¿Puede el gobierno “recortar” las participaciones preferentes?

Tengo algunas participaciones preferentes, por lo que he seguido con atención las informaciones que sobre este asunto han venido dando los medios de comunicación escritos, radio y televisión. Empiezo por declarar que no lo he estudiado jurídicamente, y, por tanto, hablo un poco “grosso modo”, esto es, escribo lo que se me ha ocurrido por las buenas.

 

Me ha llamado la atención que en todo ese cúmulo de informaciones, declaraciones y comentarios se pasa por alto algunos aspectos del tema que, a mi entender, son dignos de consideración.

 

Lo que se viene a decir es que “Bruselas” ha decretado que, al menos en las entidades intervenidas, los titulares de estas participaciones han de sufrir junto con los accionistas las pérdidas de las entidades emisoras, de modo que el valor de sus títulos experimentará una drástica rebaja, que puede llegar al 80 por ciento, y se impondrá su canje forzoso por otros valores a un tipo de canje acorde con esa rebaja.

 

En la versión de la Prensa, tanto las entidades afectadas como las autoridades financieras españolas están luchando denodadamente con “Bruselas” para mejorar las condiciones del canje en defensa de los titulares de las participaciones. Parece que se apunta a la sustitución forzosa de las participaciones por unos bonos o títulos con un valor nominal notoriamente inferior al inicial, pero que producirían un interés calculado de modo que al cabo de cuatro o cinco años, si no se ha dispuesto de los títulos y los intereses se han acumulado al capital, el suscriptor habría recuperado el valor nominal de su inversión inicial.

 

Se da por hecho que todo esto se puede hacer sin el consentimiento de los titulares. Pero yo no lo veo tan claro, si se recuerdan algunas nociones elementales

 

En las sociedades de capital hay que distinguir entre la figura del socio y la del acreedor. Es socio el que suscribe una parte del capital y realiza la correspondiente aportación. El socio está a las duras y a las maduras, participa en las ganancias y sufre las pérdidas, aunque esto último sólo hasta el límite de su aportación. Es decir, si la sociedad va bien, sus acciones aumentarán de valor; si va mal perderán valor hasta llegar a cero. Además, participa en la gestión, concurre a las juntas generales, elige los órganos directivos.

 

El acreedor es aquel a quien la sociedad le debe alguna prestación, normalmente de dinero. El tipo clásico es el prestamista. Una persona ajena a la sociedad entrega a ésta en concepto de préstamo una cantidad de dinero que la prestataria habrá de devolver en el plazo convenido, pagando entretanto los intereses correspondientes. El acreedor ni participa en las ganancias ni en las pérdidas. No interviene en la gestión.

 

En el mundo de las sociedades, el préstamo se instrumenta mediante las llamadas “obligaciones”. La sociedad emite unos títulos y los particulares suscriben los que les parece oportuno, desembolsan su valor nominal y empiezan a cobrar los intereses ofrecidos en la emisión. Llegado el plazo de amortización, la sociedad los amortiza o rescata pagando al obligacionista el valor nominal de sus títulos. En nada afecta al derecho del obligacionista que la sociedad gane o pierda, siempre que las pérdidas no lleguen al extremo de que la sociedad resulte insolvente, en cuyo caso deberá pedir el concurso de acreedores.

 

Similares o idénticos sustancialmente a las obligaciones son otros títulos que se emiten con diferentes nombres: cédulas, bonos, etc.

 

Las participaciones preferentes son títulos emitidos por determinadas entidades financieras que pueden ser suscritos por cualquiera siempre que desembolse su valor nominal y reconocen a su titular el derecho a percibir un interés anual bastante más alto que el usual del mercado en ese momento. Pero existe una restricción: el emisor no deberá pagar ese interés cuando de su balance resulte que en el ejercicio no ha habido ganancias sino pérdidas.

 

No tienen plazo de vencimiento, pero el emisor podrá en cualquier momento rescatarlas abonando al titular su valor nominal (destaquemos este punto). Mientras tanto, el derecho es negociable, como todos los derechos patrimoniales, esto es, se puede vender.

 

Este titular ¿es un socio o un acreedor? Evidentemente, lo segundo. No forma parte de la sociedad, es un tercero que ni participa en las ganancias ni sufre las pérdidas –salvo el riesgo de insolvencia- ni interviene en la gestión.

 

Si el titular es un acreedor, la sociedad es un deudor y, como tal, no puede por su propia autoridad modificar el contrato de emisión.

 

¿Cómo, pues, se dice que “Bruselas” va a imponer determinadas actuaciones? Perdonad mi irrespetuosa suspicacia, pero yo veo las cosas de otra manera.

 

A mí me parece que el tema de las participaciones preferentes le importa a “Bruselas” un pimiento. Lo que en realidad ha ocurrido es que la Banca ha decidido hace ya tiempo quitarse de encima estos molestos acreedores, muchos de ellos procedentes de las Cajas de Ahorros, y para ello empezó por conseguir que la Comisión Nacional del Mercado de Valores echara estos títulos de la Bolsa y los relegara a un mercadillo de ocasión en donde se barajan precios ridículos. Y ahora invoca al primo de Zumosol para terminar de liquidarlos, en todo ello apoyada y del brazo de las autoridades españoles, desde la Comisión al Ministerio. El arruinar a miles de pequeños ahorradores no es problema para quienes habitan en las altas esferas.

 

Es un interesante momento en el que la Banca se ve precisada a descorrer un poco el velo que oculta su siniestra faz, y el Gobierno muestra, una vez más, su vergonzosa sumisión a los poderes fácticos. Tampoco la Prensa sale bien parada.

 

¿Qué hacer? Difícil es luchar contra Goliat. Podría crearse una asociación para la defensa de los inversores pisoteados, pero con mucho tiento, porque no es raro que esas asociaciones terminen siendo un medio de lucro de sus promotores o dirigentes a costa de los asociados, cuando no se pasan directa y subrepticiamente al enemigo

 

También podría pensarse en solicitar a la CNMV la admisión a cotización de estos títulos y luego impugnar judicialmente la resolución denegatoria, que carece notoriamente de fundamento. En Bolsa se cotizan muchos títulos que ofrecen menos garantías.

 

También estaría bien que algún grupo jurídico o bufete de Abogados empezara a preparar las acciones que en su día habrán de interponerse para impugnar los desafueros que probablemente se van a perpetrar.

 

Y a mis compañeros titulares ¡ánimo! No hay que dejarse estafar. Si se puede, aguantar hasta que la entidad salga de pérdidas y entonces exigir el pago de los intereses. Y por otro lado, luchar por la negociabilidad de los títulos. Intentemos, por una vez, no dejarnos atropellar.

19 comentarios
  1. aldelgadog
    aldelgadog Dice:

    Pues también ‘a grosso modo’, las participaciones preferentes son técnicamente “estampitas” o “tocomochos”, y en una situación de concurso, insolvencia, quiebra, etc., de las entidades financieras que colocaron a sus clientes dichos productos (¿que nadie ha estudiado denunciar los contratos por cláusulas abusivas, como la de perpetuidad a decisión de la entidad financiera?), los inversores/ahorradores/acreedores, se van a tener que comer la quita que diga quien ponga el dinero para salvar a dichas entidades porque esa operación se formalizará mediante instrumentos de Derecho Comunitario/Internacional, que tienen un lugar preferente en la escala normativa nacional.

  2. Fran
    Fran Dice:

    Da igual como lo veas y tus opiniones con todos mis respetos. La ley es bastante clara al repecto. Busca la circular del BdE acerca de las preferentes de 2008 . Norma octava. Verás qué producto son las preferentes. No hace falta ninguna ley nueva. Ya te pueden aplicar una reducción de nominal bastante importante con condiciones que ya se dan en muchas entidades. De modo que lo que hay que estar es agradecido de que no lo hayan aplicado todavia

  3. Manu Oquendo
    Manu Oquendo Dice:

    Es de agradecer el comentario-reflexión de José Enrique Gomá al que sólo me permitiría sugerir que estos títulos son un caso particular de una forma general de proceder con el ahorro de los ciudadanos por parte del estado.

    El sistema financiero y monetario es una construcción jurídica del estado moderno sin la cual el propio estado no podría sostener sus formas de acceso y conservación del poder.

    Cuatro veces se ha alterado en aspectos esenciales durante el siglo XX con resultados ya catastróficos y que se materializan progresivamente tras 1971, final de Breton Woods.

    De las funciones que desempeña el sistema financiero (Nota 1) la mayoría son propias y exclusivas de este diseño que a su vez es fruto primordial de los intereses de lo que la ciudadanía ya ha identificado y conoce como “la casta” y J. E. Stiglitz como “el 1%”.  

    El único motivo por el cual se puede racionalmente sostener hoy que la banca sea privada es porque a los gestores del estado les conviene, cada cierto tiempo, deflactar las iras de los electores hacia “los banqueros” y de alguna forma escurrir el bulto de responsabilidades que sólo al Estado (legislador, gestor y supervisor) son atribuibles.
    Los defensores de su papel privado ni siquiera pueden aducir el argumento clásico de que estos agentes  toman decisiones crediticias divinamente y por lo tanto son imprescindibles para “garantizar la asignación eficiente de crédito al mercado” la intermediación entre “ahorradores” y “tomadores”.
    Imposible y contra toda evidencia. Lo hacen con los pies y a dictado de los gobiernos, una y otra vez como atestigua cada crisis bancaria y ya van ni se sabe.

    Lo que sucede con los tenedores de estas participaciones ya ha sucedido con:

    1. Los fondos de inversión privados (gestionados por la banca por imperativo fiscal).

    2. Los fondos de pensiones privados (gestionados obligatoriamente por la banca salvo casos muy específicos también cautivos del sistema de comisiones ante el cual el Banco de España, para sorpresa de sus propios funcionarios, calla y otorga cual mudito)

    3. Las obligaciones y títulos de deuda pública y privada en mercado (que obligatoriamente deben formar parte esencial de las carteras de fondos de pensiones privados administrados en exclusiva por bancos que, entre pitos y flautas, nos cobran, cada año, un 2,5% del patrimonio que les confiamos –con IVA–) 

    4. Las acciones cotizadas cuya mayoría de AAA’s han perdido –por mor de los precios de deuda pública y la especulación de hedge funds— más del 60% o 70% de su valor cotizando hoy muy por debajo de su valor contable (que ha dejado de publicarse).

    Mientras tanto hacen las contorsiones de rigor para mantener el precio del Stock de viviendas y los Créditos de los Bancos Alemanes por Préstamos públicos y privados a España que si se ajustase a lo que otros “activos” han bajado certificaría no una sino cuatro o cinco quiebras secuenciales del sistema financiero occidental.
    Por ejemplo, las fabulosas ventajas fiscales que se ofrecen a arrendadoras (desde 8 viviendas hasta sociedades cotizadas) mientras se regatea a la mayoría de la población una mísera desgravación por compra de vivienda habitual.

    Asombroso e indecente. Vean otra connivencia y estupendos incentivos para la oligopolización.
    http://politikon.es/2012/08/24/alquileres-una-reforma-casi-decente/
    El día que entendamos que tanto los fondos de inversión como los fondos de pensiones privados son una construcción del sistema político para  asegurarse una base de clientes cautivos para su propia deuda y que estos clientes estamos condenados a correr con los costes patrimoniales de esta forma de huida hacia delante será más perceptible al cambalache y la pérdida de “legitimidad otorgada” de esta forma de poder de cuestionable decencia y seriedad.
    ¿Alguien cree que algún inversor “de volumen” compraría deuda pública con este tipo de dinero sin valor, –destinado a ser estafado por una inflación desbocada–, de no contar con alguien a quien revendérsela?
    La crítica y la contestación política necesita hoy, para ser eficaz, una perspectiva sistémica que complemente los casos particulares.
    Esto ya lo ha captado la gente de la calle y refuerza la acción y la credibilidad política. Ambos factores se complementan: la calidad del detalle y el enfoque más general, como forma de llegar a las causas originarias.

    Ya somos conscientes de que no se trata “de hacer lo mismo pero esta vez, bien”. No, se trata de no hacer lo mismo.
    Nuestro sistema es sensible a la opinión aunque cada vez sea menos democrático.
     
    Un saludo.
     
    Nota 1.

    El sistema financiero desempeña –bajo franquicia exclusiva y privilegio estatal– las siguientes funciones cada vez en manos de menos entidades.

    1. Creación de dinero a través del crédito y multiplicadores mágicos siguiendo las directrices de la política monetaria de cada gobierno.
    2. Administración del Cobro  de impuestos, tasas. multas y todo tipo de pagos del estado.
    3. Administración del Pago de toda la redistribición de subsidios y pensiones
    3. Reporte puntual  de la situación financiera y patrimonial de cada ciudadano.
    4. Vigilancia y denuncia de cualquier conducta individual que al estado pueda intreresar tener controlada.

    Estas en ningún caso pueden ser consideradas como actividades privadas.

    Son actividades públicas por lo que se me escapa por qué estas funciones no son asumidas directamente por el estado de forma que todos tengamos las cosas claras acerca de autorías y responsabilidades.

     

  4. ENNECERUS
    ENNECERUS Dice:

    Me temo que la protección del derecho de propiedad no es la cuestión favorita de los mandamales, así que los titulares de preferentes lo tienen claro.

    Manuía, brillante comentario. Te animaría a publicar un post específico sobre esa ide tna brillantemente expuesta de que “no se trata “de hacer lo mismo pero esta vez, bien”. No, se trata de no hacer lo mismo.”
        

    • Manu Oquendo
      Manu Oquendo Dice:

      Gracias, Ennececerus.

      Solemos coincidir en nuestras respectivas  apreciaciones y la frase que citas, a fin de cuentas es un remedo de aquella que se atribuye a Einstein y que dice que “si seguimos haciendo las cosas del mismo modo seguiremos obteniendo los mismos resultados“, poco original la diga quien la diga.

      De momento el sistema político es quien viene dirigiendo y configurando todas nuestras leyes y entre ellas las aconómicas y las que rigen la totalidad del sistema financiero.

      Por consiguente sólo desde la ignorancia buscada a conciencia es posible atribuir al azar las cosas que nos vienen sucediendo tanto en economía como en nuestro desaforado endeudamiento.

      En el caso de España la Deuda Privada en 1996 era del 60% del PIB.
      En 2009 era del 230% del PIB.
      En lo que a deuda pública se refiere creo que hoy sobrepasamos el 90% desde una de las posiciones más saneadas de Europa hace ocho o nueve años e inevitablemente sobrepasaremos el 100% si nos siguen prestando para derroches políticos clientelares, subsidios y sostenimiento de los compromisos adquiridos en procesos electorales con diferentes grupos de votantes.

      Pensamos que todo se arregla si nos siguen prestando para gastos de consumo corriente lo cual es inaudito.

      Por lo tanto hay un error de base en atribuir esta situación al sistema económico o al financiero.

      Esto, por acción y por omisión, es resultado de actos políticos.

      Creo que mientras la opinión pública no reciba con nitidez esta realidad (y se hacen ímprobos esfuerzos mediáticos para que permanezca oculta) no llegaremos a las causas.

      Y si no se llega a ellas mal vamos a arreglar nada.

      Saludos

  5. hackbogado
    hackbogado Dice:

    Hola, un saludo. 

    Algunas cuestiones al respecto. Discrepo de que la regulación sea clara. En estos momentos solo existen dos normas que traten de las preferentes. Una, la disposición adicional de la norma de 2003 sobre balances y computo de dichos títulos como capital de las emisoras, norma con notorias contradicciones internas, absolutamente incoherente con el resto del ordenamiento jurídico hasta ese momento, y que además, se ha incumplido por casi todos los emisores. Basta comprobar los códigos de las emisiones. Solo uno de cuarenta y tantos cumple las normas. Todos los demás son incorrecto (están aútocatologados como deuda de primer nivel, casi como deuda publica, cuando son basura, desde el principio). La otra norma, también con rango de ley, es la que trata de ellas en la creación, su propia ley, del FROB. Es curiosos, porque se regulan los mismos títulos de manera totalmente distinta. En ese caso son directamente ejecutivos en caso de impago de los intereses. Que simpático, el legislador. Lo de la circular del banco de españa, si , muy bonito, una norma que llega a la categoría de reglamento por poco, y que cualquier tribunal competente pude anular directamente sin necesidad de  consultar con nadie. No es ni preocupante. Ahora bien, si como observamos solo existen en nuestro ordenamiento jurídico dos normas con rango de ley respecto a estos negocios jurídicos, y resulta que no son iguales, y si, como observamos , podemos seguir el hilo de la madeja y llegar a los nombres concretos de las personas que intervienen en la redacción de las normas, en su publicación y en sus efectos, es cuando realmente la cosa se pone apasionante. ¿Por qué? Pues porque hoy día no es que exista internet, que ya es bastante, es que existe capacidad de organización a través de la red, y con eso no contaban los timadores. Una preferentes es una donación, disfrazada de inversión, y amparada por el poder público. Si. No es más que eso. Lo que pasa es que resulta que a algún listo se le ocurrió que cotizarán en mercados secundarios, como elemento esencial. Y ahí es donde está el fraude imposible de rebatir. Se pondrán los datos en conocimiento no ya de cualquier tribunal sino del público, y se obtendrá un conclusión bien clara: el mercado nunca existió, y las cifras publicadas no coinciden con las transacciones reales. Desde el inicio. ¿Qué se apuestan a que se puede lograr la nulidad de la emisión en su integridad, en el ámbito penal, y sin despeinares uno? Y entonces, el memorándum se cae, y el gobierno y Bruselas huyen.(Sin contar con las series residenciadas en las caimán, cuya norma sustantiva, por recogerlo así la emisión, es el derecho de las caimán, derecho que no pude cambiar ni el gobierno ni Bruselas, y que debe aplicar cualquier tribunal. Hay mucho listo en este asunto. Y encima pretenden eludir las normas concursales, en lo que no es más que un alzamiento de bienes colosal. Veremos que pasa. De claro, nada. De que se lleven el gato al agua los mandamases, lo veremos. Si sólo quisiera liarla, bastaría con que aconsejara a los titulares pedir los certificados de legitimación, y venderlos directamente por la mitad a deudores del banco emisor respaldante, para que pudieran oponerlos por su nominal a eso bancos acreedores. ¿Son conscientes de la que liaría?. Mejor, dejemos el tema en manos de jueces de lo mercantil , y veamos.)

    • Josef K.
      Josef K. Dice:

      Lo dice tan claro, está tan claro, tantos juristas lo ven tan claro, pero a su pregunta: ¿Qué se apuestan a que se puede lograr la nulidad de la emisión en su integridad, en el ámbito penal, y sin despeinarse uno?
       
      Bueno, hay jugadores profesionales de casinos que estudian minuciosamente la fuerza con que cada crupier lanza la bola y estudia estadísticamente en las casillas que caen, antes de apostar.
       
      Ya veremos al juez que le toca enjuiciar este asunto, antes de apostar. Ya sabe, la justicia es como un juego de azar, depende del juez que te toque.
       
      Le deseo que se haga justicia, no que tenga suerte.

  6. hackbogado
    hackbogado Dice:

    Ah, lo olvidaba. Creo que el tema, jurídicamente, pasará a la historia del derecho civil y público como algo tan aberrante como el código penal alemán de los treinta. Y lo más divertido (por decir algo), humildemente, no es más que un negocio jurídico, como todos, y formalizado se convierte en obligación, que conforme a reglas generales y especiales llamamos contrato. Bien. ¿Cual es la causa de este contrato? ¿Curioso, eh, cuando se mira desde ese elemento esencial del contrato, verdad? Yo ya llevo tres lineas que me conducen a la posibilidad de anular las emisiones. En septiembre , cuando vuelvan los procuradores, empezamos. 

  7. JuanAV
    JuanAV Dice:

    El propio autor del post da la clave del asunto: “es un tercero que ni participa en las ganancias ni sufre las pérdidas –salvo el riesgo de insolvencia– ni interviene en la gestión.” Muchas de estas entidades han necesitado ayuda pública para sobrevivir; dicho de otra manera: o pierden los tenedores de preferentes o perdemos los contribuyentes. La UE lo que está exigiendo en el rescate a la banca es que se cumplan algunas condiciones que son de pura lógica y de justicia: que se liquiden las entidades inviables y que primero paguen los accionistas y luego los que tenedores de preferentes, bonistas… y en último lugar los contribuyentes.
     
    Entiendo el interés personal del autor del post que, evidentemente, no puede alegar que le engañaron como otras muchas personas que si podrían denunciar un vicio en el consentimiento… aunque al final si no hay dinero, también es difícil que cobren.

  8. Shine
    Shine Dice:

    Creo que aquí hay más un compendio de deseos irrealizables que una constatación de realidades. En primer lugar porque como ya hemos visto en unas cuantas ocasiones, y las que nos quedan, la legislación para los gobiernos en la actualidad son papel mojado incluyendo nuestra propia Carta Magna. Así que como decía Marx, Grocho Marx: “Estos son mis principios, si no le gustan tengo otros”. Y de hecho es precisamente una modificación legislativa la que trajo a la primera línea el tema de las preferentes: la que no permite las ventas y compra dentro de la entidad, y por lo tanto aplicar la norma de poder recuperar el nominal lo cual era el “gancho” para colar el producto entre pequeños ahorrados. Como siempre en aplicación de una directiva europea (eso sí años después) y supuestamente para proteger a futuros inversores. Lo que pasa es que si uno está atento a este asunto, lo estudia un poco, piensa en cómo están actuando los gobernantes últimamente y le pega tres vueltas se da cuenta de que esto “sólamente” es un asunto que apesta a tal nivel que varios de los responsables de nuestra autoridades económicas podrían ir a la cárcel por todo este asunto. Podrían ir, si no fuera porque ya se encargaron tiempo hace de cubrirse la espalda editando folletos que nadie ha visto, sólo quienes leen habitualmente prensa económica o son inversores instucionales/profesionales. Esto le sirve a la CNMV para quitarse el marrón aunque sea obvio que un jubilado no tiene costumbre de entrar a la web de la CNMV a ver si hay algún “hecho relevante”. En todo este asunto lo realmente importante y lo que nuestros “mandamases” quieren a toda costa es que la “honorabilidad” de nuestras Autoridades supervisores y reguladoras quede lo más indemne posible. Eso y que las entidades sufran lo menos posible, los ahorradores importan un poco menos. Todo esto no se entiende si hacer un repaso muy breve por la historia.
    Desde hace casi 15 años las preferentes se estado vendiendo y comprando, también a pequeños inversores, con el fin de apuntalar la capitalización tanto de entidades financieras como de empresas. Como eran los años del “España va bien” nadie le prestaba demasiada atención. La entidad se capitalizaba, el inversor cobraba su cupón y los supervisores como no había problemas no intervenía a pesar de saber que se estaba vendiendo preferentes con forma de renta fija.
    Llegó la sacrosanta crisis y las entidades se encontraron el grifo cerrado. Asi que tocaba buscar dinero de debajo de las piedras. Y un instrumento estupendo eran de nuevo las preferentes, por lo que se emitieron de nuevo masivamente y de nuevo bajo la apariencia de depósitos o renta fija. Por supuesto la CNMV sabía que se seguía vendiendo el producto garantizando el 100% pero, ¿quién dijo que nuestras autoridades están para proteger al inversor y no para ayudar a la entidades a tapar sus vergüenzas? Editamos un “folleto” claro, pero que no lo conozca mucha gente que se nos fastidia el invento. Así que nuestro supervisor se libra de futuras responsabilidades y las entidades siguen engañando con más o menos ingenio (de dicha capacidad vienen las posibilidades de recuperar el dinero por parte del inversor). Total, ya pasará la tormenta…
    Pero no pasa y la cosa se pone malita. Con lo que hay que hacer mil y una modificaciones en los requerimientos de capital a las entidades. Entonces llega Basilea III (no es una película de adolescentes), va y dice que las preferentes dejan de ser “core capital” el 1 de enero de 2013. Con lo que las preferentes pasan de ser porquería a ser lo siguiente, pues ni siquiera sirven al propósito con el que existen. Así que toca buscarse la manera de deshacerse de ellas. Pero no por lo que dice el autor de quitarse a unos acreedores de enmedio, sino para transformarlos. Y no por pasarlo de la Bolsa a un mercadillo, pues estos productos siempre han sido vendidos en el mercadillo (llámalo AIAF o SEND del que luego me acuerdo). A veces apetece recordar aquello de no achacar a la maldad lo que puede ser atribuído a la estupidez. Pero en este caso hay un poco de las dos cosas.
    Así que ahí estamos, ¿cómo hacemos para que todos estos señores que tienen estos papelitos que no nos sirven como Tier 1 pasen a tener papelitos que sí nos sirvan y que encima nos salga la broma “casi gratis”? Pues ahí entra nuestro querido regulador que como dije inicialmente invoca a los chamanes de Bruselas y al bien de los inversores que en un futuro compren un producto que nunca volverá existir porque no sirve y lo haremos desaparecer. Y cuando se enteren de qué porquería era esto tampoco los iba a querer nadie. Por lo que tenemos la jugada maestra.
    Cambiamos la legislación para que el “gancho” que atrapó a miles de personas, la recuperación del 100% del capital, sea imposible. Así el que quiera recuperar su dinero que se vaya al Secundario, donde perderán un tercio, la mitad o dos tercios de su dinero. Pero como además la gente se nos pone flamenca y está enviando órdenes de venta “a precio” o sin él y nos está derribando el valor de la porquería además vamos a fin de año a “cerrar el mercado”, por supuesto también con teóricos fines nobles. Pero que justamente coincide con las ofertas de canje por parte de las entidades de preferentes por productos que sí cumplen los requisitos de Basilea III. Como el cupón en caso de bonos es mejor, y como si los vendes en el Secundario te van a dar algo más que si vendieras preferentes… te vendemos la moto con la media verdad y media mentira de que son productos más líquidos (las preferentes son igual de líquidas que acciones o bonos antes del vencimiento, de ahí su problema de liquidez) y ya hemos convertido a yayos que entraron en la sucursal a renovar un depósito en accionistas de nuestra empresa en la peor crisis financiera del último siglo. Esto que han hecho todas las entidades ocurrirá igualmente con las Cajas intervenidas, que lo llaman “solución” pero es la misma tomadura de pelo que al resto. ¿Y todo con la ayuda inestimable ayuda del regulador y el supervisor!
    Conviene este repaso histórico para entender que efectivamente, a Bruselas las preferentes le importan un pimiento. Bruselas quiere que aquellos que llaman “acreedores” paguen parte de la fiesta y los preferentistas forman parte de ese club. Así que los titulares de preferentes lo van a tener fastidiado porque o pierden con ellas o aceptan otros productos con los que perderán igualmente. El Gobierno intentará no perder votos buscando la fórmula de canje menos dañina posible hasta que lleguen las próximas elecciones. Porque tener acciones de una entidad a liquidar va a molar mucho.
    Con todo esto cosas como que se anulen las emisiones o cualquier acción colectiva me parecen más deseos y películas de ciencia ficción que hechos plausibles a futuro. Todo “triunfo” por parte del inversor estará en acciones individuales tipo “soy ciego, analfabeto o falta algún papel” o agrupaciones de ciegos analfabetos que no firmaron un papel. Pero si realmente alguien se cree que nuestros queridos bancos van a devolver los supuestos 30.000 millones que captaron desde 1999 las entidades en este producto porque lo diga un juez es que realmente aún no se han dado cuenta de qué va esta historia. Ya no te digo nada de meter a Julio Segura en el trullo junto a un tarado de la Salvatrucha. Lo más que veremos será una multilla por “comercialización inadecuada”, alguna sentencia aparatosa de estafa manifiesta y alguna otra donde la acción comercial obvió algún impreso.
    Para lo demás el que quiera soñar que eche en la cama.
     
     

  9. Deus ex Machina
    Deus ex Machina Dice:

    El tema de las preferentes no es nada sencillo. Sobre todo viendo de donde vienen, sobre todo de las Cajas de Ahorro.

    En España, como en casi todo el mundo, se ha metido entre ceja y ceja que los bancos hay que rescatarlos, sí o sí. Y en esas estamos.

    Esto hay que tenerlo claro desde el principio. En un mercado normal, estas empresas habrían quebrado y los inversores, todos habrían perdido su dinero. Y los poseedores de preferentes son inversores. Efectivamente es un producto raro y legalmente difuso, pero en su forma económica no hay ningún error, tu prestas dinero a alguien a cambio de un intereses en una inversión y los inversores en caso de quiebra pierden el dinero, sea un banco, un restaurante o una ferretería. Y lo mismo ocurre con las depósitos. Es una inversión, aunque por su naturaleza de ahorro tienen cierta protección por el Fondo de Garantía de depósitos.

    Eso sí, aquellos poseedores de unas preferentes que en su caso las contratasen pensando que eran depósitos, mucho más protegidos, es obvio que pueden haberles estafado. Si España fuese un país normal, todos ellos estarían ya en los juzgados mediante una demanda colectiva, que se tramitaría en poco tiempo. Pero como estamos en España… 

  10. Pazis
    Pazis Dice:

    Todos entendéis mucho de finanzas, de bolsa de preferentes etc…, pero al 1000000 de jubilados de las Preferentes de Bankia les han ESTAFADO y a los 150000 de La Put.. Caixa también y ellos no entienden por qué tienen que perder su dinero, ellos lo dejan en el banco sólo para que les rente algo, no invierten. Mi padre tenía 83 años cuando quería poner un depósito a plazo fijo conmigo al fallecer mi madre para que tuviésemos firma con él, pues La put.. Caixa (esa que paga a la Infanta) y esa que tapa la boca a los medios con los anuncios de su (NUESTRA) “Obra Social”, no sólo NO NOS EXPLICÓ EL PRODUCTO, NO ME DEJÓ A MI FIRMAR EL DEPÓSITO, (claro que en el momento no me enteré), NOS OFRECIERON UN 4%, (LAS PREFERENTES DEBEN SER MUCHO MÁS ALTAS), explicarme alguno ¿quién en su sano juicio a los 83 años se pone a invertir cuando eres un ahorrador humilde de toda la vida. ESTO ES UN GRAN ESTAFA Y NO SE PUEDEN IR DE ROSITAS, y se empezó durante el periodo de Aznar en el 1998, y con Rodrigo Rato como Ministro de Economía, mejor dicho de Econosuya………ESPERO QUE ALGUIEN “DECENTE” ENTRE ABOGADOS Y JUECES SE ATREVAN A METER A LA CÁRCEL A TODOS ESTOS SINVERGÜENZAS..

  11. Jesús Casas
    Jesús Casas Dice:

    Las asociaciones más conocidas de usuarios de banca (Adicae y Ausbanc) están ejercitando acciones colectivas y entiendo que la primera ha declarado que llevaría el asunto hasta el Constitucional y el Tribunal de Justicia, tras el último decretazo financiero fruto del MOU bancario, todo ello sin que haya llegado un céntimo de Euro del “rescate” de la banca. El Fiscal de Galicia ha instado acciones y la Fiscalía General ha movido ficha (en espera de una película sobre preferentes que ilumine al titular del órgano). Si el Fiscal General (o Autonómico o Provincial) se eligiera, como en los EE.UU., habría acciones públicas y “class actions” en curso, sin duda, pero leyendo vuestros trabajos sobre este tema parece mucho más complejo que como yo lo veo: el timo de la estampita, sean Rumasinas o Preferentinas, alguien ha puesto dinero a cambio de papelitos. Si los papelitos tenían o no ingeniería jurídica y financiera detrás debería ser irrelevante, pero sobre esto haría falta un comentario de un penalista, parecido al de los Swaps.

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