Los expertos, Cenicienta y el desgobierno

El Gobierno solicitó por fin a la UE el llamado “rescate suave”: un crédito a un interés bonificado (3%) y por importe de 100 MM€, a recibir por el FROB, quien a su vez lo “inyectará” (¿prestará o aportará como capital?) a los Bancos españoles que lo necesiten.

 

Pues bien, parece claro que no es aconsejable disponer de esta línea de crédito más allá de lo imprescindible. Es verdad que alguna ayuda era necesaria y que probablemente este es el método menos malo de los que ofrece el marco legal. Pero desde luego no es gratis. Las contrapartidas –dice el Gobierno- no serán macroeconómicas o para el Estado (mayores ajustes fiscales) sino sólo para los propios Bancos receptores (de gobernanza) o para el sistema financiero. Sin embargo, los intereses son un gasto que aumenta el déficit y que sólo se compensará con un ingreso en la medida en que el dinero se inyecte a las entidades como préstamo remunerado, mas no si se aporta a capital. Es más: dice Eurostat que la propia aportación aumenta el déficit si se hace para cubrir pérdidas, si no es una inversión que haría también un agente privado… Y si el déficit aumenta, eso ya de por sí traerá consigo imposiciones fiscales…

 

Así pues, cuanto menos se beba de este amargo cáliz, mejor. Y es que, en efecto, sigue abierta la pregunta de cuál es el “agujero” de la Banca y por ende cuánta medicina precisa. Este post, para quien quiera ahorrarse toda su palabrería, se limita a un comentario muy humilde: tal cuestión no es sólo técnica sino política; especificar el importe en cuestión no es tarea del timonel, sino del capitán del barco y, hasta diría, del armador, a quien le interesará minimizarlo, por el bien de todos.

 

Parece que nos hayan dicho lo contrario, empero. Hay un ejército de expertos independientes pululando alrededor de aquella cifra.  Ya el FMI ha hablado de unos 40 MM€, cuyo desglose y razón de ser no está muy claro. Para más INRI, afirma que hay que multiplicar esa suma por 1,5 o 2, a modo de colchón. En paralelo, el Gobierno ha enviado a otro pelotón de expertos a examinar los activos de la Banca española, con el objetivo de “incrementar la transparencia  y despejar definitivamente las dudas acerca de la valoración” de dichos activos. Dos firmas consultoras (Roland Berger y Oliver Wyman) están ya haciendo una “evaluación general” de los balances bancarios y luego otras auditoras llevarán a cabo un “trabajo de campo”. Unas y otras estarán asistidas por expertos del Banco de España y del BCE.

 

Uno tiende a visualizar las evoluciones de este abigarrado grupo de expertos cual si fueran una cohorte de “detectives” y “sabios”. Por un lado, se van a hacer con los “hechos”. Por otro, los van a subsumir en las normas contables y, con su ciencia inefable, van a “descubrir” una verdad oculta, esto es, qué Bancos y en qué medida son “solventes”.

 

Sin embargo, esto solo es verdad a medias. Aquí la “técnica” está imbricada con y se tiñe de “política”. Obsérvese que no digo que la una se debe completar o atemperar con la otra. No, es que tal y como están las cosas, me da la impresión de que el mandato a los expertos es pura y simplemente hacer “tarea de gobierno”. Y si esto es así, no advertirlo sería irresponsable. Trataré de explicar por qué, con la ayuda del símil de Cenicienta que ya introduje en un post anterior.

 

Para empezar, hay que reconocer que aquí operan muchos conceptos indeterminados, con una amplia zona de penumbra. La zapatilla que los expertos blanden tiene un considerable margen de holgura, en ella caben los pies de muchas señoritas. Como muestra valen un par de botones. De los 19 MM€ que ha pedido para BFA-Bankia Goirigolzarri, 2,7 MM€ se deben a la baja de créditos fiscales y otros 3,9 MM$ a la minusvalía latente de participaciones sociales (cotizadas o no). No sin cierta razón adujo el bueno de Rato que ese dinero, por ejemplo, no se ha volatilizado. Para utilizar (y hacer buenos) los créditos fiscales es preciso que Bankia genere bases imponibles positivas, lo cual en el período admisible (18 años…) no es imposible. En cuanto a las acciones, también es de esperar que en un futuro no tan remoto recuperen parte de su valor; en cualquier caso, en el ínterin generan mejores o peores dividendos…

 

Ciertamente, la ciencia contable trata de arrojar luz sobre estos conceptos, de ajustar la horma del zapato, mediante criterios objetivos. Se dice que los activos de un balance se han deteriorado cuando su valor contable es inferior a su valor recuperable, que a su vez es el mayor de entre (i) el valor razonable (el de venta menos costes derivados de la misma) y (ii) el valor en uso. Con el primero, en la coyuntura actual, poco se puede hacer. El segundo da más juego: se calcula como el valor actual de los flujos de efectivo futuros. La estimación de cuáles puedan ser estos se debe efectuar sobre la base de hipótesis fundamentadas y cuando tales proyecciones comportan incertidumbre (o sea, siempre) se sale del atolladero asignando grados de probabilidad de ocurrencia a los distintos escenarios. Todo esto se mete en el túrmix de las fórmulas matemáticas que se reproducen en este sitio, el cual aconseja visitar, porque le deja a uno impresionado ante lo sofisticado y depurado del método.

 

Ahora bien, con esta parafernalia técnica ¿se asegura el acierto en la valoración? Evidentemente no. No sólo porque es difícil adivinar y ponderar los factores de los que dependen las predicciones, sino porque un factor crucial, quizá el principal, es la propia predicción. Es de perogrullo advertir que, si el escenario que se elige o se sobrepondera es muy pesimista, si se alimenta la fórmula con el miedo a la recesión, el boquete de la Banca se inflará y esto traerá mayor coste para el contribuyente y, en último término, mayor recesión.

 

Me recuerda esta situación el llamado measurement problem de los científicos. En la física cuántica, se dice que el propio acto de observación puede alterar lo observado. Algunos le buscan a esto una explicación casi esotérica. La más realista es de andar por casa: se trata de que el instrumento de medición también es físico e interactúa con lo medido. Esto apenas sucede en el plano macroscópico, pero se acentúa en la esfera de las partículas. Y lo mismo pasa en economía y derecho. Se nota menos en períodos estables, mas en situaciones de crisis los conceptos tradicionales se tambalean y pierden su automatismo, de modo que para el oficio de intérprete no basta ya tener conocimientos, es fundamental saber aplicarlos con extrema lucidez, oportunidad y sentido práctico.

 

Volviendo a la metáfora: los Hermanos Grimm trasladan muy bien este mensaje en el cuento de Cenicienta. Un truco para detectar las perlas del cuento es comparar la versión de los Grimm, que es mera trascripción de un relato popular, con las de Perrault, quien como literato reelaboraba a su gusto. Siempre que el refinado gusto del francés filtra algún elemento que le resulta escabroso, hay que recuperarlo para extraerle su jugo epistemológico. En este caso, nos importa quién patea las calles para probar la famosa zapatilla a las chicas del reino. Perrault envía al efecto a un oficial de palacio, un probo servidor, un “experto independiente”. Los Grimm, por el contrario, ordenan al propio Príncipe que se arremangue y marche por caminos polvorientos a tocar a diestro y siniestro pies blancos o negros, sucios o limpios. Esto era lo razonable, pues sólo el protagonista tenía claro el espíritu del problema, es decir, el objetivo práctico que le animaba. Se trataba de hallar una buena esposa, pero también una reina apta para compartir el gobierno del país. Durante el baile, merced a su intuición, el Príncipe había identificado a la sensata y dulce Cenicienta como la candidata idónea. Luego la chica desaparece inopinadamente y el enamorado ha de recuperar penosamente su inspiración. Para ello, la ciencia (la zapatilla), le auxilia, pero no es suficiente. Solo con ella habría aceptado también la candidatura de las hermanastras, que tenían unos lindos pies y además se los recortan, consiguiendo de esta suerte enfundarse la zapatilla de marras. Si el joven acierta, es porque pone en juego algo más: somete a las damas al test de sus propias manos, que saben lo que quieren.

 

En el cuento, esta intuición salvadora viene simbolizada por la voz de un pájaro encantado, que le sopla al Príncipe la solución. En nuestro caso, si, por mor de la transparencia y para asegurar la credibilidad del resultado, hemos de emplear a terceros, que así sea. Pero ruego para que alguien o algo (siquiera su buen juicio) también les sople una orientación razonable, enfocada a la solución de nuestras cuitas. Que les sugiera una cifra de ajuste “política”, una cantidad que –dando confort a los mercados en cuanto a que se ha levantado la alfombra sin tapujos- no nos exprima sin necesidad. Que el medidor, al evolucionar dentro del boquete, no lo incremente con su propia cinta de medir. Si se quiere un “margen de seguridad”, eso ya lo proporciona el propio instrumento de rescate, que no es un préstamo, sino una línea de crédito, cuya parte no dispuesta sigue disponible para cuando, en su caso, si fallara la predicción moderada, se necesitara. Por el contrario, en la medida en que los expertos se desmandaran y pidieran más crédito del que nuestra economía puede soportar, el remedio sería peor que la enfermedad y entregarles la zapatilla habría sido un acto de patente desgobierno: acabaríamos casados con la fea hermanastra de la gran recesión.

10 comentarios
  1. Fernando
    Fernando Dice:

    Vengo siguiendo este sitio. Me gusta que se exijan responsabilidades, como aquí se pide, pero me alegra ver que hay también otro tipo de comentarios. Si hay agujero, que responda quien lo creó, pero no admitamos más agujero del que haya de verdad porque sale muy caro. Yo compré acciones de Bankia. Si me engañaron al decir que valía tanto, no me gusta, pero si ahora me engañaran diciendo que vale tan poco, tampoco me gustaría. A lo mejor no es ni tanto ni tan calvo. Falta todavía mucha transparencia. 

    • Javier Serra
      Javier Serra Dice:

      En efecto, falta mucha transparencia. Si ves la presentación de Goirigolzarri, a la que se remite en el post, verás que hace una exposición muy profesional, pero no entra en detalle. Lo curioso es que, desde su punto de vista, a lo mejor eso no es necesario y tiene razón. Él se cuida de su parcela y lo hace bien: su objetivo es poner a Bankia en la parrilla de salida para convertirla en una entidad solvente y competitiva y, bajo esa perspectiva, un riesgo más o menos remoto es sinónimo de necesidad. Pero desde la tuya como accionista, no es de recibo que entre un tercero en el capital a un tipo de canje inferior si no existe una pérdida contable adverada. (Por cierto, los cálculos asumen que el agujero contable no es de 19 MM€ porque las cuentas reformuladas dieron una pérdida muy inferior.) Y desde la del contribuyente, lo mismo: no queremos pagar más de la cuenta. Todo esto es complejo, pero tampoco somos tan tontos como para que no podamos analizarlo si nos lo explican. Pero para eso, volviendo a lo que me divierte, que es lo de Cenicienta, nos tienen que dar dos cosas, las dos cosas que definen todo concepto: medios o datos (zapatilla) y objetivos prácticos, intereses en juego (¿qué quiere el Príncipe, una amiga, una amante, una co-gestora del reino?). De momento, no tenemos ni lo uno ni lo otro. A ver si es verdad y los expertos dan algo de esto, aunque es difícil: normalmente, no se mojan y se apañan con una manifestación responsable de los administradores…

  2. Rodrigo Tena Arregui
    Rodrigo Tena Arregui Dice:

    Efectivamente, Fernando, completamente de acuerdo con usted, por eso me parece muy oportuno el post de Javier. A ver si porque hay barra libre de cien mil millones y el dinero no es de uno ni cuesta nada obtenerlo va a resultar que a los actuales gestores de Bankia se les calienta la boca. Yo también en su lugar si me dicen que el agujero es de 15 pediría 25, por si las moscas. Total, es gratis. Menudo país.
     

  3. Jesús Casas
    Jesús Casas Dice:

    Gracias por poner en claro y aportar prudencia en cifras que suponen aproximadamente el 10% de la renta nacional anual (el PIB). El problema es que la ayuda, rescate, crédito o como se quiera llamar (ya estamos otra vez en polémicas nominalistas, que tanto nos gustan) llega tarde porque han estado diciendo, los banqueros, su regulador, los Gobiernos y hasta gobernantes foráneos que nuestro sistema financiero era sumamente sólido y tenía unas normas de control extraordinarias. Si se toman en cuenta los datos de los depósitos y fondos que han salido de España en el último año, va a resultar que lo que se preste al FROB no va a estar muy lejos del numeral que se ha ido a fondos, depósitos, cuentas, “unit link” y otras inversiones (hablo de las declaradas) en Luxemburgo y Suiza, en los últimos meses. Tal vez algún lector de este Blog pueda ilustrarnos a lso demás con datos precisos o con un vínculo a una web. El otro problema es que no sabemos si las condciones de lo que finalmente se pida, que, como se propugna por el autor del “post”, esperemos sea lo menos, van a ser muchas o pocas, sinalagmáticas o leoninas. Estamos viviendo en parte de los Fondos Estructurales europeos desde la pradhesión y no somos capaces de desengarncharnos de esa droga. Es bien cierto lo que decía un amigo: el dinero es como la sangre, no es un órgano, no produce nada, pero transporta todo. Sin él, nada funciona. Sería conveniente que acabásemos de pensar en un modelo económico sano a largo plazo para nosotros mismos, sin “inyecciones”, a partir de lo que seamos capaces de producir de verdad en casa o invirtiendo fuera. La sola idea de la “barra libre” tan española y tan de las fiestas (aunque ahora se pide al BCE) suena mal, suena a que seguimos endeudándonos pero no reformamos nuestra economía real. Esperemos que esta operación de los 100MM€ sea mínimamente razonable. Pero los precedentes no son halagüeños.

    • Javier Serra
      Javier Serra Dice:

      Gracias Jesús. Como soy aficionado a las metáforas, me quedo para mi colección con la del dinero = sangre, el crédito = transfusión y la condición para sobrevivir que pongamos en marcha la economía real, esto es, que nuestro organismo se regenere y genere su propia savia.

  4. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    Javier, me ha interesado muchísimo el post, enhorabuena. En la linea de lo que comenta Fernando aportas un punto de vista distinto del que solemos adoptar aquí, que es -cada vez más dado como está el patio- la exigencia de responsabilidades, sin olvidar la nuestra, por supuesto, que también la tenemos como ciudadanos y como profesionales. (Aunque también hay que darse cuenta de que cuanto más grande es el poder, como diría Spiderman (sí, reconozco que he visto la peli) mayor es la responsabilidad) En todo caso, un punto de vista distinto de ver las cosas, y que comparto, aunque creo que es perfectamente compatible con la investigación de lo que ha ocurrido en Bankia y en otras entidades financieras estos últimos años.

  5. Javier Serra
    Javier Serra Dice:

    Pues sí, tienes razón, son cosas independientes. Si pensamos, por ejemplo, en los inmuebles o créditos “malos”, quien proceda tendrá que explicar por qué concertó esas operaciones ruinosas y en su caso responder. Pero eso no significa que los gestores actuales, políticos o empresariales, deban hacer esos activos peores de lo que son. Al menos tienen que hacer explícitos los criterios en que basan sus valoraciones para que podamos juzgar si son oportunas, pues de eso se trata: lo que trae bien, es bueno; lo que enreda, es malo. Enlazo así con el otro post sobre el nudo gordiano de Europa: desatar o cortar…, el manual no dice lo que hay que hacer a priori, puede requerirse lo uno o lo otro, depende del contexto y del fin que se persiga.

  6. Fernando
    Fernando Dice:

    Me han dicho que los informes de los expertos no consideran necesario que las participaciones en sociedades se tengan que depreciar. Lo señalo porque es uno de los puntos que el post destacaba como opinables. Por cierto, hoy el valor de la Bolsa, de muchas de esas participaciones, ha subido y supongo que tiene que ver el hecho de que los informes no hayan sido tan negativos. Mañana puede suceder lo contrario, pero la idea del post es buena: nada tiene una bola de cristal, así que por lo menos las predicciones tienen que ser moderadas y no catastrofistas, para no incurrir en un círculo vicioso.

  7. robespierre
    robespierre Dice:

    A mí lo que me parece es la bola de cristal de las consultoras Oliver Wyman y Roland Berger es carísima. Así que ya puede ser buena.

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