Hans en España

Nuestro amigo Hans se levanta, como cada día, a las 6 de la mañana en su modesto apartamento situado en un barrio de edificios bajos próximo a la zona portuaria de Hamburgo. Antes de dirigirse a la industria naval en la que trabaja, desayuna con el telediario matinero de la RTL y echa un rápido vistazo a la prensa local. “No puedo quejarme. Con tanto desastre en el mundo, Alemania va bien” piensa, mientras la televisión, tras una sonora loa a la Sra. Merkel, le somete a su dosis diaria de ininteligibles datos sobre el euro, el sistema financiero, las primas de riesgo y los deberes por hacer de esos latosos vecinos del sur que parecen dedicarse todo el día al ocio mientras él ajusta tornillos en buques que pronto conocerán las gélidas aguas del mar del Norte. ¿Pero qué le pasa a esa gente? ¿No les gusta trabajar? ¿Están viviendo a costa nuestra? …. son las preguntas que le martillean la mente mientras se dirige en su automóvil a cumplir su jornada laboral.

 

Pero Hans esconde un secreto. Hace unos días, buceando en internet, ha conseguido unos billetes a un precio baratísimo en una compañía “low cost” para viajar a Mallorca con toda su familia, y así poder disfrutar de unas merecidas vacaciones de una semana de duración, dedicadas básicamente al sol y a la playa. Hans y su familia no conocen las islas Baleares, pero algunos amigos de la fábrica, y los vecinos del apartamento situado justo encima de su casa, les han hablado maravillas de esas interminables jornadas con una enorme jarra de cerveza en la mano bajo un sol abrasador, ese mismo sol que en Hamburgo resulta más difícil de pillar que un premio gordo de la lotería.

 

Y, pasadas unas semanas, llega el gran día. Tras el barullo doméstico habitual, maletas, esposa, niños, perro,…. todo embarcado en un vuelo de Air Berlin, repleto de rubios albinos ávidos de apropiarse de unos cuantos rayos del astro rey, con destino a Palma de Mallorca. “¿Cómo será ese extraño país poblado por gente tan ruidosa, juerguista y poco trabajadora, según nos cuentan en la tele?”… se pregunta Hans, espoleado por el incesante interrogatorio de sus hijos pequeños. Pronto van a despejarse todas sus dudas. Su avión aterriza en un aeropuerto moderno y enorme, bastante mayor que el de su Hamburgo natal, repleto de gente acelerada que llega o se marcha, y provisto de innumerables “fingers”, cintas transportadoras, pantallas y todo tipo de avances aeroportuarios. Tras colocar familia, perro y equipaje en un moderno autobús, dotado con todas las comodidades imaginables, llega a la ciudad por una impecable autopista de tres carriles por cada sentido, perfectamente señalizada con paneles electrónicos. A los lados de su autocar circulan, a toda velocidad, vehículos de las mejores marcas conocidas: BMW, Mercedes, Audi, varios Porsche…. La ciudad parece recibirles con sus mejores galas, pese a la crisis económica que dicen golpea duramente al país. Largas filas de gente por las aceras, bares llenos de ruidosos comensales, terrazas repletas de turistas y nacionales consumiendo múltiples bebidas al sol, tiendas con las mejores marcas de ropa abiertas por doquier… Y, por fin, la playa… enorme, tentadora, con un mar azul en el que se refrescan en ese momento cientos de personas….

 

Y Hans, con los ojos saliéndosele de sus órbitas, le dice a su mujer que no entiende nada. ¿De verdad estamos en España?, ¿son éstos los que no nos pagan sus deudas?, ¿los que nos piden dinero un día sí y otro también?, ¿los que dice Frau Merkel que gastan mucho más de lo que ingresan?…. No puede ser…. Pero si aquí viven de cine! Mucho mejor que nosotros! Pero vaya caradura tiene esta gente!

 

Este breve relato ficticio es una parábola explicativa de lo que muchos europeos, y otros ciudadanos extranjeros, pueden estar pensando, en los últimos tiempos, sobre España y los españoles. Tenemos que reconocer, a pesar de que consideremos que el nuestro es un gran país, y tengamos la certeza de que en él habitan muchas personas serias, trabajadoras, emprendedoras y responsables, que llevamos un tiempo ya prolongado transmitiendo al exterior la idea machacona de que formamos parte de los “morosos vividores” de esa gran Comunidad de propietarios llamada Europa. Muchos ciudadanos europeos piensan de nosotros que somos ese vecino vago y molesto, que paga tarde y mal las cuotas de la Comunidad, mientras tiene aparcado un deportivo en el parking del edificio y sale ruidosamente a tomar cañas todas las noches con sus amigotes. Y esa imagen, ciertamente distorsionada pero fundamentada en datos económicos irrefutables de los últimos años, la tenemos que cambiar urgentemente.

 

Estoy convencido de que en España se han hecho muchas cosas mal, y otras aun peor, pero también de que es un país mucho más importante, más serio y con más potencial que la imagen que estamos transmitiendo por ahí. Y, desde luego, con una población de base infinitamente superior, en esfuerzo, formación, tesón, capacidad de trabajo y valía que su mediocre clase política. En un mundo dominado por la imagen y los medios de comunicación, nos corresponde a todos los españoles, empezando por nuestros políticos, hacer un esfuerzo para transmitir al exterior la imagen de que, a pesar de nuestro clima que incita al ocio y al bullicio callejero, nuestras modernas infraestructuras en buena parte financiadas por Europa, nuestra fama de perezosos, y nuestra nada discreta forma de vida, no somos los gorrones y los golfos de la vecindad europea. En definitiva, de que la inmensa mayoría de los españoles somos gente seria y trabajadora, de que no pretendemos robarles su dinero, y de que pueden fiarse de nosotros y de los compromisos que asumimos con ellos.

 

Nuestra imagen exterior tiene mucha más importancia de lo que parece en todos los problemas que nos asolan en los últimos tiempos. Incluso más, yo diría, que bastantes cifras macroeconómicas aisladamente consideradas. El alza imparable de la prima de riesgo española, los altos intereses que tenemos que pagar por financiarnos en el exterior, la rigidez de los ajustes que nos exigen para reducir el déficit, las suspicacias sobre la salud de nuestro sistema financiero, los recurrentes rumores sobre nuestra salida del euro o nuestra intervención por la Unión Europea…. Todo ello esta tremendamente condicionado por la visión negativa y desconfiada que nuestros socios europeos, y otros países relevantes en la economía mundial, tienen sobre nosotros. Si no cambiamos pronto esa imagen, por mucho dinero que inyectemos en Bankia o en la próxima entidad o administración en pasar por quirófano, pronto seremos un país muerto. Y esta vez será de verdad y para mucho tiempo.

 

17 comentarios
  1. robespierre
    robespierre Dice:

    Totalmente de acuerdo, D. Alvaro, pero como usted bien dice, la clase política sí es ese vecino gorrón, bullanguero y poco de fiar y lamentablemente son ellos los que hablan en periódicos y teles y son ellos los que van a las cumbres europeas e internacionales aunque sea de convidados de piedra porque la mayoría no hablan inglés, otra cosa increíble por cierto, en gente que lleva toda la vida en politica y que ya tiene una edad. 

  2. Páradox
    Páradox Dice:

    Son ellos, los políticos, los que no están dispuestos a esa imprescindible reforma de las administraciones que privaría a muchos de ellos de sinecuras y vida muelle. Los sacrificios, para los gobernados.
    Sería una lástima que la intervención soft que viene no lleve alguna contrapartida en ese ámbito. Los europeos lo pagarían, y los españoles más.

    • Alvaro Delgado
      Alvaro Delgado Dice:

      Pues hay que conseguir urgentemente dejar de serlo. Y de parecerlo. Por la cuenta que nos trae….

  3. Pastilla Pastón
    Pastilla Pastón Dice:

    “… con una población de base infinitamente superior, en esfuerzo, formación, tesón, capacidad de trabajo y valía que su mediocre clase política”. Pues no sólo es el caso de su mediocre clase política, sino de sus clases empresarial, burguesa y trabajadora.
    Por eso, hace 12 años, me marché. Debería haberme ido hace 25. Ahora los veo llorar y me duele en el alma, pero ahí se quedan. Yo hago país demostrando mi esfuerzo, formación, talento, tesón, capacidad de trabajo y valía en un país en el que todo eso se valora y los políticos hacen su trabajo en silencio, como todo el mundo.

  4. elisadelanuez
    elisadelanuez Dice:

    Como soy de los que se han quedado porque me creí que España también era un país serio, creo Pastilla Pastón que siendo verdad que también hay mucha mediocridad entre los empresarios, los trabajadores y los profesionales liberales (traduzco así su “burgueses” si le parece bien) lo cierto es que también hay gente seria, trabajadora, honesta y con talento, como bien dice Alvaro en su post. Ese es precisamente el drama, si todos fueramos como nuestros políticos la cosa no sería tan deprimente.  Por otro lado, precisamente porque hay muchos que no lo somos tenemos una pequeña oportunidad. Depende de nosotros el utilizarla. Y no es muy grande. 

  5. Matando al mensajero...Fedea
    Matando al mensajero...Fedea Dice:

    Ahora los malos son los de FEDEA, según el periodista de cámara del Partido Popular, F. Quevedo, vocero del Rajoyismo. Por si fuera poco, su mujer trabaja como empleada del PP, en Génova, aunque no es cargo electo. Con estos mimbres qué va a decir, sino a defender la mano que le da titulares o/y le da de comer…. 

      http://www.elconfidencial.com/opinion/dos-palabras/2012/06/09/el-dia-en-que-fedea-propugno-un-golpe-de-estado-y-cavo-su-tumba-9332/

  6. JJGF
    JJGF Dice:

    Pues sí, Elisa, empleada del PP desde hace años, y para colmo veranean en Pontevedra, no lejos de Mariano!

  7. veedor
    veedor Dice:

    Yo le diría a nuestro amigo Hans que en España somos muchos Hans, que madrugamos todos los días para dar lo mejor de nosotros, o al menos intentarlo, que nos esforzamos por hacer un buen trabajo.
    También le diría que este clima tan estupendo que tenemos y ese sol y playa de los que disfrutamos (y anda que las Baleares “andan mancas”) nos hace tener ese carácter más abierto y callejero que el gélido Mar del Norte y ese sol siempre “emborronado” que ellos viven pero que no nos hace de peor condición ni menos serios ni preocupados por nuestro futuro.
    Pero también le diría que de lo que carecemos es de Angelas Merkel o de Presidente de una República tan pequeña y poco importante como la de Alemania, que dimiten, o de un alto cargo que también dimite por un supuesto plagio en una tesis doctoral (porque aquí en un partido no se asciende por esos motivos tan extravagantes) o de otro cargo del BCE que no estando de acuerdo deja su cargo (en España eso suena a cachondeo).
    Dicho todo lo cual nuestro amigo Hans creo que estará en disposición de comprendernos y hasta casi, casi, compadecernos por la tropa que nos gobierna.

  8. Sergio
    Sergio Dice:

    Mientras no exista un consenso entre las fuerzas políticas más importantes PP y PSOE (además partidos de carácter nacional) para reformar la Constitución y, en especial el Estado autonómico no nos conseguiremos quitar esa imagen tan negativa que proyectamos. 
    El sistema autonómico y el descontrol político y económico que genera, por no hablar de la potenciación de la corrupción que supone la total y disparatada autonomía económica sin control de las Comunidades Autónomas y Entes Locales, son los dos principales problemas que tiene España para recuperar la confianza de los inversores. Debemos como país recuperar una verdadera unidad de mercado y generar una seguridad jurídica real basada en un sistema normativo unitario, coherente y vigente en toda España. Es vergonzoso como hacemos el ridículo con diferentes regímenes civiles forales, diferente regulación urbanística, distintas leyes de consumidores etc. Hemos creado en España, desgraciadamente, un monstruo- el Estado autonómico- que debemos reducir para garantizar el sostenimiento de un Estado del Bienestar eficiente y, sobre todo, una mejor prestación de servicios públicos. 

  9. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    Si se hiciera un muestreo de los feligreses habituales de esos bares (si son caros), de esas tiendas de ropa megapija, de los conductores de esos porsches panamerda… veríamos que casi todos son políticos y paniaguados de CCAA, o familiares y testaferros de los mismos.
    Me recuerda lo de la aristrocracia francesa divirtiéndose en el Petit Trianon mientras el pueblo se moría de hambre.

  10. Simple
    Simple Dice:

    Bien ahora toca otro post sobre lo que ve Manolo cuando viaja a Alemania a vivir y trabajar.Entonces si veremos la diferencia real que nos separa.

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