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Ryanair, lo relativo y los principios

31 agosto, 2012 | Por Autor: Ignacio Gomá Lanzón en Consumidores | Organismos reguladores | Seguridad jurídica y eficiencia | Transparencia

En sus inicios, la navegación aérea era un lujo, una actividad glamurosa al alcance de unos pocos. Las atractivas azafatas, el servicio deferente, las atenciones de todo tipo, la copa de champán, la comida a bordo…..todo entraba en el billete. Hoy, su generalización y abaratamiento ha hecho que pierda su glamour y exclusividad, salvo que se pague expresamente en algunas de las clases preferentes que ofrecen las compañías. Ya no te venden el billete: ahora te lo autovendes tú mismo por Internet, te imprimes la tarjeta de embarque (¡y no te equivoques!), te transportas tú mismo tus maletas, las subes a una cinta, eres sometido a un escrutinio por una máquina, previo striptease (si es que no funciona la máquina esa que te desnuda directamente), etc. Y si hay una compañía que lleva al paroxismo esta tendencia, esta es Ryanair, respecto a la cual me gustaría tratar tres aspectos.

 

El primero es que los que la hemos usado percibimos algunas cosas (quizá no exclusivas de esta compañía), francamente molestas: la sensación de ser engañados cuando el precio ofertado inicialmente se multiplica a consecuencia de tasas y otras cosas no previstas; la misma sensación cuando el descuento por familia numerosa se torna ridículo porque se aplica no a todo el precio sino a una tarifa básica mínima; el sentimiento general de ser tratado como ganado, como cuando se cambia el número de puerta en el último momento con la correspondiente e indigna carrera de los pasajeros para “coger un buen sitio”; la abusiva sanción de 40 euros (hoy 60, creo) si se te olvida o no puedes imprimir la tarjeta de embarque (aunque tengan el dato en su sistema); la estresante inspección de los empleados de la compañía sobre tu equipaje de mano para ver si no entra en un recipiente fijo que tienen en la puerta de embarque, so pena de otra sanción económica por facturación; el continuo uso de los altavoces de la aeronave para venderte lotería y otras estupideces como cigarrillos falsos que no parece comprar nadie pero, eso sí, te despierta a medio vuelo….Existen numerosos sitios que lo ponen de manifiesto: una pasajera que logra 350.000 apoyos en Facebook por sus denuncias; un reportaje con cámara oculta sobre cómo prepara Ryanair a sus tripulantes o un blog de afectados.

 

Podríamos tratar aquí la posible invalidez de estos contratos tipo realizados por vía electrónica en cuanto contengan cláusulas abusivas o de difícil interpretación o lectura, incumplimiento de normas sectoriales sobre navegación aérea, redacción de ciertas cláusulas solo en inglés, etc. Pero aceptemos pulpo como animal de compañía. Convengamos en que, aunque es verdad que es un tanto desagradable toda esa forma de funcionar, en realidad la aceptamos porque el vuelo nos sale mucho más barato (se dice que en efecto hay una persona que viajó por un euro) y podemos llegar a sitios donde antes ni se nos ocurría pensar que podríamos ir, como a interesantes ciudades a cien kilómetros donde realmente queríamos ir e iremos luego pagando un  taxi o un tren que nos cuesta lo mismo que el avión. Oferta y demanda. Es una cosa relativa.

 

Así que, lo dicho, sigamos las sabias palabras del prof.  DIEZ-PICAZO, pronunciadas en una reciente conferencia: “Convendría irnos purgando, ir purgando a nuestro Tribunales, ir purgando a nuestros colegas de ese larvado anticontractualismo que anda por ahí(…) y aconsejarles que no es un buen camino aplicar (…) inyecciones de equidad contractual. Si las partes lo han querido, y esa es su voluntad, esa es su voluntad sin que haya que aplicar equidad contractual”. O sea, que los contratos no tienen por qué ser equitativos si las partes han decidido libremente  aceptarlos así. Esta cuestión daría para mucho, pero dejémoslo ahí.

 

Una segunda cosa de interés relacionada con esta compañía es la controvertida cuestión de las supuestas subvenciones, pues parece ser que la clave de su éxito son los convenios “publicitarios”, “turísticos” o de “promoción económica” que suscribe con ciertas Administraciones locales y autonómicas, en virtud de los cuales obtiene cantidades millonarias normalmente por la utilización de aeropuertos secundarios que activan la economía de una determinada zona y que, al decir de algunos, pueden suponer verdaderas subvenciones, pero sin la transparencia y el control de estas (ver aquí). Ello no significa desmerecer el dinamismo y agresividad comercial, que hay que reconocerles, pero los datos son impresionantes: parece ser que Ryanair suma la mitad de las subvenciones otorgadas a las aerolíneas en España y recibe 793 millones en ayudas europeas, sin las cuales según dicen hubiera estado en pérdidas. Todo ello ha generado ácidas críticas, como las de Globalia, por suponer una competencia injusta,  e incluso del ministro Soria, porque entiende que las ayudas son contraproducentes.

 

¿Quién tiene razón? ¿Son simplemente luchas entre compañías o declaraciones de intencionalidad política o algo más? ¿Son subvenciones encubiertas y anticompetitivas o medios lógicos y hábiles de desarrollo de determinadas provincias? Les recomiendo la relectura, a estos efectos, del post de García Vieira titulado “Las subvenciones nominativas” en el que nos explica con toda claridad que, conforme la ley vigente, las subvenciones deben realizarse por “procedimientos de concurrencia competitiva”, pero que las excepciones permitidas – aquellasen que se acrediten razones de interés público, social, económico o humanitario, u otras debidamente justificadas que dificulten su convocatoria pública”- han generado abusos denunciados incluso por el Tribunal de CuentasDe hecho, la cuestión ha sido examinada en un informe de la Comisión Nacional de la competencia (ver aquí el correspondiente a 2010, páginas 48 y siguientes y particularmente las conclusiones en la 85 y ss), en el que apunta que pueden haberse conculcado los principios de publicidad y concurrencia y encontrarnos ante verdaderas ayudas públicas sin los requisito de éstas (“principio del inversor privado”, notificación)

 

Pero, en fin, a pesar de ello, admitamos que la cosa pueda ser relativa, pues aun siendo reconocida como ayuda pública,  a lo mejor estaría excluida de la ley por ser una de las excepciones permitidas.

 

Ahora bien, hay un tercer aspecto que no puede ser tan relativo: últimamente se ha publicado la noticias de que tres aviones de Ryanair tuvieran que ser desviados a Valencia desde Madrid, supuestamente porque llevaban el combustible justito para ahorrar; aparte de otra sobre una pérdida de combustible. Estas noticias han provocado cierta polémica sobre si esta compañía apura al máximo los costes hasta el punto de poner en riesgo la seguridad. El sindicato alemán de pilotos y el SEPLA acusan a esta compañía de presionar a los pilotos para el ahorro de combustible e incluso un piloto español ha dicho que si todos los pilotos actuaran con Ryanair, se caerían la mitad de los aviones, lo que ha producido una airada contestación del controvertido e histriónico líder de la compañía, Michael O’Leary.  Ana Pastor, por su lado, dice que “este es un país serio” y que “quien no cumpla será sancionado”……(silencio valorativo).

 

Sobre esta cuestión, poco puedo decir, porque no conozco la normativa aérea ni los hechos. Sí puedo contar una experiencia personal: que (para ahorrar gastos de aeropuerto, se supone) te bajen de la terminal, te hagan andar cientos de metros por la pista y esperar veinte minutos, o así, a 37 grados, mientras cargan combustible, como atestigua la imagen por mí obtenida en el aeropuerto de Budapest y arriba insertada.

 

¿Qué conclusión podemos sacar de todo esto? Aparte de la que individualmente se saque de cada uno de los aspectos tratados, mi conclusión, personal e intransferible, es que hay cosas relativas y cosas sobre las que no cabe negociar. Es lo que llamamos principios.  Podremos discutir si en un determinado caso hay abuso o perjuicio a los consumidores o si estos ya sabían a lo que iban; o si un determinado acuerdo va o no contra la competencia. Aquí nos jugamos dinero. Pero hay cosas sobre las que no se puede negociar. Nadie debería ponerle precio a su madre, por muy alta que fuera la oferta, ni nadie debería jugar con la seguridad aérea, al socaire de obtener unos precios más competitivos. Y no debería permitirse que la competencia pueda llegar a ciertos extremos (como mantenía yo mismo hace siete años, en relación a una cuestión profesional: “Vuelos de bajo coste y accidentes jurídicos”); y todavía menos si esa competencia no es verdadera y el presuento convenio financia un modo de vida empresarial. No puedo afirmar que las acusaciones vertidas contra esta compañía sean ciertas, pero sí pedir que la Administración competente aplique la ley con el máximo rigor, y ello aunque se pongan en peligro otros intereses económicos, sean de quien sean. Esos son los principios.

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15 Respuestas

  • “MAY DAY”  es la señal de emergencia máxima; el piloto que la usa no puede decir más, es el tope.
    Llevo muchos años “haciendo orejitas”; en vuelo pones la frecuencia de los aviones de pasajeros, y cotilleas. Habla no se puede, claro está; pero escuchar sí. Es muy entretenido. Oyes las conversaicones con las torres de control, a veces subidas de tono, acaloradas un poco; hay sus “piques”. Oyes muchas cosas.
    Bueno, pues JAMAS he oído un MAY DAY. Y resulta que el día de Valencia, nada menos que tres aviones de Ryanair usaron la señal. Vaya. ¡Porque se estaban quedando sin combustible! En los últimos 40 años solo ha habido un caso de avión sin combustible que lograra aterrizar de emergencia, digo aviones de esos grandes de pasajeros. Fue un milagro. ¿Esperamos otro?
    Considero criminal que Aviación Civil les deje seguir volando. ¿Acaso hay que esperar a un accidente con doscientos muertos para retirarles la licencia? Porque tiene todas la papeletas para que suceda.
    Meteros en cualquier foro de aviación, está todo el mundo indignado. Menos el Ministerio del ramo, por razones que él sabrá.

  • Jacobo H says:

    Como usuario de Ryanair jamás he tenido problema alguno: horarios puntuales, sin largas caminatas por la pista ni pérdidas de equipaje o sobreventa de billetes. Esa ha sido mi experiencia.
     
    Por otro lado, mi naturaleza escéptica me hace dudar si las críticas que se le hacen (combustible justo, pilotos mal pagados, etc) son reales u obedecen a intereses particulares; está claro que Ryanair ha hecho mucho daño a las compañías tradicionales, y que los sindicatos de pilotos no están cómodos con una empresa en la que no tienen poder de representación. Tampoco soy técnico ni conozco la legislación aérea.
     
    Pero lo que me hizo decidir no volar con esa compañía últimamente es la pérdida de confianza.  Tengo dudas acerca de la preparación de su personal por varios incidentes filtrados a los medios. Como muestra, baste este, ocurrido el año pasado en Barcelona:
    http://www.elconfidencial.com/espana/2012/08/30/un-avion-de-ryanair-despego-con-un-ala-danada-pese-a-las-protestas-de-los-pasajeros–104501/
     
    Para mí el mito de eficiencia de Ryanair se ha caído. Si se quiere hablar de eficiencia deben cumplirse unos estándares mínimos aceptados por ambas partes y tratar de ser competitivos en lo no esencial. Hoy ese estándar, más que pactado, se establece por el regulador y se sobreentiende por el usuario.
     
    Si no se cumple el estándar mínimo de seguridad, no es eficiencia, es incumplimiento. Como bien distingue el artículo, lo principal y lo accesorio. En navegación aérea la seguridad es fundamental, y los lujos en el trato o la comodidad, accesorio. La seguridad es ajena a la eficiencia, no debe ser terreno de competitividad económica.
     
    Las autoridades podrán investigar lo ocurrido, esclarecer responsabilidades o no, pero mi confianza como comprador la han perdido, y no me vuelven a ver el pelo.
     

  • ENNECERUS says:

    Tienes mucha razón, Ignacio. Simplemente algunas matizaciones:

    1º.- La responsabilidad del incumplimiento por parte de Ryan Air de las normas de seguridad aérea, si es el caso, es la propia compañía y en última instancia, del comandante de la aeronave.

    2º.- La responsabilidad de la sanción de dichas conductas corresponde en exclusiva a las autoridades de navegación aérea y en su caso, a los tribunales.

    3º.- Estando de acuerdo con Díez-Picazo en que hay que evitar el abuso al recurso de la equidad en contra de lo pactado en los contratos, discrepo en su formulación ultracontractualista. La clave está en determinar si determinadas cláusulas contractuales son nulas por abusivas. O son abusivas o no lo son y para esto los órganos judiciales tienen un amplio margen de actuación, del que rara vez hacen un uso serio, entendiendo por tal el que no es un uso alternativo del derecho.

    4º.- Las ofertas “publicitarias” de Ryan Air podrían hacerlas también otras compañías. Sean o no subvenciones encubiertas, su modo de proceder puede tener mucho que ver con la acumulación abusiva de slots por las antiguas compañías de bandera, que operan en la práctica como tremendas barreras a la entrada a nuevas compañías. De nuevo el problema nos remite a las autoridades que gestionan los aeropuertos y la navegación aérea.

    5º.- Y para terminar, vayamos a los principios. Siempre se dijo que nadie volaría en una compañía que te asegurara que el 99,99% de sus vuelos no sufren accidentes. Ryan Air suele aparecer envuelta en polémicas pero su historial de accidentes es impecable hasta la fecha. Las denuncias de los sindicatos de pilotos, conocidos por su tremenda capacidad de coacción a empresas y usuarios carecen de credibilidad suficiente, pues es bien sabido que Ryan Air no les paga ni siquiera una fracción de lo que ganan en otras compañías.
     
     

  • Adolfo says:

    Pero don Ignacio, un hombre sensato como usted no puede, ni debe viajar en ryanair. Eso es para aventureros, gente a la que les gusta las emociones fuertes y vivir al límite.

    Yo tengo prohibido en mi testamento vital que me suban a un avión de esos.

    El presidente de ryanair es un impresentable y seré feliz el día en que esa empresa quiebre, que espero sea pronto.

  • Penny says:

    Michael Sandel, un famoso catedrático de Harvard, termina así su ultimo libro What Money Can’t Buy: The Moral Limits of Markets
    “The question of markets is really a question about how we want to live together. Do we want a society where everything is up for sale? Or are there certain moral and civic goods that markets do not honour and money cannot buy?”

  • Arcimboldo says:

    A mí no me gusta Ryanair, pero no por sus prácticas sino por sus infames horarios y por la manía de volar a aeropuertos de 3ª, que en cualquier caso forma parte de su modelo de negocio. Como dice alguno de los comentarios, su historial es hasta la fecha impecable y eso es lo que debe importar. En un ambiente tan cerrado hasta ahora a la competencia, opaco y corporativista como es la navegación aérea es normal que se generen este tipo de comentarios y caza de brujas como lo que se ha hecho con Ryanair por parte de quienes hasta ahora han vivido muy bien en un entorno muy protegido: aerolíneas de bandera, pilotos, etc.  Como ejemplo, baste recordar que Air France ha sufrido accidentes terribles (hace unos años en mitad del Atlántico y en el 2000 la tragedia del Concorde) y nadie parece poner en duda su seguridad.
    Cuestión distinta es su financiación vía subvenciones encubiertas que merece otro post, aunque eso no es exclusivo de esta compañía. Es más, el informe de ayudas públicas de la CNC del año 2010 pone de manifiesto que quien más se ha beneficiado de esta práctica ha sido Iberia (vía Air Nostrum)… ¡¡¡Con lo fácil que era decir que la culpa es de esos irlandeses tan malos e histriónicos de Ryanair!!!

  • Realista says:

    No, no somos un país serio. Por más que nos empeñemos algunos, no seremos un país serio mientras sus ministros salgan a la palestra a decir gilipollas es cuando les conviene. 
    En primer lugar, ninguna ex-ministra de sanidad es quién, aunque ejerza ahora de ministra de fomento, para quitar licencias de vuelo a un operador que  trabaja bajo AOC (requisito legal de explotador aéreo) de otro pais, en este caso Irlanda. Y por la 5ª libertad del aire, cualquier compañía extranjera puede hacer vuelos de cabotaje en España, salvo que esté incluida en la “lista negra” de la UE. Nada que ver con el tema que nos ocupa…
    En segundo lugar, RYR lleva funcionando bajo los mismos  parámetros (para bien y para mal) desde hace un montón de años en nuestro país. Y justo ahora que nuestros “primos” Sres. Piqué y Rato tienen fuertes intereses en compañías aéreas ( Vueling e IB Express), justo ahora nos acordamos de Santa Bárbara. Venga ya…
    Y por último, me apuesto lo que quieran a que los pilotos no incumplieron la legalidad, sinó que volaron “en el límite inferior” del margen que otorgaa la ley. ¿No nos gusta?  Entonces cambiemos la ley, pero no a base de trampas…

  • Manu Oquendo says:

    Hace e como un año que no uso Ryan y no sé si han empeorado.
    Sólo he volado con ellos a Dublín pero muy frecuentemente.

    Un hijo que opera dos días en Canarias vuela semanalmente con ellos desde hace casi tres años. Tampoco le he escuchado quejas más allá de tener que levantarse los lunes a las cinco y regresar los martes pasada la media noche.
    Pero yo no recuerdo nada especialmente diferente de otras aerolíneas aunque es evidente que volar hoy en vuelos regulares es una cosa cutre y, salvo que sea por trabajo, lo peor de la experiencia de viajar. Vale la pena no ir si hay que hacerlo en avión.
    En trayectos cortos prefiero el tren o el coche y en los muy largos “ajo y agua”.
    Se aprietan los dientes a y pasar el mal trago si no tienes alternativa en un avión privado que es como deberíamos volar todos. (Yes, we can!)

    En Europa la red ferroviaria y las carreteras son fantáticas y la aviación privada, que en USA es de lo más normalito, aquí está incluso mal vista. Así nos va de tanto mal mirar.

    De todas formas esto no va a ir a mejor.
    Va a peor y aceleradamente porque entramos en la tercera fase de la globalización (libre movimiento de mano de obra) donde el pasajero es casi un semoviente destinado a su explotación fiscal y económica.

    Los aviones de 800 pasajeros son todo un preludio de lo que nos tienen preparado.

    Hagan cuentas de la recaudación total por vuelo incluyendo desplazamientos hasta el aeropuerto y lo que va a ser la cosa cuando además de un 80% de contenido fiscal del coste de transporte terrestre se extienda la tasa por CO2 y peso corporal.

    Es mucho mejor cerrar los ojos y refugiarse en el pasado.

    Por ejemplo: Los vuelos Madrid La Habana en Superconstellation (Nota 1) de los años 50 que me contaban mis hermanos mayores hace unos días.

    Despegue de Barajas.
    Aterrizaje en Lisboa y bajada al comedor del aeropuerto para una comida tranquila y reposada. Tras los cafés de Angola y el veguero que se podía seguir fumando en la aeronave, te preparaban psicológicamente para el siguiente salto: Ponta Delgada en la azoriana y bellísima Ilha de Sao Miguel.
    Nuevo descenso y traslado para una cena a la carta cocinada con la rudeza propia de los isleños y en medio de la corriente del Golfo viendo delfines y cachalotes desde el ventanal.

    Apenas comenzaba a anochecer y el sueño reparador (el vuelo iba habitualmente medio vacío) se avecinaba tras el despegue en ruta hacia Bermuda donde esperaba un desayuno americano. Entonces se borraba definitivamente la imagen de una Europa en plena convalecencia, de miserias largas y heridas hondas. Más hambre de la que queremos recordar.

    Por aquel entoces, Wade, el actual aeropuerto, era aún militar de uso mixto y se llamaba Kindley Field.

    De allí pasabas a esa otra España tan querida que es Cuba. Aterrizabas a media mañana como un señor en Rancho Boyeros (hoy rebautizado José Martí como si Cuba y España no fueran la misma tierra y la misma gente y no hubiésemos estado mucho mejor todos juntos y en una finca mucho más grande sin  esa gaita de la “independencia” que sólo ha servido para estrujarlos más cómodamente.

    Eso era volar y hoy nos maltratan haciéndonos soñar que vamos a revivir aquella experiencia embriagadora de ir descubriendo un mundo nuevo con el aire fresco del Atlántico llenando el alma de vida.

    Esto es lo que tenemos que reivindicar. La gloria y la memoria.

    Un saludo

    Nota 1.

    http://avion.microsiervos.com/videos/documental-super-constellation-volando.html

  • Adolfo says:

    Creo que al subir a un avión, también debemos ser ejemplares, en el sentido de Javier Gomá.

    El presidente de Ryanair representa lo peor de un empresario: beneficio puro y duro. Cuando Spanair cerró, se burló de todos sus trabajaores en el aeropuerto de Bilbao.

    Yo prefiero pagar más, pero no estoy dispuesto a colaborar en los comportamientos de este personaje.

    Si, lo sé soy un iluso y todas las empresas de forma solapada hacen lo mismo. Pero en el caso de Ryanair, toda su publicidad provocadora lo hace ostensible.

  • robespierre says:

    No se si soy muy mal pensado pero me parece que a estas alturas los de Ryan air y los de cualquier otra linea que bordee no sé si la legalidad o la seguridad de los pasajeros, o las dos cosas ya tienen muy cogido el punto de la seriedad de este país en general y de su Ministerio de Fomento en particular. Y de la rapidez con la que se resuelven los expedientes administrativos y ya no digo nada si se acaba en un Juzgado…en fín, que todo eso da bastante margen de error. 

  • Gracias por los comentarios. En general, coincido en que la existencia de las compañías Low Cost ha dinamizado la navegación aérea y nos ha permitidoun elenco más amplio de destinos, aunque le ha quitado el encanto (genial el video de Manu Oquendo).
    Ahora bien, sigo insistiendo en el tema de la seguridad, que desde que se publicó el post sigue dando noticias:
    Manises:
    http://www.elmundo.es/elmundo/2012/09/03/valencia/1346684329.html

    Lanzarote: http://www.abc.es/20120905/economia/abci-ryanair-lanzarote-escaso-combustible-201209051251.html

  • Francisco García Gómez de Mercado says:

    Aparte de la conducta engañosa y abusiva de la compañía en relación con el cliente, lo peor es el riesgo a la seguridad. Y cada vez se presenta con mayor frecuencia. Que les sancionen, si pueden. Pero nosotros votemos con los pies. La mejor manera de defenderse el consumidor, cuando hay otras opciones, es no consumir lo rechazable.

    • Francisco, secundo.
      Con el matiz de que, como en los aviones se va sentado, más que votar con los pies (como propones) habrá que votar con el culo.
      Práctica a la que, por otra parte, los españoles estamos ya muy acostumbrados.
      La última de Ryanair es que en sus aparatos se pilla no se sabe si chinches o pulgas. Los que voléis con ella, no olvidéis fumigaros luego.

  • No me sale el link, pero está en todas partes:dos aviones chocan en Barajas. Gracias a Dios, en tierra, no en vuelo.
    Los controladores aéreos regulan, en dos frecuencias de radio  diferentes, los aviones en fase de aproximación y despegue (vuelo) y los aviones que ruedan por tierra. Actividad también bastante peligrosa, puesto que un choque puede producir un incendio.
    Antes, con los “privilegiados” “señoritos”, etc etc,.., de los controladores de siempre, había menos incidentes.
    Ahora, con los novatos que se encargan de estos asuntos, contratados vía amiguetes de Aena en todo a cien,  empiezan a haber más.
    ¡Ventajas de la libre competencia y el libre mercado!
    Eso sí, espero que el día que contemos unos cientos de muertos por accidente aéreo evitable (no tardará mucho) sea en un avión fletado para ir a un Congreso sobre Libre Competencia y Libre Mercado.
    Es lo mínimo. Que la gente muera satisfecha.