Blindajes en las cotizadas: ¿defiende el PSOE el libre mercado y el PP a los minoritarios?

El 6 de junio se han aprobado en el senado dos enmiendas dirigidas supuestamente a evitar la toma de control de grandes empresas españolas por terceros oportunistas o “buitres”. Una de ellas suprime la prohibición de limitación de voto en las sociedades cotizadas (los blindajes), que se introdujo a través de la “enmienda Florentino”, llamada así  porque supuestamente beneficiaba a ACS en su lucha por tomar el control de IBERDROLA, aunque en su día se apuntó que también beneficiaba a SACYR  como socio de REPSOL.

 

La norma refleja el vértigo en el que ha caído nuestra legislación de sociedades. Se modifica una anterior modificación que ha entrado en vigor hace menos de un año (1 de julio 2011); la norma procede del 105 de la LSA, reformado por esa ley 12/2010,  artículo que pasó a ser el 515 en el texto refundido de la LSC, y que se renumeró como 527 por la ley25/2011; ahora se modifica por una enmienda introducida extemporáneamente – en el informe de ponencia-  en una Disposición Adicional de una ley que regula otra materia totalmente distinta (la información en las fusiones). Pero más allá de esa falta de rigor y estabilidad en la producción normativa a la que estamos desgraciadamente acostumbrados, veamos qué persigue el legislador actual.

 

El PP dijo a los medios que la finalidad de la norma era la protección de los minoritarios. La cláusula de limitación de voto impediría que en sociedades con un accionariado muy disperso un accionista adquiera una posición de control con un pequeño porcentaje sin necesidad de plantear una OPA. Esto perjudica a los minoritarios porque no tienen la oportunidad de vender al precio superior que paga el nuevo accionista por adquirir un porcentaje significativo (la llamada “prima de control”). La novedad de la norma respecto de su redacción original es que prevé que las limitaciones no se aplicarán si el accionista “tras una oferta pública de adquisición, el oferente haya alcanzado un porcentaje igual o superior al 70 por ciento”.

 

En sentido contrario, se ha dicho que lo lógico es que en las sociedades de capital el voto sea proporcional al mismo, y cuando se cambió la ley el partido socialista decía que era para dar transparencia a ese mercado.

 

Puede que efectivamente el PSOE fuera un convencido de la libertad de mercado, y que el PP esté genuinamente preocupado por los derechos de los minoritarios, pero no cabe descartar que existan otros motivos e intereses en unos y otros. La prensa se ha fijado en los intereses tanto en relación con la primera reforma (ACS, Sacyr, y el exdirector de la Oficina Económica de Zapatero, que representaba a  los promotores) como con la actual (Iberdrola, Telefónica, y sus recientes fichajes de personas próximas al gobierno)

 

Pero, teorías conspiratorias al margen, lo cierto es que el motivo alegado en ésta última reforma no termina de convencer. En primer lugar la protección de minoritarios se debe establecer a través de normas imperativas, nunca como opción estatutaria que aprueba la mayoría. Además, si lo que se pretendía era que la minoría no sea excluida de la prima de control, el blindaje debía levantarse siempre que se hubiera lanzado una OPA, aunque no se llegara al 70% del capital.

 

La verdadera razón del cambio puede ser que la limitación de voto, además de evitar que alguien con un pequeño porcentaje del capital se haga con el control, sirve también para que lo conserven unos gestores que ya lo detentan con un porcentaje aún menor.  Por tanto parece que lo que se quiere es favorecer el blindaje de los gestores de las sociedades y de sus actuales grupos de control minoritarios. En esto coincide con la otra enmienda aprobada, que dificulta las OPAs – aunque esta al menos solo se aplica a sociedades en circunstancias excepcionales- .  Lo que no está muy claro es que el cambio beneficie a las propias empresas o a los accionistas verdaderamente minoritarios que no ejercen el control. Y de lo que no cabe duda es que los continuos cambios de legislación perjudican gravemente a la seguridad jurídica y de paso a la credibilidad y a la recuperación económica de España.

 

 

7 comentarios
  1. kuzushi
    kuzushi Dice:

    Es que lo de legislar “a tontas y a locas” no es patrimonio de ningún partido. La ley de Sociedades de Capital, que entró en vigor a mediados-finales de 2010 ya ha sido reformada cuatro o cinco veces, cuando era un texto refundido. ¿es que cuando refundieron no querían homogeneizar la norma? Por otro lado, estos caambios extraños deben de responder a razones no totalmente claras. Si es, como dice el autor, el deseo de permitir el control de la sociedad por los gestores, apañados vamos.

  2. robespierre
    robespierre Dice:

    Yo es que soy muy mal pensado, pero además del caos que supone modificar continuamente nada menos que una ley básica del ordenamiento jurídico mercantil, tiendo a creer que como bien dice el autor del post aquí hay gato encerrado, o para ser más exactos, gestor encerrado y muy temeroso de que le open a la vista de como anda el IBEX. Que hay que llenarse la boca con libertad de mercado o con la protección de los accionistas minoritarios, pues nada, ya saben que nuestros políticos son muy liberales con los conceptos y con la verdad. 

  3. Rodrigo Tena Arregui
    Rodrigo Tena Arregui Dice:

    Muchas gracias Segis por tu magnífico análisis. Resulta impresentable que el Derecho de sociedades se modifique continuamente en función de los cambios parlamentarios y de las conveniencias político-económicas de los que detentan el poder en un momento dado. Más que de Derecho líquido cabe hablar de Derecho a la carta del poderoso, es decir, la antítesis del Derecho. En otros países no se legisla así. No voy a citar a la odiada Alemania pero, más humildemente, en España hace 30 años (en una época pre-transparencia) se elaboraban libros blancos en los que participaban públicamente reconocidos expertos que opinaban más o menos en función del interés general.
    Pero al margen de todo ello el resultado es preocupante, porque confirma la deriva pro chiringuito de nuestras sociedades cotizadas. Ya sea en unas porque son familiares y en otras porque la administración está blindada, las juntas generales se convierten en una mera representación teatral. Seguro que la próxima reforma será eliminar el turno de preguntas para no hacer pasar un momentáneo -aunque intrascendente- mal rato a sus ilustres consejeros.
    En fin, los amigos políticos ayudando a sus compis instalados en el poder económico. ¿Será por algo?, ¿para que cuando dejen el Gobierno les contraten en una filial? Nooo, no hay que ser tan mal pensado.

  4. elisadelanuez
    elisadelanuez Dice:

    Muchas gracias por el post Segis, y bienvenido al blog. Coincido totalmente con lo que dices sobre la inseguridad normativa y sobre la facilidad con que se cambian aquí normas esenciales para el funcionamiento de nuestras sociedades mercantiles a petición del interesado. También coincido con lo que dice Rodrigo, aquì como la economía real se está poniendo díficil es más fácil gestionar a golpe de BOE. Tenemos unas cuantas empresas en el Ibex que se han especializado en arreglar(se) los temas a golpe de cambio normativo que les regala su agradecida clientela política a cambio de puestos para ellos mismos en el futuro o para sus familiares en el presente. Capitalismo castizo otra vez. Y la pena es que probablemente sus empresas no necesitan nada de eso, porque son grandes empresas, solo lo necesitan sus gestores. 

  5. Fernando Gomá Lanzón
    Fernando Gomá Lanzón Dice:

    Hola Segis. No creo que se trate de teorías conspiranoicas, sino de la adecuada observación del mundo tal y como es. Las cotizadas tienen poder y sus administradores no quieren perderlo. Influyen adecuadamente en el poder político para que legisle a su favor, so pena de perder éste el favor de aquéllos. Los accionistas minoritarios, miran y esperan a ver si cae algo en este juego, como efecto secundario.

  6. sitogr
    sitogr Dice:

    Todos los días se escuchan cosas como: Maldito capitalismo! El liberalismo nos ha llevado a la ruina!… y demás arengas varias. 

    Y yo me pregunto, qué liberalismo ni mercados ni ochocuartos si no podemos vivir en un país con un sistema más intervenido (no sólo por la troika, aparte), administrado e hiperregulado que el nuestro.

    Mucha gente estaría de acuerdo que instituciones, organismos y entidades financieras que han sido mal gestionadas, despilfarradoras y corruptas, sus responsables sean censurados, despedidos y sean pedidas responsabilidades sin indemnización alguna; que las Cajas quiebren como cualquier otra empresa (y no sean obligadas a fusionarse o rescatadas bajo la excusa de “sistémico”); que el sistema valore el mérito y capacidad; que se reduzca el gasto público reduciendo el Estado a su mínima expresión, y no sólo recortes a la clase media y subidas de impuestos; y esa reducción de impuestos poderla destinar los ciudadanos al consumo; eliminación de empresas públicas que hacen competencia desleal; excesiva regulación laboral, mercantil y encima sujeta a los vaivenes de leyes-medida como la del artículo; eliminación del subvencionismo, y reglas de libre mercado…

    Todo eso es liberalismo!!

    Claro que los mercados tienen fallos a corregir (Sanidad, Educación, Justicia y Ejército), pero ya me gustaría vivir en un estado liberal de verdad para todos, y no en este embuste de liberalismo para los pobres que pierden la casa, pierden indemnización por despido, el acceso a la educación con becas, o la justicia con tasas, pagan medicinas, más impuestos, etc. e intervencionismo extremo a favor de políticos, ricos y poderosos.

    Y luego el liberalismo es el malo, el Estado no. Cómo se apuntaba en otro post, cómo va a ser el Estado el malo. 

  7. SEGISMUNDO ALVAREZ
    SEGISMUNDO ALVAREZ Dice:

    Gracias por los comentarios. No es que niegue las influencias, lo que creo es que en este caso no se trata tanto de favorecer a una parte u otra en las supuestas peleas accionariales, sino de ceder a las presiones de los gestores o grupos de control minoritarios actuales.

    En un sentido muy semejante al post, y con mayor autoridad, recomiendo el artículo de Javier Garcia de Enterria en Expansión “Blindajes: dos pasos atrás”  en el que señala entre otras cosas que la reforma es directamente contraria al código unificado de buen gobierno

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