El problema del ruido en España: ¿fallo de legislación o de educación?

La Constitución española establece en su art. 18.2 la inviolabilidad del domicilio, pero este concepto parece dirigido a proteger de entradas indebidas de carácter físico o personal. Es decir, nadie podría entrar en nuestra casa sin nuestro permiso o provisto del correspondiente permiso judicial. Sin embargo, poco se ha dicho y hecho respecto a otro tipo de intromisiones tal vez menos patentes pero no menos tangibles, peligrosas y nocivas. Entre éstas destacan las intromisiones de carácter sonoro susceptibles de ser incluso medidas y cuyos efectos potencialmente nocivos para la salud están demostrados.

 

Es cierto que gracias a que estamos en la Unión Europea (como en tantas otras cosas que a veces se olvidan) debimos transponer la Directiva 2002/49/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 25 de junio de 2002, sobre evaluación y gestión del ruido ambiental, y por tanto tenemos una flamante Ley 37/2003, de 17 de noviembre del ruido, que engarza este problema con los artículos 43 (salud), 45 (medio ambiente) y 18.1 (intimidad personal y familiar) de nuestra Constitución. Cierto que en dicha ley se define la contaminación acústica “como la presencia en el ambiente de ruidos o vibraciones, cualquiera que sea el emisor acústico que los origine, que impliquen molestia, riesgo o daño para las personas, para el desarrollo de sus actividades o para los bienes de cualquier naturaleza, o que causen efectos significativos sobre el medio ambiente”. Cierto también que cada municipio cuenta a su vez con una Ordenanza sobre contaminación acústica, en ocasiones muy detallada (para ver la de Madrid, pinchar aquí).

 

Entonces, ¿cuál es el problema? Pues que estas normas rara vez se aplican y cuando se aplican lo hacen a costa del sufriente deambular de los afectados.

 

De todos es sabido que en España existe un elevado grado de permisividad respecto al ruido y al exceso de volumen, permitido en diversas actividades que vulneran y violentan el derecho al disfrute armonioso del propio hogar o incluso de un tranquilo encuentro culinario en un restaurante. Como en tantos otros casos, se ha generalizado en nuestro país una actitud excesivamente laxa o protectora respecto al infractor y displicente o despreciativa en relación con las potenciales víctimas, que se concreta, por ejemplo, en la consolidación de la “cultura del botellón” o un pretendido “derecho a la fiesta”, que hay que “tolerar” caiga quien caiga y que por supuesto se impondría al “derecho al descanso” de los posibles afectados, normalmente sin voz ni voto a ese respecto, excluidos al parecer de cualquier opción de que se toleren sus “extrañas” preferencias. Incluso el horario de especial protección no siempre tiene en cuenta las necesidades de colectivos especialmente sensibles como niños, ancianos y enfermos, sin hablar de quienes deben preparar un trabajo o examen importante para el día siguiente o simplemente quieren disfrutar de un periodo de sueño o descanso relajado. Se ha ido generalizando en nuestro país un principio un tanto extraño: que la tolerancia al derecho al ruido o al volumen alto debe prevalecer (culturalmente) sobre el derecho al descanso, al silencio en la propia casa, a la lectura sosegada o la conversación tranquila. Como consecuencia, en la actualidad el ¿derecho? al descanso o la vida tranquila depende de los caprichos o voluntad de nuestros vecinos y viandantes. ¿Debe continuar esto así?

 

Obviamente no todas las actividades son iguales pues las hay necesarias o esenciales y sin alternativa (ducharnos, poner la lavadora o el lavaplatos, o el lloro de un niño) junto a otras prescindibles, no esenciales, o con alternativa fácil y menos sonora. Por ejemplo, oír la música alta o practicar un instrumento musical no son imprescindibles que sean desarrolladas en el domicilio pues hay lugares más apropiados para ello. Pero es que incluso en el caso de que un particular sintiera una necesidad insuperable de practicarlas en su casa le cabe la alternativa fácil y barata de hacerlo provisto de auriculares. De esta manera, se conciliarían fácilmente dos preferencias, sin que en todo caso deban ser calificarlas como iguales pues el derecho al descanso o a una vida tranquila debe prevalecer siempre sobre cualquier otra pretensión que produzca una contaminación sonora, tengan éstas carácter individual, colectivo o se constituyan en una empresa del tipo que sea. Tampoco las obras deberían realizarse en fin de semana, salvo en caso constada de urgencia aprobado en Junta de la Comunidad de vecinos, pues todos (incluidos los empleados de las constructoras) tienen un derecho especial a descansar.

 

Del mismo modo, los locales comerciales, sobre todo los llamados “de copas”, no deberían poder abrirse bajo un domicilio privado, y, en todo caso, debería asegurarse que cumplen con la debida insonorización antes de abrir, lo que no resulta obvio en la práctica donde se aplica una interpretación excesivamente laxa a este respecto de la Directiva de Servicios. No obstante, en el supuesto de apertura con incumplimiento de condiciones, la primera denuncia contrastada por la policía municipal debería determinar el cierre temporal del local hasta tanto se certifique el cumplimiento de la normativa, además de la multa a que hubiera lugar.

 

Todo ello es especialmente significativo en ciudades que pretenden ser líderes en recepción de turistas. Es cierto que parte del atractivo de nuestro país es (al parecer) que uno pueda divertirse en los cientos de lugares de ocio de que disponemos. Pero este atractivo debe hacerse compatible con el derecho al descanso de los turistas en su hotel, bien porque consideran acabado su periodo de diversión o porque prefieren, por edad o preferencia, otro tipo de turismo más cultural, en el que muchas de nuestras ciudades aspiran asimismo a convertirse en referencias. Razón de más para extremar la vigilancia en la insonorización adecuada de los lugares de ocio o en que los hoteles o casas rurales se construyan con una insonorización adecuada u organicen sus actividades lúdicas (como bodas, celebraciones y discotecas) de manera respetuosa con el descanso de sus demás clientes.

 

Este tipo de normas esenciales para garantizar una convivencia adecuada entre todos los vecinos no pueden quedarse en prescripciones de carácter meramente declarativo o de intenciones pues ello llevaría a que se frustraran expectativas de la ciudadanía ciertamente legítimas. Por tanto, de acuerdo con el principio de que quien contamina “acústicamente” paga, y dentro de un enfoque ecológico de amplio espectro, deben preverse tanto un cuerpo de inspectores cualificados como un cuadro de multas y sanciones que no se queden en lo meramente nominal y que sean adecuadas y efectivas tanto para lograr un efecto disuasorio como para reconducir la conducta de aquellos vecinos más reticentes a aceptar que sus actos sonoros pueden afectar negativamente a otros. Por otra parte, estos nuevos ingresos podrían contribuir a la alta deuda pública que padecen los consistorios, máxime en estos momentos de crisis económica, lo que resultaría más justo y equitativo que otros ingresos, como la tasa de basuras donde se grava de forma indiscriminada a buenos  y malos vecinos, buenos y malos actores del reciclaje, con los que sus efectos en términos ecológicos es igual a cero, o las campañas de imposición de multas de tráfico, que en ocasiones afectan a quien simplemente aparca su coche para tomar el transporte público.

 

No cabe duda que la actual crisis económica ha afectado de manera más virulenta a unos países que a otros. Tal vez todos debamos hacer auto-crítica y analizar de qué manera ciertas pautas culturales que comparten los afectados (i.e. Grecia, Portugal, Italia y España) podrían haber coadyuvado a esa mayor agresividad y deben en consecuencia ser modificadas para salir antes y mejor de la crisis. Por ejemplo, una población que no duerme ni descansa de manera óptima, tanto en términos cualitativos como cuantitativos, no puede luego rendir adecuadamente ni en el trabajo ni en los estudios, y es mucho más vulnerable a caer en enfermedades o trastornos de tipo psicológico o psiquiátrico. Por tanto, si queremos ahorrar costes en sanidad, mejorar la salud de los ciudadanos y combatir el exceso de estrés, no parece muy coherente ampliarlos de manera caprichosa y gratuita más allá de lo que ya nuestro modelo de vida nos impone. Pues bien pudiera ser que, al final, las legítimas aspiraciones a un Estado de bienestar sostenible y eficaz quedaran ahogadas por un exceso de ruido.

41 comentarios
  1. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    Casi totalmente de acuerdo, Alberto.
    Porque se impone una excepción: hay ruidos que salvan vidas. Me refiero a los tubos de escape de las motos.
    ¿Cuánta gente habrá escapado a un atropello gracias a ellos?
    No hablo, claro está, de los ciclomotores quemadillos de quinceañeros; sus escasos peso y velocidad les hacen poco peligrosos, desde esta perspectiva; pero una Harley, una Triumph, no digamos la legendaria Hoss Boss con sus más de 6.000 cc de cilindrada y sobre la media tonelada de peso… todas deberían gozar de exenciones acústicas.
    Por la seguridad pública.
    ¿Disparatado? Como algún magnate americano ofrezca abrir una fábrica de motos en España, veremos. Pensemos en la subasta de “Las Vegas…”

    • pepon
      pepon Dice:

      Vivo en un barrio con un par de clubes de moteros. De vez en cuando de camino a las grandes vías de salida de la ciudad pasan por delante de mi casa haciendo valer su “seguro contra atropellos” y excede con mucho el simple aviso para conductores porque les oigo más que perfectamente en las siguientes condiciones:
      1- Vivo en un décimo piso (pongamos 3 metros por piso).
      2- Entre la fachada y la calle media un parque público de aproximadamente el ancho de lo que sería una manzana entera (pongamos 100 metros).
      3- De lo anterior se deduce (por Pitágoras y si no me equivoco) que mi balcón se encuentra a un mínimo 104 metros de la fuente de tan “legendario” sonido al pasar.
      4- Obviamente no duermo en el balcón, sino en el extremo opuesto del piso, con comedor de por medio y dos recodos de 90 grados.
      5- En invierno, además, todas las ventanas están cerradas para no pelarme de frío.
      Pues cumpliendo con las 5, no hay semana que no me despierte un par de días mínimo porque al orgulloso propietario de una de esas joyas mecánicas le apetece que todos sepamos lo bien que suena. Y dudo que sea para avisar de su presencia a otros usuarios, estoy convencido de que siendo una recta con poco tráfico nocturno y poco semáforo les gusta meter gas para deleitarse con una música que a los demás no tiene por qué gustarnos, ni deberíamos estar obligados a que la compartan con nosotros en nuestra propia cama.
      ¿Exención acústica? Si invade el domicilio de terceros, exención ninguna. Ya le meterás gas en la autopista.

    • Roberto
      Roberto Dice:

      Lamento decir que confunde usted la velocidad con el tocino: los ruidos de las motos no salvan vidas, sino que los conductores de dichas motos ponen en peligro vidas cuando conducen a excesiva velocidad (y por eso hacen ruido; si una moto se lleva adecuadamente no debería ser excesivamente ruidosa porque para eso tiene autorizaciones de Industria para su fabricación).

  2. Alberto G.
    Alberto G. Dice:

    Supongo que la tolerancia y efectos del ruido dependen de su duración y frecuencia. Si pasa una moto al día enfrente de tu ventana no pasa nada, si ponen un campo de pruebas de motos de gran cilindrada sería otra cosa.

    Por cierto que me faltó por señalar que el Tribunal Constitucional en sentencia 119/2001 de 29 de mayo estableción que el ruido puede afectar no solo a la integridad física y moral, a la intimidad personal y familiar sino también al “derecho a la inviolabilidad del domicilio”, lo que completa lo que afirmo en el primer párrafo y abre puertas interesantes a posibles reclamaciones judiciales.

    Por último, a mayor abundamiento, cabe citar igualmente la sentencia de la sección quinta, sala tercera de lo contencioso del Tribunal Supremo que anula parcialmente el Anexo II del Real Decreto 1367/2007 de 19 de noviembre (que desarrolaba la ley del ruido antes citada), al obligar a imponer límites concretos de ruido a “sectores del territorio afectados a sistemas generales de infraestructuras de transporte, u otros equipos técnicos que los reclamen”, que hasta ahora aparecían indefinidos en la norma. Parece que el Ministerio de Agricultura y Medio ambiente está en ello. 

  3. elisadelanuez
    elisadelanuez Dice:

    Muy interesante las citas de jurisprudencia, pero lamentablemente como bien dices hay personas que para conseguir que la Ley se cumpla sufren un auténtico calvario judicial, y mientras tanto pasan años sufriendo las agresiones que denuncias. Y mientras tanto, el bar de copas de abajo sigue tan campante.. un caso más en que la Ley sobre el papel es preciosa, pero la realidad es bastante más cutre.  Pero ya sabemos que una vez que sale el papelito del BOE, nuestros gobernantes ya han “cumplido”.

  4. David O.S.
    David O.S. Dice:

    Como siempre, estimado Alberto, tus opiniones me parecen muy acertadas. A mi juicio y en España hemos aprendido de la sensibilidad europea frente al ruido y eso se ha traducido en una mejor protección judicial. El problema es que debe haber héroes para iniciar un procedimiento judicial y conseguir, como bien dices, que quien contamina paga.

  5. Serafin Casamayor
    Serafin Casamayor Dice:

    Completamente de acuerdo contigo Alberto. El ruido quiza sea el síntoma más afilado de una causa muy profunda: una sociedad en la que la falta de respeto por el “semejante”, por su intimidad, por su libertad y por su dignidad en último término, viene a ser la norma y no la excepción. Este “semejante”, que considero que somos muchos, unas veces adquiere la forma de administrado, de votante, de contribuyente, de compañero de trabajo o de estudios que hasta incluso se esfuerza. Y a veces, este “semejante” se encarna en el molesto vecino que no desea más que estar tranquilo en su casa. Y para ello, para que eso pueda ser así, que pueda estar tranquilo en su casa, ha de haber toda una “artilleria legal” (Leyes, Reglamentos, Jurisprudencia…) que después de mucho tribular, se lo acabe permitiendo. Esplendido el paralelismo con los países de nuestra órbita, con los cuales parece ser compartimos no sólo “sintomas”, también como bien dices, “causas profundas”. Respecto de cobrar a quien “contamine” acusticamente, brillante idea.
    Saludos y gracias por tu post. Mete el dedo en la llaga de un tema a quien poca gente se atreve a encarar.

  6. Jesús Garzás
    Jesús Garzás Dice:

    Además de que me parece muy acertado el post de Alberto, coincido en la opinión de que se debe reforzar el control administrativo. Los tribunales lo tienen mucho más claro que los Ayuntamientos. Precisamente la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo en su sentencia de fecha 15 de octubre de 2010 estima el recurso de casación interpuesto y admite como adecuado para defender la inviolabilidad del domicilio en relación con los ruidos, el procedimiento especial para la protección jurisdiccional de los derechos fundamentales de la persona regulado en los artículos 114 y siguientes de la Ley 29/1998, de 13 de julio, reguladora de la Jurisdicción Contencioso-Administrativa.
    Es interesante destacar que el Alto Tribunal señala que “se hace imprescindible asegurar la protección del derecho fundamental de que se viene hablando no sólo frente a las injerencias de terceras personas, sino también frente a los riesgos que puedan surgir en una sociedad tecnológicamente avanzada”, lo que permite anticipar la protección judicial antes de que se produzca el daño.
    Este cauce que se encuentra abierto en vía contencioso-administrativa contra los actos administrativos – normalmente concesiones de licencia de los Ayuntamientos- también se puede utilizar en vía civil frente a los causantes directos de la intromisión con la misma argumentación obteniendo una tramitación procesal preferente.
    Pero a nivel municipal se echa de menos una activa y eficaz protección de este derecho fundamental y esencial por cuanto como se dice en la referida sentencia “como domicilio inviolable ha de identificarse el espacio en el cual el individuo vive sin estar sujeto necesariamente a los usos y convenciones sociales y donde ejerce su libertad más intima, por lo que el objeto específico de protección en este derecho fundamental es tanto el espacio físico en sí mismo como lo que en él hay de emanación de la persona que lo habita”. Así pues también es la libertad del ciudadano la que está en juego.

  7. Miguel Aznar
    Miguel Aznar Dice:

    Querido Alberto, ¡que bello es ser jurista!
    Ante un problema real, de cada día, que te duele, que te corroe, que te hace la vida imposible… se tiene la serenidad de un estoico romano, y se puede recordar que Sempronio tocaba la buccina, lo cual molestó a Ticio quien le lanzó un lutróforo dándole en toda la cresta a Cato, lo cual originó un caso que dos mil años después sirve para nota en una de las doscientas o quinientas universidades españolas.
    Y luego, ya entrados en materia, podemos evocar las directrices europeas sobre evaluación y gestión del ruido, la Constitución – la Pepa de los españoles justos y benéficos y la de ahora de la salud, el medio ambiente y la intimidad – desarrollada en leyes estatales y autonómicas y en ordenanzas municipales y reglamentos de comunidades de vecinos. ¡Vaya por dios!
    Desde mediados del siglo pasado he intentado dormir en camas más o menos confortables de toda España. Desde… (no me atrevo a poner nombres, porque me crucificarán) … digamos una villa vasca – campanas de la iglesia, cada 15 minutos, toda la noche – hasta un pueblo de la sierra de Cádiz – jarana hasta que cantan los gallos y gallos que cantan hasta la jarana –; desde los barrios castizos de la villa i corte hasta una aldea gallega; desde el ensanche del cap i casal hasta una villa marinera de la costa valenciana. Cuando no son borrachos que cantan son niñatos que fardan de moto; cuando no son fregonas que se desahogan son campechanotes que le dan al claxon.
    ¿Directrices?, ¿Leyes?, ¿Ordenanzas?. Intentar que se aplique una norma es recordar al alcalde Pacheco. Podía ser un desquiciado, pero nunca se proclamó mayor verdad en España que cuando dijo que la justicia es un cachondeo.
    Después de cien denuncias, una autoridad municipal redactará un primer informe. Después de cien informes se impondrá una sanción. Después de cien sanciones llegará a juicio la primera, después de cien sentencias se obtendrá una que sea firme. Hasta aquí habrán pasado diez años. En estos diez años, de diez millones de violaciones de las normas, mil habrán sido sancionadas y sólo una será firme. ¿Se ejecutará?
    ¡No, por dios! Todos los programas de todas las radios y televisiones del país se volcarán en el caso: ¡Ir a la cárcel por poner la radio!, ¡Diez mil euros por celebrar una boda! Mark Twain, hablando del injun Joe se refería a un comité de mujeres sin seso que imploraban al gobernador que se condujese como un asno benévolo y, echando al lado sus deberes, indultara al asesino de cinco ciudadanos; si hubiera sido satanás en personas, escribió, no hubieran faltado lágrimas. Don Samuel no se hubiera atrevido a hablar del ruido en España, amaba el riesgo, pero no hasta ese punto.
    He vivido fuera. Si en París, en Bruselas, en Aquisgrán, en Luxemburgo… hubiera producido más ruido del reglamentario, en veinticuatro horas la autoridad competente me hubiera impuesto una multa (ineludible) que me hubiera quitado las ganas para los restos. Si esa gracia la hubiera hecho en el reino Unido, después de pasar la noche en el calabozo, a la mañana siguiente habría comparecido ante un empelucado juez que me largaría una multa y un buen rapapolvo. ¿Aquí? España y yo somos así, señora.
    Alberto… que te aprecio mucho. Que no quiero que te estropees el hígado. Olvídate del ruido. Que no son gigantes, que no son molinos… que son cuarenta millones de escandalosos sin remedio. Hay temas divinos en los que puedes tener grandes éxitos. ¿Qué tal la criminalización de la homofobia?, ¿Y los símbolos religiosos en un estado laico? El desempeño internacional de funciones soberanas en estados fallidos puede incluso ser más práctico. Y la devolución de atribuciones de las comunidades autónomas, menos peligroso. Pero no te metas con el ruido, que te juegas el pellejo.

  8. Unvecinodelcarmen
    Unvecinodelcarmen Dice:

     2:00 de la mañana plaza del Dr. Collado las terrazas se pasan por el forro de nuevo el horario de cierre. Llamadas a la policia local mas de cuarenta, sanciones ninguna? Para mas inri estas molestias se producen en suelo de todos, suelo publico, las plazas, las calles. Es como ser puta y poner la caman. Encima de molestarnos y no cumplir las ordenanzas y de que no les sancione la policia les mantenemos, limpiamos, etc la plaza donde hacen la actividad. Al final toda la familia adormir con las ventanas cerradas, en el mejor de los casos, para que estos desaprensivos hagan negocio ilícito a costa denuestra salud y en nuestro espacio publico. 

  9. Jose
    Jose Dice:

    Habitualmente lo que pensamos todos es que “en mi casa, hago lo que me da la gana” y en ese saco meto el ruido también. Habitualmente entendemos que la noche es para descansar y no debería haber más problemas o incluso con la hora de la siesta.

    Pero lo que no pueden pretender algunos es vivir en el centro de una ciudad y vivir con las ventanas abiertas escuchando sólamente los pajarillos.

    Me recuerda a aquellos que compraron pisos cerca del aeropuerto de Barajas y, posteriormente, reclamaron que lo cerraran o lo cambiaran de sitio. Lo comprastes barato y sabías donde te metías, ahora a aguantarse.

    Distinto es que estés muy tranquilo y te monten una discoteca debajo de tu casa. O un colegio. O un lo que sea.

    Pero a quién de verdad le moleste todo tipo de ruidos lo tiene fácil: que se eche al monte sin vecinos a kilómetros a la redonda. Pero claro, entonces no tendría centro comerciales cerca. 

    • pepon
      pepon Dice:

      En países civilizados no sólo se protege las horas “habituales” para dormir, sino también las de los sufridos trabajadores de horarios “atípicos”. Es decir, el ruido excesivo, gratuito y evitable (no cuentan las obras públicas por ejemplo) está prohibido las 24 horas del día.

  10. Alberto Gil
    Alberto Gil Dice:

    En efecto es un problema cultural y de educación. Pero ¿Eso quiere decir que no podemos hacer nada? La pregunta es por qué lo que es posible en otros países aquí es imposible? Por cierto,he vivido en otros países yo también, incluso en el centro. No se oían a los pajaritos, pero tampoco a los vecinos. 

  11. Al-Khwarizmi
    Al-Khwarizmi Dice:

    Respecto a los casos muy extremos, como la gente que monta fiestas todas las semanas o que toca instrumentos a las tantas de la noche, todos estamos de acuerdo. Pero en casos más leves creo que este artículo parte de una suposición muy hipócrita.
    Si a un vecino le gusta la “lectura sosegada” y a otro le gusta tocar un instrumento musical, ¿por qué es el segundo el que tiene que renunciar a su afición y el primero no? El día tiene muchas horas para leer, seguro que se puede llegar a un equilibrio.
    Si un vecino hace fiestas ocasionalmente (no siempre)… diría como Jesucristo: “el que esté libre de pecado (de haber ido a una fiesta en una casa y disfrutado alguna vez) que tire la primera piedra”. Creo que pocos la podrían tirar: es muy fácil disfrutar de esas cosas cuando se es joven y luego, pasados los 50, defender leyes que las prohíban. Mucha hipocresía es lo que hay.

    • pepon
      pepon Dice:

      No es cuestión de hipocresía sino de empatía. Hipócritas son la cantidad de comentarios del tipo “mi caso es baremo de normalidad”, es decir: me leo el artículo, lo cotejo con lo que yo hago y llego a la conclusión de que el nivel, frecuencia, motivos de ruido que yo hago es LO NORMAL. ¿Regularlo? Sí, claro, pero cuando sea demasiado (es decir, más de lo normal, es decir, a partir de MI nivel). Que nadie se queje de MÍ. De los ruidos sí, pero lo MÍO no puede ser considerado ruido. O si puede serlo está justificado porque es mi actividad, mi gremio, mi hobby, y merece una exención. Y por supuesto recurriré a falacias como adjudicar un perfil de cincuentón amargado a quienes no estén de acuerdo.

  12. Aitor
    Aitor Dice:

    Tengo todo el derecho de poner a todo volumen la música en mi casa como el de mi vecino de querer silencio sepulcral en la suya. Pero no hay fórmula alguna de poder satisfacer a unos sin afectar la libertad de los otros. Pienso que el primer problema viene dado porque en este país las casas las hacen de cartón y luego las cobran a precio de oro. De donde vengo, podía tener todos los watts de volumen en mi música en la habitación y en la sala apenas y se oía un murmullo. Sería muy util que dejaran de villanizar o victimizar a la gente por leyes arbitrarias y sin sentido: si quieres aire puro, sin ruido, sin vecinos molestos, sin perros alrededor, múdate a una selva virgen tropical. Yo quiero oir música alta, pues me equipo para poder lograrlo. De igual forma, siquieres silencio total, hay métodos y materiales que lo permiten, pero no me jodas!

    • pepon
      pepon Dice:

      No traslades la consecución de medios materiales al afectado: si TÚ quieres poner la música a todo trapo debes ser TÚ quien se insonorice, no los vecinos. Aunque sólo sea por un simple principio occamiano: tus vecinos (normalmente) son cuatro: uno a cada lado, uno encima y uno debajo (no voy a contar al de delante porque aunque seguro que te oye, no es directamente adyacente, si no, serían cinco). ¿Se jode uno contra se joden cuatro? Pues la solución que propones tiene dos direcciones: vete TÚ a la selva, que seguro que nadie se queja.

    • pepon
      pepon Dice:

      El silencio sepulcral de la casa de tu vecino no afecta a tu SALUD, pero tu ruido a la suya sí.

  13. Roberto
    Roberto Dice:

    Simplemente quería expresar que coincido al 100% con la entrada. Soy sufridor de ruido, he cambiado varias veces de domicilio (¡y localidad!) por ello y es imposible conseguir que las autoridades tomen medidas ante cuestiones que atentan flagrantemente no solo contra las ordenanzas municipales, sino contra la legislación europea. La mejor respuesta fue por parte de una policía local que no tenía problema en acudir las veces que hiciera falta para dejar constancia de lo sucedido, pero nunca venían a medir ruidos/vibraciones y tampoco imponían sanciones (como digo, a pesar de estar perfectamente tipificada en las ordenanzas municipales la falta denunciada). Dejaban constancia simplemente para que yo llevara a juicio lo denunciado, con lo cual también debería denunciar prevaricación (confimada por sus propia palabra, lo cual es absurdo) y ya sabemos lo rápida que es la justicia española en este punto.
    He tenido crisis de ansiedad, falta de sueño que derivó en insomnio crónico, discusiones con vecinos (mientras que otros vecinos sufridores se quejaban igualmente y admitían la molestia, pero se negaban a hacer nada al respecto porque les daba miedo enfrentarse). He vivido en Londres y he visitado a amigos en otras capitales europeas y en ninguna había el nivel de ruido de España. Me gustaba especialmente el concepto de la “high street” británica: todo el comercio y el tráfico de vehículos se concentra en una calle y no hay ningún comercio en zona residencial. También el hecho de no vivir apiñados en pisos ayuda bastante, aunque en Manchester sí viví durante un mes en un apartamento de unos amigos y aparte de tener muy poco ruido (sobre todo nocturno) había carteles recordando a los vecinos que debían respetarse. En España he puesto algún cartel similar y siempre me lo han arrancado. Este es uno de los motivos que me llevan a no buscar trabajo en España.

  14. User
    User Dice:

    que somo un pais ruidoso lo atestigua que en las fiestas de cualquier pueblo de españa están hasta las 5 de la mañana con la verbena y a las 8 empiezan los petarditos.
    Nunca lo he entendido

    • Luno
      Luno Dice:

      Vale, pero eso es solo una vez al año, mientras que la musica y el ruido de los bares es todos los dias del año.
      La primera es por tradicion, y la segunda por dinero, que no es lo mismo.
      No hay color!

  15. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Vivimos a bastantes kms de Madrid. Las casas están a entre cincuenta y setenta metros una de otra, el único ruido ocasional es el de los perros y es raro que tras las horas de trabajo se mueva un coche. A veces, pocas, la moto de la nieta de unos vecinos a los que se les ha divorciado la hija pequeña. La niña reconoce que no le caen bien ni el personal trainer de su mami ni “la nueva” de su papi y se ha mudado con los abuelos.

    Tampoco hay discotecas y sin embargo tenemos personas que sufren por los perros que, los pobres, se ladran cuando alguno de ellos pasa por delante del jardín de otros. Eso es derecho de propiedad y no lo nuestro.

    Estos ladridos desquician muy especialmente a uno de los vecinos, una señora joven que, según dice una empleada de casa que la escucha quejarse, está tratando de convencer a su marido de que deben ir a vivir en un piso en Madrid que es una ciudad ejemplar por su paz y su silencio.

    Da la casualidad de que esta señora vive a unos setenta metros de nuestra casa donde hay varios perros y en atención a ella mi esposa ha tenido que convencerlos de que se repriman (con algún éxito) y les hemos reubicado sus casetas para que no tengan fácil percibir motivos para ladrar por las noches (casi nunca lo hacen).

    No hemos triunfado al 100% pero hemos hecho el esfuerzo y esta señora se ha dado cuenta y ha deflactado sus iras contra otros dos vecinos, también señoras y muy amantes de sus jaurías, que no le han hecho el menor caso más allá de cruzarse algunas palabras; dicen que entre airadas y sarcásticas.

    Nosotros estamos tan acostumbrados que, salvo cuando se nos escapa algún perro y prestamos atención, no escuchamos ladridos.
    De hecho hasta que la buena señora se quejó hace unos años, no habíamos caído en la cuenta de la casi permanente sinfonía.

    Hay mucha gente que no está bien, hemos de escucharles y tratar de echarnos una mano.
    Si no lo hacemos desciende la confianza social y sube el coste de transacción, según Fukuyama, claro.

  16. Alberto Gil
    Alberto Gil Dice:

    Supongo que será el verano lo que ha revitalizado este post. Gracias a todos por sus comentarios pues de lo que se trata es de seguir reflexionando sobre cómo podemos mejorar entre todos la convivencia en este país y de paso hacer que sea una sociedad que funcione y en la que merezca la pena vivir. En este verano yo también he tenido ocasión de comprobar que en este tema “Spain is different”. La mitad de las vacaciones las he pasado en Alemania (hay que aprender de los que van antes que tú en la lista), casa de dos plantas, mi familia arriba, ningún ruido especial, por no oir, ni a los perros aunque haber los había aunque algo menos que aquí, será cosa del que miedo a que te roben allí es menor (la casa sin vallas). Hubo una fiesta en el pueblo, acabó a las 12 la música y todos tan contentos, no vi a nadie deprimido por no seguir la juerga en la calle hasta las tantas. Segunda parte del verano en playa de Gandía, primera línea, paseo sin coches, pero…, chiringuito nuevo en la playa, música de discoteca hasta las tantas, único que incumplía la normativa; llamada de los vecinos a la policía, viene la policía, baja la música, se va la policía, sube todavía más la música. Ya saben eso tan educativo, de “pa chulo yo” que nos ha dado tantas alegrías en cuando a ejemplaridad y eficacia (de hecho era el chiringuito que tenía menos gente, no se podía hablar). Será la casualidad, pero a mí todo esto me parecío muy simbólico y es que en la prima del ruido con Alemania también tendríamos una diferencia de 500 puntos básicos. ¿Algo tendrá que ver?

    En efecto hay mucha gente que está mal en este país y probablemente como nación no nos vendría mal pasar por el psiquiatra, pero no creo que los que estén peor sean los que reclaman su derecho a dormir en silencio y al sosiego, sino los que confunden derechos y piensan que todo vale con tal de que no les afecte a ellos. Al final la víctima, como los acosados, deben irse de la casa o del colegio, mientras los verdugos ríen contentos porque se ha impuesto su santa voluntad. Ya lo dijo Machado, hay una España de cincel y otra de pandereta, y eso, como en tantas cosas no solo no hemos mejorado sino que vamos a peor. En algo ganamos, en ser el país más ruidoso del mundo (¿se imaginan a un japonés gritando o molestando a su vecino?), en eso y en el fútbol. Y todos tan contentos. Bendita educacíón.     

  17. Manuel Burgos
    Manuel Burgos Dice:

    En la mayoría de los casos se puede conciliar el derecho al descanso y divertirse. Yo vivo en una zona de bares de copas, tengo muebles baratos, alguno de segunda mano, no tengo cuadros, no tengo un pedazo de tele megaplana de “80” pulgadas, no tengo equipo de música, solo un transistor de pilas, las lamparas son simples casquillos con bombillas, dormimos en colchones en el suelo, y a pesar de todo eso descanso mejor que mis vecinos. Fui el único del bloque que me gasté el dinero que me ahorre en todo lo demás en insonorizar mi piso. Hay que ser más prácticos.

    • Yolanda
      Yolanda Dice:

      ¿Cómo insonorizaste tu vivienda? Los técnicos me dicen que no solucionaria el problema que tengo con un bar colindante. Me dicen que el que debe insonorizar es él.

  18. Lina
    Lina Dice:

    En Holanda se prohibe caminar en el piso con tacones, puedes llamar a la policia y se ocupa de advertirlo al vecino, y dejara de hacerlo.Por las noches, un silencio total!
    ¿ No es posible vivir y escuchar musica sin molestar al vecino?
    Hay una ley, pues que se aplique mediante multas, y al que viola la ley por segunda vez que se la dupliquen, y asi continuamente.
    Los españoles tienen que aprender a vivir sus vidas sin molestar las vidas de los demas.

  19. Gema
    Gema Dice:

    Debajo de mi casa tenemos un pub, fin de semana si y otro también llamamos a la policía municipal y no nos hacen caso, interponemos una queja en el ayuntamiento y el concejal de urbanismo dice que va a interponer una querella criminal contra nosotros porque el pub cumple la normativa y está insonorizado, y que pedir su dimisión es un atentado contra su honor… ¿En qué país vivimos? ¡Si estuviera insonorizado no estaríamos quejándonos! En Reyes hicieron un fiestón, y ya no era sólo el ruido, es que con la vibración se iba a caer el edificio entero, ¡que llegaba hasta la sexta planta!

  20. El de MIjas
    El de MIjas Dice:

    Cuando al interes ciudadano se anteponen intereses crematisticos, dificilmente este tema tendra solucion.
    Aqui en Mojacar, cientos de vecinos denunciamos la actuacion de una discoteca a cielo abierto, la cual no reune las minimas condiciones acusticas, sin embargo, por relaciones politicas y de castas,la alcaldesa concede el permiso de apertura hasta las siete de la mañana, y claro, la otra parte interesada, que es la que alquila el local a la madame Catalana, es la presidenta de cruz roja local,y llamo madame a la arrendadora, ya que esos locales se usan ademas para ejercer la prostitucion.
    Esta es la etica de nuestras castas!

  21. shirley
    shirley Dice:

    como se pueden permitir poner tantas bares en tan pocos metros de distancia, mi calle tiene unos cien metros de largo y exsisten 9 bares y ahora van abrir otro.

  22. Ana
    Ana Dice:

    Dos consideraciones más sobre el ruido:
    1. Los responsables de cuestiones sobre territorio y urbanismo saben lo perjudicial que ha sido la proliferación de urbanizaciones residenciales en las afueras. Las causas eran un menor precio del suelo, y buscar algunos parámetros de calidad de vida que un centro urbano parecía no poder ofrecer. El principal de estos parámetros es, sin duda, huir del ruido. Si dichos responsables se quieren implicar de verdad contra el consumo de suelo y energía que supone que personas que trabajan y hacen vida en las ciudades vivan a kilómetros de éstas, tendrán que esforzarse en que en los centros de las ciudades, los negocios y los vecinos aprendan que producir ruidos molestos tendrá consecuencias inmediatas para ellos. Puede que funcionaran mejor multas pequeñas y rápidas, que sanciones enormes en cuantía y tramitación, al menos, para los particulares.
    2. Con respecto al aislamiento acústico, es obvio que hay que mejorarlo, sobre todo por lo que respecta a los ruidos inevitables (tuberías, lavadores, pisadas, etc). Pero por otro lado, pensemos en cuánta gente aisla sus ventanas e instala aires acondicionados sólo porque el ruido le impide refrescar su casa abriendo las ventanas. Es un consumo de energía absurdo y perfectamente evitable. Además, lo lógico es aislar el foco del ruido, no al resto del mundo.

    • Curro Arriola Yes We Can!!!
      Curro Arriola Yes We Can!!! Dice:

      ¡Por unos edificios que no emitan ruidos!
      Exijamos el correspondiente “certificado de eficiencia acústica” en cada venta o alquiler.
      Más adelante podrá contemplarse el de eficiencia aromática”, que hay que ver cómo huelen algunos sitios.
      Todo ello con tasas, Comisiones, cargos múltiples…
      Como dijo uno, “Tutto nello Stato, niente al di fuori dello Stato, nulla contro lo Stato”. Lo curioso es que ese perdió una guerra, pero sus doctrinas parece que han prendido, al paso que va esto.

  23. Ana
    Ana Dice:

    Tan malo es que el Estado se meta donde no debe como que no aparezca donde es necesario. Entiendo que haya algunas parcelas donde no todos estemos de acuerdo sobre qué papel deba desempeñar. Pero no creo que la protección de alguien a quien le invaden su casa con ruidos sea algo que pueda dejar de lado. Requiere soluciones bastante inmediatas porque aunque el problema de base sea de educación, el afectado no puede esperar varias generaciones a que logremos una sociedad donde los individuos tengan la costumbre de preguntarse si dañan a alguien con sus actos.
    Además sabemos que en España estos casos no son excepciones, sino que le pasan a mucha gente que ve afectados su descanso y su salud, y suele acabar obligada a cambiar de residencia, rechazar vivir en núcleos urbanos, usar tapones, o convertir sus viviendas en cajas herméticas y por tanto climatizadas en días y horas que el clima no hacía necesario. Tenemos entonces repercusiones sanitarias, laborales o energéticas. Es decir, gastos. El Estado puede prevenir, o dejar que todo se acumule y cuando venga alguna escasez económica o energética, recurrir, efectivamente, a impuestos y tasas.

  24. Ana
    Ana Dice:

    Si la noticia es cierta
    http://www.laverdad.es/murcia/v/20130301/region/audiencia-dice-tolerante-ruido-20130301.html
    invadir la casa del vecino con el ruido de un compresor le parece a la Audiencia menos grave que hacer que el vecino ruidoso se plantee otras formas de solucionar el calor. Es un ejemplo de la cultura del ruido. ¡Si los compresores se escuchan hasta andando por la calle! ¿Se han planteado si es viable que cada familia ponga uno en la fachada? ¿Obligamos al que tenía la sana costumbre de abrir las ventanas a que las cierre y ponga otro aparato? Esto es dar la razón al que hace lo que quiere, probablemente sin preguntar ni a su comunidad ni a los afectados.

  25. Elisa
    Elisa Dice:

    Cuatro años soporté diariamente desde las 8 de la mañana a las 9 de la noche,los terribles ladridos del perro de un vecino que lo dejaba solo todos los dias,al final se marchó por las muchas quejas,denuncias de la vecindad.Yo 8 años mas tarde estoy en tratamiento psicológico y psiquiatrico,con medicación para la ansiedad y depresión que me ha causado dichos ladridos,el sometimiento acústico del que fuí víctima no se lo deseo a nadie.A mi que nadie me hable de Policia Local,de concejales de Sanidad-Medio Ambiente,de escritos al Ayuntamiento,incluso con la ratificación a mi favor del Defensor del Pueblo (en C.Valenciana Sindic de Greugues)nadie de Autoridad competénte para éstos casos de LADRIDOS DE PERROS,nadie hace nada,nosotros solos tenemos que lidiar con éstos sinverguenzas,que yo creo que disfrutan con el mal que causan,ya que sinó pondrían remedio.Los perros no tienen la cúlpa,éllos son tan víctimas como nosotros.Por favor pido a quien lea éste mensage,si nos pueden ayudar,así es imposible vivir,donde yo voy a al psicólogo de la S.Social en S.Mental hay muchas personas con éste problema,álguien de Autoridad tiene que hacer álgo por nosotr@s,estamos abandonad@s por parte de la Policia Local y Ayuntamientos.

  26. mojacarsinruidos
    mojacarsinruidos Dice:

    Muchos dicen que no podemos dar lo que jamás hemos recibido. Si seguimos ese camino, podríamos afirmar que la falta de educación y afecto en los primeros años de vida pueden formar una persona insensible, resentida y despiadada que busque destruir al otro para vengar sus propias frustraciones. El resentimiento es difícil de explicar pero casi siempre cuenta con un aliado que es la envidia. Cuando el violento detecta que hay alguien que tiene lo que el no tuvo o tiene valores que el no posee, comienza a provocarlo y agredirlo de todas las formas posibles. El desarrollo de la tecnología le ha proporcionado hoy un arma inmejorable para llevar a cabo su venganza; los potentes equipos de sonido y en especial la baja frecuencia.

    Ahora bien, cabe preguntarse ¿No se perturba también él que está a pocos metros de distancia del equipo, escuchando música a un volumen tan alto que afecte a los demás?
    La respuesta es no, él ya está perturbado y necesita ese volumen para enajenarse y evadirse de su propia realidad porque no se soporta a sí mismo. Lo que no tolera el agresor acústico es el silencio porque no tiene paz interior.

  27. Beata
    Beata Dice:

    Vivo en una urbanizacion de Majadahonda, tenemos ruidos a cualquier hora de niños jugando pero sus “papis” les compran pitos, y algunos instrumentos para que hagan aun mas ruido, pero del nocivo, no del logico de niños jugando. Tiene una explicacion, hemos transmitido nuestras quejas con educacion y de la mejor manera posible a estos padres., y cuatro inquilinos porque no son mas, estan en contra de todo el edificio. Defienden el derecho de sus hijos a jugar pero siendo menores de 5 años deambulan por la urba, ascensores y terraza. Rompen cosas de los pasillos, juegan al escondite en el ascensor con el peligro que tiene. No respetan nada, y claro esta se sienten provocados con lo que demuestran lo “machotes” que son en grupo y con las mujeres que vivimos solas.
    Estoy consultando con el estudio de abogados con el que trabajo plantar una demanda a estos inquilinos, y demanera solidaria estaran involucrados los propietarios.Tengo entendido que el administrador les solicito el cese de actividades. No voy a mudarme. Seguramente la demanda incluira mas cosas, porque segun mi abogado por ruido es dificil probar, he estado todo el verano con insomnio porque se dedicaban a quedarse hasta las dos alguna vez en la semana. Ya os contare que se puede hacer.
    La demana la presentare pronto.
    Saludos.

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