo, junto con la Ley Moyano de 1857, la gran disposición en materia educativa de nuestra historia constitucional, que calificó a la educación como un servicio público fundamental. Las posteriores reformas, aunque hayan partido de sus principios esenciales, no han servido para mejorar la calidad del sistema instaurado por la Ley Villar.

Pero, a todas luces, ha sido en el campo del Derecho en el que su impronta ha sido más honda y reconocida pues no en vano ha sido, a juicio unánime de los juristas, el administrativista más creativo.

Villar pertenecía al Cuerpo de Letrados del Consejo de Estado, al que accedió por oposición con el número 1 en el año 1947. Los integrantes de aquella histórica promoción fueron, además del propio Villar, Eduardo García de Enterría, Manuel Alonso Olea, Florencio Valenciano y Jesús Fueyo. Recuerda García de Enterría en su discurso de contestación al ingreso de Villar Palasí en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación en 1975, cómo entonces se produjo la fulgurante aparición de Villar, desconocido de los demás opositores, recién desembarcado de su Valencia natal, en la que se había preparado solo y sin ninguna ayuda el extensísimo temario. Villar fue el número 1 de aquella memorable promoción y su examen de idiomas es aún recordado por su extraordinario manejo de prácticamente una decena de lenguas vivas. Comenzó entonces una relación con el Consejo de Estado que se ha perpetuado tanto en lo personal, como en lo profesional, por espacio de 65 años.

En el Consejo de Estado, Villar es tenido por un sabio humilde, un bonhomme en el más puro sentido francés de la expresión, siempre dispuesto para auxiliar al compañero. Su contribución durante décadas a la doctrina del Consejo aún puede rastrearse en los dictámenes en los que se tratan cuestiones de técnica normativa, de concesiones administrativas y de contratos públicos, o en los que versan sobre la responsabilidad patrimonial de las Administraciones Públicas o la revisión de oficio.

Su calidad humana y su bondad, la sincera forma en la que trataba a sus noveles compañeros, han hecho de él un ejemplo a seguir en el Cuerpo.

En paralelo discurrió su apasionada dedicación a la docencia. Su labor como catedrático y como maestro de maestros sólo puede comprenderse enmarcada en una personalidad de tal generosidad intelectual que era capaz de regalar las ideas más brillantes y originales a quien las pidiera, desde sus inicios hasta su Cátedra que ha desempeñado en los últimos años como emérito en la Universidad San Pablo-CEU.

En el Derecho administrativo, en definitiva, Villar lo ha sido todo. Cofundador de la Revista de Administración Pública y Catedrático en  1965, en competencia con otra figura insigne don José Antonio García-Trevijano Fos. Su obra sigue siendo de plena actualidad pues el análisis de Villar Palasí no se detenía en el examen del problema del momento, sino que atendía siempre a los orígenes de la cuestión, a sus implicaciones y a su posible aplicación hacia el futuro, mostrando siempre una amplitud de conocimientos desmesurada.

Así como en “Técnicas remotas del Derecho Administrativo” demostró la continuidad desde el Derecho regio hasta el siglo XIX de muchos instrumentos jurídicos administrativos, en “La actividad industrial de la Administración” acuñó una nueva forma de examinar el fenómeno de la actividad administrativa.

Sus “Apuntes de Derecho administrativo”, el material de sus rememoradas clases, y luego los “Principios de Derecho administrativo”, escritos con su hijo, el brillante profesor José Luis Villar Ezcurra, atestiguan la calidad de su actividad en la Universidad.

Pero si alguna obra, a juicio de la doctrina, revela el genio de Villar es su “Teoría de las normas”. En ella, el profesor desgrana el sistema de las fuentes del Derecho, con sus implicaciones y sus imperfecciones, demostrando que, como a él le gustaba decir, la verdadera teoría en la materia estaba por construir.

Esta cumbre de su pensamiento sigue siendo una obra de referencia para cualquiera que quiera ahondar en las raíces del Derecho Administrativo y en la comprensión del ordenamiento jurídico y expone cuestiones fundamentales para el análisis del Derecho de una forma tan original que, pese a los años transcurridos desde su publicación, aún no ha sido superada.

Estos breves apuntes de una personalidad como la de Villar son una buena muestra de la cima que representa su figura. Si como se dice desde hace tiempo en la doctrina, sólo a los hombros de los gigantes que nos precedieron hemos llegado a las actuales cotas de nuestro entendimiento, en el caso del profesor Villar la altura de su pensamiento asegura un impresionante panorama desde el que comprender el ordenamiento jurídico.

El sincero testimonio de cariño y admiración ante su pérdida expresado por la Cátedra, la Academia, el Consejo de Estado y tantos y tantos amigos, discípulos y compañeros demuestran la persona difícilmente igualable que era Villar Palasí.

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9 Respuestas

  • Una entrevista con J.L.Villar Palasí, con temas de plena actualidad says:

    http://www.notariado.org/liferay/c/document_library/get_file?folderId=12092&name=DLFE-10684.pdf

    Aquí nos habla de la politización de la justicia, del notariado y de algunas cosas más.

    Mi pésame para su hijo José Luis, colaborador de este blog, y para el autor del post y más aún para su esposa, Letrada del Consejo como su insigne abuelo.

         

  • Un colaborador leal de Villar Palasi says:

    Lucas Blanque, he leido tu In Memoriam. Por tu juventud, espero que solo por eso,no conociste al autentico Jose Luis Villar, que nunca creyo en el Derecho mas que como un instrumento de reglamentacion social, tan peligroso para la izquierda como para la derecha. Villar Palasi fue un enamorado de la Medicina, carrera que no profeso por temas economiocos, de la Fisica, que discutia ampliamente con expertos en la materia, de la Matematica,….pero desde luego, los que lo conocimos y tratamos durante decadas, no del Derecho, que calificaba como un “ganapan”. Dejame que te cuente dos temas que definen al Villar Palasi real: en su epoca de Subsecretario de Comercio, en los 60, con Ullastres de Ministro, a finales de un diciembre, tuvo una llamada de la Embajada en la Habana. Un grupo de exaltados falagistas habian arribado a las costas de Cuba con el proposito de detrrocar a Fidel Castro. O se atendian las reclamaciones cubanas –alimentos y medicinas, sobre todo, o se fusilaba de inmediato a los locos invasores–. Nadie se puso al telefonmo de Villar Palasi cuando llamo a Ullastres, a Carrero Blanco,….y decidio motu proprio, aunque simple Subsecretario, atender aquellas demandas. Otro dato. Cuando hubo Sentencia en el proceso de guerra de Burgos, en 1970, Villar Palasi solo atendio, en un frio diciembre, a lo que le parecia una resolucion judicial sin bese alguna; y encargo a su colaborador mas leal durante decadas, argumentos para justificar un indulto que, basado en la teoria de las normas de Villar, el General Franco firmo con forma de Decreto en base a sus excepcionales facultades legislativas. Podria hablar de mucho mas, pero no quiero hacerlo. Jose Luis Villar fue un hombre excepcional pero detestaba el derecho. Creelo Lucas Blanque,antes de escribir tan corporativamente sobre el. 

    • docente says:

      Para ser un colaborador leal, no demuestras ningún afecto ni respeto a la figura de una persona ciertamente excepcional para todos los que tuvimos el privilegio de conocerle. Enhorabuena al autor de este homenaje, justo y merecido tributo a quien tanto ha aportado al Derecho Administrativo de este país. Un Derecho que floreció entonces más de lo que nunca podrá volver a hacerlo y que hizo más por los derechos y garantías de los ciudadanos que muchas de las grandilocuentes leyes que, con la promesa nunca cumplida de mejorar la vida de los ciudadanos, hoy en día se aprueban. Ciertamente Villar tenía afición y gusto por muchos otros saberes, con cuyo aprendizaje tal vez -no lo sé con certeza- pudo llegar a disfrutar más que con el estudio del Derecho. Pero eso no ensombrece sus incomparables aportaciones a esta rama jurídica, a la que dedicó gran parte de su vida y de su privilegiada cabeza.

  • elisadelanuez says:

    Desde el blog y en nombre de los colaboradores y lectores que como yo no han conocido personalmente a D. Jose Luis Villar Palasí (aunque sí he leído algunos de sus libros) nuestras condolencias a Jose Luis Villar, uno de nuestros colaboradores más entusiastas y brillantes en el ámbito del Derecho Administrativo, y  con una rapidez de respuesta pasmosa a las peticiones a veces extemporáneas y siempre atendidas magnífiacmente de esta editora, y  Lucas Blanque, un colaborador reciente y muy prometedor. Ambos muy comprometidos con el ideario de este blog y con muchas inquietudes más allá del Derecho, en lo que creo que coinciden con su padre y compañero del Consejo de Estado respectivamente.

  • Querida Elisa, muchas gracias por tus cariñosas palabras. Espero poder contribuir en breve por un motivo menos doloroso.
    Y en cuanto a ti, colaborador leal, es evidente que una vida tan plena como la de don José Luis Villar Palasí, tan fecunda en saberes, admite diversas interpretaciones y valoraciones. Como podrás adivinar, no comparto la tuya. El profesor Villar, a quien he tenido la inmensa suerte de tratar de manera personal la última década, dirigió mi tesina y, como decía en el blog, siempre me ayudó a encontrar la solución más adecuada a los problemas que, en mi caso, planteaba el funcionamiento de la Administracion de Justicia.
    Es más, sé de primera mano que ha seguido interesado en el Derecho hasta este mismo año 2012, en el que ha examinado la problemática del empleo desaforado del Decreto-ley. Y ha dado clases hasta 2011 y hecho dictámenes en el Consejo de Estado hasta bien entrados los años 90.
    Como es obvio, para alguien que dominaba la Física, la astronomía y las letras clásicas, el Derecho era una parte, quizás no la más importante, pero sin duda no la menor ni la menos querida de sus amplios saberes.

  • discente says:

    De acuerdo en las alabanzas y comentarios

  • no docente says:

    Colaborador Leal.
    No pongo en duda esa afirmación, pero sus puntualizaciones a los comentarios del Sr. Lucas Blanque, tremendamente respetuosos, correctos y afectuosos, no aportan nada nuevo.

    Fundamentalmente porque usted se vanagloria de un conocimiento que permitame poner en duda. 

    El campo del Derecho no fué una prioridad de José Luis Villar Palasí, sabido es por todos los que le conocimos, pero sin duda su aportación merece ser tenida en cuenta tal y como se refleja aquí.

    También discrepo en que los dos temas a los que hace alusión reflejen totalmente su personalidad: son facetas que indudablemente la complementan.

    Creo sinceramente que, más bien a su pesar, posiblemente  se le escaparon algunas otras que  le hubieran ayudado a completar el conocimiento del que hace gala.

    Aprenda desde la humildad, que de eso él siempre hizo gala, puedo entender que su colaboración le haya permitido el acceso a una parcela de su extraordinaria personalidad.
    Pero, los años pasan, y no es lógico  que los comentarios positivos de las nuevas generaciones sean objeto de sus rectificaciones.

    Yo le conocí, le admiré y aprendí de él y solo puedo dar gracias por ello y por que haya logrado dejar algo de eso mismo para los más jóvenes.

    Gracias Lucas de una ni docente ni joven.

  • Pues yo no conocí personalmente a Villar Palasí, así que difícilmente puedo entrar en la polémica sobre si quería más al Derecho o a otros saberes.
    Pero como “por sus obras los conoceréis”, me parece que, aparte de otras muchas aportaciones, sólo por su ambiciosa reforma educativa, efectivamente no superada (al contrario, empeorada y deteriorada después) ya debería tener un puesto de honor en la memoria de nuestro país.

  • José Manuel Rodríguez Carrasco says:

    Veo que los que habéis conocido a este hombre ejemplar y honrado de pies a cabeza, no habéis mencionado par nada su afición y éxitos como judoka. José Manuel



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