La hora de los valientes: siniestro total institucional y ciudadanos

Ahora que tenemos reciente los datos da última oleada del CIS de mayo de 2012,  e incluso las encargadas por medios nacionales, podemos decir que los españoles no solo estamos en estado de shock o crisis económica total, sino también en estado de shock o crisis institucional.

 

Nuestras instituciones, por diversos motivos que se han ido analizando en este blog y en otros muchos similares – y por supuesto también en otros medios- han dejado de funcionar. O por lo menos no nos sirven, tal y como están, para sacarnos de ésta. De ahí la sensación de desamparo y de irritación que cunde en la ciudadanía, que nos lleva incluso a pensar que mejor los hombres de negro de fuera que los nuestros, sea el que sea el color de sus trajes.

 

De la misma forma, se nos recuerda en muchos comentarios a nuestros posts (la mayoría etiquetados como “crisis económica e institucional” por cierto) y en comentarios personales a los editores que lo que decimos  está muy bien, que el diagnóstico está claro y es compartido, pero que damos pocas soluciones y no hacemos propuestas constructivas. Aunque creo que esta crítica resulta un poco injusta, porque sí que intentamos en la medida de nuestras posibilidades hacerlo, me temo que tampoco nosotros, desde este blog, podemos solos reconstituir nuestras instituciones y convertirlas como por arte de magia en lo que se supone que deberían ser, y lo que dicen nuestra Constitución y nuestras leyes que son. Porque –y hay que insistir en esto- a nuestras normas no les pasa nada. O mejor dicho, les pasa algo tremendo; que se han convertido en una Constitución y unas leyes de papel que pueden incumplirse, al menos por nuestro Gobierno y nuestras Administraciones  sin muchas consecuencias, más allá de los escasos y siempre excepcionales procedimientos penales para los casos más sangrantes.

 

También en mis (pocas) intervenciones públicas (en eventos  organizados con ocasión de la promulgación en un futuro cercano de la Ley de Transparencia , acceso a la información pública y buen gobierno en la que tanta confianza tiene depositada la ciudadanía)  la gente se anima a hacer preguntas del tipo ¿y nosotros qué podemos hacer? ¿qué  puede hacer la sociedad civil? ¿Que podemos hacer todos y cada uno de nosotros si nuestra clase política, nuestras instituciones en general y nuestras Administraciones en particular se han convertido en parte del problema , preocupadas únicamente por su supervivencia y por el corto plazo, y por tanto  incapaces de salvarnos de nada? ¿Cómo exigirles transparencia si no nos la quieren dar? ¿Cómo evitar que se defiendan de nosotros? ¿Cómo conseguir que respondan a nuestros intereses y no a los suyos propios? Y así hasta que se acaba el tiempo.

 

Bueno,  pues se pueden hacer bastantes cosas, pero siempre que nos demos cuenta de que las instituciones somos nosotros. O dándole la vuelta a la frase, que las instituciones sin nosotros no son nada. Y que, con relativamente poco esfuerzo, poco tiempo y poco dinero. se las puede presionar para que empiecen a funcionar, aunque sea a trancas y barrancas, para vuelvan a ser como las definen nuestras leyes. Por eso soy muy poco partidaria de cambios normativos que aclaren cosas del tipo “El Tribunal de Cuentas debe controlar las cuentas de manera efectiva”,  “Los vocales del CGPJ no se pueden dedicar al turismo politico o al pasilleo” ,“los magistrados del TC tienen que ser independientes”, “las televisiones públicas no serán nunca más teles de partido” o “los parlamentarios españoles están para representar a los ciudadanos españoles, y sería conveniente que los plenos no parecieran el patio de un colegio, risitas y pataletas incluidas”.  Si ustedes tienen la santa paciencia de leerse las principales normas de nuestro ordenamiento jurídico que regulan nuestras principales instituciones coincidirán conmigo en que, más allá de una mejor o peor redacción (que también en eso han empeorado con el tiempo) nuestras instituciones, siempre sobre el papel, son más o menos homologables a las de nuestro entorno.

 

En definitiva, hay que molestarse un poco y hay que ser más valiente. Dos cosas a las que la sociedad española  no ha estado dispuesta hasta hace dos días. Pero es que si no las hace la sociedad civil, si no las hacemos nosotros, desengáñense, nadie, ni nuestros Gobiernos estatales o regionales de uno u otro signo, ni la troika, ni los mercados, ni los extraterrestres las van a hacer por nosotros. Nadie nos va a salvar de nosotros mismos, salvo nosotros mismos.

 

El otro día, en una estupenda conferencia en el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, D. Victor Pérez- Diez dijo en voz alta algo que yo siempre he pensado: que la sociedad española es muy estoica, es decir, aguanta mucho, y también que tiene un fondo de sensatez y de decencia muy importante. Pues habrá que tirar de este fondo y de este estoicismo, aunque por culpa nuestra hayamos elegido tan mal a nuestras élites que parecen cualquier cosa menos élites, salvo en los privilegios que deberían ir asociados a las responsabilidades (vamos, que si un señor dispone por ejemplo de un avión porque es Presidente del Gobierno no es para actividades que no tengan nada que ver con su cargo).  Y no me refiero solo a los políticos, porque no sería justo. También hay que insistir en que para despertarse como sociedad civil, lo primero es reconocer las cosas que hemos hecho mal como sociedad civil, aunque no seamos los mayores responsables de este siniestro total institucional.

 

Vale, dirán ustedes, todo lo que dice esta señora está muy bien, pero esto ¿Cómo se hace?   Pues el otro día Alberto Gil en este post   daba algunas ideas que me parecen muy interesantes y que están al alcance de todos y cada uno de nosotros. Básicamente, consisten en poner en valor este estoicismo español,  soportando  los necesarios sacrificios que nos va a tocar hacer, pero también esta sensatez y esta decencia,  echándole valor y obligando a nuestros políticos y a nuestras instituciones a adecuarse a lo que dicen nuestras normas que son. Instituciones y políticos de una democracia avanzada, no de un estado bananero de cuarta.

 

Y aquí van algunas sugerencias en la linea de las señaladas por Alberto Gil:

 

a)      Si no nos dicen la verdad nuestros dirigentes o nuestros medios, podemos muy fácilmente informarnos en otro sitio. En la era de Internet incluso sin saber inglés (que es algo que ya deberíamos saber todos a estas alturas) esto es muy fácil. Pero deben de saber que no les creemos ya y  que nos interesa más lo que dice el FT, el WSJ o cualquier blog independiente que sus ruedas de prensa sin preguntas, con preguntas cómodas, o dadas en la intimidad de las sedes de los partidos políticos o en los patios de colegio en que se han convertido nuestros Parlamentos. Muchos de nuestros políticos y periodistas y hasta directores de periódicos están en las redes sociales, y aunque no gestionen ellos mismos sus perfiles (y algunos sí lo hacen) seguro que les llegan los twits o los “no me gusta” especialmente si se cuentan por miles y si tienen nombre y apellidos, es decir, no son anónimos.

 

b)      Siempre que pillemos a nuestros dirigentes o representantes o medios en medias verdades, renuncios, mentiras o directamente cuando digan tonterías sin ninguna base ni soporte documental ni técnico conocido (a lo que están desgraciadamente muy acostumbrados)  se les hace saber rápidamente. Por ejemplo, si alguien calcula así a ojo que una determinada política pública va a crear, no sé, 200.000 empleos pues se les pregunta o se les exige que aporten los informes o los documentos o lo que sea donde se contengan las estimaciones. O se les manda los documentos o los informes que lo desmientan. En fín, les vamos educando. Como he dicho antes, hagánse con una cuenta en twitter, por ejemplo, es facilísimo y permite convertir en “trending topic” asuntos como la querella de Bankia o que el Presidente del Gobierno no comparezca cuando su país sufre un “no rescate”. ¡Y vaya si los políticos y los medios reaccionan a la opinión púbica online! Y no digamos a las peticiones organizadas de la sociedad civil en temas que les afectan directamente. Recuerden que la dimisión de Divar, además del público en general y la opinión pública la pidieron las 4 asociaciones de jueces.

 

c)         Las críticas y denuncias que todos hacemos, cada uno en su entorno, en cafeterías y pasillos, las debemos hacer en voz alta y clara a nuestros jefes, con nuestro nombre y apellidos y DNI,  en todas las oportunidades que tengamos y por todos los medios a nuestro alcance Esto es fundamental. Si no, siempre podrán seguir viviendo con la ilusión de que nos parece bien lo que hacen y dicen hasta que llega la siguiente oleada del CIS.

 

d)       En la línea propuesta por Alberto Gil, no aceptemos cargos,  prebendas o recomendaciones que no nos correspondan por nuestro mérito y nuestra capacidad ya sea en el sector público o en el privado. Tampoco debemos pedirlos.

 

e)      Seamos serios en nuestro trabajo, el que tenga la suerte de tenerlo todavía, paguemos nuestras facturas en plazo, no hagamos trampas.

 

f)       Denunciemos las conductas irregulares, ilegales, inmorales y por supuesto delictivas que nos encontremos con nuestras firmas.

 

g)      Apoyemos a las personas –que las hay- que  defienden lo mismo que nosotros aunque formen parte de las instituciones, incluso si están dentro de un partido político o un sindicato o una organización empresarial. Valoremos la independencia y la honestidad, aunque crezcan en tierra hostil, y agradezcámoslo. Quien sabe, puede que cunda el ejemplo. Y necesitaremos aliados dentro de la fortaleza.

 

h)      Apoyemos a las asociaciones que ya existen y que empiezan a ejercer de sociedad civil o montamos una nosotros si no encontramos ninguna que nos guste. Es muy barato y sencillo.

 

i)        Participemos en las iniciativas que se promueven desde la sociedad civil que nos parezca que defienden nuestros intereses como sociedad –e incluso las iniciativas que se promueven desde dentro del sistema, si ayudan a cambiarlo- ya se trate de plantear o apoyar una petición   o  una querella ciudadana que se presenta en el caso, o la presentada por un partido político  de hacer crowfunding para ayudar a financiar una causa que nos convence, hacer una pregunta incómoda, pero necesaria, colaborar con información o con seguidores para tener información que permita controlar a nuestros representantes asesorando o ayudando técnicamente a quien lo necesite, organizando charlas, conferencias o seminarios, escribiendo documentos  o,  ya puestos a barrer para casa, escribir en este blog o en otros similares para ayudar a entender qué está pasando y proponer soluciones.

 

j)        Si  además pertenecemos o trabajamos en alguna de estas instituciones o entidades que ahora mismo se están desmoronando y no decimos ni hacemos nada sin duda tenemos una responsabilidad adicional sobre el resto de los ciudadanos, no nos engañemos. Nuestra obligación no es con los partidos o los jefes que estén en ese momento dirigiendo la institución, nuestra obligación es con la institución.  Ya sea uno empleado de Caja Madrid, del Ayuntamiento de Madrid, inspector del Banco de España, periodista, auditor, técnico en la CNMV o trabaje en un Defensor del Menor autonómico o  funcionario raso. Debemos denunciar lo que está mal y proponer medidas para arreglarlo. Porque los que están dentro saben mejor que nadie que es lo que no funciona y como solucionarlo. Así, nosotros en el blog no sabemos arreglar la CNMV o una tele autonómica, pero mis coeditores tienen bastante claro como arreglar la DGRN.  Y yo, por ejemplo, si tengo una idea de lo que se podría hacer en materia de transparencia en España.

 

k)      Y claro, si uno es diputado, senador concejal, alcalde, diputado autonómico, etc, se tiene una responsabilidad muchísimo mayor. La responsabilidad no solo es con las instituciones, sino también con los ciudadanos españoles. Si ya sabemos que también está el partido, pero sinceramente, con la que está cayendo, por usar la famosa expresión del diputado Toni Cantó, lo suyo es denunciar en el partido las prácticas no correctas, los privilegios o directamente la corrupción. ¿Qué si se hace así no se vuelve a salir en la foto? Pues puede que como las cosas no cambien ya no haya ninguna foto en la que salir.

 

l)      Y por último, seamos siempre ciudadanos vigilantes, atentos, exigentes. No como hasta ahora. Hay que pedir siempre transparencia, información  de todo y sobre todo, explicaciones. Recuerden que en el caso de la información pública tenemos derecho a saberlo todo, la pagamos con nuestros impuestos. Pero también en el caso de las empresas privadas, si somos clientes o accionistas ¿por qué no exigirla? ¿Por qué no beneficiar a las empresas más transparentes frente a las que lo son menos? ¿Por qué no dejar de comprar ciertos productos o servicios porque no nos gustan las prácticas de las empresas que los prestan y se lo hacemos saber así? Si somos, con razón, sensibles a las empresas que contaminan o a las que emplean trabajo infantil ¿por qué no serlo con las empresas que contaminan nuestras instituciones o colocan a enchufados y tiran de “revolving doors”?

 

¿Qué hacer todo esto nos puede costar caro? Yo diría que no hacerlo ya nos ha costado pero que muy caro. ¿Qué no sirve para nada? Vaya que si sirve. Ya hemos hablado del caso Divar. O de la querella de Bankia. O de la comparecencia de Rajoy. Y tiene que haber más, muchos más.

36 comentarios
  1. Alberto Gil
    Alberto Gil Dice:

    Solo por alusiones ya que Elisa ha tenido el detalle de recordar mi post y sumarse con interesantes propuestas al cambio cultural que proponía yo entonces. En realidad, como sugiere Elisa, tal vez se trate más que de un cambio cultural de recuperar nuestra esencia y es que cabría preguntarse: ¿Qué nos ha pasado? O mejor dicho ¿Quién nos ha engañado? Creo que la respuesta tiene que ver con los cambios efectuados en nuestro sistema educativo. Sorprende que precisamente con una educación obligatoria y gratuita hasta los 16 años se observen estas actitudes más propias del tercer mundo: ¡Qué derroche de recursos! ¿Quién les ha contado nuestros jóvenes que “todo es gratis”? En todo caso a quienes se quejan de falta de propuestas (supongo que además esperan que sean milagrosas, otra muestra del mundo irreal en que vivimos) hay que recordarles tal vez aquello q dijo Kennedy: “no te preguntes que puede hacer España por ti, pregúntate qué puedes hacer tú por España”. Y es que el cambio cultural empieza siempre por uno mismo 

  2. Carmen Sánchez
    Carmen Sánchez Dice:

    Antes de nada, Elisa, te felicito por la labor que tú y tus compañeros estais haciendo con este blog. Esto también es contruir sociedad civil y hace mucha falta.
    Planteas una difícil cuestión pero muy oportuna: ¿Hasta dónde podemos llegar construyendo desde la sociedad civil? Indudablemente creando opinión, informando, formando y actuando. Ahora bien, también hay que saber dónde y cómo apretar. Creo que gran parte del desastre que tenemos se debe a la pasividad de los ciudadanos. Por ejemplo, los partidos políticos siguen siendo un instrumento necesario en una democracia, pero se puede presionar para que adopten otras formas más abiertas y emnos sectarias. En este sentido me gustó mucho el artículo que os adjunto:
    http://www.otraspoliticas.com/politica/los-partidos-y-el-pecado-de-la-fidelidad

  3. Rosa Mijangos
    Rosa Mijangos Dice:

    Estamos de acuerdo en que hay una crisis economica, y otra de valores, pero desgraciadamente, la sociedad española, ni es tan estoica, ni tan decente como aqui se defiende. El 5,5 % del PIB  de ingresos via IVA frente al 7,3 de la media europea, el runrun del 20 % de economia sumergida, los 1,8 millones de parados, (cifra mÍnima de paro cuando habiamos incorporado 5 millones de inmigrantes) los campos de futbol llenos … Las instituciones suelen ser un fiel reflefo de los valores. Cuando seamos mas serios y mas solidarios, podremos afrontar la imprescindible, eso si, reforma institucional. Antes, no. 

  4. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    Gracias Carmen, esa es la idea. Muy interesante el link al artículo. Y si alguien tiene más propuestas, bienvenidas.
    Me ha llegado (y he firmado) esta carta también Por cierto, me hacen algún comentario en twitter en el sentido de que hay mucho firmante que pertenece al establishment y también es cierto que se parte del “establishment”, vulgo sistema. Todo esto es verdad, pero aún así, me parece una iniciativa interesante, y sobre todo pensar en que podemos montar una revolución y echarlos a todos, aunque sin duda es tentador y realmente se lo merecen, creo que no es ni muy práctico ni muy razonable. Yo estoy más por la vía de D. Torcuato (Alvarez Miranda, ya saben, el del harakiri de las cortes franquistas, http://es.wikipedia.org/wiki/Torcuato_Fern%C3%A1ndez-Miranda 
    La carta está en
     http://www.reconversion.es/

    • Fernando Rodríguez Prieto
      Fernando Rodríguez Prieto Dice:

      Cuando se critica la carta no por lo que dice, sino por quiénes la firman, me da la impresión de que muchos críticos están reprimiendo o intentando vestir esta idea-sentimiento: “habría sido una magnífica idea si se me hubiera ocurrido a mí”

  5. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    Rosa lo que usted apunta, que sin duda es muy cierto, hace referencia a una falta de educación cívica (o de educación a secas) que si me parece una circunstancia especialmente grave de nuestra sociedad, y que es lo que intentamos combatir intentando poner en marcha a la sociedad civil. Sociedad civil también es cumplir las normas y pagar el IVA. Pero en el post hago referencia a valores que son independientes de una buena educación como son la sensatez y el estoicismo. Es más bien un fondo cultural de gente sufrida. Pero coincido con usted en el problema que representa para una auténtica regeneración la falta de civismo y de educación.

  6. robespierre
    robespierre Dice:

    Ciertamente, la partitocracia se pone pero que muy nerviosa con estas cosas…vean la reacción ante el comunicado de Ortega Lara pidiendo un referendum sobre el modelo de Estado de una persona a la que se podía tener por moderada, Dª Elvira Gonzalez. Increíble.
     

    • Manu Oquendo
      Manu Oquendo Dice:

      Hola, Robes. Impresionante el enlace. Me ha recordado al gobernador civil de Guipúzcoa en los 60.

      Es muy importante tener formas de comunicar que no dependan de lo que digan o piensen personajes como Elvira Rodríguez contra Ortega Lara. Elvira no es un accidente. Es la voz del sistema en un momento de calentón. 

      El sistema es sensible a la opinión pero para ello es crucial poder acceder a ella e irla creando. Un esfuerzo ímprobo y sembrado de minas.

      Saludos

  7. Jesús Casas
    Jesús Casas Dice:

    Lo reitero: los juristas de las generaciones venideras no entenderán que no salgamos a la calle con las togas puestas a defender la Constitución, las instituciones, la libertad y la justicia. El link de Robespierre, impresionante. Elciudadano callandito, como en la Oprobiosa, o casi mas.  

  8. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    Salir a la calle a defender la Constitución… ¿esta Constitución, con sus CCAA, su Tribunal Constitucional, su Senado…?
    Me gustaría mucho más que saliéramos a pedir algo que desde hace más de 80 años no hemos tenido en España, y a lo que porcierto el pueblo SIEMPRE tiene derecho. Sin que se lo otorgue un Rey. Unas Cortes Constituyentes.
    Sin sucédaneos oportunistas, sin manejos: unas verdaderas Cortes Constituyentes.
    Que el pueblo decida si quiere o no deshacer España, y en su caso, cómo ha de ser esa España.
    El pueblo, no el Movimiento Nacional con otro nombre, sin nadie predesignado por el Régimen anterior; con plena libertad; para elaborar una Constitución que, en su día, sea promulgada por esas mismas Cortes Constituyentes, por nadie más. Que pueda decir, como dijo la de la República y NO dice la actual: “España, en uso de su soberanía, y representada por las Cortes Constituyentes, decreta y sanciona esta Constitución”.


     
     
     
     
     

    • Josef K.
      Josef K. Dice:

      Sr. Arriola, completamente de acuerdo con Ud.

      Mañana sería el día perfecto para que todos los españoles seliéramos a calle a pedir esas Cortes Constituyentes.

      Buenas noches.

  9. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    La Revolución francesa comenzó con una convocatoria a los estados generales tras más de cien años durante los cuales la monarquía no se atrevió a convocarlos porque sabía que sus peticiones de más impuestos serían rechazadas.

    Hoy tampoco se nos consulta ni se pregunta nada a la población. El mero planteamiento provoca incluso la indignación de voceros del poder como hemos visto en el enlace traído por Robespierre. Ni aquí ni en Europa.
    Los gobiernos huyen hacia donde pueden porque tras los sonoros “noes” de Francia y Holanda en el 2005/6 sospechan que discrepamos muy profundamente de la dirección que llevan. Igualmente, hoy, como entonces, los estados están quebrados. Sin remisión ni duda alguna. La deuda es impagable sin autoengaños groseros.

    El proceso preparatorio de aquellos Estados Generales incluyó la recopilación de los Cahiers de Doléances, la quejas “estamentarias”, que se elevaban a la corona. Es impresionante la proporción de abogados y notarios que participaron en su redacción. 

    Este es uno de los muchos aspectos hoy olvidados de aquellos años de cambio de opinión pública porque de eso se trató entonces: de socavar los cimientos de legitimidad otorgada a un régimen a través de redes ciudadanas de discusión y reflexión.
    Entonces fueron las “Societés de pensée” y hoy son las tertulias del bar y los blogs.
    Hoy el proceso está menos organizado, tiene menos dirección o sentido estratégico, quizás por ser todavía incipiente, porque las clases medias son mucho más apáticas que los Diderot’s de la historia, o porque aún no se ha alcanzado por parte de un número suficientemente alto de personas la convicción de que nuestros “cuadernos de quejas” apuntan a lo mismo que entonces: una forma de organizarnos estaba obsoleta y debía desaparecer para adaptarse a los tiempos.

    Es posible que nosotros, la gente llana, aún no hemos llegado en número suficiente a esa conclusión. Puede ser.

    Los que si lo saben perfectamente son los poderes políticos y sus aliados oligopólicos. Aquellos centros de poder económico que viven, no de crear auténtica riqueza a través de sus esfuerzos corporativos, sino las grandes compañías cuya función real es prestar servicios públicos en régimen de oligopolio por cuenta del estado. 
    También lo saben los grupos de gestión y manipulación de la opinión. 

    Sutilmente los artículos y enlaces que nos trae Elisa se esfuerzan ambos en, reconociéndolo a nivel consciente, deflactar al nivel subliminal cualquier atisbo de que lo roto e irreparable sea el sistema de adquisición y gestión del poder. 

    El ejemplo palmario es que aparece el “factor económico” diferenciado de sus creadores, “los factores políticos”. 

    Vieja técnica: La responsabilidad de los cientos de leyes que han dado forma al proceso económico debe ser del azar o de los demonios, pero nunca de los partidos que han legislado y reglamentado. 

    Así resulta que estamos preocupadísimos con el paro y la economía pero mucho menos con sus causantes. Estos, realmente, es como si no fueran un factor relevante. Una especie de “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen“.

    Esta anomalía es lógico que venga en la estructura de las preguntas de las encuestas del CIS pero creo que la calle ya la ha superado.

    Estoy de acuerdo con que el problema arranca en las constituciones modernas, auténticas trampas para la ciudadanía democrática.
    Pero tal como están las cosas, si la gente no se toma el trabajo de organizarse para ello, no quepa duda de que el sistema nos organizará los cambios de Constitución que queramos para que, tras la cosmética, todo siga igual.

    Está pasando delante de nuestros ojos con sentencias inauditas de los Constitucionales y cambios de articulado por decreto.

    Buenos días 
     
     

    • Penny
      Penny Dice:

      Bravo, Manu, bravo
       
      Como sociedad estamos despistados y no vemos al gorila que se pasea delante de nosotros

       

      ¿Propuestas concretas de cambios institucionales?

      Tengo un cuaderno en blanco 

  10. robespierre
    robespierre Dice:

    Manu, de nada. Y totalmente de acuerdo con tu último comentario, ni el auténtico Robes lo hubiera podido explicar mejor!

  11. Javier Oñate Cuadros
    Javier Oñate Cuadros Dice:

    Yo estoy totalmente a favor del Manifiesto. No puede ser que acusemos al Establishment de cerrarse en banda para conservar sus privilegios y que cuando algunos de sus “miembros” se desmarcan del comportamiento general de la élite, también los critiquemos.

    La prueba del 9 es la subvención. Si son iniciativas ciudadanas sin subvención pública merecen el respeto y confianza iniciales. 

  12. Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado
    Elisa de la Nuez Sánchez-Cascado Dice:

    Coincido totalmente con lo que dice Javier Oñate. Hay que ayudar a los del establishment que empiezan a sacar los pies del tiesto, porque los necesitamos. También he pensado muchas veces en lo que dice, siempre tan bien y tan informado, Manu Oquendo. Pero creo que empezamos a ver el bosque y no sólo los árboles…y el bosque efectivamente no es la crisis económica sino la política e institucional que ha causado y alimentado burbujas y deudas para comprar (en sentido figurado, por ahora) los votos a cambio de servicios del Estado de bienestar hasta el infinito y más allá. Y patada para adelante porque nuestras clases políticas, unas más finas y otras más de andar por casa, viven encima de esta deuda.

  13. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    De acuerdo con Elisa. ¿Os habéis planteado los editores adheriros formalmente al Manifiesto más allá de quienes lo hayáis hecho personalmente?

  14. Jesús Casas
    Jesús Casas Dice:

    SUpongo que habéis leído el artículo de Sosa-Wagner hoy en “El Mundo” (edición impresa). Lo siento pero no el la de Internet sigo sin encontrar los interesantes así que no puedo adjuntaros un hipervínculo. Va a ser que hay un clamor ilustrado, pero quienes ahora mismo están en la calle no es que parezcan muy preocupados por la falta de Instituciones. Espero que se diviertan mucho hoy y despierten algún día. Lamentaré esto que me dispongo a escribir, pero lo haré: “el “fúmbol” es el opio del pueblo”. O bien que Del Bosque sea Presidente del Gobierno, que lo hace bien, con modestia y concitando acuerdos hasta en las calles de Gerona y San Sebastián.

  15. Iñaki
    Iñaki Dice:

    Una alternativa está en el horizonte : “Sociedad civil y democracia” – SCD-, nueva agrupación política que quiere llegar al Parlamento para cambiar desde allí todo esto que vemos que no funciona. Mario Conde es uno de sus patrocinadores – http://www.fundacioncivil.org -. Pasando de la palabra a la acción.

  16. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    Pluralidad de iniciativas críticas.
    Upy D a su modo, Reconversión al suyo, Conde por su lado…
    Divide y vencerás.

  17. sitogr
    sitogr Dice:

    Un post muy recomendable. Enhorabuena Elisa! Esperemos que la victoria en el fútbol nos ayude a este país a creer en nosotros mismos y a seguir luchando por salir. Porque cuando salgamos de esta crisis, tendré algo muy claro, como dice Elisa, habremos salido los españoles solos. Sin ayuda de nadie, ni de políticos, ni de instituciones, ni de la UE, Alemania, o cualquier otro. Por eso hace falta esa valentía y esa buena voluntad. El pecado del pueblo español, por los siglos de los siglos, es una sociedad, un pueblo valiente, trabajador y con coraje, pero unos gobernantes cuanto menos, corruptos, inútiles e incompetentes sea en la forma de gobierno que sea (Reinados, Repúblicas o democracias). Y es que con gobernantes honrados, honestos, valiente o profesionales hemos llegado a hacer grandes cosas. Hemos llegado a ser un ejemplo para el mundo. Ya fuera un Imperio donde no se ponía el sol o fuera una Transición envidiada. 

    Reduciría las brillantes medidas de Elisa a tres: ser honrado, ser valiente y sacar lo mejor de nosotros mismos. Y es que parafraseando el discurso de la película Juego de Honor, nuestro mayor miedo es nuestra fuerza. No es miedo a que no podamos cambiar las cosas, o a que todo sea en vano. Es miedo a que esto funciona y a que lo estemos cambiando. Los momentos de crisis, son momentos de cambio, de oportunidades, de imaginación y de sacar lo mejor de nosotros mismos. Y a eso se teme, sobretodo por parte de a quienes no les interesa.  Miedo a que este blog empezó poco a poco y cada vez ocupa mayor relevancia, a que otros como NeGr con artículos han causado discusiones de ámbito general, es el artículo de Sosa Wagner, son otros muchos blogs, economistas y periodistas independientes, son nuevas plataformas ciudadanas, nuevos partidos, son cargos y políticos comienzan a desmarcarse de lo mayoritario, es la caída del bipartidismo más del 8,5% y son profesionales independientes y de prestigio que realizan labores encomiables.

    Actuando en nuestra vida como se recomienda en este post, de una forma profesional, honrada y valiente, inconscientemente motivamos a otros a que hagan lo mismo. 

    Pd. Respecto a la ley de Transparencia, quería reseñar esta medida a felicitar por una serie de abogados. 

  18. Arcimboldo
    Arcimboldo Dice:

    Vean cómo las gasta el alto funcionariado español:

     

    Nos quejamos mucho de la clase política, pero entre el alto funcionariado (al que pertenezco) este tipo de seres no son por desgracia excepcionales.

    Me parece todo tan soez y casposo, al margen de la torpeza de dejarse grabar, que no sé cómo el MAEC no lo ha traído ya de vuelta a Madrid.
       
      

    • Curro Arriola
      Curro Arriola Dice:

      Hombre, era una fiestecilla de amigos; en la Embajada, pero no consta que con dinero público. Y, caramba, la Embajada es su casa también.
      ¿O es que la “llaneza” ha de ser patrimonio exclusivo de álguien en concreto?
      A mí el embajador este me ha caído bien.
      Mucho peor me parecen algunos super circunspectos políticos que luego, a pesar de su imagen de seriedad y de saber estar, resultan ser unos inmorales y unos delincuentes.

  19. robespierre
    robespierre Dice:

    Arcimboldo ¿está seguro de que ese señor tan grotesco del video es un embajador o es alguien haciéndose pasar por él? Yo tenía entendido que los diplomáticos eran, si no técnicamente muy competentes, al menos sí finísimos y elegantes. Dios mío, otro paradigma hecho añicos!!! No se si voy a poder soportarlo!!!!

  20. Arcimboldo
    Arcimboldo Dice:

    A mí un diplomático que ante una cámara torea un perro con una bandera española, dice “a tomar por saco los franceses”, y tontea cual Landa con la chica de la camiseta, todo ello mientras hace ostentación de su vivienda (cuya renta no paga) y de paso del peor gusto posible… pues qué quiere que le diga, me parece que no está a la altura de lo que cabe exigir a un diplomático. De paso hace un flaco favor a otros funcionarios que creemos en el valor de la ejemplaridad pública en el sentido expresado por Javier Gomá, hermano por otra parte de un editor de este blog.

    Sobre la financiación de la fiesta, pues tiene usted razón, lo mismo se la ha pagado él… pero conociendo como conozco el servicio exterior permítame usted que tenga mis dudas.

  21. robespierre
    robespierre Dice:

    Yo tampoco tengo ninguna duda de que todo el festejo de Landa lo hemos pagado de nuestro bolsillo.

  22. DB
    DB Dice:

    A veces un simple pulsado de ratón puede cambiar muchas cosas en plataformas como:
    http://www.avaaz.org
    http://www.change.org
    Cuando empecé a pulsar en las campañas de Avaaz, por ejemplo, eran 9 millones de participantes (hace unos meses), ahora son 15 millones de participantes.
    ¿Qué pasará cuando seamos 150 millones o 300 millones?
    La corporaciones/instituciones-psicópatas se echarán a temblar si 80 millones de participantes les señalan con el dedo acusador…
     

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