Los costes estatales de la “autofinanciación” de los territorios forales

La situación económica actual está suscitando un necesario debate sobre el modelo autonómico, mal que le pese a nuestro Presidente que declaró tajantemente que este tema no entraba en la agenda.

 

Protagoniza la controversia el lado del gasto, el del despilfarro, con los tópicos de las duplicidades administrativas ocasionadas por la descentralización de competencias. Sin embargo, nada se apunta en el lado del ingreso, en el tributario.

 

Las Comunidades Autónomas quisieron emanciparse, asumir competencias y, correlativamente, ingresos tributarios que les fueron cedidos por el Estado. Una mala gestión presupuestaria ha provocado la vuelta, cual hijo pródigo, a la casa del Estado, teniendo éste que asumir los déficit que unas y otras no pudieron o quisieron evitar.

 

Pero para hijos pródigos los regímenes forales, a los que se quiere sumar una Cataluña que ha entendido perfectamente el modelo vasco y navarro. Es el modelo foral un modelo insolidario,  irresponsable y, sobre todo, desleal.

 

La autonomía tributaria se construye sobre una idea muy sencilla, lo producido en mi territorio es mío. Una idea perversa que ha dado lugar a una competencia entre territorios ofreciendo unos atractivos beneficios fiscales, en la caza de contribuyentes de otras autonomías.

 

Una competencia que empezó siendo desleal y que hoy bien podría tildarse de ilegal. No contentos los territorios forales con su parte del pastel, nutrido de sus propios residentes, pronto hincaron el diente a una tarta más grande, la de los ingresos de territorio común provenientes de residentes no forales.

 

Y así surgieron una importante red de beneficios fiscales en imposición directa que fue el germen de localizaciones artificiosas y pasajeras de contribuyentes en el País Vasco y Navarra. Las autoridades forales descubrieron muy pronto que el negocio no estaba tanto en la imposición directa, sino en la indirecta. Y así, se evidenció lo lucrativo de renunciar a un rígido control sobre los impuestos directos a cambio de usurpar al territorio común una gran parte de los impuestos indirectos de rendimientos producidos en este territorio.

 

Para que este fraude funcionase hacían falta dos ingredientes: una red de incentivos fiscales en la imposición directa que sirviera de reclamo a contribuyentes del territorio común; y un, podríamos decir, no importante celo de las autoridades forales en combatir la artificiosidad de las localizaciones aludidas.

 

Esos beneficios fiscales nacidos al amparo de normas forales no sólo dañan en materia de imposición indirecta. Los incentivos que queden pendientes de aplicación también se hacen valer cuando los contribuyentes retornan al territorio común. Es lo que en el argot se ha denominado como mochilas de deducciones, que nacidas bajo norma foral y sin parangón en norma estatal, se hacen valer cuando se retorna, poniendo fin a la deslocalización. Unas mochilas contra las que intentó reaccionar la agencia tributaria estatal pero que encontraron respaldo en el criterio vertido por el propio TEAC.

 

En cuanto a las localizaciones, éstas no pueden ser combatidas ágilmente por el Estado. Allí donde haya conflictos entre autoridades estatales y forales sobre el domicilio de un contribuyente, tendrá que actuar la Junta Arbitral, lo que conduce a un pleito entre administraciones que amén de lento no garantiza el éxito del Estado.

 

Un conflicto entre Administraciones propiciado porque la localización de contribuyentes movidos por los estímulos a la imposición directa, nutre o atrae para los territorios forales una cuantía importante de imposición indirecta, que antes pertenecía al Estado. Y saliendo así beneficiado el territorio foral de turno, ¿confían ustedes en un férreo control tributario de las autoridades vascas en evitar los abusos de contribuyentes pre-estatales? Al contrario, se defenderá la nueva nacionalidad fiscal de estos transeúntes.

 

Además,  tampoco el articulado de los regímenes de Concierto Económico vasco y Convenio Económico navarro ofrece al Estado las herramientas necesarias para corregir los abusos de contribuyentes, en ausencia del férreo control de las autoridades forales.

 

Sirva como botón de muestra el caso de las fusiones de empresas canalizadas a través del País Vasco, que ha sido aprovechado por un gran número de empresas constructoras.

 

El fraude operaba (y opera) gracias a una normativa foral que permite revalorizar fiscalmente sin tributación los activos de una sociedad absorbida sin exigir que la participación adquirida hubiera tributado en manos del anterior transmitente, como hace la norma estatal. Esta normativa posibilitó que sociedades tenedoras de suelo en territorio común se localizaran en territorio foral para, previa transmisión de sus participaciones a otra entidad foral, fueran absorbidas por esta última logrando la revalorización fiscal de sus activos a coste cero.

 

La posterior transmisión de los terrenos, merced a la revalorización anterior, queda sin tributar en el Impuesto sobre Sociedades al no haber ya beneficio fiscal. Y dicha venta generaba cuantiosos recursos por razón del IVA, un IVA que va a parar en su totalidad al territorio foral, a pesar de que todo el suelo se encuentra en territorio común.

 

Ello se debe al hecho de que la atribución de la recaudación por IVA atiende al volumen de operaciones del año anterior a la venta, con lo que basta con que el año previo a la venta de terrenos se mantenga la sociedad con poca actividad para que, cuando se vendan, toda la recaudación por IVA pase a corresponder al territorio foral.

 

La inspección tributaria de estas empresas también es competencia exclusiva de las autoridades forales con lo que el fraude está bendecido. ¿Y por qué se preguntarán ustedes? Muy sencillo.

 

Porque en una constructora estatal con terrenos en territorio común nada hay para el territorio foral por lo que se entiende esta complicidad en la imposición directa si con ello logran atraer para sí la imposición indirecta. El contribuyente gana la no tributación en la imposición directa; el territorio foral gana la recaudación del IVA; y el Estado pierde la tributación directa y encima ha de devolver el IVA soportado. Es terrorífico.

 

Mas este “bocado” a los ingresos del Estado no proviene sólo de políticas con contribuyentes nacionales; también se extiende al tráfico mercantil transfronterizo.

 

Nótese que las autoridades forales son competentes para la exacción del Impuesto sobre la Renta de no Residentes cuando las rentas se obtengan a través de un establecimiento permanente radicado en el territorio foral. Por lo que, de nuevo, podría existir la tentación de relajar los controles  sobre la existencia de establecimientos permanentes en territorios forales para promocionar la localización de almacenes cualificados desde los que luego repartir las mercancías al resto del territorio común, atrayendo así al territorio foral la imposición indirecta.

 

En este punto hay que tener en cuenta además que el reparto del IVA no está bien regulado en el articulado del Concierto y del Convenio.

 

El IVA es un tributo que merced al juego de la repercusión-deducción, ingresa en cada fase la parte correspondiente al valor añadido de esa fase concreta. Ahora bien, cuando hay operaciones transfronterizas, el impuesto correspondiente a todas las fases previas en el país de origen se traslada al país de destino (el IVA se grava en destino) con lo que, si el lugar de entrada de las mercancías fuera el territorio foral, atraerían todo el impuesto de las fases previas en el otro país. Más lógico sería que el territorio foral gravara el exclusivo valor añadido producido en su territorio y que el IVA correspondiente al valor añadido proveniente del otro país se atribuyera, para ser fieles al gravamen en destino que inspira al IVA intracomunitario, al lugar que corresponda al último empresario antes de su puesta a consumo.

 

Y a la inversa, cuando las mercancías salen a otro Estado Miembro de la UE, el IVA de todas las fases previas españolas se devuelve al exportador. Esas devoluciones son a cargo de la Administración correspondiente a la empresa que realice la entrega con destino al exterior con lo que si una productora foral en lugar de exportar desde el territorio foral hace previamente una entrega a una empresa del grupo radicada en territorio común, el IVA de la producción se ingresa al territorio foral y la devolución del IVA soportado corre a cargo del Estado.

 

Una simple localización de plantas y almacenes por motivos logísticos en unos u otros territorios puede alterar a conveniencia las reglas de reparto.

 

Tampoco ayuda la regulación en el IVA de los negocios de comisión en nombre propio y por cuenta ajena, que son tratados en el IVA como una doble entrega, en lugar de como una prestación de servicios, lo que permite alterar los criterios de reparto (puntos de conexión). Unos negocios de comisión muy extendidos últimamente en el seno de multinacionales que tratan de soslayar la concurrencia en España de un Establecimiento Permanente, cuyo control depende de las autoridades fiscales competentes.

 

Con estas lagunas y deficiencias no me sorprende que también los catalanes quieran participar de esta fiesta pagada por el Estado. Lo que sí me sorprende es que desde el Estado central no se ponga fin a esta situación.

 

 

14 comentarios
  1. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    Jorge, muchísimas gracias por la claridad y por el valor en denunciar este fraude a la Hacienda estatal (y por ende al ciudadano de a pie) perpetrado por las Haciendas forales con el beneplácito (como diría Savater) de los tontos útiles o de los inútilmente tontos. Aunque los listos  lo tienen claro: quieren un modelo igual, no me extraña, menudo chollo. 

  2. Juan
    Juan Dice:

    Jorge, un gran post. Creo que es imprescindible mostrar como haces en tu post la realidad de las cuentas de las comunidades forales, y denunciar el tremendo beneficio que obtienen estos territorios con su modelo de fiscalidad y cupo. Creo que no solo sorprende las grandes lagunas legales que les permiten obtener beneficios, especialmente con el IVA, también los cálculos sobre pagos por servicios prestados por el Estado son muy “generosos”. Los funcionarios y técnicos de Hacienda que en su momento aprobaron esos acuerdos y los perpetuaron, deberían cumplir una penitencia de muchos años por el pésimo trabajo que hicieron, y la pésima herencia que dejaron a todos los españoles.

  3. Perplejo
    Perplejo Dice:

    Lo que se aprende en este blog… Solo espero que los alemanes no lo lean. Porque si yo fuese alemán y leyese estas cosas…. 

  4. Páradox
    Páradox Dice:

    Otra paradoja: si los vascos están tan obviamente favorecidos, no contribuyen a la solidaridad interterritorial, y se aprovechan para captar recursos fiscales que no deberían corresponderles… ¿Por qué hay tantos de ellos que van de “oprimidos por España (perdón, por “el Estado”)?
    Tal vez ayuda haber descubierto rentabilidad en el victimismo. 

  5. Páradox
    Páradox Dice:

    Y si además de que nos timan se sienten agraviados ¿Por qué no enseñarles la puerta? Desde luego, es precisa una reforma constitucional que entre otras muchas cosas acabe con la broma esa de los “derechos históricos”?

  6. Cristobal Pinto
    Cristobal Pinto Dice:

    Es palmario el desconocimiento que existe en el resto de España en cuanto a la foralidad. La foralidad es propia de los territorios forales -Bizkaia, Gipuzkoa, Araba, Navarra-, no de las CC.AA que son creaciones administrativas muy posteriores en el tiempo y que surgen tras la Constitucion. Junto con competencias fiscales, son competentes en muchas materias que se legislan en las Juntas Generales y se ejecutan por la Diputaciones Forales, que no deben ser confundidas con las Diputaciones Provinciales que en estos territorios se desconocen. Estas instituciones son tan importantes y de tan antigua raigambre que, de hecho, las competenciaas del Gobierno Vasco en muchos casos son residuales respecto a aquellas. Un saludo desde Euskadi.

    • Juan
      Juan Dice:

      Cristóbal, creo que todos conocemos eso. No hay ningún desconocimiento. Lo que hay es hartazgo. Lo que no admitimos fácilmente es la idea de que la “historia” justifica su permanencia. Con ese argumento son muchas las instituciones que podrían tener más derecho a existir, la historia de España, como territorio y como nación es muy larga. El argumento de la historia es un argumento que desde luego para muchos no es válido. Y en muchos casos es lo que siempre ha llevado a España a ir perdiendo a lo largo de su historia los trenes de la modernización, manteniendo estructuras y privilegios obsoletos.
      La pregunta no es si las instituciones forales existían hace más o menos años. La pregunta es si su funcionamiento y estructura tiene sentido en la españa de 2012, y es compatible con el resto de estructuras. La respuesta que ha dado el post es que es un claro agravio respecto al resto de España, que proporciona beneficios fiscales a estos territorios, y que introducen una notable distorsión en el funcionamiento del mercado interno español.
      Las salidas supongo que son dos. O independencia, o armonización y supresión de estos beneficios. Las “medias tintas” que se impusieron en la transición, y que tanto han beneficiado a los territorios forales ahora mismo son muy difíciles de asumir por parte del resto de España. Siempre fueron un mal diseño, y han acabo convirtiéndose en un cáncer.

  7. Cristobal Pinto
    Cristobal Pinto Dice:

    Desde mi punto de vista, la realidad de las instituciones forales tienen todo el sentido. Desde luego los ciudadanos vascos (vizcaino, yo) percibimos que son utiles y funcionan, invierten racionalmente el dinero que recaudan y apuestan por modelos economicos racionales ¿como se explica si no una tasa de paro inferior a la media nacional (12%), una inversion en I+D muy superior a la media nacional, un nivel de exportacion tambien superior, un sector de maquina herramienta pujante…Es decir, se percibe que funcionan. Quizas la pregunta sería es si tienen sentido otras estructuras administrativas nacionales: ¿tuvo sentido la creacion de una Comunidad Autonoma en Madrid? ¿Las Diputaciones Provinciales (no las Forales) son necesarias?….Quizas la foralidad no sea el enemigo sino el modelo a seguir….

    • Rodrigo Tena Arregui
      Rodrigo Tena Arregui Dice:

      Cristobal, pienso que precisamente esos mejores datos económicos se explican por el desequilibrio fiscal que se denuncia en el post. La cuestión no es si esas instituciones funcionan o no en el País Vasco (sólo faltaría que no lo hicieran) sino si son justas con los vecinos, ya ni siquiera digo solidarias. Si todos las tuviésemos, aparte de que Vizcaya saldría perdiendo, me gustaría saber cómo vamos a explicar a los alemanes que tenemos que ser solidarios e ir a una unión fiscal a nivel europeo cuando aquí vamos en la dirección contraria. Muy lógico no parece.

    • Juan
      Juan Dice:

      Cristóbal, afirmar que el modelo a seguir es crear un sistema en que cada territorio foral sea desleal con sus vecinos, y procure aprovecharse de sus privilegios es una afirmación … “discutible”. Probablemente la respuesta a las preguntas que haces sería para muchos de nosotros (desde luego para mi) que no. Que en efecto ni tuvo sentido crear la comunidad de madrid, ni tienen sentido las diputaciones. Pero creo que eso no tiene ninguna relación con el mantenimiento de privilegios fiscales en los territorios forales. Es fantástico que funcionen bien. Sin duda es una situación envidiable. Y sin duda eso repercute en un mejor comportamiento económico en todos los parámetros e indicadores que mencionas. Pero sin duda también los privilegios fiscales, y el comportamiento desleal con sus vecinos tiene su parte (grande o pequeña no lo se) de contribución a ese mejor comportamiento económico.  

    • andronico
      andronico Dice:

      Los allegados a Capone percibían que era un tío muy majo, que les atendía a razonablemente bien. Su sistema estaba bien. Obviaban una cosa que provenía del robo. El problema de Cupo no es tanto el sistema, como sus mil y una trampas.¿Por ejemplo como choricean en la parte estatal del IVA? Cristóbal con lo que roban ustedes tenían que tener unos servicios, empezando por la sanidad infinitamente mejoras. Les están engañando. Gracioso lo de I+D+I : la regulacion de Ibarretxe ha llevado la investigación vasca a la cola, por detrás de Cantabria (Informe del blog Euskadi Información Global) Lo del paro es por la vejez, el exceso de empleo público (con la secesión se acabó) y la fuerte emigración desde mediados de los noventa.
      El resto España vivió la burbuja inmobiliaria. Euskadi vive la Burbuja del Cupo. De la mano de sus propios electores, explotara.

       

  8. Julian San Martin
    Julian San Martin Dice:

    Me encanta esta entrada, ya que veo que hay más engaños de los que yo creía.
    Me podrian poner ejemplos númericos sencillos de cada uno de estos desaguisados?

  9. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    La financiación vasca y navarra se basa en dos instrumentos legales: El Concierto económico y el Cupo. En virtud del Concierto Económico, las Diputaciones Forales y el Gobierno de Navarra recaudan sus propios tributos. Tras la Constitución, el régimen fiscal foral fue actualizado, concediéndoseles amplias competencias normativas. El Cupo determina la cantidad que los Gobiernos Vasco y Navarro aportan a las arcas estatales por los servicios prestados por la administración central.

    En teoría, un sistema de estas características no sólo no sería condenable, sino que sería precisamente el sistema adecuado para un estado autonómico en el que cada autonomía ejerciera en régimen de mayoría de edad una auténtica corresponsabilidad fiscal: Se establecen unos servicios públicos mínimos, unos impuestos para financiarlos y a partir de ahí, cada comunidad ejercería su autonomía subiendo o bajando los impuestos autonómicos.

    Pero en la práctica, la ausencia de un sentimiento unitario de nación, la permisividad con las actitudes políticas disgregadoras, el miedo al terrorismo como fuerza ejecutora de la coacción al máximo nivel y la convicción generalizada de que a través de cesiones de todo tipo se puede mantener unido el estado, tienen su adecuado reflejo en un sistema jurídico muy imperfecto y que además, cuando “se aplica” se hace en condiciones claudicantes para el estado central.

    En la época del centralista Aznar, la Ley del Concierto Económico se aprobó con vigencia permanente, frente al sistema anterior que requería renegociación cada 5 años. Todas las leyes se tramitan en el parlamento mediante un procedimiento de lectura única, de manera que las cámaras sólo pueden votar a favor o en contra pero no examinar detalladamente ni mucho menos enmendar su contenido. El procedimiento es calcado al de la ratificación del los Tratados Internacionales suscritos por el Gobierno en representación del Reino de España.

    Con todos los problemas técnicos que se quieran, recordemos las obras nuevas al 0,1% cuando el lugar de firma de la escritura determinaba el tipo y la administración con competencia para liquidar, la clave del pastel es la metodología de determinación del cupo. Y aquí es donde está la trampa, los servicios prestados por el estado se minusvaloran, se excluyen las inversiones en obras públicas de interés general y por algún arcano divino, estas comunidades no financian los fondos de solidaridad interregional. Es como lo del cheque británico en la UE, sólo que en este último caso perfectamente justificado, pues Gran Bretaña renunció hace mucho tiempo a tener una agricultura ineficiente e hipersubvencionada y no era justo que tuviera que pagar decisiones ajenas contrarias a su propia política.

    Mikel Buesa, catedrático de estructura económica publicó un estudio acerca de la sobrefinanciación vasca y navarra derivada del sistema: Entre 1.400 y 3.000 millones de euros anuales en el caso vasco y entre 600 y 1.000 en el navarro, dependiendo de distintos criterios generalmente admitidos y de la inclusión o no de las transferencias por pensiones de la Seguridad Social, reclamada con insistencia por el PNV.

    Por otra parte acabamos de conocer que la hacienda estatal ha levantado un acta de inspección a Navarra por importe de 1.700 millones de euros, como consecuencia de los tejemanejes con el IVA. Más de 400 millones acaba de tener que devolver la hacienda alavesa por el mismo asunto. Sin embargo, para Navarra, como son “de los buenos” habrá solución política.

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