La prohibición temporal de las posiciones a corto.

 

El pasado lunes 23 de Julio la CNMV tomó la decisión de prohibir las operaciones a corto, con el propósito de frenar la caída de valores, protegiendo así al pequeño accionista. Se cortó de esta manera el desplome en picado de nuestro parqué que había perdido en poco más de una sesión casi el 7% de su capitalización, 34.600 millones de euros, cayendo el IBEX por debajo de los 5.900 puntos. Una debacle, vaya.

 

A la medida se sumó también Italia, si bien con alcance reducido solo a los valores financieros, mientras que en nuestro caso se trata de una suspensión total, extensiva no solo a las acciones y su índices, sino también incluyendo el uso de derivados que supongan un incremento en términos netos de las posiciones cortas a la baja, esto es descontadas las apuestas alcistas sobre el mismo valor.

 

Pero ¿qué son las operaciones a corto? ¿quienes son los bajistas?.

 

Los inversores a corto son unos señores, no necesariamente de negro, con oficinas elegantemente ubicadas en las proximidades de la City londinense o de Wall Street, que operan a través de fondos de inversión específicos, los llamados Hedge Funds y que dominan la operativa a corto plazo, el llamadotrading, sobre la base por supuesto, de un exhaustivo conocimiento de lo que se llevan entre manos. Son opacos y solo quieren ganar dinero. No son ONGS.

 

La operatoria a corto, comprar o vender en una misma sesión, una o varias veces incluso, no tiene nada que ver con la inversión tradicional, la del señor que adquiere un valor a medio o largo plazo previendo unos dividendos interesantes y también a lo mejor, una jugosa revalorización futura.

 

Pero, a corto, las compras no provocan los mismos efectos que las ventas. Cuando se compra a corto los especuladores han escrutado la tendencia de los mercado mundiales -globalización-, las plazas asiáticas primero, Wall Street el día antes, las previsiones de los analistas; y si se ha cerrado con subidas, se lanzan a comprar a primerísima hora con el propósito de vender en seguida, en cuanto su objetivo de razonable beneficio se ha cubierto. Pero eso no le sienta mal a nadie: se trata de que la Bolsa sube, las compañías se ponen contentas y el Regulador y el Ministro de Economía…… pues también.

 

Pero la especulación a la baja es mucho más traicionera. El especulador en este caso busca títulos que lo tengan feo, y ahí están las entidades financieras españolas a la cabeza. Hace falta también una capitalización del valor fácilmente manipulable (por eso Bankia se ha salvado bastante, con poca capitalización bursátil) y hace falta sobre todo que el pesimismo brille en todo su esplendor, y en eso aquí si que somos campeones del Mundo y de Europa.

Y entonces los Hedge Funds saltan como depredadores sobre sus presas. Toman a préstamo títulos de la empresa indefensa, venden el valor al precio que tiene en ese momento y lo recompran a corto plazo, con el precio ya más bajo, para devolvérselos a aquel tercero que los prestó. Si el mercado está a la baja por su propia tendencia, el negocio sale redondo. Y la orientación bajista, que es la que interesa al especulador, se acentúa; y unos ganan y otros pierden. Pero la Bolsa es un juego de suma cero: lo que ganan unos es por culpa de los errores de otros, dicen los avispados ganadores.

 

Pero la decisión de suspender la operatoria ¿tiene sentido? ¿resulta útil? Pues parece que de inmediato sí, pero sólo de inmediato. Se merma desde luego la liquidez del mercado, pero a corto plazo eso solo perjudica, a los brokers y sobre todo a la Sociedad de Bolsas y Mercados que vive de eso, de la operatoria bursátil.

 

Así, en los días siguientes a la suspensión muchos valores financieros tipo Bankia, Sabadell, Popular o Bankinter, muy acosados por posiciones bajistas, pudieron recuperar algo el resuello; de la misma manera que respiraron otros, como Indra y Abengoa, que tenían cantidades próximas al 10% de su capital apresadas por los bajistas.

 

Pero el efecto solo es temporal. Ya el año pasado en aquel terrible Ferragosto tomamos la misma decisión (sólo el sector financiero), junto con Francia, Italia y Bélgica, en una estrategia común que duró hasta Febrero. Y los efectos se vieron claros: se atajó la sangría bajista y los valores repuntaron un poco, pero más por razones técnicas de cierre de posiciones que por mejora real.

 

Sin embargo en el medio plazo las tendencias vuelven a su sitio y, si pintan bastos en la economía, la Bolsa seguirá a la baja. Y en estos momentos las amenazas de rescate no contribuyen desde luego a darle alegría.

 

Los analistas internacionales lo tienen claro: “las acciones bajan no porque haya un bajista detrás, sino porque no hay confianza en España”; “los desequilibrios macroeconómicos y la amenaza de intervención son de tal envergadura que España está sufriendo más por la huida de inversores a largo que por la especulación de los hedge funds”; “estas prohibiciones en muy raras ocasiones afectan a la tendencia última del mercado, que es bajista”.

 

La vez pasada al levantar la primera suspensión, la volatilidad del mercado que se había reducido al 18%, se disparó en un 66%. Esa volatilidad¿hunde el precio? Pues no tiene por qué; lo que hunde el precio es facilitar esta volatilidad mediante operaciones a corto, cuando el mercado es bajista, y eso ya no es cosa de la Bolsa. La Bolsa a veces se acerca a un casino, pero solo de refilón. Porque no existe ninguna institución que refleje con mayor transparencia la situación económica y la percepción de los mercados, o sea de los inversores que buscan beneficios….. y seguridad. Y para eso es vital impulsar la liquidez y la liquidez se obtiene multiplicando la oferta, de títulos y de operatoria; y las operaciones a plazo son operatoria.

 

Se dice que para los bajistas las malas noticias son en realidad buenas noticias. Y se dice también que a lo mejor el origen de tanta posición catastrofista a la baja no hay sino que buscarla en esos mecanismos Hedge Funds, especuladores profesionales como el mítico Soros que casi se carga la libra esterlina. Pero nadie lo tiene claro y nadie tiene la voluntad de atajarlo, en parte porque no se puede y en parte porque en nuestro mundo, la economía exige todo tipo de sacrificios humanos en aras de su sacrosanto principio de la libertad (que a veces conduce al libertinaje, claro).

10 comentarios
  1. JJGF
    JJGF Dice:

    Enhorabuena por el post.

    Varios comentarios.

    1. una cosa es operar a corto (plazo) y otra la operativa con “cortos”, o “abrir cortos” o “ponerse corto” sobre un valor, es decir, ganar dinero apostando a que baje de precio.

    2. Un familiar mío vendió un a casa a principios de 2008 en el Pso Habana de Madrid porque creía que podría, pasado un tiempo, comprarse una parecida en una zona similar a un precio menor. En 2012 lo ha comprado, y le ha salido bien la jugada. Eso es también ponerse corto, en una operación que no ha sido de corto plazo, sino de 4 años.

    La diferencia es que en los mercados de divisas, petróleo, acciones, índices, esas operaciones a corto se pueden hacer con una agilidad muchísimo mayor que en el inmobiliario.

    3. Para ponerse CORTO y ganar dinero con las caidas, uno vende una acción, un futuro sobre esa acción, un CFD sobre esa acción un warratn o una opción Call sobre ella. También puede comprar una opción Put  sobre la acción. 

     4. La operativa bajista o de “cortos” se hace sobre todo con derivados (opciones, futuros) y el activo más negociado del mundo no es ni el IBEX, ni el Santander, ni Bankia. Vamos, ni de lejos. Es el SP500, el EUR/USD, el petróleo…

    5. Quienes ahora se ven incapaces de operar con “cortos” en el IBEX o en el Eurostoxx, pueden seguir haciéndolo en índices mucho más líquidos como el DAX alemán, o en otras muy variadas opciones.

    6. Quien induce a los inversores a ponerse bajistas sobre algo, es el gestor de ese algo. Si los gobiernos de los países o de las empresas, desarrrollan una gestión incorrecta, los inversores actuan en consecuencia, como buenos inversores que son. Y lo hacen del mismo modo que se ponen LARGOS, es decir, alcistas, cuando esos mismos gestores hacen las cosas bien.

    7. Todo el mundo pone el grito en el cielo con los derivados cuando se opera A LA BAJA, pero esto de las prohibiciones se podría haber hecho también  con las posiciones largas, por ejemplo, con derivados sobre Terra, o con otras empresas que llegaron a valores estratosféricos sin justificación en la década pasada.  Y no se hizo.     

    8. Desde que empieza una burbuja, hasta que esta pincha, pasan a veces años en los que el activo sube todavía un 20-30%…. HOY, los grandes inversores mundiales, piensan que antes o después, dentro de 8 meses o 2 años, la mejor inversión será ponerse CORTO sobre el BUND alemán y sobre el TREASURY BOND USA. Sus rentabilidades han caído a mínimos históricos, y sus precios a máximos, y eso se revertirá. Estoy seguro de que ni las autoridades USA ni las alemanas prohibirán la operativa bajista, es decir, “los cortos” sobre esos bonos en los mercados de derivados.  

  2. Sitogr
    Sitogr Dice:

    Buen artículo Fernando y desde una posición complicada como es la de defender este tipo de operaciones o los Hedge Funds. 

    Sí que decir, que las operaciones en corto las puede hacer cualquiera que sepa operar en Bolsa. No sólo los Hedge Funds. Hay mucha gente “daytrader”, y antes existía bastante gente que en vez de tener un plan de pensiones o un fondo de inversión prefería comprar directamente las acciones ellos mismos por brokers y estar pendiente del mercado, … Pero es verdad que no tiene nada que ver con la del inversor tradicional, pero ¿cuál es el problema principal de la deuda pública y de la bolsa en la crisis? Que en los parqués sólo quedan los “osos”. Los toros se han esfumado. 
     
    – Que antes se decía que la Bolsa a largo plazo siempre se ganaba. Con la crisis se ha visto que no. Que empresas antiguamente gigantes (Nokia, Lehman Brothers, Bankia…) pueden caer y sus accionistas perder todo su dinero. Y por lo tanto, en la Bolsa sólo ganan un 5-10% de los que están, los más listos. Y los más listos no es sinónimo de grandeza, no siempre son los Hedge Funds o los grandes bancos. Esto se ha demostrado mucho últimamente. Pero claro, si no eres tan listo, mejor no meterse. Acaso alguien que no sea experto y no pueda estar toda la sesión conectado puede operar con tanta volatilidad, con tantos anuncios, promesas fallidas, decepciones, rumores…? Lo normal es perder en esta locura. 

    – Que antes la deuda pública era la inversión más segura. Recuerdo a mis abuelos que sus ahorros los metían en Letras del Tesoro y Bonos del Estado. Esa gente, ya no está. Ha desaparecido. Ya no es inversión segura y ese dinero está en oro, diamantes, depósitos o bancolchón.  

    Y las operaciones en corto son meros intrumentos, y pueden provocar bajadas, o no. Como bien explica, Sala i Martin, “La venta masiva de acciones puede acabar provocando la caída de la bolsa pero el especulador debe comprar de nuevo la acción para devolverla al propietario al que se le ha alquilado. Es decir, después de una venta masiva de acciones, los inversores deben seguir la operación con una recompra masiva y de la misma dimensión. Y si la venta masiva hace bajar la bolsa en un principio, la consiguiente compra masiva debe devolver la bolsa a su precio original”. 

    Lo que ocurre que ese instrumento en esta situación, donde todo lo que puede salir mal, saldrá mal, se convierte en un medio muy peligroso y muy atractivo de utilizar. No sólo es que haya subido la Bolsa estos días (y  mucho) es que también han bajado las contrataciones. Lo fácil era ir en corto, algunos sin esa posibilidad se han ido de vacaciones. Igual que otros se fueron hace tiempo. Otros siguen, y como sólo les queda ir alcistas y con tan poco volumen, se producen las absurdeces como las de Bankia. ¿Acaso alguien se cree que Bankia o Banco de Valencia pueden subir tanto en tan pocas sesiones? Son burbujas absurdas a mí parecer y suicidas salvo en operaciones intradía muy rápidas. Y mira que se está avisando

    ¿Son los mercados racionales? En ocasiones no, ni lo son con Bankia, con Banco de Valencia, ni lo fueron con FB, ni con las titulizaciones subprime, ni lo son comprando bonos alemanes que dan menos rentabilidad que la inflación. “Pero el mercado puede ser irracional más tiempo de que ud. puede permanecer solvente”. JM Keynes.

    Con lo cual, ¿por qué prohibir cortos? Para ganar tiempo. Como bien dice Fernando, el efecto es temporal. En ese tiempo, de aquí al 23 de octubre (qué casualidad que la mayoría de deuda española vence en octubre y noviembre), las autoridades españolas y europeas tienen que tomar medidas y dar confianza y soluciones. Si no, si se levanta el veto y sigue sin haber confianza y soluciones y con subastas inminentes lo que va a ocurrir es que esa volatilidad se va a disparar en todos los sentidos sin límite. El problema no son los cortos, sino que no hay compradores como defiende Daniel Lacalle, y esta prohibición también nos estigmatiza, cuidado. Aún así, creo que era necesaria. 

    Un saludo.  

  3. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Buen recordatorio, el artículo de Francisco Núñez Boluda.

    Oportuno también porque a nadie se le escapa que en el mismo IBEX35 hay títulos que desde máximos han caído un 75% y sin embargo tienen una rentabilidad por dividendo bastante superior a la deuda pública (del país que sea y con los CDS pagados por una tía en América). ¿Por qué? ¿Cómo es posible? ¿Qué mercado “libre” puede producir tamaña aberración?

    En los últimos 40 años esta operativa ha ido in crescendo y ha causado gaves daños al ahorro individual.  De hecho se expulsa a la población de ellos.

    La expansión de este tipo de operaciones en descubierto  no ha sido el único evento.

    De alguna forma los estados han actuado contra sus ciudadanos ahorradores al permitir que estos operadores a crédito, en vez de organizar un casino para ellos, operen a base de la carnaza del pequeño inversor. Tanto si está como persona física como en manos de un intermediario financiero (cuyo incentivo es la comisión por transacción)

    El hecho es que hoy los llamados mercados de capitales tienen una operativa que hasta los casinos, mucho más cuidadosos de su respetabilidad, rechazan.

    Una cueva que por mucho que se rodeen de “instituciones de supervisión” está uno más seguro en cualquier mesa de ruleta o de black jack y rodeado de gente más fiable.

    Hay un tipo de inversor que no quiere esto.

    Quiere comprar una casa, una acción o una obligación y “estar en ese valor sin ser depredado por su propio estado ni acosado por especuladores con todo el dinero del mundo para hacer lo que quieran con un precio“.

    Mucha gente habla de “mercados libres”, “free markets“. Muy oportuna Penny con su comentario en otro artículo.

    Ninguna libertad es defendible  si es a costa de la de otros otros y con frecuencia se olvida que para que un mercado sea libre “el poder relativo de las partes debe ser parecido y estas deben poder elegir, tener alternativas“.

    Un mercado deja de ser libre si los partícipes tienen grados de “market power” o de “pricing power” muy diferentes.
     
    Por eso es un chiste decir que nosotros vivimos en mercados libres.
    Hemos de vigilar la semántica porque por ella comienzan las trampas.

    ¿Sería posible que se dejase tranquilos a los simples inversores?

    ¿O se trata de que tenemos que “alimentar” al exceso de liquidez que estados fallidos vienen creando desde hace décadas para que no se note su desastrosa gestión?

    Buenos días

  4. Curro Arriola
    Curro Arriola Dice:

    Muy buena la exposición; pero la realidad que refleja me produce un absoluto rechazo. ¿Eso es la Bolsa? Pues vaya…
    ¿Qué pasaría si desapareciese la Bolsa?
    Si no fuera tan fácil eso de comprar y vender en plan casino, excluisvamente para especular; que se pemitieran solo inversiones propiamente dichas, con un plazo mínimo y sensato. Inversiones lentas, sí; pero inversiones de verdad. Meter dinero para que una empresa se capitalice, y HACIENDO LO QUE LE ES PROPIO obtenga beneficios repartibles.
    Ganar dinero ofreciendo a la sociedad unos productos y unos servicios, y dando de paso empleo a las personas de verdad, a las físicas.
    En otras palabras, si se impidiera a los “mercados” seguir como hasta ahora, jugando a la ruleta. Jugando con una economía ficticia, que existe solo “virtualmente”, para que algunos –muy pocos- se hagan ricos. Y que que luego repercute en el paro, en el final del Estado del bienestar, en la vida real de las personas reales. Yates y aviones privados que funcionan, no con  gasoil ni queroseno, sino con el sudor de tantísimas personas explotadas, y con la sangre de los muertos en las guerras del petróleo, d e los diamantes…
    ¿De verdad no hay más remedio que dejar nuestras vidas en manos de Soros y compañía?
    Se dirá que eso es Fascismo o Comunismo. ¿Seguro? Yo creo que no. Creo que es abrir los ojos, y no tomar por Palabra de Dios la palabra de los “mercados” y de los mercaderes.

    Al menos ya no me dice nadie que “entonces viviríamos como en Cuba”. Porque cada vez vivimos más como en Cuba. Y, en algunos aspectos, incluso mucho peor.

    Los engaños, por muy respaldados y urdidos que estén, son solo eso: mentiras. 

  5. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    El problema es que los derivados financieros son imprescindibles para financiar la orgía de gasto de unas sociedades que han olvidado que para gastar, primero hay que trabajar, ganar y ahorrar. Vamos, lo que nos enseñaron a los cuarentones nuestros padres y abuelos.

    ¿Dónde están las referencias? ¿Por qué es criticable que un valor en bolsa baje si tiene una rentabilidad atractiva por dividendo? ¿No será el problema la falta de responsabilidad de los gestores públicos luego extendida a los grandes gestores privados -indultados o no-?

    La solución no es volver atrás, sino estudiar qué hemos hecho, dónde nos hemos equivocado y salir adelante corrigiendo nuestros errores, en la convicción íntima de que las nuevas soluciones traerán nuevos problemas desconocidos.

    Pero hay que liberar la presión que ahoga a los seres humanos y permitirles que su creatividad devuelva el pulso a una sociedad moribunda, antes de que sea demasiado tarde. Ninguna solución vendrá del estado, como no sea su propia destrucción controlada.  
           

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